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Adaptaciòn de ALPHONSE

El Taller de Teatro Siqueiros presenta 'Las solitarias aventuras de Alphonse', una obra de Wajdi Mouawad adaptada por Estefani Elizalde, que explora la compleja vida de un niño llamado Alphonse y su desaparición. La narrativa se desarrolla a través de los ojos de su familia, amigos y vecinos, revelando sus preocupaciones y la búsqueda de respuestas sobre su paradero. Al final, se revela que la desaparición de Alphonse fue un simple error al tomar el metro, subrayando la confusión y las expectativas que rodean a la infancia.
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Adaptaciòn de ALPHONSE

El Taller de Teatro Siqueiros presenta 'Las solitarias aventuras de Alphonse', una obra de Wajdi Mouawad adaptada por Estefani Elizalde, que explora la compleja vida de un niño llamado Alphonse y su desaparición. La narrativa se desarrolla a través de los ojos de su familia, amigos y vecinos, revelando sus preocupaciones y la búsqueda de respuestas sobre su paradero. Al final, se revela que la desaparición de Alphonse fue un simple error al tomar el metro, subrayando la confusión y las expectativas que rodean a la infancia.
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Taller de Teatro Siqueiros

Periodo Agosto-Diciembre 2024

A veces, los únicos realistas son los soñadores


-Paul Wellstone

Las solitarias aventuras de


ALPHONSE
Autor Wajdi Mouawad
Adaptaciòn por Estefani Elizalde

Este libreto pertenece a:_________________________________________________

VOZ EN LA OSCURIDAD

Cuando eres chico, estas muy mal informado.

Entonces imaginas.

Más tarde, imaginar se vuelve algo complicado

Entonces te informas

Entonces te vuelves grande. Y no hay nada de malo en eso

Es el orden de las cosas.

Y las cosas están bien hechas ya que, nos impiden regresar hacia atrás

Lo cual está muy bien porque, si por alguna remota posibilidad al azar,

Un hombre cruzara su camino con el niño que fue y si ambos se reconocieran el


uno al otro, se derrumbarían hasta el suelo, el hombre de desesperación, el niño
de pavor.
ALPHONSE SE LEVANTA A MITAD DE LA NOCHE

Hermana: Alphonse, ¿a dónde vas?

Alphonse: Voy a tomar un vaso de agua

Hermana: ¿Quieres que vaya a traértelo?

Alphonse: No, gracias hermana. Voy a ir yo mismo; para estirar las piernas.

Penumbra se apareció en terrible noche de tormenta. El pasillo, durante los rayos, se


llenaba de personajes sórdidos, agachados, en lo bajo de la pared; el piso era
inexistente y la caída al vacío, inevitable. Alphonse estaba aterrorizado. Alphonse pudo
ver, del otro lado del pasillo, a un niño que lo observaba.

Penumbra: ¡Alphonse!

Alphonse: ¿Quién eres?

LA FAMILIA DE ALPHONSE

Madre sentada en la sala, su tejido al lado. Padre fuma frente a la ventana abierta hacia
la noche. Hermana finge que duerme. Hermano sentado en la cocina.

Hermano: Tengo un hermano pequeño, se llama Alphonse, es un niño valiente.


Esta noche Alphonse no ha regresado de la escuela.

Mamá: Pero si no le hubiera pasado nada, habría llamado.

Padre: (Cansado, se había dado por vencido. Escupe a la madre) Haber


trabajado toda mi vida, como negro, gastando mi juventud, gastando mi belleza,
por mi familia. ¡Y qué familia! Una mujer que teje todo el tiempo, una hija que
sigue sin casarse, y un hijo ingrato que se queda de pie frente a mí con la ceja
levantada y la boca torcida. Y el último, el más chico, Alphonse de quien tanto
esperaba, ¡que se va! Quién sabe a dónde. ¡¿Pero qué he hecho con mi vida?!
¡¿Por qué no me hice caso desde el principio?! “¡No estas hecho para tener una
familia, y ya!” ¡Y ya! ¡Tu hijo, el más chico, acaba de desaparecer! ¡Lo
comprendo, yo hubiera hecho lo mismo!

