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Digital - Relatos Indigenas

El documento presenta una colección de relatos indígenas de los pueblos aymara, quechua, rapa nui y mapuche, publicada por la Escuela de Idiomas Indígenas en celebración de su noveno aniversario. Incluye narraciones en español y en idiomas originarios, destacando la importancia de la revitalización cultural y el reconocimiento de las tradiciones indígenas. Los relatos reflejan la conexión de estas comunidades con su entorno y la transmisión de su sabiduría ancestral.
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El documento presenta una colección de relatos indígenas de los pueblos aymara, quechua, rapa nui y mapuche, publicada por la Escuela de Idiomas Indígenas en celebración de su noveno aniversario. Incluye narraciones en español y en idiomas originarios, destacando la importancia de la revitalización cultural y el reconocimiento de las tradiciones indígenas. Los relatos reflejan la conexión de estas comunidades con su entorno y la transmisión de su sabiduría ancestral.
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viajes a la memoria

relatos indígenas

Primera edición, enero 2025


Registro de propiedad intelectual

Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio


Carolina Arredondo Marzán

Subsecretaria del Patrimonio Cultural


Carolina Pérez Dattari

Directora Servicio Nacional del Patrimonio Cultural


Nélida Pozo Kudo

Sudirector Nacional de Pueblos Originarios


José Ancan Jara

Director Regional Metropolitano Serpat


Gabriel Díaz Morales

Sección Regional Metropolitana


Subdirección Nacional de Pueblos Originarios
Jaime Huenún Villa
Maya Arnao Díaz
ÍNDICE

presentación............................................................................................... 8
pueblo aymara | Rubén Maquera Butrón.................................................... 11
El origen del viento, la helada y el granizo.................................................... 12
Kawkits uñstix thayamp chhijchhimp juyphimpix....................................... 13
pueblo quechua | Modesta Merma Ríos..................................................... 27
La inteligencia del zorro.................................................................................. 28
Atoq yuyaysapa................................................................................................ 29
El canto del tuku.............................................................................................. 32
Tukuq takin....................................................................................................... 33
Los colores del cóndor.................................................................................... 36
Kuntur llenp’ikuna............................................................................................ 37
pueblo rapa nui | Moana Tepano Contesse .............................................. 43
La llegada de los primeros habitantes a Rapa Nui...................................... 44
Tu’u inga ra’e o te nuna’a ma’ohi ki Rapa Nui............................................... 45
Canto tradicional sobre la llegada a la isla................................................... 48
Versión en Rapa Nui de Canto tradicional sobre la llegada a la isla.......... 49
pueblo mapuche | María Inés Huenuñir ..................................................... 53
La guardiana de la comunidad....................................................................... 54
Kupuka kuze..................................................................................................... 55
fábula intercultural | Hans Schuster Guzmán ...................................... 59
El zorro rojo, el ñandú y la ranita de Darwin................................................. 60
Kiñe ngürü kelu, kiñe choique ka kiñe llinki de Darwin............................... 61
autores ........................................................................................................ 65
Presentación

Como un modo de celebrar nueve años de funcionamiento


ininterrumpido, la Escuela de Idiomas Indígenas publica este pequeño,
pero valioso volumen que incluye una selección de relatos mapuche,
quechua, aymara y rapa nui. Hemos contado, para lograrlo, con
el generoso aporte de Modesta Merma, Rubén Maquera, Moana
Tepano, María Inés Huenuñir y Hans Schuster Guzmán, educadores y
cultores que nos entregaron hermosas narraciones provenientes de
sus pueblos, tanto en castellano como en sus respectivos idiomas
originarios, y de Rosario Muñoz Gajardo, periodista e ilustradora,
quien contribuyó con la portada y los dibujos interiores.
La Escuela de Idiomas Indígenas —un proyecto vigente desde el
2016 gracias a una provechosa alianza entre la Subdirección Nacional
de Pueblos Originarios, la Universidad Católica Silva Henríquez y un
conjunto significativo de organizaciones de la Región Metropolitana—,
ha permitido no sólo enseñar las lenguas y las artes y oficios de los
pueblos indígenas en el contexto urbano, sino que también generar un
vínculo activo y permanente entre organizaciones, institucionalidad
cultural y establecimientos de educación superior.

8
Este texto es, por lo tanto, un testimonio gráfico y escrito del
camino interculcultural recorrido hasta la fecha, camino en el que
se han trenzado conocimientos y sólidos intercambios de memorias
culturales, lo que ciertamente contribuirá al reconocimiento,
revitalización y proyección de los saberes y los idiomas originarios
presentes en la región.
Invitamos, entonces, a leer y atesorar estas escrituras profundas
que otorgan voz y presencia a personajes, paisajes y momentos
fundamentales para las —todavía— secretas historias indígenas y
que nos enseñan el valor y vigencia de los mitos, de los relatos de
origen y fundación y de los recurrentes diálogos de aprendizaje con
la naturaleza, tan propios de las sociedades nativas, situadas hoy por
hoy tanto en los campos como en las pequeñas y grandes ciudades.

José Ancan Jara


Subdirector Nacional de Pueblos Originarios
Servicio Nacional del Patrimonio Cultural
Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio

9
P U EBLO AYM A R A

Relato tradicional de la
provincia de Puno, Perú
NARRADO POR
R U BÉN M A Q U ER A
El origen del viento, la helada y el granizo

En las riberas del Lago Titicaca la gente vive de la agricultura y


de la ganadería. Allí, hace mucho tiempo, las familias estaban
separadas por grandes distancias porque la pampa es muy extensa,
y para comunicarse con otros tenían que caminar por varias horas.
En esa pampa vivía una señora con sus tres hijos. Ella había
quedado viuda y los alimentaba con mucho trabajo. Se esforzaba
todos los días, hasta que quedó un poco enfermiza. Los dolores
del cuerpo ya no la dejaron trabajar, porque la agricultura requiere
energía y mucha fuerza. Por eso tuvo que recurrir a sus hijos, porque
ellos tenían la energía necesaria para labrar la tierra.
Entonces cuando ya no tuvieron comida suficiente, les pidió
que aportaran con la alimentación. Ahora ellos tendrían que
sembrar y cosechar.
En septiembre ya era tiempo de preparación de la tierra
y los jóvenes debían partir al campo, porque la mamá no podía
caminar. La señora les entregó el almuerzo y ellos partieron
con sus herramientas. Sin embargo, decidieron jugar en vez de
trabajar. Pasaron jugando todo el día y se comieron lo que
habían llevado.
En la casa, la mamá les preguntó cómo les había ido, cómo
estaba la tierra, si estaba bien, estaba seca o húmeda. Los jóvenes

