Actividad 1: Diagnóstico del contexto escolar
1. Observación directa
a) Características demográficas y socioculturales de la comunidad
escolar
La comunidad de San Mateo Ixtacalco presenta una rica identidad cultural y una
fuerte presencia de tradiciones religiosas, lo que la convierte en un espacio
socialmente activo pero también desafiante desde el punto de vista educativo. En
términos demográficos, la población está conformada principalmente por familias de
clase trabajadora, muchas de las cuales enfrentan condiciones económicas
limitadas. Existen altos índices de padres y madres que trabajan largas jornadas, lo
que implica que varios estudiantes crecen con poca supervisión o apoyo en casa.
Además, se han identificado contextos familiares con problemáticas como violencia,
drogadicción o abandono, los cuales inciden directamente en el comportamiento y
desempeño escolar de los niños y niñas. En este entorno, la escuela no solo es vista
como un lugar para aprender contenidos académicos, sino como un espacio de
contención, formación en valores y convivencia. Las festividades locales como el
Día de Muertos, la Fiesta del Señor del Machero o las peregrinaciones religiosas
tienen un papel relevante en la vida comunitaria y, si bien enriquecen la identidad
cultural, también ocasionan ausencias escolares que afectan la continuidad del
proceso de enseñanza-aprendizaje.
b) Infraestructura y recursos disponibles en la escuela
La infraestructura de la Escuela Primaria “Lázaro Cárdenas” refleja una mezcla de
fortalezas y limitaciones. El plantel cuenta con 16 aulas distribuidas en dos edificios,
además de espacios como canchas deportivas, una cooperativa escolar, una
dirección, y un salón de recursos. A pesar de estas instalaciones, existen carencias
importantes que impactan el desarrollo académico. Por ejemplo, la biblioteca
escolar se encuentra inhabilitada, lo cual limita el acceso a materiales de lectura,
afectando la promoción de hábitos lectores y el desarrollo de la comprensión lectora.
El mobiliario en varias aulas es insuficiente o inadecuado, y las condiciones físicas
como la pintura, ventanas y puertas presentan deterioro. Uno de los problemas más
urgentes es el estado de los sanitarios, que sufren por la escasez de agua y
dificultan la higiene de los estudiantes. No obstante, se ha gestionado ante el INIFE
un proyecto para mejorar estas condiciones, el cual contempla la rehabilitación de
la pintura, la creación de un aula de cómputo y la renovación del patio central. Este
tipo de iniciativas son fundamentales para garantizar que los estudiantes puedan
desarrollarse en un ambiente digno, seguro y propicio para el aprendizaje.
c) Dinámicas de interacción entre docentes, estudiantes y familias
En la Escuela “Lázaro Cárdenas” las relaciones entre los actores escolares son en
general positivas. Hay buena comunicación y trabajo en equipo entre docentes y
directivos, con un liderazgo participativo por parte del director. Las relaciones entre
maestros y alumnos son respetuosas y de confianza. Sin embargo, uno de los
principales retos es la baja participación de las familias en las actividades escolares,
a pesar de los esfuerzos por integrarlas. Además, se presentan conflictos entre
estudiantes, especialmente en los recreos, por lo que se han implementado
acciones socioemocionales y mediación escolar. Todo esto muestra la necesidad
de reforzar la colaboración entre escuela y familia, así como fomentar una cultura
de respeto y trabajo conjunto.
2. Entrevistas y cuestionarios
a) Retos educativos y necesidades de los estudiantes
Las entrevistas con docentes y directivos revelan retos urgentes en la Escuela
“Lázaro Cárdenas”, como un fuerte rezago académico en lectoescritura y
comprensión lectora, sobre todo en los primeros grados, agravado por la falta de
apoyo familiar y condiciones socioeconómicas desfavorables. La diversidad de
niveles de aprendizaje dentro de los grupos exige estrategias diferenciadas, ya que
algunos estudiantes requieren atención individualizada. También se detecta una
carencia de habilidades socioemocionales en varios alumnos, lo que genera
conductas problemáticas y baja motivación. A esto se suma la escasa participación
de las familias y la sobrecarga administrativa del personal docente, que limita la
innovación pedagógica. Ante este panorama, las principales necesidades del
alumnado son apoyo emocional, atención a los rezagos y un entorno escolar
estructurado y estimulante.
b) Intereses, dificultades y percepción del ambiente escolar por parte de
los estudiantes
Los estudiantes, a través de encuestas y diálogos informales, expresan tanto sus
intereses como sus dificultades dentro del entorno escolar. Muchos de ellos
manifiestan entusiasmo por las actividades artísticas, recreativas y culturales,
especialmente aquellas que involucran sus tradiciones y festividades locales. Las
fechas como el Día de Muertos o el Grito de Independencia son percibidas como
momentos de alegría y pertenencia. Sin embargo, también se evidencian
sentimientos de frustración y desánimo en algunos alumnos, quienes se sienten
limitados por la falta de recursos tecnológicos o el poco acompañamiento en casa.
