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ASERTIVIDAD

La asertividad es la habilidad de expresar opiniones y necesidades sin agredir a los demás, y se sitúa entre la pasividad y la agresividad. Para ser más asertivos, es importante aprender a decir 'no', establecer límites claros y comunicar nuestras emociones de manera efectiva. La asertividad se desarrolla a lo largo de la vida y requiere práctica y paciencia para mejorar nuestras interacciones sociales.

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ASERTIVIDAD

La asertividad es la habilidad de expresar opiniones y necesidades sin agredir a los demás, y se sitúa entre la pasividad y la agresividad. Para ser más asertivos, es importante aprender a decir 'no', establecer límites claros y comunicar nuestras emociones de manera efectiva. La asertividad se desarrolla a lo largo de la vida y requiere práctica y paciencia para mejorar nuestras interacciones sociales.

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ASERTIVIDAD

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es la capacidad, que todos podemos desarrollar, de expresar una


opinión, deseo o necesidad sin agredir al otro.

Cuando nos relacionamos con los demás, son muchas las situaciones en las que
tenemos que decir no, poner límites o mostrar desacuerdo. Para ello es necesario
el reconocimiento de nuestras emociones y su correcta expresión, sin por ello
violentar a los demás.

A veces tenemos la impresión de que al decir “no” a alguien, nos arriesgamos al


rechazo, a la hostilidad, el conflicto y a la desautorización por parte de nuestro
interlocutor. Habitualmente esto genera una conexión inconsciente con nuestras
experiencias tempranas, nuestras relaciones vinculares y de desarrollo, conectado
también con nuestra autoestima.

En el ámbito de la comunicación y relación con nuestros iguales, la asertividad es


un continuo que se mueve a lo largo de una línea dimensional, en cuyos extremos
se encuentran la pasividad/sumisión y la agresividad, respectivamente

El círculo se cierra, llevándonos a dos extremos opuestos, que condicionan nuestra


respuesta:

1. “¿quién soy yo para decir que no?” (extremo sumiso y pasivo)

2. “¿Quién se ha creído él qué es?, se va a enterar!!!


En el punto intermedio entre los extremos citados, se encuentra la asertividad, esa
capacidad para comunicarnos, para expresar nuestra opinión y establecer nuestros
límites de forma clara, no agresiva y teniendo en cuenta “al otro”, pero sin que “el
otro” nos anule. Una adecuada asertividad está relacionado con una buena
autoestima. Y esto nos lleva al hecho de que no siempre manifestamos la misma
dimensión de asertividad en las diferentes áreas de nuestra vida. En ocasiones
somos asertivos por ejemplo con la pareja, pero sin embargo nos cuesta más serlo
en la misma medida con el trabajo o con nuestros amigos. En aquellas áreas en las
que nos manifestamos menos asertivos, tendemos a “aguantar”, a “ceder” parte de
un espacio relacional que nos corresponde, hasta saturarnos y en ocasiones
acabar bien por generar un síntoma psicológico como la ansiedad, bien por
“explotar” de forma agresiva, trasladándonos al otro extremo, a veces con un
sentimiento de culpa posterior.

¿Qué podemos hacer para ser más asertivos?

Muchas veces manifestamos cierta dificultad para decir “no” ante cualquier
demanda, por temor a ser rechazados. Frecuentemente esto está más relacionado
con nuestra tendencia a rumiar dicha situación imaginando posibles respuestas
negativas y cómo nos sentiríamos en tal caso, cosa que en muchas ocasiones no
sucede.

1. Di “no” sin pensarlo ni dudarlo demasiado. Si lo piensas demasiado,


comenzarán a operar los sesgos de pensamiento y acabarás por dar una
respuesta diferente a la que en realidad quieres.
2. Da una pequeña explicación con el objetivo de que el interlocutor no se
sienta rechazado. Esto también contribuye a tranquilizar tus temores
3. Si la persona y la ocasión lo merece y sobre todo, si es posible, ofrece una
alternativa.
p.e.:
1) El próximo fin de semana no podré ayudarte
2) Ese fin de semana lo tengo ocupado (explicación si procede)
3) Si quieres lo dejamos para el siguiente (si la persona y la ocasión
consideras que lo merecen a tu juicio)
¿Y cómo me mantengo asertivo ante alguien que es “agresivo” conmigo?