12
Kawkits uñstix thayamp chhijchhimp juyphimpix

Titi qaqa quta lakanx jaqinakax yapunakampiw utjapxix ukhamarak


uywanaks uywasipxarakiw. Khäya nayrapachanx wilamasinakax
utjapxanax wali jayar jayarü wali jach’a pampa qullu patana.
Ukhamasti maynimp parlañatakix walja sarantapxanax.
Uka pampanx mä warmiw utjan kimsa yuqapampiw siw.
Chachapax jaytjawxataynaw ukatsti wali ch’amampiw wawanakap
uywasina. Sapa urüw walpun qarjtana usu jakxatañkama. Janiw
irnaqañatakix askixanat usutapatx uka yap lurañanakax walja
ch’amanitakiw. Ukat yuqanakaparux yap lurayan. Q’axu waynanakax
walja ch’amanipxanawa uraqin irnaqañatakix. Jan manq’a utjipanx
taykax yuxanakaparü yapur wayxatatayn jan manq’at t’aqisiñatakix.
Ukaxa satañ ukat llamayuñ ukhamaw.
Ñä satapach purinipanx taykax usut kankañapatx yuqanakaparü
khitiritaynax uraq wakichirix. Taykax khitiritaynaw ququni ukhamarak
p’atañanak kuwañamp ayt’at jall ukham. Ukatsti waynanakax thakinx
anatañarukiw ipt’apxiritayna. Ukurpachaw anatjapxiritayna quqs
q’al manq’antapxiritaynax ukat jayp’u chiqarux ukhamakiw utar
kutiwxapxiritaynax siwa.
Utan taykax wal jiskt’apxiritaynax kunjakitaynas irnaqañax
urakis kunjakitaynas walikitaynt janicha ch’arañataynach
wañataynacha sasaw. Waynanakax k’ari amuyumpiw sapxiritaynax

13
le inventaron una mentira, dijeron que la tierra ya estaba preparada,
lista para la siembra. La mamá les creyó y quedó muy agradecida
y tranquila.
Después llegó el tiempo de sembrar la papa, y la mamá por
experiencia sabía en qué tiempo se debía realizar esta labor, que en
esa zona es en octubre y parte de noviembre. Entonces llegó el día en
que envió a sus hijos a sembrar. Uno llevó la semilla, el otro llevó las
herramientas y el otro, la comida.
Caminaron hasta que se cansaron y uno de ellos ya reclamaba
de hambre, así que empezaron a comer. Se comieron toda la comida
y quedaron sin nada, pero seguían teniendo hambre. Como tenían
la papa que les había entregado la mamá como semilla, empezaron
a preparar un horno de tierra, que se llama watya. Quemaron la
tierra y enterraron la papa para asarla, esa preparación es típica del
lugar. Cocieron la papa y consiguieron un poco de ch’aqu, una tierra
comestible, para acompañarla.
Una vez satisfechos, pasaron el día jugando con las papas que
sobraron, tirándoselas entre ellos. Y al final tampoco las sembraron y
llegada la tarde se devolvieron a la casa. La mamá les preguntó cómo
les fue. Ellos dijeron: «Sí, mamita, sembramos la papa, está lista para
que dé su fruto». La mamá, que los había esperado con la comida
lista, muy confiada les agradeció. Ellos comieron y descansaron.
Llegó el tiempo del aporque, que es una manera de remover la tierra
alrededor de las plantitas. Ese tiempo es en diciembre o parte de enero.

14
walikitaynaw satt’añpachaw uraqix sasaw. Taykast uk ist’asinx
wali aski churataynax wawanakapar ukhamaraki
aliqakixataynaw siwa.
Ukatsti ch’uqi satapachax purinitaynaw. Taykax wal yatïnax
kunapachas ch’uqi satañax ukanakx. Khä Titi qaq quta qawayanx
octubre noviembre uka phaxsinakanw satapxix. Ukatw taykax
yuqanakaparux khitiritaynaw ch’uq satiriw. Jilirix jatha q’iptat
taypinkirix p’atañanak apt’at sullkirix ququ q’ipt’at jall ukham
sarapxiritaynax.
Sarkasin waynanakax wal qarjtapxiritaynax ukat maynis wal
manq’at awtit sasaw siritaynax ukat manq’asiwxapxiritaynax.
Q’al quq manq’antasinx jan manq’añanikiwxapxiritaynaw ukatx
manq’añx munasipkakiritaynaw. Ukat manq’at awtitax ch’uqi jatha
wajantawxapxiritaynax may waja uta lursusin q’ulintayapxiritayna
ukat allintawxapxiritaynax kunjamatix khäya chiqanx lurañax ukham.
Wajax qhatiwxiritaynaw ukat ch’aqu apst’asinipxiritaynax ukat
ukampiw wal manq’antawxapxiritayn sarakiw.
May sisantasinx samarpayapxiritaynaw ukat uka ch’uqi
jatha jilt’ampix inakiw anatjapxiritaynax. Janipuniw kuna ch’uqs
satawapkiritaynatix. Ñä jayp’u chiqarux utar sarawxañan sasaw
sarantawxapxiritaynax. Ukat taykax jiskt’iritayn kunjamakis sasaw.
Ukat jupanakax sapxiritaynaw jisa tayka mama ch’uq satt’aniwapxtw
achuqirpachaw sas. Taykax suma maq’amp suyasin manq’arayiritayna
ukhamarak aski churiritayna.

15
Fueron a hacer el aporque, con sus herramientas y bien alimentados.
Sin embargo, como eran conscientes de que no habían sembrado y
como era tiempo de bastante sol, decidieron jugar en el río.
Cuando ya los demás bañistas se empezaron a retirar, ellos
también se fueron. Al llegar a casa la mamá les preguntó: «¿Cómo
les fue hoy?, ¿sembraron la papa?». «Sí mamita, sembramos la papa,
quedó todo bien», respondieron.
Pasaron los meses hasta que llegó la primera semana de marzo,
época en que las papas ya están dando frutos. Entonces la mamá
les dijo: «ahora van a ir a cosechar». Les entregó las herramientas, la
alimentación, y a cada uno su bolso y el saco donde debían guardar
los tubérculos.
A mitad de camino comieron, luego llegaron al lugar y se pusieron
de acuerdo para cosechar las papas del vecino. Los terrenos allá son
muy parecidos, y las personas no viven junto a las parcelas donde
siembran. Siempre el campo está abierto y no hay casas cerca, casi
nadie vigila. Y ellos lo sabían. Finalmente cosecharon papas buenas
y bonitas. En la tarde llegaron a su casa y la mamá los recibió con
comida, muy emocionada, feliz y agradecida por los frutos conseguidos.
La mamá, acostumbrada a recoger las primeras papas, no sabía
cómo ir a cosecharlas. Sin embargo, sacó energías no se sabe de
dónde y a duras penas se dirigió a la chacra. Luego de varias horas,
llegó hasta el lugar que los hijos le indicaron y empezó a trabajar.
Mientras cosechaba llegó una persona furiosa y le dijo: «¡Estas

16
Ukatx thumiñpachax wakt’xiritaynaw ch’uqix wali alinuqatax
ukapacha. Mä pay kimsa phaxsi satawit saraqatat. Wasitat taykax
ch’uq thumirix khitiritayn yuqanakaparux lijwananakan ukhamarak
wali manq’antat ukhamarus ququ q’ipt’at jall ukhama. Ukatsti
jumapanakax wal yatisipkanax jan ch’uq satatapx ukat wali lupipanx
sarawxapxiritaynax jawirar q’art’asin anatjawxapxiritaynax uru phuqat.
Ukat yaqha jaqinak sarawxapxipanx jupanakax ukhamarakiw
utar sarantawxapritaynax. Utar purisinx taykax ukhampacharakiw
jiskhintawxiritaynax kunjamakis ch’uqi satatax wali alitat janich sasin.
Jupanakax sapxiritaynax jisa walikiw tayka walikiskanaw ch’uqix
suma alitaskanaw
Walja phaxsinakaw saraqawxiritayna sata pachatx achuq
phaxsikamax ch’uqi llamayuñas wakt’irixataynaw. Ukat taykax
yuqanakapar siritaynaw jichhax ch’uq llamayuriw sarapxatax sasin.
Sum manq’ayawasin lijwananak churawatayna ququcht’awatayna
ukhamarak ch’uqi wayaqanak apxaruwataynax.
Chika thak sarasinx waynanakax quq manq’asiwxapxiritaynaw
ukat purisin amtapxiritaynax jaqin ch’uqip llamaytawañani sasaw.
Khänx uraqinakas jukch’akamakiw janiw yapu yapunx jaqinakax
utjapkit. Yapunakax wasarankiw janiw kuna utas uka jak’anx
khitis uñjkarakit. Ukanak jupanakax askiw yatirakin. Ukatw
jupanakax llamaytawapxiritayn jaqin suma ch’uqipa ukham utarux
puriyapxiritayna. Taykax wali kusisitaw katuqiritayna suma manq’amp
ukhamarak yuspajariritayna.