Se identifican dificultades para concentrarse, para trabajar en equipo o resolver
conflictos con sus compañeros. Además, hay una percepción ambivalente del
ambiente escolar: mientras algunos estudiantes se sienten apoyados y motivados,
otros indican sentirse excluidos o poco comprendidos por sus docentes. Esto
demuestra la importancia de seguir trabajando en la construcción de un clima
escolar inclusivo, cálido y participativo, que dé respuesta tanto a las necesidades
cognitivas como emocionales de los estudiantes.
c) Diversidad lingüística y cultural del grupo
En cuanto a la diversidad lingüística, el diagnóstico no reporta la presencia
significativa de lenguas indígenas o variantes dialectales dentro del alumnado; sin
embargo, sí se destaca una riqueza cultural profunda, anclada en las tradiciones de
San Mateo. Esta diversidad se expresa en el calendario festivo, en la religiosidad
popular, en las prácticas artesanales y en los valores comunitarios. Por ejemplo,
algunas familias aún se dedican a la alfarería y elaboración de piñatas, lo que
constituye un elemento identitario valioso. En términos pedagógicos, esta diversidad
cultural representa una oportunidad para enriquecer el currículo, incorporando
contenidos locales y favoreciendo el reconocimiento de los saberes comunitarios.
La escuela ha comenzado a aprovechar este potencial a través de proyectos que
vinculan la historia local, el arte y la identidad. No obstante, aún falta sistematizar
estas experiencias e integrarlas de manera transversal en las distintas asignaturas.
Reconocer y celebrar esta diversidad no solo fortalece el sentido de pertenencia de
los estudiantes, sino que también promueve una educación más contextualizada,
significativa e inclusiva.
3. Revisión de documentos
a) Análisis de registros escolares (informes de evaluación, planeaciones
previas)
El análisis de los registros escolares de la Escuela Primaria “Lázaro Cárdenas”
evidenció una gran diversidad en los niveles de logro académico, con muchos
estudiantes ubicados en niveles básicos o insuficientes en matemáticas, lectura y
escritura. Estos rezagos, en gran parte arrastrados desde grados anteriores,
coinciden con lo señalado por el personal docente. Aunque las planeaciones
muestran esfuerzos por diversificar estrategias, estas se ven limitadas por factores
como el tiempo, la cantidad de alumnos y la poca participación familiar. Se destaca
positivamente la integración de contenidos culturales en algunos proyectos, en línea
con la Nueva Escuela Mexicana. No obstante, se requiere fortalecer la evaluación
formativa mediante rúbricas, portafolios y autoevaluaciones para promover la
reflexión y autonomía del alumnado.
b) Revisión del Programa Escolar de Mejora Continua (PMC)
El Programa Escolar de Mejora Continua (PMC) de la Escuela “Lázaro Cárdenas”
es un documento fundamental que refleja los principales ejes de acción para atender
las necesidades de la comunidad educativa. Este programa identifica como
prioridades la mejora de la infraestructura, el fortalecimiento del aprendizaje en
comprensión lectora y matemáticas, y la promoción de la convivencia escolar. A
partir del diagnóstico institucional, el PMC propone estrategias como talleres de
lectura, la reactivación de la biblioteca (actualmente inhabilitada), la mediación de
conflictos escolares, y el involucramiento de los padres de familia a través de
comités escolares y la “Escuela para Padres”. También se contempla el fomento del
trabajo colaborativo entre docentes, asignando comisiones específicas para facilitar
la organización y el seguimiento de actividades. Un aspecto positivo del PMC es
que vincula el contexto sociocultural de San Mateo Ixtacalco con el currículo,
aprovechando festividades y tradiciones locales como recursos pedagógicos. No
obstante, algunos retos persisten, como la baja participación de los tutores y la
carga administrativa del personal docente. Para que el PMC tenga un impacto real,
se requiere seguimiento continuo, evaluación periódica de sus avances y ajustes
según las necesidades emergentes del grupo escolar.
