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Tribunal Supremo, Sala Primera, de Lo Civil, Sentencia de 14 May. 2002, Rec. 3498/1996

abuso del dercho

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Tribunal Supremo, Sala Primera, de lo Civil, Sentencia de 14

May. 2002, rec. 3498/1996

Ponente: García Varela, Román.

Nº de Sentencia: 439/2002

Nº de Recurso: 3498/1996

Jurisdicción: CIVIL

LA LEY 5895/2002

ABUSO DEL DERECHO. Requisitos. Cesión del remate producida siete días

después de conocerse que casi toda la deuda derivada del crédito hipotecario

estaba satisfecha. La cesión a un tercero cuando se ha cobrado casi todo el

importe de la deuda es reprochable. Los intereses estaban mal calculados al

aplicarse sobre el total de la deuda sin tener en cuenta las cancelaciones

parciales por las entregas a cuenta. BUENA FE. Equivale al ejercicio o

cumplimiento de los derechos de acuerdo con la propia conciencia contrastada

debidamente por los valores de la moral, honestidad y lealtad en las relaciones

de conveniencia.

Texto

En la Villa de Madrid, a 14 May. 2002

Vistos por la Sala Primera del Tribunal Supremo integrada por los Magistrados
arriba indicados, los recursos de casación interpuestos contra la sentencia
dictada en grado de apelación, en fecha 7 Oct. 1996, en el rollo número 89/96,
por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra, como consecuencia
de autos de juicio declarativo de menor cuantía sobre reclamación de cantidad
seguidos con el número 300/95 ante el Juzgado de Primera Instancia número 7 de
Pamplona; recursos que fueron interpuestos por «BANCO SANTANDER, S.A».,
representado por don Cesáreo Hidalgo Senen, y por don Valentin V. H.,
representado por el Procurador don José-Manuel de Dorremochea Aramburu,
siendo recurrida D.ª Eloisa L. L., representada por la Procuradora D.ª María
Rosalva Yanes Pérez, en él que también fue parte el Ministerio Fiscal.
ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO. 1.º El Procurador don Angel Echauri Ozcoidi, en nombre y


representación de D.ª Eloisa L. L. y don Valentín V. H., promovió demanda de
juicio declarativo de menor cuantía sobre reclamación de cantidad, turnada al
Juzgado de Primera Instancia número 7 de Pamplona, contra «BANCO DE
SANTANDER SOCIEDAD ANONIMA DE CREDITO», en la que, tras alegar los hechos
y fundamentos de derecho que estimó de aplicación, suplicó al Juzgado: «Dicte
sentencia por la que se condene a "BANCO DE SANTANDER SOCIEDAD ANONIMA
DE CREDITO" a pagar las siguientes cantidades: A). A ambos actores, D.ª Eloisa L.
L. y don Valentín V. H., la suma de un millón trescientas ochenta y una mil
doscientas cincuenta y seis pesetas (1.381.256 ptas.), corregida mediante el
cálculo de los reales intereses devengados y compensación del saldo de
pensiones conforme a la mecánica explicada en los hechos sexto y séptimo de la
presente demanda, con aplicación, a la cantidad resultante, del tipo de interés
del 20,5% desde el 29 Jun. 1994 hasta la fecha de su completo pago. B) A ambos
actores la suma de cuatro millones trescientas cuarenta y siete mil ochocientas
pesetas (4.347.800 ptas.), que les adeuda por los conceptos expresados en la
demanda, con sus intereses legales desde la fecha de la interpelación judicial
hasta la de su completo pago. C) A la actora, D.ª Eloisa L. L., la cantidad, que en
período probatorio, o, en su caso, en ejecución de sentencia se determine que le
adeuda, en concepto de daños y perjuicios, soportados por aquélla para la
recompra de la vivienda, con sus intereses legales desde la fecha de la
interpretación judicial hasta la de su completo pago. D) Con imposición de las
costas todas del juicio a la sociedad demandada».