17
papas no son de ustedes, estas papas son las mías!». Y la señora
asombrada, contestó: «¿Qué pasa? Si mis hijos han sembrado acá».
Al escuchar esto, el caballero se enojó más aún y empezó a azotar a la
señora, diciendo: «¡Cómo es posible, si sus hijos cuando venían solo
se la pasaban jugando!».
Ella se dio cuenta que sus hijos no habían plantado nada y habían
cosechado la siembra del vecino. Así, muy adolorida por los azotes
de ese caballero y muy enojada y enrabiada, se devolvió a la casa.
Al llegar, llamó a sus hijos y les preguntó dónde estaba la papa que
habían sembrado. Ellos no pudieron seguir mintiendo y le revelaron
la verdad.
La mamá no sabía qué hacer, porque los amaba mucho, pero
también tenía mucha rabia. La señora reflexionó muy profundamente.
Sus hijos le mintieron, eran flojos y además robaron la papa que
no era de ellos y estos tres principios son muy importantes para el
pueblo Aymara, porque no es aceptable mentir, robar o ser flojo. A
pesar de eso, como cualquier mamá, les tenía mucha compasión y
como ya no había qué comer, se sacó una parte del glúteo y se los
preparó en la sartén. Esa muestra de sacrificado amor de madre,
fue lo que después transformó a sus descendientes en entidades
superiores, con poderes distintos a la gente común.
Luego de alimentarlos, la señora llegó a la conclusión de que
estos jóvenes no podían estar en su casa. Entonces los echó, pues
no merecían vivir en el hogar. Ellos al final se fueron, muy enrabiados

18
Taykax sapa maraw machaq ch’uq apaqañ yatitanaw wal sart’añ
munana. Ukatsti wali ch’amaniw sartawxiritayna ukat sarawiritaynax
ch’uq llamayur ukhampacha. Sarantasin purxatiritaynaw ch’uqi
satataru wawanakapax sawiritayn ukawjarü ukat llamayuritayna.
Llamayuskasin mä jaqiw sarxatiritayna akham sasin Janiw aka ch’uqix
jumankit ukax nayankiw. Ukat taykax wal musparasin siritaynaw
Kunas kamachtam wawanakajaw aka ch’q satawataynax. Uk ist’asinx
uka jaqix wali kulirataw jasutjiritayna akham sasina Kunjams jan
yatïtax wawanakamax janiw kuns satawkit anatak anatt’askirix akanx.
Ukat taykax tantiyasiwxataynaw yuqanakap jan ch’uq satatap ukat
yaqha jaqin uraqip llamayutapa. Ukham wali usurataw ukhamar kulirat
kutxiritaynaw utarü inamay ch’am tukutaxw. Utar purisin yuqanakapar
jawsusin jiskt’iritaynaw akham sas Kawkharus ch’uq satanipxtax.
Jupanakax janiw kuna kutiyañs yatipkiritaynat ukat chiqakw
arsxapxiritaynax.
Janiw kun kamacht’añs yatiritaynt taykax wali phiñat walrak
munasin wawanakaparux. Ukat warmist walrak amuyt’asin.
Yuqanakapax k’arxayatayna jayranaka jaqin ch’qip lunthatasipxatayna.
Aka kimsa jan walinakax janiw walïkit aymara jaqinakatakix janiw
jaqix k’ariru lunthataru jayrarus yäqapkit. Tayka munasiñampix jan
kuna manq’añ utjipanx charat kharsusiritaynax sartinar phirirsusin
wawanakapar manq’ayiritaynax. Uka tayka jañchipat manq’ayasinx mä
waxt’a lantiw manq’apxiritaynax ukatw wali munañanix tukupxiritaynax
jichhakamas jaqinakarux jasq’arayix.

19
con la mamá y la comunidad. Por eso, una vez fuera, se pusieron de
acuerdo en lo que iban a hacer: se iban a convertir en fenómenos de
la naturaleza. El mayor, que era alto y robusto, se llamó Juyphi, como
la helada. El segundo, que era más bajo y gordito, se llamó Chhijchi,
que es la granizada. Y el tercero, más flaco y más débil, fue el viento o
Thaya. Que la mamá se sacara parte de su cuerpo para darles de comer
fue la clave para que se convirtieran en viento, helada y granizada.
Una vez que oscureció, empezó a manifestarse el viento. Pero
no cualquier viento, sino ese viento huracanado, muy fuerte, con
remolinos. La gente se asustó, porque era un viento bien raro y duraba
horas y horas, hasta más o menos las nueve o diez de la noche. Luego
empezó a caer la granizada, que como nunca, también duró horas.
Y como a las dos o tres de la mañana, se manifestó la helada, muy
fuerte, con muchos grados bajo cero. Era imposible ir afuera y las
familias tiritaban dentro de sus casas.
Al amanecer, la gente salió muy asustada por este clima raro y vieron
que su agricultura estaba totalmente arrasada, sin trigo, sin cebada,
todas las papas estaban congeladas. Prácticamente perdieron toda la
cosecha. Estos jóvenes, enojados contra la gente que azotó a la madre,
provocaron un tiempo de mucha escasez que hizo sufrir mucho.
Hasta el día de hoy, en las zonas altiplánicas de Puno, hacia el
lado boliviano, en las fértiles orillas del lago Titicaca, a la granizada y
a la helada que caen en época de cosecha o florecimiento, se le dice
achachila, que significa viejo, anciano, antepasado. ¿Por qué le dicen

