Las nuevas formas de la catarsis en la literatura de "autoayuda" desde Aristóteles y
Rafael Santandreu
Nicol Daniela Serrano Alfaro
Trabajo de Grado para Optar al Título de Magíster en Filosofía
Director
Pedro Antonio García Obando
Magíster en Lingüística
Universidad Industrial de Santander
Facultad de Ciencias Humanas
Escuela de Filosofía
Bucaramanga
2024
Tabla de Contenido
Introducción
1. Objetivos de estudio
1.1 Objetivo general
1.2 Objetivos específicos
2. Capítulo 1: Revisión sobre el significado de catarsis según Aristóteles en la
“Poética”
2.1 Estudio de las diferentes aportaciones de artículos en torno al concepto de catarsis
de Aristóteles
2.2. Análisis de la noción de catarsis propuesta por Freud en su obra “Más allá
del principio del placer”
2.3. Examen de la idea de catarsis de René Girad en relación con la prevención
de la violencia
2.4. Exposición del significado de catarsis en el pensamiento de Martha
Nussbaum
3. Capítulo 2: Determinación del significado de la catarsis en la contemporaneidad
desde la visión del arte como expresión cultural y social
3.1. El arte visual, escrito y oral como expresiones culturales y sociales
3.2 Intersección entre las formas de arte y el proceso de catarsis
3.3. Cambios en la percepción de la catarsis
3.4. Impacto social y cultural del arte que genera catarsis
4. Capítulo 3: Concepto general de la literatura de autoayuda
4.1. Enfoque y metodología de la literatura de autoayuda desde Rafael Santandreu
4.2. Estructura de la literatura de autoayuda desde enfoques de psicología conductual
4.3. Objetivos en común en la literatura de autoayuda desde la psicología cognitiva y
conductual
4.4. Impacto social y cultural de la literatura de autoayuda en la
contemporaneidad
4.5 Principales críticas hacia la literatura de autoayuda
Resumen
Título: Las nuevas formas de la catarsis en la literatura de "autoayuda" desde Aristóteles
y Rafael Santandreu.
Autor: Nicol Daniela Serrano Alfaro
Palabras Clave: Catarsis, literatura, autoayuda, filosofía, crisis, purificación, guerra.
Descripción:
Abstract
Title:
Author(s): Nicol Daniela Serrano Alfaro
Key Words:
Description:
Introducción
2. Objetivos de estudio
2.1 Objetivo general
2.2 Objetivos específicos
3. Capítulo 1: Revisión sobre el significado de catarsis según Aristóteles en la
“Poética”.
La poética de Aristóteles tiene como objetivo exponer los tipos de este género: la
epopeya, la comedia, el ditirambo y la poesía trágica. La última, es la más pertinente,
porque desde allí se estudia la catarsis. Por ende, es importante recordar que este tipo de
arte se dedica a imitar algunos personajes que viven dentro de la representación de
acciones buenas y malas, ya que “las diversidades del carácter humano casi siempre
derivan de esta distinción, pues la línea entre la virtud y el vicio es la que divide a toda
la humanidad” (Aristóteles, 2004, 1448a). Por tanto, es entendible porque en las obras
trágicas los personajes van de un lado al otro (vicio y virtud), algo que expone a la
humanidad misma, es decir, los humanos son así: seres cambiantes, con vicios, virtudes
y sus actos se denominan buenos o malos dependiendo de su cultura, ideas o la moral de
su grupo social. En la tragedia griega y en la tierra, los hombres son racionales e
irracionales, apasionados y sabios, amorosos o rencorosos, todo es posible en medio de
las pasiones y su control.
Ahora, antes de comprender qué es la catarsis será necesario revisar qué es la
imitación, pues el origen de la poesía se originó gracias a dos causas, pero una de estas
resulta más llamativa por ser parte de la naturaleza humana, es decir, la imitación. Esta
acción tal y como lo decía Aristóteles, que el hombre hacía desde su infancia y le
generaba cierta ventaja sobre los animales es la manera desde la cual aprende (2004,
1448a), cuya teoría también es respaldada por Walter Ong en su obra Oralidad y
escritura: tecnologías de la palabra donde expone el paso de la oralidad a la escritura,
enfatizando que en oralidad lo que se trataba de hacer era transmitir el conocimiento a
través de la repetición o imitación oral, conservando algunos elementos o ideas
principales a lo largo del tiempo y espacio, aunque cambiando o añadiendo algunas
palabras (1996, p.186).
