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Tribunal Supremo, Sala Primera, de Lo Civil, Sentencia de 5 Mar. 2004, Rec. 1103/1998

abuso del dercho

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Tribunal Supremo, Sala Primera, de lo Civil, Sentencia de 5

Mar. 2004, rec. 1103/1998

Ponente: González Poveda, Pedro.

Nº de Sentencia: 156/2004

Nº de Recurso: 1103/1998

Jurisdicción: CIVIL

LA LEY 1033/2004

INTERDICTO DE OBRA NUEVA. Estimación de la demanda y suspensión de las

obras. Seguido posterior juicio declarativo a instancia del demandado en el

proceso interdictal, aunque en el mismo se acuerde levantar la suspensión, no

puede condenarse al interdictante a abonar los daños y perjuicios causados por

esa suspensión. ABUSO DE DERECHO. Requisitos. Doctrina jurisprudencial.

Texto

En la Villa de Madrid, a cinco de Marzo de dos mil cuatro

SENTENCIA

Visto por la Sala Primera del Tribunal Supremo, integrada por los Magistrados al
margen indicados, el presente recurso de casación, contra la sentencia dictada
en grado de apelación, por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Sevilla,
como consecuencia de autos de juicio declarativo ordinario de menor cuantía,
seguidos ante el Juzgado de Primera Instancia número 18 de Sevilla; sobre
derecho a continuar obras suspendidas y otros extremos; cuyo recurso ha sido
interpuesto por D. Carlos Manuel, representado por el Procurador de los
Tribunales D. Juan Antonio Fernández Múgica; siendo parte recurrida D. Aurelio y
D. Jon , representados pro el Procurador de los Tribunales D. Luciano Rosch
Nadal.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- Ante el Juzgado de Primera Instancia número 18 de Sevilla, fueron


vistos los autos de juicio ordinario de menor cuantía número 926/95, a instancia
de D. Aurelio y D. Jon, representados por el Procurador D. Ignacio Pérez de los
Santos, contra D. Carlos Manuel, representado por el Procurador D. Manuel
Gutiérrez de Rueda.

1.- Por la representación de la parte actora, se formuló demanda en base a los


hechos y fundamentos de derecho que consideró pertinentes, para terminar
suplicando en su día se dicte sentencia por la que «estimándose íntegramente la
demanda se declare el derecho a continuar las obras suspendidas por el
procedimiento de interdicto de obra nueva seguido en el Juzgado de Primera
Instancia número Quince de los de Sevilla, en los pisos NÚM. 000 NÚM. 001 y
NÚM. 002 del número NÚM. 003 de la CALLE 000 de esta Ciudad, propiedad de D.
Aurelio y D. Jon, condenando al demandado D. Carlos Manuel a estar y pasar por
dicha declaración, asimismo condenando al demandado a que abone a los
demandantes en concepto de indemnización por daños y perjuicios la cantidad
que en ejecución de sentencia se fije sirviendo de base la cuantía de DOS
MILLONES DOSCIENTAS CINCUENTA MIL PESETAS (2.250.000 ptas.) mensuales
desde el mes de agosto de 1994 hasta su total abono con los intereses legales
pertinentes y con expresa imposición de las costas al demandado si
temerariamente se opusiere a la presente demanda y todo los demás procedente
en derecho».

2.- Admitida la demanda y emplazada la demandada, se personó en autos el


Procurador D. Manuel Gutiérrez de Rueda García en su representación, quien
contestó a la demanda, oponiendo los hechos y fundamentos de derecho que
consideró pertinentes, para terminar suplicando en su día se dicte sentencia por
la que: «se desestime la demanda presentada, absolviendo de la misma a mi
representado con expresa imposición de costas a los actores».