20
Wal maq’antayasinx tantiyasitaynaw uka warmix uka waynanakax
janiw utanx utjkaspat sasin. Utat allispayataynaw jan utjañap
wakisipan. Waynanankax sarawxapxiritaynaw wali phiñataw
taykatuqit ukhamarak jaqinak tuqita. Sarawxasinx wali t’iñisiñ
amtapxataynax munañanir tukuñataki. Jilirix jach’a lik’i waynax
juyphirü tukuritaynax. Taypinkirix jisk’a wali lik’i waynax chhijchhirü
tukuritaynax. Sullkax taxakinaw jan ch’aman waynax thayarü
tukuritaynax. Taykaw wawanakapar jañchip maq’ayasin tukuyiritaynax
thayaru chhijchiru juyphirux.
Uka urux may ch’amakthapisinx wal thayax thaytaniritayna taqi
ch’amapampiw. Janiw aliq thayarikit jasq’arañ thayaw purintiritaynax
jaqinaks llawthapisiritaynaw. Walw jaqinakax sustjasiritayna
janipuniw inakt’irikit wali arumkamaw. Ukjarux chhijchhirakiw
wal k’utsuri paqaraw jan anqarus mistuñjam. Ukxarux wallparut
qhantatkamax walpun juyphix juyphintiritayna inakiw jaqinak
iqalayixiritaynax. Janipuniw anqar mistuñjamaxirit jaqinakas uta
manqhanakw kharkhatxapxiri siw.
Qhantatirux janiw pachas askikiritaynt wali mullakiw jaqinakax
utanakapat mistunipxiri ukat yapunakas q’ala k’utsuta ukhamarak
juyphintata ukhamaxiritaynaw. Q’alpunw yapunakx chhaqtayxapxirix
uka marax. Uka kimsa waynaw ukham jaqinakar jachayiritayn taykap
t’aqisiyawit mach’arü wakt’ayiritayna jaqinakarux.
Jichhurkamaw purintix chhijchhimp jumphimpix yapupachan ukatw
aymar jaqinakax achachilanak sapxix ukham sapxixa uka kimsa waynax

21
así? Porque esos jóvenes finalmente se transformaron en ancianos.
Y cuando se empieza a manifestar la granizada, todos se reúnen y le
gritan: «¡Achachila, achachila, ándate!». Es una entidad, un fenómeno
que a veces tiene furia o a veces se disculpa y tiene compasión. La
gente tiene que retribuir haciéndole una ofrenda, como música o
comida. De esa manera los fenómenos climáticos se retiran.
Para espantar la granizada, chhijchi, la gente revienta petardos
artificiales. Curiosamente, cuando comienzan a tirarlos la granizada
retrocede, como si entendiera lo que se le pide.
Para la helada, juyphi, ofrecen música para que se vaya. Pero a
veces la helada es necesaria para el chuño y cuando no se presenta
llaman a ese anciano.
Al viento, thaya, lo necesitan cuando quieren aventar el grano,
porque a veces no hay cómo aventarlo y limpiarlo. Entonces lo llaman:
«thay suq suq suq». El viento empieza a manifestarse y así avientan
granos como el trigo, la quinoa y legumbres como las habas.

glosario
Achachila: anciano.
Aporque: en agricultura y horticultura, es la técnica de apilar.
tierra alrededor de la base de una planta.
Ch’aqu: arcilla medicinal comestible.
Watya o Waja: cocimiento de la papa en la tierra calentada.

24
achachilanakar tukutaxiw ukatay. Kunawrasatix purintanipxixa
taqi jaqinakaw yapunakapat jark’aqasixix sarm achachila sarm
achachila sasaw. Uka achachilanakax wali munañaniw ukat may
phiñasiwxirix ukat k’utsur juyphintiriw yaqha pachax muytxarakiriw.
Ukat jaqinakax luqtasipxix kuna waxt’s waxt’apxix. Ukhamarak
warurt’awinaks q’uchunaks waxt’apxarakiw. Ukat sarxapxirix uka
munañan achachilanakax.
Ukhamarak kuytinakamp phallantayasin sustjapxix. Jaqinakax
nina phichantapx kuytinaks phullayapxix ukat chhijch kutt’ayapxiw
uka achachilax yatispas ukhamarakiw. Juyphitakix warurt’awinak
q’uchunakamp waxt’apxix jan juyphintañaykix. Ukanak säwiw utjix
khä Titiqaqa quta lakana.
Uka qullu patanx ch’uñu lurañatakix juyphix munañarakiw jan
utjipanx uka achachilarux jawsuñaw. Juyphirux arxayañaw siriw walj
ch’uq utj ukhax wal ch’uñu lurañatak jan juyph utjipanx janiw ch’uñs
lurapkaspati. Chhijchhix janiw munañakit. Thayax munañarakiw jiwra
jawasa rana ukanak khuyuñatakix. Thayax jan utjipanx jawsuñaw thay
suq suq suq thay suq suq suq sasaw. May thayax jutawxix ukat kuna
imanaw khuytawxañax sapxiriw.

25
P U EBLO Q U ECH U A

Relatos tradicionales de la
provincia de Urubamba, Perú
NARRADOS POR
M O D ESTA M ER M A R Í O S
La inteligencia del zorro

Un relato que nuestra abuela nos contaba es que yendo al trabajo


desde la chacra, en el descanso, se había encontrado con un zorro.
Como ella comía su mote y su chuño, el zorro se acercó pensando que
estaba comiendo carne. Ella le dijo: «No he traído carne hoy, solo me he
traído chuño y mote, ¿quieres comer chuño, quieres comer mote? Ahí
está, ahí te pongo. Como no hay carne me comerás a mí, acá estoy».
Entonces el zorro le ha dicho: «no, awicha, no te voy a comer a ti.
Si no has traído carne, qué voy a hacer. Si como chuño no me gusta
negro. Si como mote, enterito lo voy a botar. Mejor sírveme agüita en
tu sombrero, agüita voy a tomar».
Así conversó con el zorro, que siempre ataca, pero a ella no le
atacó. Como le ha invitado agua de su sombrero, el zorro ha tomado
agüita y se ha ido cordillera arriba.
«El zorro sabe como eres tú, como es tu espíritu», decía mi abuela,
«al ver tus ojo sabe muy bien que eres buena gente, que eres mala
gente, que eres malo o que no sabes convidar. Todo eso sabe el zorro,
el zorro es inteligente».
Como el zorrito es inteligente vive en la cabecita del cuy. Los cuyes
saben cuando una persona mala entra a la casa y por eso se esconden.
Pero también saben cuando una persona es buena gente, bondadosa,
todos los cuyes salen a sus pies a olerle, no tienen miedo. Es porque el
zorrito vive ahí en sus cabezas. Así es el zorro, muy inteligente.

28
Atoq yuyaysapa

Awicha willawanku, atoqwan parlasaqanta, chajrama purinapaq as


k’aru, tiwana patapi mikhusharani ch’uñuyta mothetawan… Atoq
muyuramun, aychata mikhushan nispa; chayka nini: «manan aychata
apamunichu. ¿Mikhuiyta munanki? Chayman churashiani, manataq
aycha kanchu, nokalltaña mijuway, kaypi kashani».
Atoqch niwan: «manan awicha mijushaykichu, imanasaqta…
ch’uño wana, mana munanichu, mothetaqa kikillanta kutichimusaq…
Chukuykipi unuta qarayway».
Aspas manan waykillawanchu, unutamá qharani, tuquruspa
seq’ayapun orqo wichayta.
«Atoq wachan imanynas kanki, imaynas nunayki», niy awicha
«ñawikita qhawaspa yachan; allin runa, millay runa, mana wakiyta
yachankichu; lluyta yachan atoqcha supay yuyayniyoq».
Atoq yuyayniyoqmi, qoweq umanpi tiwan, qowikuna yachan:
millay runa haykun wasita paykuna pakakunku, sichus allin runa,
sumaq sonqoyoq haykun; llipin qowekuna chakinta musk’inku,
manan manchakunkucho. ¿Imaraqtin? Atoqcha willan. Atoqcha
sinchi yuyaysapa.

glo sario
Awicha: abuela.
Cuy: conejo de cocina.