Mamá: A mí me cae bien Alphonse. Me escucha cuando hablo, y cuando hay


que ayudar siempre está ahí. ¿Dónde está? ¿Por qué no ha vuelto?... Dios mío…
Dios mío… estoy cansada, soy una mujer a la que no le han dado nada. Mi
marido, un hombre antes tan guapo, él, que era tan fuerte, ahora tiene que
estarse agarrando del marco de las puertas para no caerse. ¡Y, además,
anuncian que mañana va a ser un día muy frío! ¡Y Alphonse, que no se llevó su
suéter! Que no se me olvide comprar queso para mañana. No habrá que regañar
a Alphonse, habrá que entender por qué se fue. ¡Eso es!

LA FAMILIA AVISA A LA POLICÌA

Vecino: Buenos días, soy el vecino de la familia de Alphonse. ¡Escuche a través


del muro que Alphonse todavía no regresa! Nuestros muros son comunes.
Alphonse, lo conozco un poco, nos cruzamos a veces en el pasillo, frente al
elevador. Pobre Alphonse. Cuando lo encuentren querrán saber por qué se fue,
le van a pedir explicaciones. Pobre muchacho. Las cosas cambian a partir del
momento en que hay que explicarse, porque explicarse es justificarse y
justificarse es el fin. Su desaparición me deja despavorido. Todo el mundo de lo
invisible nos habla a través de esa fuga. Pero, ¿quién sabe leer el lenguaje de lo
invisible?

SE INFORMAN EN LA ESCUELA DE ALPHONSE

Psicólogo: Alphonse es un niño muy extraño. Un poco tocado… sí, tocado en


el sentido clínico del término, claro. Es un caso patológico bastante recurrente
en mi profesión de consejero psicosocial de los jóvenes. Es una etapa de la
adolescencia el querer fugarse. Algunas lo hacen, otros no, pero todos lo
pensaron en algún momento u otro. ¿Estoy en lo correcto estimado colega?

Maestro de ciencias: Sí, sí, sí. Si usted lo dice… bueno, entonces yo me


presento, ya que hay que presentarse. Soy su maestro de ciencias y acaban de
llamarme porque soy el titular de su salón; miren, para nada sé dónde está… y
además me vale un poco. Saben, el oficio de un maestro es muy difícil, hay que
contestar las preguntas de los alumnos, saberlo todo, y luego la presión de los
padres, y entonces, ¡bum, un niño desaparece y me llaman a mí! ¿Qué quieren
que les diga? Debe de estar haciendo tonterías con su cuate.

León: Yo me llamo León, estoy en el mismo salón que Alphonse. ¡Espera,


todavía no termino!..

Alberto: Yo soy Alberto. Yo también estoy en el mismo salón que Alphonse (no
solo está León). Es que nos dijeron que Alphonse había desaparecido y que
querían saber lo que le había pasado. Lo que nosotros pensábamos, pues. ¡Oye,
espera, todavía no ter…!

Armando Baños: ¡Yo me llamo Armando Baños! ¡Yo también estoy en el mismo
salón que Alphonse! Al director, al maestro de ciencias y al psicólogo les dije lo
que pienso de Alphonse. Que no le hablaba muy a menudo, pero que no me
molestaba cuando no me hablaba.

Roberto: ¡Cierra el pico, Armando Baños! Yo soy Roberto, el más fuerte del
salón. En deportes, todo el mundo me quiere en su equipo, Alphonse era más
bien enclenque. A mí me cae bien Alphonse. Es buenísimo para las canicas y yo
para el deporte; teníamos puntos en común. Entonces mi pregunta señor
director, es esta: ¿Se murió el Alphonse?

Inspector: No lo creemos, su compañero seguramente se perdió, ¿pero ¿quién,


aquí, es que lo conoce mejor o lo veía más seguido?

Director: ¿Dónde está Willy? ¡Pues habría que llamar a Willy y sabremos dónde
está Alphonse!

WILLY, EL AMIGO DE ALPHONSE

Willy: No sé de dónde venía Alphonse. Un día lo vi llegar doblando la esquina.


Tenía una mirada muy dulce. No era muy bueno para la gramática, y cuando no
sabía qué contestar se contentaba con levantar la barbilla y mirar hacía lo que
parecía ser el vacío. Yo soy Willy, Alphonse era mi mejor amigo. No sé lo que
pasó desde entonces. ¡Alphonse es tan maravilloso! Juega a las canicas y, hay
que decirlo, es tremendo para las canicas. Una verdadera catástrofe para los
demás niños. Pero a Alphonse no le gusta pelear y cuando la cosa se pone difícil,
no solamente duda en devolver las canicas que acaba de ganar sino también
discretamente da las suyas sonriendo.