4. Reflexión
Durante mi práctica docente en la Escuela Primaria “Lázaro Cárdenas”, ubicada en
San Mateo Ixtacalco, observé que el contexto social y familiar influye profundamente
en el rendimiento y comportamiento del alumnado. Muchos estudiantes enfrentan
situaciones de vulnerabilidad, como la falta de servicios básicos, violencia familiar o
desintegración, lo que afecta su motivación, asistencia y concentración. Además, la
limitada presencia de los padres debido a largas jornadas laborales dificulta el
acompañamiento escolar. Las festividades religiosas también impactan en la
continuidad del aprendizaje por las frecuentes ausencias, aunque descubrí que
estas tradiciones pueden aprovecharse pedagógicamente al integrarlas en los
contenidos escolares para fortalecer el sentido de pertenencia.
Uno de los mayores retos ha sido atender la diversidad de niveles de aprendizaje
dentro del grupo. Esto me ha llevado a diseñar actividades diferenciadas y adaptar
recursos constantemente.
También enfrenté desafíos relacionados con el manejo de emociones, ya que
algunos estudiantes manifiestan ansiedad, tristeza o conductas agresivas derivadas
de sus contextos familiares. La escasa participación de las familias en la vida
escolar limita el seguimiento académico y la formación integral del alumnado, lo cual
me ha obligado a mantener una planeación flexible y sensible al contexto, sin
descuidar los aprendizajes esperados. Otro obstáculo ha sido la carga
administrativa, que reduce el tiempo para innovar en la enseñanza, por lo que el
trabajo colaborativo con otros docentes ha sido clave.
Para fortalecer el aprendizaje, he implementado estrategias centradas en las
características socioculturales y emocionales de los estudiantes. El uso de
proyectos comunitarios ha sido especialmente efectivo, ya que les permite
relacionar lo aprendido con su entorno. También he promovido actividades lúdicas,
colaborativas y con materiales concretos para mejorar la comprensión lectora y las
habilidades matemáticas. En cuanto a la convivencia, he trabajado con valores y
mediación escolar, y he incorporado festividades locales como el Día de Muertos en
actividades interdisciplinarias que abordan historia, arte y escritura. Asimismo, he
buscado involucrar a las familias en talleres y proyectos, y he recurrido al Programa
Escolar de Mejora Continua (PMC) y a instituciones externas para ofrecer apoyo
adicional.
Ser docente en esta comunidad ha sido un reto complejo, que va más allá de lo
académico. He tenido que actuar también como guía emocional y mediadora
cultural. La falta de recursos, el desinterés de algunos alumnos y las carencias en
infraestructura han sido obstáculos constantes. Sin embargo, esta experiencia me
ha permitido crecer profesional y personalmente. He aprendido a valorar el contexto
como un recurso educativo y a articular el currículo con los saberes y dinámicas
locales, fortaleciendo así la identidad, la autoestima y el sentido de pertenencia del
alumnado. Esta perspectiva ha demostrado ser clave para lograr aprendizajes
significativos en un entorno desafiante pero rico en oportunidades.
5. Plenaria de retroalimentación (propuesta de desarrollo)
Como parte del cierre de esta actividad, se propone realizar una plenaria con la
participación de todos los docentes en formación que realizaron sus prácticas en la
Escuela Primaria “Lázaro Cárdenas”. El objetivo de esta plenaria es socializar los
hallazgos más relevantes del diagnóstico, identificar patrones comunes y proponer
estrategias pedagógicas contextualizadas. La dinámica podría comenzar con una
exposición breve de cada equipo, resaltando los aspectos más significativos en
dimensiones como lo social, institucional, interpersonal, didáctico y valoral.
Posteriormente, se puede abrir un espacio de diálogo para identificar coincidencias,
tales como: el bajo involucramiento familiar, la diversidad de niveles en el aula, los
problemas de convivencia y las limitaciones de infraestructura. Con base en ello, se
pueden generar propuestas colectivas, como el diseño de proyectos que integren la
cultura local, actividades de lectura con participación de padres, talleres de
habilidades socioemocionales y uso de estrategias inclusivas para atender la
diversidad. Finalmente, se sugiere sistematizar estas propuestas en un documento
compartido que sirva como base para el diseño de futuros planes de trabajo situado.
