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Liquidacion

La Corte Superior de Justicia de Lima analiza un recurso de anulación de un laudo arbitral interpuesto por el Ministerio de Vivienda contra Lichtfield del Perú S.A.C., relacionado con la construcción de un centro de capacitación. La resolución del laudo, que ordena pagos y devoluciones, es cuestionada por la falta de motivación y contradicciones en la interpretación de las normas aplicables. El arbitraje es presentado como un medio alternativo de resolución de conflictos, donde las partes renuncian a la tutela judicial, lo que limita la revisión judicial a aspectos formales del proceso arbitral.

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Liquidacion

La Corte Superior de Justicia de Lima analiza un recurso de anulación de un laudo arbitral interpuesto por el Ministerio de Vivienda contra Lichtfield del Perú S.A.C., relacionado con la construcción de un centro de capacitación. La resolución del laudo, que ordena pagos y devoluciones, es cuestionada por la falta de motivación y contradicciones en la interpretación de las normas aplicables. El arbitraje es presentado como un medio alternativo de resolución de conflictos, donde las partes renuncian a la tutela judicial, lo que limita la revisión judicial a aspectos formales del proceso arbitral.

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CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA LIMA - Sistema

de Notificaciones Electronicas SINOE


AV. PETIT THOUARS N° 4979,
Secretario De Sala:GUEVARA VASQUEZ Katerine
(FAU20159981216)
Fecha: 21/02/2017 11:43:33,Razón: RESOLUCIÓN
JUDICIAL,D.Judicial: LIMA / COMERCIALES,FIRMA DIGITAL

CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE LIMA


SEGUNDA SALA CIVIL SUBESPECIALIDAD COMERCIAL
El arbitraje reposa en la voluntad de
las partes, a través de la cual éstas
eligen renunciar a la tutela que brinda
el Estado por medio del Poder Judicial
y se someten a ese medio alternativo
de solución de conflictos, por el que
tienen la libertad de establecer el
procedimiento que consideren más
apropiado, dentro de los límites que
representa el respeto de determinados
derechos fundamentales de carácter
procesal.

Expediente N° 93-2016-0-1817-SP-CO-02
Demandante: MINISTERIO DE VIVIENDA Y
CONSTRUCCION
Demandado: LICHTFIELD DEL PERÚ SAC
Materia: ANULACIÓN DE LAUDO ARBITRAL
Cuaderno: PRINCIPAL

RESOLUCIÓN NÚMERO NUEVE


Miraflores, quince de noviembre de dos mil dieciséis

VISTOS;
Con el expediente arbitral acompañado en 2 tomos a folios
668, que se ha tenido a la vista, seguido por Lichtfield del
Perú S.A.C. (en adelante El Contratista) contra Servicio
Nacional de Capacitación para la Industria de la
Construcción-SENCICO (en adelante La Entidad).
Es materia de autos el recurso de anulación de laudo,
corriente de folios 77 a 96, subsanado de folios 104 y 105,
interpuesto contra el laudo arbitral de derecho, contenido
en la resolución número diecinueve1 de 15 de enero de
2016, que resuelve: “PRIMERO: Declarar FUNDADA la segunda
pretensión principal postulada por el LICHTFIELD PERÚ su demanda
arbitral, En consecuencia, se aprueba la liquidación de cuentas por el
monto de S/. 1’397,717.23 (Un millón trescientos noventa y siete mil
setecientos diecisiete con 23/100 Soles), SEGUNDO: Declarar
INFUNDADA la tercera pretensión principal postulada por LICHTFIELD
PERÚ en su demanda arbitral. TERCERO: Declarar FUNDADA la
cuarta pretensión principal postulada por LICHTFIELD PERÚ en su
demanda arbitral. En consecuencia, ordenar a la Entidad la devolución
de las cartas fianzas entregadas por el Contratista. CUARTO: Declarar
INFUNDADA pronunciarse respecto la quinta pretensión principal
postulada por LICHTFIELD PERÚ en su demanda arbitral. QUINTO:
Declarar INFUNDADA la sexta pretensión principal postulada por el
LICHTFIELD PERÚ su demanda principal. SEXTO: Fijar los honorarios
arbitrales la suma de US$ 4,000.00 (Cuatro mil con 00/100 Dólares
Americanos) netos y como gastos administrativos la suma de US$
1,000.00 (Mil con 00/100 Dólares Americanos) netos, los cuales fueron
establecidos en el Acta de Instalación de fecha 16 de septiembre de
2014 y pagados por cada una de las partes en el 50% acordado.”
Interviniendo como Juez Superior ponente el señor Gamero
Vildoso.

