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Peñarreta Revista Espacios

El artículo analiza la educación financiera de los clientes de la banca ecuatoriana, revelando que solo un tercio de la población encuestada posee educación financiera adecuada. Se identifican variables como el nivel educativo, la provincia, el género y las cargas familiares como factores determinantes en la educación financiera. Los hallazgos sugieren la necesidad de diseñar estrategias para mejorar la educación financiera en Ecuador.
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El artículo analiza la educación financiera de los clientes de la banca ecuatoriana, revelando que solo un tercio de la población encuestada posee educación financiera adecuada. Se identifican variables como el nivel educativo, la provincia, el género y las cargas familiares como factores determinantes en la educación financiera. Los hallazgos sugieren la necesidad de diseñar estrategias para mejorar la educación financiera en Ecuador.
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ISSN 0798 1015

HOME Revista ESPACIOS ÍNDICES / Index A LOS AUTORES / To the


! ! AUTORS !

Vol. 40 (Nº 7) Año 2019. Pág. 11

Educación financiera y factores


determinantes: Evidencias desde
Ecuador
Financial education and determining factors. Evidences from
Ecuador
PEÑARRETA QUEZADA, Miguel 1; GARCIA TINIZARAY, Daisy 2; ARMAS HERRERA, Reinaldo 3

Recibido: 24/10/2018 • Aprobado: 30/01/2019 • Publicado 04/03/2019

Contenido
1. Introducción
2. Revisión de la Literatura
3. Metodología y datos
4. Resultados
5. Conclusiones
Referencias bibliográficas

RESUMEN: ABSTRACT:
En este artículo se analiza la educación financiera de In this article the level of financial literacy of
los clientes de la banca ecuatoriana en función de las Ecuadorian banking clients is analyzed based on the
dimensiones de conocimiento, comportamiento, y knowledge, behavior, and aptitudinal dimensions.
aptitud. Mediante una encuesta dirigida a 744 Through a survey directed to a population of 744
personas y a través del uso de técnicas de análisis people and through the use of multivariate analysis
multivariante, se determinó que solo la tercera parte techniques, it was determined that only a third of the
de la población encuestada tiene educación financiera. surveyed population had financial literacy. The
Las variables nivel de educación, provincia, género y variables academic degree, province, sex and family
cargas familiares son las más influyentes en el estudio responsibilities are the most influential to explain the
para explicar el nivel de educación financiera. financial education.
Palabras clave: Educación financiera, educación Keywords: Financial literacy, economic education,
económica, banca, Ecuador banking industry, Ecuador