2.º Admitida a trámite la demanda y emplazada la demandada, el Procurador don


Santos-Julio Laspiur García, en nombre y representación de «BANCO SANTANDER,
S.A»., la contestó oponiéndose a la misma y, suplicando al Juzgado: «Dictar
sentencia por la que, sin entrar a conocer respecto a la indemnización solicitada
en el ap. A) del suplico de escrito de demanda, se absuelva a mi representado de
dicha petición; y entrando a conocer del fondo del asunto respecto a las demás
cuestiones planteadas, se estime la oposición que se formula a la demanda,
absolviendo igualmente a mi representado de las peticiones formuladas en su
contra, con expresa imposición de las costas del juicio a la parte actora».
3.º El Juzgado de Primera Instancia número 7 de Pamplona dictó sentencia, en
fecha 8 Feb. 1996, cuya parte dispositiva dice literalmente: «Estimando
parcialmente la demanda planteada por el Procurador Sr. Angel Echauri Ozcoidi
en representación de D.ª Eloisa L. L. y don Valentín V. H., contra "BANCO DE
SANTANDER, S.A.", condeno a dicho demandado a abonar a la actora la cantidad
que, en concepto de daños y perjuicios, se establece en el modo siguiente:
3.750.000 ptas., importe del préstamo hipotecario concedido a la actora por la
Caja Laboral Popular. 104.611 ptas. de gastos bancarios para la obtención del
préstamo. 413.223 ptas. abonados por honorarios debidos a la gestión de la
escritura del préstamo hipotecario. La suma que en ejecución de sentencia se
determine relativa a la escritura pública de cancelación del préstamo hipotecario
y los honorarios que se devenguen por su inscripción en el Registro de la
Propiedad. Absuelvo al demandado del resto de pedimentos contenidos en la
demanda. Desestimo la demanda instada por el mismo Procurador en
representación de don Valentín V. H., absolviendo al demandado respecto de
dicho actor. Las cantidades líquidas generarán los intereses legales desde la
fecha de la sentencia. Impongo al demandado las costas causadas».

4.º Apelada la sentencia de primera instancia por la representación procesal de


ambas partes, y, sustanciada la alzada, la Sección Primera de la Audiencia
Provincial de Navarra dictó sentencia, en fecha 7 Oct. 1996, cuyo fallo se
transcribe textualmente: «Desestimando el recurso interpuesto por el Procurador
Sr. Laspiur en representación del «BANCO DE SANTANDER, S.A»., contra la
sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 7 de Pamplona de fecha 8
Feb. 1996, y estimando parcialmente el recurso interpuesto por el Procurador Sr.
Echauri en representación de don Valentín V. H. y D.ª Eloisa L. L. contra la misma
sentencia, revocándola solo en el sentido de adicionar a las cantidades a pagar a
D.ª Eloisa L. señaladas en esa sentencia los intereses ocasionados por el
préstamo concedido por la Caja Laboral Popular, y rechazando la pretensión
indemnizatoria del recurrente a favor de don Valentín V. H., condenando a dicho
demandado, «BANCO SANTANDER, S.A»., a indemnizar a D.ª Eloisa L. L., en
concepto de daños y perjuicios en las cantidades siguientes: 3.750.000, importe
del préstamo hipotecario concedido por la Caja Laboral Popular a D.ª Eloisa; los
intereses devengados por ese préstamo, desde su concesión hasta la fecha en
que se proceda a su cancelación definitiva en ejecución de esta sentencia;
104.611 satisfechas como gastos bancarios precisos para la concesión del
préstamo; 413.223 satisfechas como honorarios de gestión de la escritura del
referido préstamo hipotecario; la cantidad que se determine en ejecución de
sentencia, derivada de la cancelación total del préstamo, de la cancelación de la
hipoteca y de la inscripción en el Registro de la Propiedad de tal cancelación. Las
cantidades líquidas generarán los intereses legales desde la fecha de sentencia
de primera instancia. Sin que proceda hacer expreso pronunciamiento respecto
de las costas de esta segunda instancia, manteniendo la condena en costas de la
primera instancia a cargo del demandado.»

