0% encontró este documento útil (0 votos)
21 vistas4 páginas

3 Ensayos

Freud explora la conexión entre el desarrollo psicosexual infantil y la formación del carácter adulto, destacando cómo la relación con la zona anal influye en rasgos como el orden y el perfeccionismo. Además, analiza las teorías infantiles sobre la sexualidad, que surgen de la curiosidad y la necesidad de entender su entorno, y cómo estas pueden afectar la vida adulta. Finalmente, describe el proceso de desprendimiento de la autoridad parental en los neuróticos, quienes a menudo recurren a fantasías para lidiar con sus deseos y conflictos familiares.

Cargado por

valeriaxduran
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
21 vistas4 páginas

3 Ensayos

Freud explora la conexión entre el desarrollo psicosexual infantil y la formación del carácter adulto, destacando cómo la relación con la zona anal influye en rasgos como el orden y el perfeccionismo. Además, analiza las teorías infantiles sobre la sexualidad, que surgen de la curiosidad y la necesidad de entender su entorno, y cómo estas pueden afectar la vida adulta. Finalmente, describe el proceso de desprendimiento de la autoridad parental en los neuróticos, quienes a menudo recurren a fantasías para lidiar con sus deseos y conflictos familiares.

Cargado por

valeriaxduran
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

«Charakter und Analerotik»

Freud desarrolla en este texto la relación entre el desarrollo psicosexual infantil y la


formación del carácter en la adultez, específicamente en relación con el erotismo anal.
Señala que ciertas personas, cuyo carácter se define por el orden, la ahorratividad y la
pertinacia, han tenido en la infancia una fuerte vinculación con la zona anal debido al placer
obtenido de la retención y expulsión de las heces. Durante el período de latencia sexual,
que va aproximadamente desde los cinco hasta los once años, se desarrollan formaciones
psíquicas como la vergüenza, el asco y la moral, que actúan como barreras frente a las
pulsiones sexuales, por lo que estas tendencias pierden su objetivo sexual, y la energía
libidinal asociada se redirige hacia otras áreas a través de la sublimación.
Freud explica que durante la infancia, el control de los esfínteres no solo representa una
etapa del desarrollo fisiológico, sino también un momento en el que los niños pueden
mostrar actitudes obstinadas ante la defecación, resistiéndose a evacuar cuando se les
indica. En estos casos, la retención de las heces puede brindar placer y convertirse en una
fuente de conflicto con los adultos encargados de la crianza. En la vida adulta, las pulsiones
erógenas vinculadas a la zona anal se transforman en rasgos de carácter que reflejan la
disciplina y el control, como el perfeccionismo, la tendencia al ahorro o una firmeza
extrema en sus decisiones.
Asimismo, Freud establece un vínculo entre el erotismo anal y el interés por el dinero,
basado en la equivalencia simbólica entre excremento y riqueza presente en la cultura
arcaica, el inconsciente y la neurosis. Expresiones populares y creencias antiguas refuerzan
esta conexión, como la superstición de que el oro es “la caca del infierno” en la tradición
babilónica, o la idea de que el dinero entregado por el diablo se convierte en excremento.
En el psicoanálisis, incluso las constipaciones neuróticas pueden aliviarse cuando el
paciente trabaja sus conflictos relacionados con el dinero, lo que confirma la conexión
inconsciente entre ambas esferas.
Finalmente, Freud sugiere que otros rasgos de carácter pueden estar ligados a la excitación
de distintas zonas erógenas durante el desarrollo. Menciona el caso de la ambición excesiva
en personas que sufrieron enuresis en la infancia, planteando que los rasgos de personalidad
pueden ser continuaciones directas de las pulsiones infantiles, sublimaciones de estas o, en
algunos casos, reacciones formadas en oposición a ellas.
«Über infantile Sexualtheorien»

Freud basa su teoría sobre la sexualidad infantil en tres fuentes: observación directa,
recuerdos de adultos neuróticos y psicoanálisis. Rechaza la distinción tajante entre
neuróticos y "normales", argumentando que todos enfrentamos los mismos complejos, pero
los procesamos de manera diferente.
El interés infantil por la sexualidad surge principalmente por motivos egoístas, como la
llegada de un hermano que amenaza la atención parental. Esta situación genera la primera
gran pregunta: "¿De dónde vienen los niños?". Cuando los adultos responden con evasivas
o explicaciones míticas como la cigüeña, los niños desarrollan escepticismo y comienzan a
sospechar que hay algo prohibido que se les oculta, pudiendo producirse una "escisión
psíquica" entre lo aceptado conscientemente y lo reprimido.

En busca de respuestas, los niños observan la naturaleza y desarrollan sus propias teorías
sexuales. Aunque erróneas, estas contienen fragmentos de verdad y responden a
necesidades psíquicas profundas. Una teoría destacada es la creencia de que todos poseen
un pene, idea que persiste incluso cuando observan diferencias anatómicas, interpretando la
ausencia en las niñas como algo temporal.