Me había hecho jurar no decir nada a nadie. Me había compartido su secreto y


yo le creía.

1. De noche, Willy, hay luces que solo se apagan al amanecer. Ahí están, de
pie a la mitad de la noche. Ventanas de luz. Del otro lado de la luz, cosas.
2. Un día Willy, te llevaré a la noche; vendrás conmigo; y entonces iremos a
perdernos, tú y yo nos perderemos con el placer de saber que todos
duermen.
3. De noche todo es tan diferente: No hay suficiente luz para ver hasta donde
terminan los árboles; todo se acopla con la noche: los edificios, la gente,
las grúas mecánicas que se presienten por el olor de su metal, todos
suben hacia ella y la abrazan, la acarician…
4. Por eso el amor, Willy, ante todo es de noche. Sí, porque como ella, todo
se pierde en nosotros y nos volvemos más grandes, más bellos, más
generosos que nuestro propio cuerpo. De noche, Willy, solo está la luna
anaranjada que se desliza por los barrotes de la ventana.
5. La noche te moldea, Willy. sí, no puedes ver a kilómetros a la redonda,
como en pleno día, no, Willy, de noche te apegas, por miedo, a las cosas
que tienes a tu alrededor…
6. Mientras más negra este la noche, más podrás ver en ti, Willy, porque
quedas como lo único que se puede ver.
7. Willy, me gusta la noche, y la gente que la habita. Un día vendrás conmigo
y verás.

LA INVESTIGACIÒN DE VÌCTOR NO AVANZA, PERO SE EMBELLECE

Inspector: Entonces usted es el vecino. Su hermana me dijo que usted lo quería


mucho.
Vecino: Sí, a veces hablábamos.

Inspector: ¿Y entonces?

Vecino: Señor policía, entienda bien. Usted esta tratando con un soñador.

Inspector: ¡Sí, es un niño!

Vecino: Probablemente ni él mismo conoce la razón por la cual no regresó a su


casa, y ahora no puede retroceder, porque sabe que todos van a querer saber
por qué se fue.

Inspector: En efecto. Un joven romántico.

Vecino: Mire, señor inspector, yo no lo puedo ayudar.

Inspector: Un consejo… entonces. Usted lo conoció bien.

Vecino: Ya que me pide un consejo, le diré simplemente que para encontrar a


Alphonse, hay que buscar en lo invisible.

SIGUE LA INVESTIGACIÒN DE VÌCTOR EN LA ESCUELA

Chuchìn: Nosotros nos cuidábamos mucho de Alphonse. En clase se sentaba


hasta atrás y nunca hablaba. ¡Solo sonreía!

Armando Baños: ¡Lo que Chuchin es cierto! ¡Hasta el profesor le tenía miedo!
¡Y además era un mentiroso!

Julio: ¡Sí, y mucho! ¡Lo sé! ¡Yo me llamo Julio y Alphonse un día intento
hacerme creer que era un agente secreto, contratado por el gobierno para espiar
a la gente de su edad en las escuelas! ¡Me quería envolver, pero yo no soy tonto!

Jaimito Pirulìn: ¡Señor inspector! Yo soy el primero de la clase, ósea, el más


serio. Le puede preguntar al maestro de español: Jaimito Pirulìn es el más serio,
le va a decir. Yo rápidamente entendí que lo de la noche, los marineros y todo lo
demás eran tonterías. Se lo dije a Willy y Willy se dio cuenta de que Alphonse
contaba cuentos, entonces nosotros le dijimos a Willy: De Alphonse hay que
cuidarse. No esta bien. No es normal. Intentó hacer creer un día que su madre
había muerto. Es un mentiroso. Cuenta lo que se le ocurre, cualquier cosa. ¡Ni
siquiera sabemos de dónde viene! Y nosotros se lo dijimos a Willy: Alphonse va
a reprobar, no es buen alumno. Ya viste, en el recreo, es pésimo jugando y grita
todo el tiempo.

