Agua en Marte
LA NASA CONFIRMA LA EXISTENCIA DE AGUA LÍQUIDA EN LA SUPERFICIE DE
MARTE
28 de septiembre de 2015
La presencia de agua líquida en el Planeta Rojo podría significar la verificación de
vida fuera de la Tierra.
La existencia de vida en otros planetas del Sistema Solar siempre ha sido una
investigación prioritaria para los científicos. Por lo tanto, no es de extrañar la gran
revolución que ha supuesto la última rueda de prensa de la NASA: se ha confirmado la
existencia de agua en la superficie de Marte.
El agua supone una condición indispensable para la vida. Por este motivo, muchas de
las investigaciones llevadas a cabo en territorio marciano han girado en torno a su
búsqueda. Si bien es cierto que se había confirmado la presencia de hielo en los polos
del planeta y se había supuesto la existencia de más bajo la superficie, ahora se
confirma: ¡agua líquida circula sobre la superficie de Marte!
En el año 2010 se pudieron observar las llamadas líneas recurrentes en pendiente (o
RSL): líneas que aparecen durante el verano en las laderas de algunos cráteres
marcianos. Todo apuntaba a que estas marcas son causadas por agua líquida. Pero
¿cómo puede existir agua líquida en un planeta cuyas temperaturas más altas no
superan los 0ºC? ¡Aquí es donde hace aparición este nuevo estudio! Analizando la
superficie del planeta mediante sondas, se ha confirmado que las RSL contienen gran
cantidad de sales. Estas sales, de composición distinta a las terrestres, hacen que la
temperatura de solidificación del agua descienda de los 0ºC hasta los -70ºC. Es por ello
que, en verano, cuando las temperaturas oscilan entre los -20ºC y los 0ºC ¡puedan fluir
verdaderos arroyos de agua líquida por la superficie de Marte!
Lo que aún no se tiene claro es la procedencia de esta agua. ¿Estaremos ante un ciclo
del agua marciano? Algunos científicos apuestan que sí.
El corazón humano
El corazón es uno de los órganos más importantes que tiene el ser humano.
Está situado en el tórax, entre los dos pulmones. Si cierras el puño de la mano sabrás
más o menos cuál es el tamaño de tu corazón. Como ves no es muy grande y suele
pesar como máximo unos trescientos gramos.
El corazón está latiendo continuamente, nunca deja de hacerlo. Cada latido es un
movimiento en el que se contrae y se relaja. El movimiento de contracción se llama
sístole y el de relajación se llama diástole.
El corazón cumple una misión fundamental: bombea la sangre para que circule sin parar
y llegue a cada rincón de nuestro organismo.
Todo comienza cuando el corazón se contrae y envía sangre limpia y cargadita de
oxígeno a todo nuestro cuerpo. Esta sangre viaja a través de unos conductos llamados
arterias y va distribuyendo el oxígeno por las células, los tejidos y los órganos.
¿Pero qué sucede? Pues que al final del recorrido la sangre se queda sin oxígeno, y
como además ha ido recogiendo deshechos del cuerpo, está bastante sucia. Para
limpiarse regresa al corazón, aunque este viaje de vuelta ya no lo hace por las mismas
arterias, sino por otros conductos llamados venas.
En cuanto llega, el corazón la bombea hacia los pulmones para que se recargue de
oxígeno. Una vez que la sangre está como nueva, entra de nuevo en el corazón y el
ciclo vuelve a empezar.
El corazón late, es decir, se contrae, entre cincuenta y cien veces por minuto en situación
de reposo ¡Esto son más de cien mil veces al día! Gracias a su trabajo constante, nuestro
cuerpo siempre está abastecido de sangre limpia y fresca.
El corazón es un músculo, y como el resto de los músculos, debemos cuidarlo. Una de
las maneras de mantenerlo fuerte es haciendo ejercicio moderado y procurando llevar
una alimentación sana y equilibrada. Algunos de los alimentos que tienen propiedades
beneficiosas para el corazón son las nueces, el brócoli, el aceite de oliva, el salmón, y
el chocolate negro.
El gigante egoísta
Fragmento del Gigante egoísta, de Oscar Wilde.
– Creo que, por fin, ha llegado la primavera- dijo el gigante; y saltando de la cama miró
el exterior. ¿Qué es lo que vio?