SEGUNDO. 1.º El Procurador don Cesáreo Hidalgo Senen, en nombre y


representación de «BANCO SANTANDER, S.A»., interpuso, en fecha 12 Dic. 1996,
recurso de casación contra la sentencia de la Audiencia, por el siguiente motivo:
Unico. Al amparo del artículo 1692.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil; por
infracción de las normas del ordenamiento jurídico y de la jurisprudencia
aplicable para resolver la cuestión objeto del debate, por infracción del artículo
7.2 del Código Civil y de la jurisprudencia que lo interpreta y desarrolla, así como
del artículo 523 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, y, terminó suplicando a la Sala:
«Dictar sentencia estimando el recurso y casando la resolución recurrida,
absolviendo a mi representado de los pedimentos del suplico del escrito de
demanda.

2.º El Procurador don José-Manuel de Dorremochea Aramburu, en nombre y


representación de don Valentín V. H., interpuso, en fecha 11 Dic. 1996, recurso
de casación contra la referida sentencia, por los siguientes motivos, al amparo
del artículo 1692.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil: «1º) Por inaplicación de los
artículos 1895, 1896, 1900 y 1901 del Código Civil, así como por inaplicación de
la doctrina jurisprudencial sobre el enriquecimiento sin causa, contenida, entre
otras, en SSTS de 28 Ene. y 12 May. 1956, 12 Mar. 1987, 30 Mar. 1988 y 12 Abr.
1989; 2º) por inaplicación del artículo 95 en relación con el 1392.3, 1435.3 y
1437 del Código Civil y de la doctrina jurisprudencial, contenida, entre otras, en
SSTS de 22 Dic. 1987, 12 Jun. 1990, 21 Jun. 1982, 30 Oct. 1983, 17 Dic. 1984, 2
Oct. 1985, 26 Sep. 1986, 29 Dic. 1987, 17 Jul. 1989 y 26 Sep. 1988; 3º) por
aplicación incorrecta del artículo 710 de la Ley Rituaria, y, terminó suplicando a la
Sala: «Dicte sentencia casando la dictada por la Sala de la Audiencia Provincial de
Pamplona y condenando al «BANCO DE SANTANDER» a abonar, a mi mandante,
para su sociedad de gananciales y con independencia de las cantidades a que fue
condenado en la sentencia de la Audiencia: A). 1.498.804 ptas. por devolución de
cobro de lo indebido, cantidad que deberá ser corregida en ejecución de
sentencia mediante el cálculo de los intereses reales adeudados, teniendo en
cuenta las cantidades abonadas a cuenta de la deuda por los deudores
principales y que nos había ocultado en algún caso, conforme a lo detallado en el
motivo primero de este recurso, cantidad a la que habrá que añadir los intereses
al 20,5% desde el 29 Jun. 1996 hasta la fecha de su completo pago. B). 4.347.800
ptas. en concepto de indemnización por los perjuicios sufridos por la sociedad de
gananciales existente entre mi mandante y su esposa, sociedad que está
pendiente de liquidación. C). Condena en costas al demandado en cuanto al
recurso de apelación interpuesto por la demandada contra la sentencia de
primera instancia. D). Con imposición de las costas de este recurso al demandado
«BANCO DE SANTANDER SOCIEDAD ANONIMA DE CREDITO»".

TERCERO. 1.º Admitidos los recursos y evacuado el trámite de instrucción, el


Procurador don Cesáreo Hidalgo Senen, en nombre y representación de «BANCO
DE SANTANDER, S.A»., impugnó, mediante escrito de fecha 8 Oct. 1997, el
recurso presentado por don Valentín V. H., suplicando a la Sala: «Que, teniendo
por presentado este escrito y su copia, se sirva tener por impugnado el recurso
de casación interpuesto de adverso y, tras los trámites legales oportunos, dictar
sentencia desestimándolo, con expresa condena al recurrente en las costas del
recurso».

2.º El Procurador don José Manuel de Dorremochea Aramburu, en nombre y


representación de don Valentín V. H., mediante escrito, de fecha 7 Oct. 1997,
impugnó el recurso presentado por la representación procesal de «BANCO
SANTANDER, S.A»., suplicando a la Sala: «Dicte sentencia desestimando dicho
recurso, con expresa condena en costas a la demandada «BANCO DE
SANTANDER, S.A»..

