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Opuesto

El documento es una historia de fanfiction que explora un universo alternativo de varios fandoms, donde los personajes principales experimentan cambios significativos tras visitar un templo misterioso. A través de diversas interacciones y situaciones cómicas, se presentan relaciones románticas y dinámicas entre personajes conocidos, como Wei Wuxian y Lan Wangji. La narrativa se desarrolla en un tono ligero y humorístico, con un enfoque en la evolución de los personajes y sus relaciones tras la experiencia en el templo.

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El documento es una historia de fanfiction que explora un universo alternativo de varios fandoms, donde los personajes principales experimentan cambios significativos tras visitar un templo misterioso. A través de diversas interacciones y situaciones cómicas, se presentan relaciones románticas y dinámicas entre personajes conocidos, como Wei Wuxian y Lan Wangji. La narrativa se desarrolla en un tono ligero y humorístico, con un enfoque en la evolución de los personajes y sus relaciones tras la experiencia en el templo.

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Opposite

Posted originally on the Archive of Our Own at [Link]

Rating: Mature
Archive Warning: Creator Chose Not To Use Archive Warnings
Categories: M/M, Multi
Fandoms: 天官赐福 - 墨香铜臭 | Tiān Guān Cì Fú - Mòxiāng Tóngxiù, 人渣反派自救系
统 - 墨香铜臭 | The Scum Villain's Self-Saving System - Mòxiāng Tóngxiù,
魔道祖师 - 墨香铜臭 | Módào Zǔshī - Mòxiāng Tóngxiù, 二哈和他的白猫师
尊 - 肉包不吃肉 | The Husky and His White Cat Shizun - Meatbun Doesn't
Eat Meat
Relationships: Lan Zhan | Lan Wangji/Wei Ying | Wei Wuxian, Hua Cheng/Xie Lian (Tian
Guan Ci Fu), Luo Binghe/Shen Yuan | Shen Qingqiu, Chu Wanning/Mo Ran |
Mo Weiyu, Chu Wanning/Taxian-jun, Mobei-jun/Shang Qinghua
Characters: Lan Zhan | Lan Wangji, Wei Ying | Wei Wuxian, Hua Cheng (Tian Guan Ci
Fu), Xie Lian (Tian Guan Ci Fu), Luo Binghe, Shen Yuan | Shen Qingqiu, Chu
Wanning, Mo Ran | Mo Weiyu, Lan Huan | Lan Xichen, Lan Yuan | Lan Sizhui,
Yin Yu (Tian Guan Ci Fu), Mobei-jun, Shang Qinghua, Xue Meng | Xue
Ziming, Qi Rong (Tian Guan Ci Fu)
Additional Tags: Spoilers, Alternate Universe - Canon Divergence, Crossover, Married Hua
Cheng/Xie Lian (Tian Guan Ci Fu), Bottom Xie Lian (Tian Guan Ci Fu),
Oblivious Wei Ying | Wei Wuxian, Established Luo Binghe/Shen Yuan | Shen
Qingqiu, Minor Mobei-jun/Shang Qinghua, Married Characters
Language: Español
Stats: Published: 2023-07-23 Words: 21,315 Chapters: 16/16
Opposite
by Lugarth3

Summary

Universo MTXT (y un poco de Meatbun) en el que los shou visitan un misterioso templo invertido.
Al regresar a sus respectivos hogares, sus maridos inmediatamente notan un gran cambio.
También publicado en Wattpad bajo el seudónimo "Lugarth8".

Notes

El hiperactivo Patriarca de Yiling perdió su vitalidad y se convirtió en un vago quejumbroso.

El elegante y serio shizun de Qing Jing Peak se mete en líos, ansioso por diversión.

El cobarde hermano Avión es ahora un temerario aventurero.

El Dios más benevolente y amable de los Cielos ya no dejara que lo hagan a un lado y habla con
mucha soltura.

(Extra: El antipático y tímido anciano Yuheng es un altivo muy desvergonzado, que irrita incluso a
Taxian-jun) (Es opcional para los que no leyeron la novela 2HA)

Desde ya, pura y dura advertencia de OCC (Fuera de personaje) y cada capitulo protagonizado por
una pareja distinta.

See the end of the work for more notes


Prologo

Todo empezó cuando el nuevo grupo de amigos iniciado por el siempre alegre y sociable Wei
WuXian decidió visitar cierto lugar inexplorado.
Curioso por este enigmático sitio que no encajaba ni en sus últimos manuscritos, Shang Qinghua
accedió a acompañarlos para refrescar su memoria respecto a la geografía e historia de, se supone,
es el mundo de su novela.

El maestro inmortal Shen Qingqiu entrecierra los ojos, nada convencido. Porque lo que no recuerda
el hermano Avión, su hater más grande si debería saberlo, ¿Para qué mandar quejas insistentes a su
podrida obra si no por argumento válido?

Accede a ir porque quiere seguir investigando respecto a las maravillas escondidas de este mundo
creado por Shan Qinghua. ¡Oye! ¿Y si encuentran una nueva especie de monstruo o animal? Será
ideal para el bestiario que está escribiendo.

Viendo a estos jóvenes maestros ir por todo sin temor, Xie Lian suspiro cansino y dejo que lo
siguieran.

Después de todo, necesitaría gente para abarcar terreno. Según Ling Wen, esta zona ha estado vacía
en los mapas y pese a que no hay avistamiento de nada ofensivo ni dañino para nadie, dicho lugar
parecía acumular bastante energía de la tierra y han empezado especulaciones sobre que el próximo
Señor del Viento ascienda a los cielos por este terreno. Xie Lian no lo espera con ansias,
honestamente. Para el, su mejor amigo Shi Qingxuan es el único señor del viento, pero hay un
vacío en los puestos elementales que hay que llenar.

Este señor de la Montaña Cang Qiong es un buen postulante y no lo decía solo por el abanico
siempre presente.

— ¿Yo, convertirme en Dios? No lo creo— contesto el maestro Shen, observando de reojo al dios
que le insinuó que podía llegar a la divinidad con un poco más de empuje— Estoy bien donde me
encuentro.

— Si fueras a subir a los cielos, tu marido destruiría la tierra entera— comento Shan Qinghua,
siempre echándole barro a los comentarios vagos de su Hermano Pepino.

— ¡Conque eres un shizun elegante casado con un hombre! — exclamo Wei Wuxian, viendo a
Shen Qingqiu con nuevos ojos, puesto que pensó que sería otro rígido y presumido maestro como
tantos que ha conocido— ¿Y bien? ¿Qué tanto te cela? Me imagino a mi Lan Zhan atravesar mar y
tierra para traerme de regreso también...

— Cuantas veces vas a repetir ese nombre— musito otro maestro vestido de blanco puro, sentado
en una roca mientras analizaba su posición, un poco harto de la obvia adoración que el chico de
cinta roja repetía sin parar. Era tan desvergonzado.

— ¡Si que eres amargado! — repuso el patriarca de Yiling.

— Pido disculpas por mi insistencia, maestro Shen. Fue mi error de preguntar sin saber sus
circunstancias.

— Para nada. Mi señor es quien tiene una calidad honorable para Dios— juzgo Shen Qingqiu,
mirando de arriba abajo a Xie Lian— Veo una fuerza imbatible en usted, podría decir que es muy
similar a la de mi marido.

¡Y es que por favor!, el Sistema le está dando la ocupación y nombre verdadero de todos con los
que se ha encontrado a orillas de este acantilado y cree que va a desmayarse de tanto impacto.
¿El joven pionero maestro de la cultivación demoniaca? ¿Un Emperador Celestial Marcial? ¿Un
maestro inmortal de un tal pico Sisheng que resguarda la barrera del reino fantasma?
Definitivamente tiene que ganarse la simpatía de estos personajes salidos de la nada, de lo
contrario, nadie sabe lo que podría ocurrir.

¡Hermano Avión, lee el ambiente y no digas nada estúpido! Estamos ante halos de protagonista
aparentemente desarrollados y muy influyentes.

Shang Qinghua grito de asombro. Al oírlo, todos se adelantaron al risco y echaron ojo hacia el
oeste, dirección en la que apuntaba su dedo.

Los ojos de todos se ampliaron en sorpresa absoluta.

Era un templo. ¿De cabeza?


Dormir es desconectarse (MDZS)

Todo estaba tranquilo en los Recesos de las Nubes, como dicta la norma y tanto como Lan Qiren
quería.

En la calma y quietud de las montañas altas, el blanco sin chiste y la pasividad de las cascadas
irregulares del Manantial Frio, el segundo Jade de Gusu Lan se preguntó porque su esposo se
tardaba tanto en regresar de su aventura.

Su Wei Ying no solía ir de cacería nocturna, mucho menos de viaje, sin él, dada la reciente
revelación de sus crímenes injustamente pagados, pero mientras el mundo de la cultivación
estuviera en crisis y su hermano, Lan Xichen, en reclusión, Lan Zhan tenía mucho más trabajo del
que podría encargarse una sola persona capaz.

Una mañana, Wei WuXian apareció gritando que había hecho amigos interesantes y que juntos
irían a visitar un sitio curioso más tarde. Almorzó como siempre y luego se fue, no sin antes besar
la cinta en la frente de su esposo y dedicarle una mirada llena de guiños coquetos. Todo sea para
provocarlo a arrojarle sobre cualquier superficie estable la próxima vez que lo vea.

Pero todavía no llega y comienza a ponerse ansioso.

Quisiera ver a Wei Ying antes de viajar a la Torre Lanling y discutir los tediosos asuntos que no
acabarían en nada, puesto que su único heredero era demasiado joven para decidir asuntos de secta
y los ancianos supuestamente sabios de allí solo daban vueltas sobre lo mismo para mantenerse en
el poder.

Apura un poco más de papeleo, antes de avisarle a su tío que va a retirarse y desciende con docenas
de pensamientos inquietantes.

Pero Wei Ying es Wei Ying, él sabrá arreglárselas si algo va mal.

— ¡Líder de secta Lan!

Lan Zhan asiente a los saludos de los alumnos que lo ven pasar, hasta que uno en particular lo mira
con una ceja fruncida.

— Que raro, ¿No va a quedarse con el maestro Wei hoy?

Los compañeros de Jingyi lo reprenden por hablar tan suelto a su ahora líder. Pero Lan Wangji tenía
en mente otra cosa.

— ¿Han visto a Wei Ying?

— Sí, hace un rato. Otra vez puso en apuros a Sizhui porque le encargo pagar lo que comió en un
puesto callejero cuando lo encontramos. ¡Debería decirle algo, líder de secta Lan! No solo
avergonzó a Sizhui, sino que apestaba a rancio y estaba muy sucio. Habrá que darle un baño.
El descaro de Lan Jingyi a la hora de hablar era bien conocido. Nada moderado y poco control de la
lengua, Lan Zhan le habría echado un hechizo silenciador de no ser porque esa descripción no le
gusto para nada. Si Wei Ying estaba realmente en esas condiciones, ¿Por qué no regreso a Recesos
de las Nubes?

Apresuro el paso hacia la ciudad, mandándole una mirada mordaz y fulminante a Lan Jingyi, que
tarde se dio cuenta de su imprudencia y ya se estaba haciendo la idea de escribir veinte pergaminos
con la regla de "No hablar innecesariamente" parado de cabeza.

Lan Wangji bajo a la ciudad y busco por los lugares favoritos de su esposo, dado que el pueblo
entero conocía su relación, la indagación fue más sencilla.

Pero las respuestas fueron extrañas.

— Estuvo aquí, sí, tomo un par de jarras de Sonrisa de Emperador.

Lan Wanji creyó que escucho mal, un mal presentimiento arremolinando en su interior.

— ¿Un par?

— Sí, líder de secta Lan. ¡Dos, solo dos! Y yo le dije que podía encargar las que quisiera, bien sabe
que se la guardamos para él, pero el maestro Wei insistió que quería dos. Una se la tomo aquí y la
otra se la llevo.

— Hn, gracias.

La siguiente respuesta vino de una señora, vendedora de frutas.

— Sí, lo vi. Paso a comprarme manzanas. No lucia muy bien, se la ofrecí gratis pero el insistió que
debía ser justo y el...bueno— La mujer se ruborizo y ante la mirada extremadamente seria del
Segundo Jade, le enseño una bota de cuero negro— Me dio esto, para pagar.

Esto está mal, en muchos niveles. Los comentarios de la gente tampoco eran alentadores.

"Parecía muy cansado, intento dormirse en la baldosa de la escalera de mi local. Por supuesto, fui
muy amable con él y le dije que podía pasar a dormir en lo que comunicaba su situación a los
aprendices de secta, pero él dijo que hacía calor y luego se fue."

"Aparecieron los discípulos justo a tiempo para pagar, de lo contrario, creo que el maestro Wei se
habría quedado conmigo toda la tarde"

"Muy raro, líder de secta Lan. Cuando lo veo, simplemente me escapo. ¡Desacredita mi negocio
como anunciador de noticias! Pero hoy lo vi sin un zapato y con la ropa sucia, inmediatamente me
acerqué a preguntar que estaba mal. ¡Apenas y me miro! Créame que le hice muchas preguntas y
apenas movió la boca para contestar."

"Se queja que el licor es caliente y que va a tomarlo en algún sitio frio, pobrecito, pareciera que
sus pies se arrastran porque no lucia muy bien..."

¿Qué es esto? ¿Hablaban de Wei Ying? Lo conocen y lo ven casi todos los días, ¿Esto que es?

Al oír "El maestro Wei dijo que tenía calor" inmediatamente piensa en el Manantial Frio.
Al hallar a un discípulo disperso en el pueblo, le encargo que buscara a Lan Sizhui en lo que el
regresaba a los Recesos de las Nubes.

No uso su espada para volar, aunque eso hubiera sido especialmente rápido, pero nada tan rápido
como los latidos desenfrenados de su corazón al pensar que algo malo había pasado y que Wei
Ying, siempre volcando todo lo malo hacía sí mismo, quiere esconderlo al no ir a su recamara como
de costumbre.

Pero no se encontraba en el Manantial Frio.

No había rastros de pisadas ni ropa cerca. ¿Y si no volvió a casa? ¿Paso algo que lo atormentaba al
punto que no quería volver?

Lan Wangji ahogo sus inseguridades y preocupaciones. No, no debe pensar así. Sea lo que sea que
pase, Wei WuXian volvería. Quizás solo necesitaba tiempo. Camuflando su preocupación, se
infiltro nuevamente sin avisarle a su tío, quien seguramente gritaría que Wei WuXian solo está
bromeando con él y que como líder de secta debe actuar responsable y comprometido, no
alborotado por capricho de un esposo problemático.

Regresa al Jingshi para esperar a su hijo adoptivo cuando encuentra a pies de la entrada a su amado
Wei Ying, vestido en una única prenda inferior blanca y sin un zapato. A su alrededor, están la ropa
de oscuro y rojo característico que lucen increíblemente sucias.

— ¡Wei Ying!

El joven está prácticamente tirado nada más al abrir la puerta, por lo que puede ver al patriarca de
Yiling desplegado en el suelo.

Rápidamente, lo toma debajo de la nuca y revisa su pulso. La muñeca esta radiante de energía
espiritual, la respiración es normal y no luce como si tuviera alguna herida visible.

Esta por suspirar de alivio cuando un jadeo sorprendido suena detrás de él.

Es Lan Sizhui, que esta patitieso viendo a sus dos padres abrazados juntos, uno en paños menores y
el otro sosteniéndolo firmemente.

— Aah, regreso después...Perdón por...

— Entra. Lo acabo de encontrar así.

— ¡¿Qué?! — Lan Sizhui no pierde tiempo y también se arroja hacia Wei WuXian.

Su esposo parecía estar bien, pero permanecía en sus brazos como peso muerto.

Un punzante dolor comenzó a extenderse en su corazón al mismo tiempo que Lan Sizhui, que
también se desesperó, empezó a gritar a la cara del patriarca para despertarlo con la potencia de su
voz.

— ¡Baba, abre los ojos por favor!

— Wei Ying...

— Por todos los cielos, ¡Dejen dormir!


Wei WuXian abrió los ojos por completo, solo para dirigirles una fea mirada de irritación.

— ¡No se hace ruido en los Cloud Recesses! ¿Por qué no respetan un poco y dejan de hacer
barrullo?

Tanto Lan Sizhui como Lan Wangji quedaron petrificados, mirándolo en un estado de shock
absoluto.

Al no oír ni pio venir de esos escandalosos, Wei WuXian sonrió complacido y rápidamente levanto
sus dos manos. Palmo la cabellera oscura de su hijo y acaricio la barbilla de su esposo antes de
decirles lánguidamente "Gracias" y echar su cabeza para atrás, ojos cerrados y boca suelta.

El patriarca de Yiling volvió a dormirse en el brazo de su esposo, sin que este entendiera lo que
acaba de pasar.

Wei Ying regreso a los Recesos de las Nubes... ¿Para dormir?

.
Tiene una cadera para morirse (SAVE)

A decir verdad, Luo Binghe no se enteró del inusual estado de su esposo sino mucho después,
cuando vinieron a informarle que algo andaba mal con su shizun.

Recientemente el Emperador del mundo de los demonios se estaba dedicado a sus labores reales
con más ahincó para tener más tiempo en el futuro y dedicarlo a viajar con su shizun, ya que no le
gustó mucho que el inmortal decidiera aventurarse a una misión con otros hombres y no con él.