Esta plenaria no solo permitirá enriquecer las ideas de cada practicante, sino
también consolidar una visión compartida y crítica del quehacer docente.
Informe de prácticas profesionales
a. Descripción del contexto educativo
La Escuela Primaria “Lázaro Cárdenas” se ubica en San Mateo Ixtacalco, Cuautitlán
Izcalli, en un entorno sociocultural diverso y con arraigo a las tradiciones
comunitarias. A pesar del compromiso institucional por brindar una educación
integral, enfrenta problemáticas comunes en escuelas públicas: carencias de
infraestructura, escaso acompañamiento familiar y un fuerte rezago educativo
agravado por la pandemia. Durante mi práctica trabajé con el grupo de 4º “C”,
compuesto por 30 estudiantes, caracterizado por una convivencia armónica, pero
con distintos niveles de desempeño académico. Se aplicaron instrumentos de
diagnóstico que permitieron detectar deficiencias en comprensión lectora,
habilidades matemáticas y hábitos de estudio. Además, se observó que varios
estudiantes enfrentan retos emocionales y de motivación, lo que influye
directamente en su rendimiento.
b. Hallazgos del diagnóstico
El diagnóstico reveló una amplia diversidad en los niveles de logro escolar: solo
cinco estudiantes alcanzaron el nivel “esperado”, mientras que la mayoría se ubica
“en proceso” y un grupo importante “requiere apoyo”. Las principales debilidades se
encontraron en la comprensión lectora y en el razonamiento lógico-matemático.
Además, se detectó una falta de consolidación en los hábitos de estudio en casa, lo
cual refuerza el rezago. Algunos alumnos muestran desinterés o baja participación,
y en al menos un caso se identificaron conductas disruptivas relacionadas con
dificultades emocionales. El entorno familiar influye fuertemente, ya que muchos
estudiantes carecen de supervisión constante debido a las largas jornadas laborales
de sus padres. Esta situación refuerza la necesidad de estrategias pedagógicas
inclusivas y diferenciadas.
c. Reflexión sobre los retos y oportunidades
Uno de los mayores retos que enfrenta la práctica docente en este contexto es
atender la diversidad de necesidades dentro del aula. La planeación debe ser
flexible para adaptarse a los distintos ritmos de aprendizaje, sin dejar de lado los
objetivos curriculares. También se requiere trabajar intensamente en la motivación
y el compromiso del alumnado, considerando sus intereses y contextos familiares.
Sin embargo, también existen grandes oportunidades: la comunidad tiene una
identidad cultural rica que puede ser integrada al currículo. Además, el entusiasmo
mostrado por los estudiantes en actividades participativas demuestra que, cuando
se sienten escuchados y valorados, pueden comprometerse activamente en su
aprendizaje. La experiencia con el proyecto de la revista escolar evidenció que los
aprendizajes son más significativos cuando se conectan con la realidad de los
estudiantes.
d. Propuestas de intervención y estrategias pedagógicas
Para mejorar el aprendizaje en este contexto, se proponen las siguientes
estrategias:
• Aprendizaje basado en proyectos comunitarios, que conecten los
contenidos escolares con problemáticas del entorno y favorezcan la
participación activa.
• Diseño de actividades lúdicas y diferenciadas, que tomen en cuenta los
distintos niveles de logro y estilos de aprendizaje.
• Apoyo personalizado para estudiantes en situación de rezago, mediante
tutorías o acompañamiento adicional.
• Fortalecimiento de la comprensión lectora, utilizando estrategias como
lectura compartida, dramatización, análisis de cuentos y uso de
organizadores gráficos.
• Promoción de la autoevaluación y coevaluación, para fomentar el
pensamiento crítico y la autonomía del estudiante.
• Participación de las familias, a través de talleres, reuniones y proyectos
conjuntos que fortalezcan el vínculo escuela-hogar.
• Mediación escolar y trabajo socioemocional, para mejorar la convivencia
y atender problemáticas emocionales desde una perspectiva educativa.
Plan de acción individual para la siguiente jornada de prácticas
1. Estrategias de intervención
Actividades didácticas:
a) Diseñar una secuencia didáctica basada en la creación de infografías sobre
temas de interés comunitario (ej. cuidado del agua, reciclaje, tradiciones
locales), integrando las asignaturas de Lengua Materna, Ciencias Naturales
y Formación Cívica.
b) Incluir actividades colaborativas que fomenten el diálogo, el análisis y la
escritura colectiva.
c) Implementar estaciones de trabajo diferenciadas, donde los estudiantes
puedan elegir entre actividades de lectura, escritura, ilustración o
dramatización, de acuerdo con sus habilidades e intereses.