1. Introducción
En el año 2012, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)
planteó los resultados del primer estudio a gran escala para medir la educación financiera en
la población de 14 países. Los hallazgos permitieron determinar algunas interrogantes. Por
ejemplo, que, un gran porcentaje de la población tiene niveles de conocimiento básicos, en
segundo lugar, que existe una asociación positiva entre conocimiento y entendimiento, y
comportamiento y aptitud financiera. Respecto a las características sociodemográficas
determinantes de los encuestados, género, edad y educación resultaron ser las más
relevantes (Atkinson y Messy, 2012).
Desde entonces, este ámbito de investigación de la educación financiera ha sido objeto de
réplica, especialmente en los países desarrollados y emergentes. Empleando encuestas
dirigidos hacia distintos sectores de la población, los estudios mantienen la misma
constante, pero con diferentes alcances. Mitchell y Lusardi (2013) Klapper, Lusardi, y Van
Oudheusden (2015), y Nanziri y Leibbrandt (2018) coinciden que los conocimientos y
comportamientos de la población deben aumentar en pro de su bienestar financiero.
Es comprensible entonces que existen implicaciones entre la educación financiera y los
resultados económicos (Mitchell y Lusardi, 2015). Además, la evidencia empírica determina
que existe un impacto positivo entre el conocimiento financiero y la planificación de la
jubilación (Bucher- Koenen y Lusardi, 2011), el rendimiento de la riqueza (Jappelli y Padula,
2013) y menores disputas financieras (Shen et al., 2016). Otros autores sostienen que las
competencias financieras están condicionadas por su comportamiento. (Atkinson y Messy,
2012; Cole et al., 2016; Bay, Catasús, y Johed, 2014)
En América Latina, donde la evidencia empírica sobre estos aspectos aún es mínima, la
Corporación Andina de Fomento (CAF) planteo el primer diagnóstico que evaluó los
conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos de los individuos con relación a
temas financieros. El estudio identificó brechas particularmente de género, edad, ámbito
geográfico, nivel educativo, de ingresos y capacidad de ahorro con diferencias importantes
entre Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia (Mejia y Rodriguez, 2016).
Un año previo (2015), el mencionado organismo planteo los resultados de la encuesta para
medir las capacidades de educación financiera considerando los mismos países. Los
resultados para el caso ecuatoriano sobre conocimiento financiero indicaron que, 6 de cada
10 entrevistados obtuvieron puntajes bajos especialmente en las preguntas asociadas a las
matemáticas financieras, además, se evidenció que la población alcanzó mejores
puntuaciones en la dimensión aptitud financiera (52%) que en comportamiento financiero
(43%) (Mejia, Pallotta, y Egusquiza, 2015).
En este contexto, nuestro estudio tuvo como objetivo incrementar las evidencias sobre este
importante asunto en Ecuador, país con niveles de inclusión y desarrollo financiero
crecientes, donde seis de cada diez familias ecuatorianas estarían en capacidad de retirar
dinero o ahorrar (Tobar, 2017). El estudio abarca a los clientes de la banca ecuatoriana en
tres importantes provincias cuya particularidad permite situarlas geográficamente en
regiones diferentes (costa, sierra y oriente). Pensamos en que el factor “provincia”
entendido como el lugar donde actualmente radican es influyente en los procesos de
educación y alfabetización financiera (Jappelli, 2010; Street, 2001; Nanziri y Leibbrandt,
2013; Bucher y Lusardi, 2013).
Este trabajo tiene como objetivo contribuir con la literatura existente desde dos
perspectivas: 1) Medir los niveles de educación financiera y 2) determinar qué variables
inciden en las dimensiones de la educación financiera (conocimiento, comportamiento y
aptitud financiera). Los hallazgos podrán emplearse en el diseño de estrategias para
aumentar las capacidades y la educación financiera de la población.

