T5 Descartes
T5 Descartes
europea.
Índice
Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
1. Introducción 2
1.1. La modernidad en España: la Escuela de Salamanca. 3
2. El racionalismo de René Descartes 5
2.1. Biografía de René Descartes 6
2.2. El contexto histórico, cultural y filosófico. 6
2.2.1. Europa a comienzos del siglo XVII 6
2.2.2. La escolástica y la nueva ciencia 7
2.3. El racionalismo 8
2.3.1. El racionalismo continental 8
2.3.2. Concepto de racionalismo 8
2.4. El método cartesiano 9
2.4.1. Origen y necesidad del método 9
2.4.2. El camino hacia el método 10
2.4.3. La contribución de las ciencias y el conocimiento 12
2.4.4. Reglas del método 12
2.5. La aplicación del método 14
2.5.1. La duda metódica 14
2.5.2. La primera certeza: "pienso, luego existo" 16
· La naturaleza del sujeto 17
2.6. La metafísica 18
2.6.1. Las ideas 18
2.6.2. Las pruebas de la existencia De Dios 19
2.6.3. Dios como garantía de la verdad del conocimiento 21
2.6.4. La existencia del mundo 21
2.6.5. Un enfoque mecanicista: la materia en movimiento 23
Las tres leyes del universo 24
2.7. Antropología y moral: el cuerpo y el alma. 24
2.7.1. El cuerpo y el alma 24
2.7.2. Problemas del dualismo 25
2.7.3. El interés por la moral 26
2.7.4. Reglas morales 27
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
1.Introducción
La modernidad europea, un periodo revolucionario en la historia de la humanidad, se gestó
entre los siglos XV y XVIII. Este cambio de época marcó una transición significativa desde el
pensamiento medieval hacia una nueva forma de entender el mundo y el lugar del ser humano
en él. Para comprender este fenómeno desde la historia de la filosofía, es esencial analizar los
factores históricos y culturales que posibilitaron su surgimiento.
Otro factor decisivo fue la Revolución Científica del siglo XVII. Figuras como Galileo
Galilei y Johannes Kepler desafiaron la visión aristotélica del universo, que había dominado el
pensamiento europeo durante siglos. La adopción del método científico, basado en la
observación, la experimentación y la razón, sentó las bases para un conocimiento más
empírico y menos especulativo. Esto no solo transformó las ciencias naturales, sino que
también influyó en la filosofía, alentando un enfoque más crítico y sistemático hacia el
conocimiento y la realidad.
La Reforma Protestante, iniciada por Martín Lutero en 1517, también jugó un papel
significativo en el nacimiento de la modernidad. Al cuestionar la autoridad de la Iglesia y
promover la idea de que cada individuo podía interpretar las Escrituras por sí mismo, la
Reforma fomentó un espíritu de cuestionamiento y de autonomía intelectual. Este impulso
hacia la independencia del pensamiento fue fundamental para el desarrollo de la filosofía
moderna, que enfatiza la capacidad del individuo para razonar y conocer.
La imprenta, inventada por Johannes Gutenberg a mediados del siglo XV, fue otro
factor crucial. Al facilitar la difusión de libros y de nuevas ideas, la imprenta permitió una
diseminación más rápida y amplia del conocimiento. Esto no solo democratizó la información,
sino que también creó un público más amplio y diverso para las ideas filosóficas.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
Finalmente, los conflictos políticos y las luchas por el poder, como la Guerra de los
Treinta Años (1618-1648), revelaron la necesidad de nuevas formas de organización política y
social. Esto llevó a filósofos como Thomas Hobbes y John Locke a reflexionar sobre la
naturaleza del gobierno y los derechos individuales, contribuyendo al desarrollo de la teoría
política moderna.
como la defensa propia o la reparación de una injusticia grave. Rechazaba la idea de que la
guerra pudiera ser usada para imponer la fe cristiana o por ambición de poder y riqueza.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
¿Y eso cómo se hace? Poniéndolo todo en duda (...) sirviéndose, entre retórico y engatusador, de la duda
metódica, que es el verdadero cauterio de toda la modernidad, un suspicaz instrumento que pone a prueba
las verdades, las creencias, las confianzas y seguridades hasta ver si se tienen en pie o necesitan algún punto
de apoyo. Claro que no se trata de la duda de los escépticos, "que dudan solo por dudar", sino de una duda
que trata de encontrar terreno firme sobre el que seguir construyendo, edificando el conocimiento.
Y así el licenciado Descartes, el militar Descartes, el virtuoso de las matemáticas, pone en duda el testimonio
de los sentidos. Después de todo, ya nos han engañado muchas veces.