Adaptaciones para la diversidad cultural y lingüística:
a) Incluir contenidos que valoren las costumbres locales y promuevan el
reconocimiento de la identidad comunitaria.
b) Utilizar recursos visuales, audiovisuales y textos variados para facilitar la
comprensión en estudiantes con bajo nivel lector.
c) Incorporar ejemplos y materiales contextualizados (cuentos locales,
testimonios de vecinos, festividades tradicionales).
2. Evaluación y seguimiento
Indicadores de impacto:
a) Participación activa durante las sesiones (medida mediante listas de cotejo).
b) Avance en la producción escrita (medido a través de rúbricas de redacción).
c) Mejora en la comprensión lectora (evaluada mediante cuestionarios antes y
después del proyecto).
d) Nivel de colaboración entre pares (registrado en observaciones anecdóticas).
Revisión periódica y ajustes:
a) Aplicar evaluaciones diagnósticas y formativas al inicio, durante y al final del
proyecto.
b) Utilizar el diario de práctica para registrar avances, dificultades y
percepciones del grupo.
c) Realizar reuniones quincenales con el docente titular para revisar avances y
ajustar estrategias.
d) Incorporar espacios de retroalimentación con los propios estudiantes,
promoviendo el diálogo sobre su aprendizaje y emociones.
Actividad 2: El rol del docente como mediador
Lectura teórica: ideas clave del artículo
Ser mediador en el contexto educativo implica adoptar una postura distinta a la del
maestro tradicional que simplemente transmite conocimientos. El docente mediador
asume un papel activo como guía, acompañante y facilitador de los procesos de
aprendizaje, ayudando a que los estudiantes construyan saberes con base en sus
propios contextos, vivencias y necesidades. Este tipo de mediación no se limita a
explicar contenidos, sino que implica diseñar estrategias didácticas que favorezcan
la interacción, la comunicación y el trabajo colaborativo. La enseñanza se convierte
así en una experiencia compartida, en la que el diálogo y la reflexión son tan
importantes como los contenidos mismos.
Desde este enfoque, gestionar las diferencias individuales en el aula se vuelve una
tarea fundamental. El docente debe reconocer que cada estudiante aprende de
manera distinta, con sus propios ritmos, estilos, intereses y potencialidades. Atender
esta diversidad no significa preparar treinta clases diferentes, sino ofrecer múltiples
caminos para que todos los alumnos accedan al conocimiento. Esto puede lograrse
mediante actividades diferenciadas, agrupamientos flexibles, apoyos específicos y
un ambiente que fomente la autonomía y el respeto. Conocer bien a los estudiantes
es esencial para que la enseñanza tenga sentido y responda verdaderamente a sus
realidades.
En este sentido, adaptar el currículo a las circunstancias del aula se vuelve una
necesidad más que una opción. El artículo plantea que el currículo debe ser una
guía flexible, no una camisa de fuerza. Para lograrlo, es necesario utilizar prácticas
pedagógicas que partan de situaciones significativas para los alumnos, que
promuevan el aprendizaje activo y que integren metodologías como el trabajo por
proyectos, el uso de recursos variados —digitales, visuales, experienciales—, y la
creación de espacios de diálogo y cooperación. La evaluación continua también se
vuelve clave, ya que permite retroalimentar y ajustar constantemente la enseñanza.
En síntesis, ser un docente mediador implica construir puentes entre el currículo y
la vida, entre el conocimiento y las personas, entre la escuela y la comunidad.
Reflexión escrita: experiencia durante la práctica docente
Durante mi intervención en el grupo de cuarto grado “C” de la Escuela Primaria
“Lázaro Cárdenas”, comprendí que mi rol como docente no se limitaba a ser una
simple transmisora de conocimientos, sino que debía asumir el papel de mediadora
entre el currículo oficial y las habilidades de mis alumnos. Desde el inicio, entendí
que los textos narrativos y expositivos que el programa sugería eran una base útil,
pero decidí proponer una actividad más significativa y cercana a sus intereses: la
creación de una revista escolar. Este proyecto les permitió seleccionar temas que
les interesaban y que, muchas veces, no tenían cabida en las clases tradicionales.
