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Apunte Parte 2

Las sociedades por partes de interés, que incluyen sociedades colectivas, en comandita simple y de capital e industria, se caracterizan por la primacía de las relaciones personales entre socios sobre el capital. Estas sociedades enfrentan desafíos debido a la responsabilidad ilimitada de los socios y su creciente obsolescencia frente a estructuras más modernas que limitan dicha responsabilidad. A pesar de su simplicidad y bajo costo, su uso ha disminuido, siendo reemplazadas por sociedades que ofrecen mayor protección a los socios.

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Apunte Parte 2

Las sociedades por partes de interés, que incluyen sociedades colectivas, en comandita simple y de capital e industria, se caracterizan por la primacía de las relaciones personales entre socios sobre el capital. Estas sociedades enfrentan desafíos debido a la responsabilidad ilimitada de los socios y su creciente obsolescencia frente a estructuras más modernas que limitan dicha responsabilidad. A pesar de su simplicidad y bajo costo, su uso ha disminuido, siendo reemplazadas por sociedades que ofrecen mayor protección a los socios.

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SOCIEDADES EN PARTICULAR

CAPITULO IV
1.-Sociedades por partes de interés.- Tipos societarios.-
Las sociedades de personas o de interés, son aquellas en las cuales
predominan las características personales de los socios por sobre el capital que
aportan. Son históricamente las más antiguas y su utilización en el tráfico
mercantil es cada vez más escasa, pues a pesar de la flexibilidad y simplicidad de su
funcionamiento.
En la actualidad no se recurren a ellas porque no ofrecen a sus socios el
beneficio de la limitación de la responsabilidad.
Las sociedades de personas son:
a) Las sociedades colectivas (arts. 125 a 133, LGS).
b) las sociedades en comandita simple (arts. 134 a 140, LGS).
c) las sociedades de capital e industria (arts. 141 a 145, LGS).
Las sociedades personalistas, se rigen fundamentalmente por las normas
de las sociedades colectivas, en donde el affectio societatis está mucho más marcado
que en las sociedades de capital.
La Ley 19550, a partir del artículo 125 regula los seis tipos societarios, previstos
en
ella. Es lo que se denomina parte especial de la ley. Debemos tener en cuenta que la
ley no define estos tipos, sino que solo brinda los elementos que caracterizan a cada
uno.
En las sociedades por parte de interés o personalistas predomina el elemento
personal al elemento económico. O sea que el interés está centrado en la persona del
socio y no en el capital que aporta.
De allí que, en general la responsabilidad de los socios por las obligaciones
sociales es subsidiaria, o sea que ante una deuda social, primero se
liquidan los bienes sociales y luego en forma subsidiaria se ataca el patrimonio del
socio. También responden, solidaria e ilimitadamente, esto último significa que lo
hacen con todo su patrimonio, sin límite alguno.
Es importante decir que ninguna de ellas posee un órgano específico para la
fiscalización, por lo ésta puede ser realizada por los socios.