3.º Asimismo, la Procuradora D.ª Mª Rosalva Yanes Pérez, en nombre y


representación de D.ª Eloisa L. L., mediante escrito de fecha 9 Oct. 1997,
impugnó el recurso de casación interpuesto por «BANCO DE SANTANDER, S.A».,
suplicando a la Sala: «Dicte sentencia por la que desestimando el recurso de
casación impugnado confirme íntegramente la sentencia recurrida, con expresa
imposición de costas al recurrente».
CUARTO. No habiendo solicitado las partes celebración de vista, la Sala acordó
resolver el presente recurso previa votación y fallo, señalando para llevarlo a
efecto el día 25 Abr. 2002, en que tuvo lugar.

Ha sido Ponente el Magistrado Exmo. Sr. D. Román García Varela

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO. Son antecedentes necesarios para la resolución de este recurso de


casación los siguientes:

1.º En autos del juicio ejecutivo número 817/90, seguido ante el Juzgado de
Primera Instancia número 4 de Pamplona, a instancia del Banco de Santander,
S.A., tuvo lugar la venta en pública subasta de la vivienda sita en la calle Grupo
Urdánoz, de Pamplona, de la propiedad de don Valentín V. H. y D.ª Eloisa L. L.

2.º La mencionada venta trae causa en el embargo del citado piso por el Banco,
al ser fiadores sus propietarios de un préstamo otorgado por el mismo a D.ª
Arancha V. L., hija de aquellos, y don Casto T. L., esposo de ésta.

3.º El importe reclamado por el Banco ascendía a la suma de 1.194.131 ptas. de


principal, más 450.000 ptas., calculadas provisionalmente para intereses y
costas.

4.º Por carta del Banco, cuya remisión fue realizada con intervención de Corredor
de Comercio, se comunicó a don Valentín V. H. y a D.ª Eloisa L. L. la posibilidad
del ejercicio de acciones judiciales contra ellos por impago del préstamo en la
calle Grupo Urdánoz, y, al apercibirse el fedatario mercantil de que el domicilio
real era el X del edificio, lo hizo constar mediante la oportuna diligencia, pese a lo
cual el Banco participó posteriormente el inicio del juicio ejecutivo en el domicilio
equivocado y, al no hallar en el mismo a los fiadores, las sucesivas notificaciones
judiciales se llevaron a cabo por edictos.

5.º El 10 May. 1995, se celebró la tercera subasta del piso y sólo fue presentada
postura por el Banco, con lo que se efectuó la adjudicación a su favor, con el
carácter de cesión a tercero, por la cantidad de 2.300.000 ptas.; el remate se
aprobó el día siguiente, 11 May.; y la cesión de remate se produjo el 18 May. a
favor de la entidad Fincas Belagua S.L.
6.º Con anterioridad a la celebración de la subasta, el Banco recibió pagos a
cuenta de la cantidad adeudada por importe de 550.000 ptas. y el día 11 May.
1985 obtuvo otro pago de 1.000.000 de pesetas, efectuado por la entidad
Inmobiliaria Navarra, S.L. en nombre de los deudores D.ª Arancha V. L. y don
Casto T. L.

7.º D.ª Eloisa L. L., que se había separado legalmente de su esposo con
anterioridad, recompró el piso, que seguía siendo su vivienda habitual, a la
entidad Fincas Belagua, S.L., para cuyo pago solicitó un préstamo hipotecario a la
Caja Laboral Popular por valor de 3.750.000 ptas.

8.º D. Valentín V. H. y D.ª Eloisa L. L. demandaron por los trámites del juicio
declarativo de menor cuantía al Banco de Santander, S.A., e interesaron las
peticiones que se detallan en el antecedente de hecho primero de esta sentencia.

El Juzgado acogió en parte la demanda y su sentencia fue revocada parcialmente


en grado de apelación por la de la Audiencia.

El Banco de Santander, S.A. y D. Valentín V. H. han interpuesto sendos recursos


de casación contra la sentencia de la Audiencia por los motivos que se examinan
a continuación.