De manera que, desde un filósofo antiguo a un pensador moderno se ha rescatado la
importancia de la imitación en el ser humano. Por ejemplo, Freud en su ensayo El poeta
y la fantasía menciona la importancia de la imitación en la educación de los niños, pues
al imitar están siguiendo ciertos patrones que lo lleven a ser un adulto ideal, se imita lo
que se fantasea y se aprende sobre las cosas a través de tal acto (2010, p.2). Asimismo,
Paul Ricouer en el primer capítulo de su obra La metáfora viva hace una reflexión en
torno a la retórica y la poética de Aristóteles, espacio en el cual expone el significado de
la poética, su valor, sus conceptos y su influencia en la sociedad. Específicamente, habla
de la poesía trágica, cuyo objeto es pertinente estudiar en este trabajo. Por ende, para
esta reflexión es necesario rescatar la concepción que tiene Ricouer sobre la tragedia y
cómo la mimesis es la pieza clave para entender la pertinencia de este tipo de arte en la
ciudadanía. Pues, la tragedia tiene seis partes (1980, p.62):
1. Objeto de la imitación: mythos (trama), ethos (personajes) y dianoia (pensamiento)
2. Objeto de los medios: melos (canto) y lexis (lenguaje)
3. Objeto de modo: opsis (estético)
Lo cual representa 1. la parte del espectáculo, 2. el uso del argumento y 3. la manera
en la cual se ve la tragedia. En suma, las seis partes se distribuyen y subsumen en tres.
Sin embargo, querer abarcar el significado de la catarsis en esta investigación es el
trabajo de mayor importancia y límite de reflexión. Ya que, el poema imita y representa
las acciones humanas, según como fueron, son o se esperaría que debe ser (1980, p.67) y
por ello logra captar la atención del público de forma simultánea mientras juega con sus
emociones.
Ricouer es cuidadoso al explicar qué se entiende por mimesis desde Aristóteles, para
no confundir la concepción de mimesis de este filósofo con la de Platón. Dado que,
según el filósofo del mundo de las ideas todas las cosas naturales, el arte y todo lo que se
puede observar en el mundo es la imitación de las ideas puras. En otras palabras, el
mundo en que habita la humanidad es mimesis del mundo real. Mientras que, la mimesis
desde Aristóteles es la imitación de las acciones o hechos, pues solo esto es lo que se
puede imitar, lo que conlleva acción, porque el mundo natural simplemente es, ya viene
con cierta predeterminación. Razón por la cual, la mimesis es propia del hombre, de
quien puede actuar, accionar e imitar (2004, p.60).
Efectivamente, el pensador en su obra Ética a Nicómaco expone que la actividad es
propia del hombre, porque entre todos los bienes, solo uno es perfecto y este parece ser
la felicidad, porque se elige por sí misma y no por otra cosa, mientras que, cuando se
desea riqueza, lujos, poder, objetos materiales, etc. solo se desea bajo la idea de que al
tenerlos serán felices (1097b 5). Sin embargo, la felicidad no solo proviene del azar, pese
a que en diferentes ocasiones sea este el autor de la felicidad o desdicha de las personas,
porque además dependerá del hombre y la manera de enfrentar los problemas lo cual en
última instancia le genere tranquilidad o felicidad. En palabras del filósofo, “la felicidad
es una actividad de acuerdo con la virtud, es razonable (que sea una actividad) de
acuerdo con la virtud más excelsa, y ésta será una actividad de la mejor parte del
hombre” (1177a15).
Razón por la cual, a través de la tragedia griega se expone la ética griega, una ética
aristócrata, que promueve la actividad humana basada en la autoridad y la sumisión.
Pues el héroe se muestra como la autoridad por ser el modelo a seguir de los ciudadanos
mientras que los ciudadanos de forma inconsciente siguen ese modelo (p.33). Esto no es
extraño, porque toda ética tiene su carácter social, demostrando que la actividad humana
es un trabajo de imitación de lo deseable; sustentando de nuevo que la mimesis es
fundamental en el aprendizaje y por eso es uno de los elementos principales en la
tragedia griega que tenía como objetivo educar a la ciudad.