3.- Practicadas las pruebas declaradas pertinentes y unidas a los autos. El Ilmo.
Sr. Juez de Primera Instancia, dictó sentencia en fecha 23 de diciembre de 1996,
cuyo fallo es el siguiente: «Que desestimando la demanda interpuesta por el
Procurador de los Tribunales D. Ignacio Pérez de los Santos en nombre y
representación de D. Aurelio y D. Jon, contra D. Carlos Manuel, debo absolver y
absuelvo al demandado de las pretensiones contra el mismo deducidas en la
demanda, con expresa imposición de costas a la parte demandante».
SEGUNDO.- Apelada la sentencia de primera instancia, la Sección Sexta de la
Audiencia Provincial de Sevilla, dictó sentencia en fecha 27 de octubre de 1997,
cuya parte dispositiva es del tenor literal siguiente: «Que acogiendo, en parte, el
recurso de apelación interpuesto por el Procurador D. Ignacio Pérez de los Santos,
en nombre y representación de los actores D. Aurelio y D. Jon, contra la
sentencia, de fecha 23 de Diciembre de 1996, dictada por el Iltmo. Sr. Magistrado
Juez de Primera Instancia núm. 18 de los de esta Capital, en los autos de juicio de
menor cuantía nº 926/95, de que dimanan estas actuaciones, debemos revocar y
revocamos dicha resolución y en su lugar dictamos otra, por la que estimando en
parte la demanda planteada por los expresados actores, D. Aurelio y D. Jon,
contra D. Carlos Manuel, debemos declarar y declaramos el derecho de los
demandantes a continuar las obras suspendidas por el procedimiento de
interdicto de obra nueva seguido en el Juzgado de Primera Instancia núm. 15 de
los de esta capital en los autos nº 52/94, en los pisos NÚM. 000 NÚM. 001 y NÚM.
002 de la casa sita en el NÚM. 003 de la CALLE 000 de esta ciudad, propiedad de
los referidos actores, condenando a dicho demandado, D. Carlos Manuel, a estar
y pasar por dicha declaración, así como a que abone a los demandantes, en
concepto de indemnización de daños y perjuicios la cantidad que en el trámite de
ejecución de sentencia se determine en la forma que se establece en el
fundamento de derecho nº Sexto de esta sentencia, más los intereses legales
correspondientes a la suma que resulte, a contar desde la fecha de esta
resolución, y todo ello sin hacer expresa imposición de las costas procesales
originadas en ambas instancias».

TERCERO.- 1.- El Procurador D. Juan Antonio Fernández Múgica, en nombre y


representación de D. Carlos Manuel, interpuso recurso de casación con apoyo en
los siguientes motivos: PRIMERO.- Al amparo de lo dispuesto en el art. 1692.3 de
la LEC. Por incidir en quebrantamiento de las formas esenciales del juicio por
infracción de las normas reguladoras de la Sentencia y de las que rigen los actos
y garantías procesales, causando indefensión a esta parte y conculcando lo
establecido en los arts. 24.1 de la CE 359 de la LEC y 1253 del CC. SEGUNDO.- Al
amparo igualmente del art. 1692 apartado 3 de la citada Ley Adjetiva Civil, dejan
denunciado mediante este concreto motivo, la incongruencia que supone el
hecho del fallo de la sentencia de la Audiencia, conceda más de lo que solicita en
el suplico del escrito de demanda. TERCERO.- Por la vía del artículo 1692.4 de la
LEC: por aplicación del art. 7.2 del Código Civil, habida cuenta que la sentencia
de la Audiencia, haciendo supuesto de lo que es cuestión, entiende que mi
representado lo que «pretendido con su actuación ha sido dañar mediante el
ejercicio anormal de sus derechos dominicales».

2.- Admitido el recurso por auto de fecha 15 de octubre de 1999, se entregó


copia del escrito a la representación de la parte recurrida, para que en el plazo
indicado, pudiera impugnarlo; como así lo efectuó.

3.- Y no teniendo solicitada por todas las partes personadas la celebración de


vista pública, se señaló para votación y fallo el día DIECINUEVE DE FEBRERO del
año en curso, en que ha tenido lugar.