ANTECEDENTES

I.- Del recurso de anulación

1 Folios 28 a 64 del Expediente Principal.


La Entidad acude al órgano jurisdiccional interponiendo
demanda de anulación de laudo arbitral contra el
Contratista a efectos que se declare la nulidad del laudo
arbitral de derecho de fecha 15 de enero de 2016, emitido
por el Arbitro Único Oswaldo Hundskops Exebio, quien
decide en el proceso arbitral relacionado con el Contrato N°
028-2012 “Construcción de la Infraestructura del Centro de
Capacitación SENCICO Zonal Puno”, derivado del
otorgamiento de la buena del proceso de Adjudicación de
Menor Cuantía N° 013-2012-SENCICO, por un monto de
S/. 5’490,000.00, incluido IGV, bajo la modalidad de
concurso oferta, teniendo un plazo de 30 días naturales
para la elaboración del Expediente Técnico y 240 días
naturales para la ejecución de la obra”.

II.- Fundamentos de hecho


La Entidad expone como fundamentos de su recurso, en
concreto, lo siguiente:
Respecto a la causal “b”: que se ha omitido motivar
sobre los montos a pagar (principio de supletoriedad) y no
hace referencia a los métodos utilizados para dar por válida
la liquidación del Contratista.
Respecto a la causal “c”:
- No se refiere a reglas arbitrales, existe una evidente
contradicción entre lo resuelto por el mismo arbitro dentro
del proceso arbitral y aplicando indebidamente el principio
de supletoriedad.
-Existe una indebida interpretación del marco legal
aplicable, al considerar el artículo 209 del RLCE, esta
liquidación debe estar debidamente sustentada.
- No se sustenta aplicación articulo 211 RLCE, como
erradamente concluye el árbitro para justificar y reconocer
la liquidación de cuentas ofrecida por el contratista.
- La liquidación presentada por el Contratista no contaba
con mayor sustento técnico, en el cual se imputa la suma
de S/. 516,092.22 por la elaboración del expediente técnico
por en razón al 5% del presupuesto del proyecto,
apartándose del punto 20 de los términos de referencia.
- Los montos ordenados a pagar por el Árbitro, no se
encuentran acordados por las partes, lo cual la Entidad
hizo de conocimiento oportuno, conforme al contrato
suscrito.
- El pronunciamiento emitido por el árbitro, no se ajusta al
acuerdo de las partes contenida en el Acta de Instalación,
en el que se pactó que el arbitraje seria de derecho, el
mismo que debe estar sujeto a las condiciones establecidas
en el contrato materia de controversia.

III.- Fundamentos jurídicos


La demanda se ampara jurídicamente en el artículo 63
numeral 1, literales b) y c) de la Ley de Arbitraje – Decreto
Legislativo N° 1071 y su Décimo Segunda Disposición
Complementaria.

IV.- Del trámite


Mediante resolución número dos de folios 106 y 107 de
autos, se admitió a trámite la demanda de anulación de
laudo arbitral, corriéndose traslado por el término de ley a
la parte emplazada.

V.- De la contestación de la demanda


Por resolución número cuatro, de folios 130, se tuvo por
apersonada al Contratista demandado, que por escrito de
folios 123 y siguientes, contestó la demanda
argumentando, en concreto, lo siguiente:
- La Entidad no puede alegar que el árbitro ha resuelto
sobre hechos completamente nuevos que los deja en un
estado de indefensión, toda vez que nuestra pretensión
obliga en cierta medida al árbitro, como conocedor de
derecho, a resolver sobre los hechos expuestos aplicando el
derecho que estime dentro del marco de legalidad.
- Se puede observar de los argumentos expuestos por el
árbitro en los considerandos 9, 10 y 11 del laudo arbitral,
que resolvió de acuerdo con lo solicitado, realizando una
motivación congruente con la parte resolutiva del laudo,
siendo la fundamentación de la motivación, precisamente
que no sea aparente, incongruente o deficiente.
- Se tiene que mediante recurso de interpretación de fecha
1 de febrero de 2016, la Entidad no reclamó en su
oportunidad respecto a los fundamentos del árbitro único
para ordenar el pago del monto contenido en la liquidación
de cuentas; es decir, este es un reclamo efectuado recién en
esta instancia lo cual resulta improcedente.
- Sin perjuicio de que la motivación utilizada por el árbitro
no sea del agrado de la Entidad, esto no quiere decir que
sea necesariamente indebida por incongruente o
insuficiente; por el contrario, basta que exista motivación y
que esta no se aleje de precedentes vinculantes para que
esta sea respetada
Fijada fecha para la vista de la causa y realizada ésta el 8
de setiembre último, la causa ha quedado expedita para ser
sentenciada.