Toda la astronomía precopernicana estaba montada sobre una información incorrectamente interpretada por
culpa de los sentidos. Pero además, ¿quién no ha sufrido alguna vez ilusiones ópticas, acústicas? (...)
En definitiva, nuestros sentidos no son prueba irrefutable de la presencia de un mundo inmediato. Más bien el
mundo se ha vuelto algo problemático, de dudosa y difícil verificación directa. Podría, incluso, no ser sino una
ilusión. En suma, un sueño. Porque, ¿qué diferencia hay entre éste y la vigilia? Recuérdese lo que un
contemporáneo de Descartes, Calderón, escribirá al respecto:
¿Qué es la vida? Un frenesí. /¿Qué es la vida? Una ilusión, / Una sombra, una ficción, Y el mayor bien es
pequeño; / Que toda la vida es sueño, / Y los sueños, sueños son.
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Durante más de veinte años vivió en las Provincias Unidas (Holanda), porque era un
país muy tolerante. Allí enseñó en distintas universidades (Utrecht, Leiden) y residió en varias
ciudades (como Amsterdam). Murió en Estocolmo, adonde había viajado para ejercer como
profesor de la reina Cristina de Suecia, en 1650.
Reglas para la dirección del espíritu, Tratado del mundo, Tratado del hombre, Discurso del
método, Meditaciones de filosofía (Meditaciones metafísicas), Principios de la filosofía y
Las pasiones del alma.
• Los conflictos religiosos. Tras la Reforma protestante iniciada en el siglo XVI en Alemania
y que se extendió a muchos otros países europeos, la Iglesia católica respondió con la
Contrarreforma. Las diferencias religiosas dieron lugar a graves conflictos entre católicos y
reformados o protestantes. Los episodios de guerras y persecuciones se sucedieron.
• La revolución científica iniciada en el siglo XVI, con las nuevas ideas de astrónomos
como Nicolás Copérnico, que continuaron, ya en tiempos de Descartes, con las
aportaciones de Tycho Brahe, Johannes Kepler y Galileo Galilei. Todos ellos contribuyeron a
los cambios fundamentales que se produjeron en la concepción del cosmos, derrocando la
visión del mundo aristotélica que había imperado desde la Antigüedad.
Durante toda la etapa precedente, la Edad Media, Aristóteles había sido la máxima
autoridad, una autoridad que no se limitaba al campo de la filosofía, sino que se extendía al
de las demás ciencias, sobre todo al de la física y al de la astronomía.
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Sin embargo, en el siglo XVI la autoridad de Aristóteles se vio minada por los avances
de las ciencias experimentales mencionados anteriormente, que no solo dieron una
interpretación del universo más acorde con los datos observados, sino que incluso
encontraron en los hechos históricos del momento - es la época de los navegantes y de sus
descubrimientos - una confirmación de la no validez de la ciencia aristotélica. Este
desmoronamiento del prestigio de la ciencia de Aristóteles - recordemos que se hunde
asimismo el paradigma vigente durante toda la Edad Media- arrastró consigo a su filosofía.
En 1622, Descartes viajó a Italia, aunque no llegó a conocer a Galileo, cuyas tesis
sobre el heliocentrismo, especialmente, que retomó de Copérnico, fueron condenadas por el
Santo Oficio. Inmediatamente, al enterarse de esta decisión, Descartes suspendió la
redacción del Sistema del mundo por precaución justificada, según le aconsejó su proverbial
prudencia.
La nueva ciencia, establecida en el siglo XVII por Copérnico, Kepler y Galileo, ejerció
mucha influencia en Descartes. Esta defendía la concepción matemática del mundo, el
mecanicismo, la capacidad de la razón para construir hipótesis y los conocimientos prácticos
para cambiar y hacer progresar la vida de los hombres. Esto produjo un cambio esencial en
la concepción de la realidad y en el conocimiento de la misma.
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2.3. El racionalismo
2.3.1. El racionalismo continental
La expresión “racionalismo continental” hace referencia a una doctrina filosófica, la
racionalista, y a un territorio, la Europa continental. Frente a esta tradición racionalista y
continental, en las Islas Británicas se desarrolló la escuela empirista que iba a tener gran
importancia en los siglos siguientes.
● La razón caracteriza al ser humano y tiene funciones tales como elaborar hipótesis,
establecer pruebas, hacer derivaciones y reflexionar acerca de cualquier suceso. Es,
pues, universal; es decir, está presente en toda la especie humana.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
● La razón es el único instrumento para conocer la realidad. Con ella caerían todos
los velos que pudieran ocultarla y se perdería el miedo a lo desconocido. En los siglos
XVI y XVII se empezaron a sembrar las bases de semejante proceder. Más tarde,
Hegel escribió: "Armados con el concepto de razón, no debemos atemorizarnos ante
ninguna materia" (Lecciones sobre la historia de la filosofía).
