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Capítulo 1

El trabajo de grado de Nicol Daniela Serrano Alfaro explora las nuevas formas de catarsis en la literatura de autoayuda, analizando su evolución desde las ideas de Aristóteles hasta las propuestas contemporáneas de Rafael Santandreu. Se revisan conceptos de catarsis en la tragedia griega y su relevancia en la literatura de autoayuda, destacando la imitación como un mecanismo de aprendizaje y purificación emocional. El estudio también aborda el impacto social y cultural de estas obras en la búsqueda de la felicidad y la autorreflexión en la actualidad.
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El trabajo de grado de Nicol Daniela Serrano Alfaro explora las nuevas formas de catarsis en la literatura de autoayuda, analizando su evolución desde las ideas de Aristóteles hasta las propuestas contemporáneas de Rafael Santandreu. Se revisan conceptos de catarsis en la tragedia griega y su relevancia en la literatura de autoayuda, destacando la imitación como un mecanismo de aprendizaje y purificación emocional. El estudio también aborda el impacto social y cultural de estas obras en la búsqueda de la felicidad y la autorreflexión en la actualidad.
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Las nuevas formas de la catarsis en la literatura de "autoayuda" desde Aristóteles y

Rafael Santandreu

Nicol Daniela Serrano Alfaro

Trabajo de Grado para Optar al Título de Magíster en Filosofía

Director

Pedro Antonio García Obando

Magíster en Lingüística

Universidad Industrial de Santander

Facultad de Ciencias Humanas

Escuela de Filosofía

Bucaramanga

2024
Tabla de Contenido

Introducción

1. Objetivos de estudio

1.1 Objetivo general

1.2 Objetivos específicos

2. Capítulo 1: Revisión sobre el significado de catarsis según Aristóteles en la


“Poética”
2.1 Estudio de las diferentes aportaciones de artículos en torno al concepto de catarsis
de Aristóteles
2.2. Análisis de la noción de catarsis propuesta por Freud en su obra “Más allá
del principio del placer”
2.3. Examen de la idea de catarsis de René Girad en relación con la prevención
de la violencia
2.4. Exposición del significado de catarsis en el pensamiento de Martha
Nussbaum
3. Capítulo 2: Determinación del significado de la catarsis en la contemporaneidad
desde la visión del arte como expresión cultural y social
3.1. El arte visual, escrito y oral como expresiones culturales y sociales
3.2 Intersección entre las formas de arte y el proceso de catarsis
3.3. Cambios en la percepción de la catarsis
3.4. Impacto social y cultural del arte que genera catarsis
4. Capítulo 3: Concepto general de la literatura de autoayuda
4.1. Enfoque y metodología de la literatura de autoayuda desde Rafael Santandreu
4.2. Estructura de la literatura de autoayuda desde enfoques de psicología conductual
4.3. Objetivos en común en la literatura de autoayuda desde la psicología cognitiva y
conductual
4.4. Impacto social y cultural de la literatura de autoayuda en la
contemporaneidad
4.5 Principales críticas hacia la literatura de autoayuda
Resumen

Título: Las nuevas formas de la catarsis en la literatura de "autoayuda" desde Aristóteles

y Rafael Santandreu.

Autor: Nicol Daniela Serrano Alfaro

Palabras Clave: Catarsis, literatura, autoayuda, filosofía, crisis, purificación, guerra.

Descripción:
Abstract

Title:

Author(s): Nicol Daniela Serrano Alfaro

Key Words:

Description:
Introducción
2. Objetivos de estudio

2.1 Objetivo general

2.2 Objetivos específicos


3. Capítulo 1: Revisión sobre el significado de catarsis según Aristóteles en la

“Poética”.

La poética de Aristóteles tiene como objetivo exponer los tipos de este género: la

epopeya, la comedia, el ditirambo y la poesía trágica. La última, es la más pertinente,

porque desde allí se estudia la catarsis. Por ende, es importante recordar que este tipo de

arte se dedica a imitar algunos personajes que viven dentro de la representación de

acciones buenas y malas, ya que “las diversidades del carácter humano casi siempre

derivan de esta distinción, pues la línea entre la virtud y el vicio es la que divide a toda

la humanidad” (Aristóteles, 2004, 1448a). Por tanto, es entendible porque en las obras

trágicas los personajes van de un lado al otro (vicio y virtud), algo que expone a la

humanidad misma, es decir, los humanos son así: seres cambiantes, con vicios, virtudes

y sus actos se denominan buenos o malos dependiendo de su cultura, ideas o la moral de

su grupo social. En la tragedia griega y en la tierra, los hombres son racionales e

irracionales, apasionados y sabios, amorosos o rencorosos, todo es posible en medio de

las pasiones y su control.