No obstante, lo que sí parece curioso y merece atención fuera del objetivo de este
trabajo, es reflexionar si la actual democracia que reina en la mayoría de las sociedades
contemporáneas que tienen como Best Sellers los libros de autoayuda, cuyos libros
contienen historias de personas modelos y las resaltan por saber afrontar las dificultades
de la vida y adquirir un estado de tranquilidad o la felicidad (Santandreu, 2016, p.395),
hasta el punto en que sus lectores lo tomen como un ejemplo (o de forma inconsc iente
autoridad), para guiar su vida y sus acciones, cabría preguntarse ¿ser un modelo es ser
autoridad? ¿la actual democracia solo encubre la aristocracia? ¿las sociedades
contemporáneas visten de democracia sus aristocracias? en vista de estas preguntas,
parece que estos libros resultan ser más que un elemento que fomenta la individualidad,
al contrario, en medio de la intersubjetividad motiva la sociedad, pero no cualquier
sociedad, la aristócrata. Pero esto podrá revisarse con mayor detalle en el siguiente
capítulo.
Siguiendo el orden de ideas, si una de las características de la tragedia es la imitación
y los libros de autoayuda que se presentan como un tipo de manual que deberían seguir
los humanos para lograr un estado de tranquilidad o felicidad, ¿se podría decir que desde
la tragedia y la literatura mencionada se comparte la exaltación de la imitación en el
humano? además, ¿será la imitación parte del proceso catártico en la tragedia griega y la
literatura de autoayuda?, por ahora, visto lo anterior podría responder que es posible. Sin
embargo, esto se estudiará con más detalle más adelante. Por ahora, lo importante es
comprender qué entendía Aristóteles como proceso de catarsis y para ello bastará leer la
siguiente cita:
Es la imitación de una acción esforzada y completa, de cierta amplitud, en lenguaje
sazonado, separada cada una de las especies [de aderezos] en las distintas partes, actuando los
personajes, y no mediante el relato, y que mediante compasión y temor lleva a cabo la purgación
(kátharsis) de tales afecciones (1971, p.47).
Entonces, la catarsis es un proceso de purgación de ciertas afecciones y se lleva a
cabo a través de la contemplación de los personajes. Es decir, gracias a la visualización
de unos personajes que imitan las acciones humanas más valerosas se logra sentir
compasión y temor ante la proyección de lo que viven estos personajes desde su
condición humana abierta a todos los seres de la misma especie. No obstante, en medio
de esos sentimientos se logra la purgación como un tipo de “consuelo” ante los
malestares humanos, gracias a la proyección del sí mismo en el otro, como un campo de
posibilidades abiertas hacia el individuo, donde él podrá afrontarlas como lo han hecho
sus antepasados (personajes trágicos) o aceptarlo como parte de la vida humana.
En síntesis, la catarsis desde la poética de Aristóteles es la purgación del alma que se
ve afectada por la compasión y el temor a través de la visualización de obras trágicas
donde los personajes muestran en su máximo esplendor la condición humana, sus
afecciones, sus sentimientos, sus valores y su capacidad de asimilar, luchar y continuar
la vida humana con una carga más ligera.
Pero eso no solo se puede conocer o entender a través de la Poética, porque en la
Política de Aristóteles, el filósofo también menciona que “para los hombres, vivir
dichosamente, consiste en la alegría, en la virtud o en ambas cosas” (p.374), pues estas
pertenecen a los hombres razonables, que no confunden su felicidad con los bienes
externos, pues estos, de hecho, en exceso siempre perjudican al hombre en lugar de darle
felicidad. Ejemplo: si una persona tiene hambre y come lo necesario para saciar su
necesidad se sentirá bien, pero si come en exceso acabará enfermándose, lo cual no va a
favor de su bienestar. Mientras que, vivir virtuosamente es ser razonable, actuar de
forma mesurada para mantener una vida equilibrada, que no le lleve a excesos ni
miserias. Por tanto, será el ejercicio reflexivo el mejor compañero de la actividad
humana para buscar la felicidad, algo que también sostienen Santandreu a lo largo de sus
obras, indicando la importancia de ser autocríticos y reflexionar de forma sensata ante
toda situación para prevenir cualquier malestar o desdichas e incluso enfrentarse a la
desdicha con un temperamento mesurado (p.153).
