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I.1. Origen Histórico

El contrato de locación de servicios, basado en el artículo 1764 del Código Civil de 1984, permite a un locador prestar servicios sin subordinación a cambio de una retribución económica. A lo largo de los años, este contrato ha sido adaptado por el Estado peruano, diferenciándose de las relaciones laborales tradicionales y estableciendo limitaciones para evitar su uso en actividades subordinadas. Recientes normativas, como la Ley N° 31298, han reforzado estas distinciones, prohibiendo la contratación de personal para actividades subordinadas bajo esta figura.
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I.1. Origen Histórico

El contrato de locación de servicios, basado en el artículo 1764 del Código Civil de 1984, permite a un locador prestar servicios sin subordinación a cambio de una retribución económica. A lo largo de los años, este contrato ha sido adaptado por el Estado peruano, diferenciándose de las relaciones laborales tradicionales y estableciendo limitaciones para evitar su uso en actividades subordinadas. Recientes normativas, como la Ley N° 31298, han reforzado estas distinciones, prohibiendo la contratación de personal para actividades subordinadas bajo esta figura.
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I.1.

Origen histórico

El contrato de locación de servicios tiene su fundamento inmediato en el

artículo 1764 del Código Civil de 1984, el cual lo define como aquel acuerdo

por el que una persona, denominada locador, se compromete a prestar

servicios por un tiempo determinado o para una labor específica, sin estar

sometido a subordinación respecto del comitente, a cambio de una retribución

económica (Rico, 2024). Esta figura, de origen eminentemente civil, fue

prontamente adaptada por el Estado peruano en su sistema de contratación

pública. Así, mediante el Decreto Supremo N.° 065-85-PCM, se aprobó el

Reglamento Único de Adquisiciones (RUA), en el cual se introdujo la posibilidad

de contratar “servicios no personales” bajo esta modalidad contractual. El

reglamento definía tales servicios como aquellas actividades que los terceros,

sin pertenecer al aparato estatal, ejecutan para este a cambio de una

retribución (Derecho, 2022). Esta norma sentó las bases para una forma de

vinculación contractual flexible entre el Estado y profesionales externos, sin

configurar una relación laboral.

Durante los años noventa, y particularmente hacia fines de esa década,

el contrato de locación de servicios fue objeto de una mayor precisión

conceptual en el ámbito público. En 1999, el Ministerio de Economía y

Finanzas (MEF), mediante resolución directoral, consolidó la idea de que los

“Servicios No Personales” correspondían a contratos civiles de locación

carentes de vínculo laboral (Derecho, 2022). Esta diferenciación conceptual fue

clave para distinguir con claridad esta forma contractual del régimen laboral

tradicional. A nivel jurisprudencial, se reforzó el principio de primacía de la

realidad, señalándose que cuando los hechos demuestran subordinación como


la existencia de horarios fijos, órdenes jerárquicas o control directo, el contrato

civil en realidad encubre una relación laboral simulada. En consecuencia,

corresponde desvirtuar la figura civil y aplicar las normas del régimen laboral,

reconociendo los derechos correspondientes al trabajador.

Evolución normativa reciente. En el siglo XXI se consolidó el contrato de

servicios como figura separada de los regímenes laborales o del régimen

especial CAS. El Decreto Legislativo N° 1057 (2008) creó el “Contrato

Administrativo de Servicios” (CAS) con algunos beneficios diferenciados;

posteriormente, la Ley del Servicio Civil N° 30057 (2013) y su Reglamento (DS

N° 040-2014-PCM) definieron expresamente que la única forma válida de

contratación de personal no subordinado es la locación de servicios del artículo

1764 CC. A la par, han surgido limitaciones: por ejemplo, la Sexta Disposición

Complementaria Final del reglamento del Servicio Civil prohíbe que las

entidades contraten mediante locación labores permanentes o propias de

puestos en la planilla (Derecho, 2022). Finalmente, en julio de 2021 se

promulgó la Ley N° 31298, la cual prohíbe expresamente que el Estado

contrate por locación personal para cubrir actividades de naturaleza

subordinada MEF (2021). Aunque el propio MEF aclara que la ley no impide en

general la contratación de servicios no personales conforme al CC.

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