Ahora, antes de comprender qué es la catarsis será necesario revisar qué es la

imitación, pues el origen de la poesía se originó gracias a dos causas, pero una de estas

resulta más llamativa por ser parte de la naturaleza humana, es decir, la imitación. Esta

acción tal y como lo decía Aristóteles, que el hombre hacía desde su infancia y le

generaba cierta ventaja sobre los animales es la manera desde la cual aprende (2004,

1448a), cuya teoría también es respaldada por Walter Ong en su obra Oralidad y

escritura: tecnologías de la palabra donde expone el paso de la oralidad a la escritura,

enfatizando que en oralidad lo que se trataba de hacer era transmitir el conocimiento a


través de la repetición o imitación oral, conservando algunos elementos o ideas

principales a lo largo del tiempo y espacio, aunque cambiando o añadiendo algunas

palabras (1996, p.186).

De manera que, desde un filósofo antiguo a un pensador moderno se ha rescatado la

importancia de la imitación en el ser humano. Por ejemplo, Freud en su ensayo El poeta

y la fantasía menciona la importancia de la imitación en la educación de los niños, pues

al imitar están siguiendo ciertos patrones que lo lleven a ser un adulto ideal, se imita lo

que se fantasea y se aprende sobre las cosas a través de tal acto (2010, p.2). Asimismo,

Paul Ricouer en el primer capítulo de su obra La metáfora viva hace una reflexión en

torno a la retórica y la poética de Aristóteles, espacio en el cual expone el significado de

la poética, su valor, sus conceptos y su influencia en la sociedad. Específicamente, habla

de la poesía trágica, cuyo objeto es pertinente estudiar en este trabajo. Por ende, para

esta reflexión es necesario rescatar la concepción que tiene Ricouer sobre la tragedia y

cómo la mimesis es la pieza clave para entender la pertinencia de este tipo de arte en la

ciudadanía. Pues, la tragedia tiene seis partes (1980, p.62):

1. Objeto de la imitación: mythos (trama), ethos (personajes) y dianoia (pensamiento)


2. Objeto de los medios: melos (canto) y lexis (lenguaje)
3. Objeto de modo: opsis (estético)
Lo cual representa 1. la parte del espectáculo, 2. el uso del argumento y 3. la manera

en la cual se ve la tragedia. En suma, las seis partes se distribuyen y subsumen en tres.

Sin embargo, querer abarcar el significado de la catarsis en esta investigación es el

trabajo de mayor importancia y límite de reflexión. Ya que, el poema imita y representa

las acciones humanas, según como fueron, son o se esperaría que debe ser (1980, p.67) y

por ello logra captar la atención del público de forma simultánea mientras juega con sus

emociones.
Ricouer es cuidadoso al explicar qué se entiende por mimesis desde Aristóteles, para

no confundir la concepción de mimesis de este filósofo con la de Platón. Dado que,

según el filósofo del mundo de las ideas todas las cosas naturales, el arte y todo lo que se

puede observar en el mundo es la imitación de las ideas puras. En otras palabras, el

mundo en que habita la humanidad es mimesis del mundo real. Mientras que, la mimesis

desde Aristóteles es la imitación de las acciones o hechos, pues solo esto es lo que se

puede imitar, lo que conlleva acción, porque el mundo natural simplemente es, ya viene

con cierta predeterminación. Razón por la cual, la mimesis es propia del hombre, de

quien puede actuar, accionar e imitar (2004, p.60).

Efectivamente, el pensador en su obra Ética a Nicómaco expone que la actividad es

propia del hombre, porque entre todos los bienes, solo uno es perfecto y este parece ser

la felicidad, porque se elige por sí misma y no por otra cosa, mientras que, cuando se

desea riqueza, lujos, poder, objetos materiales, etc. solo se desea bajo la idea de que al

tenerlos serán felices (1097b 5). Sin embargo, la felicidad no solo proviene del azar, pese

a que en diferentes ocasiones sea este el autor de la felicidad o desdicha de las personas,

porque además dependerá del hombre y la manera de enfrentar los problemas lo cual en

última instancia le genere tranquilidad o felicidad. En palabras del filósofo, “la felicidad

es una actividad de acuerdo con la virtud, es razonable (que sea una actividad) de

acuerdo con la virtud más excelsa, y ésta será una actividad de la mejor parte del

hombre” (1177a15).