De manera que, desde Aristóteles hasta los pensadores contemporáneos la felicidad es
actividad (p.381), pues aunque algunos bienes provengan del azar así como la riqueza
proviene de la herencia familiar, no todo puede venir del azar, y, por tanto, será
responsabilidad de las actividades que haga la persona los resultados de eso, su felicidad
o desdicha. Además, la educación y el hábito (p.407) será aquello que influya
fuertemente en la felicidad, porque a través de estos el hombre aprende y actúa a partir
de lo que sabe. De ahí que, la educación en Aristóteles sea tan importante. De forma
análoga, al comprender que la mimesis es el elemento fundamental de la educación y
que la tragedia es justo eso, la proyección de una forma de vida por parte de los héroes
que será adoptaba por los ciudadanos que aprenden a través de este arte,
específicamente, porque el arte es la imitación de la naturaleza y por tanto, tienen como
objetivo coordinar el hacer humano y la producción natural (Ricouer, p.66). En suma, el
arte es una imitación, que proyecta el que quehacer o la actividad humana ideal,
especialmente, en la tragedia y los libros.
De forma análoga, Mauricio Vélez en su artículo Sobre la tragedia griega, expone
que el arte en los griegos se considera una actividad que ofrece cierto tipo de
conocimiento desde la experiencia (p.37) y que trabaja en torno a las preocupaciones de
la ciudad, por lo cual, la tragedia griega es considerada como una herramienta formadora
de los individuos con miras a una sociedad buena. El ejercicio consiste en que el
individuo experimente el proceso de catarsis para liberar su carga emocional y de forma
consecuente estar disponible o contar con el estado mental necesario para entrar en
contacto con sus conciudadanos. En suma, desde Vélez se sostiene la concepción de
catarsis de Aristóteles pero se hace énfasis en el efecto social que produce este proceso
de forma paralela.
Fernando Mejía, reconoce la concepción de catarsis de Aristóteles al igual que
Vélez, pero enfatiza en que la tragedia es una especie de poesía basada en la mimesis
(imitación), donde lo que importa no son los hombres sino sus acciones, pues “el poeta
se interesa en las acciones que ellos realizan o padecen, acciones por las cuales son
felices o desdichados” (1993, p.78), por lo cual, se deduce que la catarsis no es posible si
no se ve reflejado en las acciones de los personajes los vicios y las virtudes humanas en
compañía de sus consecuencias, se admite que no hay hombres buenos y malos, solo
hombres que gozan del bien y el mal. No obstante, dicha armonía entre el bien y el mal
no niega la posibilidad de que el receptor de la tragedia se identifique con un personaje y
otros no, que sienta cierta cercanía o estima respecto a uno de los personajes y los otros
no, de hecho, esta inclinación hacia alguno de los personajes es lo que genera la
compasión y el temor para llegar a la catarsis.
David Alvarado, expone la idea de catarsis del filósofo Hölderlin, cuya concepción se
aleja de las que se han mencionado líneas atrás. Pues este pensador, aunque no habla de
forma explícita sobre qué es la catarsis, sí afirma que este proceso de purificación del
alma se lleva a cabo gracias al héroe trágico, específicamente, en relación con su forma
de actuar que va en contra de las leyes divinas y es corregida por medio del dolor, la
tristeza, el sufrimiento y todos los malestares que pueda experimentar como efecto de la
furia divina. La catarsis es la purificación del alma debido a la reconciliación del héroe
trágico con lo divino, en otras palabras, un tipo de reconstrucción u orden equilibrado
del cosmos a través de la relación entre lo divino y lo humano (p.171).
De hecho, el filósofo René Girad en su obra La violencia y lo sagrado, sostiene la
misma idea de Alvarado sobre la catarsis como un proceso de purificación religioso y
social, donde se busca un equilibrio con Dios y disminuir de forma considerable la
violencia dentro de un grupo social. Sin embargo, su teoría se sostiene desde la
concepción de la violencia como divina y necesaria, porque a través de una victima
propiciatoria que sufre toda la violencia hasta eliminarse se cree que esa persona es un
tipo de “mancha que contamina todas las cosas de su entorno y cuya muerte purga”
(Girad, año, cap. ), es decir, aunque toda la tragedia la representa uno de los individuos
de la sociedad, lo importante no es lo que pueda sentir esta persona sino los efectos de
este fenómeno en la comunidad. En otras palabras, la catarsis es un proceso de
purificación social que se lleva a cabo con el sacrificio de uno de los individuos que
personifica el mal de la sociedad para lograr un equilibrio con la divinidad.