Descartes pensó, por tanto, que la única vía fiable de acceso al conocimiento era la
razón. Todos los seres humanos disponen por igual de la razón o entendimiento con el que
juzgar bien y distinguir la verdad de la falsedad. Ahora bien, esta no es suficiente si no se
aplica bien y no se sigue un camino seguro, para lo que es necesario usar la razón
rectamente. Para alcanzar la verdad de las cosas mediante la razón es necesario un método
apropiado.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
La propuesta de un método
Así pues, mi propósito no es enseñar aquí un método que cada cual debe seguir para
conducir bien su razón, sino solamente mostrar de qué manera he tratado de construir el
mío. Los que se meten a dar preceptos deben estimarse más hábiles que aquellos a
quienes se los dan, y si cometen la más pequeña falta se hacen por ello censurables.
Pero, no proponiendo este escrito más que como una historia, o, si lo preferís, como una
fábula en la que, entre algunos ejemplos que se pueden indicar, se encontrarán tal vez
otros que haya razón para no seguir, espero que será útil para algunos sin ser nocivo para
nadie, y que todos me agradecerán mi franqueza.
En el curso de los viajes que emprende a partir de ese momento su atención se fija,
en primer lugar, en problemas concretos de mecánica, física, óptica, etc. Sigue en el estudio
de estos problemas un planteamiento inspirado en el proceder de las matemáticas, y
descubre de este modo la necesidad de un nuevo método frente a la pura recogida de datos
y su posterior generalización de la ciencia aristotélica y renacentista.
Descartes vive una época de crisis, de grandes cambios, en la que se han hundido
creencias y concepciones milenarias. Por eso, para él, la verdad es certeza, imposibilidad
de dudar. Y esta certeza la encuentra en las matemáticas. Los conocimientos de cualquier
ser humano pueden proceder de dos fuentes: la experiencia y la deducción. La experiencia
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
puede ser engañosa y en ella cabe la posibilidad del error. Se puede, por ejemplo, ver mal o
ser víctima de alucinaciones. La deducción, sin embargo, que es el procedimiento que
siguen las matemáticas, proporciona conocimientos absolutamente ciertos en los que no hay
posibilidad alguna de duda.
Las verdades que no ofrecen duda, absolutamente ciertas -evidentes- son, pues,
construidas por la razón. El verdadero conocimiento es creación de la mente. Las notas que
caracterizan a los conocimientos que la mente crea son la claridad y la distinción. Claros,
porque manifiestan plenamente lo que son; y, distintos, porque están perfectamente
separados de los demás conocimientos. Un conocimiento puede ser claro sin ser distinto,
pero no viceversa. Se puede percibir claramente un dolor, por ejemplo, sin ser capaz de
distinguirlo de las otras sensaciones que lo acompañan. La senda metodológica que sigue
Descartes en su camino hacia el conocimiento aparece descrita en su Discurso del método
en tres momentos:
Tras esto, se dedicó a la reflexión, porque pensó que la verdad se encuentra en la razón y los
pensamientos de uno mismo. Descartes dejó claro que hay un método único, y lo argumentó
diciendo que la razón es una, al igual que la ciencia: "Todas las ciencias no son nada más que
la sabiduría humana, que permanece siempre una e idéntica”.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
Descartes, deben ser sencillas y fáciles para que todo el mundo pueda entenderlas y
llevarlas a la práctica. En el Discurso del método las reduce a solo cuatro. Con las dos
primeras, Descartes pretendió llegar a las intuiciones de lo simple, las ideas claras y distintas:
● Primera regla: evidencia, claridad y distinción. "No aceptar como verdadero lo que no
se conozca como evidente. Para ello hay que evitar la precipitación y la prevención,
hasta que el objeto se presente a mi intelecto claro y distinto, de tal modo que no
quede ya ninguna duda." Esta es la primera de las normas, y es fundamental. Es el
momento de la intuición; los axiomas de la ciencia son verdades evidentes, son el
punto de partida para la posterior deducción.
Los conocimientos evidentes son los que se presentan clara y distintamente. El acto
por el cual la mente llega a tales conocimientos es la intuición. «Por intuición entiendo - nos
dice Descartes- no el testimonio variable de los sentidos, ni el juicio mendaz de una
imaginación que une falsamente, sino un concepto de la mente pura y atenta, tan fácil y
distinto, que no queda ninguna duda de lo que pensamos; o sea, un concepto no dudoso de
la mente pura y atenta que procede de la sola luz de la razón y es más cierto que la misma
deducción».