29
El canto del tuku

Mi abuela nos contaba como canta el tuku, también conocido como


lechuza: «el tukito canta muy triste, si canta sobre la casa, eso no está
bien. Nos está diciendo que uno de estos días vamos a ver un muerto.
¿Quién se irá?».
El tuku es muy inteligente, a él nadie lo puede engañar. Él sabe
cuándo se va a marchar alguien de la casa. La abuela nos decía:
«ustedes, mis nietos, ya están bien crecidos, en cualquier momento
se van a ir, así es vuestro espíritu. El tuku me va avisar cuál de
ustedes se irá».
Cuenta mi abuela: «si a lo lejos le escuchamos cantar dulcemente,
quiere decir que todo está bien». «Pero abuela, el tuku canta feo,
por eso tenemos miedo», le decíamos nosotros. Entonces la abuela
respondía: «deténganse un momento y escúchenlo. Pero si lo
escuchas con un corazón aflijido, entonces no te gustará su canto».

32
Tukuq takin

Awichay willakun, imaynata tuku takin: «tukucha ñishu llakisqata


takin; chayka wasipatapi takiqtin mana allinchu, niwashanchis oq
p’unchaykunapi, yapas qhepa pachapi rikusunchis oq wañuqta,
rimanqu... ¿Picha ripunq’a?».
Tuku supay yachayniyoq, paytaq’a mana pipas yukanmanchu.
Payq’a wachan hayk’aqmi ripunka wasi ayllumanta runakuna, awicha
niy: «kankuna, hawaynikuna ñan allin wiñaska kashankichis; ima
pachapipas ripunkichis, chayna samiykichis. Tukuchay willawanka.
¿Picha ripunka?».
Awicha nin: «karupi tukuta uyariyku, miskitakiqta, niwashanchis
allin kausay kashian». Awichay tukucha mana munaychatachu
takin, payka millay takin. Chayni manchakuni; niy awicha... Sayaspa
uyariy... Sonqoyki ujupi manchakuspa uyarinki tukuq takinta; chayqha
millaytayá uyarinki manchakuypi kanki.
Chaynata willakun awichay.

33
Los colores del cóndor

El cóndor representa al espíritu de mis mayores.


Mi abuelo nos contaba: «Siempre que voy a la puna de Urubamba,
en el camino me encuentro con el cóndor. Su plumaje es de colores
muy bonitos y brillantes, su porte es grande, decía. Cuando voy
caminando se me acerca y juntos corrimos. Mi corazón palpita de
alegría, decía. Hablar con el cóndor es hablar con mis ancestros, decía».
Cuando era una niña y viajaba a la puna con mis padres, vi al cóndor.
En la misma puna había una laguna que se formaba del agua del
nevado, donde vivían unos patos de lindos colores. Entonces vi que el
cóndor bajaba y luego se acercó casi a nuestro lado. Allí vi su plumaje,
su cuerpo de un negro brillante; sus alas resplandecían con la luz del sol,
parecía que llevaba un collar en su cuello, un collar blanco tan puro como
la nieve. El plumaje del cóndor es una belleza que brilla como el sol.
¡El cóndor se paró ahí! Sus alas no abrió del todo y nos miró.
Nosotros nos sentamos y mi padre sacó su kokita y comenzó a
saludar y agradecer a todos los cerros tutelares. Al cóndor le alcanzó
con un saludo de agradecimiento y le dijo: «Cóndor, amigo mío,
hermano, tú eres mi sangre, estoy caminando por tu casa. Tú, pues,
limpia mi camino para no encontrarme con espíritus negativos. Estoy
yendo a saludar y agradecer a mis apus y a los aukis que me protegen
y cuidan a mi familia. Igual voy a visitar a mis abuelos. Tú, pues,
llévame, llévame».

36
Kuntur llenp’ikuna

Machulaypa nunanmi, kuntur.


Machulay nin, purini Urubamba punata sapakutilla. Kunturchawan
ñampi tupani. Kuntur munaycha llenp’ikuna, sayayninpas hatun.
Rekuni phawaskanta; ñanpi purishaqtí nokawan kuska purin
kondorcha, sonqoymi patatatan kusikuypi. Paywan rimaqti,
machulaywan rimashayman hina. Machulayqunaq uyanta qhawani
kunturpi. Kuska puriyku, kunturchawan. Haqnata willakun, machulay.
Noka rikuni wawakaspa kundurta, taytamamaywan punata purispa.
Puna kikimpi qocha kan. Ritiq ununmanta kocha ruwakun, chaypi
kausan munay wallatakuna. Kuntur urawamun, chayka achhuykamun
kinraykuman, chaypi rikuni phurun munay llimp’inkuna; kurkun wana,
rafran káncharin munayta, kunkanpi walq’a hina k’ancharin yuraq
yuraqpuni rithi hina, kunturpa phurun ancha munaycha, intiwan kuska
k’ancharin.
¡Kuntur, chaypi sayan! Manan rafranta llipintachu kicharin,
tumpachallata q’awawanku, nakayku tiwayku chaypi taytay kokachata
orqospa tinkayta qhallarin, añanchan llipin apukanaman, kunturman
iman haywan.
Kunturman nin: «Kuntur, k’unpa masi, turay; purishani kayninta,
ñanniytaya pichay, mana millaykuna kananpaq, rishani awkekunaman
añanchasaq, aylluypa sutinpi, chaymanta machulay awicha rikuq
rishani. Qanyá pusaway,pusaway».

37
Desde el de fondo de su corazón, con todo cariño y respeto,
mi padre alcanzó este agradecimiento para que así le reciban los
aukis y apus.
Junto con mi madre, escuchamos muy impresionadas. Mi padre
nos calmó con mucho afecto, luego ellos se pusieron a piqchar su
kokita y a mí me dieron mote con carne para comer.
La laguna, de un momento a otro, comenzó a levantar oleadas
fuertes y casi, casi nos alcanzan. Entonces mi padre me dijo que no
tuviera miedo: «tú eres una niña, te voy a dar kokita, tres hojitas de
koka, las cuales me recibirás con la mano derecha, soplarás hacia
arriba, primero hacia el lado derecho luego al izquierdo. Haciendo
esto te pondrás las hojas en la boca, no vas a masticarlas, solo vas a
reposarlas, no vas abrir tu boca». Lo hice así como me dijo mi padre y
de un momento a otro la laguna se tranquilizó.
El camino era muy angosto, a un costado estaba el cerro, al otro
costado estaba la laguna. En buena hora, mi padre, hizo el agradecimiento
a toda la madre naturaleza, así fue que no nos llevó la oleada.
En esos caminos yo era un espíritu nuevo, así me dijo mi padre:
«nosotros varias veces hemos venido, por eso nos conocen. El cóndor
es mi amigo, viene para hablar y poder saludar. Yo soy de esta tierra,
aquí yo nací».
Es verdad, cuando una persona andina camina hacia la puna,
el cóndor siempre le habla. Por eso se le tiene que agradecer a
toda la madre naturaleza o pachamama, para no tropezar con
espíritus negativos.