"Quédate a hacer tu trabajo, compórtate como el emperador que pretendes ser, de lo contrario,
dirán que solo eres labia."

Como siempre, Shen Qingqiu tenía toda la razón y fue por eso que paso tres días enteros en el
mundo de los demonios, lidiando con una rebelión aquí, papeleo por allá, una conquista de frontera
por otro lado...Obtendría suficiente mérito y tiempo para llevarse a su shizun pronto a una aventura
que pudieran disfrutar entre los dos.

Porque bien sabía que Shen Qingqui, a pesar de su apariencia elegante y reservada, era un amante
de la investigación y de los nuevos descubrimientos. Como Luo Binghe no deseaba obstaculizar su
pasión, le dio el visto bueno.

Adicionalmente, ordeno a Shang Qinghua que lo acompañara para vigilarlo. Después de todo,
Shang Qinghua podrá ser un atolondrado y pésimo luchador, pero sin duda tenía la confianza de su
shizun y solo a él aceptaría en un viaje de suceder cualquier cosa. Si a Mobei-jun no le gusto
privarse de su prometido, no fue contra las ordenes de su señor. Luo Binghe también endulzo la
cosa diciendo que Qinghua necesitaba vacaciones, lo que entibio el temperamento de Mobei-jun.

Por lo tanto, a Luo Binghe no le interesó mucho lo que pasaría con Shang Quinhua hasta que este
fue el primero en regresar, diciendo algo que nadie nunca había escuchado de él.

— Mi señor, por favor, solicito una misión para ayudar a la unificación de los reinos. ¡Déjeme
luchar en su nombre!

Luo Binghe estaba tan conmocionado que no sabía si golpearlo o reír.

Sha Hualing se carcajeo como nunca.

Para ser un demonio de hielo, Mobei-jun se convirtió en una estatua congelada, quedándose muy
quieto mientras veía a su pequeño y chistoso humano hablar sobre salir a pelear.

— Creo que está enfermo, con permiso, me lo llevo.

— ¡Quiero ir a luchar!

Shang Qinghua no paro de insistir, con una mirada feroz y un cuerpo repentinamente lánguido que
podía escabullirse de Mobei-jun por su baja altura.
Luo Binghe miro con indiferencia como su mejor subordinado perseguía a un hámster desobediente
por su salón de guerra antes que el aire se congelase y Shang Qinghua fuera paralizado con los pies
fríos.

— ¡No me hagas esto! ¿Por qué no me das crédito? Me crees débil y seré tu esposo. ¿No ves que
estas faltándome el respeto así, mi rey?

Nadie había escuchado nunca a ese débil y cobarde hombre hablar con tanta fuerza hacia su rey;
Mobei-jun estaba impresionado.

Sha Hualing no dejaba de reírse y su emperador decidió que no tenía tiempo para juegos.

— Yo también me voy. Si el tío volvió, mi shizun también.

— Vaya, mi señor. Nosotros nos encargamos— musito Sha Hualing, tratando de verse digna
cuando estaba ruborizada de tanta risa y se tocaba el estómago repetidamente.

Todavía podían oírse las declaraciones osadas de Shan Qinghua mientras era llevado en la espada
de su futuro esposo.

Luo Binghe se dijo a si mismo que este comportamiento anormal podría deberse a la próxima boda.
Probablemente Shang Qinghua quería demostrar su valía haciendo algo de provecho para los
demonios y ganarse su favor...Ah, eso debe ser. El amor es así de curioso, cambiando a la gente.

Agradece muchísimo que su shizun sea más afectuoso con el ahora, después de tantos
malentendidos y problemas externos, esto lo inspira a volver a la casa de bambú con felicidad
desbordante. No quiere esperar a Shen Qingqiu en el palacio, prefiere ir por él. Como excusa,
puede decir que es la hora de almorzar y prepararle exquisitez mientras hablan de ese viaje suyo.

Grande fue su sorpresa cuando encontró la cabaña vacía.

La confusión y una horrible sensación de pánico se apodero de él.

Se calmo al convencerse a sí mismo que probablemente Shen Qingqui habría ido a verlo al palacio
y se desencontraron.

Estaba listo para dar media vuelta y hacer el camino de regreso otra vez, cuando la voz de su dulce
shijie lo detuvo.

— ¡A-Luo!

Ella era la primera amiga sincera que hizo en la montaña Cang Qiong y la única señorita que quería
cerca de su shizun sin temer a nada, no estaba de más saludarla y ponerse un poco al día, sin
embargo, ella venia corriendo ansiosa y eso le dio mala espina.

— ¡Ven a ver esto! ¡Es shizun!

— ¡¿Shizun?! ¿Dónde está?

— El...el...

Ning Yingying lucia muy agotada por haber corrido hasta aquí. Su cara estaba roja y había perdido
el aliento.
Luo Binghe, que nunca tiene en su cabeza escenarios bonitos si no involucraban a su shizun de
buen humor, sintió un escalofrío en su espina.

Cuando la niña recupero la compostura no dijo nada, como temiendo decir algo equivocado y
rápidamente se dio la vuelta, instándolo a seguirla. Luo Binghe no perdió tiempo y lo hizo,
urgiéndole saber que pasaba.

Pudo preguntarle a Ning Yingying porque tanto alboroto y donde se concentraba el problema para
llegar al origen más rápido, pero Ning Yingying repitió que era algo que solo podía ver y no
detener. ¿Qué significa eso?

— Significa que ni siquiera shizun quiere parar lo que está haciendo. Si no podemos nosotros,
quizás lo logres tú, A-Luo, pero cuando lo vea, quizás...

— Sea lo que sea, ¡no dejare que shizun se someta a algo desagradable!

— Bueno, sobre eso...

No hizo falta andar más, dado que un gran número de personas reunidas bloqueaban el paso.

Luo Binghe no resistió la impaciencia y los saco de su camino, importándole poco si eran
discípulos en su horario de estudio. De lejos, escucho música producida por varios instrumentos,
una flauta dulce y varios gujin tocándose de forma discordante. Con sus sentidos desarrollados, oyó
diferentes sonidos que parecían ser de golpes a algo duro e incluso palillos, partiéndose contra algo
frágil. ¿Qué es este sonido tan raro? Nunca lo había escuchado antes, debe ser una pésima
imitación de algún himno musical, si su shizun se enteraba de esta atrocidad los iba a castigar a
todos.

En el tumulto de gente, vio a Ming Fan, cuyos ojos estaban muy abiertos y completamente
hipnotizados.

No solo el, también estaban las discípulas femeninas del pico Xian Shu y nuevos discípulos, a
juzgar por sus caras infantiles.

Luo Binghe se preguntó que era este desastre en la misma montaña donde se estudia pacíficamente
y el pico exclusivo donde se cultiva para ser desarrollar más cerebro que musculo.

Siguió avanzando y llego al meollo del asunto.

El emperador del mundo de los demonios quedo en shock.

Sobre una plataforma de madera de roble, rodeados de una glorieta preciosa y decorada con una
mesa larga en la que se disponían platos, cubiertos y canastas de comida, como en un picnic
planeado en los rincones más abiertos del bosque de bambú, estaba el impresionante Shen Qingqiu.

El abanico del hombre, que siempre había representado un arma escondida en su modesta
apariencia, se había convertido en exactamente lo que era: un decorado adicional para otra belleza,
en un baile magistral que data de miles de años. En las manos pálidas y blancas de Shen Qingqiu, el
abanico pasaba de un lado al otro, entre palmas abiertas y caídas breves, demostrando un gran
control del equilibrio y la firmeza de los dedos pequeños y majestuosos.
Los pies de su shizun se movían a una velocidad discordante. A veces eran muy rápidos, otras
veces se arrastraban bajo el pantalón que no alcanzabas a verlo bien, de vez en cuanto daban
pequeños saltos en el aire al compás de los instrumentos cada vez más ruidosos.

Todavía vestido en su traje de maestro, el esposo de Luo Binghe descubrió que sus movimientos no
podían ser lo suficientemente fluidos con ese tipo de ropa y frente a su público, discípulos y
curiosos para variar, se quitó la pesada túnica y arremango la prenda superior, subiéndose los
pantalones en un remedo hasta la pantorrilla e inclinándose. Si Luo Binghe no salto y lo detuvo de
desnudarse ante todo el mundo, fue porque la manera lenta y casual que lo hizo, fue natural y
completamente espontanea, como si supiera como moverse sin arruinar el ritmo de lo que sea que
se esté gestando de música de fondo.

Shen Qingqiu se meneo de manera sensual cuando inicio la siguiente canción y a la mitad, se subió
a la mesa con pies descalzos. Con cuidado, aparto los elementos que le impedían avanzar y al
mismo tiempo, las chicas encantadas por su baile sacaron tanto los cubiertos como las canastas de
comida. No existía hambre con tremendo profesor dándote este espectáculo de primer nivel.

Hoy, fue el día que Shen Qingqiu bailo como un hada para la montaña Cang Qiong y quienes lo
vieron quedaron maravillados con él, viéndolo hacer movimientos que nunca antes vio nadie.

Era una belleza sin precedentes y Luo Binghe, a pesar de su naturaleza celosa y posesiva, vio en
esta maravilla algo de lo que estar orgulloso.

Ning Yingying acabo por tener razón, si ve a su shizun así... ¿Cómo podría detenerlo? Sin
mencionar que cada vez que lo ve moverse de manera coqueta, Luo Binghe no puede evitar tragar
saliva y emocionarse de más.

Luo Binghe sabe que algo raro le está pasando a Shen Qingqiu, ¿Por qué si no está enamorando a
todos deliberadamente con su danza?

Shizun, ¿Por qué eres generoso con todos? ¿Por qué no me dejas algo de esta gracia a mí?

.
Dominante (TGCF)

Hua Cheng fue al templo Puji en la mañana.

Como Xie Lian había ido de viaje, el nuevo templo necesitaba mantenimiento, especialmente
después de la última experimentación de su Alteza en la cocina, que acabo con una explosión. A
Hua Cheng no le gusto su cara desanimada, por lo que no le pareció malo que buscara distraerse
con nuevos conocidos, a los que por cierto mando a investigar por medio de Yin Yu y todavía no
recibía informes.

Oh, bueno, a arreglar se ha dicho.

No es mucho trabajo, teniendo en cuenta su propia capacidad y los recursos a mano.

Era un día como cualquier otro, podría decirse, hasta que alguien viene a molestar.

— ¡Nada ha ido bien desde que pusimos nuestros rezos en el nuevo Emperador de los Cielos!
Jovencito, ¿Usted cree que vale la pena perder el tiempo así?

— Si ese es el nivel de su fidelidad, márchese.

— ¡¿A cuál le rezas para tener tanta calma?!

— ¿No se supone que para pedir fortuna deben rezarle a dos? Al Emperador y al Rey Fantasma.

— No pienso pedir por el rey fantasma, ¿Y si me quita la poca buena suerte que tengo?

— Es un riesgo a asumir. ¿Usted cree que todo es pedir, pedir, pedir? ¿Dónde está su voluntad para
cambiar algo? Si no resulta, las consecuencias de sus decisiones son suyas.

— ¡Que altanero modo de hablar!

— Piérdase— espetó Hua Cheng, bajo el disfraz del compañero de Xie Lian lucia como un joven
agricultor.

Este viejo debe ser uno de los tontos que incitan a los creyentes a volcar su fe en otros dioses,
aparecieron muchos de estos al demostrarse que Jun Wu era una escoria de lo más baja y
finalmente se quedara sin poder divino gracias a la falta de fe.

Nada le gustaría más que aventar a este tipo desagradable de una patada o mejor, cortarlo con E-
ming, pero sabía que, si lo hacía, el chisme llegaría a oídos de su esposo.

Lo que uno debe hacer para evitar la mala reputación no es fácil.

— Me está dejando ir porque sabe que no hay poder en esa deidad suya. ¡Son promesas vacías! De
lo contrario, ¿Por qué no me responde o hace de mi día mejor?

— Oh, tremendo coraje para reclamar.


San Lang entreabrió los labios, su lengua venenosa a punto de escupir una frase mordaz para
espantar al sujeto para siempre, cuando una repentina voz le gano el turno.

— Mas allá de pedir, ¿Cuándo será la hora que los mortales agradezcan a Dios?

— ¡Oh, joven maestro! Conque si estaba.

San Lang suavizo su expresión y sonrió cándidamente al ver a su amado de regreso, pero noto algo
raro en su entorno.

— ¿Gege?

Xie Lian camino hacia el de una manera elegante e imperiosa, tal como un rey exhibiéndose en una
campaña, a pesar de llevar ropas andrajosas y el cabello despeinado. Hua Cheng se impresiono,
para él siempre luciría como el mejor espécimen en la tierra, tanto en los cielos ingratos como en el
barro de los humanos, pero esto es diferente.

Lentamente, el nuevo Emperador de los Cielos llega donde San Lang y le quita la escoba con la que
estaba limpiando la entrada antes que llegara el estorbo.

San Lang está por explicar la situación y pedirle de regreso la escoba, no quiere que trabaje tan
pronto llegue, cuando Xie Lian vuelve a hablar.

— Debería haber modificaciones en los cielos. Una fila de personas con solicitudes, la otra de
agradecimientos y promesas de ofrenda. Así, todos sabríamos que tipo de humanos son cada uno.

Xie Lian mira hacia el hombre ajeno y hace una mueca inconforme.

— Si hay personas que buscan verter su fe a otros, aprovechándose de su sensibilidad y necesidad,


¿Qué tipo de humanos son, sino desesperados que no creen ni en ellos mismos?

— Tú... ¡Tú también eres como este desvergonzado!

— Señor mío, por favor, guarde sus comentarios.

Xie Lian le hizo un gesto sutil con la mano, a la vez que el hombre emitía un jadeo cuando la punta
de la escoba fue apoyada en su hombro y Xie Lian presiono un poco, solo un poco, haciendo crujir
los huesos.

— La próxima vez que quiera ofrecer algo, le sugiero que lo haga con mejor actitud. Yo sé cómo es
el negocio. Por eso le digo...Para la próxima, crea en el producto que vende.

— Yo no...no vendo productos, solo pido...ofrezco esperanza...

— Esa fe barata y superficial no la quiero. Aléjese de mi templo.

La escoba bajo un poco más y San Lang pudo escuchar un hueso dislocándose del viejo
tambaleante. Tan pronto Xie Lian quito el peso de encima, el sujeto estaba pálido del horror y más
pronto que tarde se dio a la fuga con el rabo entre las piernas.

San Lang no pudo evitar ver con sorpresa a su esposo.

— Gege, lo que has hecho...Me encanto, sin embargo, ¿Qué ha pasado que volviste enojado?
— ¿Enojado? No lo estoy.

Xie Lian siempre fue muy natural al reprimir sus emociones, en realidad era un actor
extraordinario, excepto para Hua Cheng: había algo inquietamente en su manera de actuar de hoy.

No lucia arrepentido por lo que acaba de hacer y mucho menos afectado por ello.

— San Lang, estoy en casa.

El rey fantasma decide dejar sus pensamientos para más tarde y le da la bienvenida. A media frase,
Xie Lian se pone de cuclillas y le besa la mejilla derecha, provocando que el pecho de la calamidad
estalle en mariposas.

— ¿Me esperaste mucho?

— Estaba arreglando el templo.

— ¿Ya acabaste? Quiero almorzar.

— Deme unos minutos y luego podrá hacer su menú especial.

— ¿Menú? — Xie Lian hizo una mueca, mirando hacia el templo con ojos aburridos— No tengo
ganas. Vayamos a comer a algún sitio.

— ¿Salir a comer? — repitió, eso no suena muy hogareño.

A Xie Lian le gusta cocinar, ¿Acaso se quedó sin ideas? Entiende si Xie Lian se ha aburrido de la
rutina, tampoco es que quiera que se encasille en la trivialidad de cocinar todos los días.

— ¿A dónde quiere ir?

— A Ciudad Fantasma u otro lugar ruidoso. Tengo a los generales y Ling Wen repitiendo lo mismo
en mi cabeza.

— Gege, puede bloquearlos.

— Espera— Se aparto de San Lang e hizo un gesto de comunicación para la línea espiritual. No
pasaron ni dos segundos y Xie Lian declaro: — ¿Qué tan incompetentes como dioses son que
dependen de un antiguo dios milenial y de una mujer que merece descanso de sus batidas? Serán
inmortales, pero nadie sabe nada de la vida. ¡Encárguense de sus propios asuntos y dejen de
acosarme, señores mimados! Ling Wen, tomate vacaciones si lo deseas. A ver cuanto resiste el
cielo, ¿Qué voluntad divina se puede tener con este tipo de gente sin iniciativa o ambición?

Dicho esto, corto la conexión y volvió a ver a un San Lang genuinamente impactado.

Xie Lian tomo su mano y tiro de él.

— Tenemos tiempo ahora. ¿O San Lang tiene algo más importante de lo que ocuparse?

— Nada es más importante que su Alteza.

— Buena respuesta— sonrió el dios, petulante.


Exactamente, ¿Qué acaba de pasar?

.
Su boca solo se cierra (MDZS)

Lan Wangji estaba en un dilema como el de ningún otro.