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2.-Sociedad colectiva.- Caracteres.-Administración.-Razón social.-
En cuanto a su evolución histórica podemos decir que las sociedades colectivas
se originaron en la baja edad media, durante la llamada “revolución mercantil”, cuando
el derecho comercial se diferencia del derecho común, y conforma en una rama
autónoma.
Se trataba de sociedades parentales nacidas por la pérdida del jefe familiar y
heredado el patrimonio común los de mismos y su imposibilidad fáctica de dividirlo. La
expresión compañía (compartir el pan “cum pane”) supone una fuerte unión personal.
Estas sociedades fueron perdiendo importancia y hoy están casi en desuso ya
que fueron reemplazadas por sociedades con mayor limitación de responsabilidad y
porque se las excluye de actividades tales como las de bancos, seguros, capitalización y
demás actividades financieras que las sociedades colectivas no pueden realizar.
El régimen de responsabilidad desalienta la adopción de este sistema societario. Empero
su simplicidad y bajo costo pueden ser una ventaja o alternativa a las sociedades
atípicas.
En este tipo social, los socios contraen responsabilidad subsidiaria, ilimitada y
solidaria por las obligaciones sociales. Es decir, que al momento de hacer frente a las
deudas de la sociedad, pueden los socios oponer el beneficio de excusión de los
bienes sociales; sin embargo, los acreedores de la sociedad pueden cobrarse el total
de la deuda de cualquiera de los socios. Por supuesto, como toda obligación de este
tipo en general, el socio que pagó podrá accionar por repetición contra el resto de sus
consocios. Finalmente, todos los socios responden sin limitación alguna, pudiendo el
acreedor de que se trate ir contra los bienes de los socios por el total de
la deuda. Veremos que existen otros tipos sociales donde esta responsabilidad
puede hallar un límite, no así en el caso de las sociedades colectivas.
Como consecuencia de la solidaridad, la quiebra de la sociedad colectiva importa
la de sus socios. Así lo dispone la Ley de concursos. Se trata de un medio de hacer
efectivo el desapoderamiento del socio, y con ello asegurar su responsabilidad, sin
que ello signifique que ésta revista la calidad de comerciante. Se trata de una cuestión
técnica que no es definitoria con respecto a la calificación del socio.
Las sociedades colectivas se constituyen y modifican por instrumento
público o privado (artículo 4º, LGS). La denominación social se integra con las
palabras "sociedad colectiva" o su abreviatura. Si actúa bajo una razón social, esta se

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formará con el nombre de alguno, algunos o todos los socios, y deberá contener la
palabra "y compañía" o su abreviatura, si en ella no figuraren los nombres de todos los
socios. La violación a tales reglas hará al firmante responsable solidariamente
con la sociedad por las obligaciones así contraídas (artículo 126, LGS).
La ley admite la aportación de cualquier tipo de bienes a los fines de formar
su capital social. La suscripción e integración por los socios del capital social los
hace titulares de participaciones societarias que se denominan técnicamente
"partes de interés", que pueden ser embargadas por sus acreedores sociales, pero
no ejecutadas (artículo 57 de la LGS).
La participación del socio se denomina parte de interés y su transferencia por
cualquier causa implica, en todos los casos, reforma del contrato social y
necesita la conformidad de los restantes socios, salvo pacto en contrario, aun
cuando dicha transferencia sea efectuada a cualquiera de los restantes integrantes del
ente (artículo 131, LGS).
En cuanto a su funcionamiento podemos decir respecto de la administración y
representación de la sociedad que:
1. Todos los administradores son, a su vez, representantes de la sociedad,
obligándola por las obligaciones contraídas a su nombre.
2. Pueden revestir el cargo de administradores los socios o terceros (artículo
129, L.G.S.).
3. Si el contrato social no regula un concreto régimen de administración, todos los
socios y en forma indistinta tienen derecho a administrarla y representarla
(artículo127LGS).
4. Si se encarga la administración a varios socios sin determinar sus funciones, ni
expresar que uno no podrá obrar sin el otro, se entiende que pueden realizar
indistintamente cualquier acto de administración y representación (artículo 128, LGS).
5. Si se ha estipulado que nada puede hacer un administrador sin el otro,
ninguno de ellos puede obrar individualmente. En tal supuesto, la sociedad no
es responsable por las obligaciones contraídas por uno solo de los administradores,
con excepción de las obligaciones contraídas mediante títulos valores, contratos entre
ausentes, de adhesión o concluidos mediante formulario, pues en protección de los
terceros, el artículo 58 de la LGS establece la responsabilidad del ente por las deudas
contraídas de tal manera, aun cuando estas hayan sido celebradas en infracción al
régimen de organización plural de la administración de la sociedad, salvo mala fe del