Freud reconoce que sus observaciones se centran principalmente en el desarrollo sexual


masculino, pero destaca la importancia de estas teorías infantiles en la formación de mitos,
cuentos tradicionales y posibles síntomas neuróticos en la adultez. Además, describe cómo
la confrontación con las diferencias anatómicas puede generar el "complejo de castración"
en los niños y la "envidia del pene" en las niñas. En los varones, esto ocurre especialmente
cuando los adultos amenazan con la pérdida del pene al reprimir la masturbación infantil.
En las niñas, al notar la diferencia, algunas expresan el deseo de ser varones, sentimiento
que puede persistir en la vida adulta.

Los niños desarrollan teorías sobre la reproducción basadas en su percepción corporal. La


más notable es la "teoría anal del nacimiento", donde asumen que los bebés salen por el
ano, similar a la defecación. Esta teoría es coherente con la fase anal del desarrollo y
permite fantasear que ambos sexos pueden dar a luz.

Cuando los niños observan accidentalmente relaciones sexuales entre sus padres,
desarrollan la "teoría sádica del coito", interpretándolo como un acto violento donde el
padre somete a la madre. Esta interpretación surge de asociar el contacto físico con las
peleas que conocen y puede influir en la vida adulta, provocando trastornos como el miedo
a la sexualidad.

Los niños también intentan comprender el matrimonio con ideas simples como orinar
juntos o mostrar los genitales sin vergüenza. Otras teorías infantiles incluyen la concepción
a través de un beso o la "couvade" (donde ambos padres participan en el parto). Freud
concluye que estas ideas reflejan pulsiones sexuales innatas y pueden tener consecuencias
en la vida adulta si son reprimidas.

Hacia los 10-11 años, los niños reciben información sexual de compañeros, mezclando
verdades con conceptos erróneos previos. Esta investigación durante la pubertad reactiva
recuerdos inconscientes, fomenta la masturbación y causa distanciamiento de los padres.

Los niños desarrollan teorías mixtas: el marido da un "huevo" a la esposa; el acto sexual
ocurre una sola vez produciendo todos los hijos; o el nacimiento sigue inmediatamente al
encuentro sexual. Estas ideas incorrectas reflejan su interés por entender qué hacen sus
padres.
Las respuestas varían: algunos evitan la información sexual quedando ignorantes, otros
rechazan lo que escuchan, pero todos comparten interés por comprender el origen de los
hijos y la naturaleza de las relaciones matrimoniales.

«Der Familienroman der Neurotiker»

El desasimiento de la autoridad parental

Para el individuo en desarrollo, desprenderse de la autoridad parental es un proceso


necesario pero doloroso. Todo ser humano normal lo realiza en cierta medida, y el progreso
social se basa en esta oposición entre generaciones. Los neuróticos, sin embargo, fracasan
en esta tarea. Inicialmente, los padres son para el niño la única autoridad y fuente de
creencia. Su deseo más intenso es parecerse al progenitor de su mismo sexo. Con el
desarrollo intelectual, el niño conoce a otros padres, los compara con los propios y
comienza a dudar de su carácter único. Este distanciamiento se acelera por experiencias de
descontento y sentimientos de relegación, especialmente al tener que compartir el amor
parental con hermanos. A menudo surge la fantasía de ser hijo adoptivo o bastardo. El
varón tiende a mostrar mayor hostilidad hacia el padre que hacia la madre, buscando
emanciparse más intensamente de él.

La novela familiar de los neuróticos

Un estadio posterior, raramente recordado conscientemente pero detectable por


psicoanálisis, es la "novela familiar de los neuróticos". Esta actividad fantasiosa sirve para
cumplir deseos y rectificar la vida, con motivaciones eróticas y ambiciosas. En esta fase, el
niño fantasea con librarse de sus padres menospreciados para sustituirlos por otros de
posición social más elevada. Aprovecha encuentros casuales con personas distinguidas que
despiertan su envidia. Cuando el niño comprende las condiciones sexuales del nacimiento y
que "pater semper incertus est" (el padre siempre es incierto) mientras la madre es
"certissima" (certísima), la novela familiar se modifica: ya no cuestiona su descendencia
materna, pero continúa enalteciendo al padre. Este segundo estadio sexual incorpora
también el placer de imaginar a la madre en situaciones de infidelidad y enredos amorosos
secretos. Los motivos de venganza y represalia permanecen, especialmente en niños que
fueron castigados por conductas sexuales inapropiadas.

Los niños menores suelen usar fantasías para "arrebatar la primacía" a los hermanos
mayores, inventando enredos amorosos de la madre o reclamándose como único hijo
legítimo. Estas fantasías también pueden eliminar simbólicamente el parentesco con
hermanos que generan atracción sexual.

Aunque aparentemente hostiles, estas fantasías revelan afecto: los "nuevos padres nobles"
contienen rasgos de los padres reales. El niño no elimina al padre sino lo enaltece,
expresando añoranza por la época en que lo idealizaba como poderoso y a la madre como
bella. Estas "novelas familiares" son lamentos por la pérdida de esa época idealizada. Los
estudios de sueños confirman que incluso en adultos, figuras como emperadores
representan a los padres, mostrando la persistencia de esta sobrestimación infantil en el
inconsciente.

También podría gustarte