Se ha recluido en el Jingshi con su esposo e hijo para averiguar lo que le pasa al primero, dejando
todas sus tareas como maestro de todas las sectas en suspensión.

Él sabe que, si lo cuenta, todo el mundo de la cultivación estaría de acuerdo en que no es el tema de
un esposo consintiendo a su esposa sedienta de atención, sino el de un maestro de secta que lidia
con el repentino cambio de carácter del mismísimo Patriarca de Yiling.

Porque su amado Wei WuXian ha cambiado de la noche a la mañana.

Ni siquiera Lan Qiren puede reconocerlo.

El joven animado y revoltoso que constantemente hacia chistes escandalosos, brincaba fuera de la
secta Lan cuando le apetecía y presumía de su adorable vida matrimonial – especialmente de sus
asuntos en el dormitorio- había caído en una especie de apatía incurable.

Wei Wuxian se ha transformado en un amargado y nada paciente hombre que solo busca el mejor
lugar para echarse una siesta, sin importarle la hora ni la gente.

De estar haciendo escándalos por GusuLan, lo máximo que hace ahora es roncar fuerte. O dormir
en lugares inapropiados, como lo son la biblioteca o la sala de tesoros. Hay quien lo encontró en el
almacén, dormitando sobre frascos de mermelada.

El burro Manzanita refunfuño al verlo pasar, pero incluso el animal supo que algo andaba mal
cuando Wei Wuxian le tiro la manzana que trajo al suelo y no lo mimo, le tiro de las orejas o se
subió encima. En todo caso, solo aplano la paja fresca para echarse sobre ella, como si no hubiera
dormido en años.

Lan Wangji se tomó su apatía con angustia, pero nada fue peor a lo que Wei Wuxian no estaba
dispuesto a darle.

— No quiero...Ya tomé Sonrisa del Emperador...Quita eso, si como mucho querré ir al baño y de
ahí, no sé si me caigo del cansancio... ¿Qué haces? Deja de tocar música muy fuerte, si lo haces ve
despacio... ¡Hijo! ¿Por qué esa cara? Haz una buena acción y atráele a tu Baba una almohada extra.

Lan Sizhui estaba igual de consternado.

Wei Wuxian apenas hablaba y si lo hacía, era muy vago para terminar las frases o simplemente
cerraba los ojos mientras decía algo que perdía completo sentido más tarde.

Las Sonrisas de Emperador estaban intactas.

El plato de pasta con chile apenas fue tocado.


La música llenaba los rincones del Jingshi mientras Lan Wangji rezaba porque lo que fuera que
tenía así a su esposo cediera rápido y regresara a su Wei Ying de vuelta.

Lan Sizhui tuvo un incómodo momento en el que vio a Wei Wuxian dormitando en el baño, puesto
que era muy perezoso hasta para bañarse. Lan Wangji inmediatamente llego para sacarlo del apuro
y revisar el estado del cuerpo de Wei Ying, pero nada. No hay heridas, ni marcas o sellos
escondidos. Tampoco había pistas en la ropa sucia que trajo, siendo quemada después de una
rigurosa inspección.

Wei Wuxian nunca estuvo quieto en sus brazos y ahora mismo estaba a punto de deslizarse de
estos, mojado y pesado, le hacía pensar que estaba tocando a una versión paródica de él. Porque
este no era su Wei Ying y a la vez, sabía que lo era. El cuerpo y los ojos eran iguales, excepto el
espíritu...Como si se lo hubieran succionado y solo quedara este caparazón.

— Wei Ying, dime que te ocurrió.

— Lan Zhan, Hang...jun...Lan-gege, ge... ¿Qué seguía? — Miro hacia su marido con ojos
entrecerrados y tediosos, fijándose en las fracciones del hombre— Eres tan hermoso que quisiera
verte para siempre, también te veo en mis sueños, ¿Por qué te me arrimas tanto?

Wei Wuxian lo abrazo por el cuello débilmente.

— Veo que quieres tu dotación diaria, no sé...Me sacudes demasiado y cuando empiezas, no sé
cuándo terminas...Hombre, creo que paso. ¿Me perdonas por hoy?

Resulta que Wei WuXian decía tener calor y no quería acurrucarse con su marido, mucho menos
mantener relaciones sexuales con él. Eso fue el colmo.

Cuando toda la secta se enteró, ni Lan Qiren pudo mantenerse indiferente.

¡Algo muy malo le estaba pasando al patriarca de Yiling!

.
Un espectáculo solo para mi (SAVE)

Luo Binghe cargo a su shizun al palacio del reino de los demonios, porque de ningún modo iba a
quedarse a oír a esos discípulos atrevidos pedir otro baile, para volver a estar en control y hacerle
las mil preguntas.

Shen Qingqiu respondió del mismo modo cada vez.

— ¿Qué más hay? Quiero cantar y bailar.

El grandioso maestro lleno de gracia que siempre ha perseguido sus sueños de juventud y calurosas
primaveras, estaba diciéndole con una mirada hermosa y una boca tierna que quiere lo mismo que
una señorita en sus quince años.

Hay algo muy mal aquí.

A Luo Binghe le gusta que su shizun y esposo sea más abierto con sus emociones, que le diga que
quiere o que caprichos puede tener. Sabe que Shen Qingqiu es un hombre reprimido y con mucho
orgullo por su posición, un título que mantener y un cargo que honrar. Por lo tanto sabe que, en
algún momento, su shizun habrá dejado de tener deseos propios o pequeños gustos a favor de
convertirse en un maestro ejemplar como lo es, esforzándose por otros y pensando en el bien
común.

Pero esto va más allá que solo "darse un gusto" y puede afirmarlo porque Mobei-jun, hasta hace
poco, le comunico que Shang Qinghua no para de decir que quiere ir a pelear y de mala gana, tuvo
que ceder diciéndole que irían a cierto lugar para combatir. Mobei-jun no era de grandes estrategias
y mucho menos sabia mentir, nunca tuvo necesidad de ello, pero Shang Qinghua insistió tanto que
debía aceptar su solicitud, aunque fuera a mentiras blancas.

Luo Binghe pensó si era eso lo que tenía que hacer con su propia pareja. ¿Seguirle la corriente? Era
lo más indicado, después de todo, hacer sentir bien a tu amado, solo que... ¿Por qué Shen Qingqiu
insiste en hacerlo a la vista de todos? Sea su intención o no, llama la atención poderosamente. ¡Y
sus bailes son exóticos, de otro mundo! ¿Cómo no quedar boquiabierto?

Pese a que el emperador de los demonios ve perfectamente cada abertura de Shen Qingqiu, esta es
difícil de clasificar. Puede llenarle el corazón de orgullo salvaje cuando la gente lo elogia por
atrapar a alguien tan impresionante como su shizun, pero si su shizun hace estas cosas hermosas a
la vista de otros, ¿No sería infidelidad?

Ni las lágrimas conmueven a su maestro.

— Binghe, hazme un favor.

— El que sea, shizun.

— Hagamos una ceremonia para bendecir los procesos para la unificación del mundo demoniaco y
humano. Demostrarles porque esta unión puede ser pacífica y armoniosa si enseñamos los
beneficios de vivir juntos y en mutuo contacto.
— Muy buena idea como siempre, shizun.

— Para ello, los anfitriones también deben ofrecer algo.

— ¿Entretenimiento? Supongo que un par de exhibiciones de diferentes técnicas u obras artísticas


intercambiadas, además de compartir un poco de riqueza sería suficiente.

— Hay que enmascarar el comercio persuasivo con diversión, así será más sencillo para ambos
bandos captar la naturaleza del otro y verla como un beneficio.

— ¡Es un plan brillante!

— Para acabarlo con broche de oro, Binghe, quiero terminar el evento con un baile para todos.

— No creo que eso sea...

— Quiero cantar por nuestros avances y bailar en los cimientos de esta nueva era. Binghe, no me
negaras esta solicitud, ¿verdad? — Los ojos verdes de Shen Qingqiu relucen como esmeraldas y el
demonio se hunde en ellos con gusto— Mi esposo sabe que pienso por un mundo justo.

— Lo sé y tienes razón, como siempre shizun es más sabio y tenaz, pero participar de algo así no
está a la altura. Podrías celebrar con poesía o tocando el gujin.

— ¿Qué quieres decir? ¿Tengo que reducirme a ser la esposa que solo está de adorno? He ido a las
reuniones del consejo y dado ideas para enfrentar a la oposición. He hecho mi parte y el mundo
demoniaco lo sabe, ¿Por qué niegas mi reconocimiento?

— ¡No lo niego, este disci...este esposo no quiso decir nada de eso!

— Quieres tenerme como un pájaro que canta solo para ti. ¿Cómo puede ser tan egoísta el
emperador de esta era?

— Shizun... no es así, créeme— suplica, pero es en vano.

Shen Qingqiu ya vio detrás de su fachada y Luo Binghe sabe que no puede combatirle con la
verdad. Si no cede, sería lo mismo que faltarle el respeto e ignorar todo lo que su esposo, su shizun,
su compañero, ha hecho por él. No dejarlo hacer algo por el nuevo imperio seria lo mismo que
traicionar sus enseñanzas, desacreditándolo como esposo.

Sí que se la ha liado.

— Sera como shizun diga.

— Muy bien— asintió el maestro Shen, abanicándose la cara para disimular una sonrisa llena de
triunfo.

Ahora, no solo debe tragarse el hecho que Shen Qingqiu bailaría para todo el mundo sino que, su
shizun lo echo cuando lo encontró entrenando pasos de baile en la habitación de ambos.

— Shizun...

— Si te quedas, mantén las manos quietas. Si decides irte, sabré que maduraste.
Pero Luo Binghe no maduro, por lo que tiene que ir a dormir en otro lado. ¡En su propio palacio!

Para su suerte, o no, lo acompaña Mobei-jun que justo pasaba por ahí para informarle del nuevo
trabajo que su esposo le encomendó. ¡Ja, conque shizun se le adelanto y realmente va a hacer esa
ceremonia después de todo, incluso sin su permiso! Bien jugado, sabiendo que no le puede negar
nada.

— ¿Y bien? — le pregunta a Mobei-jun, una vez terminan de hablar de negocios.

— Shang Qinghua me repele. Descubrió la trampa y me expulso de la habitación, diciendo que yo


no lo veía como alguien capaz.

Auch, eso debió doler.

Aunque las razones de Shang Qinghua sonaban justas y razonables, no puede evitar pensar que es
todo muy conveniente. Hasta Shen Qingqiu, que no necesitaba argumentos convincentes para
pedirle a Luo Binghe nada sin negarse, había tenido una razón lógica para hacer lo que hace,
cuando todo lo que quería era sencillamente "cantar y bailar" para una multitud.

Shang Qinghua es sorprendente, no solo por el hecho de insistir que quiere pelear, sino porque
realmente despidió a Mobei-jun de sus aposentos con la ferocidad de una esposa dominante.

Al sentarse lado a lado, ambos poderosos demonios monarcas discuten sobre sus respectivas
parejas y llegan a una conclusión muy obvia pero difícil de procesar.

Algo ha cambiado en sus amados y no saben qué diablos hacer para recuperar esas personalidades
que le gustan.

.
Hasta que yo lo diga (TGCF)
Chapter Notes
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En resumidas cuentas, Xie Lian le cuenta sobre un templo con forma de tres pagodas que se sitúa
por debajo del borde de un acantilado en lugar de la cima de una montaña como le habían dicho
anteriormente. Él fue allí con otros compañeros, que dicho sea de paso no sabe que sucedió con
ellos, solo que separaron caminos poco después del evento.

Hua Cheng arruga la nariz al intuir que eso podría ser importante.

Los cambios son sutiles, pero si se provoca a Xie Lian lo suficiente, es capaz de sorprender con una
respuesta completamente inesperada y contraria al gege que conoce.

Por ejemplo, en vez de resignarse con una sonrisa torcida sobre la comida más cruda que cocida o
beber de un vaso mediamente limpio, Xie Lian exige con fuerza que se le devuelva el dinero o le
traigan un mejor servicio por las molestias. Dado que están en ciudad fantasma, sus órdenes son
absolutas como el esposo del rey y Hua Cheng se complace de que finalmente los comerciantes y
empleados respeten la dureza de Xie Lian, asimilando que no pueden darle lo que sea solo porque
el príncipe nunca antes se había quejado.

Es un cambio refrescante, por decir lo menos.

— ¿Por qué vienen a interrumpir mi almuerzo?

Los generales Feng Xin y Mu Qing lo miran sin pestañar. El primero se rasca tras la nuca, con la
decencia de verse incomodo entre fantasmas y frente a Hua Cheng, mientras el segundo se cruza de
brazos y, cómo no, pone los ojos en blanco ante la actitud de Xie Lian.

— ¿Nos dices que te pasa o-?

— ¿Desde cuándo les importa lo que me pasa? Tuvieron ochocientos años para preguntar y ni
sombra de ninguno de los dos.

Xie Lian sorbio los primeros fideos, acompañados de pollo y le agrego un poco más de sal.

— Ahora que saben por dónde ando, ¿Se creen con derecho de juzgarme y pedir explicaciones?

— ¡Su Alteza, discúlpeme por eso! Sabe que no fue mi intención realmente...

— No me importa cual fue tu intención. Sino lo que hiciste, ¿O será lo que no hiciste?

Feng Xing traga saliva y luce consternado, su palidez se asemeja al de los muertos y luce tan
devastado que Hua Cheng lo mira con un poco de lastima.

— ¡Xie Lian! ¿Qué es esto? ¿Qué bicho te ha picado?


— Uuh, hablando descuidadamente como siempre, Mu Qing. Ni siquiera cuando soy el nuevo
emperador dejas tus malos hábitos. ¿Qué soy para ti?

— ¿Disculpa?

— ¿Soy un escalón para que subas cuando te acuerdas? ¿O un amigo que resulto no ser lo
suficientemente bueno? Me he convertido en el jefe supremo y sigues tratándome de manera
arrogante. Tu manera de ser es muy sofocante. ¿No te he dicho que eso te traería problemas en el
futuro? Hartas, ¿sabes?

Es una sorpresa ver a Mu Qing sin palabras, tieso como una estatua. Hua Cheng sonríe
ampliamente.

A Xie Lian solo le importa terminar este caldo antes que se enfrié y pierda su sabor.

— ¿Por qué siguen perdiendo el tiempo? Soy el nuevo emperador y están aquí, mientras intento
disfrutar una buena comida con mi marido, al que por cierto ustedes deben mucho más de lo que
podrían pagarle y así le muestran respeto, en su territorio y en su cara... Me pregunto, si fuera Jun
Wu, ¿Andarían detrás de el? ¿Buscando su aprobación o que no los despida por sus costosos
destrozos al cielo? No me obliguen a hacer eso.

— Su Alteza...— La voz de Feng Xin sale rota y dolida.

Mu Qing tenso sus brazos alrededor de sus costados y refunfuño de rabia, la cara colorada a la vez
que miraba a Xie Lian comiendo despreocupadamente.

No es el amable y tolerante gege de todos los días, lo que da un beneficio inesperado.

Así como llegaron esas alimañas a molestar, así se fueron. ¡Que grandioso fue eso!

— Gege...

— Primero el postre— interrumpió Xie Lian, tomando un mendrugo de pan— Ya le dije al dueño
que aparte una habitación, iremos luego del postre, San Lang. Quiero disfrutar el especial de hoy.

— Sera como gege desee.

La sensación tibia de la joyería pasea por los contornos de su espada, va desde el nacimiento de la
columna vertebral y da vueltas debajo de los omoplatos, hasta que un poco de presión hace que el
hueso más duro se ablande.

— Oh, vaya.

— ¿Hay algo malo, gege?

— Para nada. Estoy maravillado. Tu espada es el espejo de las alas de tus mariposas. Es realmente
fascinante.
Su voz no está exenta de elogios y Hua Cheng lo toma mansamente, así como capta cada
movimiento sutil de las manos de su esposo en su piel.

No es para nada raro dejarle que haga lo que quiera. Entre guerreros, la espalda es la zona más
vulnerable porque ante cualquier tipo de daño, uno puede quedar invalido. Comparado con
entregarle su vida a Dios, ¿Qué es un cuerpo como el suyo?

Hay un placer extra al saber que Xie Lian no solo está tocando su espalda con la punta de los
dedos, sino con el anillo hecho con las cenizas de la Calamidad, masajeándolo por todo el contorno
de la espina.

— San Lang, mi San Lang— canta el príncipe en tono meloso, inclinándose hacia el rey fantasma
hasta que sus labios tocan la oreja ajena.

Por este instante de gozo y paz, no hay nada mejor.

— ¿Lo hacemos otra vez?

Una nueva presión se siente cuando Xie Lian apoya la mano diestra en el punto de equilibrio de
Hua Cheng y lo mantiene acostado. Su sonrisa cordial y preciosa sigue ahí, excepto que el anillo de
cenizas podía hundirse fácilmente en la carne en un instante.

La mano que cada día está esculpiendo esculturas, manejando inestablemente una pluma para
escribir o estrangulando rebeldes, busca la mano del Dios y entrelaza sus dedos para corresponder
en todo y aceptarlo sin rechistar.

Xie Lian emite un sonido parecido a una risa, que suena increíblemente sensual.

— Descuida— Xie Lian devuelve el collar al lugar correspondiente; su propio cuello, después
peina la cabellera alborotada de Hua Cheng mientras le dice con dulzura: — Seré más gentil.