2. Revisión de la Literatura
La literatura respecto a la medición de los niveles de educación, alfabetización y capacidades
financieras de la población y la incidencia de las variables socioeconómicas ha sido creciente.
Los estudios pioneros determinaron que la población posee niveles bajos de educación
financiera (Volpe et al., 2002; Atkinson et al., 2007; Hung et al., 2009; Jappelli, 2010;
Almenberg y Säve-Söderbergh, 2011; Atkinson y Messy, 2012; Lusardi y Mitchell, 2011). La
literatura revisada permite identificar que el instrumento más adecuado para recopilar la
información, es la encuesta. Esta tiene dos propósitos: primero evaluar a los encuestados
sobre su conocimiento y comprensión de los términos financieros y su capacidad para aplicar
conceptos financieros a situaciones particulares, disponibles para EEUU, Alemania, Reino
Unido, Canadá, los Países Bajos, América Latina, Taiwán, Túnez, India y otros países, y
segundo que los encuestados autoevalúen su comprensión financiera y su capacidad para
tratar asuntos financieros, disponibles para EEUU, Reino Unido y otros países.
Aunque el grupo objetivo de los encuestados difiere, los hallazgos revisados permiten
encontrar semejanzas con los resultados de educación financiera. Primero, es notorio que los
niveles de conocimiento y entendimiento financiero son bajos, especialmente en los ámbitos
de las preguntas asociadas al riesgo y a la inversión, tanto en los países más desarrollados
como en los emergentes (Lusardi y Mitchell, 2014; Mejia y Rodriguez, 2016; Atkinson y
Messy, 2012). Segundo, la educación financiera tiene un impacto positivo con las cuestiones
esenciales del bienestar financiero, tanto en la planificación de la jubilación, mejor actitud
ante la vejez, rendimiento de la riqueza y menores disputas financieras (Bucher y Lusardi,
2013; Lusardi et al., 2008; Lusardi y Mitchell, 2011; Shen et al., 2016; Jappelli y Padula,
2013; Fornero y Monticone, 2011). Tercero, existe evidencia importante que conduce a
determinar que la población con mayor comprensión financiera puede tomar decisiones que
mejoren su comportamiento y aptitud financiera (Lusardi et al., 2008; Mitchell y Lusardi,
2011, 2013; Atkinson y Messy, 2012; Hung et al., 2009; Cole et al., 2016; Mejia, Pallotta, y
Egúsquiza, 2015; Almenberg y Säve-Söderbergh, 2011; Mouna y Anis, 2017). Además, se
encontró que el comportamiento financiero puede incidir en la aptitud financiera y viceversa
(Atkinson y Messy, 2012; Desdemona, 2018; Mejia y Rodriguez, 2016; Adele Atkinson et al.,
2007).
Los resultados de las encuestas también identificaron una fuerte relación de algunas
variables de tipo sociodemográficas con los niveles de educación financiera. La tabla 1
muestra que la edad, ingreso anual, genero, nivel de educación y tipo de trabajo son las
variables de mayor incidencia. Los jóvenes y los ancianos, las mujeres, las minorías, los
desempleados, y las personas con niveles de educación bajos parece ser que están
expuestos a mayores riesgos, con menores probabilidades de tener ahorros para su
jubilación, menores hábitos de planeación y control financiero, y limitado acceso al mercado
bursátil (Volpe et al., 2002; Lusardi y Mitchell, 2011; Fornero y Monticone, 2011; Almenberg
y Säve-Söderbergh, 2011; Boisclair, Lusardi y Michaud, 2015; Nanziri y Leibbrandt, 2018;
Mouna y Anis, 2017).
En la Tabla 1, también se puede evidenciar que las variables provincia, tipo de trabajo,
estado civil y raza (etnia) influyen en la educación financiera. Por ejemplo, en Italia,
Alemania, Australia, y Sudáfrica se identificaron diferencias de conocimiento y
comportamiento financiero en la población encuestada de las provincias y zonas donde
habitan (Fornero y Monticone, 2011; Bucher- Koenen y Lusardi, 2011; Worthington, 2013;
Boisclair et al., 2015; Nanziri y Leibbrandt, 2018). La evidencia revisada para Estados
Unidos, Australia y Sudáfrica respecto a la incidencia de la variable etnia determinó que las
personas de raza negra y etnias minoritarias con bajos niveles de instrucción, tipo de
trabajo inestable, y limitados ingresos anuales carecían de altos niveles de educación
financiera (Lusardi y Mitchell, 2011; Worthington, 2006; Nanziri y Leibbrandt, 2018), lo que
denota que este tipo de condiciones deben ser sujetos de análisis como parte de la política
pública en estos países. A nivel de América Latina los estudios revelaron que el estado civil y
las cargas familiares (dependientes) influyen en el comportamiento financiero de la
población mientras que la edad, el género, nivel de instrucción y tipo de trabajo inciden en el
conocimiento financiero. La variable niveles de ingresos resulto relevante dentro del análisis
de la aptitud financiera (Mejia y Rodriguez, 2016).
La revisión de la teoría muestra además que las variables macroeconómicas e institucionales
dentro de la incidencia sobre la educación financiera han sido poco investigadas. Jappelli
(2010) encontró que la educación financiera está fuertemente relacionada con la educación
económica de la población y dependiente de las variables antes mencionadas.

