Para otros usos de este término, véase Avión (desambiguación).
Un Boeing 747, comúnmente llamado «Jumbo», de
la compañía Air India, avión de pasajeros más grande del mundo hasta el 2007, cuando fue
ingresado el Airbus A380. Biplano Boeing-
Stearman Modelo 75.
Un avión (del francés avion y este como forma aumentativa del latín avis, ave),[1] también
denominado aeroplano (del francés aéroplane),[2] es un aerodino de ala fija,
o aeronave con mayor densidad que el aire, dotado de alas y un espacio de carga, y
capaz de volar impulsado por uno o más motores. Los aeroplanos incluyen a
los monoplanos, los biplanos y los triplanos. Los aeroplanos sin motor se
denominan planeadores o veleros, y han sido usados desde los inicios de la aviación,
para la llamada aviación deportiva, e incluso para el transporte de tropas durante
la Segunda Guerra Mundial.
Según la definición de la AERO, es un «aerodino propulsado por motor, que debe su
sustentación en vuelo principalmente a reacciones aerodinámicas ejercidas sobre
superficies que permanecen fijas en determinadas condiciones de vuelo».[3]
Pueden clasificarse por su uso como aviones civiles (que pueden ser de carga, transporte
de pasajeros, entrenamiento, sanitarios, contra incendios, privados, etc.) y aviones
militares (carga, transporte de tropas, cazas, bombarderos, de reconocimiento o espías,
de reabastecimiento en vuelo, etc.).
También pueden clasificarse en función de su planta motriz: aviones propulsados
por motores a pistón, motores a reacción (turborreactor, turborreactor de doble
flujo, turbohélice, etc.) o propulsores (cohetes).
Su principio de funcionamiento se basa en la fuerza aerodinámica que se genera sobre
las alas, en sentido ascendente, llamada sustentación. Esta se origina por la diferencia
de presiones entre la parte superior e inferior del ala, producida por la forma del perfil alar.
Historia
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Air Force One sobrevolando el monte Rushmore.
Artículos principales: Historia de la aviación y Cronología de la aviación.
Vuelo de los hermanos Wright en 1903
Douglas DC-3 de 1935, uno de los aviones más producidos.
Bell X-1 de 1947, el primer avión supersónico.
Lockheed SR-71 de 1964
Antonov An-225 de 1988
F-22 Raptor volando a velocidad supersónica. La invención
del motor a reacción durante la Segunda Guerra Mundial revolucionó la aviación.
El sueño de volar se remonta a la prehistoria. Muchas leyendas y mitos de la antigüedad
cuentan historias de vuelos como el caso griego del vuelo de Ícaro. En el siglo xi el monje,
astrónomo y matemático Eilmer de Malmesbury se convirtió en uno de los primeros seres
humanos de la historia en realizar un intento serio por volar .[4]Leonardo da Vinci, entre
otros inventores visionarios, diseñó un avión, en el siglo xv. Con el primer vuelo realizado
por el ser humano por François de Rozier y el marqués de Arlandes (en 1783) en un
aparato más ligero que el aire, un globo de papel construido por los hermanos Montgolfier,
lleno de aire caliente, el mayor desafío pasó a ser la construcción de una máquina más
pesada que el aire, capaz de alzar vuelo por sus propios medios.
Años de investigaciones por muchas personas ansiosas de conseguir esa valentía,
generaron resultados débiles y lentos, pero continuados. El 28 de agosto de 1883, John
Joseph Montgomery fue la primera persona en realizar un vuelo controlado con una
máquina más pesada que el aire, un planeador. Otros investigadores que hicieron vuelos
semejantes en aquella época fueron Otto Lilienthal, Percy Pilcher y Octave Chanute.
George Cayley, que sentó las bases de la aerodinámica, ya construía y hacía volar
prototipos de aeronaves de ala fija desde 1803, y consiguió construir un exitoso planeador
con capacidad para transportar pasajeros en 1853, aunque debido a que no poseía
motores no podía ser calificado de «avión».
El primer avión propiamente dicho fue creado por Clément Ader, quien el 9 de octubre de
1890 consigue despegar y volar 50 metros con su Éole. Posteriormente repite la hazaña
con el Avión II que vuela 200 m en 1892 y el Avión III que en 1897 vuela una distancia de
más de 300 m. El vuelo del Éole fue el primer vuelo autopropulsado de la historia de la
humanidad, y es considerado como la fecha de inicio de la aviación en Europa.
Según la Federación Aeronáutica Internacional (FAI), el 17 de diciembre de 1903, los
hermanos Wright realizaron «el primer vuelo sostenido y controlado de un aerodino
impulsado por un motor»[5] durante 12 segundos y en el que recorrieron
unos 36,5 metros.[6]
Unos años más tarde, el 23 de noviembre de 1906, el brasileño Santos Dumont fue el
primer hombre en despegar a bordo de un avión impulsado por un motor aeronáutico,
estableciendo así el primer récord mundial reconocido por el Aéro-Club de France[7] al
volar 220 m en menos de 22 segundos.[8] Voló una altura de 2 a 3 metros del suelo con
su 14-bis, en el campo de Bagatelle en París.[9] Santos Dumont fue así la primera
persona en realizar un vuelo en una aeronave más pesada que el aire por medios propios,
ya que el Kitty Hawk de los hermanos Wright necesitó de una catapulta hasta 1908.
En 1911 aparece el primer hidroavión gracias al estadounidense Glenn H. Curtiss; en
1913 el primer cuatrimotor, el «Le Grand», diseñado por el ruso Ígor Sikorski y en
1912, Juan Guillermo Villasana crea la hélice Anáhuac, fabricada de madera.[10]
Tras la Primera Guerra Mundial, los ingenieros entendieron, que el rendimiento de la
hélice tenía su límite y comenzaron a buscar un nuevo método de propulsión para
alcanzar mayores velocidades. En 1930, Frank Whittle patenta sus primeros motores
de turbina de compresor centrífugo y Hans von Ohain hace lo propio en 1935 con sus
motores de compresor axial de turbina. En Alemania, el 27 de agosto de 1939 despega
el Heinkel He 178 que montaba un motor de Ohain, realizando el primer vuelo a reacción
pura de la historia.
Estructura
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Avión supersónico Concorde
Los aeroplanos más conocidos y usados por el gran público son los de transporte de
pasajeros, aunque la aviación general y la aviación deportiva se encuentran muy
desarrolladas sobre todo en Estados Unidos. No todos los aviones tienen la misma
estructura, aunque tienen muchos elementos comunes. Los aviones de transporte usan
todos una estructura semimonocasco de materiales metálicos o materiales
compuestos formada por un revestimiento, generalmente de aluminio que soporta las
cargas aerodinámicas y de presión y que es rigidizado por una serie de elementos
estructurales y una serie de elementos longitudinales. Hasta los años 30 era muy
frecuente la construcción de madera o de tubos de aluminio revestidos de tela.