ANÁLISIS:

Marco doctrinal y legal


PRIMERO: De acuerdo con lo previsto por el artículo 62 del
Decreto Legislativo Nº 1071, el recurso de anulación
constituye la única vía de impugnación del laudo2 y tiene
por objeto la revisión de su validez por las causales
específicamente señaladas en el artículo 63. El decurso
lógico de resolución del recurso interpuesto es la
declaración de validez o la nulidad del laudo, estando
prohibido a la instancia judicial, bajo responsabilidad, de
“(…) pronunciarse sobre el fondo de la controversia o sobre el contenido
de la decisión o calificar los criterios, motivaciones o interpretaciones
expuestas por el tribunal arbitral”, lo que significa que el Juez se

2 La derogada Ley General de Arbitraje–Ley Nº 26572, recogía en los artículos 60 y 61 como recursos

impugnatorios procedentes contra el Laudo Arbitral, los de Apelación y Anulación. El primero, dirigido a
la revisión del Laudo respecto a la apreciación de los fundamentos de las partes, de la prueba y, en su
caso, la aplicación e interpretación del derecho; y, el segundo, para la revisión de su validez, sin entrar
al fondo de la controversia.
encuentra limitado a revisar los aspectos formales del
proceso arbitral y del respectivo laudo arbitral.
SEGUNDO: Sobre el particular, es pertinente citar a
Caivano3 quien refiere que: “Cabe aclarar que la impugnación por
nulidad (…) lo que procura es invalidar el pronunciamiento arbitral por
carecer de los requisitos que la legislación impone, y en consecuencia,
los medios de impugnación no resultan (…) en principio disponibles por
las partes al fundarse en cuestiones de orden público. (…) se controla
el cumplimiento de los recaudos legales, sin entrar a valorar el acierto
o desacierto de la decisión (…)”. Esto significa también, como

precisa Boza4 que: “(…) las determinaciones del árbitro tanto en


cuanto a los hechos materia de la controversia como a la interpretación
que haga del Derecho aplicable y las conclusiones jurídicas a las que
llegue, por más erradas que éstas pudieran estar, son inamovibles. La
tarea de la Corte se limita, pues, a revisar la forma más no el fondo del
asunto (…)” (frases subrayadas por el Colegiado).

TERCERO: Lo señalado responde al hecho que el arbitraje


reposa en la voluntad de las partes, a través de la cual
éstas eligen renunciar a la tutela que brinda el Estado por
medio del Poder Judicial y se someten a ese medio
alternativo de solución de conflictos, por el que tienen la
libertad de establecer el procedimiento que consideren más
apropiado, dentro de los límites que representa el respeto
de determinados derechos fundamentales de carácter
procesal. La decisión de acudir a ese medio alternativo
importa, entonces, el cumplimiento de una serie de reglas
establecidas por el Tribunal y respecto de las cuales las

3 Roque, J. Caivano, “Los Laudos Arbitrales y su Impugnación por Nulidad”, en Jurisprudencia Argentina,
Nº 5869, 23 de febrero de 1994, página 10.
4 Beatriz Boza Dibós, “Reconocimiento y Ejecución en el Perú de Laudos Arbitrales Extranjeros”, en

Revista Themis de Derecho, Segunda Época. Nº 16, 1990, página 63.


partes han manifestado su aprobación y que, a su vez,
implica asumir riesgos que derivan de la falibilidad humana
y la existencia de una sola instancia.
CUARTO: El Decreto Legislativo N° 1071 recoge en el
artículo 63 las causales por las cuales puede ser anulado
un laudo arbitral, las que al ser taxativas deben ser
interpretadas de manera restrictiva, entre las que se
encuentran las siguientes: “b. Que una de las partes no ha sido
debidamente notificada del nombramiento de un árbitro o de las
actuaciones arbitrales, o no ha podido por cualquier otra razón, hacer
valer sus derechos; c. Que la composición del tribunal arbitral o las
actuaciones arbitrales no se han ajustado al acuerdo entre las partes o
al reglamento arbitral aplicable, salvo que dicho acuerdo o disposición
estuvieran en conflicto con una disposición de este Decreto Legislativo
de la que las partes no pudieran apartarse, o en defecto de dicho
acuerdo o reglamento, que no se han ajustado a lo establecido en este
Decreto Legislativo”. El contratista, frente al laudo, presentó

solicitud de interpretación y exclusión, el que fue declarado


improcedente, cumpliendo así con lo dispuesto en el
numeral 2 de la norma citada.