● Segunda regla: análisis. Consiste en dividir cada una de las dificultades a tratar en
tantas partes como sea posible, para su resolución. Los problemas deben ser, según
esta regla, perfectamente determinados y reducidos a sus elementos más simples.
En las reglas tercera y cuarta enlazó las intuiciones a través de la deducción para pasar de
una verdad evidente a otra, hasta alcanzar la que se pretende demostrar:
Con este procedimiento pretende conseguir Descartes una ciencia universal, puesto que
piensa que el saber universal a que aspiraban los seres humanos del Renacimiento sólo se
puede conseguir por el proceder matemático. Piensa que «tiene que existir alguna ciencia
general que explique todo cuanto pueda investigarse acerca del orden y la medida sin
referirse a ninguna materia particular, y que tal ciencia sea llamada mathesis universalis».
enuncia con precisión: "recorrer una a una todas las cosas que pertenecen al fin que
nos hemos propuesto mediante un movimiento del pensamiento continuo e
ininterrumpido, y es preciso abarcarlas en una enumeración suficiente y metódica".
Primero, no admitir como verdadera cosa alguna, como no supiese con evidencia que lo
es; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en
mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu, que
no hubiese ninguna posibilidad de ponerlo en duda.
El segundo, dividir cada una de las dificultades que examinase en cuantas partes fuese
posible y en cuantas se requiriese para su mejor solución.
El tercero, conducir ordenadamente mis pensamientos, empezando por los objetos más
simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta
el conocimiento de los más compuestos, e incluso suponiendo un orden entre los que no
se preceden naturalmente.
Y el último, hacer en todos unos recuentos tan integrales y unas revisiones tan generales
que llegase a estar seguro de no omitir nada.
Para situar el conocimiento en algo seguro, firme y definitivo tenía que poner entre
paréntesis todo lo que no resultara absolutamente indubitable. Dudar de algo implica
suspender el juicio sobre ello por carecer de certeza y seguridad. Por eso, su duda es
metódica, y no escéptica: no permanecerá siempre en ella, sino solo hasta que se
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
encuentre el fundamento que le permita estar seguro, y, a partir del mismo, poder construir el
conocimiento cierto y sólido. Se trata de una duda universal, que se aplica a todo
conocimiento y que supone una etapa previa en la búsqueda de la certeza.
¿Qué razones tiene Descartes para dudar? Él enumera las tres siguientes:
● La hipótesis del "genio maligno". Sin embargo, hay otras cosas seguras. No
puedo dudar, esté despierto o soñando, de que dos más tres son cinco y de
que el cuadrado tiene cuatro lados. Pues bien, Descartes llega al extremo
(metódico) de suponer que existe algún genio maligno, con poder e inteligencia
para hacer que nos equivoquemos también sobre verdades tan obvias y
elementales como estas. (Duda hiperbólica). Son los conocimientos de la
nueva ciencia que Descartes ha fundado en el solo proceder de la mente -
intuición y deducción- y que pone en duda, duda hiperbólica, recurriendo a un
artificio que afecta a la propia constitución de la mente: un Dios engañador, o
bien un genio maligno. «Y ¿qué sé yo si no habrá querido que no haya tierra, ni
cielo, ni cuerpo extenso, ni figura (...) y que yo, sin embargo, tenga el
sentimiento de todas estas cosas (...) ¿Qué sé yo si Dios no ha querido que yo
también me engañe cuando sumo dos y tres?»
Descartes desea establecer una duda radical para llegar al límite y pedir desde aquí un
principio fijo a partir del cual explicar el conocimiento y fundamentarlo. Por mucho que me
engañe el poderoso genio, "no podrá nunca conseguir que yo no exista mientras yo siga
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
pensando que soy algo". Sé que soy, que existo, mientras pienso, pero ¿quién soy? O ¿qué
soy? "Una cosa que piensa", dice Descartes; es decir, una mente y un pensamiento.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
«Después de haberlo pensado bien hay que concluir que la proposición "yo pienso, yo
existo", es necesariamente verdadera». No es posible dudar de que hay un sujeto que piensa
y estructura la realidad. El fundamento de todo está en este sujeto entendido como
pensamiento (del cuerpo aún no podemos estar seguros). El ser primario no está ya en los
objetos, sino en un sujeto creador y estructurador. Descartes sienta, de este modo, las bases
del racionalismo y de toda la filosofía moderna.
Pero inmediatamente percibí que mientras quería pensar que todo era falso, era necesario
que yo que pensaba fuera alguna cosa. Y observando que esta verdad, «pienso luego
existo» (cogito ergo sum, je pense, donc je suis), era tan firme y segura que las más
extravagantes suposiciones de los escépticos no eran capaces de sacudirla, juzgué que
podía recibirla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que buscaba.