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tercero.
6. El administrador, aunque revista también el carácter de socio, puede renunciar en
cualquier momento, salvo pacto en contrario, pero responde de los perjuicios que
ocasione si la renuncia fuere dolosa o intempestiva (artículo 130, LGS).
El órgano de gobierno se denomina reunión de socios y a diferencia de las
asambleas posee un régimen más simple que no incluye normas tan detalladas sobre
su forma, convocatoria, etc. Nada obsta que el contrato social prevea la asamblea en
su organización.
A los efectos de adoptar acuerdos sociales, los socios deben reunirse en
asamblea o reunión de socios y labrar acta de lo allí acontecido (artículo 73, LGS).
Toda modificación del contrato, incluso la transferencia de la parte a otro socio,
requiere el consentimiento de los restantes, salvo pacto en contrario, debiendo
entenderse por tal la cláusula contractual que altere el régimen general que impone la
ley.
Las resoluciones sociales que no implican modificación del contrato social
deben adoptarse por mayoría absoluta del capital presente, excepto que los
socios hayan establecido en dicho instrumento un régimen diferente (artículo 132,
LGS).
Dentro de tales acuerdos se encuentran la aprobación de los balances
y estados contables, así como la designación y remoción de los administradores
(artículo 129, ley LGS), salvo que el nombramiento del administrador que se
pretenda remover haya sido condición expresa de la constitución de la sociedad,
decisión que implica reforma del contrato constitutivo, sometido a las rigurosas
mayorías establecidas por el artículo 131 de la LGS.
El estrecho vínculo personal que une a los socios de la sociedad colectiva exige
entre ellos un estricto deber de colaboración y lealtad. Por ello no se admite que un
socio realice por cuenta propia o ajena actos que importen competir con la sociedad
(artículo133)- Se exceptúa el caso en que mediare consentimiento expreso y unánime
de los consocios. La violación de esta prohibición constituye una falta grave, que
autoriza la exclusión del socio con justa causa conforme a art 91 dela LGS. Además,
la sociedad tiene derecho a exigir la incorporación de los beneficios obtenidos por el
infractor, y el resarcimiento de los daños sufridos.

3.- Acreedores de la sociedad. Acreedores particulares de los socios.-

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Los acreedores de la sociedad deberán accionar primero contra los bienes de la
sociedad y solo subsidiariamente, contra cualquiera de los socios en forma solidaria y
sin limitación respecto de su patrimonio personal.
El acreedor particular del socio, si bien no puede ejecutar las participaciones
sociales de este, puede oponerse a la prórroga de la sociedad hasta tanto sea
desinteresado (artículo 57, LGS), solución también opinable, pues hace depender la
continuidad de la sociedad a las aventuras comerciales de cualquiera de sus
integrantes.

4.-Sociedades en comandita simple.-Caracteres.-Régimen legal.-


Algunos supuestos de actividad asociada que guardan cierta analogía con las
sociedades en comandita simple se han encontrado en disposiciones del Código de
Hammurabi y en la legislación grecolatina.
En Roma, principalmente en el “nauti cum faenus” hoy llamado en el derecho
marítimo “Préstamo a la gruesa” y en las sociedades de recaudadores de impuestos
(societatis vectigalium).
Pero el antecedente más inmediato y característico de las actuales comanditas,
es el pacto de “commenda” o “commanda”, institución medioeval por la cual un
personaje impedido de ejercer el comercio, como un clérigo o un noble, entregaba
fondos con esa finalidad a un mercader, y participaba del lucro resultante,
manteniendo oculta su condición de socio.
Tal modalidad hizo que las sociedades colectivas, originariamente integradas
por núcleos familiares o muy allegados admitieran socios extraños, “suministradores
de capitales”, quienes limitaban su responsabilidad a la porte comprometido y
permanecían en el anonimato.
Las sociedades en comandita simple tuvieron su relativo auge hasta las
primeras décadas de siglo XX, pues ofrecían la posibilidad de limitar la responsabilidad
de los socios comanditarios, sin recurrir a la sociedad anónima, sujeta al cumplimiento
de estrictos requisitos y de autorización estatal, pero la aparición de las sociedades de
responsabilidad limitada en el año 1932 (ley 11.645) puso prácticamente fin a su
existencia, que quedó reservada casi exclusivamente y hasta hace muy pocos años
para la actividad farmacéutica.
El tipo en cuestión se caracteriza principalmente por la existencia de dos tipos de
socios, los comanditarios y los comanditados. Estos últimos responden como los