De la relación contractual entre las partes


QUINTO: En el caso que nos ocupa, la controversia
planteada deriva del Contrato N° 028-2012 “Construcción
de la Infraestructura del Centro de Capacitación SENCICO
Zonal Puno”, derivado del Otorgamiento de la Buena del
proceso de Adjudicación de Menor Cuantía N° 013-2012-
SENCICO, por un monto de S/. 5’490,000.00, incluido IGV,
bajo la modalidad de Concurso Oferta, teniendo un plazo de
30 días naturales para la elaboración del Expediente
Técnico y 240 días naturales para la ejecución de la obra”5.

Del convenio arbitral


SEXTO: En la cláusula vigésima del mencionado contrato
las partes convinieron lo siguiente: “CLAÚSULA VIGESIMA:
SOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS: Todos los conflictos que deriven de
la ejecución e interpretación del presente contrato, incluidos los que se
refieran a su nulidad e invalidez, serán resueltos de manera definitiva
e inapelable mediante arbitraje de derecho, incluidos los que se
refieran a su nulidad e invalidez, serán resueltos de manera definitiva
e inapelable mediante arbitraje de derecho, de conformidad con lo
establecido en la normativa de contrataciones del Estado. La
controversia surgida será resuelta por un Arbitro Único y mediante
Arbitraje de Derecho, para cuyo efecto las partes convienen en someter
la controversia al Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara
Peruana de la Construcción, con domicilio en la Av. Víctor Andrés
Belaunde N º 147, Edificio real 3, Piso 14, Oficina Nº 1402 San Isidro;
sometiéndose igualmente a las normas y procedimientos establecidos
en el Reglamento de dicho Centro Arbitral y a lo establecido en la Ley
General de Arbitraje.
Facultativamente, cualquiera de las partes podrá someter a
conciliación la referida controversia, sin perjuicio de recurrir al arbitraje
en caso no se llegue a un acuerdo entre ambas, según lo señalado en
el artículo 214º de EL REGLAMENTO.
El laudo arbitral emitido es definitivo e inapelable, tiene el valor de
cosa juzgada y se ejecuta como una sentencia”.

Sobre el debido proceso y la motivación de las


resoluciones
5 Folios 12 a 16 del expediente judicial.
SÉPTIMO: La afectación del derecho a la motivación de las
resoluciones, como tal, no se encuentra regulada
expresamente como causal de anulación de laudos
arbitrales; sin embargo, este Colegiado no puede soslayar
que el derecho invocado es de rango constitucional (artículo
139.5 de la Constitución Política del Perú), y que también
es objeto de regulación por el Código Procesal
Constitucional, considerándolo como uno de los derechos
que conforman la tutela procesal efectiva6. En tal sentido,
en aplicación del principio iura novit curia7, esta Sala
Superior considera pertinente apreciar tanto lo regulado
por el artículo 5, numeral 2 del Código Procesal
Constitucional, en cuanto señala que no proceden los
procesos constitucionales cuando: “2) Existan vías
procedimentales especificas igualmente satisfactorias para la
protección del derecho constitucionalmente amenazado ò vulnerado
(…)”, como lo regulado por la Duodécima Disposición
Complementaria del Decreto Legislativo N° 1071, según la
cual: “Para efectos de lo dispuesto en el inciso 2 del artículo quinto del
Código Procesal Constitucional se entiende que el recurso de anulación
del Laudo es una vía especifica é idónea para proteger cualquier
derecho constitucional amenazado ó vulnerado en el curso del arbitraje
ó en el laudo”.

6 Código Procesal Constitucional: Artículo 4°: “(…) Se entiende por tutela procesal efectiva aquella
situación jurídica de una persona en la que se respetan, de modo enunciativo sus derechos de libre acceso
al órgano jurisdiccional, a probar, de defensa, al contradictorio è igualdad sustancial en el proceso, a no
ser desviado de la jurisdicción predeterminada, ni sometido a procedimientos distintos de los previstos por
la ley, a la obtención de una resolución fundada en derecho, a acceder a los medios impugna torios
regulados, a la imposibilidad de revivir procesos fenecidos, a la actuación adecuada y temporalmente
oportuna de las resoluciones judiciales y a la observancia del principio de legalidad procesal penal”.
7 Código Procesal Civil: Titulo Preliminar: Articulo VII: “El Juez debe aplicar el derecho que corresponda

