Su regulación jurídica en Occidente es de vital importancia por las funciones
que cumple, tanto desde una perspectiva de realización personal como de
sustento económico familiar.
En este sentido, la doctrina ha precisado que, cuando el empleador y el
trabajador "pactan" un contrato a honorarios vulnerando el orden público
laboral, no es posible argumentar la legitimidad de ese pacto civil sobre la base
de una supuesta DOCTRINA DEL ACTO PROPIO, dado que el derecho laboral es
de orden público y por ende irrenunciable, y en este contexto, es de la esencia
que no puede renunciarse al tipo de vínculo, cuando se cumplen los
presupuestos legales para ello, en otras palabras, si las partes pudieran
calificar libremente la naturaleza del vínculo, siempre el empleador podría
condicionar la contratación del trabajador a que éste acepte que se trata de un
contrato civil y de esta forma sería posible eludir toda la tutela laboral del
Código del Trabajo. En el fondo, la doctrina del acto propio no es pertinente en
estos casos, dado que es el empleador el primer responsable de la calificación
laboral de la relación (él debe escriturar el contrato) y, por ello, no existe un
comportamiento contradictorio por parte del trabajador, ni tampoco una
conducta de mala fe por su parte, dado que la calificación laboral de un
contrato obedece a los supuestos objetivos de los arts. 7º y 8º del CT (Sierra,
2010: pp. 145 y ss.). Analizando estos elementos del contrato de trabajo y
comparándolos, por ejemplo, con los del arrendamiento de servicios (contrato a
honorarios), es fácil advertir que la SUBORDINACIÓN es el elemento
diferenciador más claro.
Esta especial tutela del trabajador ha llevado a parte importante de la doctrina
a distinguir entre RELACIÓN DE TRABAJO y contrato de trabajo. La relación
jurídica de trabajo no sería el resultado de un contrato, sino del hecho de la
inserción del trabajador en la empresa. No sería necesaria la redacción del
contrato para que haya relación de trabajo y, por ende, protección del
trabajador. En el derecho chileno relación de trabajo y contrato se identifican,
ya que este último es consensual, como veremos en capítulos posteriores (por
tanto, la mera inserción da cuenta del consentimiento que perfecciona el
contrato).
En el arrendamiento quien realiza el trabajo es un sujeto independiente y
autónomo que queda obligado a una obligación de hacer, en cuanto
intercambio de una obra material (1996 y ss. CC) o servicio inmaterial (2006 y
ss. CC) por un precio; a diferencia del contrato de trabajo, donde el
dependiente coloca su capacidad de trabajo bajo las órdenes del empleador,
dentro de un contexto profesional determinado. En consecuencia, el elemento
diferenciador y determinante del contrato de trabajo es la subordinación y
dependencia.
En cuanto al ÁMBITO DE APLICACIÓN del contrato de trabajo, éste se aplica a
todos los trabajadores subordinados del sector privado y a las personas que
trabajan en oficios de notarías, archiveros y conservadores. Al respecto, la ley
Nº 20.510 agregó un nuevo inciso tercero en el art. 4º del CT (relativo al
criterio de continuidad de la empresa), para precisar que los trabajadores de
notarías, conservadores y archiveros no verán alterados sus derechos en caso
de cambio de titularidad en la respectiva notaría, archivo o conservador. Con
esta enmienda el legislador busca proteger a estos trabajadores frente a un
cambio de notario, archivero o conservador.
Se encuentran excluidos del CT los siguientes trabajadores (art. 1º CT): a) Los
funcionarios públicos. El CT no rige para los funcionarios de la Administración
del Estado, centralizada y descentralizada, del Congreso Nacional y del Poder
Judicial, los cuales cuentan con estatutos especiales. b) No se norman por el CT
los trabajadores de las empresas o instituciones del Estado o de aquéllas en
que éste tenga aportes, participación o representación, siempre que dichos
funcionarios o trabajadores se encuentren sometidos por ley a un estatuto
especial (por ej.: FAMAE)
Con todo, los trabajadores de estas entidades (letras a y b) se sujetan a las
normas del CT en los aspectos o materias no regulados en sus respectivos
estatutos, siempre que ellas no fueren contrarias a estos últimos. Como vemos,
el Código del Trabajo es el estatuto de derecho común en materia laboral,
supletorio de los estatutos del sector público.