Ha sido Ponente el Magistrado Excmo. Sr. D. PEDRO GONZÁLEZ POVEDA

FUNDAMENTOS DE DERECHO

Primero.- Este recurso de casación trae causa de los autos de juicio de menor
cuantía seguidos a instancia de don Aurelio y don Jon en solicitud de sentencia
por la que se declare su derecho a continuar las obras suspendidas por el
procedimiento de interdicto de obra nueva seguido en el Juzgado de Primera
Instancia número Quince de Sevilla, en los pisos NÚM. 000 NÚM. 001 y NÚM. 002
del número NÚM. 003 de la CALLE 000, propiedad de los actores y se condene al
demandado don Carlos Manuel a estar y pasar por dicha declaración y a que
abone a los demandantes en concepto de indemnización por daños y perjuicios la
cantidad que en ejecución de sentencia se fije sirviendo de base la cuantía de dos
millones doscientas cincuenta mil pesetas mensuales desde el mes de agosto de
1994 hasta su total abono con los intereses legales pertinentes. Desestimada la
demanda en primera instancia, la sentencia dictada por la Sección Sexta de la
Audiencia Provincial de Sevilla acogió en parte el recurso de apelación
interpuesto por los actores, declaró el derecho de éstos a continuar las obras
suspendidas por el interdicto de recobrar y condenó al demandado al abono a los
demandantes la cantidad que se fijaría en ejecución de sentencia conforme a lo
establecido en el fundamento de derecho sexto de la sentencia.

En su fundamento jurídico segundo la sentencia de apelación tiene como


acreditados los siguientes hechos: «A) los demandantes son propietarios de los
pisos NÚM. 000 NÚM. 001 y NÚM. 002 del inmueble NÚM. 003 de la CALLE 000 de
esta capital, adquiridos por escrituras públicas de compraventa de fechas 15 y 11
de Noviembre de 1993; b) el demandado D. Carlos Manuel , en virtud de escritura
pública de compraventa, de fecha 10 de Diciembre de 1993 adquirió el piso NUM.
004 NUM. 002 del NÚM. 003 de CALLE 000 de esta capital; c) Los demandantes
adquirieron los dos indicados pisos en el NÚM. 003 en la CALLE 000 para
trasladar la oficina de farmacia que tenían abierta en la AVENIDA 000, EDIFICIO
000, Portal NÚM. 005, NÚM. 000, que tenía que ser cerrada, por resolución
judicial de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de
Justicia de Andalucía, dictada en el trámite de ejecución de sentencia recaída en
el recurso 1580-1582/85, seguido a instancia de doña Leticia, cierre que se llevó
a cabo en 22 de julio de 1994; d) los demandantes, mientras llevaban a cabo los
trámites para el cierre de la oficina de farmacia del EDIFICIO 000, solicitaron del
Real e Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos, el preceptivo traslado de la
misma a los pisos adquiridos en la CALLE 000, acreditando la titularidad
dominical de dichos inmuebles, autorizándose el traslado por el colegio en 12 de
Abril de 1994; formulándose contra dicha resolución recurso por la farmacéutica
doña Daniela, que tiene farmacia abierta en la calle Brenes, cercana a la CALLE
000, si bien se guarda la distancia mínima exigible en la normativa aplicable a los
traslados farmacéuticos, razón por la cual el recurso fue desestimado por el
Consejo General de Colegios Oficiales de farmacéuticos por resolución dictada en
28 de julio de 1994, contra la que la farmacéutica, Sra. Daniela, interpuso recurso
contencioso administrativo ante la sección primera de la Sala de lo Contencioso
Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, recurso que se halla
en tramitación con el nº 2025 de 1994; e) la farmacéutica doña Daniela y su
esposo D. Jesús Luis adquirieron el piso NÚM. 000 NÚM. 006 en el NÚM. 003 de la
calle 000 de esta ciudad, en virtud de escritura pública otorgada en 26 de Enero
de 1994, ante el Notario de esta capital D. Inocencio; el demandado D. Carlos
Manuel ha sido compañero de trabajo de D. Jesús Luis en la empresa Abengoa
desde el mes de Enero de 1973 en que este último comenzó a prestar sus
servicios en dicha empresa hasta su baja en la misma en el mes de Julio de 1992;
f) en 19 de Enero de 1994 el demandado D. Carlos Manuel formuló demanda
sobre interdicto de obra nueva, con el objeto de paralizar las obras que los
actores, Sres. Aurelio y Jon, estaban realizando en los pisos adquridos en el NÚM.
003 de la CALLE 000, para transformar dichas viviendas en local de negocio, en el
que instalar la oficina de farmacia, llevándose a cabo la paralización de las obras
en 29 de Abril de 1994 por el Juzgado de Primera Instancia nº 5 de los de esta
capital en los autos nº 52 de 1994, siendo ratificada la paralización de dichas
obras en la sentencia recaída en dichos autos en 13 de Junio de 1994, la cual fue
confirmada por esta Sección por sentencia, de fecha 23 de abril de 1995, dictada
en el rollo de apelación nº 2875(94; g) el demandado D. Carlos Manuel y D. Jesús
Luis se opusieron a la autorización que la Comunidad de Propietarios del Edificio
NÚM. 003 de la CALLE 000 concedió, por acuerdo del resto de los copropietarios,
a la actora para que éstos llevaran a cabo las obras de transformación de los
pisos adquirido por los mismos; h) el demandado D. Carlos Manuel y D. Jesús Luis
tiene su domicilio en la CALLE 001 de esta capital, el primero de la plazo
DIRECCIÓN 000 NÚM. 007 y el segundo junto con su esposa la farmacéutica Sra.
Daniela en el NÚM. 008 de la CALLE 001, sin que ninguno de ellos haya ocupado
las viviendas adquiridas en el NÚM. 003 de la CALLE 000».