Tabla 1
Principales variables socioeconómicas de incidencia en las dimensiones de educación financiera
3. Metodología y datos
Para lograr los objetivos y dar respuesta a las hipótesis planteadas se hace uso de dos
técnicas de análisis multivariante: análisis clúster y análisis probit multinomial. Esta
investigación se realizó con datos del año 2017 que se obtuvieron de una encuesta aplicada
a 744 personas entre los meses de mayo a junio, las cuales viven en las provincias Loja,
Zamora Chinchipe y El Oro, sitios donde los factores del comportamiento podrían verse
influenciados por el entorno. El estudio se realizó en zonas urbanas con amplia cobertura de
productos y servicios financieros.
En este estudio, se plantea la premisa, que una persona con educación financiera deberá
tener conocimientos, comportamiento y aptitud financiera que permitan tomar decisiones
para su bienestar (Atkinson y Messy, 2012; Lusardi & Mitchell, 2011; Bay et al., 2014).
El cuestionario aplicado considera conceptos básicos de finanzas, economía, ahorro e
inversión. Bajo esta premisa las variables que se involucran con el nivel de educación y
cultura financiera se detallan en la Tabla 2. Todas las variables consideradas son cualitativas.

Tabla 2
Variables de educación y cultura financiera
Dentro del grupo de variables sociodemográficas que se incluyen en el estudio se considera
una variable cuantitativa, la edad, y cinco variables cualitativas, género, estado civil, nivel
académico, cargas familiares que han sido ampliamente discutidas (ver tabla 1) y la variable
“provincia” que no ha sido habitual en las investigaciones revisadas (en el estudio no se
refiere a la zona urbana o rural).
El análisis clúster es de dos etapas, aplicable para muestras grandes. Esta técnica está
basada en un algoritmo que produce resultados óptimos si todas las variables son
independientes. El algoritmo que emplea este procedimiento permite realizar un tratamiento
de variables categóricas (presentes en nuestro estudio) y seleccionar automáticamente el
número de clúster, en cuanto a la medida de la distancia de la verosimilitud se supone que
las variables del modelo de conglomerados son independientes.
El análisis logit multinomial se empleó tras determinar las dimensiones de la educación
financiera, y relacionar estas variables con los aspectos sociodemográficos de los
encuestados. Este análisis permite establecer una relación causa efecto entre la variable
dependiente y las independientes, cuando la variable dependiente tiene una escala nominal
que no implica orden.

4. Resultados
Al realizar las modelizaciones con las variables de entrada y el número de conglomerados, se
observa en la Ilustración 1 la calidad de los clústeres, que es una medida de silueta de la
cohesión y separación del clúster sombreada, que permite determinar si los resultados son
pobres, suficientes o buenos.
Según Kaufman y Rousseuw (1990), un resultado “bueno” indica que los datos reflejan una
evidencia razonable o sólida de que existe una estructura de clústeres; un resultado
“suficiente” indica que esa evidencia es débil, y un resultado “pobre” significa que, según
esa valoración, no hay evidencias obvias. Para el caso de nuestra investigación todos los
resultados son valederos.

Ilustración 1
Calidad de los clústeres

Los clústeres obtenidos para conocimiento y entendimiento financiero se representan en la


Ilustración 2. La variable más relevante, es decir, la que más discrimina para formar los
grupos corresponde a tasa de interés para un crédito. Partiendo de esta premisa, el clúster
definido como “conocimiento nulo”, se conforma por el 35.3% de los individuos y se
caracteriza por que los individuos de este grupo no tienen conocimiento y entendimiento
financiero, puesto que, existe desconocimiento hacia todas las variables. El grupo
denominado “conocimiento medio” se compone por el 29.6% de individuos. Este perfil
representa a aquellos individuos que conocen y entienden que tasa de interés aplica para un
crédito, qué es la inflación y cuál es la inversión de mayor riesgo, pero tienen una idea
errónea de los intereses que genera determinado monto de dinero y sobre cuál es la mejor
opción de inversión.
El clúster denominado “conocimiento alto” se conforma por el 35.1% de individuos. Este
perfil representa a aquellos individuos que conocen y entienden cuál es la inversión de
mayor riesgo, qué es la inflación, cuáles son los intereses que generan un monto de dinero y
cuál es la mejor opción para invertir.

Ilustración 2
Clústeres de la variable conocimiento y entendimiento financiero
Los conglomerados de la variable comportamiento financiero se representan en la Ilustración
3. Para este análisis la variable que más discrimina para formar los grupos es la variable que
hace referencia a si los individuos ahorran o no (Ahorro). Posteriormente el grupo
denominado comportamiento financiero activo contempla el 32.3% del total de los
individuos que se caracterizan por ahorrar y conocer cuáles han sido sus gastos del último
mes, mientras que, los grupos que representan a los individuos con un comportamiento
pasivo (I y II) solamente ahorran o solamente conocen cuales han sido sus gastos
respectivamente.