SEGUNDO. El único motivo del recurso deducido por el Banco de Santander, S.A.
--al amparo del artículo 1692.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil contiene tres
apartados: uno, relativo a la presunta indefensión de los demandados; otro,
concerniente a la subasta de la vivienda y el presunto abuso de derecho en la
cesión de remate, donde acusa que la sentencia impugnada ha infringido el
artículo 7.2 del Código Civil y la doctrina jurisprudencial que lo desarrolla e
interpreta; y el restante, atañente a que la sentencia de instancia vulnera el
artículo 523 del Código Civil-- se desestima por los razonamientos que se dicen
seguidamente.

A. La recurrente acusa la respuesta de la sentencia de instancia a la alegación de


la defectuosa notificación de la iniciación del proceso ejecutivo a los fiadores,
donde se indica que es discutible que sólo este defecto pudiera justificar las
pretensiones deducidas en el debate, aunque cabe apreciar una falta de
diligencia en el Banco, el cual, con la constancia del domicilio real de aquellos,
procedió por inadvertencia a efectuar la notificación en domicilio erróneo y, con
ello, ha provocado la subsiguiente notificación judicial por edictos.
Evidentemente, se trata de un razonamiento sin decisiva transcendencia para el
fallo de la sentencia de instancia y que, en consecuencia, está excluido del objeto
del recurso de casación (por todas, STS de 3 Dic. 1991).

B. La recurrente denuncia que la sentencia de la Audiencia, si bien entiende que


la subasta y la adjudicación fueron formalmente correctas, considera la presencia
de abuso de derecho por el Banco al ceder el remate, pues al día siguiente de
la celebración de la subasta tenía practicamente cobrada la deuda y, sin
embargo, no ha valorado que la única solución correcta era la de devolver por el
litigante pasivo la suma de 1.000.000 de pesetas cobrada por error, que fue
ofrecida a los demandados del juicio ejecutivo.

La sentencia de apelación expresa, en síntesis, que, aunque se considere desde


un punto de vista formalista que la subasta ya celebrada resultaba irrevocable,
de conformidad con el artículo 1498 de la Ley de Enjuiciamiento Civil
(irrevocabilidad que se refiere claramente a que el deudor ya no puede evitar la
efectividad de la enajenación realizada), resulta evidente que la cesión del
remate realizada el día 18, esto es, siete días después de conocer efectivamente
que casi toda la deuda estaba satisfecha, resulta indefendible, pues si continuar
la subasta por ignorar aun si se iba a abonar toda la deuda puede ser sostenible,
la cesión a un tercero cuando se ha cobrado casi todo el importe de la misma es
reprobable, con la indicación de que el Banco de Santander, S.A. podría haber
renunciado al remate o haber solicitado al Juzgado la cancelación del
procedimiento, al ser el postulante del embargo y que, por lo tanto, la subasta
solo a él beneficiaba, pero no cabe sostener que el banco haya cobrado
1.650.000 ptas., mediante los pagos extrajudiciales, por una deuda de 1.644.131
ptas., y luego obtenga 2.300.000 de pesetas de Fincas Belagua; S.L. por la cesión
de remate, y, aunque alegue que se ofreció a devolver lo cobrado de más, lo
correcto hubiera sido no continuar con la cesión de remate, como tampoco tiene
sentido exponer que las costas del procedimiento y los intereses importaban una
cantidad mayor de esas 1.644.131 ptas., pues ha quedado claro que los intereses
estaban mal calculados al aplicarse sobre el total de la deuda, sin tener en
cuenta las cancelaciones parciales por las entregas a cuenta, y, además, el Banco
también podía haber actuado contra el Fondo de Pensiones de D.ª Arancha V. L.

Esta Sala tiene declarado, entre otras, en sentencia de 6 Feb. 1999, que la
construcción jurídica del abuso de derecho exige como requisitos esenciales los
siguientes: a) una actuación aparentemente correcta que indique una
extralimitación y que, por ello, la ley la debe privar de protección; b) que esta
actuación produzca efectos dañinos; y c) que dicha acción produzca una reacción
del sujeto pasivo concretada en que pueda plantear una pretensión de cesación y
de indemnización; y, asimismo, ha sentado que el abuso de derecho ha de
quedar claramente manifestado, tanto por la convergencia de circunstancias
subjetivas e intencionales de perjudicar o falta de interés serio y legítimo, como
de las objetivas de producción de un perjuicio injustificado (aparte de otras, SSTS
de 5 Abr. 1993, 2 Dic. 1994 y 19 Oct. 1995).