No obstante el minucioso relato fáctico de la sentencia de instancia, esta Sala, en


uso de su facultad integradora del «factum» y sin que ello suponga alteración de
los hechos declarados probados, ha de completarlo en el sentido de que la
demanda de interdicto de obra nueva formulada por don Carlos Manuel lo fue el
19 de enero de 1994 y que la Junta de Propietarios de la Comunidad en que se
integran los locales de actores y demandados en que se trató de la autorización
de las obras en cuestión tuvo lugar el 22 de febrero de 1994, hechos reconocidos
en el escrito de demanda.

Segundo.- Para el estudio del recurso, procede entrar a examinar en primer


lugar el motivo tercero pues de su estimación o desestimación resultaría la
necesidad de proceder o no al estudio del primero y segundo. El motivo tercero,
acogido al art. 1692.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, denuncia infracción por
inaplicación indebida del art. 7.2 del Código Civil, en cuanto la sentencia
recurrida entiende que «lo pretendido con su actuación (por el demandado ahora
recurrente) ha sido dañar mediante el ejercicio anormal de sus derechos
dominicales».

Con cita de la sentencia de 31 de enero de 1992, dice la de 31 de julio de 1996


que «el proceso en sí es el ejercicio de un derecho constitucional a la tutela
efectiva, que si no siempre ha de producir el éxito de la acción, no permite en
modo alguno extraer o generalizar que el fracaso o abandono de una acción
revele el carácter abusivo de un intento de ejercicio. La mera posibilidad jurídica
de admitir un proceso tendente a obtener la reparación de los daños causados
por otro proceso está admitida en la Ley Orgánica del Poder Judicial, en su art.
11, en el Código Civil, art. 7.1 y 2, cuando exigen respetar la buena fe y
proscriben situaciones procesales constitutivas de abuso de derecho o fraude
procesal. También lo admite la jurisprudencia (sentencia del Tribunal Supremo de
23 de noviembre de 1984). Pero la calificación de actuación abusiva ha de ser
tomada con exquisito cuidado y riguroso análisis de la conducta procesal abusiva,
para no coartar el ejercicio de acciones, así como con estricto estudio de las
resoluciones judiciales cuyo contenido puede ser esclarecedor. Cautelas que se
reiteran en la sentencia de 13 de octubre del mismo año 1992».
Después de referirse a los requisitos esenciales que configuran el abuso de
derecho, a) una actuación aparentemente correcta que indique una
extralimitación y que por ello la ley la debe privar de protección, b) una actuación
extralimitada que produzca efectos dañinos, c) que dicha acción produzca una
reacción del sujeto pasivo concretada en que puede plantear una pretensión de
cesación e indemnización, dice la sentencia de 6 de febrero de 1999 que «dentro
del área del concepto del abuso del Derecho, existe un campo muy delimitado
de actuación, como es el conocido doctrinalmente "abuso del Derecho y
derecho a litigar", y que se puede definir como aquel aspecto del abuso del
Derecho relativo a determinar si incurre en responsabilidad aquella persona que
dentro de una contienda judicial mantiene pretensiones manifestadamente
indefinidas u orientadas a finalidades distintas a las naturales en la función social
del proceso o del llamado "derecho a litigar"; en otro aspecto, es de si el litigante
a quien se ha producido daños como consecuencia de la actividad procesal de la
otra parte, está amparado por las reglas de la responsabilidad civil, de suerte que
puede ejercitar la acción de la responsabilidad extracontractual del art. 1902 del
Código Civil, contra el causante del perjuicio, esgrimiendo la existencia de una
"justa causa litigandis". Y concretando aún más, no se puede olvidar que el
núcleo duro de la actual cuestión judicial radica en el ejercicio de una acción
interdictal de obra nueva por la parte, ahora recurrida, contra la parte, ahora
recurrente, y en dicho proceso parte demandada. Además hay que resaltar que
en juicio interdictal de obra nueva, aparte de acordarse la suspensión de la obra
de forma inaudita parte y sin necesidad de aportar la pretensión ni siquiera
prueba ni información testifical o, documental se puede instar o lograr la