Chapter End Notes

Candente...
¿Debí poner advertencia de Xie Lian Top?
El espejo sabe que soy hermoso (2HA)

Para empezar, Mo Ran y Taxian-jun no tienen una buena relación. Sí, son la misma persona con
diferentes perspectivas de la vida y memorias mezcladas. ¡Pero no son iguales!

El único que los distinguía con lujo de detalles era Chu Wanning, su shizun y esposo. Ahí
terminaba la relación.

Se soportaban el uno al otro, Taxian-jun quejándose que solo tiene un día cada tres para salir y
"divertirse", Mo Ran lidiando con el desastre que dejo detrás, los malentendidos con la gente
porque uno promete y el otro no recuerda, uno conoce y el otro desconoce, sin olvidar que Taxian-
jun no es muy buen escritor que digamos, jamás dejando ningún aviso importante que Mo Ran
necesite y siempre debe molestar a Chu Wanning, que durante las noches con Taxian-jun quedaba
exhausto y desgastado por su sexo bestial.

Pero era lo único que tenían en común; su pareja.

Fuera de eso, no te recuerdo. Eres otro estorbo necesario.

Por esta brecha en su comunicación, que hasta el propio Chu Wanning no sabía cómo aplacar sin
someterse a los "términos" de Mo Ran y Taxian-jun, ambos no tenían ni la menor idea de qué hacer
cuando, de la nada misma, la mayor razón por la que se soportaban y lo único que amaban,
dispuestos a compartir, apareció con una actitud completamente diferente.

El primero en notarlo fue, naturalmente, Mo Ran, como el esposo atento y considerado que es.
Conociendo a Chu Wanning a lo largo de dos vidas, se conoce sus rutinas, su humor y sus
debilidades. Es un experto en todo lo que respecta a Chu Wanning, por más que este intente
negarlo.

Hasta hoy, que actúa tan diferente que pareciera que intenta burlarse de "cuanto lo conoce tan
bien".

— ¿No hiciste pastel?

— Wanning no me aviso que tenía antojos hoy, de haberlo hecho habría ido a la tienda a comprar
ingredientes.

— Vamos entonces.

— ¿A la tienda? ¿Ahora?

— No, a comer afuera. Trae tu monedero.

Primera alarma: a Chu Wanning no le gustaba estar rodeado de gente, mucho menos cuando come
y sus gustos alimenticios son de paladar exigente, ¿Qué restaurante iba a cumplirle sus demandas
tan especificas? Hasta para los dulces tenía sus reglas.
Mo Ran lo siguió igualmente, pensando que era Chu Wanning queriendo sorprenderlo con un
almuerzo juntos en público para demostrar que no había nada que lo intimidara.

Solo que cuando llegan al restaurante, Chu Wanning no hojea la carta y tampoco mira al camarero.
De forma firme y clara, emite su orden y toma rumbo a una esquina exclusiva para los clientes
acaudalados.

Mo Ran se impresiona. No ha visto a su shizun desatar su autoridad de esa manera después el boom
que fue la noticia del maestro inmortal que se lio a su propio discípulo, que en otra vida fue el
emperador del mal. Desde entonces, Chu Wanning ha estado muy avergonzado de salir y enseñar su
cara en sociedad.

El resto del almuerzo fue muy ameno y Mo Ran no creyó en su propia suerte cuando su amado
esposo empezó a hablar.

Y siguió hablando.

Hablo de cosas del pasado con una fluidez antinatural, como si estuviera explicando cosas que no le
pasaron directamente a él. Comparado su situación con la de su otra vida, llegando a hacerse
cuestiones como; "¿En esta vida Ye Wanxi me superaría? Estaba a mi nivel pero acabo vencida por
ti", "La relación de los hermanos Mei con Xue Meng es muy desconcertante, deberían aclarar sus
intenciones que da pie a malentendidos", "¿De qué tipo de árbol sagrado fui hecho? Si soy único,
hace millones de años que paso..."

A Mo Ran casi le explota la cabeza, no se esperaba algo así de parte de su shizun, vaya que sí que
tenía dudas existenciales abrumadoras. Disculpa a este tonto esposo que no sabe ni por dónde
empezar a buscar las respuestas correctas.

Segunda alarma; Chu Wanning salió apresuradamente del comedor, dejando a Mo Ran con la
cuenta, para perderse en un mercado de ropa.

No hace falta decir que cuando Chu Wanning se cambió su siempre blanco e inmaculado traje,
saliendo de la pantalla con una túnica de colores morado y rojo, a Mo Ran le brinco el corazón.

No se detuvo en un solo atuendo. ¡Se probo cinco!

Cada uno mejor que el anterior, fuera de los estándares de su shizun. Chu Wanning nunca fue de
colores llamativos ni muy ostentoso, ¿Qué está pasando aquí? ¿Está planeando una sorpresa?
Evaluando la opinión de Mo Ran para saber cuál atuendo le quedaría mejor para alguna cita...Eso
sería lo primero que se le pasaría por la cabeza, de no ser porque su Wanning apenas lo registra,
pasando de vestido a otro, mirándose al espejo reflexivamente antes de buscar otro conjunto y no
solo eso, ¡También preguntaba por accesorios!

¿Su Wanning intenta seducirlo con esto? ¡Porque funciona muy bien!

De la tienda de ropa, pasan a otras dos y en cada una, Chu Wanning se ve mucho más hermoso. Ha
comprado maquillaje para darle color a su palidez facial, un par de cremas para suavizar áreas
ligeramente duras dado sus labores en el campo, ¡Hasta se pintó las uñas!

Mirándolo desde una esquina, crecientemente asombrado y muy emocionado por esta vivaz
exhibición de la que su shizun y esposo se pavonea, Mo Ran no sabe cuánto tiempo puede aguantar.
Su boca esta seca y su corazón ruje con la potencia de treinta caballos de fuerza, tirando de un
barco enorme y pesado. El barco es su autocontrol, cada vez más ligero que una pluma contra las
ganas de encerrarse con Chu Wanning en el probador y montarlo salvajemente.

Si algo lo detiene, o más bien lo desanima, es la completa indiferencia de su amor.

Chu Wanning acabo por pintarse los labios por cuarta vez, lógicamente porque es su primera vez e
insiste en hacerlo bien. Sigue siendo igual de terco.

Desde el espejo, Chu Wanning le echa una ojeada. Solo por un segundo.

— ¿Dónde hay una laguna? Quiero humedecerme los pies.

Otra alarma: Esas palabras de ningún modo eran de Chu Wanning, porque el jamás se quejaría de lo
que soporta su cuerpo incluso en el peor sufrimiento y, además, vivían en un pueblo donde sabía
que no habían ríos ni lagunas cercanos. ¿Por qué pregunta como si le diera igual dónde está?

— Mo Ran, ¿Te has cansado?

— Solo estoy...esperando lo que quiera Wanning, como siempre— respondió en un titubeo, sin
saber muy bien que decir a continuación.

— Entonces, llévame, ya tuve suficiente.

Dice eso, pero sigue viéndose al espejo con una mirada brillante de orgullo y vanidad que Mo Ran
jamás le había visto en su vida.

Chu Wanning siempre se ha considerado feo y desagradable. No ve su aspecto con buenos ojos y
cuando la gente lo adula, malentiende que es una burla o que lo hacen de menos a propósito.

Su Wanning nunca paso tanto tiempo frente al espejo como hoy.

Esto es un problema, piensa Mo Ran, al calcular que se ha pasado mirándose su propio reflejo por
tanto tiempo que está anocheciendo. De mala gana, Chu Wanning aparta la vista, no sin antes
comprar un espejo de mano para seguir mirándose.

Esto es extremadamente raro. Si su esposo pretende sorprenderlo con esta nueva actitud pues lo ha
logrado hasta lo inimaginable.

Por todo lo sagrado, ¿Qué le pasa a Wanning hoy?

De regreso a su hogar, Chu Wanning no le da tiempo a nada. Se baja de sus brazos rápidamente,
quejándose que el frio está subiendo y que el roció ha humedecido su nueva indumentaria.

Es el primero en encerrarse en el baño y se la pasa ahí por un buen rato. Casi una hora después, Mo
Ran lo ve pasar por los pasillos mientras se peina.
Ha estado cargado bolsas de compras de Chu Wanning y al mismo hombre a lo largo de todo el
trayecto. Su shizun fue fulminante al ordenarle llevar cada bolsa o caja a la cabaña, obligándolo a
subir y bajar casi cinco veces ya.

Para cuando se reunieron con los espíritus del bosque, Chu Wanning no les hizo caso, prefiriendo
mojarse los pies en un charco con frutos cremosos. La visión de las piernas semi desnudas de Chu
Waning siempre lo inspiran, excepto que esta vez...El hombre que siempre prefirió el blanco y
ahora vestía de lujo se frotaba los pies, rodillas y brazos con deleite en sí mismo, ignorando a Mo
Ran como a un mosquito.

No hay timidez ni pena en sus actos.

Mo Ran lo ha confirmado. Este Chu Wanning no le hace el menor caso, ordenándole a hacer cosas
pesadas como si fuera un recadero.

No solo eso, también le pidió bebidas frescas, que lo abanicara porque hacia calor, que le hiciera un
paraguas de hojas para proyectar sombra y, por último, que lo cargara hasta la casa porque estaba
muy cansado para ello. Mo Ran sabe que es para no arruinar su nuevo vestido.

Ya en la cama, fue peor.

Chu Wanning no solo demostró que no tenía ninguna sorpresa para él, derrumbando todas sus
fantasías al respecto, sino que no lo miraba del mismo modo que ayer cuando se recostó, tirando
rudamente de las sábanas para abarcar más espacio y con una mueca, darle las buenas noches.

Paso el tiempo y ni siquiera el molesto perro ladro, aparentemente sabiendo que a este Wanning no
le gustaba el ruido.

— Shizun...Wanning, préstame atención.

Sencillamente no podía dormir con esta ansiedad, las mil preguntas y su repentino pavor de que
este Wanning sea real, no parte de una pesadilla de la que no despierta.

Ni sus bromas picantes o toqueteos habituales conmovían a Wanning, ni siquiera cuando hablaba
del pasado o decía cosas que sabía que podían cambiarle la cara.

Chu Wanning no reacciono a nada, a lo mínimo haciendo una mueca antes de sentarse rígidamente
en el reposador de la cama, sacando un espejo de mano de sus mangas.

Esa noche, Chu Wanning se esmeró en peinarse y retocarse el maquillaje repetidamente, todo sea
para evitar ver a su esposo o hacerle el mínimo caso.

A la luz de la luna y una vela parpadeante, Chu Wanning dijo lo impensable.

— Un esposo tan cruel, ¿Cómo se te ocurre manchar a una pieza de arte como yo? Quita las manos,
estas sucio.

El alma de Mo Ran cayó a sus pies.

Con el tiempo, se había acostumbrado a la frialdad severa de su shizun y con la experiencia de años
en la carretera, lidiando con todo tipo de personas teniendo aventuras asombrosas, se desarrolló en
buen carácter para la tolerancia y diligencia pero esto...Esto es muy horrible para soportarlo.
No pudo pegar ojo en toda la noche y si lo hizo, no tiene ni idea de cómo emergió Taxian-jun más
tarde.

Desolado y profundamente inquieto, a Mo Ran no le quedo más que desearle suerte a su otro yo
porque si alguna vez ellos tuvieron el control, la ilusión se acababa de romper y este Chu Wanning
era más cruel que uno sencillamente apático.

En un parpadeo, Taxian-jun se despertó.

No falto mucho para que notara la presencia de su esposo en la habitación, extrañado porque fuera
tan tarde y todavía no se había echado a dormir.

La visión que encontró lo dejo patitieso.

Chu Wanning peinándose suavemente frente a un espejo, vestido en una ligera y justa túnica para
dormir nueva. De labios pintados en rojo carmín y luciendo más resplandeciente gracias al efecto
del maquillaje.

Le recordó a su primera aparición como la Consorte Chu. Taxian-jun había insistido que se luciera
para ridiculizarlo, cuyo resultado fue un Chu Wanning todavía mejor para la vista y no dudo en
devorarlo antes de dar las reverencias.

Recordar aquello y ver a Chu Wanning arreglarse así, a estas horas tan impropias, le dio a Taxian-
jun la idea que lo estaba esperando luego de terminar con Mo Ran.

Pero que extraño. No siente satisfacción en este cuerpo, tampoco hay evidencia en la cama y en vez
de complacencia, su corazón hace unos instantes cayo en hundimiento abatido. ¿Por qué seria eso,
si Chu Wanning se estaba embelleciendo para él?

Taxian-jun resurge atrás de su consorte de esta y la otra vida, encerrándole en un abrazo y buscando
estrujarlo en su nueva túnica. Huele a plantas silvestres frescas, lo que motiva aún más a este
Venerable.

Pronto descubre cual es el problema cuando Chu Wanning hace una mueca despectiva,
chasqueando la lengua.

— Y ahora tú, ¿No tienes nada mejor que hacer?

Los recuerdos de Mo Ran sobre este día se instalan en Taxian-jun lentamente, la sensación de
agobio persiste y se intensifican con el propio corazón de Taxian-jun.

No puede evitar caer en pánico.

Wanning echa el veneno de su yo en el pasado, cuando estaba tan harto y furioso con Taxian-jun
que superaba sus límites y lo insultaba.

Aquí no hubo gritos ni groserías, sino algo peor.

Pura frialdad y cruel indiferencia.

Estaba tan acostumbrado a tener a Wanning a su disposición, siempre presente, que olvidó cómo se
sentía su rechazo.
Trastornado por este giro de los acontecimientos, Taxian-jun se dijo a si mismo que esto era una
prueba, que debía ser parte de una ilusión ridícula o una pesadilla.

Sin embargo, Chu Wanning no lo dejo relajarse por el resto del día.

Así fue como, por primera vez en lo que iban de compartir todo, Taxian-jun le dejo una carta
furiosa a Mo Ran, con las mismas exactas preguntas que su yo alterno tenía y varias suposiciones
fantasiosas, como que todo esto era una maldición y que su Chu Wanning estaba enfermo o algo
así.

A Mo Ran le sorprendió muchísimo que ni Taxian-jun pudiera soportar a este Wanning.

Pero caía en razón. Algo malo pasaba y tenían que encontrar la razón detrás de esto, solucionarla de
raíz y que todo volviera a la normalidad.

Este Wanning se gasta mucho en productos de estética y ropa nueva; no tenían suficiente dinero
para complacer estos caprichos presuntuosos.

.
Eres la nueva atracción (TGCF)

Otra de las nuevas e interesantes facetas de este cambiado Xie Lian, es cuando de casualidad se
encuentran con Qi Rong y su hijo, Gu Zi.

O más bien, ese intento de Calamidad que pretendía destruir el templo de su Alteza en Ciudad
Fantasma. ¿Cómo le hizo ese adefesio para entrar? Hua Cheng culpa al borrego de ojos temerosos
que sostiene Lang Qian Qiu en brazos, que no luce nada feliz tampoco.

— ¿Qué travesuras planeas en mi templo? — cuestiono Xie Lian, con voz imperiosa y elevada que
sacudió hasta a las flores renovadas de los jarrones.

Hua Cheng se llenó de una euforia sin igual cuando su amado miro como la peste a Qi Rong, su
primo de cuna real pero de cerebro defectuoso. ¿Y si esta fuera su mejor oportunidad de deshacerse
definitivamente de la basura?

Por supuesto, Qi Rong noto al instante el cambio de su primo que días antes le hablaba suave y con
paciencia, pero lo atribuyo a la confianza engreída de estar acompañado de su marido, Lluvia
Sangrienta.

— ¡Tú que te crees, levantando templos tuyos en una ciudad de fantasmas!

— Soy el esposo del Rey Fantasma. No pido permiso a nadie.

— ¡Eres muy cara dura! No solo te hiciste un templo alabándote a ti mismo, falso loto blanco, en el
reino de los sucios humanos, sino que también corrompes el espíritu de este lugar.

— Corromper, ¿Cuándo aprendiste esa palabra? Suena muy decente para tu boca.

Lang Qian Qiu tampoco se quedó atrás, dando un paso hacia adelante para mirar fijamente a su ex
tutor y descubrir que, en esta ocasión, no sería como las veces anteriores. Xie Lian miraba a Qi
Rong como una cucaracha que desea aplastar.

El niño también habrá sentido que algo estaba mal y brinco de los brazos del dios del este para
correr hacia Xie Lian con ojos de cachorro triste, todo sea para pedir clemencia por su padre.

Excepto que no llego a abrazarle a sus piernas, pues un desliz de blanco lo detuvo en el acto,
atrapando sus manos y pies en un agarre de prisionero. Era la cinta demoniaca, sorprendiendo tanto
al niño como a los otros dos hombres que, en ese mismo instante, entendieron que este Xie Lian era
muy diferente al habitual.

— No eres el único que tiene autoridad sobre los fantasmas, ¡este ancestro...!

— E-Ming.

Antes que Hua Cheng pudiera reaccionar, su cimitarra salió disparada de su cadera. No fue hacia la
mano extendida de Xie Lian, sino hacia donde apuntaba su fino y hermoso dedo. Se precipito hacia
Qi Rong con tanto deseo de violencia que Linterna Verde chillo para alejarse, aterrorizado.
— Cuando te marque y yo lo desee, abriré tu piel y te desangraras hasta el fin de los tiempos.