Según lo anterior, el elemento fundamental del proceso catártico ya no es la
imitación, es la violencia, porque “siempre es una violencia menor que sirve de barrera a
una violencia peor” (Girad, año, cap.w ), porque al efectuar la violencia sobre una sola
víctima se logra restaurar el orden social y eliminar todo el mal había en la comunidad,
mientras que, si no existiera una víctima propiciatoria todos los males se reflejarían en
cada integrante e la sociedad hasta que ellos logren matarse entre sí de forma salvaje.
Por ejemplo, el homicidio de Penteo representa como Dios se venga del malestar de los
tebanos, enfatizando en su incredulidad hacia la divinidad y es esa muerte lo que purifica
esa comunidad hasta el punto de concederle una relación armónica con la divinidad.
Lo anterior no significa que la mimesis desaparezca dentro del proceso de catarsis, si
no que se produce a través de un deseo modelo. Esto quiere decir que existe un deseo
por repetir la misma forma del proceso catártico (seleccionando una víctima
propiciatoria y purgando la comunidad), pero esta mimesis no se manifiesta de forma
abierta como sucede en el deseo infantil que es reconocido (Girad, año, cap.), porque los
adultos suelen sentir algo de vergüenza al modelarse pensando en otro individuo o el
colectivo, hasta el punto de sentir miedo por caracterizarse como un objeto sin ser o
identidad. Empero, de una u otra forma el ser humano no logra escaparse de la mimesis
en ninguna etapa de vida y tampoco de los sentimientos, por lo cual se concluye desde
Girad que en la tragedia y la vida real todos pueden ser buenos o malos, nadie tiene un
rol fijo, esto es ser humano: gozar del bien y el mal.
Por otro lado, retomando la idea de la importancia o el significado de la imitación,
cabe resaltar la concepción de catarsis que se puede inferir desde la obra Más allá del
principio del placer de Freud, a partir de la repetición compulsiva como un tipo de
búsqueda o impulso hacia la repetición de situaciones traumáticas, dolorosas, tristes,
etc., porque esta parece la forma a través de la cual el ser humano puede tener la
capacidad de dominar y comprender estas situaciones que se presentan en cualquier
etapa de la vida humana. Además:
“Lo que la compulsión de repetición hace revivir no puede sino producir displacer al yo,
pues saca a la luz efectos de pulsiones reprimidas. Pero es un displacer que ya hemos visto
que no contradice el principio del placer; un displacer para un sistema y, al mismo tiempo,
una satisfacción para el otro” (Freud, p.20)
Por ello, es entendible que los humanos experimenten catarsis o exista cierto grado de
placer al ver las obras trágicas, porque esas son una forma de repetición compulsiva,
pues se busca observar un tipo de obra que represente el dolor humano y la forma cómo
se puede abordar ese dolor o situación. De ahí que, la esencia de la catarsis de
Aristóteles es la imitación y sus efectos, que se ha transmitido a diferentes pensadores y
filósofos, los cuales han conservado esa esencia pero moldeado el significado de la
catarsis a diferentes líneas: religión, psicología, literatura, arte, etc.
Retomando la postura de la psicología, Freud es fundamental para comprender cómo
paso de tener una simple admiración o gusto hacia la tragedia griega a representarla en la
vida común de los individuos. Pues ser un humano ya es condición de posibilidad para
vivir diferentes tragedias, nadie puede escaparse de las emociones, de sus sentimientos,
de los hechos destructores, pero tampoco de la posibilidad de abreacción y, por
supuesto, de la catarsis. De hecho, en el texto Freud, Breuer y Aristóteles: catarsis y el
descubrimiento del Edipo se expone que el método catártico fue un complemento de la
hipnosis en el tratamiento que el filósofo ofrecía a sus pacientes, porque parecía que la
hipnosis ya no era suficiente o tan eficiente para alcanzar una mejora en el estado de sus
pacientes. Al necesitar una herramienta que permita las vías de abreacción de todos los
sentimientos reprimidos de la persona aparece la catarsis… la cual: “no se agota en su
acción momentánea, sino su misión consiste en ordenar la vida psíquica, de modo que
impulsos y apetitos irracionales queden subordinados a lo que es superior en el alma, la
inteligencia (Nous)” (Figueroa, 2014, p.265).