paralización de una obra, que puede producir importantes perjuicios para el
dueño de la obra». En el supuesto contemplado por esta sentencia de 1999, no
se dio lugar a la pretensión indemnizatoria aunque la demanda interdictal fue
desestimada en ambas instancias porque «como muy bien se infiere de la
sentencia recurrida en su "factum", en absoluto, ya que en dicho proceso sumario
interdictal se ejerciera una pretensión patentemente temeraria o infundada».

En relación con la cuestión aquí debatida, dice la sentencia de 15 de abril de


2003 que La jurisprudencia se ha pronunciado en numerosas ocasiones sobre
este tema. La sentencia de 5 de junio de 1995 dice «la viabilidad de la petición de
resarcimiento de daños y prejuicios causados por actuaciones judiciales, precisa
que la parte que las puso en marcha haya actuado con intención dañosa o al
menos con manifiesta negligencia». Y añade: «los daños y perjuicios que
acreditadamente sean consecuencia directa e inmediata del ejercicio de una
acción interdictal de obra nueva, han de reputarse indemnizables en vía de
reparación en los casos en que esta acción "resulte ser claramente infundada y
así se declare en la sentencia o al menos resulte de ella sin asomo de duda". Lo
que reitera la de 3 de julio de 1997 al decir: "la evidencia de estarse ante una
acción interdictal "clara o manifiestamente infundada" ha de extraerse
necesariamente del del contenido de la propia sentencia recaída en el juicio
interdictal». La de 28 de marzo de 1998 recoge la doctrina sentada en la anterior
de 27 de mayo de 1988 y dice: «dado el carácter excepcional de esta institución
y la exigencia de que en los supuestos en que se estime la existencia de abuso
ha de ser patente la intención de perjudicar o la falta de finalidad sería legítima
del sujeto, al lado de la situación objetiva de anormalidad o exceso en el ejercicio
del derecho actuado (así, entre otras sentencias recientes, las de 31 de diciembre
de 1985, 5 de abril y 9 de octubre de 1986 y 8 de julio y 17 de septiembre de
1987). Pero ello no excluye --sigue diciendo la sentencia que reseñamos-- que,
producidos y debidamente acreditados unos daños y perjuicios como
consecuencia directa e inmediata del ejercicio de una acción interdictal de obra
nueva que resulte claramente infundada y así se declare en la sentencia, la parte
que ocasionó aquéllos deberá responder de los mismos procediendo a su
reparación, por cuanto la indemnización de daños y perjuicios en el ámbito civil
ofrece un carácter reparador y no propiamente punitivo o sancionador». Y añade
la de 26 de octubre de 1998: «La jurisprudencia de esta Sala ha tenido ocasión de
decidir controversias análogas a las presentes, para estimarlas procedentes
cuando se acredita una persistencia totalmente injustificada en mantener en
suspenso las obras iniciadas».
La doctrina jurisprudencial expuesta conduce a la estimación de este tercer
motivo del recurso; estimada en ambas instancias la acción interdictal de obra
nueva ejercitada por el demandado ahora recurrente, ello impide estimar que se
trate del ejercicio de una acción «infundada», circunstancia ésta que, como exige
la doctrina jurisprudencial antes citada, «ha de extraerse necesariamente del
contenido de la propia sentencia recaída en el juicio interdictal» y no, como
parece entender la sentencia impugnada, del resultado de las pruebas
practicadas en estos autos sobre la naturaleza y entidad de las obras que
resultaron paralizadas. Por otra parte las relaciones de carácter personal entre el
ahora recurrente y el matrimonio formado por don Jesús Luis y la farmacéutica
doña Daniela, no son bastantes a poner de manifiesto la existencia de una
intención dolosa del interdictante, dirigida a causar daño a la otra parte, habida
cuenta de que, como señala la sentencia de 10 de diciembre de 2000, «sólo
podrá inclinarse a la tesis del reclamante cuando exista prueba seria, eficaz y --
como se ha dicho-- contundente de la intención de la otra parte de dañar y de
que su conducta ha sido dolosa y manifiestamente temeraria y, por ello,
arbitraria, caprichosa y abusiva», contundencia de que carecen los hechos
probados en la instancia.