En este caso, a partir de los hechos que se consideran probados en la sentencia


impugnada, es patente que el Banco ha utilizado el derecho de una manera
anormal o plenamente contraria a la convivencia ordenada, con lo que concurren
los presupuestos que configuran esta figura jurídica, tanto en su forma subjetiva
(acto sin la existencia de un fin legitimo), como en su aspecto objetivo
(anormalidad en el ejercicio del derecho), que se han manifestado mediante una
actuación aparentemente correcta que, no obstante, constituye una
extralimitación y que, en su consecuencia, la ley debe privarla de protección.

C. La recurrente reprocha que la sentencia traída a casación impuso las costas al


Banco por su temeridad y la Sala no se pronuncia sobre esta cuestión, que fue
planteada en el acto de la vista, con lo que se vulneró el artículo 523 de la Ley de
Enjuiciamiento Civil, toda vez que la demanda se estimó parcialmente y no
existió temeridad en la oposición en cuanto los demandantes solicitaban
1.000.000 de pesetas que nunca habían entregado y carecían de legitimación
activa para ello, tal y como reconoce la sentencia de la Audiencia.

La sentencia recurrida solo ha revocado la del Juzgado en los particulares


expresados en su parte dispositiva, y la ratifica en los demás pronunciamientos,
entre los que se encuentra el relativo a la condena en costas, que se basaba en la
argumentación de que «las costas deben imponerse al demandado, ante su
negligencia en el juicio ejecutivo y olvido del principio de proporcionalidad en el
ejercicio de su derecho, logrando con su actuación la pérdida de la vivienda
habitual de D.ª Eloisa L. L. cuando el Banco podía perfectamente haber cobrado
el resto de lo que se le adeudaba en forma menos agresiva al patrimonio de los
fiadores», esto es, con fundamento en méritos de la temeridad manifestada, de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 523, párrafo segundo, de la Ley de
Enjuiciamiento Civil, lo que es aceptado por esta Sala.
TERCERO. El motivo primero del recurso promovido por D. José Valentín V. H. --al
amparo del artículo 1692.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil por inaplicación de
los artículos 1895, 1896, 1900 y 1901 del Código Civil, y de la doctrina
jurisprudencial sobre el enriquecimiento injusto, ya que, según aduce, el Juzgador
de instancia no ha entendido que la recurrente no ha solicitado la devolución de
la cantidad de 1.000.000 de pesetas, que fue entregada por Inmobiliaria Navarra
el 11 May. 1994 en nombre de D.ª Arancha V. L. y D. Casto T. L., a cuenta de la
deuda que mantenían con el Banco de Santander, S.A., sino la devolución de la
suma que resulte, una vez realizadas las oportunas operaciones y cuentas,
percibida de mas por el Banco, en el momento de materializarse el cobro en la
liquidación del piso subastado, que era propiedad, como bien ganancial, del
recurrente y su esposa, de la que se hallaba separado, ya que todavía no se
había liquidado la sociedad económico-conyugal a pesar de la separación
matrimonial, y el demandado obtuvo un enriquecimiento injusto a costa del
patrimonio del recurrente-- se estima por las razones que se exponen acto
continuo.

La sentencia de la Audiencia yerra respecto al sentido de la petición formulada en


la letra A) del suplico de la demanda, que no guarda relación con la cantidad de
1.000.000 de pesetas, referida a la aportación hecha al Banco a cuenta de los
deudores y que se expone en el apartado 6ª del fundamento de derecho primero
de esta resolución, sino a la devolución de la suma percibida de más por el
Banco, como se reseña en el párrafo precedente.