A través de este proyecto, no solo se cubrieron los aprendizajes esperados en el
área de lenguaje, sino que los estudiantes también reflexionaron sobre
problemáticas reales que afectan a su comunidad.
Mi tarea como mediadora consistió en hacer el currículo más cercano y participativo,
adaptando las actividades para que fueran más motivadoras y pertinentes a sus
realidades. Fomenté que los estudiantes eligieran los temas de sus textos, lo cual
resultó clave para su motivación y compromiso con el proyecto. De este modo, el
aprendizaje se volvió más significativo, ya que pudieron ver la relevancia de lo que
estaban aprendiendo en su vida cotidiana. Además, implementé dinámicas
grupales, trabajo por estaciones y el uso de organizadores gráficos para apoyar la
comprensión de los textos. Estas estrategias no solo favorecieron el desarrollo de
habilidades académicas, sino que también promovieron la colaboración y el trabajo
en equipo.
Una de las prácticas que más me ayudó en el proceso fue llevar un diario de práctica
y realizar observación constante dentro del aula. Estas acciones me permitieron
ajustar mis actividades y estrategias de acuerdo con las necesidades que detectaba
en el grupo. A través de la observación y la reflexión continua, pude darme cuenta
de que la mediación pedagógica no se trataba solo de seguir un plan
predeterminado, sino de estar atenta a las necesidades del grupo, escuchar a los
estudiantes y tomar decisiones conscientes para facilitar su aprendizaje.
Sin embargo, este proceso no estuvo exento de desafíos. Uno de los más evidentes
fue la diversidad de niveles de aprendizaje dentro del grupo. Había estudiantes que
presentaban rezagos importantes en sus conocimientos, mientras que otros
avanzaban a un ritmo más rápido. Esto me obligó a diseñar actividades
diferenciadas, de manera que pudiera ofrecer apoyo a quienes más lo necesitaban
sin descuidar a aquellos que ya estaban listos para explorar contenidos más
complejos. Administrar el tiempo para cubrir todos los contenidos del currículo y, al
mismo tiempo, asegurarme de que los estudiantes comprendieran profundamente
lo que estaban aprendiendo fue otro reto importante.
Además, la motivación de los estudiantes fue un desafío constante, especialmente
con aquellos que se frustraban fácilmente o que no contaban con apoyo familiar.
Me vi en la necesidad de buscar constantemente nuevas formas de engancharlos y
de hacerles ver que sus ideas y aportes eran valiosos. También procuré resaltar
pequeños logros para alimentar su confianza y demostrarles que podían tener éxito.
Esto no solo fue importante para su motivación, sino también para fortalecer su
autoestima y sentido de pertenencia en el aula.
Al final, entendí que ser mediadora en un aula tan diversa implica una labor
constante de observación, reflexión y ajuste. Aprendí que la mediación pedagógica
no es una tarea perfecta ni un proceso lineal; es un camino dinámico, humano y
profundamente formativo, donde cada experiencia y desafío me enseñan algo
nuevo no solo como docente, sino también como persona. La clave está en estar
siempre dispuesta a adaptarme a las necesidades del grupo y a ofrecer un
aprendizaje que conecte con sus contextos, intereses y realidades. En este proceso,
la mediación no solo favorece el aprendizaje académico, sino también el desarrollo
emocional y social de los estudiantes, permitiéndoles crecer en un ambiente más
inclusivo y motivador.
Actividad 3. Diseño de una estrategia pedagógica inclusiva
Durante nuestra práctica docente en cuarto grado, observamos que una de las
principales dificultades que enfrentan los estudiantes es la falta de comprensión
lectora. Esta problemática afecta significativamente su desempeño en todas las
asignaturas, ya que limita su capacidad para interpretar textos, identificar ideas
principales, establecer relaciones entre conceptos y expresar opiniones
fundamentadas. Reconociendo la importancia de atender esta necesidad,
diseñamos una estrategia pedagógica inclusiva que proponemos implementar en
nuestra próxima jornada de prácticas. Esta estrategia lleva por nombre “Revista
Escolar para Comprender Leyendo” y está pensada para articular los objetivos
educativos con los intereses y contextos específicos de nuestros estudiantes,
integrando además la participación de la comunidad educativa.
Nuestro objetivo es fortalecer la comprensión lectora mediante la producción de una
revista escolar que integre textos expositivos y narrativos, particularmente cuentos.