— ¡Lo sabía, jodido hipócrita! Sacaste a lucir tus verdaderos colores, ¡Atrévete a...! ¡Aleja esa cosa
asquerosa y fea de mí!

— ¡Por favor, no! ¡No corte a mi papa!

— Emperador— musito Lang Qian Qiu, que no sabía cómo llamar a Xie Lian desde su incomoda
interacción hacía meses, al pedir la muñeca daruma de Qi Rong para consolar a un niño— Yo me
hare cargo.

— Naturalmente. Desde que elegiste dejar vivir a Qi Rong, ha sido tu responsabilidad— Xie Lian
negó con la cabeza, cuanta elegante y gracia hizo suspirar internamente a su esposo— Y has
fallado.

"Como todos los dios supuestamente útiles y omnipotentes que llenan del cielo" pareció decir
también, agitando a Hua Cheng tanto como a E-ming, que seguía persiguiendo a su objetivo
mientras esquivaba todo lo que le arrojaba.

A Lang Qian Qiu no le gusto la comparativa, más el respeto hacia Xie Lian como su ex tutor y su
ahora jefe supremo, además de la obvia verdad detrás de sus palabras, lo hizo callarse.

— No es necesario que sea castigado severamente... El chico todavía quiere a ese como padre, así
que...

— No mendigues. Voy a castigarte por tu negligencia. Sé que Qi Rong no es fácil de manejar, no


obstante, con un mínimo de astucia debiste haber supuesto lo que planeaba hacer al venir hasta
aquí, contaminar el templo donde mi marido me adora, ¿Mi primo ha sido más astuto que tú?

Lang Qian Qiu trago seco, la mirada mordaz de su Alteza Real lo había desarmado. Ni siquiera se
fijó en el pobre Gu Zi, que todavía insistía en pedir misericordia.

— Un intento de calamidad y vergüenza de fantasma se atreve a manipular vilmente a un dios


marcial. Como siempre, no eres bueno analizando las cosas.

Paso de Lang Qian Qiu para ver con cierta emoción cuando E-Ming logro cortar unos mechones de
pelo de su primo, y le raspo un pie.

— Eso será suficiente. E-ming, vuelve con tu amo. San Lang, deja al niño ir a divertirse por Ghost
City.

— ¿Gege?

— No será peor que la compañía que tuvo hasta ahora— Con un simple y rápido movimiento de
manos, Xie Lian alzo a Qi Rong sin esfuerzo— Hay muchos que quieren hablar contigo también.

— ¡Pues yo no voy a perder tiempo con los plebeyos!

— ¿Te niegas a ser una lampara?

— ¡Totalmente! ¿Qué clase de estúpido querría volver a-?

— San Lang, cadenas de bloqueo.


En un chasquido de dedos, Xie Lian la tenía en su poder y, en un parpadeo, logro encadenar a Qi
Rong con éxito.

Qi Rong abrió y cerró los ojos, estupefacto.

— Lang Qian Qiu, lleva a mi apreciado primo a la nueva atracción.

— ¿Nueva atracción?

— Se me acaba de ocurrir. Con lo popular y querido que es mi pariente, Ciudad Fantasma hará fila
para agasajarlo. El vertedero nunca se verá más lleno.

Hua Cheng sonrió ansioso, hizo las cuentas y le dejo la organización a Yin Yu. A nadie le importo
lo que Lang Qian Qiu fuera a decir, solo se debió encargar al niño Gu Zi para que no arruinara la
diversión que se daría ese día, que para Hua Cheng debería marcarse en el calendario como el día
de la "Venganza Verde de Ghost City".

Encadenar a Qi Rong y dejarlo a la suerte era una buena idea. Tirarlo al vertedero para dejar que
apestara era una excelente idea. ¿Pero hacer una atracción en la que se podía tirar cualquier desecho
a la pobre cosa gritona? ¡Gran estrategia comercial! ¿Quién no pagaría por arrojarle basura?

Por más que a Hua Cheng le hubiera encantado presenciarlo todo de primera mano y ser quien
abriera el evento, su amado y cruel esposo tiro de sus collares para atraer su atención.

— Se ha echado a perder el ambiente y el templo apesta.

Miro sin disimulo a Qi Rong, en un silencio tan contundente que todos se estremecieron por su
fiereza.

— Gege, lamento esto. La barrera no estaba lo suficientemente fuerte.

— ¿Qué opinas de subir al cielo?

Hua Cheng frunció el ceño, irritado.

— ¿Siguen pidiendo la ayuda de gege para resolver sus niñerías?

— A todos los silencie.

El Rey Fantasma arqueo una ceja cuando Xie Lian ladeo la cabeza y tiro nuevamente de su collar,
obligándolo a bajar la cabeza a la altura del dios.

— Me preguntaba si a mi esposo no le parecería mal adorarme en mi palacio.

— Donde sea, gege. Este devoto suyo lo hará.

— ¿Puedo solicitar a San Lang pasar por la armería y tomar unos elementos de allí?

— Gege no necesita preguntar. ¿Desea entrenar?

— No, quiero probar algo— Al decir esto, abrió su mano encima del pecho del fantasma y lo
movió en un masaje sugestivo encima de la ropa, tintineando las cadenas.
— Asco, pero que asco. ¡Que coqueteo más detestable! ...oye, ¿Qué diablos haces tú? ¡Suelta a este
ancestro! ¿A dónde me lleva este? ¡Deja a ir a este ancestro, pedazo de-!

— ¡Padre! — exclamo el niño, siguiendo a Yin Yu que tiraba de la cuarta calamidad de mala gana.

— Esto va a ser un largo día— suspiro Lang Qian Qiu con dejadez, saliendo del templo no sin
antes hacer una reverencia rápida hacia Xie Lian, que lo ignoro a favor de perderse en la mirada
nublada de Hua Cheng.

— Gege, ¿Este San Lang le ha dicho cuanto admira su sinceridad y lo sorprende su audacia?

— Sí, y yo adoro cuando mi marido me consiente.

— ¿Algo más que quiera, mi dios?

— A ti. Todavía no me has mimado en el cielo.

— ¿Gege quiere-?

— Ya lo hicimos en mi palacio— respondió, viendo la intención arder en el único ojo rojo.

Hua Cheng tomo su cintura, enterrando los dedos.

— ¿Dónde me quiere?

— Salón Marcial de Reuniones. No lo hemos hecho ahí.

— Gege...

Xie Lian se ríe de su voz ahogada de deseo y lo insta a darse prisa.

Será posible, este nuevo gege es provocador e insaciable.

.
Apoyo de Desconsolados (MXTX)

Al instante que alcanzo la meta, se deslizo del filo de Bichen y bajo en una caída sublime.

Una vez toco el suelo, el panorama frente a él fue impresionante.

Ha visto muchos edificios de todo tipo a lo largo de su vida y en una experiencia de cultivador de
elite, no es de extrañar que supiera un poco de todo, pero esto...

Es realmente un templo construido de cabeza.

Wei Ying no había bromeado cuando le dio esta descripción, lo que si fue difícil era convencerlo de
terminar sus frases y contestarle todo lo que quería saber sin perder el hilo. Su paciencia fue puesta
al límite ese día, en especial porque Wei Wuxian continuaba negándose a que lo tocara, rechazando
cada caricia de confort porque el chico no quería "agitarse" mientras dormía otras nueve horas, cual
gato mimado.

Lan Wangji se había levantado a primera hora para buscar el templo y de pura casualidad, lo hallo
gracias a la cartografía detallada de su talentoso esposo. Sin embargo, una vez aquí no sabía
exactamente que hacer o buscar, excepto investigar.

Una vez que hizo todo eso, sin resultados exitosos, Lan Wangji recurrió a otro método: "Inquiry",
usar la música de su citara para comunicarse con espíritus aledaños al templo.

Después de todo, este templo podía estar abandonado y dejado atrás por sus devotos, pero debe
haber algún alma perdida aquí que le pueda dar algún tipo de respuesta.

Lo que no esperaba para nada sucedió cuando apareció un vórtice de la nada y de este, salió un
hombre joven y extremadamente guapo, llevando túnicas negras y un brillante símbolo demoniaco
en la frente.

— Joven taoísta, ¿Qué es este lugar?

Lan Wangji se tensó, dejando la citara por delante de el para cubrir que cogió su espada. Sabía que
esto sería inútil.

Hay un aura poderosa alrededor de este ser, casi celestial. Esa apariencia y su manera de moverse
tampoco pertenecen a una persona ordinaria. Debe tener cuidado. ¿Por qué hay un demonio aquí,
en este templo destartalado?

— ¡Respóndame de una vez!

— No pertenezco a este templo.

— No intente engañarme, ¿Por qué más estaría aquí un cultivador? — gruño Luo Binghe, más
sabía que había un error aquí.
El templo era visiblemente malo y lucia arruinado, ¿Quién encendería una vela por él? Este hombre
hermoso con piel de jade y túnicas inmaculadas pareciera que no pertenecía a esta parte del mundo.
¿Un fantasma? No, podía notar energía espiritual brotar de él.

Lan Wangji no era de contestar a amenazas o provocaciones de extraños, especialmente de gente


sospechosa, pero ya ha estado en este lugar por casi dos horas sin hallar solución. No pretende irse
con las manos vacías.

Cualquier cosa que ocurra ahora, debe soportarla.

— Busco una cura para mi compañero.

— ¿Cura?

— Hn.

Lan Wangji no necesitaba decir las cosas más solemnes para que la gente interpretara que todas sus
oraciones son puramente serias. Esta maldición de su rostro serio e inexpresivo le gano muchos
malentendidos, especialmente con Wei Wuxian, aunque logro soltarse más y los trece años de
experiencia ligeramente social funcionaron en ciertos casos, era inevitable que quien se cruzara con
él no lo tomara a la ligera.

Justo como Wei Wuxian dijo alguna vez; Él tiene cara de no romper un plato, pero su mente está
llena de cosas indecibles y pecaminosas. Solo su esposo y su hermano, Lan Xichen, lo saben y
prefiere que se mantenga así.

Como no, Luo Binghe cayó en esa trampa.

— ¿Usted también? ¿Alguien que conoce cambio su actitud del día a la noche?

Luo Binghe bajo sus defensas y dejo de emanar energía maligna.

Conque estaban iguales, descubrieron.

Tiempo después, un inesperado y repentino enjambre de mariposas ataco.

No hubo intención asesina en ellos, a pesar de su color fantasmal y la sensación espiritual en cada
ala de mariposa. Del mismo enjambre en conjunto, se manifestó una nueva presencia.

Esta vez, se trataba de un hombre muy alto y voluptuoso, que vestía de un rojo llamativo con
colgantes ruidosos en las botas y el cuello. Lucia absurdamente intimidante y eso que estaba
sonriendo con una naturalidad maliciosa y burlesca, a diferencia de la cara de piedra de Lan Zhan y
el rostro cambiante de Luo Binghe.

Sea quien sea el nuevo, es alguien poderoso.

— ¿Los amigos de gege siguen aquí? ¿Por qué no se han ido?

— No soy amigo de tu hermano— contesto Luo Binghe, que no tenía amigos además de Mobei,
quien debió quedarse atrás por intentar detener a su pareja que se escapó para vivir aventuras. Tal
vez Sha Hualing, como su colega más fiable. Aparte de ellos, no reconocía a nadie.
El hombre de rojo frunció el ceño, insatisfecho con esa respuesta y su único ojo se fijó en el
segundo maestro Lan.

— Demonio y cultivador reunidos en paz, vaya, ¿Este templo es su escenario para rendir cuentas?

— Estas siendo descortés, ¿Vale la pena pedir una pelea mortal por un chisme?

Con esta burla, Hua Cheng confirmo que ellos eran desconocidos entre sí. El de negro tomo la
delantera y se comportaba muy confiado, mientras el de blanco está en silencio y apartado, como
esperando su oportunidad, pero no existía amenaza y mucho menos violencia por parte de ambos.

Si no son las naturalezas de ambos, demonio y cultivador honrado, los que provocan que se reúnan
en este tipo de lugar, ¿Por qué más estarían en el mismo lugar que gege y sus amigos? Que el
recuerde, Xie Lian le conto que se había hecho amigo de maestros de secta e incluso un fundador
de cultivo prohibido.

Por supuesto que algo no cuadraba, su Dios tampoco estaba en condiciones de decirle muchas
cosas. No es que desconfiara de él, sino que la nueva actitud de Xie Lian se ha vuelto tan
enigmática, vaga e impredecible que no sabe lo que está diciendo en serio o no. Pero debe ser falso.
¿Qué tipo de maestro de secta no conoce al Emperador Celestial y no presume de su amistad?
¿Quién es el fundador del cultivo prohibido que logra levantar a los muertos? Si fuera así, Ciudad
Fantasma estaría en crisis y al punto del colapso porque las almas son forzadas a trabajar para otro
con una música siniestra. No discrimina las amistades de Xie Lian, pero hay muchas fallas aquí.

En primer lugar, ¿Este templo invertido era parte de una ilusión? Según la investigación de Ling
Wen, no existía o se perdió el conocimiento, pero Hua Cheng confiaba en la memoria de Ling Wen
y sabía que si ella no estaba enterada de un templo de tales características, entonces no debería
haber existido nunca.

— No levantes la espada tan pronto. ¿No respetas un lugar sagrado?

— ¿Usted sabe la historia de este templo? ¿A quién venera o quien lo construyo?

— Ustedes no, por lo que veo.

Un largo momento de silencio los detuvo a los tres en el lugar.

No sabían exactamente qué estaba pasando o que buscaba el otro, pero todos estaban aquí por el
mismo motivo y no iban a retroceder.

— El joven maestro que me encontré al llegar dijo que buscaba una cura para su compañero,
¿Podríamos continuar esa interesante charla?

— De casualidad, ¿Su compañero estuvo rondando por este templo antes de regresar a casa con una
personalidad diferente? — Su pregunta no sonó interrogativa, sino más bien una prueba que Lan
Wangji paso con éxito al asentir afirmativamente— Y esa persona vino acompañada hasta aquí,
¿Eso es correcto?

— Hn.

— Acompañada— repitió Luo Binghe, cayendo en cuenta de ese detalle— Sí, mi shizun también
vino a este templo. Me había dicho que acompañaba a un chico muy agradable, tan bueno que
puede competir con Dios, y más maestros de sectas— comento Luo Binghe, recordando esa
conversación.

Nunca pensó en los amigos de shizun porque, para Luo Binghe, solo estaba Shen Qingqiu en su
ojo. Solo presto atención a Shan Qinghua porque este lo acompaño también y acabo cambiando
radicalmente su personalidad temerosa a una de valentía imparable. Pensando en ello, Luo Binghe
determino que, si ese era el caso, los compañeros de estas personas deben haber sufrido lo mismo y
están aquí por la cura.

— Tu shizun regreso cambiado, me imagino.

— ¡Muy cambiado! Mi shizun elegante y perfecto se ha degrado a un exhibicionista que solo


quiere fanfarronear en público. ¡No puedo soportar ver ese ultraje!

Quien lo oyera, diría que Luo Binghe es un discípulo muy filial para seguir poniendo en alta estima
a un profesor. Sin embargo, Hua Cheng noto la ambigüedad detrás de esa frase; suena molesto y no
por la reputación en declive de su maestro, sino por el "publico" que menciono con tilde de rabia.

El esta celoso de la atención que recibe el maestro Shen y, al mirarlo un poco más, Hua Cheng
sospecha que aquella relación debe tener una afinidad más allá.

— Mi compañero de cultivo perdió su luz y su sonrisa se apagó— declaro Lan Wangji, que
escuchando en silencio descubrió que esos hombres vinieron aquí con la misma intención que él y
no le resulto indebido comentar su problema.

Los acababa de conocer, sí, pero ellos también podían brindarle ayuda si sus conocidos sufrían lo
mismo que Wei Wuxian.

Luo Binghe arrugo el ceño al oír aquello, temiéndose lo peor. ¿A su shizun le pasaría igual? ¿Acaso
era una maldición en proceso? No soportaría ver a su shizun en cama otra vez, medio muerto o
maldito por su negligencia.

Su preocupación y ansiedad fue tal, que dejo las apariencias y se develo ante los dos hombres.
Siendo así, Hua Cheng apenas hizo un gesto de comprensión a la nueva situación.

— En efecto, nuestros caminos se alinean al mismo objetivo— suspiro, hubiera preferido hacerlo
solo pero ya ha extendido sus mariposas a todos lados, por todo el templo, y no ha encontrado nada.
No pierde nada obtener otro poco de ayuda— ¿Han encontrado algo relevante?

Luo Binghe negó con la cabeza y Lan Wangji emitió un "hn" desganado.

Hua Cheng se puso a pensar profusamente. Habría que cambiar de enfoque, entonces.

Ahora que son un demonio celestial, un cultivador poderoso y un rey fantasma, ¿Qué tipo de
maldición podría con ellos, tan dispuestos como estaban a recuperar el alma de sus personas
queridas?

.
Con el espejo en la cama (2HA)

— ¿Qué clase de marido eres, que no me haces caso?

— Tus caprichos me superan.

— ¿Te haces el difícil para que te castigue?

