Desperdicio Alimenticio.
Universidad Autonoma del Estado de Chihuahua.
Por: Baldemar Otamendi Lozoya.
Materia: Ecologización.
Eslogan: Comida a la basura, hambre que perdura.
Concepto: Es la eliminación o pérdida de alimentos que estaban destinados al
consumo humano, en cualquier punto de la cadena alimentaria: desde la
producción agrícola hasta el consumo en el hogar o restaurantes, ya sea por su
destrucción a manos de plagas o condiciones climáticas, agentes químicos, o
que se echen a perder, o simplemente se les desheche por estar “Viejos”.
Continuando con lo anterior, hay 4 etapas en las que se desperdician o se
pierden alimentos:
En la producción: Cuando las cosechas no se recogen por baja demanda,
estándares estéticos, plagas o condiciones climáticas.
En la distribución: Debido a mala logística, problemas de almacenamiento o
transporte, productos rechazados por apariencia.
En el comercio: Por fechas de caducidad mal gestionadas, exceso de
inventario, promociones que incentivan la compra excesiva.
En el consumo: A causa de compras impulsivas, porciones más grandes de las
necesarias, mala conservación en el hogar, confusión entre fecha de caducidad
y de consumo preferente, por no haber preparado una cantidad adecuada de
comida y tener que tirarla, o por no almacenar la comida ya preparada, etc.
Impacto de la Cultura: Creo yo que la Cultura Mexicana no es una que
promueva el Desperdicio Alimenticio, debido a la propia historia de la Nación,
en donde en gran parte del tiempo la Población en su mayoría es de Escasos
Recursos, y para los cuales el Desperdicio de Alimentos es un Insulto.
Siendo así, puedo decir que el desperdicio de alimentos es un privilegio que
solo aquellos de una mejor situación económica se pueden permitir- y no por
eso está bien, aunque el desperdicio se lleve a las manos de una minoría
estadística, porque se desperdicia algo que es necesario, y que pudo haberse
aprovechado.
Cultura del Proyecto: Se busca incentivar al no desperdiciar alimentos, y que
en vez de tirarlos la gente les dé propósitos más productivos, como por ejemplo
usarlo como composta para sus plantas, alimento para sus mascotas (Dentro
de lo que esta puede consumir), donaciones a personas necesitadas, centros
comunitarios, refugios de animales, etc.
Aunque no creo que se pueda eliminar completamente, ya que alguna persona
habrá que simplemente no le importe el impacto negativo que tienen sus
acciones, igualmente se tratara de reducir el impacto negativo de la Sociedad.
Aquí hay algunas Soluciones: Planificación de compras, Medición de porciones
por persona, Almacenamiento adecuado, Aprovechamiento total (Guardar
sobras, reutilizar residuos orgánicos para Composta, etc), Tener en cuenta las
fechas de Caducidad, Donar todo aquello que se sepa no se a consumir antes
de su deterioro.
Diversidad Cultural: Esto si es una parte importante, ya que se nos dan nuevas
perspectivas para cómo evitar el Desperdicio Alimenticio, aunque también se
puede incrementar, siendo que algunas Culturas son más propensas a
promover el Consumismo.
Dialogo Multicultural:
Luis: ¡Hola, qué gusto verlas! Estaba leyendo un informe de la FAO: ¡un tercio
de los alimentos del mundo se desperdicia!
Aya: Que mal! En Japón hay una palabra para esto: “mottainai”, que significa
“qué desperdicio” o “no aprovechar algo valioso”. Desde pequeños nos
enseñan a valorar cada cosa, incluida la comida.
Fátima: En Marruecos también lo vemos como algo casi sagrado. En casa, mi
madre siempre decía: “la comida no se tira, se transforma”. Hacíamos pan
rallado del pan viejo, sopa con sobras… nada se desperdiciaba.
Luis: En México es similar, pero en las ciudades se ha perdido mucho esa
costumbre. A veces veo cómo se tira comida perfecta solo porque “se ve fea”.
¿En sus países también hay ese problema?
Aya: Sí, los supermercados rechazan frutas “imperfectas”, aunque estén bien.
Pero ahora hay movimientos que venden esas frutas con descuentos. ¡Y la
gente está empezando a entender que la apariencia no lo es todo!
Fatima: Exacto. Lo que necesitamos es educación. En mis talleres de cocina
enseño cómo aprovechar todo: tallos, pieles, huesos. También promovemos el
compostaje con los restos inevitables.
Luis: ¡Qué buena idea! Yo estoy trabajando en una campaña para reducir el
desperdicio en escuelas. Los niños pueden ser grandes agentes de cambio si
les enseñamos desde pequeños.
Aya: Me encanta eso. Podemos combinar nuestras ideas: educación,
aprovechamiento creativo y cambio en la forma de ver los alimentos.
Fatima: Sí. En nuestras culturas, la comida es más que alimento: es tradición,
es respeto. Es hora de volver a eso.
Luis: Entonces, ¡a seguir sembrando conciencia! Porque cada grano cuenta,
¿no?