al proceso, aunque no haya sido invocado por las partes ó lo haya sido erróneamente. Sin embargo, no
puede ir más allá del petitorio, ni fundarse decisión en hechos diversos de los que han sido alegados por
las partes”.
OCTAVO: En ese marco, el recurso de anulación de laudo
es una vía especifica é idónea para salvaguardar cualquier
derecho constitucional amenazado o vulnerado en el íter del
arbitraje o en el laudo mismo, motivo por el que este
Colegiado evaluará en los subsiguientes considerandos los
argumentos expuestos en el recurso de anulación, y en
base a los cuales se pretende sustentar la vulneración del
derecho al debido proceso en la gama de la motivación de
las resoluciones, insistiendo que ello no implica evaluación
alguna respecto al fondo de lo decidido, ni calificación al
sentido de la motivación expuesta por el Tribunal Arbitral.
NOVENO: El inciso b) del numeral 1 del artículo 63 del
Decreto Legislativo N° 1071, regula que el laudo sólo podrá
ser anulado cuando se alegue y pruebe: “Que una de las partes
no ha sido debidamente notificada del nombramiento de un árbitro o
de las actuaciones arbitrales, o no ha podido por cualquier otra razón,
hacer valer sus derechos” (lo resaltado corresponde a este

Colegiado).
9.1. De la primera parte del texto citado se desprende,
principalmente, que la configuración de la causal invocada
genera que el derecho directamente afectado sea el de
defensa, dado que el desconocimiento de las actuaciones
arbitrales así como de lo pactado en el convenio arbitral,
impide materialmente que la parte perjudicada pueda
ejercer la defensa que corresponde. Comentando la causal
citada, Rafael Hinojosa Segovia precisa que: “(…) a través de
este motivo se puede poner de manifiesto: a) por un lado, los defectos
de notificación a las partes, tanto del nombramiento de uno o de todos
los árbitros, como de cualquiera de las resoluciones arbitrales y b) por
otro, que, por cualquier tipo de defecto diferente al de la falta de
notificación, las partes no hayan podido hacer valer sus derechos
durante el procedimiento arbitral”8.

9.2. De la parte final de la misma disposición, se desprende


que la invalidez del laudo por afectación de derechos
constitucionales, especialmente referidos a aquellos de
orden procesal, como los de tutela jurisdiccional efectiva y
debido proceso, con sus diversas manifestaciones en las
que se incluye la motivación del laudo, no se encuentra
comprendida expresamente dentro de los alcances de la
causal bajo examen; sin embargo, ello procede luego de
una interpretación constitucional extensiva de la misma,
cuando se denuncien conculcaciones a los principios y
derechos derivados de la función jurisdiccional, como lo
constituye la motivación de las resoluciones, no siendo el
arbitraje ajeno al control constitucional como así lo ha
sosteniendo el Tribunal Constitucional nacional en la
sentencia recaída en el expediente N° 6167-2005-PHC/TC
en los siguientes términos: “9. (…) la naturaleza de la
jurisdicción independiente del arbitraje, no significa que establezca el
ejercicio de sus atribuciones con inobservancia de los principios
constitucionales que informan la actividad de todo órgano que
administra justicia, tales como el de independencia e imparcialidad
de la función jurisdiccional, así como los principios y derechos de la
función jurisdiccional. (…) 11. Es justamente, la naturaleza propia de
la jurisdicción arbitral y las características que la definen, las cuales
permiten concluir a éste Colegiado que no se trata del ejercicio de un

8 HINOJOSA SEGOVIA, Rafael, “La Impugnación del Laudo en la Ley de Arbitraje Española de 2003”, en

Revista Peruana de Arbitraje N° 3 (2006), página 379.


poder sujeto exclusivamente al derecho privado, sino que forma parte
esencial del orden publico constitucional”.
DÉCIMO: En reiterada jurisprudencia del Tribunal
Constitucional, se ha establecido que en la jurisdicción
arbitral también se debe velar por la observancia del debido
proceso y la tutela jurisdiccional efectiva, que como
derechos fundamentales se encuentran consagrados en el
inciso 3 del artículo 139 de la Carta Magna, toda vez que
con ellos “se procura garantizar que cuando una persona pretenda la
defensa de sus derechos, la solución de un conflicto jurídico o la
aclaración de una incertidumbre jurídica, ésta sea atendida por un
órgano jurisdiccional mediante un proceso dotado de un conjunto de
garantías mínimas”9. En armonía con la postura precitada, el

inciso 2 del artículo 34 del Decreto Legislativo N° 1071,


dispone que: “El tribunal arbitral deberá tratar a las partes con
igualdad y darle a cada una de ellas suficiente oportunidad de hacer
valer sus derechos”.

UNDÉCIMO: El Tribunal Constitucional, examinando sobre


el contenido constitucionalmente garantizado del derecho a
la motivación de las resoluciones, estableció en la causa N°
3943-2006-PA/TC que tal derecho queda delimitado, entre
otros, en los siguientes supuestos:
a) Inexistencia de motivación o motivación aparente. Está fuera
de toda duda que se viola el derecho a una decisión debidamente
motivada cuando la motivación es inexistente o cuando la misma es
solo aparente, en el sentido de que no da cuenta de las razones
mínimas que sustentan la decisión (…).