Los fiadores sólo respondían de la cantidad que correspondía pagar a los


deudores principales en el momento de la liquidación de intereses y tasación de
costas, menos las entregas realizadas a cuenta, y obtenidos 2.300.000 ptas. por
el precio de remate del piso, es evidente que se ha producido una
extralimitación, que pugna con el principio general de la buena fe, determinado
en el artículo 7.1 del Código Civil, el cual, según tiene declarado esta Sala,
constituye una noción omnicomprensiva como equivalente al ejercicio o
cumplimiento de los derechos de acuerdo con la propia conciencia contrastada
debidamente por los valores de la moral, honestidad y lealtad en las relaciones
de convivencia, de cuyas notas sobresale que se trata de una regla de conducta
inherente al ejercicio o cumplimiento de los derechos, que se cohonesta con el
fuero interno o conciencia del ejerciente y, por último, que se apruebe o sea
conforme con el juicio de valor emanado de la sociedad (STS de 11 May. 1992).
En definitiva, entre la cantidad cobrada por el Banco (entregas a cuenta
realizadas por los deudores D.ª Arancha V. L. y D. Casto T. L. mas la cantidad de
2.300.000 ptas. obtenida por la cesión de remate) y la debida (principal, intereses
y costas), existe un clara diferencia, cuyo importe se determinará en fase de
ejecución de sentencia, para cuya concreción se tomarán como bases los
particulares entrecomillados comprendidos en cada uno de los dos conceptos, y
el sobrante resultante, con cimiento en la argumentación expresada en párrafo
precedente, con la añadidura de los intereses legales que procedan desde la
tasación de costas que se efectúe hasta su completo pago, corresponde a los
actores, por lo que se condena al Banco a su abono.

CUARTO. El motivo segundo de este recurso --al amparo del artículo 1692.4 de
la Ley de Enjuiciamiento Civil por inaplicación del artículo 95 del Código Civil, en
relación con los artículos 1392.3, 1435.3 y 1437 del mismo texto legal, y la
doctrina jurisprudencial contenida en las sentencias que reseña, ya que, según
censura, la sentencia de apelación no ha valorado que el piso subastado por el
Banco de Santander, S.A. era un bien perteneciente a la sociedad de gananciales
formada por el recurrente y su esposa, de la que se hallaba separado legalmente
en el momento de la subasta, de manera que, cuando el piso fue recomprado a
un tercero por D.ª Eloisa L. G., se convirtió en un bien privativo de ella, y no en un
bien ganancial como se declaró en la instancia, lo que supuso la pérdida de su
participación en un inmueble perteneciente a la sociedad de gananciales, por lo
que es impropia la afirmación de que el recurrente no tuvo perjuicio patrimonial
en esta cuestión-- se desestima porque D. Valentín V. H. y D.ª Eloisa L. L.
actuaron unidos en la demanda promovida en este proceso, bajo la misma
representación procesal y asistencia técnica, con el objetivo de obtener
determinadas cantidades pecuniarias del Banco de Santander, S.A., por
consecuencia de los hechos que se manifiestan en el fundamento de derecho
primero de esta sentencia, de manera que cualesquiera otra cuestión distinta a la
finalidad referida es ajena al presente juicio y, en su caso, debe ser dilucidada en
otro si ello conviniere al derecho de los propios litigantes.

Esta Sala entiende que con las cantidades indicadas en el fallo de la sentencia
recurrida, más la suma a determinar en ejecución de sentencia a que se refiere el
precedente fundamento de derecho, quedan reparados los daños y perjuicios
sufridos por los actores, pues incrementarlas con el importe de la petición de
4.347.800 ptas., relativa a la valoración de la vivienda a efectos de la subasta por
el Banco de Santander, S.A., más sus intereses legales, significaría una doble
indemnización por lo mismo, que carece de justificación legal alguna.

Por último, no procede entrar en el tema de si la vivienda recomprada por D.ª


Eloisa L. L. corresponde a la sociedad de gananciales, a la de conquistas o es bien
privativo de la misma, habida cuenta de que se trata de materia que no es objeto
de este proceso.

QUINTO. La desestimación de todos los motivos del recurso promovido por el


Banco de Santander, S.A. produce la de éste en su integridad con las preceptivas
secuelas determinadas en el artículo 1715.3 de la Ley de Enjuiciamiento Civil
respecto a las costas.