38
Sonqonmanta pacha sumaqta kintuyun apukunaman, saminchayta
chaskinanpaq. Mamaywan kuska uyariyku manchaska, taytay
llakhiwanku, chaymanta kokata iskayninku piqchanku, nokamaqta
qhoyan mikhunaypaq motheta aychata.
Qocha kikinmanta q’allarin muyuyta «laj laj» yapas aypawanku,
chayka taytay niwan «ama manchakuychu, kan wawa raqmi
kanki». Chaypaq kokata q’osayki, kinsa raphita, chaskiwanki paña
makiykiwan, phukunki wichayman, lloq’e kinrayman, paña kinrayman,
chayta ruwaspa siminkiman churay, ama khamunkichu, muyuchinki,
mana simiykita kichankichu, chaynata ruyani. Chayllama unu qocha
llaki sayan.
Ñan purinapaq ñishu k’iqllu, chaypi kashan orqoquna, chaymanta
qhocha, allinta ruyan haywarikuyta pachamama apukunaman, chaylla
uno qocha mana apayanquchu, chay ñankunapi, noka kani uq mosoq
nuna. Taytay niway; nokayku asq’a kutita hamuyki chaymi reqsiwanku,
kuntur k’umpa masiy urawamuy rimanaykupaq, napay kunaypaq, kay
llaqtoyoqmi kani, kay allpa ricuyan paq’ariskayta.
Cheq’aqmi, runakuna purinku puna kinrayman, kuntur rimapayanmi,
chayrayku llaqtayuq runa wachan añanchayta, haywarikuyta
apukunaman, mana hinaq’a, millaykuna ñanpi kanman.

39
P U EBLO R A P A N U I

Relato Tradicional de
Te Pito o Te Henua
NARRADO POR
M O A N A TEP A N O CO NTES S E
La llegada de los primeros habitantes a Rapa Nui

Todos los polinésicos venimos de Hiva, una isla o continente que ya


no existe. Dicen que hubo un cataclismo y se hundió, pero antes que
eso sucediera los habitantes de Hiva ya estaban buscando a dónde
irse. En ese tiempo había muchos hermanos, hijos del rey Matu'a,
entre ellos estaba Hotu Matu’a, el primer rey que llegó a poblar
Rapa Nui. En aquellos tiempos nuestros ancestros ya sabían
mucho de navegación.
Hau Maka era el sabio del reino. Él soñó con una isla, tuvo un
viaje astral en el que recorrió desde Hiva buscando un lugar donde
poder desembarcar y llevar a su pueblo. Todos los hermanos se
fueron a distintas islas, pero Hau Maka buscó una isla para que Hotu
Matu’a fuera con su gente. Y gracias a Hau Maka llegó a Rapa Nui,
que en ese tiempo se llamaba Te pito o te henua, que significa ‘el
ombligo del mundo’.
El espíritu de Hau Maka recorrió toda la isla buscando un lugar
donde desembarcar, sobrepasando toda la costa sudeste. Primero
llegó por los islotes Motu Nui, Motu Iti, Motu Kao Kao, vió el cráter
del volcán Ranu Kau, al que llamó Ko te Poko Uri a Haumaka o Hiva
(la olla negra de Haumaka). Siguió su recorrido hasta llegar a Poike,
otro volcán. Pasó por Taharoa, luego por Rangi Mea Mea, una playa
que actualmente recibe el nombre de Ovahe. Hasta que dijo: «podría
ser aquí», pero al cruzar el cerro se dio cuenta que era Hanga Roa Tea

44
Tu’u inga ra’e o te nuna’a ma’ohi ki Rapa Nui

Ta'ato'a nu'u porinetīa i oho mai ai, mai Hiva. E tahi kāinga ko ‘emu ‘a.
Te tangata o Hiva, i kimi ai i te rua kāinga tano mo noho. Rahi rō te
ngā poki o te ariki ko Matu’a. Ko Hotu a Matu’a he ariki ra’e i tu’u mai
ai ki Rapa Nui. Te mātou tupuna ko ‘ite ana pe hē ana tere i te rāua
vaka a roto i te vaikava.
A Haumaka he tangata māramarama o Hiva. Ko moe ‘a a īa i to’ona
varua, ko kimi ‘a i te motu tano mo ma’ui ki te tāngata o Hotu a
Matu’a. Ko rere ‘a to’ona kuhane, ko tu’u ‘a ki te motu e tahi, ko Te Pito
o te Henua.
Ko rere ‘a to’ona kuhane i runga o te motu mo kimi i te kona tano
mo tomo te ariki ko Hotu a Matu’a i muri o to'ona tangata. Ko tu’u
‘a to’ona varua ki te ngā motu, ko Motu Iti, ko Motu Nui ‘ē ko Motu
Kao-kao. Mai ira i tike’a ai i te Rano e tahi, i nape ai a īa ko te Poko
Uri a Haumaka. Ko rere, ko tu’u ‘a ki te rua rano, ko nape ‘a Poike. Ko
mata’i-ta’i ‘a ki aTaharoa. Ko tu’u ‘a ki a Rangi mea-mea, ko mana’u ‘a:
«te hanga nei, he hanga tano mo tu’u te Ariki Nui». I haka teka ai i te
maunga, ko tu’u ‘a ki te hanga nui-nui e tahi, ko Hanga Rau o te Ariki i
nape ai a Haumaka. Rā hanga, he hanga tano mo tomo te ariki nui.
I haka hoki ‘a to’ona kuhane ki Hiva, he ‘a’amu a Haumaka ki te Ariki
o runga o te motu ko rava’a ‘a e īa. Ko haka unga ‘a ki te hitu ma’ara o
te Ariki, mo kimi i te kāinga ko Te Pito o te Henua. A Haumaka i hāpī ai
ki rāua i hē a Rapa Nui e ranga mai ena ‘ē pe he ana tu’u. Ko tomo ‘a

45
Riki o Anakena, como se conoce ahora, otra playa mucho más grande.
Hanga significa ‘bahía’ y Hanga Roa o Tea Rriki significa ‘la gran bahía
del rey’. Así la bautizó porque en su sueño fue nombrando cada lugar.
Porque para la cultura rapa nui es muy importante saber los nombres
de los lugares, de las aguas y de las cuevas.
Luego de que Hau Maka tuvo este sueño su espíritu volvió a Hiva
y le contó al rey que había encontrado esta tierra. Entonces, antes
de que llegara Hotu Matu’a con toda su gente, enviaron a siete
exploradores a comprobar la existencia de la isla que había visto Hau
Maka en sueños. Hau Maka, que sabía dónde estaba la isla, les indicó
cómo llegar. Recorrieron todo lo que Hau Maka les había dicho, hasta
que llegaron a Hanga Roa Tea Riki o Anakena.
Los exploradores volvieron a Hiva y dijeron que sí existía dicha
tierra. Y Hotu Matu ́a, siguiendo el mismo trayecto que habían
hecho ellos, llevó en balsas a su esposa Vakai a Heva, a su hermana
Avareipua y a toda su gente. También llevó todo para poder subsistir,
llevó camote, taro oyuca, ñame, plátanos, uhi, pollos, lagartijas y
distintas cosas para poder desarrollar una civilización. Dicen que
incluso llevó moscas, porque sabía que las moscas eran importantes
para el ciclo de la vida.
Vakai a Heva estaba embarazada y se dice que cuando llegaron a
tierra dio a luz a Tu’u Maheke, el primogénito de Hotu Matua. Así, Tu’u
Maheke fue la primera persona que nació en Rapa Nui, convirtiéndose
en el primer rey nacido en la isla. Esa fue la primera llegada de
personas a Rapa Nui.