9 Sentencia del Tribunal Constitucional recaída en el expediente N° 1733-2005-PA/TC–Lima


http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2005/01733-2005-AA.html.
b) Falta de motivación interna del razonamiento. La falta de
motivación interna del razonamiento (defectos internos de la
motivación) se presenta en una doble dimensión; por un lado,
cuando existe invalidez de una inferencia a partir de las premisas
que establece previamente el Juez en su decisión; y, por otro lado,
cuando existe incoherencia narrativa (…).
c) Deficiencias en la motivación externa; justificación de las
premisas. El control de la motivación también puede autorizar la
actuación del juez constitucional cuando las premisas de las que
parte el Juez no han sido confrontadas o analizadas respecto de su
validez fáctica o jurídica (…).
d) La motivación insuficiente. Se refiere, básicamente, al mínimo de
motivación exigible atendiendo a las razones de hecho o de derecho
indispensables para asumir que la decisión está debidamente
motivada (…).
e) La motivación sustancialmente incongruente. El derecho a la
debida motivación de las resoluciones obliga a los órganos judiciales
a resolver las pretensiones de las partes de manera congruente con
los términos en que vengan planteadas, sin cometer, por lo tanto,
desviaciones que supongan modificación o alteración del debate
procesal (incongruencia activa).
f) Motivaciones cualificadas. Conforme lo ha destacado este
Tribunal, resulta indispensable una especial justificación para el
caso de decisiones de rechazo de la demanda, o cuando, como
producto de la decisión jurisdiccional, se afectan derechos
fundamentales como el de la libertad.
DUODÉCIMO: Ahondando doctrinalmente en el tema de la
motivación, es pertinente citar a Carlos Soto Coaguila y
Alfredo Bullard Gonzales10, cuando indican que:
“Consideramos que el deber de motivar implica incluir una motivación

10 Carlos Soto Coaguila y Alfredo Bullard Gonzales, “Comentarios a la Ley Peruana de Arbitraje”, Tomo II,

páginas 629 y 630.


y no darle una calidad determinada a la misma, salvo, claro está, un
acuerdo distinto entre las partes, sea de manera directa o a través del
sometimiento a un Reglamento Arbitral que así lo exija. El artículo 62°
de la Ley Arbitral claramente indica que los jueces no pueden revisar
la calidad de la motivación ni calificar la misma por la vía de
anulación. Pero como está redactada la norma no cierra el camino a
que el Juez defina la existencia de una motivación, sin entrar a
calificar las bondades o defectos de la misma. Dicho de otra manera, el
juez puede ver de fuera si la motivación existe, pero no puede ver la
motivación desde dentro y calificar si es adecuada. De esa manera se
da pleno sentido a una norma como el artículo 56° que obliga a motivar
y a otra norma como el artículo 62° que prohíbe al juez revisar la
motivación. Como dijimos el artículo 62° preserva que las anulaciones
no se conviertan en apelaciones. La interpretación que sostenemos
cuida que eso sea así”.

Sobre la motivación del laudo arbitral


DÉCIMO TERCERO: En cuanto a las alegaciones vertidas
por la Entidad comprendidas dentro de la causal “b”,
estando a que la pretensión nulificante radica en la
vulneración al derecho a la debida motivación, es necesario
describir lo objetado por esta última y verificar el desarrollo
argumentativo glosado por el árbitro único, para poder
determinar si, efectivamente, se ha incurrió en la causal
invocada. En ese sentido, se desarrollarán el análisis de las
objeciones formuladas por el Contratista.
DÉCIMO CUARTO: De lo actuado se tiene que en la
Audiencia de Conciliación, Determinación de Puntos
Controvertidos y Actuación de Pruebas de 12 de febrero de
2015, se procedió a fijar los siguientes puntos
controvertidos: “FIJACION DE PUNTOS CONTROVERTIDOS: 1.
Determinar si corresponde declarar que se ha efectuado la Resolución
del CONTRATO por causas no atribuibles al Contratista. 2. Determinar
si corresponde que se apruebe la liquidación de cuentas por el monto
de S/. 1’397,717.23 (Un Millón trescientos noventa y siete mil
setecientos diecisiete con 23/100 Soles) 3. Determinar si corresponde
declarar que se ordene el pago de S/. 1’500,000.00 (Un millón
quinientos mil con 00/100 Soles) y sus respectivos intereses,
correspondientes a una indemnización por daños y perjuicios por
concepto de lucro cesante. 4. Determinar si corresponde ordenar a la
Entidad la devolución de las cartas fianzas entregadas para efectos de
la ejecución del CONTRATO. 5. Determinar si corresponde ordenar a la
Entidad que cumpla con pagar los costos que se han generado por el
mantenimiento de las Cartas Fianzas entregadas para efectos de la
ejecución del CONTRATO. 6. Determinar que el demandado asuma el
pago de las costas y costos del proceso arbitral, más intereses hasta la
fecha de cancelación.
DÉCIMO QUINTO: Los argumentos del recurso de
anulación inciden en la segunda pretensión principal, esto
es: “Determinar si corresponde que se apruebe la liquidación de
cuentas por el monto de S/. 1’397,717.23 (un Millón trescientos
noventa y siete mil setecientos diecisiete con 23/100 Soles)”. Al