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socios de la sociedad colectiva, mientras que los primeros responden solo por el
monto del capital que se obliguen a aportar, y su aporte solamente puede consistir en
obligaciones de dar. Solamente los socios comanditados pueden administrar a este
tipo de sociedades. También en este caso, el órgano de gobierno es la reunión de
socios, y únicamente pueden administrar la sociedad los socios comanditados o
terceros designados al efecto.
Se constituyen con las mismas formalidades que las sociedades colectivas y su
denominación social debe integrarse con las palabras "sociedad en comandita simple"
o su abreviatura. Si actúa bajo una razón social, esta se formará exclusivamente con
el nombre o nombres de los comanditados, debiendo contener las palabras "y
compañía" o su abreviatura si en ella no figurasen el nombre de todos los socios
comanditados (artículo 134, ley 19.550). La infracción a lo dispuesto por dicha norma
hace responsable solidariamente al firmante con la sociedad por las obligaciones así
contraídas.
Respecto del capital social la distinta extensión de la responsabilidad de los
socios impone criterios diferentes en cuanto a la clase de aportes que pueden
ser efectuados: para los socios comanditados es lícito cualquier tipo de aporte,
incluso obligaciones de hacer o de industria, mientras que para los socios
comanditarios solo son admisibles aportes de obligaciones de dar, aun cuando
los bienes aportados no sean susceptibles de ejecución forzada (artículo 135, ley
19.550).
Como principio general, el artículo 136 de la LGS establece que la
administración y representación de la sociedad es ejercida por los socios
comanditados o terceros que se designen, y se les aplicará, en caso de administración
plural, las normas sobre administración de las sociedades colectivas (arts. 127 a 130,
LGS), a las que corresponde remitir.
El legislador ha prohibido al socio comanditario intervenir en la administración y
representación de la sociedad bajo pena de ser responsable ilimitada y solidariamente
por las obligaciones sociales.
La terminante prohibición que pesa sobre los socios comanditarios para
administrar la sociedad no se extiende al examen, inspección, vigilancia, verificación,
opinión o consejo, los cuales están expresamente autorizados por el artículo 138 de la
LGS.
La prohibición de administrar que pesa sobre los socios comanditarios, cede en

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situaciones especiales (art 140, LGS) donde el comanditado se encuentre en alguna
de las siguientes situaciones:
 Quiebra
 Concurso
 Muerte
 Incapacidad
 Inhabilitación
Las resoluciones sociales se toman de igual forma que las sociedades colectivas
Rigen al respecto las normas de los arts. 131 y 132 de la LGS que se
refieren al régimen de mayorías en las sociedades colectivas, pero a los fines de
adecuar dichas disposiciones a las sociedades en comandita simple, el artículo 139
dispone que los socios comanditarios solo tienen voto en la consideración de los
estados contables y en la designación del administrador.

5.-Sociedades de capital e industria.-Caracteres.-Problemática laboral.-


El rol que sustenta este tipo social consiste en posibilitar el acceso al plano de
socio del trabajador que no dispone de capital, y lo hace con su trabajo personal.
Esta posibilidad abierta por las sociedades de capital e industria ha suscitado y
suscita opiniones dispares. La doctrina de origen comercialista comenzó por
rechazarlas y así el jurista Lisandro Segovia, comentarista de nuestro Código de
Comercio, en su nota 1388 las critica calificándolas como un raro parche en nuestra
legislación, y considera inadmisible el privilegio del socio industrial, que no
responde personalmente por las deudas sociales.
Posteriormente los autores en general las admitieron, como instrumento viable
para el cercamiento entre el sector laboral y patronal de la empresa. Por el contrario
los expositores del sector laboralista las fustigan considerando que son un
instrumento para el fraude a la ley laboral y previsional, por encubrir la condición del
trabajador asalariado bajo la apariencia de socio, subordinado, en realidad al socio
capitalista. Portales razones se opusieron a su mantenimiento en la ley de
sociedades, la que sin embargo las sigue incluyendo, aunque con un régimen en
varios aspectos diferente. Ha primado así el criterio de que se trata de una modalidad
asociativa útil para canalizar verdaderas relaciones societarias entre trabajadores y
poseedores de capital.
Si bien en la legislación civil se admite la posibilidad de constituir sociedades

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