Razón por la cual, a través de la tragedia griega se expone la ética griega, una ética

aristócrata, que promueve la actividad humana basada en la autoridad y la sumisión.

Pues el héroe se muestra como la autoridad por ser el modelo a seguir de los ciudadanos

mientras que los ciudadanos de forma inconsciente siguen ese modelo (p.33). Esto no es
extraño, porque toda ética tiene su carácter social, demostrando que la actividad humana

es un trabajo de imitación de lo deseable; sustentando de nuevo que la mimesis es

fundamental en el aprendizaje y por eso es uno de los elementos principales en la

tragedia griega que tenía como objetivo educar a la ciudad.

No obstante, lo que sí parece curioso y merece atención fuera del objetivo de este

trabajo, es reflexionar si la actual democracia que reina en la mayoría de las sociedades

contemporáneas que tienen como Best Sellers los libros de autoayuda, cuyos libros

contienen historias de personas modelos y las resaltan por saber afrontar las dificultades

de la vida y adquirir un estado de tranquilidad o la felicidad (Santandreu, 2016, p.395),

hasta el punto en que sus lectores lo tomen como un ejemplo (o de forma inconsc iente

autoridad), para guiar su vida y sus acciones, cabría preguntarse ¿ser un modelo es ser

autoridad? ¿la actual democracia solo encubre la aristocracia? ¿las sociedades

contemporáneas visten de democracia sus aristocracias? en vista de estas preguntas,

parece que estos libros resultan ser más que un elemento que fomenta la individualidad,

al contrario, en medio de la intersubjetividad motiva la sociedad, pero no cualquier

sociedad, la aristócrata. Pero esto podrá revisarse con mayor detalle en el siguiente

capítulo.

Siguiendo el orden de ideas, si una de las características de la tragedia es la imitación

y los libros de autoayuda que se presentan como un tipo de manual que deberían seguir

los humanos para lograr un estado de tranquilidad o felicidad, ¿se podría decir que desde

la tragedia y la literatura mencionada se comparte la exaltación de la imitación en el

humano? además, ¿será la imitación parte del proceso catártico en la tragedia griega y la

literatura de autoayuda?, por ahora, visto lo anterior podría responder que es posible. Sin

embargo, esto se estudiará con más detalle más adelante. Por ahora, lo importante es
comprender qué entendía Aristóteles como proceso de catarsis y para ello bastará leer la

siguiente cita:

Es la imitación de una acción esforzada y completa, de cierta amplitud, en lenguaje

sazonado, separada cada una de las especies [de aderezos] en las distintas partes, actuando los

personajes, y no mediante el relato, y que mediante compasión y temor lleva a cabo la purgación

(kátharsis) de tales afecciones (1971, p.47).

Entonces, la catarsis es un proceso de purgación de ciertas afecciones y se lleva a

cabo a través de la contemplación de los personajes. Es decir, gracias a la visualización

de unos personajes que imitan las acciones humanas más valerosas se logra sentir

compasión y temor ante la proyección de lo que viven estos personajes desde su

condición humana abierta a todos los seres de la misma especie. No obstante, en medio

de esos sentimientos se logra la purgación como un tipo de “consuelo” ante los

malestares humanos, gracias a la proyección del sí mismo en el otro, como un campo de

posibilidades abiertas hacia el individuo, donde él podrá afrontarlas como lo han hecho

sus antepasados (personajes trágicos) o aceptarlo como parte de la vida humana.

En síntesis, la catarsis desde la poética de Aristóteles es la purgación del alma que se

ve afectada por la compasión y el temor a través de la visualización de obras trágicas

donde los personajes muestran en su máximo esplendor la condición humana, sus

afecciones, sus sentimientos, sus valores y su capacidad de asimilar, luchar y continuar

la vida humana con una carga más ligera.