respecto, el tribunal arbitral al emitir el laudo ha señalado


lo siguiente:

“III. ANALISIS DE LA SEGUNDA PRETENSIÓN (…)


Luego, conforme se aprecia de las páginas 22 a 29 del
laudo, el árbitro único expresó detalladamente el
procedimiento seguido por las partes para la procedencia
de la liquidación del contrato de obra por resolución de
contrato, conforme se describe:
DÉCIMO SEXTO: De lo glosado precedentemente, esta Sala
Superior advierte que el análisis y estimación de la
pretensión efectuada por el árbitro único fue el resultado de
la evaluación de los fundamentos de la demanda, de la
contestación y de los alegatos, incluyendo la valoración de
los medios probatorios acopiados (como es el caso de las
Cartas Nº 004-2013-LDPSAC, Nº 15-2013-SENCICO-07.05
y Nº 057-2014-SENCICO-07.05), además de haberse
interpretado y aplicado las disposiciones del Reglamento y
de la Ley de Contrataciones del Estado, el contrato mismo
y normas contenidas en el Código Civil. Asimismo, ha
justificado la aplicación de lo regulado por el artículo 42 de
la LCE y 211 del RLCE por supletoriedad del concepto de
“liquidación del contrato de obra” tomando como referencia
las opiniones emitidas por el OSCE, específicamente en la
Opinión Nº101-2013/DTN (léase numeral 10 del laudo),
determinando que la liquidación de cuentas practicada por
el demandante se ajustó a los requisitos formales de validez
(léase numeral 17 del laudo), habiendo aprobado la misma
sin que el demandado formule observaciones.
DÉCIMO SÉPTIMO: Contrariamente a lo señalado por la
Entidad, no existe una indebida motivación, pues se ha
explicado las razones de hecho y de derecho que han
llevado al Árbitro Único a tomar una decisión estimatoria
de la demanda arbitral, cumpliendo los estándares que
sobre el particular ha señalado el Tribunal Constitucional.
DÉCIMO OCTAVO: En ese orden de ideas, no habiéndose
acreditado la configuración de la supuesta infracción al
debido proceso en la gama de la motivación del laudo, es
que este Colegiado llega a la conclusión que la pretensión
demandada, en este extremo, debe ser desestimada por
carecer de asidero real y no ajustarse al mérito de lo
actuado en el fuero arbitral.

Sobre la casual “c”


DÉCIMO OCTAVO: El inciso c) del numeral 1) del Artículo
63° del Decreto Legislativo N° 1071, establece que el laudo
solo podrá ser anulado si la parte que solicita la anulación
alegue y pruebe que: “la composición del Tribunal Arbitral o las
actuaciones arbitrales no se han ajustado al acuerdo entre las partes o
al reglamento arbitral aplicable, salvo que dicho acuerdo o disposición
estuvieran en conflicto con una disposición de este decreto legislativo
de la que las partes no pudieran apartarse, o en defecto de dicho
acuerdo o reglamento, que no se han ajustado a lo establecido en este
Decreto Legislativo”

La referida causal comprende dos supuestos, el segundo de


los cuales es el que invoca el demandante, referido a la
posibilidad de cuestionar las actuaciones arbitrales que
contravengan los acuerdos adoptados por las partes o, en
su defecto, al reglamento arbitral que resulte aplicable, o
las normas contenidas en el Decreto Legislativo N° 1071,
cuando estas sean imperativas o sean aplicables por
defecto del acuerdo entre las partes o reglamento arbitral.

DÉCIMO NOVENO: Según el artículo 34 del citado Decreto


Legislativo11, las partes pueden determinar libremente las
reglas a las que se sujeta el tribunal arbitral en sus
actuaciones. Esta regla confiere plena autonomía a las
partes para establecer de modo consensuado las reglas
procedimentales a las que se sometan, las cuales deberán
ser acatadas por el tribunal, el que no tiene capacidad
alguna para modificarlas, salvo con la anuencia de ambas
partes (lo contrario sería equivalente a considerar que un
tercero puede alterar el contenido de un pacto o convenio).