Willy: (Tenía la cabeza agachada y escondía con gran dificultad su inmensa


pena. Porque Walter sí sabía cosas sobre Alphonse) ¡No es cierto! Alphonse es
buenísimo con las canicas. ¡Son una bola de idiotas! Ayer, cuando supieron que
Alphonse no había regresado desde hace una semana, se quedaron todos como
estúpidos. Sí. Se dijeron las peores cosas sobre él, que había muerto por tragar
chueco, que se había caído de un puente, y peor aún, pero yo, Willy, yo sé por
qué se fue Alphonse, ¡estaba harto!

Armando Baños: Sí, entonces si se murió, fue de un terrible golpe en la cabeza.

Julio: Siempre estará al pie de mi cama, Alphonse.

Willy: De noche lo escucho contar sus fabulosas historias, lo veo en el espejo,


sentado en el sillón, ¡Alphonse está por todos lados! ¡Me contó historias tan
bellas, se las creí todas! ¿Cómo tenerle rencor? ¿De qué? Era tan bonito (Rompe
en llanto)

JUDITH

Judith: Si. Soy Judith.

Inspector: ¿Còmo se conocieron?

Judith: Simplemente, señor inspector. Sentados en una banca, en el parque.


Luego, lentamente, las cosas fueron precipitando. Una mirada y luego una
sonrisa… Alphonse me besó en la boca, me dijo: adiós, Judith. Gracias. Me dio
una carta y se fue. Desde ese día no se le volvió a ver.

Inspector: ¿Me puede leer esa carta, señorita?

Judith: Claro, pero no debe de hablar de esto. Es mejor que queda como una
mentira en la mente de sus padres. Esta es la carta.
Judith,

Me siento en un sillón y le escribo. Porque la quiero mucho. Judith, tengo

miedo. Judith, no soy feliz donde estoy, no soy feliz. Le escribo para decirle

que la quiero… Esto no es una declaración de amor. Vine a decirle quién soy.

No es fácil porque soy joven y a mi edad esas cosas no deben decirse.

La amo, pero tengo miedo. No quiero darle miedo, espantarla, verla correr

como corren os caballos salvajes. La amo. ¿Decir quién soy? Me llamo Alphonse

y eso es solo una convención.

La amo, te amo,. Ven. Hay un acantilado, un acantilado frente al mar, de donde

es bueno saltar, de donde es bueno morir.

Quisiera que la tempestad hiciera tres veces más escándalo.

¡Ven! ¡Un simple salto! Veremos, entonces la vida desde un poco más alto,

volaremos como aves de paso, te enseñaré logares recónditos y frágiles,

aprenderás a llorar como lloran las águilas cuando caen bajo la tormenta, ven,

volaremos, y veremos mares, los veremos confundirse, sus azules, sus rojos,

los veremos, a los mares, hacerse el amor para dar a luz a nuevos contentes,

ven conmigo, regresemos a ese acantilado único. Ven. Sabrás quién soy.

Alphonse

Inspector: ¿Judith?

Judith: ¿Sí, señor inspector?

Inspector: ¿Dónde podría estar?

Judith: No sé, señor inspector.


EN EL PUESTO DE POLICÌA

Inspector: Cuando lo vi entrar, se parecía a todos los que llegan a la estación


de policía después de haber sido arrestados. La mirada baja y preocupada.
Todos se ven así frente al poder. Frente a la autoridad.

Hermana: (Se había puesto a llorar) Alphonse regresa, así podré dormir
tranquilamente. Mi madre aún no le dice ni una palabra a mí padre que, de
costumbre, debe de estar esperando junto a la venta, con un cigarro en el
corazón.

Inspector: Alphonse, nunca lo volví a ver, pero dicen de él que es feliz, ahora…
en otro país.

ALPHONSE

Alphonse: Alphonse soy yo.

Soy del que han dicho todo tipo de cosas. Yo no quería fugarme, escaparme, no
estaba triste ni desdichado y quería mucho a mis padres… de hecho lo que pasó
es mucho más simple.

Simplemente me había equivocado cuando tomé el metro después de la escuela.


No bajé en la siguiente estación. Demasiado cansado. Entonces continué, hasta
el final, hasta el final, hasta el final.