— Eso quiero verlo.

— Sal de aquí, perturbas el aire.

— Mi Chu Fei, te daré todo lo que me pidas y cuidaré de ti, siempre y cuando te portes bien.

— ¿Eso fue una promesa o una amenaza?

Su sonrisa se torció, esto es insuperable. ¿Cómo habían acabado así? Dentro de su cabeza, todo era
un caos. Sin olvidar la casa, que prácticamente estaba en sus últimas.

El hogar estaba colmado de productos innecesarios y visiblemente costosos. Chu Wanning los pidió
expresamente desde la última salida y aquí estaban otra vez, tratando con esos artículos que eran
más para Chu Wanning que para otros.

No le entretenía ir a los campos a cosechar, ayudar a los espíritus del bosque o siquiera practicar
con la espada.

De un shizun respetable, exigente y severo paso a convertirse en esto; un Narciso con todas las
letras, dedicándose a su piel en un baño de flores aromáticas y peinándose repetidamente.

Sencillamente imposible.

El disgusto y antipatía de Chu Wanning hacia si mismo desapareció, volcándose en esta versión
pretenciosa y vanidosa de una parodia de su shizun.

Ni siquiera Taxian-jun podía con esta persona, tan...tan insufrible.

Esa actitud no lo motivaba para acompañarlo en ese baño, ¡Imagínate eso! ¡Esto es algo muy serio!

Los trabajos de Mo Ran se sobrecargaron a Taxian-jun y la nula ayuda de Chu Wanning fue
desmotivante, sin olvidar que el sector dedicado a las herramientas y proyectos del hombre mayor
estaba absurdamente abandonado, sin limpiar ni organizar. No tenía ánimos para dedicarse a nada
que no fuera su propia persona.

— Oh, no— murmuro Chu Wanning al ver el estado deplorable del espejo en la habitación—
Necesitamos otro. Mas grande.

Su esposo lo arrastra para ir de compras. De nuevo.


Habiéndose embellecido durante las últimas horas, Chu Wanning reluce espléndidamente y quien
lo mire no puede apartar la vista de él. Taxian-jun sabe que lo hace a propósito.

Una mirada entrecerrada de esos ojos de fénix resplandecientes y quien maneja los caballos en un
carruaje tira bruscamente las riendas, los teloneros de algunos negocios dejan de hablar y hasta un
grupo de señoritas de edad se congelan al verlos pasar.

Toda la calle es un ajetreo de miradas indiscretas y Taxian-jun escupe fuego.

Sabe que su esposo es una gran belleza, pero es solo para sus ojos, ¿Cómo accedió a esta tontería?
Quiere agarrar a Chu Wanning y arrastrarlo lejos, de vuelta a la casa con aspecto de pocilga, pero
recuerda que no se trata solo de un hombre, sino de su shizun, que no se derrite en su toque y
mucho menos lo deja hacer su gusto, eludiendo sus intentos de secuestro y escape.

No es hasta que Chu Wanning lo agarra del brazo, ambos reflejados en un espejo insólitamente
amplio, que lo escucha decir algo descabellado.

— Tu también, posees un tipo de belleza diferente.

La confesión estremece a Taxian-jun, como si lo hubieran golpeado con Tianwen. ¿Su Wanning
elogio su belleza mientras posa esa linda cabeza en su hombro, en plena calle concurrida?

— Supongo que eres el único al que podría dejar que me supere— musito el profesor, oyendo de
pasada comentarios de mujeres chillonas que tiran rosas tanto a él como a su compañero— ¡La
unidad absoluta es mía!

Taxian-jun lo mira de reojo sin entender nada, tampoco sabía porque Chu Wanning alzo la voz en la
última oración, como si quisiera resaltar algo que hizo a algunas chismosas soltar chillidos.
Últimamente no comprende nada de este nuevo ser con la cara de su amado, pero...

Puede encontrar ciertas ventajas. Sin timidez, viene la sinceridad pura y directa. Podría sacar
provecho.

— ¿Te satisface la apariencia de este venerable?

— Desde el principio.

— ¿Tan joven? Eso es escandaloso.

— Hasta que empezaste a apestar a hombre.

Taxian-jun emite una carcajada; este tipo es realmente contradictorio. Sigue siendo el mismo terco
orgulloso.

— Así fue que supe que me darías muchos problemas— Chu Wanning lo miro de reojo— Alguien
con tu encanto y carácter, ¿Cómo haría para mirarte sin emocionarme?

El mayor lo confeso en un susurro, para inmediatamente soltar a Taxian-jun e ir con el vendedor


para pedir un espejo más grande. Por desgracia, su monedero no tenía tantos fondos.

En la calle, Taxian-jun vio atónito a este nuevo Chu Wanning.


Por supuesto, hay muchas cosas malas y frustrantes de este hombre, pero su propio y original
Wanning tampoco fue alguien fácil de tratar desde el inicio, quizás esto no fuera tan malo.

— Taxian-jun, me propusieron un trato. Si trabajas aquí dos veces a la semana por tres meses, me
darán el espejo que quiero.

— De ninguna manera. ¿Y mi huerta?

— Quiero estrenar el espejo esta noche.

— ¿Para qué duermas con él?

— Podría dejarte hacer esa posición...

— ¡Denme para llevar ese maldito espejo! Es una orden de este venerable, el emperador del
mundo.

Chu Wanning aplaudió, mucho más práctico y maquiavélico que su versión original. Tampoco era
de cumplir promesas así que siempre puede decir que es Taxian-jun engañándose a sí mismo por su
mente pervertida.

.
Ofrendas de espíritu (MXTX)

Ya llevaban horas y nada.

No habían encontrado nada resaltante o remotamente intrigante en el templo, poco a poco


perdiendo la esperanza de que ese templo fuera el real causante de sus problemas actuales.

Probablemente sus parejas cambiaron su personalidad por algo más, el templo no tenía nada a
destacar, la verdad. Nada excepto ...

— ¿Una mesa de ofrendas? — dijo Lan Wangji, que por su rostro inexpresivo era difícil decir que
alzo una ceja con escepticismo.

— Está limpia, también hay un horno de barro en el patio que fue usado recientemente— comento
Luo Binghe, que había encontrado cenizas y masas de harina en el mismo horno cuando la
desesperación lo hizo buscar hasta el último rincón.

— Probablemente comieron sobre esta mesa— sugirió el rey fantasma, que nota las patas de la
mesa pulidas con un trapo sucio de algún lugar.

No es nada destacante, por supuesto, lo máximo que saben es que sus parejas debieron tomarse un
descanso en este lugar y decidieron hacer de comer aquí...Aunque no fuera muy salubre.

— Es raro, mi shizun no comería en un lugar sucio.

— Si no hay botellas de vino cerca, Wei Ying no estuvo aquí.

— Que curioso que este sitio este abandonado hace tiempo y en este lugar no haya polvo— razono
Hua Cheng, que ya hace rato se rindió sobre averiguar la dirección de las pisadas de las personas
que estuvieron aquí antes.

Las pisadas se repetían muy seguido e incluso parecía haber una de más, perteneciente a un pie
plano de hombre.

— ¿Qué tal si analizamos esto desde otro ángulo? Imitemos lo que harían nuestras parejas en este
tipo de lugar.

— ¡Esa es buena! — Luo Binghe se animó, todo lo que relacionara a su shizun lo entusiasmaba.

— Hn— Cedió Lan Wangji, aunque no muy seguro, eso era mejor que nada.

Poniéndose de acuerdo comenzaron: Luo Binghe busco donde podría haber una biblioteca o salón
de meditación o escondites de tesoro, sabiendo que sería lo primero que buscaría su shizun y
esposo si se encontraba un templo en ruinas como ese. Hua Cheng busco en los jardines y luego en
la cocina, otra vez, encontrándose nuevamente a Binghe en un salón de entrenamiento para
discípulos cuya sala de trofeos no tenía ningún arma que no esté oxidada o en mal estado por
abandono, si es que todavía quedaban.
El que la tuvo más difícil fue Lan Wangji, quien prácticamente repitió la búsqueda por todos lados
para volver a lo mismo. Excepto por...

— No es el mismo.

Hua Cheng y Luo Binghe se giraron al oírle, viendo a Lan Wangji observar el horno del patio que
mencionaron con anterioridad.

Sin decir palabra, Lan Wangji saco su espada y señalo la parte superior del horno, raspándola con la
punta de Bichen, que nuevamente fue usada para fines nada que ver con una espada de su calibre.

Ambos reyes se inclinaron a ver lo que hacía el cultivador y sus cejas se arquearon al leer lo que
estaba escrito justo después que Lan Wangji rascara hasta quitar el hollín.

— No es un horno— sentencio Hua Cheng, con una mano en su barbilla.

— ¿Un santuario?

Luo Binghe tenía razón. Ese horno de barro era realmente el hueco escondido de una gruta tan
ancha que alcanzaba los dos metros y medio, su forma parecía un horno no usado en años. No es de
extrañar que lo confundieran, pues tenía madera adentro y por la humedad que yacía allí, habrá sido
usado en el pasado para el mismo fin.

¿Quién confunde una gruta con un horno?

Los tres hombres guardaron silencio un largo rato, para finalmente volverse a separar y buscar
recursos.

Luo Binghe trajo fideos recién amasados, Hua Cheng la carne y Lan Wangji un vino conservado
del templo.

Se miraron entre sí, dubitativos, fijándose en el enuncio de la gruta/horno.

"Abandona tu virtud para alcanzar nuevos mundos"

Luo Binghe fue el primero, él ya estaba muy impaciente y no quería perder más tiempo, y arrojo el
arroz al fondo de la estructura. Segundos después, algo broto debajo del arroz, que se deslizo como
arena alrededor. Apresuradamente, Binghe extendió la mano y tomo el objeto.

La sorpresa fue instantánea.

Un abanico de jade con tintes verdes que reflejaba el sol salió del montón de arroz.

— Shi... ¡Shizun, esto es...!

— Aguarda ahí, ¿Y si eso no es todo? — cuestiono Hua Cheng, que se alegró de esta pequeña
victoria, pero no iba a arriesgarse con extraños— Quédate hasta que terminemos.

— Ni hablar, mi shizun todavía...

— Te vas ahora, así de imprudente y descuidado, ¿Qué tipo de discípulo eres?


Luo Binghe sintió un latigazo, no solían recriminarle o acusarlo de nada desde que se volvió un
demonio celestial, mucho menos un rey gobernante de los tres reinos. Hua Cheng le dio donde
dolía.

Sin interesarle el intercambio de miradas hostiles entre esos dos reyes de mundos opuestos, Lan
Wangji decidió volcar todo el contenido de la botella de vino en el misterioso lugar.

Un objeto broto del morapio, similar a un impulso reverso de gravedad cuando sube al exterior en
vez de hundirse hasta el fondo.

Lan Wangji fue mucho más cauteloso y lo recogió, llevándose la sorpresa que era otra jarra de vino,
pero para nada del que conocía.

— ¿Por qué la cara amarga? — pregunto Luo Binghe, acercándose al segundo maestro Lan.

Hua Cheng se impresiono porque pudiera distinguir alguna expresión de ese rostro integro y rígido.

— No es...— Lan Zhan trago saliva, sin saber que decir exactamente.

Luo Binghe agarro la botella y la abrió cuidadosamente para olfatearla. A primera vista, tenía un
aspecto de botella alcohólica normal y su aroma tampoco era desagradable.

— Es de pera. Su sabor también.

— ¿Cuál es el problema? — interrogo Hua Cheng, fijándose en la reacción pálida de Lan Zhan.

— No es Sonrisa del Emperador. No es el sabor de Wei Ying.

— ¿Y si debes arrojar lo que le gusta a tu compañero? ¿Tienes de ese vino que toma tu esposo?

A decir verdad, Lan Wangji si traía. Un pequeño compartimiento que llevaba consigo en su bolsa
espiritual, todo sea para darle el gusto a Wei Ying en algún viaje largo o cacería nocturna extendida.
No llevaba una botella entera de Sonrisa del Emperador, pero si una petaca de bambú.

Arrojo vino de pera para investigar si sucedía lo mismo que con Luo Binghe y asombrosamente eso
fue lo que sucedió, excepto que el "premio" era un...

— ¿Sauce?

Tal cual, era una rama de sauce anormalmente larga y de tallos sin florecer. Pero eso no era lo más
impactante, porque lo verdaderamente extraño es que esta curiosa rama poseía un nítido y
envolvente poder espiritual de raíz, muy similar a la espada que llevaba Lan Wangji desde hace su
niñez, como si perteneciera a un ser único, como la cimitarra E-ming de Hua Cheng.

Esto es muy curioso, lástima que no les importaba indagar sobre este asunto en ese momento.

— Dámelo, quizás sea algo que queda de mi shizun.

— Hn, no le encuentro ninguna relación con Wei Ying.

— Tira algo más— pidió Hua Cheng, muy interesado.


Lan Wangji no se necesitaba que lo dijeran dos veces. Procedió a derramar la poca cantidad de
alcohol que traía en el compartimiento y comenzó a rezar porque esto funcionara. Odiaría haber
desperdiciado el valioso licor de Wei Ying en una prueba fallida.

Sin saber que el rey fantasma y que concede fortunas estaba a su lado, Lan Wangji observo
vivamente el nuevo objeto que se escurría en la pequeña laguna que acababa de formar dentro de la
gruta.

Sucedió tal cual lo esperaba, pero seguía siendo asombroso.

Broto una botella miniatura de Sonrisa del Emperador, con una cuerda roja atada alrededor del
cuello, tal como la cinta de cabello de Wei Ying.

Era suyo, el espíritu de su esposo, lo sabía con total certeza.

Cogió la botella y sintió las vibraciones de líquido sacudiéndose como un maremoto contenido. Tal
como Wei Ying.

— Con permiso.

Lan Wangji no se quedó a probar nada más y sin vacilar, saco a Bichen y se retiró en esta para
perderse entre las nubes, sosteniendo con sumo cuidado la botella que se sacudía inquieta, como si
quisiera salir desde el interior con fuerza.

Hua Cheng tampoco perdió el tiempo.

Luo Binghe no le tomo importancia, pensando profusamente sobre si quedarse solamente con el
abanico de jade o llevarse la rama de sauce. De alguna manera, sentía que el ultimo era un elemento
importante y no quería deshacerse de este.

Luo Binghe recuerda; su esposo Shen Qingqiu una vez tuvo un cuerpo de planta y a pesar que no se
usó ni un rastro de sauce que el supiera, Shen Qingqiu era de ideas innovadoras y nunca se podía
saber suficiente.

Mejor prevenir que lamentar, decide.

Al mismo tiempo, Hua Cheng se pone de pie en toda su gloria mientras sostiene una estatuilla
mediana de un hombrecillo envuelto en una túnica de mármol blanca muy prístina, cuyo rostro está
cubierto por un manto transparente sujeto por un sombrero de paja increíblemente elegante.

Curiosamente, esta estatuilla parpadeaba en energía contenida. No sabría distinguirla, siendo


honesto. No era demoniaca porque no había rastro de resentimiento, fantasma imposible porque
Hua Cheng enfatizaba ese aspecto, ni siquiera espiritual por lo vibrante sino algo más...Sagrado,
como si aquella estatuilla estuviera bendita.

Un enjambre de mariposas plateadas envolvió a Hua Cheng hasta que desapareció de la visión de
Luo Binghe.

Para cuando entendió que estaba solo en el templo invertido, el Demonio Celestial decidió que era
hora de volver. Se llevaría el abanico y la rama de sauce por si acaso.

Le dedico una última mirada al lugar, todavía existe mucha intriga alrededor de este templo
extraño, pero Luo Binghe estaba con el tiempo corrido y debía irse.
Pronto, su shizun iba a bailar en el desfile.

.
En su lugar quedara (SAVE & MDZS)

Al final, Luo Binghe no pudo impedir que Shen Qingqiu hiciera gala de sus habilidades escénicas a
la vista de todo el mundo demoniaco y mortal.

Número uno: ¡Porque su shizun lucia tan emocionado y magnifico bailando! ¿Cómo no querer
presenciar eso? Le da un toque de vanidad a su derecho como el esposo de esta hada masculina que
sabía cómo cautivar corazones e hipnotizar mentes.

Shen Qingqiu fue el gran show del desfile, siendo elogiado por cientos de demonios y cultivadores,
dejando con la quijada caída a muchos y otros cientos que no paraban de aplaudir eufóricos.

¡Todos hablan del galante y perfecto esposo del emperador Luo Binghe! Cuanta envidia, que
gracia, una elección insuperable.

Ah, y la razón numero dos: No tenía la menor idea de cómo hacer que Shen Qingqiu retornara a su
antiguo yo.

Siendo simples, le entrego el abanico para el gran debut y no hubo cambio. No paso nada durante
los cinco minutos que le insistió que se quedara a su lado, esperando resultados. Tampoco ocurrió
nada a la hora del turno de baile.

Shen Qingqiu se abanicó, tiro el abanico al aire e hizo varios movimientos impresionantes,
impecables, novedosos con el elemento característico de su repertorio, y...No paso nada.

— ¿Qué tal te fue? — le pregunto a Mobei-jun, una vez termino el baile de su esposo y ahora
mismo, se encontraba reposando en una silla para darse aires luego de tanto ejercicio.