Pero eso no solo se puede conocer o entender a través de la Poética, porque en la

Política de Aristóteles, el filósofo también menciona que “para los hombres, vivir

dichosamente, consiste en la alegría, en la virtud o en ambas cosas” (p.374), pues estas

pertenecen a los hombres razonables, que no confunden su felicidad con los bienes
externos, pues estos, de hecho, en exceso siempre perjudican al hombre en lugar de darle

felicidad. Ejemplo: si una persona tiene hambre y come lo necesario para saciar su

necesidad se sentirá bien, pero si come en exceso acabará enfermándose, lo cual no va a

favor de su bienestar. Mientras que, vivir virtuosamente es ser razonable, actuar de

forma mesurada para mantener una vida equilibrada, que no le lleve a excesos ni

miserias. Por tanto, será el ejercicio reflexivo el mejor compañero de la actividad

humana para buscar la felicidad, algo que también sostienen Santandreu a lo largo de sus

obras, indicando la importancia de ser autocríticos y reflexionar de forma sensata ante

toda situación para prevenir cualquier malestar o desdichas e incluso enfrentarse a la

desdicha con un temperamento mesurado (p.153).

De manera que, desde Aristóteles hasta los pensadores contemporáneos la felicidad es

actividad (p.381), pues aunque algunos bienes provengan del azar así como la riqueza

proviene de la herencia familiar, no todo puede venir del azar, y, por tanto, será

responsabilidad de las actividades que haga la persona los resultados de eso, su felicidad

o desdicha. Además, la educación y el hábito (p.407) será aquello que influya

fuertemente en la felicidad, porque a través de estos el hombre aprende y actúa a partir

de lo que sabe. De ahí que, la educación en Aristóteles sea tan importante. De forma

análoga, al comprender que la mimesis es el elemento fundamental de la educación y

que la tragedia es justo eso, la proyección de una forma de vida por parte de los héroes

que será adoptaba por los ciudadanos que aprenden a través de este arte,

específicamente, porque el arte es la imitación de la naturaleza y por tanto, tienen como

objetivo coordinar el hacer humano y la producción natural (Ricouer, p.66). En suma, el

arte es una imitación, que proyecta el que quehacer o la actividad humana ideal,

especialmente, en la tragedia y los libros.


De forma análoga, Mauricio Vélez en su artículo Sobre la tragedia griega, expone

que el arte en los griegos se considera una actividad que ofrece cierto tipo de

conocimiento desde la experiencia (p.37) y que trabaja en torno a las preocupaciones de

la ciudad, por lo cual, la tragedia griega es considerada como una herramienta formadora

de los individuos con miras a una sociedad buena. El ejercicio consiste en que el

individuo experimente el proceso de catarsis para liberar su carga emocional y de forma

consecuente estar disponible o contar con el estado mental necesario para entrar en

contacto con sus conciudadanos. En suma, desde Vélez se sostiene la concepción de

catarsis de Aristóteles pero se hace énfasis en el efecto social que produce este proceso

de forma paralela.

Fernando Mejía, reconoce la concepción de catarsis de Aristóteles al igual que

Vélez, pero enfatiza en que la tragedia es una especie de poesía basada en la mimesis

(imitación), donde lo que importa no son los hombres sino sus acciones, pues “el poeta

se interesa en las acciones que ellos realizan o padecen, acciones por las cuales son

felices o desdichados” (1993, p.78), por lo cual, se deduce que la catarsis no es posible si

no se ve reflejado en las acciones de los personajes los vicios y las virtudes humanas en

compañía de sus consecuencias, se admite que no hay hombres buenos y malos, solo

hombres que gozan del bien y el mal. No obstante, dicha armonía entre el bien y el mal

no niega la posibilidad de que el receptor de la tragedia se identifique con un personaje y

otros no, que sienta cierta cercanía o estima respecto a uno de los personajes y los otros

no, de hecho, esta inclinación hacia alguno de los personajes es lo que genera la

compasión y el temor para llegar a la catarsis.

David Alvarado, expone la idea de catarsis del filósofo Hölderlin, cuya concepción se

aleja de las que se han mencionado líneas atrás. Pues este pensador, aunque no habla de
forma explícita sobre qué es la catarsis, sí afirma que este proceso de purificación del

alma se lleva a cabo gracias al héroe trágico, específicamente, en relación con su forma

de actuar que va en contra de las leyes divinas y es corregida por medio del dolor, la

tristeza, el sufrimiento y todos los malestares que pueda experimentar como efecto de la

furia divina. La catarsis es la purificación del alma debido a la reconciliación del héroe

trágico con lo divino, en otras palabras, un tipo de reconstrucción u orden equilibrado

del cosmos a través de la relación entre lo divino y lo humano (p.171).