Vio un espectáculo maravilloso. Por una brecha abierta en el muro los niños habían
penetrado en el jardín, habían subido a los árboles y estaban sentados en sus ramas.
En todos los árboles que estaban al alcance de su vista, había un niño. Y los árboles se
sentían tan dichosos de volver a tener consigo a los niños, que se habían cubierto de
flores y agitaban suavemente sus brazos sobre las cabezas de los pequeños.
Los pájaros revoloteaban y parloteaban con deleite, y las flores reían irguiendo sus
cabezas sobre el césped. Era una escena encantadora. Sólo en un rincón continuaba
siendo invierno. Era el rincón más apartado del jardín, y allí se encontraba un niño muy
pequeño. Tan pequeño era, que no podía alcanzar las ramas del árbol, y daba vueltas a
su alrededor llorando amargamente. El pobre árbol seguía aún cubierto de hielo y nieve,
y el Viento del Norte soplaba y rugía en torno a él.
– ¡Sube, pequeño!- decía el árbol, y le tendía sus ramas tan bajo como podía; pero el
niño era demasiado pequeño. El corazón del gigante se enterneció al contemplar ese
espectáculo.
– ¡Qué egoísta he sido!- se dijo. -Ahora comprendo por qué la primavera no ha venido
hasta aquí. Voy a colocar al pobre pequeño sobre la copa del árbol, derribaré el muro y
mi jardín será el parque de recreo de los niños para siempre.
Estaba verdaderamente apenado por lo que había hecho.
Se precipitó escaleras abajo, abrió la puerta principal con toda suavidad y salió al jardín.
Pero los niños quedaron tan asustados cuando lo vieron, que huyeron corriendo, y en el
jardín volvió a ser invierno.
Sólo el niño pequeño no corrió, pues sus ojos estaban tan llenos de lágrimas, que no vio
acercarse al gigante. Y el gigante se deslizó por su espalda, lo cogió cariñosamente en
su mano y lo colocó sobre el árbol. El árbol floreció inmediatamente, los pájaros fueron
a cantar en él, y el niño extendió sus bracitos, rodeó con ellos el cuello del gigante y le
besó.
Cuando los otros niños vieron que el gigante ya no era malo, volvieron corriendo y la
primavera volvió con ellos.
Historia del chocolate
El chocolate es uno de los alimentos que más nos gusta a los seres humanos. No hay
nada más delicioso que comerse un bombón, un helado o una tarta rellena de este
manjar.
El producto fundamental para elaborar chocolate es un fruto llamado cacao. Dentro del
fruto están las semillas.
Se sabe que el primer lugar en donde se cultivó fue México. Allí, el pueblo maya
descubrió que, si las semillas de cacao se tostaban y se mezclaban con agua y otros
ingredientes como el maíz, el resultado era una bebida rica y nutritiva, a la que llamaron
“Xocolatl”, que por lo visto significa “agua amarga”.
Más tarde llegaron los Aztecas, quienes preparaban un chocolate muy parecido al de
los mayas. La diferencia era que los mayas lo tomaban caliente y los aztecas frío.
Cuando los españoles llegaron a América en 1492, vieron por primera vez el árbol y las
semillas de cacao, ya que en Europa no existían. Dice la leyenda que el conquistador
español Hernán Cortés fue el primero en probar la extraña y desconocida bebida, le
pareció riquísima y nutritiva. A partir de entonces, los barcos empezaron a regresar a
España cargados de granos de cacao y la receta para preparar el chocolate líquido.
Como era una bebida amarga, en España se le añadió azúcar y vainilla y el resultado
fue espectacular. El chocolate empezó a ser consumido por la gente más rica porque
era un alimento bastante caro. Años después, durante el siglo XVII, el chocolate empezó
a ser conocido en el resto de Europa convirtiéndose en un producto muy apreciado. En
el siglo XVIII, en Inglaterra, se fabricó el primer chocolate sólido, es decir, un chocolate
que se podía masticar.
Hoy en día, el chocolate se conoce en todo el mundo y gracias a los adelantos técnicos,
disfrutamos de muchos tipos y variedades, como el fondant, el chocolate con leche, el
chocolate con frutos secos, el chocolate instantáneo… ¡La lista es casi interminable!
Si se come con moderación, el chocolate es un alimento saludable. Aumenta nuestra
energía y nos mejora el humor. Además, es bueno para el correcto funcionamiento del
cerebro y del corazón.