De hecho, cuando Freud conoció a Breuer proyectó en él la figura paterna y en Flieb
la salvación. En otras palabras, pese a todo el apoyo que tuvo Freud por parte de Breuer
al final de su relación sostuvo fuertes sentimientos contra su maestro al compararlo de
forma inconsciente con su padre, mientras que, tomó la figura de Flieb como la
proyección del ideal de un buen padre. Seguidamente, tuvo un proceso catártico a través
de la proyección y contemplación de dos figuras que él mismo idealizo con rasgos
antagónicos, con el objetivo de soltar la carga que tenía de odio hacia su padre desde la
infancia, es decir, la contemplación de su relación con Breuer y Flieb fue lo que le
permitió experimentar la purificación de su alma.
Asimismo, a partir de la relación que sostuvo Freud con Breuer, Flieb y su padre no
solo queda plasmado a modo de ejemplo el proceso de catarsis y el complejo de Edipo.
Al contrario, surge la sospecha que el proceso de purificación a través de la
contemplación podría darse de forma consciente e inconsciente. Es decir, cuando Freud
atendía a sus pacientes y entraban en un proceso de recordatorio sobre los sentimientos
reprimidos que le estaban causando dolor e incomodidad, había una conciencia de la
aplicación del método catártico por parte del paciente. Mientras que, cuando Freud
experimento la catarsis y el complejo de Edipo lo hizo de forma inconsciente pues no
buscaba aplicar en su vida lo que hacía con sus pacientes, solo pensaba en trabajar y
mejorar sus métodos, lo cual de forma involuntaria le llevo a experimentar esos dos
fenómenos.
Por otro lado, la esencia de la catarsis como proceso de purgación de las pasiones que
le permite al ser humano tener cierta tranquilidad o acercamiento a la felicidad que
permanece en el tiempo es la visión que tiene Paul Ricouer, pues él afirma que el
proceso de purificación del alma se lleva a cabo a través de las letras, sin desconocer los
efectos y la forma en que se experimentan la catarsis desde Aristóteles, donde los
sentimientos que permiten la purificación nacen gracias a la contemplación de la sobras
trágicas y no por escuchar a los personajes u otras tipos de formas artísticas. De manera
que, Ricouer es consciente de los elementos que establece el filósofo antiguo como
necesario y únicos dentro del proceso catártico, porque los mantiene exceptuando el tipo
de arte.
Al cambiar el tipo de arte que usan las personas para purificar su alma, por ejemplo,
ir del teatro a lo textual, se abre el número de posibilidades sobre el tipo de arte que
puede servir para liberar las cargas negativas de la vida. Sin embargo, decir que todo arte
puede reemplazar la obra teatral para el proceso de catarsis es apresurado y no es
exactamente la idea de Ricouer, pues el filósofo solo considera de forma consciente que
la literatura es lo que puede tomar el lugar del teatro, en la medida en que cuenta con la
capacidad de presentar elementos como mimesis, compasión y temor dentro de las letras
de las obras literarias.
Asimismo, la narrativa literaria tiene la capacidad de transmitir los sentimientos de
los personajes o el autor del libro a quien lo está leyendo y de forma paralela logra
despertar sentimientos profundos en el lector, cuyos sentimientos por la primera o
segunda vía al final llegan al mismo punto, transforman la vida de la persona. Pues,
nadie es de la misma manera antes y después de leer una obra literaria, siempre adquiere
algunos cambios que me permiten llegar a un estado de tranquilidad o equilibrio. La
literatura tiene mimesis, imita la vida humana y el lector imita aquello que más le
impacto de la obra, es una relación mutua de mimesis que desemboca en un proceso
catártico.
Bibliografía:
Abad, H. (2017). Las formas de la pereza. Colombia: Bogotá Debolsillo
Aristóteles. (2004). Poética. Madrid: Alianza Editorial.
Castañera, A. (2021). La teoría de la metáfora de Paul Ricouer en contexto. Anuario de
estudios filológicos. (XLIV) 145-162.
Canavire, V. (diciembre 2013). El diván y la lectura: a propósito de los libros de autoayuda
como soportes terapéuticos. Razón y palabra. (85)
Casullo, N. (2004). El debate modernidad-posmodernidad. Buenos Aires: Retórica.
Ernaux. A. (2020). La vergüenza. España: Tusquets Editores S.A.