Ilustración 3
Clústeres de variable comportamiento financiero

La variable final denominada aptitud financiera se conforma de dos conglomerados cuyos


centroides para cada grupo se pueden observar en la Ilustración 4. Aquí según el análisis, la
variable que más discrimina para formar los grupos, es la variable que hace referencia al
futuro financiero. Al realizar el análisis se obtiene un grupo que se denomina “individuos de
aptitud positiva” quienes se caracterizan por su futuro desde una perspectiva financiera y
además tienen una meta financiera. El segundo grupo lo conforman aquellas personas que
presentan una “aptitud negativa” parcialmente ya que tienen metas financieras, pero no les
preocupa su futuro financieramente hablando.
Ilustración 4
Clúster de variable aptitud financiera

La siguiente técnica multivariante aplicada en este estudio, consiste en un modelo probit


multinomial que considera las variables creadas en el análisis clúster, las cuales son
dependientes en la función. Las estimaciones permiten determinar la influencia de las
variables sociodemográficas sobre las dimensiones de la educación financiera. Las
estimaciones se presentan en las tablas 3, 4 y 5.
Analizando la columna 1 de la Tabla 3, que hace referencia al grupo de individuos con un
nivel de conocimiento y entendimiento financiero medio respecto a los individuos con un
conocimiento nulo, se obtiene que, la edad, el género, el estado civil y las cargas familiares
no resultan estadísticamente significativas. En cuanto a las variables estadísticamente
significativas, se determina que aquellos individuos que cuentan un título universitario
tienen mayor probabilidad (22%) de tener un conocimiento medio en comparación con los
individuos que solo tienen estudios primarios. La variable provincia se presenta significativa,
lo cual indica que los individuos de la región Loja poseen mayor probabilidad (11%) de
conseguir conocimiento y entendimiento financiero medio, con respecto a los individuos que
residen en la región de El Oro, ocurre lo contrario con los individuos que viven en Zamora ya
que disminuye su probabilidad en 16%.

Tabla 3
Estimación probit multinomial: Conocimiento y entendimiento financiero
Estadístico t entre paréntesis
* p < 0.05, ** p < 0.01, *** p < 0.001

En la columna 2, solamente la variable nivel educativo es estadísticamente significativa, es


decir, si los individuos tienen un nivel de bachillerato o título universitario sus probabilidades
de tener un conocimiento alto son mayores en comparación a los que solo tienen un nivel
educativo de primaria.
En la Tabla 4 se presentan los resultados, para la estimación con variable dependiente
comportamiento financiero. Se observa que tanto para el grupo de individuos con un
comportamiento pasivo I (columna 1) como para los individuos con un comportamiento
activo (columna 2), las variables edad, estado civil y cargas familiares no tienen ninguna
influencia sobre la variable comportamiento financiero.

Tabla 4
Estimación probit multinomial Comportamiento financiero
Estadísticos t entre paréntesis * p < 0.05, ** p < 0.01, *** p < 0.001
*Grupo Pasivo II, son los individuos que conocen los gastos que
realizaron un mes anterior, grupo Pasivo I son los individuos que ahorran.

La variable género, es estadísticamente significativa, el coeficiente en la columna 1 indica


que los hombres tienen menor probabilidad (8%) de tener un comportamiento pasivo I y en
la columna 2 se observa que los hombres tienen una probabilidad de casi 10% de tener un
comportamiento activo en comparación con las mujeres. En cuanto a la variable nivel
académico se determina que los individuos que tienen un título universitarios, tienen mayor
probabilidad de tener un comportamiento pasivo I en comparación a los individuos con nivel
de estudios de primaria, ocurre lo contrario para el caso de los individuos que se encuentran
en el grupo denominado comportamiento activo, ya que aquellos individuos que tienen un
nivel universitario o de bachiller tienen menos probabilidad de tener un comportamiento
activo en comparación con los individuos que tienen un nivel de educación de primaria. La
variable provincia tiene influencia sobre el comportamiento financiero, en ambos casos se
observa que aquellos individuos que provienen de Loja o Zamora tienen mayor probabilidad
de tener un comportamiento pasivo I o activo, en comparación a los que provienen del Oro.
Tabla 5
Estimación probit Aptitud financiera
Estadísticos t entre paréntesis
* p < 0.05, ** p < 0.01, *** p < 0.001