Con esta estrategia, buscamos desarrollar habilidades cognitivas, como la
identificación de estructuras textuales, el análisis de información y la redacción clara
y coherente. Asimismo, queremos favorecer aspectos socioemocionales, como el
trabajo en equipo, la autoestima académica, el sentido de pertenencia y la expresión
creativa, fomentando un entorno de aprendizaje participativo, inclusivo y
colaborativo.
Esta estrategia se basa en el proyecto institucional “Nuestra revista escolar”, el cual
retomamos y adaptamos para enfocarlo específicamente en la mejora de la
comprensión lectora. La metodología que emplearemos será el aprendizaje basado
en proyectos y el trabajo en comunidades de aprendizaje, que permite a los
estudiantes participar activamente, colaborar entre pares y construir conocimientos
de forma significativa.
Iniciaremos con una fase de planeación, en la que realizaremos actividades
diagnósticas para identificar el nivel de comprensión lectora del grupo. Utilizaremos
como texto detonador el artículo “Marcas del pasado” del libro *Proyectos Escolares,
con el que aplicaremos preguntas de comprensión literal e inferencial. A partir de
los resultados, formaremos comunidades de aprendizaje heterogéneas, en las que
cada estudiante podrá aportar desde sus fortalezas y recibir apoyo en sus áreas de
mejora.
Durante esta etapa, también realizaremos dinámicas lúdicas como “Mundo Loco” y
“Revista, cuento, revuelto”, que permitirán a los alumnos familiarizarse con las
características de los textos que leerán y producirán. Además, entrevistarán a
compañeros y docentes para identificar temas de interés que después se
desarrollarán en sus textos. Estas actividades, además de reforzar la comprensión
lectora, les permitirán relacionar lo que leen con su realidad cotidiana y expresar
sus ideas de manera significativa.
En la fase de acción, cada comunidad de aprendizaje seleccionará un tema y
elaborará dos textos: un artículo expositivo y un cuento.
Utilizaremos organizadores gráficos para estructurar ideas y guiar la escritura. A lo
largo del proceso, se reforzarán aspectos clave como el uso correcto de los signos
de puntuación, la ortografía, la coherencia textual y la estructura narrativa.
Posteriormente, los textos serán intercambiados entre equipos para su revisión y
retroalimentación. Este ejercicio de revisión cruzada fomentará la autorregulación,
la conciencia lectora y la valoración del trabajo de otros.
Una vez revisados y corregidos los textos, pasaremos a la fase de intervención, en
la que construiremos colectivamente la revista escolar. Cada equipo se encargará
de diseñar una sección, como la portada, la carta editorial, el índice o las secciones
de cuentos y artículos. También acordaremos en asamblea el nombre de la revista,
el logotipo, el número de páginas y el título del primer número. Finalmente,
presentaremos la revista a la comunidad escolar mediante un evento en el que los
alumnos explicarán su trabajo y se invitará a las familias, docentes y estudiantes de
otros grados a conocerla. Para ello, elaboraremos invitaciones, carteles e incluso
un buzón para recoger opiniones y sugerencias del público asistente.
Durante todo el proyecto, involucraremos a las familias y actores escolares. Ellos
podrán apoyar en la búsqueda de materiales, revistas y cuentos, así como asistir al
evento de presentación. De esta forma, fortaleceremos el vínculo escuela-
comunidad y promoveremos una educación colaborativa y contextualizada.
Al finalizar, realizaremos una reflexión colectiva con los estudiantes sobre los logros
obtenidos, las dificultades enfrentadas y los aprendizajes adquiridos. Esta
retroalimentación nos permitirá evaluar la efectividad de la estrategia y realizar los
ajustes necesarios para su mejora. Estamos convencidos de que, al integrar la
lectura con la producción creativa, el diálogo y la participación comunitaria,
lograremos no solo mejorar la comprensión lectora, sino también motivar a nuestros
estudiantes a leer, pensar y expresarse con mayor confianza y autonomía.
Actividad 4. Análisis crítico de un caso, mediación entre aula, escuela y
comunidad
1. Selección de caso
Durante mi intervención en el grupo de cuarto grado “C”, viví una experiencia que
marcó profundamente mi perspectiva sobre la mediación docente y la importancia
de mirar más allá de lo académico. Se trataba de un alumno llamado Gabriel, quien
constantemente presentaba conductas disruptivas en el aula. Gabriel tenía
episodios de enojo desproporcionado, gritaba, peleaba constantemente a sus
compañeros y se negaba a seguir instrucciones. Estos episodios aparecían de
manera repentina y alteraban la dinámica del grupo, generando miedo o
desconcierto en sus compañeros.