— Le pedí que escribiera con esto y nada.

Mobei-jun le enseño lo que obtuvo luego de tirar las semillas favoritas de Shang Qinghua; un tipo
de lapicera muy extraña, con tinta fresca en la punta y una forma demasiado sospechosa.

Luo Binghe tuvo la cortesía de acordarse de darle la información pertinente a su subordinado e


incluso, mandarlo a la dirección adecuada en un segundo con su espada transportadora. Sin
embargo, ambos demonios estaban en el mismo dilema actualmente.

No fue hasta que Shen Qingqiu realizo un movimiento mordaz con su abanico y el sudor por su
frente le impidió ver que acabo por tropezar y dejar caer el abanico al suelo.

Luo Binghe inmediatamente fue a su rescate.

Alcanzo a tomar la cintura pequeña de su esposo, oyendo el diminuto y casi insignificante sonido
del abanico cayendo al piso y de la nada, ¡Romperse en docenas de pedazos!

Luo Binghe palideció entero.

No, no, ¿Esto significa que...?


Una bruma repentina envolvió a medio escenario y a pesar de quedarse temporalmente sin visión,
muy similar a las neblinas ocasionadas cuando empleaba sus poderes de invadir sueños, Luo
Binghe lo vio: una nítida y fina forma de humo entrando por la boca abierta de Shen Qingqiu.

Su shizun, su amor, su todo se desplomo.

Sus ojos nunca lo dejaron, más cuando el sitio se despejo y todo el público observo lo sucedido: el
inmortal y elegante hombre que había bailado como la maravilla, estaba flácido en los brazos de su
esposo, el emperador Luo Binghe.

Un aura de maldad, ira y tristeza se coló hacia todos.

Fue tan potente, tan devastador, tan aterrador...

— Binghe. ¿Qué dije sobre controlarte a ti mismo?

Los ojos de Luo Binghe se abrieron como platos, mucho antes que Shen Qingqiu parpadeara y
hablara con suavidad. Una vez fue consciente de su posición, el inmortal se separó de su esposo y
se irguió, cual árbol ancestral sin nada que temer.

El observo a su alrededor, claramente desconcertado, y por sus bellísimos ojos verde esmeralda
paso un recuento de todo lo sucedido y entonces...

— ¡What t...f!

Viéndolo sonrojarse como ciruelo y temblar ante la mirada de cientos y cientos, Luo Binghe corto
su aura maligna y sonrió alegre.

¡Este es su shizun!

Y era hora de sacarlo del foco de los indignos.

Nunca, pero nunca, Lan Zhan pensó que tendría que obligar a su esposo a beber alcohol.

No sabe a ciencia cierta que hay en el contenido de esta botella, no se atrevió a revisar, porque
temía que lo sea que fuera escaparía, por tantas sacudidas y sonidos extraños que oía provenir de
allí.

Tan pronto llego a Gusu Lan, busco a Wei WuXian.

Se lo encontró rodeado de estudiantes de túnica blanca. Se suponía que hoy sería la lección de Wei
WuXian, pero no estaba en condiciones de dar ninguna lección a nadie, ni siquiera en broma o para
mandarlos a cazar espíritus que el mismo levanto al otro lado de Gusu.

— No podíamos dejarlo así— dijo Jingyi con pesadumbre, los hombros bajos y visiblemente
preocupado— Queríamos verlo y bueno...
— Pensamos que sería buena idea seguir la rutina, por si acaso recordaba cómo nos enseñaba y eso
lo animaba— dijo Lan SiZhui, con una capa de tensión visible.

— ¡¿Que le paso a este tipo?!— exclamo Jin Ling, todavía shockeado por ver a su tío actuando tan
fuera de lugar.

Lan Zhan suspiro.

Todos estaban de acuerdo con que Wei WuXian debió haber sufrido algún tipo de maldición
horrible para cambiarle radicalmente su carácter. Si hace unos días, los juniors o su tío, Lan Quiren,
se quejaban de lo ruidoso, chismoso, bullicioso, molesto y poco serio que era Madan Lan, todas
esas venenosas palabras se evaporaron en el aire.

Nadie quiere conocer al patriarca de Yiling porque es temible y severo, irritable y conflictivo, pero
tampoco quieren a este Wei WuXian desprovisto de su chispa de vida, flojo y sin ganas de
levantarse de las incomodas escaleras hacia el Jingshi, aparentemente rindiéndose después de dar
tres pasos. Es absolutamente deplorable.

Lan Zhan odiaba cada segundo que su Wei Ying actuaba indiferente, perezoso y desganado hasta
para vivir. Seguía siendo su esposo, pero la autenticidad de su ser, el alma inquieta y traviesa, lo
mejor y lo peor de él, no se encontraban en este caparazón vacío.

Naturalmente, al ver venir a Lan Zhan luego de un viaje de emergencia, Gusu Lan se convenció
que había traído solución a este problema en particular.

Solo Lan Xichen noto la angustia en los latidos del corazón de su hermano y rápidamente separo a
los discípulos, haciéndolos a un lado, mientras Lan Wangji se acercaba cautelosamente a las
escaleras.

Wei WuXian no estaba dispuesto a beber. Se alejó de la botella, diciendo que ya no puede más, que
no tiene sabor, que está cansado.

Lan Wangji nunca espero tener que usar la fuerza para esto.

— Pido disculpas— aviso, un segundo antes de coger la ropa de su esposo y empujarlo hacia abajo.

A la vista de todos, el segundo jade forzó la botella a los labios de Wei WuXian, que al notar la
calidez de la bebida intento desatarse con fuerza. De repente, Lan Wangji noto que el líquido tenía
un color extraño.

Reflejado en este, estaba Wei WuXian, un retrato suyo de hace trece años. El mismo Wei WuXian
que vio por última vez antes de conocerse la muerte de este. El patriarca de Yiling, vestido en
túnicas negras y su flauta infame, solo que esta vez le estaba sonriendo.

Algunos poetas dicen que Dios está en el agua, en las montañas, en los fenómenos de la naturaleza,
en cada existencia vivida que no se puede clasificar ni entender en su totalidad, pero Lan Wangji
sabia una cosa.

El espíritu de Wei WuXian estaba en el contenido de esta Sonrisa del Emperador, fluyendo y
agitándose sin parar. Era el. Le pertenencia a él y a nadie más.
En una ocurrencia, Lan Wangji cogió la botella con más fuerza y le dio la vuelta, tomándolo todo
desde la boca. Wei WuXian seguía sacudiéndose bajo el, negándose a cooperar.

Todo se volvió confuso cuando los labios de Lan Wangji se sellaron fuertemente contra los suyos,
ingresando a la boca profundamente y apartando la lengua con cuidado de no derramar ni una gota.

Trato en lo posible de no beber ni sentir en absoluto esta Sonrisa de Emperador, administrándosela


a Wei Ying a través del osado beso, cada vez más duro y poderoso.

Wei Wuxian se ahogó hasta que dejo de luchar.

Para cuando Lan Wangji se apartó lo suficiente para verlo, fue consciente de la escena candente que
monto frente a los maestros y discípulos, pero los ignoro.

De repente Wei Ying saco la lengua, pasándosela por los labios y se chupo el belfo sonoramente.

— Vaya, vaya, Lan Zhan. ¡Que escandalo montaste, a la vista de todos tus...!

No acabo la burla, porque Lan Zhan lo tacleo hacia el piso nuevamente y lo beso como si su vida
dependiera de ello.

Y así, por primera vez en siglos, nadie en Gusu Lan se quejó o advirtió sobre el ruido en el Receso
de las Nubes.

Al final, ¿Qué importan el decoro y las reglas, cuando recuperaron a su entrañable madam Lan?

.
Él es el caos en mi corazón (TGCF)

Naturalmente Xie Lian le hizo preguntas cuando lo vio regresar con una nueva estatuilla a su
imagen.

— ¿Por qué es pequeña, esta vez?

— Para probar dimensiones.

— ¿Y tú estatua? Lluvia de Sangre que Busca a la Flor— Se cruzo de brazos tras la espalda,
mirando a Hua Cheng de manera astuta.

— Si gege quiere motivar a este, me inspiro con sus palabras.

— Debería poner más sabor a mis elogios, pues sé lo que producen en ti.

Se dio la vuelta y su cabello se meció en el giro lleno de gracia y delicadeza que realizo. A Hua
Cheng se le fue el aliento. Esta nueva personalidad no solo era atractiva y magnética; acentuaba
todo. La forma, la apariencia, la pose. Tener seguridad en la postura es una cosa, pero inspirar este
sentimiento poderoso y lleno de energía es difícil, este Supremo lo sabe bien.

— Y te gustaría eso— aseguro Xie Lian, burlón— Desafiándote a ti mismo para ganar mi
aprobación. Nunca tendrás suficiente crédito.

— Su Alteza es incuestionable, si dice que mi humilde yo es suficiente para esta vida, yo lo creeré.
Sin embargo, los cielos arriba de las cabezas de los mortales son una fantasía. La realidad es la
tierra, donde yo domino y escarbo para buscar algún tesoro para ofrecer de tributo a su Alteza.

— Siempre tan...

Su voz sonó complacida y halagada, no avergonzada o tímida por no merecer. Y le gustaba eso.
Que Xie Lian acepte y se derrita en sus elogios. En vez de alimentar un pozo vacío de baja fe en sí
mismo, este Xie Lian recibía todas las alabanzas con facilidad y gratitud.

Extraña el rubor tierno y adorable.

— No te escuche en la matriz de comunicación— empezó Xie Lian, volviendo a acercarse hasta


tocar el pecho de su marido con una mano, aplicando una ligera presión que hizo temblar el
corazón del fantasma.

— Gege no me llamo.

— Hay dioses y fantasmas que murmuran sobre mí. No me cabe duda que San Lang sabe al
respecto.

— Son pensamientos de basura impertinente y súbditos preocupados. Gege sabe que puede
comportarse como desee, este del humor que este.

— San Lang, ¿No te gusta mi nuevo yo?


— Adoro todo de gege.

Xie Lian bajo la mirada un segundo, para luego separarse del hombre más alto y agarrar la
estatuilla con facilidad. Hua Cheng intento todo lo posible por no poner en evidencia el horror en
sus ojos, pensando que su esposo iba a tirarla o peor, echarle al fuego donde se estaba iniciando una
pequeña fogata para cocinar.

Xie Lian dejo la estatuilla en la mesa de ofrendas, quitando todo lo demás. Sin decir palabra, el dios
cogió un palo de incienso que encendió con su propio poder espiritual. Con una rápida mirada de
reojo, le indico al otro que se acercara y Hua Cheng así lo hizo.

— Sé que no he estado en mí mismo últimamente. Aun así, pensé que este nuevo enfoque podría
cambiar algo.

Entonces si era consciente de si mismo.

— Sé que te gusto como soy hoy, como fui ayer, hace ochocientos años, en mis peores días y
teniendo piedad de lo imperdonable. Estoy seguro que todavía te gustare doscientos años después,
cuando el mundo cambie hasta ser irreconocible y todos los que nos oran se hayan ido.

— Siempre. Si su Alteza alguna vez tuvo dudas, juro que la próxima vez, me ausente el tiempo
suficiente para que ni siquiera se entere que me he ido. Jamás te volverás a sentir solo.

— Y te admiro por ello, amo a San Lang en su perseverancia y dedicación... Pero San Lang, ¿Y si
no me gusto como soy yo? Vivir la vida en circunstancia, hacer lo que hay que hacer, ha pasado
tiempo desde que tuve tiempo para pensar en mí. Era sobrevivir otro día de mala suerte y evitar el
dolor o buscar donde perderme para empezar de nuevo.

— Gege...

— Si fuera yo mismo originalmente, no te diría esto— susurro y con la punta de su dedo, señalo a
la estatua que comenzó a resquebrarse.

Hua Cheng se tensó y quiso detenerlo todo, cuando su esposo lo tomo del brazo y lo detuvo,
instándolo a seguir sentado y ver como la estatua se hacía pedazos. No era una descomposición de
mucho tiempo o una fragmentación luego de un golpe, sino un caparazón que se abre por el
contenido que se esfuerza por salir de ahí.

— ¿Por qué piensas que el poder de un dios fue contenido tan fácil en un elemento así? Ese templo
tiene muchas historias buenas. Hay que mandar a Ling Wen a investigar más.

— ¡Gege, espera! Si este nuevo tú es lo que quieres, permanece así. Yo no sabía...Solo te buscaba a
ti. No imagine que querías...

Xie Lian le miro con condescendencia, es tan raro...Que Xie Lian lo vea con lastima y ligera
decepción.

— Ha sido suficiente por un día, he aprendido un par de cosas, aunque dudo que lo recuerde—
Miro de regreso a la estatuilla que poco a poco se rompía y el palo de incienso temblaba por un
fulgor repentino en su fuego— De todos modos, me alegro de haber visto el mundo con estos ojos
nuevos. Mi San Lang, si eres lo único inamovible y autentico en todo el mundo, para mi es
suficiente.
Con el tiempo apremiando, sabía que muchas preguntas iban a ser dejadas al aire, así que solo
pregunto lo importante:

— ¿Por qué su Alteza quiso cambiar?

Te amare como sea, si fueras dios o mortal, si fueras fantasma o un demonio. Anhelo tu corazón,
adoro tu sonrisa y me encanta tu personalidad, no importa nada más. Me importas tú, no tu estado.

El palo de incienso estaba por acabarse y la estatuilla por derrumbarse en la mesa, viendo a Xie
Lian esbozar una sonrisa coqueta y decir, tan natural y casual:

— Supongo que quería jugar un poco con San Lang. ¿Qué tal estuve?

La estatuilla se acaba rompiendo por completo, deshaciéndose hacia abajo y una luz cegadora brota
de ella, la divinidad de Xie Lian, muy similar al evento de la espada en el ataúd del Fang Xin
Guoshi.

— San Lang— El dios se puso de pie y lo miro con una sonrisa suave— Gracias por cuidarme.

La estatuilla se quebró por completo y la barrilla de incienso desprendió el primer indicio de humo
con aroma.

— ¡Ah, lo olvidaba! Si fui demasiado rudo con San Lang, no lo siento en absoluto. Me gusta
mucho mi marido.

Una sacudida de energía envolvió el templo y para cuando quiso mirar cada detalle, sin perderse un
segundo, la inesperada expulsión de Rouye por la acumulación de energía divina chocando con su
propia esencia lo sacudió.

Para cuando el impacto de luces resplandecientes descendió hasta un mismo punto en común, el
templo se libró de acabar igual que la estatuilla. En el centro, Xie Lian abrió los ojos que había
mantenido cerrados y miro desconcertado a su alrededor.

Fue un verdadero alivio que reconociera a Hua Cheng junto a él, instintivamente extendiendo una
mano que inmediatamente fue sostenida y apretada entre los dedos.

El rostro de Xie Lian, una vez pasado el mareo de recuerdos, fue todo un poema.

Inmediatamente, se llevó la mano libre a su cara ruborizada, el rubor llegando hasta el cuello.

— ¡San Lang! Como pudiste...dejarme hacer todas esas cosas...— recrimino, ahogado en pena y
vergüenza infinitas.

— Gege recuerda.

— ¡No te burles! Lo que hice, lo que te hice...

— A mí no me molesto en lo absoluto, gege.

— ¡Y lo que le dije a todos!

Hua Cheng no dio su opinión, porque era demasiado obvio que estaba encantado en cada
oportunidad que su dios le puso las cosas claras a todos los que se metían en su camino. Tan justo y
espinoso a la vez.

¡La cara de Pei Ming cuando le dijo que era poco hombre! El ex aprendiz echado a patadas por
acosar a Yin Yu. Mandar a los alborotadores a ayudar a la señora de la lluvia, riéndose en secreto
porque esos dioses que nacieron en cunas de oro no sabían ni levantar un hacha bien, la basura
inútil de Feng Xin y Mu Qing tan consternados que no aparecían ni por asomo.

— Mañana iré a disculparme.

— ¿Por qué disculparse por la verdad?

— No lo dije de la manera adecuada. Fui terriblemente grosero.

— Que se aguanten. Te han tenido como el intermediario paciente y gentil por mucho tiempo, si
caen en depresión no será por gege, será porque hablaste como nadie los ha enfrentado jamás.
Déjalos lidiar con sus crisis existenciales.

— San Lang, eso es muy insensible. Mis palabras fueron muy duras.

— Oír a gege de ese modo, ... me habría gustado escucharlo más.

— Si es así, ¿Por qué buscaste cambiarme?

— El gege de ayer era difícil de jugar, se adelantaba a mis palabras y era demasiado astuto para mi
— Abrazo a Xie Lian, sosteniendo su cintura en una inclinación balanceante.

— Me extrañaste.

— Por supuesto.

— ¿Te gusto el otro?

— Tuvo sus momentos.

— San Lang.

— ¿Su Alteza?

— No creas que no lo sé— Xie Lian alzo la cabeza hacia él y le sonrió torcido, con los ojos
cerrados. Lucia muy similar a quien fue hace cinco minutos, por lo que Hua Cheng trago saliva
tímidamente— He sido muy atrevido y altivo contigo.

— En absoluto, solo fueron unos-

— Fui demasiado para el rey fantasma, aah. Al menos ahora sabes porque no debes provocarme
demasiado para que tome esa postura.

— Gege...