De hecho, el filósofo René Girad en su obra La violencia y lo sagrado, sostiene la

misma idea de Alvarado sobre la catarsis como un proceso de purificación religioso y

social, donde se busca un equilibrio con Dios y disminuir de forma considerable la

violencia dentro de un grupo social. Sin embargo, su teoría se sostiene desde la

concepción de la violencia como divina y necesaria, porque a través de una victima

propiciatoria que sufre toda la violencia hasta eliminarse se cree que esa persona es un

tipo de “mancha que contamina todas las cosas de su entorno y cuya muerte purga”

(Girad, año, cap. ), es decir, aunque toda la tragedia la representa uno de los individuos

de la sociedad, lo importante no es lo que pueda sentir esta persona sino los efectos de

este fenómeno en la comunidad. En otras palabras, la catarsis es un proceso de

purificación social que se lleva a cabo con el sacrificio de uno de los individuos que

personifica el mal de la sociedad para lograr un equilibrio con la divinidad.

Según lo anterior, el elemento fundamental del proceso catártico ya no es la

imitación, es la violencia, porque “siempre es una violencia menor que sirve de barrera a

una violencia peor” (Girad, año, cap.w ), porque al efectuar la violencia sobre una sola

víctima se logra restaurar el orden social y eliminar todo el mal había en la comunidad,

mientras que, si no existiera una víctima propiciatoria todos los males se reflejarían en
cada integrante e la sociedad hasta que ellos logren matarse entre sí de forma salvaje.

Por ejemplo, el homicidio de Penteo representa como Dios se venga del malestar de los

tebanos, enfatizando en su incredulidad hacia la divinidad y es esa muerte lo que purifica

esa comunidad hasta el punto de concederle una relación armónica con la divinidad.

Lo anterior no significa que la mimesis desaparezca dentro del proceso de catarsis, si

no que se produce a través de un deseo modelo. Esto quiere decir que existe un deseo

por repetir la misma forma del proceso catártico (seleccionando una víctima

propiciatoria y purgando la comunidad), pero esta mimesis no se manifiesta de forma

abierta como sucede en el deseo infantil que es reconocido (Girad, año, cap.), porque los

adultos suelen sentir algo de vergüenza al modelarse pensando en otro individuo o el

colectivo, hasta el punto de sentir miedo por caracterizarse como un objeto sin ser o

identidad. Empero, de una u otra forma el ser humano no logra escaparse de la mimesis

en ninguna etapa de vida y tampoco de los sentimientos, por lo cual se concluye desde

Girad que en la tragedia y la vida real todos pueden ser buenos o malos, nadie tiene un

rol fijo, esto es ser humano: gozar del bien y el mal.

Por otro lado, retomando la idea de la importancia o el significado de la imitación,

cabe resaltar la concepción de catarsis que se puede inferir desde la obra Más allá del

principio del placer de Freud, a partir de la repetición compulsiva como un tipo de

búsqueda o impulso hacia la repetición de situaciones traumáticas, dolorosas, tristes,

etc., porque esta parece la forma a través de la cual el ser humano puede tener la

capacidad de dominar y comprender estas situaciones que se presentan en cualquier

etapa de la vida humana. Además:

“Lo que la compulsión de repetición hace revivir no puede sino producir displacer al yo,

pues saca a la luz efectos de pulsiones reprimidas. Pero es un displacer que ya hemos visto
que no contradice el principio del placer; un displacer para un sistema y, al mismo tiempo,

una satisfacción para el otro” (Freud, p.20)

Por ello, es entendible que los humanos experimenten catarsis o exista cierto grado de

placer al ver las obras trágicas, porque esas son una forma de repetición compulsiva,

pues se busca observar un tipo de obra que represente el dolor humano y la forma cómo

se puede abordar ese dolor o situación. De ahí que, la esencia de la catarsis de

Aristóteles es la imitación y sus efectos, que se ha transmitido a diferentes pensadores y

filósofos, los cuales han conservado esa esencia pero moldeado el significado de la

catarsis a diferentes líneas: religión, psicología, literatura, arte, etc.