Al investigar la situación, descubrí que Brian vivía una situación familiar complicada.
Sus padres estaban separados desde hacía varios años, mientras él vive con su
mamá, quien tiene un nuevo novio y, según comentarios del propio niño, ya no le
prestaba mucha atención ni pasaba tiempo con él. Esta situación familiar se
reflejaba en la escuela, pues Gabriel buscaba llamar la atención a toda costa,
aunque fuera de manera negativa.
2. Análisis del caso
Problemas o retos en el aula y relación con la comunidad.
El principal reto en el aula fue atender las conductas explosivas de Gabriel, las
cuales no solo interrumpían las clases, sino que afectaban el ambiente emocional
del grupo. Los compañeros comenzaban a evitarlo o a burlarse de él, aumentando
aún más su frustración y enojo. Además, yo misma, como practicante, sentía
inseguridad al no saber cómo actuar ante estas situaciones.
El problema no se limitaba al aula, pues estaba estrechamente vinculado con la
situación familiar y social de Brian. Su comportamiento era un reflejo de la falta de
atención, de los cambios drásticos en su hogar y del escaso acompañamiento
emocional por parte de su mamá. La comunidad, en este caso, jugaba un papel
indirecto, pues algunos niños del grupo conocían la situación familiar de Brian y
contribuían a reforzar ciertos estigmas y comentarios que aumentaban su enojo.
Gestión de la mediación entre currículo oficial y necesidades del aula.
La mediación consistió en adaptar las actividades escolares, incorporando espacios
y dinámicas de educación socioemocional. Aunque en los contenidos de cuarto
grado que me tocaron abracar no contemplaban estos temas, entendí que era
indispensable integrarlos si quería que Gabriel y el grupo pudieran aprender en un
ambiente más sano y seguro.
Diseñé actividades de expresión emocional a través de dibujos, canciones y
estrategias inclusivas. También creé un espacio dentro del aula llamado "el rincón
de la calma", donde los niños, incluido Brian, podían acudir cuando se sintieran
molestos o necesitaban tranquilizarse. Además, le asigné pequeñas tareas de
apoyo en el aula, con el fin de fortalecer su autoestima y mostrarle que podía tener
un rol positivo dentro del grupo.
Este proceso de mediación fue constante y requirió ajustes diarios, ya que Gabriel
tenía días mejores que otros, y debía estar atenta para actuar de manera oportuna,
siempre buscando evitar la confrontación directa y promoviendo el diálogo.
Actores involucrados y sus roles
• Gabriel, quien necesitaba aprender a identificar y manejar sus emociones,
así como sentirse valorado en el grupo.
• Yo, como practicante, que asumí el rol de mediadora, adaptando
actividades, generando espacios de contención emocional y buscando
involucrar al grupo en una dinámica más empática.
• El docente titular del grupo, quien respaldó mis acciones y facilitó el
acercamiento con la familia.
• Los compañeros de grupo, quienes fueron sensibilizados a través de
actividades de respeto, empatía y trabajo colaborativo, buscando disminuir
las burlas y promover un ambiente de aceptación.
Aprendizajes para futuras intervenciones pedagógicas
Este caso me dejó enseñanzas muy valiosas para mi formación docente. Comprendí
que las conductas disruptivas no pueden ser vistas solo como problemas de
disciplina, sino como expresiones de necesidades emocionales y contextuales no
atendidas. También aprendí que la mediación en el aula no solo implica ajustar
actividades, sino también estar atenta a las necesidades individuales de los
estudiantes, ofreciendo espacios seguros, estrategias de manejo emocional y sobre
todo, mostrando empatía y comprensión.
Otro aprendizaje importante fue reconocer que no siempre se puede contar con la
colaboración activa de la familia, pero aun así, desde la escuela, es posible generar
cambios significativos que impacten positivamente en el bienestar de los
estudiantes.
Por último, entendí que la mediación no es un acto único ni automático, sino un
proceso constante, flexible y humano, en el que es necesario aprender a escuchar,
observar y estar dispuesta a adaptar las prácticas docentes tantas veces como sea
necesario, siempre con la intención de favorecer un aprendizaje integral y
respetuoso de la diversidad emocional y social de nuestros estudiantes.