Todos: ¡Sí!
Fin.
Nuestro Compromiso con la Sociedad es disminuir el número de muertos
anuales a causa de la falta de alimentos, que se estima ronda entre los 5 mil y
10 mil en México, y que a veces se desestima porque simplemente hay cosas
más “Importantes”, como por ejemplo la situación con el Narcotráfico, que son
de una escala mayor, pero no le quitan su importancia.
Una cosa que hay que tomar en cuenta es la Sostenibilidad, ya que el mercado
consumista actual no es sostenible para las generaciones futuras, ya que los
suelos se destruyen, se acaban sus nutrientes y se contaminan atra vez de la
producción agrícola, además de que el Mercado Ganadero produce casi un
12% de los Gases de Efecto Invernadero a nivel Global.
Una lista de posibles alternativas sin comprometer las necesidades y
generaciones del futuro, ysin comprometer el Medio Ambiente:
1. Agricultura regenerativa y planificación eficiente de cultivos
Qué es: Sistemas agrícolas que regeneran la salud del suelo y priorizan
la producción según demanda real.
Impacto: Se evita la sobreproducción (fuente clave de desperdicio) y se
cuida el ecosistema agrícola.
Sostenibilidad: Conserva la fertilidad del suelo, reduce emisiones y
promueve ciclos naturales.
2. Sistemas nacionales de redistribución alimentaria
Qué es: Redes legales y logísticas para donar alimentos en buen estado
a bancos de alimentos o programas sociales.
Impacto: Se aprovechan excedentes antes de que se vuelvan residuos.
Sostenibilidad: Alimenta a comunidades vulnerables sin sobreexplotar
recursos nuevos.
3. Economía circular alimentaria
Qué es: Reutilizar subproductos y desperdicios inevitables (como
cáscaras o restos) para compostaje, biogás o nuevos productos.
Impacto: Se reduce la presión sobre vertederos y se recupera valor de
residuos orgánicos.
Sostenibilidad: Cierra el ciclo sin generar residuos persistentes ni dañar
ecosistemas.
4. Educación alimentaria integral y legislación proactiva
Qué es: Integrar contenidos sobre desperdicio, consumo consciente y
sostenibilidad en sistemas educativos y políticas públicas.
Impacto: Forma generaciones conscientes del valor real de los
alimentos.
Sostenibilidad: Cambia la cultura de consumo desde la raíz, evitando
patrones destructivos en el futuro.
5.Reformas en etiquetado y estándares comerciales
Qué es: Modificar regulaciones para permitir la venta de alimentos
“imperfectos” y mejorar la claridad de fechas (“consumir antes de” vs.
“preferente”).
Impacto: Se reduce el descarte de alimentos comestibles por razones
estéticas o de confusión.
Sostenibilidad: Menor producción innecesaria = menor uso de agua,
energía y emisiones.
6.Tecnologías para la trazabilidad y conservación
Qué es: Uso de sensores, inteligencia artificial y cadena de frío eficiente
para optimizar la distribución y conservación.
Impacto: Menos pérdidas por transporte, almacenamiento o
vencimiento.
Sostenibilidad: Aumenta la eficiencia sin necesidad de expandir la
producción.
Impacto Social si desapareciera:
Si el desperdicio de alimentos dejara de existir, el impacto social sería inmenso
y profundamente transformador. Millones de personas que hoy sufren hambre o
inseguridad alimentaria podrían alimentarse con los alimentos que actualmente
se desechan, y la gran cantidad que muere de hambre anualmente no lo haría
(Entre 9 y 31 millones). En un mundo donde se produce suficiente comida para
todos, dejar de desperdiciarla significaría dar un paso real hacia la equidad
alimentaria y el cumplimiento del derecho básico a la alimentación.
El valor social del alimento se recuperaría. Ya no se vería solo como un
producto de consumo, sino como un bien cultural, fruto del trabajo de
agricultores, pescadores, cocineros y comunidades enteras. Al respetar más el
alimento, también se dignificaría el trabajo humano que hay detrás de cada
bocado. En zonas rurales y en pequeños productores, esto significaría un
reconocimiento vital para fortalecer economías locales y modos de vida
tradicionales.
La conciencia colectiva también cambiaría. Al eliminar el desperdicio, los
hábitos de consumo serían más responsables, menos impulsivos. Esto
generaría sociedades más educadas y sostenibles, con mayor sensibilidad
hacia el impacto de nuestras decisiones diarias. Además, programas de
redistribución de alimentos fomentan la solidaridad, fortalecen la cohesión
social y crean redes de apoyo entre gobiernos locales, organizaciones y
ciudadanos.
Otro efecto clave sería la mejora en la salud pública. Al consumir alimentos de
forma más equilibrada y consciente, habría una reducción de enfermedades
relacionadas con la mala alimentación, como la obesidad o la desnutrición.
También se reduciría el consumo excesivo, tan común en culturas donde la
abundancia a menudo se convierte en desperdicio.