La estimación del segundo motivo del recurso deducido por D. Valentín V. H.


determina la casación de la sentencia recurrida, así como la revocación de la
dictada por el Juzgado de Primera Instancia número 7 de Pamplona en fecha de 8
Feb. 1996, y hace innecesario el examen del restante; y, asumidas por esta Sala
las funciones de la instancia, procede estimar en parte la demanda formulada por
D.ª Eloisa L. L. y D. Valentín V. H., en base a los razonamientos expuestos en los
fundamentos de derecho de esta resolución, con los pronunciamientos que se
detallan en la parte dispositiva de la misma.

Con expresa imposición de las costas ocasionadas en la primera instancia al


demandado Banco de Santander, S.A. y sin hacer condena de las causadas en la
apelación y en este recurso de casación, de conformidad con lo dispuesto en los
artículos 523, 710 y 1715.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, respectivamente.

Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el pueblo
español

FALLAMOS

Que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casación


interpuesto por el «BANCO DE SANTANDER, S.A». contra la sentencia dictada por
la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra en fecha de 7 Oct. 1996.
Condenamos a este recurrente al pago de las costas causadas por su recurso.
Debemos declarar y declaramos haber lugar al recurso de casación formulado por
don Valentín V. H. contra la citada sentencia, cuya resolución anulamos.

Con revocación de la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia


número 7 de Pamplona en fecha de 8 Feb. 1996, debemos estimar y estimamos
en parte la demanda interpuesta por el Procurador don Angel Echauri Ozcoidi, en
nombre y representación de D.ª Eloisa L. L., contra el «BANCO DE SANTANDER,
S.A»., y en su consecuencia, condenamos exclusivamente al demandado a pagar
las siguientes cantidades en concepto de daños y perjuicios: 1º, a D.ª Eloisa L. L.
y don Valentín V. H., la diferencia que resulte entre la cantidad cobrada por el
Banco y la debida, cuya concreción se realizará en fase de ejecución de
sentencia, con las bases que se se determinan en el fundamento de derecho
tercero de esta sentencia; 2º, a D.ª Eloisa L. L., TRES MILLONES SETECIENTAS
CINCUENTA MIL PESETAS (3.750.000 ptas.), importe del préstamo hipotecario que
le fue concedido por «CAJA LABORAL POPULAR»; los intereses devengados por
dicho préstamo, desde su concesión hasta la fecha de su cancelación definitiva,
que se determinará en ejecución de sentencia; CIENTO CUATRO MIL SEISCIENTAS
ONCE PESETAS (104.611 ptas.), que fueron satisfechas como gastos bancarios
para la concesión del indicado préstamo; CUATROCIENTAS TRECE MIL
DOSCIENTAS VEINTITRES PESETAS (413.223 ptas.), abonadas como honorarios de
gestión de la escritura pública de dicho préstamo hipotecario; la cantidad que se
concrete en ejecución de sentencia, derivada de la cancelación total del
préstamo, de la cancelación de la hipoteca y de la inscripción en el Registro de la
Propiedad de tal cancelación; todas las cantidades líquidas expresadas en este
apartado generaran los correspondientes intereses legales desde la fecha de la
sentencia del Juzgado.

No acogemos la petición expuesta en el apartado B) del suplico de la demanda.

Condenamos al «BANCO DE SANTANDER, S.A». al pago de las costas de primera


instancia, sin hacer especial pronunciamiento sobre las relativas a la de
apelación, y, con mención a este recurso de casación, cada parte satisfará las
suyas.

Comuníquese esta sentencia a la referida Audiencia con devolución de los autos y


rollo en su día remitidos.
Así por nuestra sentencia, de la que se insertará en la COLECCION LEGISLATIVA
pasándose al efecto las copias necesarias, lo pronunciamos mandamos y
firmamos

TEOFILO ORTEGA TORRES; ROMAN GARCIA VARELA; JESUS CORBAL FERNANDEZ.


Firmado y rubricado.

Leída y publicada fue la anterior sentencia por el Exmo. Sr. D. Román García
Varela Ponente que ha sido en el trámite de los presentes autos, estando
celebrando Audiencia Pública la Sala Primera del Tribunal Supremo, en el día de
hoy; de lo que como secretario de la misma, certifico.

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