— Deberás tener cuidado la próxima vez que lo intente.

La sorpresa pinta el rostro de Hua Cheng antes de sonreír con anchura, alzando a Xie Lian para
girar juntos en un abrazo.
— ¡San Lang!

— Si sigues así, serás mi muerte.

— Prefiero ser el sueño de San Lang. Siendo un Dios puedo cumplirlo, ¿no?

La mirada suave y bondadosa de Xie Lian había regresado, solo que con un poco de astucia que
logro descolocar a su esposo, quien sintió una ebullición de mariposas en todo su ser.

Su sueño, sí. Esta había una experiencia de ensueño maravillosa.

Tendría que volver a ese templo en algún momento.

.
No eres la versión que amo (2HA)

Mo Ran regreso a su hogar con una profunda aprensión.

Para empezar, no sabía con que se iba a encontrar esta vez. Cada que entraba a la casa, descubría
más cosas nuevas recién compradas o artículos de belleza que excedían el sueldo de hasta un mes
trabajando de la secta Guyueye.

¡Hasta Taxian-jun tenía miedo de este desarrollo! Oh...también de no poder tocar a su esposo en esa
condición, porque este nuevo Chu Wanning sabia de chantaje y mucha labia para irritarlo. Cuando
volviese a la normalidad, es mejor que no sepa como contrarrestar los coqueteos descarados de
Taxian-jun porque, de lo contrario, este iba a volverse loco y por extensión, Mo Ran también.

Con cierta cautela, ingreso a la casa y afortunadamente no encontró tantos cambios. Al menos no
una nueva cantidad excesiva de compras en un rincón.

— ¿Estás aquí, Mo Ran?

— Sí, Wanning.

— Se rasgo mi túnica nueva.

— ¿Otra vez?

Por todos los cielos, si antes compraba ropa nueva para no lavarla, ahora era muy brusco.

— No me gusto. Tenía un largo de más.

— ¿No te lo habías probado-?

— No combina con mi zapato ni el tocado. Necesito otro.

— Dame la túnica, yo la arreglo.

Con suerte, podría devolverla y recuperar el dinero sin que nadie se diera cuenta del rasguño.

Con pesadez, preparo su mente para una tarde llena de trabajos para una amante exigente y
caprichosa. Siempre había querido mimar a su esposo, ser el marido que merecía y reemplazar las
horribles experiencias con Taxian-jun con nuevas obras juntos, pero esto es otro nivel.

No es disfrutable si no es su viejo Wanning.

Para cuando el nuevo Chu Wanning aparece, arreglándose por decimoquinta vez el cabello, lo mira
con una ceja alzada finamente. ¿Se retoco las cejas también?

— ¿Qué has traído ahí?

Mo Ran se abofetea a si mismo cuando recuerda lo que viene cargando.


— Algunas verduras, hay que recordar que debemos comer.

— Somos cultivadores. No necesitamos esas trivialidades.

— ¿Me negaras el placer de cocinar para mi amado?

— Sin grasas y que no apeste la casa.

— De inmediato.

En medio de su búsqueda de mejores especias, Mo Ran cogió la cuerda dorada que tenía al fondo
del cesto.

Hoy, había sucedido algo realmente extraño.

Estaba comprando en la misma verdulería de confianza, relatándole al vendedor como su shizun


cambio de la noche a la mañana, simplemente quería descargarse con alguien, rezando en su
corazón que alguien le concediera la solución milagrosa.

Si ocurrió un milagro.

Un joven maestro vestido de negro había oído la conversación y le hizo un par de preguntas sin
mucho sentido.

— ¿Es verdad que te casaste con tu shizun?

— Dos veces.

— ¿Él es literario?

— No tanto. Se especializa en crear barreras y construir muy buenos equipos de defensa para los
débiles— Se jacto Mo Ran— Muy inteligente.

— ¿Su intimidad es buena?

— Bastante. Estoy satisfecho.

— ¿Qué tipo de alumno eras antes de enamorarte de tu shizun?

— Del revoltoso y buscapleitos. Creí que me odiaba por las veces que le falté el respeto— confeso
sin tapujos, porque si Mo Ran se sentía culpable por ello, no iba a dejar que nadie lo viera diferente
a como él se siente consigo mismo.

El hombre de negro lo miro de reojo, algo pareció iluminar sus iris antes de tomarse un largo
momento para volver a hablar.

— ¿Qué animal representa a tu shizun?

— Un gato blanco.

— ¿Seguro?

— Gato por arisco y temperamental, pero también cariñoso y sensible. Ah, y blanco porque
siempre luce el color.
— ¿Tiene algún objeto que lo identifique, diferente a cualquier otro?

— Su cara— respondió Mo Ran e inicio un análisis de todo lo que representaba Chu Wanning para
el— Guanteletes de ingeniería, arboles de haitang, vino de pera dulce...

— ¡Ah, entonces es el tuyo!

El sujeto busco en sus mangas y saco un objeto muy particular que hizo a Mo Ran casi saltar de la
impresión. Pero que rayos... ¿Por qué se sentía a ver un pedazo de Chu Wanning en las manos de
otro?

El puro instinto fue lo que provocó que le arrebatase el jarrón de vino a Luo Binghe que, en vez de
molestarse, sonrió.

— Sí, no cabe duda que es tuyo. ¿Lo reconoces?

— Conozco esto, pero...¿Por qué tienes-?

— Dáselo a tu shizun. Con suerte, volverá a la normalidad si lo usas.

— ¡¿En serio?!

— Es una posibilidad— comento Luo Binghe sin comprometerse, porque él tampoco sabía cómo
usar el abanico de su esposo para lidiar con su nueva personalidad, pero iba a darlo todo
averiguándolo— Suerte.

Mo Ran apenas tuvo tiempo de preguntarle como sabia todo eso, quien era o que debía hacer a
continuación. El extraño desapareció en un rápido desliz de su espada.

Al final, no le quedo de otra que volver a su casa y tratar de resolver el dilema el mismo.

¿Pero cómo se suponía que haría algo con esta rama de sauce? ¿Debería dársela a su shizun? La
ocurrencia de darle un latigazo no estaba en él, si era en juegos previos entonces...

— Desde aquí veo tu mirada de animal en celo, ¿Por qué te pones así si solo pregunte donde
sacaste esto?

Chu Wanning agarro la rama y la examino cuidadosamente, como hizo con los maquillajes y
espejos embellecedores.

Mo Ran miro expectante, rezando porque lo que sea que pasara funcionara.

No lo hizo.

La decepción debió notarse en su cara, porque Chu Wanning se acercó a él con la rama y en un
santiamén, lo envolvió en esta como si fuera un animal a cazar.

Mo Ran parpadeo repetidamente, ¡Esto nunca había sucedido! Recibir latigazos, sí, tantas veces
que lo tiene integrado en su instinto de supervivencia, pero no que lo amarraran como a un animal
salvaje.

— Te ves mejor— murmuro Chu Wanning, viendo a su esposo con los ojos de fénix iluminados por
una idea— Si te quedas así, podría...
— Si es lo que Wanning desea.

— Asegúrate de no vomitar.

— Q-

Y fue tirado bruscamente hacia adelante, casi chocando con la mesa a la vez que Chu Wanning
movía los pies de un modo que jamás espero ver.

Era tan suelto y daba vueltas, con una cara de concentración. Sin olvidar el espejo de cuerpo
completo, dejándose llevar como si ese fuera su pareja de baile y no un Mo Ran siendo tirado que
se arrastraba con el.

— ¡Wanning, espera un momento! Si me sueltas bailare contigo todo el tiempo que quieras, esto
me está raspando...

Sin duda, era la rama de sauce de su maestro. Tenía su energía y la vibra resplandecía de dorado.
Deshacerse de este enredo estaría difícil, en especial por los constantes jalones.

— ¿Qué dices? Yo no bailo, esto es entrenamiento.

No dejo de tirar de la rama de sauce y agitar a Mo Ran por la próxima hora.

Solo cuando se cansó, Chu Wanning estiro perezosamente sus brazos y busco que comer, ignorando
a un mareado Mo Ran que no sabía dónde era el centro ni la izquierda.

Tarda en darse cuenta que Chu Wanning está jugando con el. Si es alguna manera retorcida de
vengarse de todas las veces que lo malentendió y le falto el respeto, lo hizo sentir vergüenza ajena o
simplemente por despecho, Mo Ran lo entendería. Y lo aceptaría.

Pero este Chu Wanning no es suyo. No es su shizun feroz, no es su esposo amable y tampoco la
Chu Fei adorada de Taxian-jun.

Con la cabeza dando vueltas, Mo Ran coge la rama de sauce y con varios tropiezos, alcanza a su
esposo con la guardia baja.

Naturalmente, Chu Wanning no quería ser atrapado y fue acorralado; la pared de bambú en su
espalda y el pecho formidable de Mo Ran al frente. En vez de ruborizare tímidamente como
usualmente haría Chu Wanning en este tipo de situación, este impostor se echó a reír, mofándose.

— Mi tonto, tonto marido.

En el descuido, su maestro y esposo lo empujo bruscamente.

Un florero apoyado en la mesada se balanceo y Chu Wanning lo alcanzo antes que tocara el suelo,
solo que lo cogió al revés y el agua cayo por su hombro. En esta distracción, Mo Ran aprovecho los
valiosos segundos para atrapar al hombre mayor en la rama de sauce.

En consecuencia, ambos son mojados por el florero volteado y Chu Wanning tiene los ojos muy
abiertos, sin saber cómo paso de jugar a las travesuras con Mo Ran a estar empapado y atrapado en
una red de sauce. Y no solo suya, porque acaba de notar el rojo de unas de las tiras que se enredan
en sus brazos.
Mo Ran emite una risita.

— Ahora mismo, sería bueno un paraguas. Aah, Wanning, si prometí cubrirte con un paraguas toda
la vida, ¿Por qué no fue un paraguas? ¡Habría sido más sencillo!

Sabe que es ridículo pensar en ello, el paraguas es un símbolo de ellos, no una extensión de Chu
Wanning como lo es el sauce y está seguro que va a recibir otro regaño cuando escucha...

Un chillido sorprendido de la boca de Chu Wnning.

— ¡Desvergonzado! — gruñe el hombre, rápidamente haciéndose a un lado de Mo Ran pero


resultando infructuoso cuando las ramas todavía lo envuelven hacia el— Esta depravación... ¡Con
tu arma espiritual, ¿Cómo se te ocurre?!

Mo Ran lo mira hito a hito y tarda un buen minuto en darse cuenta que esto es, ¡Su Wanning ha
vuelto!

Extasiado por este milagro, manda un gracias a los dioses y a ese extraño que le concedió la
salvación, lanzándose a Wanning con el peso de un perro hambriento de afecto luego de semanas
sin ver a su dueño.

Wanning se estremece en el toque y no es para menos, acaba de despertar de su inconciencia y se


encuentra enredado en el arma espiritual de Mo Ran, en una posición poco digna y ambos mojados.
Apestan y su casa no luce como la recuerda.

— ¡Quítame esto ahora mismo! Tú... ¡Desvergonzado, tan atrevido...!

Furioso y avergonzado, le tira su perorata a Mo Ran sobre la decencia y el uso adecuado de sus
armas hasta que Mo Ran comienza a reírse y mirarlo como una maravilla.

— ¿Qué te sucede? — Débil por la risa del otro, Chu Wanning toca su cara con dudas.

— Te extrañe, Wanning...Realmente, realmente, amo tu personalidad.

— Pero que...

— No tienes que maquillarte o ponerte ropa cara para ser hermoso. ¡En mis ojos, eres la persona
más sublime de la tierra!

— No entiendo...Mo Ran, eres más joven que yo— murmuro, con una cara de fría pena— Yo soy
quien debe estar persiguiéndote.

— ¡No, no! Para nada, si alguna vez sientes eso, dímelo rápido, díselo a Taxian-jun también, ¡Eres
nuestro todo! Por eso, no cambies.

— Cambiar— repitió, moviendo la nariz de malhumor— ¿Por qué debería cambiar?

Para su sorpresa, Mo Ran lo miro como si fuera todo el mundo en pleno amanecer.

— Exacto, no cambies nunca.

Chu Wanning se vio atrapado nuevamente, esta vez en un abrazo poderoso e irrompible. Se sentía
anticlimático, cuando antes pensó que le estaban haciendo cosas inapropiadas.
Sin saberlo, el sauce dorado se fusiono con el después de ser accidentalmente regado y para cuando
Mo Ran intento explicar su versión de los hechos, Chu Wanning le dijo que dejara las tonterías y
devolviera todas las cosas inútiles que compro.

— Pero son tuyos.

— No las necesito, hay que ahorrar. ¿Por qué esta insistencia en mimarme con lujos? — bufo Chu
Wanning, evitando encarecidamente el espejo de cuerpo completo para no verse reflejado en él.

Mo Ran lo atrapo por la cintura antes que pudiera salir del ángulo del espejo, obligándolo a
mirarse.

De cara delgada, ceño fruncido tembloroso, mejillas rosadas y una mueca en la boca, este era su
tímido y precioso Wanning.

Viéndose ambos reflejados en el espejo, pudo encontrarle el encanto. Tal vez se lo quede.

— Mírate, eres lo único que me gusta.

— Eres tan...

Todo cayo en su lugar, al fin, y para celebrar, beso a Chu Wanning hasta la coronilla y cuando el
mayor quiso escapar, un vistazo rápido al reloj le advertía que todavía tenía toda la tarde antes de
cambiar con Taxian-jun.

Tomo a su esposo de la mano y tiro de el hacia la habitación, decidido a compensar el tiempo


perdido.

.
Pobres guerreros sin descanso
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Tan contento como estaba, a su Wanning pareciera que le abruma su felicidad.

Paso de festejar en cuerpo y alma el retorno de la personalidad amada de su shizun y esposo, a que
Wanning lo echara de la casa por ser muy empalagoso.

Al parecer, descubrir que quien hizo las compras extraordinarias fue realmente el lo puso muy
incomodo y en vez de investigar el hecho juntos, el anciano Yuheng le ordeno ir a recolectar
hierbas raras para compensar a todos los que molesto en su faceta vanidosa y presuntuosa.

A Mo Ran no podría importarle menos, pero vaya que la vergüenza de Chu Wanning alcanzo un
nuevo precedente al enterarse que sufrió un cambio sin tener memoria de ello, que dejo evidencia
humillante y que por demás, no sabían como esta "maldición" termino sin otro percance.

Sea como sea, Mo Ran esta contento e incluso Taxian-jun esta satisfecho, lo cual ya era mucho
pedir.

Ayudando a una pareja de ancianos con el arado de su campo, Mo Ran termino el trabajo en un par
de horas y al buscar asearse, encontró un arroyo de agua cristalina sumamente preciosa. Quedo
embobado viendo esa pureza, hasta oír el chasquido de lengua de un hombre vestido de negro.

— Todas las aldeas están en guerra, ¿Podrá este manantial quedarse impoluto por siempre?

— Depende de quién lo cuide.

— No, es cosa del destino— El hombre con un mechón de pelo blanco lo miro ferozmente— Todos
ceden a la mugre del mundo.

— Estas aquí— exclamo repentinamente un hombre que salto de lo alto de un árbol de roble y
alcanzo al primer hombre, a punto de atacarlo de no ser porque el otro alzo un dedo como si este
fuera su arma mas temible— ¡Te atreves a hacer de las tuyas sin castigo!

— Disculpen— intervino Mo Ran, alzando una mano— ¿Este humilde trabajador puede saber
quiénes son? No parecen provenir de la aldea.

Mientras el hombre de mechón blanco se cruzaba de brazos, aburrido y arrogante, el otro parecía
tener mas modales y saludo educadamente.

— Mo Xin.

— ¿"Mo"? — Parpadeo, lleno de asombro— Yo me llamo Mo Ran.

— Mo, como yo. ¿Acaso tú...?


— Si es una reunión de parientes desconocidos, hablen ustedes. Yo, Yan Wushi, no estoy para estas
tonterías. Mi Ah-qiao me está esperando.

— No tan rápido— Mo Xi le echo una mirada malhumorada— Eres un hombre peligroso, no te


dejare ir hasta probar que puedes andar libre sin malicia.

— Si busca pelea, adelante.

— Oigan— Mo Ran señalo el rio, que comenzaba a burbujear y emitir vapor caliente como aguas
bajo volcanes— ¿Y esto?

De pronto, escucharon rugidos en el aire y la canción ardida de una lucha sin cuartel del otro lado
del claro: Dos figuras asombrosas descendieron en la orilla contraria del rio y una tercera persona
los alcanzaba a pie gritando.

Para cuando esas nuevas personas aparecieron, el rio ardió hasta reventar en una burbuja de calor y
para cuando todos se cubrieron las caras, tomaron distancia o incluso intentaron entrar ese
repentino tsunami con sus armas, el vapor se disipo y del humo brumoso, Mo Ran observo con total
confusión un nuevo panorama.

¿Ya llego la hora de rendirle cuentas a Dios? Porque este templo destartalado no parecía
precisamente un lugar sagrado.

A Wanning no le gustara que llegue tarde a la cena.

Chapter End Notes

¿Fin...?

¿O habrá segunda parte? Quien sabe...

¡Muchas gracias por leer hasta aquí!


End Notes

¡Muchas gracias por leer!

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