Descartes necesitaba encontrar una verdad de la que fuese imposible dudar, y la encontró en
su propia existencia como sujeto que piensa, que duda. A pesar de todos los motivos para
dudar, él existe, puesto que duda, y lo expresa diciendo "pienso, luego existo". La
actividad de pensar implica un sujeto pensante. Es decir, Descartes explica que si duda de
algo es porque piensa, y en el acto de pensar va implícita la propia existencia (tiene que
haber algo que piense). Este principio firme supera la duda y se constituye como el primer
principio de la filosofía.
Pienso, luego existo: Esta primera certeza es una evidencia inmediata a la que se
accede por intuición, es una verdad clara y distinta.
Para Descartes, todo lo que se concibe con la misma claridad que esta proposición es
verdadero. De este modo, se establece el criterio de certeza, a partir del cual se construyen
el resto de conocimientos, es decir, la norma para analizar un juicio, decidiendo si es
verdadero o falso. Antes de Descartes, cualquier construcción filosófica tenía que atender a
criterios como la tradición, las autoridades y la experiencia. Desde Descartes, el único criterio
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
Criterio de certeza
Estoy seguro de que soy una cosa que piensa; pero ¿no sé también cuáles son los
requisitos precisos para estar seguro de algo? Desde luego, en este primer conocimiento
nada hay que me asegure su verdad si no es la percepción clara y distinta de lo que digo,
la cual no sería, por cierto, suficiente para asegurar que lo que digo es verdad, si pudiese
ocurrir alguna vez que fuese falsa una cosa concebida por mí de ese modo claro y
distinto; por lo cual, me parece que ya puedo establecer esta regla general: que todas las
cosas que concebimos muy clara y distintamente son verdaderas.
El criterio de certeza es, pues, la claridad y distinción, por lo que solo se pueden aceptar
como ciertas las cosas que se perciben clara y distintamente, conceptos cuyo origen y
sentido se habían analizado ya al hablar del método.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
Prosigue Descartes: el pensamiento es mi esencia en cuanto ser humano; por eso pensar no
puede separarse de mí mismo, porque la coincidencia es total, de modo que no me cabe
ninguna duda: "no admito que exista otra cosa en mí a excepción de la mente".
Mi actividad del pensar incluye todo lo que pienso, que queda registrado en mi mente.
Incluso los cuerpos (la realidad física) son concebidos en la mente, por tanto, en ella sucede
el conocimiento del que yo me doy cuenta o tomo conciencia. Ahora bien, los pensamientos
toman la forma de ideas, por lo que en las ideas se encuentran los contenidos del
pensamiento. Aunque no sepa si existen las cosas físicamente, estoy seguro de tenerlas ya
en mi mente.
2.6. La metafísica
El sistema filosófico de Descartes tiene su base en el método; todo procede de este.
También la metafísica procede del método. Se trata, además, de una metafísica que se
opone a la tradición anterior, especialmente a las metafísicas de Aristóteles y de Tomás de
Aquino.
Descartes proponía una nueva visión del mundo con una perspectiva exclusivamente
racional: la razón es la única guía para acceder al conocimiento. Tradicionalmente, se
aceptaba cultivar el ejercicio de la razón para hacer teología natural, siempre que se sometiera
a la revelación y a la autoridad de la Iglesia. Pero Descartes decidió prescindir de estas. La
visión cartesiana situaba ahora el mundo moderno frente al antiguo, la filosofía nueva ante la
escolástica.
-Como realidades mentales, es decir, como actos del pensamiento. En este sentido,
todas las ideas son iguales y tienen la misma naturaleza; están hechas del «tejido» de la
mente y de ellas se puede estar seguro.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
-En cuanto representan un objeto. Cada idea representa una cosa distinta: tierra,
cielo, astros... Las ideas en cuanto tales existen en el espíritu humano, pero ¿existen
realmente fuera de la mente las cosas que representan?
Para responder a esta cuestión Descartes lleva a cabo un análisis de las diferentes clases de
ideas y encuentra tres tipos distintos:
● Ideas adventicias. Las ideas adventicias son aquellas que Descartes considera como
provenientes de nuestras experiencias sensoriales externas. Según Descartes, estas
ideas llegan a nosotros desde el mundo exterior. Un ejemplo de una idea adventicia es
la percepción del calor del sol cuando estamos al aire libre. Esta idea no es creada por
nuestra mente ni es innata; en cambio, es una idea que parece provenir directamente
de nuestra experiencia sensorial del mundo exterior.