1. Responder de forma contundente, con expresiones como: “no me gusta


que me hables así, por favor, utiliza otro tono/otras formas”. Estas son
expresiones contundentes que establecen límites de una forma clara y que
a menudo, tienden a generar al principio un empeoramiento, una actitud
irascible en el interlocutor, sin embargo, posteriormente contribuyen a
generar una actitud más cuidadosa, más reflexiva al comunicarse contigo.
“Ya están avisados”.
2. Responder sin hacerlo como la otra espera, no reforzándole, cambiando
de tema o dejando la conversación. Esto produce un efecto de extinción,
puesto que su actitud no le proporciona los resultados que esperaba: p.e.:
“entiendo, bueno…te dejo porque tengo mucho que hacer en este momento.
“; “es evidente que no pensamos igual y tampoco vamos a convencernos el
uno a otro; mejor dejamos esta conversación para momentos más
tranquilos”
3. Pedir que sea más concreto. Generalmente las personas que se
comunican de una forma agresiva lo hacen sin demasiada concreción y
tienden a generar en el otro inseguridad y ansiedad. Por ello, al pedirle que
nos concrete, devolvemos de nuevo “la pelota” a nuestro interlocutor,
dándonos a nosotros mismos un tiempo para “disociarnos” de su actitud
agresiva y le obligamos a reformular su expresión: p.e.: “no entiendo a qué
te refieres con que no hago mi trabajo. ¿me podrías explicar a qué te refieres
exactamente?.
4. Banco de niebla. En este caso reducimos la tensión con una expresión en la
que transmitimos que nos ponemos en su lugar, pero defendiendo nuestro
punto de vista: p.e.: “sé que me dices esto con buena intención y quizás no
sea de tu agrado cómo trabajo, pero yo creo que lo hago bien y de una forma
adecuada y eficaz”.
5. Disco rayado. Cuando alguien insiste en conseguir algo de nosotros y no
atiende a nuestra negativa, manifestándose invasivo, pesado. En ese caso
repetimos tantas veces como sea necesario un MISMO mensaje
reiteradamente, sin gran implicación emocional. P.e.: “se lo que me pides,
pero en este momento es absolutamente imposible, lo siento. Sí, ya sé lo
que me estás pidiendo, pero en este momento es totalmente imposible, lo
siento…”
6. Espejo. A veces es necesario hacer ver al otro que está alterándose
demasiado, que su expresión emocional es excesivamente “intensa”, o que
directamente nos está faltando al respeto. P.e.: “Quizás no te estás dando
cuenta, pero me estás gritando. Por favor, prueba a decirme lo mismo sin
gritarme”.

¿Todo esto para responder, pero, cómo hago para pedir algo de forma asertiva?
A veces lo que nos cuesta trabajo no es tanto responder, como pedir, igualmente
por miedo a que nos digan que no, a sentirnos rechazados o avergonzados.
En estas circunstancias hemos de expresar claramente lo que necesitamos, lo que
queremos, conscientes y aceptando la posibilidad de que recibamos un “no” por
respuesta, sin que ello implique un rechazo, sino quizás también una muestra de
asertividad por parte del interlocutor.
P.e.:
1. Necesitaría que me ayudases con esto, ¿me puedes ayudar? (directo)
2. Sé que tienes mucho trabajo, pero ¿podrías ayudarme, por favor?
(empatizando)

¿Y cómo puedo ser asertivo cuando me enfado?


En este caso se hace necesario expresar claramente nuestros sentimientos,
siguiendo la siguiente secuencia:
1. Manifiesto mi emoción. “Me siento muy enfadado por cómo me has
hablado”
2. Especifico qué y por qué me ha molestado. “Me has levantado la voz y no me
gusta que me griten”
3. Empatizo poniéndome en el lugar del otro. “entiendo que tu también estés
enfadado, pero eso no justifica que me grites”
4. Expreso lo que necesito. “de aquí en adelante, por favor, háblame con
respeto”

Es necesario tener en cuenta que la asertividad es un componente de nuestra


personalidad que adquirimos a lo largo de nuestro crecimiento y maduración,
influido tanto por nuestras relaciones vinculares, así como por nuestras
experiencias vitales y por tanto, su déficit requiere de un nuevo aprendizaje, de una
modificación en nuestro comportamiento y en nuestras actitudes relacionales, que
requieren de paciencia y de constancia. Ningún cambio se produce de forma
inmediata, sino que requiere de un tiempo de aprendizaje.

Referencias bibliográficas:

• Castanyer Mayer-Spiess, Olga. La asertividad: expresión de una sana


autoestima. Desclée de Brouwer, 1996.
• Ellis, Albert. Manual de terapia racional emotiva. Desclée de Brouwer,
1992.
• Kelly, Jeffrey. Entrenamiento en Habilidades Sociales. Desclée de
Brouwer.
• Avance Psicólogos. (2019). Las mejores herramientas para potenciar la
asertividad.

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