También se encuentran excluidos del CT los siguientes servicios:
a) Los prestados por personas que realizan oficios o ejecutan trabajos
directamente al público (art. 8º inc. 2º). Se trata de los trabajos realizados por
los lustrabotas, cuidadores de vehículos, lavado de autos, duplicadores de
llaves, etc.
b) Aquellos que se efectúan discontinua o esporádicamente a domicilio, que no
dan origen al contrato de trabajo (art. 8º inc. 2º), como el caso de los
jardineros, mantención de piscinas, electricistas o plomeros, siempre que sean
servicios discontinuos o esporádicos.
c) Los servicios que preste un alumno o egresado de una institución de
educación superior o de la enseñanza media técnico-profesional, durante un
tiempo determinado, a fin de dar cumplimiento al requisito de práctica
profesional (art. 8º inc. 3º).
d) Las normas del CT sólo se aplicarán a los trabajadores independientes en los
casos en que expresamente se refieran a ellos (art. 8º), por ej.: en el caso del
art. 216 letra c) del CT. Estos trabajadores son definidos como los que en el
ejercicio de la actividad de que se trate no dependen de empleador alguno ni
tienen trabajadores bajo su dependencia (art. 3º letra c).
Por todo lo visto, concluimos que el contrato de trabajo es de naturaleza
especial, configurándose como figura propia del derecho laboral.
Las CARACTERÍSTICAS del contrato de trabajo son las siguientes:
a) Es nominado, ya que se encuentra expresamente contemplado y regulado
en el CT.
b) Es un contrato personal, dado que versa sobre servicios personales e
indelegables del trabajador.
c) Es consensual (1443 del CC), como lo dispone expresamente el art. 9º del
CT.
d) Es bilateral, ya que las partes se obligan recíprocamente (art. 1439 CC). Se
trata de obligaciones patrimoniales y personales.
e) Es oneroso, dado que tiene por objeto la utilidad de ambos contratantes,
gravándose cada uno en beneficio del otro (art. 1440 CC).
f) Es conmutativo, ya que las obligaciones contraídas por las partes se miran
como equivalentes (art. 1441 CC). La conmutatividad no es total, es atenuada
por técnicas propias del derecho laboral, como la continuidad en los períodos
de suspensión del contrato, a veces incluso con derecho a remuneración como
sucede en el feriado.
g) Es un contrato principal, ya que subsiste por sí mismo, sin necesidad de otra
convención (art. 1442 CC).
h) Es dirigido e intervenido por el orden público laboral. Considerando el
desnivel de poder negociador entre las partes, el Estado interviene para
proteger al sujeto débil (el trabajador) y evitar un contrato leonino (ya en Roma
se prohibieron las "sociedades leoninas", denominadas así por la conocida
fábula de Fedro (cuyo antecedente remoto es Esopo en su fábula "Las Partes
del León"), donde la vaca, la cabra, la oveja y el león hicieron una sociedad,
donde este último llevaba todas las ganancias) (vid. Di Pietro y Lapieza, 1985:
300).
i) Es de tracto sucesivo, ya que se cumple y realiza en el tiempo, en forma
continuada y sucesiva durante la vigencia del contrato.
j) Es de ejecución subordinada, dado que el trabajo se ejecuta bajo
subordinación y dependencia del empleador, quien dirige al trabajador.
Estimamos que de todas las características destacan el ser un contrato
personal, dirigido y de ejecución subordinada.
Para una parte importante de la doctrina el contrato de trabajo es de adhesión
(Lizama, 2003: 20 y 21). Estimamos que es así en la mayoría de los casos, pero
no en todos (excepcionalmente puede haber trabajadores que pueden negociar
individualmente su estatuto, por ejemplo, un médico especialista y reconocido
como el mejor en su área, que negocia su contratación en una clínica de
prestigio).