● Ideas facticias. Las ideas facticias son aquellas que Descartes identifica como
creadas o construidas por nuestra propia mente. Son el producto de nuestra
imaginación y no se derivan directamente de las cosas del mundo exterior ni son
innatas en nuestra mente desde el nacimiento. Un ejemplo de una idea facticia podría
ser un animal mitológico como un unicornio. No existe en el mundo real pero es una
combinación de elementos reales (caballo y cuerno) que nuestra mente ha creado o
fabricado.
● Ideas innatas. Las ideas innatas, según Descartes, son aquellas ideas que ya están
preexistentes en nuestra mente desde el nacimiento. Estas ideas no son adquiridas a
través de la experiencia sensorial ni son creadas por nuestra imaginación. Descartes
sostiene que ciertos conceptos, como los principios de la matemática o la idea de
Dios, son innatos. Estos conceptos son vistos como fundamentales y universales,
presentes en la mente de todos los seres humanos. Están en el sujeto, pero no las
construye él ni vienen de fuera: han nacido en el sujeto. Son ideas que no proceden
de la experiencia.
Entre las ideas innatas hay una muy especial, la idea de infinito, que Descartes identifica con
Dios. Y es desde esta idea de infinito desde donde Descartes se plantea la demostración de
la existencia de Dios, rompiendo de este modo el círculo de soledad en que había encerrado
al sujeto humano al situar en Dios el garante último de la verdad del conocimiento.
Descartes, la idea de infinito es la idea de un ser que no tiene ninguna limitación, que
comprende en sí toda realidad. El hecho de faltarle la «existencia» sería una limitación. Por
consiguiente, hay que afirmar que ese ser infinito, Dios, existe. Con la misma claridad y
distinción que deducimos de un triángulo que sus ángulos internos suman dos rectos,
concluimos ahora de la idea de infinito que ese ser, Dios, tiene que existir, pues su propia
definición lo exige.
Pero aun cuando efectivamente no pueda yo concebir a Dios sin la existencia, como
tampoco una montaña sin valle, sin embargo, porque yo conciba una montaña con valle,
no por eso se infiere en consecuencia que exista montaña alguna en el mundo; del mismo
modo, pues, aunque yo conciba a Dios como existente, no se sigue por ello, al parecer,
que Dios exista; pues mi pensamiento no impone necesidad alguna a las cosas; y así,
como de mí solo depende el imaginar un caballo alado, aun cuando no haya ninguno que
tenga alas, así también podría acaso atribuir yo la existencia de Dios, sin que por eso haya
un Dios existente. Mas ello no es así ni mucho menos; aquí es donde hay un sofisma
oculto, bajo la apariencia de esa objeción, pues porque yo no pueda concebir una
montaña sin valle, no se infiere que haya en el mundo montaña y valle, sino solo que la
montaña y el valle, existan o no, son inseparables una de otro; mientras que, puesto que
no puedo concebir a Dios sino como existente, se infiere que la existencia es inseparable
de él y, por lo tanto, que existe verdaderamente. No es que mi pensamiento pueda hacer
que ello sea, ni imponga necesidad que hay en la cosa misma, es decir, la necesidad de la
existencia de Dios me determina a tener ese pensamiento; ya que no soy libre de concebir
a Dios sin la existencia, es decir, así como soy libre de imaginar un caballo sin alas o con
alas.
DESCARTES, R.: Meditaciones metafísicas.
Madrid: Alianza, 2011.
El segundo argumento parte de la finitud del yo. El «yo» al que Descartes llega desde la
duda es el yo de cualquier ser humano individual. Es un sujeto contingente, finito y limitado,
que no está seguro de seguir existiendo cuando deja de pensar. No ha podido, por ello,
producirse a sí mismo. Además, si lo hubiera hecho, se hubiera dado perfecciones como las
que están contenidas en la idea de Dios y que sin embargo no posee. De todo ello, hay que
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
concluir que el ser humano ha tenido que ser producido por un ser que tiene todas las
perfecciones, a saber, Dios.
Descartes utiliza un tercer argumento basado en la causa de ciertas ideas que posee el ser
humano. Las ideas que representan cosas naturales no plantean ningún problema. Las ha
podido producir él mismo. No así la idea de Dios. La idea de Dios es la idea de una sustancia
infinita, eterna, todopoderosa. La causa de esta idea tiene que poseer tanta perfección como
la representada por la idea, pues «las ideas tienen que tener una causa que posea
formalmente -en sí- la perfección objetiva que representan las ideas».
Hasta tal punto Dios fundamenta la verdad de los conocimientos del ser
humano que Descartes tiene que explicar cómo es posible que el ser humano se equivoque.