Esta es una de las grandes diferencias entre la jurisdicción

11 Decreto Legislativo N° 1071 – Ley de Arbitraje


Artículo 34° Libertad de regulación de actuaciones.
1. Las partes podrán determinar libremente las reglas a las que se sujeta el tribunal arbitral
en sus actuaciones. A falta de acuerdo o de un reglamento arbitral aplicable, el tribunal
arbitral decidirá las reglas que considere más apropiadas teniendo en cuenta las
circunstancias del caso.
2. El tribunal arbitral deberá tratar a las partes con igualdad y darle a cada una de ellas
suficiente oportunidad de hacer valer sus derechos.
3. Si no existe disposición aplicable en las reglas aprobadas por las partes o por el tribunal
arbitral, se podrá aplicar de manera supletoria, las normas de este Decreto Legislativo. Si no
existe norma aplicable en este Decreto Legislativo, el tribunal arbitral podrá recurrir, según
su criterio, a los principios arbitrales así como a los usos y costumbres en materia arbitral.
4. El tribunal arbitral podrá, a su criterio, ampliar los plazos que haya establecido para las
actuaciones arbitrales, incluso si estos plazos estuvieran vencidos.
arbitral y la judicial, en la que el Estado ya prefijó las reglas
procedimentales para todos, y a las que se encuentran
sometidas los jueces y las partes.

VIGÉSIMO: Ahora bien, este Colegiado entiende que las


denuncias que configuran la citada causal invocada no
están referidas a eventuales infracciones a los términos
contractuales pactados entre las partes o a las normas
sustantivas que regulan la materia controvertida, sino que
se circunscriben a aspectos que vulneren los acuerdos
referidos a la composición del tribunal, a las actuaciones
arbitrales acordadas, a las normas contenidas en la Ley de
Arbitraje de las que no puedan apartarse las partes o que, a
falta de acuerdo o de reglamento, no se ajusten a la misma.
En otras palabras, la causal en mención no se refiere a
aspectos de orden sustantivo sino estrictamente de orden
procesal.
VIGÉSIMO PRIMERO: Como puede advertirse claramente,
las denuncias expuestas por la Entidad no se refieren a la
composición del tribunal ni a las actuaciones arbitrales
acordadas o a las normas contenidas en la Ley de Arbitraje
sobre el procedimiento arbitral sino de aspectos
sustantivos, como que el árbitro único ha aplicado
indebidamente el principio de supletoriedad, la existencia
de una indebida interpretación del marco legal aplicable,
falta de sustento en la aplicación de los artículos 209 y 211
RLCE, cuestionamientos a la liquidación aprobada por el
árbitro (base y términos de referencia), las que no se
subsumen en la causal de nulidad invocada, por lo que los
cuestionamientos expuestos por la Entidad deben
desestimarse.
VIGÉSIMO SEGUNDO: Al margen de lo expuesto, resulta
pertinente señalar que el pronunciamiento emitido por el
árbitro, se ajusta al acuerdo de las partes contenida en el
Acta de Instalación, en la que se pactó que el tipo de
arbitraje seria de derecho, el mismo que se encuentra
sujeto a las condiciones establecidas en el contrato materia
de controversia, habiéndose aplicado las reglas contenidas
en el Reglamento del Centro de Arbitraje y Conciliación de
la Construcción y lo dispuesto por la Ley de Arbitraje-
Decreto Legislativo Nº 1071.
VIGÉSIMO TERCERO: En atención a las consideraciones
expuestas, se tiene que el laudo arbitral fue emitido con
respeto a los derechos de las partes, por lo que los
argumentos expuestos en el recurso de anulación no se
subsumen en la causal de anulación invocada.

Por las razones expuestas y de conformidad con lo


establecido en la primera parte del artículo 62.2 de la
Norma Arbitral,

SE RESUELVE:

Declarar INFUNDADO el recurso de anulación de laudo


interpuesto por Ministerio de Vivienda Construcción y
Saneamiento; en consecuencia, VÁLIDO el laudo arbitral
de derecho emitido mediante resolución número diecinueve
del 15 de enero de 2016. Notificándose.

En los seguidos por Ministerio de Vivienda, Construcción y


Saneamiento con la Empresa Lichtfield del Perú SAC, sobre
anulación de laudo arbitral.

ROSSELL MERCADO RIVERA GAMBOA

GAMERO VILDOSO

LMGV/rmps

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