Retomando la postura de la psicología, Freud es fundamental para comprender cómo

paso de tener una simple admiración o gusto hacia la tragedia griega a representarla en la

vida común de los individuos. Pues ser un humano ya es condición de posibilidad para

vivir diferentes tragedias, nadie puede escaparse de las emociones, de sus sentimientos,

de los hechos destructores, pero tampoco de la posibilidad de abreacción y, por

supuesto, de la catarsis. De hecho, en el texto Freud, Breuer y Aristóteles: catarsis y el

descubrimiento del Edipo se expone que el método catártico fue un complemento de la

hipnosis en el tratamiento que el filósofo ofrecía a sus pacientes, porque parecía que la

hipnosis ya no era suficiente o tan eficiente para alcanzar una mejora en el estado de sus

pacientes. Al necesitar una herramienta que permita las vías de abreacción de todos los

sentimientos reprimidos de la persona aparece la catarsis… la cual: “no se agota en su

acción momentánea, sino su misión consiste en ordenar la vida psíquica, de modo que

impulsos y apetitos irracionales queden subordinados a lo que es superior en el alma, la

inteligencia (Nous)” (Figueroa, 2014, p.265).


De hecho, cuando Freud conoció a Breuer proyectó en él la figura paterna y en Flieb

la salvación. En otras palabras, pese a todo el apoyo que tuvo Freud por parte de Breuer

al final de su relación sostuvo fuertes sentimientos contra su maestro al compararlo de

forma inconsciente con su padre, mientras que, tomó la figura de Flieb como la

proyección del ideal de un buen padre. Seguidamente, tuvo un proceso catártico a través

de la proyección y contemplación de dos figuras que él mismo idealizo con rasgos

antagónicos, con el objetivo de soltar la carga que tenía de odio hacia su padre desde la

infancia, es decir, la contemplación de su relación con Breuer y Flieb fue lo que le

permitió experimentar la purificación de su alma.

Asimismo, a partir de la relación que sostuvo Freud con Breuer, Flieb y su padre no

solo queda plasmado a modo de ejemplo el proceso de catarsis y el complejo de Edipo.

Al contrario, surge la sospecha que el proceso de purificación a través de la

contemplación podría darse de forma consciente e inconsciente. Es decir, cuando Freud

atendía a sus pacientes y entraban en un proceso de recordatorio sobre los sentimientos

reprimidos que le estaban causando dolor e incomodidad, había una conciencia de la

aplicación del método catártico por parte del paciente. Mientras que, cuando Freud

experimento la catarsis y el complejo de Edipo lo hizo de forma inconsciente pues no

buscaba aplicar en su vida lo que hacía con sus pacientes, solo pensaba en trabajar y

mejorar sus métodos, lo cual de forma involuntaria le llevo a experimentar esos dos

fenómenos.

Por otro lado, la esencia de la catarsis como proceso de purgación de las pasiones que

le permite al ser humano tener cierta tranquilidad o acercamiento a la felicidad que

permanece en el tiempo es la visión que tiene Paul Ricouer, pues él afirma que el

proceso de purificación del alma se lleva a cabo a través de las letras, sin desconocer los
efectos y la forma en que se experimentan la catarsis desde Aristóteles, donde los

sentimientos que permiten la purificación nacen gracias a la contemplación de la sobras

trágicas y no por escuchar a los personajes u otras tipos de formas artísticas. De manera

que, Ricouer es consciente de los elementos que establece el filósofo antiguo como

necesario y únicos dentro del proceso catártico, porque los mantiene exceptuando el tipo

de arte.

Al cambiar el tipo de arte que usan las personas para purificar su alma, por ejemplo,

ir del teatro a lo textual, se abre el número de posibilidades sobre el tipo de arte que

puede servir para liberar las cargas negativas de la vida. Sin embargo, decir que todo arte

puede reemplazar la obra teatral para el proceso de catarsis es apresurado y no es

exactamente la idea de Ricouer, pues el filósofo solo considera de forma consciente que

la literatura es lo que puede tomar el lugar del teatro, en la medida en que cuenta con la

capacidad de presentar elementos como mimesis, compasión y temor dentro de las letras

de las obras literarias.

Asimismo, la narrativa literaria tiene la capacidad de transmitir los sentimientos de

los personajes o el autor del libro a quien lo está leyendo y de forma paralela logra

despertar sentimientos profundos en el lector, cuyos sentimientos por la primera o

segunda vía al final llegan al mismo punto, transforman la vida de la persona. Pues,

nadie es de la misma manera antes y después de leer una obra literaria, siempre adquiere

algunos cambios que me permiten llegar a un estado de tranquilidad o equilibrio. La

literatura tiene mimesis, imita la vida humana y el lector imita aquello que más le

impacto de la obra, es una relación mutua de mimesis que desemboca en un proceso

catártico.
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