Ve claramente «que es imposible que me engañe Dios, puesto que en el engaño hay una
suerte de imperfección». ¿De dónde provienen entonces los errores? El error se produce
cuando la voluntad de los seres humanos va más allá de su entendimiento y asiente a ideas
que no son claras y distintas. Si los seres humanos se limitaran a asentir solo a las ideas que
conciben en su mente clara y distintamente, entonces nunca se equivocarían.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
aristotélica, substrato de atributos, sino un tipo de sustancia concebida así por la razón.
Recordemos que para Descartes, una "sustancia" es aquello que existe de tal manera que
sólo necesita de sí mismo para existir. Esto significa que una sustancia no requiere de ninguna
otra cosa para su existencia, a excepción de la intervención de Dios, que es la causa de todo.
Para Descartes, nuestra mente es una sustancia porque puede existir independientemente de
todo lo demás, excepto Dios.
¿Y los cuerpos? Descartes, para explicar los problemas físicos y mecánicos, reduce
los cuerpos a una estructura matemático-geométrica, a orden y medida. Descartes analiza
las cualidades de los cuerpos con un ejemplo: un trozo de cera recién sacado de la colmena
tiene el sabor y el perfume de su miel, y cierto color y forma. Puesto al fuego, desaparece
todo esto y queda "algo extenso, flexible y mudable". Así, distingue entre cualidades primarias
y secundarias:
Las figuras geométricas son medibles, puros órdenes de puntos, líneas y superficies. ¿Qué
queda, pues, de los cuerpos? Solo aquello que es medible: la pura extensión. Considera la
materia sin sus otras cualidades, pero no sin longitud, anchura y profundidad, que son las
características de la extensión. Concibe, pues los cuerpos como la sustancia extensa.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
· El mundo o sustancia extensa (res extensa), que está garantizado por Dios. De esta
manera, el método cartesiano inicia el camino para fundamentar la totalidad de la realidad.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
fabricados por el ser humano, en unos casos, o por la naturaleza o el mismo Dios, creador
del universo.
¿Qué es un reloj sino materia en movimiento que funciona a través de las leyes
mecánicas de la relojería? La materia son las piezas, las ruedas y sus engranajes. El
movimiento de la máquina se transmite mediante las distintas piezas. Además, hay unas
leyes que se cumplen a la perfección. Igual sucede con el universo: contiene una materia
gigantesca que transmite movimiento a los planetas en sus órbitas de acuerdo con leyes
determinadas matemáticamente. El conocimiento de tales leyes hace posible que nuestras
previsiones sean exactas.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
Para que estas leyes puedan ser aplicables a la totalidad de la realidad, todo tiene que ser de
naturaleza homogénea. No hay finalidad en el universo: todo está determinado. Descartes
propone el mecanicismo como explicación científica de la realidad. Por este camino pretende
llegar a la unificación de las ciencias.
Supongo que el cuerpo no es más que una estatua o una máquina de tierra, formada
expresamente por Dios para asemejarla lo más posible a nosotros; y, por lo tanto, (...)
imita todas aquellas funciones que cabe imaginar que proceden de la materia y dependen
exclusivamente de la disposición de los órganos (...). Os ruego que consideréis que estas
funciones son una consecuencia del todo natural en dicha máquina de la simple
disposición de sus órganos, ni más ni menos que los movimientos de un reloj o de
cualquier otro autómata provienen de sus contrapesos y de sus ruedas; por eso, en esta
máquina no hay que concebir un alma vegetativa ni sensitiva, ni ningún otro principio de
movimiento y vida, además de su sangre y de sus espíritus.
Descartes expone una concepción dualista del ser humano: el alma como sustancia
pensante y el cuerpo como sustancia extensa, lo que se conoce como la teoría del
“fantasma en la máquina”. El ser humano es una unión de ambas sustancias, que son
independientes.
Decir que soy una cosa que piensa es lo mismo que afirmar que "soy una mente, un
alma, un intelecto o una razón". Ahora bien, aunque la naturaleza de las dos sustancias
requiera que estén separadas, el grado de integración de mi cuerpo con mi alma es tan
estrecho que ambos forman una totalidad. Una herida en mi cuerpo me causa dolor, y
cuando tengo hambre se produce la necesidad del alimento. Se trata, entonces, de una
verdadera unión que expresa una relación de interacción entre alma y cuerpo.
La posición que mantiene Descartes con respecto a los cuerpos plantea el problema
de la «comunicación de las sustancias» o, lo que es lo mismo, de las «relaciones entre la
mente y el cuerpo». Si cada una de las sustancias existe con absoluta independencia,
¿cómo se relacionan en el mundo las máquinas que son todos los seres vivos, incluidos los
cuerpos humanos, con los espíritus pensantes? ¿Cómo pueden influir, en el ser humano, la
mente en el cuerpo y el cuerpo en la mente? ¿Cómo el espíritu puede tener sensaciones de
cosas extensas y, en su caso, ser aplicables a la sustancia material los conceptos de la
razón?