46
a rāua ki Te Pito o te Kāinga, ko ha’ere, ko mata’i- ta’i ‘a ta’ato’a kona i
‘a’amu ai a Haumaka ki a rāua. Ko tu’u ‘a ki a Hangarau o te Ariki.
Ko hoki ‘a rāua ki Hiva mo ‘a’amu atu ki te ariki o runga o te rāua
noho inga i Te Pito o te Henua. A Hotu Matu’a i tere ai a roto i te
moana nui, ko īa ko to’ona kāinga. I muri a īa ta’ana vi’e, ko Vakai a
Heva. I te rua vaka i tere ai to’ona taina vahine, ko Avareipua. Ko ma’u
atu ‘a te ta’ato’a me’e mo te rāua noho inga i Te Pito o te Henua, mai
te kumāra, ki te taro, ki te maika, ki te uhi, ki te moa, ki te moko. Peira
ana ko ma’u atu ‘a i te taka ure.
A Vakai a Heva ko hanau tama ‘a. I te hora i tu’u ‘a a rāua ki Te Pito
o te Henua, i haka poreko ‘a a īa ki a Tu’u Maheke, te atariki tane o
Hotu a Matu’a ‘ē te poki rapa nui ra’e. Nā te ‘a’amu o te tu’u inga ra’e
ki Rapa Nui.

47
Canto tradicional sobre la llegada a la isla

I III
Hotu Matu'a nuestro rey Enseñémosles a los niños
Rey que vino desde Hiva La tierra que nos dejó
Para mostrarnos nuestra tierra El rey Hotu Matu'a
De los polinésicos de Rapa Nui
II
Cuidemos nuestra tierra IV
Que nos dio Hotu Matu'a Enseñémosles
De los polinésicos de Rapa Nui Enseñémosles
Enseñémosles
De Rapa Nui

48
Versión en Rapa Nui de
Canto tradicional sobre la llegada a la isla

I III
Ko Hotu Matu'a ko te tātou Ariki Haka 'ite tātou ki te ngā poki
Ariki oho mai era mai Hiva I te 'o'one i haka rē mai era
Mo haka tike'a mai i te tātou henua E te ariki ko Hotu Matu'a
O te mau ma'ohi o Rapa Nui
II
Hapa'o tātou i te henua IV
Va'ai mai era e Hotu Matu'a Haka 'ite tātou
O te mau ma'ohi o Rapa Nui Haka 'ite tātou
Haka 'ite tātou
O Rapa Nui

49
P U EBLO M A P U CH E

Relato de María
Inés Huenuñir
La guardiana de la comunidad

La anciana se parece a la montaña nevada con sus cabellos blancos


trenzados con semillas. Ella viste vegetales, su cuerpo es ancho
como los cerros, sus pies son gruesos y firmes como las rocas.
Tiene brazos de arcoiris y de vez en cuando los levanta desde la
tierra hasta el cielo para abrazar a todas las comunidades que
habitan entre campos, lagos y montañas.
En invierno, cuando hace frío, ella sube a sentarse cerca del volcán.
Allí, entre araucarias, y más cerca del sol, vigila la acción de cada especie.
En primavera, en madrugada de luna llena, baja hasta el lago
con su canasta llena de semillas nativas y plantas medicinales
con diferentes formas y aromas. En ese lugar, la anciana hace una
ceremonia para dar gracias por la vida de peces, insectos, animales,
aves, árboles y personas. Canta mientras deja su ofrenda entre el
agua y la tierra para que nunca se terminen los alimentos.
Mientras ella canta, la acompañan sonidos de vientos. ¡Uffffff,
uffffff, fzfzfz! Los árboles danzan, las piedras hacen música mientras
el agua baila alrededor. ¡Glu, glu, glu, glu! Aparecen mariposas y
abejas, listas para trabajar.
Cuando la anciana regresa a la montaña, se abre una puerta de
enredaderas adornada con flores de copihues rojos. A su vez florece
toda la tierra, los bosques y las montañas. Y una estrella también
florece en el noble corazón de la anciana.

54
Kupuka kuze

Mawizantu reke feley ñi az ti kuze papay, chapetukey tañi kal


longko fillke fün ka fill tapül mu, ñi kalül winkulkechi feley, tañi
namun kurakechi felekey.
Tañi lipang rellmukechi witrapüramtukefüy nag Mapu mu
choyükey tañi amual wenu mapu mu chofülpeyem itrofill mongen
mülekalu lafken mu, lelfün mu, mawizantu mu, chalwa mongen izike
mongen,üñüm mongen,kullin mongen,rüngkeñ mongen ka pu che
ñi mongen.
Pukem mu anükompukey pülle zeñiñ mu, ti zoy pülleleam antü
mu, tiyew püle rangintu peweñ mu azkintulekey ñi chumken fill
mongen nielu.
Pewu mew apon küllen mu nagpakey inafül lafken mu ñi
llellipuntual küñe apon külko mu fillke fün ka fill lawen elkünupakey
femgechi tañi mañumtun mu afülayayay iyael, entukey ñi ülkantun, ti
kürüf ¡üffffff,üffffff,kfkfkfkf! ayekantukey femgechi ta purukey aliwen,
anümka kafey, pu kura ka ayekantukey ñi purulenmu ko, kizu tañi
ülkantun mu ¡glu,glü,glü,glü! Akukey llampüzkeñ ka ziwmeñ ayiwun
piwke mu ñi küzawtual engü.
Küpüka kuze wiñotukey mawizantu tu tañi wellin mu rangintu foki
rayükey kopiwe kelü rayen mu, ka rayükey, mapu, lelfün, mawizantu.
Kiñe wanglen Rayükey küpüka kuze ñi küme piwke mu.

55
Fábula intercultural
POR
H A N S S CH U STER G UZ M Á N

TRADUCCIÓN AL MAPUZUGUN
J U A N LEM U Ñ I R H U I N CA
El zorro rojo, el ñandú y la ranita de Darwin

A Juan Henríquez Peñailillo

Tres amigos conversaban sobre quiénes eran los mejores padres,


dando cuenta de sus premuras y quehaceres para cumplir dicha
misión. El zorro rojo decía que por tres meses y un día tenía que
cazar hasta cuatro veces por jornada para alimentar a la manada, a su
hembra y a sus crías; tras tres lunas todos saldrían y él se divertiría
enseñando a cazar, para volver a empezar con otra mersada de crías.
El ñandú o cheuque decía otra cosa para cuidar a sus charos, pues
tenía que hacer el nido y esperar que distintas hembras pusieran los
elegidos, y entre el primero y último había más de 100 días corridos;
luego a pasar el verano sentadito en esos huevos, girándolos a
distintas horas, sin saber si esa señora puso un huevo de los suyos,
entremedio de los yuyos, o eran de otro linaje. La cosa es que en el
paisaje, si era buena temporada, sacaba una gran parvada y luego seis
meses de viaje enseñando a los polluelos a comer en lo salvaje.
La ranita de Darwin escuchaba cierto rango de quejas en la
paternidad, pero tenía la boca llena y nada decía por lo demás.
Entonces ambos padres la increparon, para saber de la paternidad,
justo al momento que los hijos salían ya de cuajar. Él abrió la boca
y se puso a comentar que había sido toda una odisea. Primero ver
dónde la hembra había depositado los huevos y esperar catorce días