Castillo Merlo, M. C. (2011) Paul Ricoeur, lector de Aristóteles: Un cruce entre mímesis e
historia. Revista de Filosofía y Teoría Política (42), 33-47. En Memoria Académica.
Disponible en:http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.5103/pr.5103.pdf
González, S. (2008). Encarar lo real: caos, fantasía y trabajo. Sobre Hans
Blumenberg. Universitas Philosophica, 25(51), 17-39.
https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/vniphilosophica/article/view/11192
Freud, Sigmund (1930/2001). El malestar en la cultura. En Obras completas Vol. 8 (pp.
3017-3067). Madrid: Biblioteca Nueva.
Freud, S. (2020). Más allá del principio del placer. Ediciones Akal.
Foucault, M. (1991). Tecnologías del yo y otros textos afines. Barcelona:
Paidóshttps://uis.overdrive.com/search/publisherId?query=284992&sortBy=newlyadded
Fisgativa, C. (2016). Lenguaje y alegoría. Modos de considerar el arte a partir de Walter
Benjamín. Revista Filosofía UIS, 15 (2), doi: http://dx.doi.org/10.18273/revfil.v15n2-
2016007
Girard, R. (1995). La violencia y lo sagrado. Barcelona: Anagrama.
Havelock, E. (1986). La musa aprende a escribir. Barcelona: Paidós.
Horkheimer, M y Adorno, T. (1998). Dialéctica de la ilustración. Madrid: Trotta.
Illouz, E. (2008). La salvación del alma moderna. Terapia, emociones y la cultura de la
autoayuda. Buenos aires: Katz
Midgley, M. (1996). Delfines, sexo y utopías. México: Fondo de cultura económica.
Martínez, A. (2006). Invención y realidad. La noción de mímesis como imitación creadora
en Paul Ricouer. Diánoia. (LI) (57) 131-166.
Mejía, J. La comprensión aristotélica d ellos trágico. Revista de filosofía de la Pontificia
Universidad Javeriana 21, (pp.73-94)
Mendiola, C. (2017). De filosofía y literatura. México: Universidad Iberoamericana.
Nussbaum, M. C. (1995). La Fragilidad Del Bien: Fortuna y ética en la Tragedia y la
Filosofía Griega. Visor Distribuciones, S.A.
Ong, W. (2016). Oralidad y escritura: tecnologías de la palabra. México: Fondo de cultura
económica.
Papalina, V. (2006). Literatura de autoayuda: Una subjetividad del Sí-Mismo enajenado. La
trama de la comunicación. (11) 331-342. Tomado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?
id=323927061004
Papalini, V. (2017). Curar o sanar. Distintos modos de apropiación de las lecturas
terapéuticas. Forum, Qualitative Sozialforschung [Forum, qualitative social research], 18,
1; 1. https://doi.org/10.17169/fqs-18.1.2326
Papalini, V. (2017). El Buen Vivir, entre las tácticas del consumo y las cosmogonías
ancestrales; Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América
Latina;; Chasqui; 134; 4-2017; 43-59
Parks A. y Szanto, R. (29 de enero 2013). Assessing the efficacy and effectiveness of a
Positive Psychologybased self-help book. USA: Hiram College. Vol 31, nro. 1. Pp. 141-
149.
Pazos, M. (2010). La catarsis: Una lectura desde la poética de Aristóteles. México:
Universidad panamericana.
Ricouer, P. (1980). La metáfora viva. Madrid: EDICIONES CRISTIANDAS S.L
Smiles, S. (2019). Self-help. London: Global grey e-books.
Torres, M. (2019). Neoliberalismo y subjetividad: una genealogía de la felicidad y de la
autoayuda moderna. Colombia: Universidad Pedagógica Nacional
Varias, C. (2005). La Tragedia. Orígenes de la Tragedia. Características generales de la
tragedia Griega, La Tragedia Anterior a Esquilo. Madrid: Excellence.
Vallejo, I. (2019). El infinito en un junco. España: Siruela
Valero, L. (29 de noviembre del 2020). Si busca el secreto de la felicidad, no lea libros de
autoayuda. Australia: The conversation
Vélez, M. (enero- junio 2015). Revista Iberoamerana de Filosofía, Política y
Humanidades, Sobre la tragedia. Colombia: EAFIT
Woolf, V. (2008). Una habitación propia. Barcelona: Seix Barral S.A.