No obstante, en su obra Las pasiones del alma afirma que «el alma está realmente
unida a todo el cuerpo y no podemos decir que exista en una cualquiera de sus partes con
exclusión de las otras». En resumidas cuentas, no parece que Descartes pudiese resolver
satisfactoriamente el problema del dualismo mente cuerpo.
Descartes concedía una gran importancia a la libertad: "Es de suyo la cosa más noble
que puede haber en nosotros; tanto, que nos hace semejantes a Dios y parece eximirnos de
estar sujetos a él, y, por consiguiente, su buen uso es el más grande de todos nuestros
bienes" (carta a Cristina de Suecia). Por otra parte, la posición dualista convierte a los
animales en puras máquinas o simples autómatas, por no tener alma. Son únicamente
extensión y materia con acciones y movimientos. Estos seres vivientes no tienen ni libertad ni
alma. Y sin alma tampoco hay en ellos sentimientos ni emociones.
Descartes sugiere que la glándula pineal, un pequeño órgano en el cerebro, es el lugar donde
el alma y el cuerpo interactúan. Según su teoría, esta glándula es el principal sitio de unión,
donde el alma recibe impresiones sensoriales y ejerce su influencia sobre los movimientos del
cuerpo. Sin embargo, esta idea ha sido ampliamente cuestionada y refutada en la ciencia
moderna.
Animales y humanos
No hay nada que aleje tanto a los espíritus débiles del recto camino de la virtud como el
imaginar que el alma de las bestias es de la misma naturaleza que la nuestra, y que, por
consiguiente, nada tenemos que temer ni que esperar después de esta vida, exactamente
como las moscas y las hormigas; en cambio, cuando se sabe cuán grandes son sus
diferencias, se comprenden mucho mejor las razones que prueban que la nuestra es de
una naturaleza enteramente diferente del cuerpo, y que, consecuentemente, no está sujeta
a morir con él; además, al no ver otras causas que puedan destruirla, se siente uno
naturalmente inclinado a juzgar por ello que es inmortal.
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
Respecto a la finalidad de las reglas que propuso, consideró que para "no
permanecer irresoluto en mis acciones, mientras la razón me obligaba a serlo en mis juicios,
y no dejar de vivir, desde luego, con la mejor ventura que pudiese, hube de arreglarme una
moral provisional".
● Primera regla: hay que someterse a las costumbres y normas del país, conservar la
religión vigente y seguir las opiniones más moderadas. A causa de esta regla se ha
acusado a Descartes de mostrar "conformismo", pero más bien se trata de prudencia.
Lo que buscaba Descartes era lograr la felicidad individual, siendo libre y viviendo
tranquilo, para lo cual era necesario acomodarse a la sociedad en que se encontraba.
Esto le proporcionaba seguridad en las acciones de la vida, al respetar y, por tanto, no
criticar ni la política ni la religión ni la moral establecida.
● Segunda regla: ser firme y resuelto en las acciones, siguiendo incluso las opiniones
dudosas, una vez aceptadas. A veces hay que actuar sin estar absolutamente seguros
porque no todo está en nuestro poder, salvo los pensamientos. La virtud de esta regla
es liberarse de arrepentimientos y remordimientos, propios de espíritus débiles y
vacilantes, porque es la razón la que debe obligar a la voluntad a tomar las decisiones.
● Tercera regla: los deseos personales tienen que ceder ante el orden del mundo, al
que no podemos imponernos razonablemente. Hay que desear lo que se pueda
alcanzar y olvidarse de lo que sea imposible. De este modo podremos mantenernos
contentos y felices. En este sentido, lo que más interesa a Descartes es conseguir la
libertad individual: Descartes aconseja centrarse en cambiar nuestras propias
actitudes y creencias en lugar de intentar cambiar el mundo externo.
● Cuarta regla: elegir la mejor ocupación posible, que no consiste sino en "dedicar mi
vida entera a cultivar mi razón y a progresar en el conocimiento de la verdad" (Discurso
del método).
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Historia de la Filosofía De la Edad Media a la modernidad europea
El ser humano debe regirse por su razón ocupándose de hacer aquello que está en su mano
y desentendiéndose de lo que le sobrepasa: «Igual que un vaso pequeño se llena de la
misma manera que uno grande, aunque tenga menos líquido, si uno pone su interés en el
cumplimiento de los deseos tal y como se los presenta su razón, aún el más pobre y débil
conseguirá vivir feliz y satisfecho».
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