60
Kiñe ngürü kelu, kiñe choique ka kiñe llinki de Darwin

Traducción al mapuzugun por Juan Lemuñir Huinca

Küla wenëi ngutramkaingun ti inei pu doi küme pü chaw ka eluingun


ta rakiñ ta sus premuras ka chumkënun rumel femal dicha misión.
Ti ngürü kelu feipi chem por küla küyen la kiñe antü, niefui chumn ta
lloftu ta fentre meli veces meu jornada, rumel ilelkaal ta pu pichike
ngürü ka ti domo ngürü ka ta ni choiñ tras küla küyen kom chipayau
ka ti kangueduamn kimeltuy ta cazar uñotual ta weichëfn ta konn meu
kangelu mersada ta choyün.
Ti Ñandu kam choique, pi ka dungu penetialu ta ni charos, yamay
niëfui chum deuma-alu ta dañe ka unumniealu chem kake domo
tukuingün pu dullingelu, kay ranguin ta unen ka ti inalelu müley doy
kiñe pataka antü corridos, mücha ta rupayay ta antünguen anulelu
meu feiti kuram, dirandolos kake horas, kimlafui ti feiti chiñura tukuy
kiñe kisu tani kuram ranguin ta pu napor meu, kam ta kake künga, ta
ka düngu fei ti paisaje, mu fei ta küme temporada enturefui kiñe fütra
parwada ka müchay kayu küyen ti amukan kimeltun ta pu polluelo ta
ital ta pu auka.
Pichi llinki ti Darwin allküfui cierto rango ti quejas ta ni paternidad
welu niey ta ni wün apoley ka chem no rüme pifui ta pu piñma Fei ta
epu ngüe fotüm lukatuingu kim alü ta paternidad, justo al momento
chem pu yall chipafuingün ka de trüngkun.

61
antes de tragar los embriones, luego por distintas razones los criaba
en su boca, en un saco que tenía para cuidar a su tropa.
Y mientras eso decía, salían ranitas pequeñas que se alejaban del
padre, pues cada una era dueña ahora de su destino.
Los tres padres se miraron y sin decir otra cosa, se dieron cuenta
que, dependiendo de la especie y de las culturas, la paternidad era un
regalo de natura.

Moraleja: si los humanos aprenden de otras especies, la paternidad


será mejor, y mejor para todos será la vida.

62
Fei nga ülai tani wën ka ngutramkunuy kaf em fui kom kiñe odisea,
une adkintun ti domo llinki elkünui ta ni kuram ka üngüein mari meli
antü antes de tragar embriones, mücha mu kakeu razones pu choin ta
ni wën mu kiñe saco chem niefui rümel peniealu ta ni tropa.
Ka petü fei pëi chipaingün pichike llinki chem ti aluputuingun ta ni
chau ke kiñe nguen fui feula tani amual.
Pu küla chau leliutuingün ka ngueno ka düngu uwamtuingün
chumkënun elnien ta trokiñ.ka ti pu trurem düngu ta ni chau fe inga
kiñe regalo ti natura.

Ngulam: ta pu che kimüngei ta kake elnien, ta ni chau doy kümeafui ta


kuniltual ta ni choyün ka doi kumey ta kom küme monguen.

63
Autores
rubén ma q uera butrón modesta m erm a río s
Nací en la comunidad de Tuturuma Pertenezco al pueblo quechua de la
Yawrinkhani de Puno. Soy el segundo de comunidad de Kukani, distrito y Provincia
tres hermanos varones y mis padres, ya de Urubamba, Cuzco. Soy hablante
fallecidos, fueron hablantes de la lengua nativa del Runa Simi y conocedora de las
aymara, por tanto, mi lengua materna tradiciones y la cultura de mi pueblo.
fue el aymara. Durante mi estadía en Chile me he
Estudié Pedagogía en Filosofía y estoy dedicado a la difusión de la cosmovisión
terminando los estudios de Magister y de la lengua quechua o Runa Simi.
en Lingüística. Hace varios años trabajo Actualmente estoy impartiendo clases
en la Escuela de Idiomas Indígenas, del idioma de mis ancestros en la Escuela
enseñando la Lengua y Cultura Aymara, de Idiomas Indígenas, dependiente de
asignaturas que también ofrezco en la Subdirección Nacional de Pueblos
colegios de la comuna de San Bernardo. Originarios y de la Universidad Católica
Vivo en Santiago desde 1998 y viajo a Cardenal Silva Henriquez.
mi territorio dos veces al año para el
reencuentro con mi comunidad y familia.

66
moana tepano contesse maría inés huenuñir antihuala
Soy representante de la cultura rapa Provengo del sector rural Cayumapu
nui y participo en las organizaciones Alto, Panguipulli, región de Los Ríos.
de jóvenes Haka Nonoga y Mo’a Mau. Soy autora de algunas publicaciones
Además, soy profesora de danza y de poesía autofinanciadas y practico la
cultura rapa nui en la Escuela de Idiomas oralitura mapuche. He participado en
Indígenas y aprendiz del re’o rapa nui antologías nacionales e internacionales,
(lengua originaria). siendo también invitada a varios
Actualmente estudio Desarrollo encuentros poéticos. Parte de mi poesía
Sustentable y Planificación Territorial ha sido traducida a otros idiomas.
en la PUC de Santiago. Además de trabajar como educadora
de lengua y cultura indígena en jardines
infantiles, realizo talleres de cultura y
lengua mapuche para adultos en Santiago.

67
hans schuster guz mán ro sario m uñoz ga jard o
Nací en Santiago en 1951. Soy profesor de Soy dibujante, periodista, profesora de
Estado en Castellano y Filosofía titulado inglés y tejedora. Dibujo desde 2009 y,
en la Universidad Austral de Chile y además de realizar ilustraciones para
autor de más de 130 textos literarios libros infantiles, me he dedicado al
de variado género. Artículos y ensayos dibujo de la ciudad y al cómic de no
míos han sido publicados en diversas ficción, especialmente relacionado
revistas y diarios. Algunas de mis obras con la memoria histórica y los derechos
poéticas son Palabra por palabra (2005); humanos. Mis materiales preferidos
Remolino de Islas/Vortice di Isole (edición son tinta grafito, carbón, tinta china
bilingüe español-italiano, 2012) y Látigos y acuarela.
de Fuego/Lashes of fire (edición bilingüe Actualmente vivo en Santiago con
español-inglés, 2021). En la actualidad mis tres perrhijas en una casa redonda.
soy coordinador de Gestión de las Mi nombre de dibujante es @YetiOc.
Culturas y Patrimonio en la Dirección
de Vinculación con el Medio de la
Universidad Católica Silva Henríquez.

68
a utores ilustra ciones
Rubén Maquera Butrón Rosario Muñoz Gajardo
Modesta Merma Ríos
Moana Tepano Contesse retratos
María Inés Huenuñir Antihuala Modesta Merma Ríos
Hans Schuster Guzmán Moana Tepano Contesse
Rosario Muñoz Gajardo
traducciones Ailin Catalán Millacán
Rubén Maquera Butrón María Inés Huenuñir
Modesta Merma Ríos Álvaro de la Fuente/escritoresindigenas.cl
Moana Tepano Contesse Hans Schuster Guzmán
María Inés Huenuñir Antihuala Gloria Henríquez Peñailillo
Juan Lemuñir Huinca Rubén Maquera Butrón
Rubén Maquera Butrón
coordinación editorial
Ailin Catalán Millacán diagram a ción
Departamento de Comunicaciones,
edición Servicio Nacional del Patrimonio Cultural
Jaime Huenún Villa

Se autoriza la reproducción parcial citando la fuente correspondiente.

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