Hay que decir que en ciertas situaciones uno no sabe cómo reaccionar. Y cuando
lo invisible se abre ante uno, es aterrador. Y no nos enseña nada sobre lo visible.
Nada. Cuando se es niño se está mal informado. Por ejemplo, cuando era
pequeño, nunca me dijeron que la Tierra se encuentra en una galaxia y que las
estrellas nacen gracias a un cúmulo de polvo estelar que se junta, se junta y
crece y al caer sobre sí mismo crea energía para poder brillar, a veces millares
de años. Nunca me dijeron ni una palabra al respecto. Sin embargo, de haberlo
sabido, me parece, sí, que me hubiera tranquilizado. Sí, para ayudarme a dormir.

Cuando Penumbra entró en el departamento, no sé muy bien lo que pasó. Pero


me lo puedo imaginar fácilmente.
Penumbra se apareció en terrible noche de tormenta. El pasillo, durante los rayos, se
llenaba de personajes sórdidos, agachados, en lo bajo de la pared; el piso era
inexistente y la caída al vacío, inevitable. Alphonse estaba aterrorizado. Alphonse pudo
ver, del otro lado del pasillo, a un niño que lo observaba

Penumbra: ¡Alphonse!

Alphonse: ¿Quién eres?

Penumbra: ¡Soy Penumbra! Un niño dulce, monocorde y nunca me sorprendo


de nada. Estoy aquí porque romperé tu miedo a la oscuridad si respondes un
acertijo: ¿Por qué crece el árbol? ¿Por qué envejece el hombre? ¿Por qué el río
desemboca en el mar? ¿Por qué continúa la Tierra? Estas cuatro preguntas
pueden hacerse en una sola pregunta. ¿Cuál es esa pregunta?

Alphonse: No sè, yo soy tan pequeño, que no sè otra cosa que no sea caminar

Penumbra: Entonces, ¿qué es lo que quieres?

Alphonse: ¡Comer, tal vez, dormir, beber, vivir! Còmo la naturaleza sabe muy
bien lo que quiere, no tiene preocupaciones ni pendientes. El día existe porque
se necesita el día, la luna porque es bella. Pero yo, ¿por qué existo? ¿por qué
existo?

Penumbra: ¡Porque existo! Esa es la respuesta… Ya está.

Alphonse: ¿Sin palabras mágicas?

Penumbra: No se necesitan palabras porque las palabras solo son ruido. Debes
saber que las ramas de los árboles y las cimas de las montañas se elevaban en
el silencio de lo invisible… y sin embargo, ¿qué magia es más grande que la de
la naturaleza? Los abracadabras y demás baratijas solo son los adornos de los
hombres sin imaginación. El hombre que hace ruido es un hombre que tiene
miedo.

Alphonse: Todos piensan que Penumbre no existe, que es fruto de mi


imaginación. La gente solo cree lo que puede ver y tocar. De hecho, ya no
quieren creer. Quieren saber. Saber. No creen que la tierra es redonda, lo saben.
Entonces ya no creen ello. No creen que el cielo es azul, lo saben, entonces ya
no creen en ello. Y la gente se quedó con lo quedaba sobre mí. Lo que sabía
sobre mí. Pero el resto, el resto, que está en mí, alrededor de mí y que me
pertenece, esta parte de mí que es más real de lo que podría ser mi piel, mis
huesos y mi sangre. Esta parte de mí esta escondida, escondida de mí.

VOZ EN LA OSCURIDAD

Cambiar no es fácil. Las ideas, las cosas bellas cambian; saben cambiar porque cambiar
es ir más allá del dolor, cambiar es desaparecer un día llenando el espacio de uno mismo.
Ahí está el gran secreto de las grutas.

Solo nos queda una vela para reconocer el mundo que nos rodea.

Ya no hay que esconderse.

Mirar hacia delante.

¿cómo olvidarlo sin darle la muerte?

Y mejor mil veces darle la muerte que olvidarlo en el umbral de mi memoria.

¿Dónde está la vida?

Ella, muy a menudo en otra parte.

Más allá de nuestras catástrofes de corazón, quedaremos unidos los unos a los otros.

Mi amistad por ti es tan fuerte que a pesar tuyo resistiré tu fuerza.

Tu amistad es tan clara que solo tengo que abrir la boca para irme de viaje.

Te deseo toda la desgracia que podrá volverte feliz, mi amigo, mi hermano, nada es más
fuerte que nuestras manos que nos unen para siempre.

Attentamente: Alonso

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