Por todo ello, como se ha dicho, procede estimar este tercer motivo del recurso.

Tercero.- La estimación del motivo tercero hace innecesario el examen de los


otros dos motivos del recurso y lleva a la estimación de éste con la consiguiente
casación y anulación de la sentencia recurrida si bien parcial, en cuanto se refiere
al pronunciamiento indemnizatorio que contiene la sentencia de instancia
quedando subsistente el pronunciamiento relativo al derecho de los actores aquí
recurridos a continuar las obras en los locales de su propiedad que fueron
suspendidas ya que tal pronunciamiento no ha sido objeto de la impugnación
casacional.

Cuarto.- La estimación del recurso determina la no imposición de las costas del


mismo a ninguna de las partes, a tenor del art. 1715.2 de la Ley de
Enjuiciamiento Civil.

Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el pueblo
español
FALLAMOS

Que debemos declarar y declaramos haber lugar al recurso de casación


interpuesto por don Carlos Manuel contra la sentencia dictada por la Sección
Sexta de la Audiencia Provincial de Sevilla de fecha veintisiete de octubre de mil
novecientos noventa y siete que casamos y anulamos, si bien parcialmente, en el
sólo sentido de dejar sin efecto el pronunciamiento por el que se condena don
Carlos Manuel a indemnizar a don Aurelio y don Jon en los daños y perjuicios que
se dicen causados.

Sin hacer expresa condena en las costas de este recurso.

Y líbrese a la mencionada Audiencia la certificación correspondiente, con


devolución de los autos y Rollo de Sala en su día remitidos.

Así por esta nuestra sentencia, que se insertará en la COLECCIÓN LEGISLATIVA


pasándose al efecto las copias necesarias, lo pronunciamos, mandamos y
firmamos .-Ignacio Sierra Gil de la Cuesta.-Francico Marín Castán.-Pedro González
Poveda.-firmados y rubricados.-

PUBLICACIÓN.-

Leída y publicada fue la anterior sentencia por el EXCMO. SR. D. Pedro González
Poveda, Ponente que ha sido en el trámite de los presentes autos, estando
celebrando Audiencia Pública la Sala Primera del Tribunal Supremo, en el día de
hoy; de lo que como Secretario de la misma, certifico.

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