Los resultados de la estimación probit con la variable dependiente aptitud financiera se


presentan en la tabla 5. Los resultados determinan que las variables edad, género y estado
civil no son estadísticamente significativas. De su parte, la variable nivel académico indica
que los individuos con nivel educativo de bachillerato o universitario tienen mayor
probabilidad de tener una aptitud financiera positiva. Para el caso de la variable cargas
familiares, aquellos individuos que no tienen cargas familiares tienen una menor
probabilidad (12%) te tener una aptitud positiva en comparación a los que tienen cargas
familiares. Para el caso de la variable provincia, aquellos individuos que provienen de
Zamora tienen menos probabilidad de tener una aptitud positiva en comparación a la
población encuestada que reside en las Provincias del Oro y Loja.

5. Conclusiones
En este estudio proporcionamos evidencia ampliada sobre los niveles de educación financiera
y los factores determinantes en Ecuador, país en donde se empieza a evidenciar la
innovación tecnológica en el sector financiero y la implementación de normativas para
impulsar programas de educación financiera hacia la población. El instrumento de
levantamiento de información (encuesta física) y la metodología para procesar y analizar los
datos están en línea con la referencia teórica revisada al igual que nuestro enfoque para
determinar cuando la población está debidamente educada financieramente hablando.
Los resultados de las modelaciones para las dimensiones de la educación financiera denotan
que la tercera parte de la población que acceden a productos y servicios financieros en esta
región del país poseen conocimiento de las cuestiones más básicas de las finanzas; posee
comportamiento positivo frente al ahorro y a la planeación financiera a largo plazo. Estos
datos revelan que dos terceras partes de la población deciden sus finanzas con
desconocimiento, sin control y planeación. Nuestros hallazgos en las dimensiones
comportamiento y aptitud financiera son más bajos que los hallazgos planteados por Mejia
et al., (2015). El estudio determinó además que las variables nivel de educación, genero,
cargas familiares son los principales factores socioeconómicos que inciden en los niveles de
educación financiera de los ecuatorianos, resultados que concuerdan con el estudio de Mejia
y Rodriguez (2016). Respecto a la variable “provincia” es estadísticamente significativa y su
incidencia es relevante en la dimensión de conocimiento y comportamiento financiero para
las tres provincias. Este hallazgo es acorde a las investigaciones planteadas por Fornero y
Monticone (2011), Cole et al.(2009), Boisclair et al. (2015), Mejia y Rodriguez (2016), y
Nanziri y Leibbrandt (2018). Sin embargo, estas diferencias provinciales parecerían ser que
están influenciadas por otro tipo de variables que no fueron parte del estudio. Por ejemplo,
características propias de la población, del entorno, del cambio de la actividad económica.
Pese a esta consideración, el estudio proporciona una línea base principalmente para el
diseño e implementación de programas de educación financiera. La población con
desconocimiento financiero, comportamiento pasivo y aptitud negativa deben ser el punto
focal del diseño de las futuras estrategias de educación financiera.

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1. Profesor del Departamento de Ciencias Empresariales de la Universidad Técnica Particular de Loja. Ecuador.
Doctorando de la Universidad de Coruña. España. [email protected]
2. PhD en estadística e investigación operativa en la Universidad de Sevilla. España. Profesora del Departamento de
Economía de la Universidad Técnica Particular de Loja. [email protected]
3. PhD en economía en la Universidad de las Palmas. España. Lidera el grupo de investigación “gestión financiera de
la Universidad Técnica Particular de Loja. [email protected]

Revista ESPACIOS. ISSN 0798 1015


Vol. 40 (Nº 07) Año 2019

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