I.1.
Origen histórico
El contrato de locación de servicios tiene su fundamento inmediato en el
artículo 1764 del Código Civil de 1984, el cual lo define como aquel acuerdo
por el que una persona, denominada locador, se compromete a prestar
servicios por un tiempo determinado o para una labor específica, sin estar
sometido a subordinación respecto del comitente, a cambio de una retribución
económica (Rico, 2024). Esta figura, de origen eminentemente civil, fue
prontamente adaptada por el Estado peruano en su sistema de contratación
pública. Así, mediante el Decreto Supremo N.° 065-85-PCM, se aprobó el
Reglamento Único de Adquisiciones (RUA), en el cual se introdujo la posibilidad
de contratar “servicios no personales” bajo esta modalidad contractual. El
reglamento definía tales servicios como aquellas actividades que los terceros,
sin pertenecer al aparato estatal, ejecutan para este a cambio de una
retribución (Derecho, 2022). Esta norma sentó las bases para una forma de
vinculación contractual flexible entre el Estado y profesionales externos, sin
configurar una relación laboral.
Durante los años noventa, y particularmente hacia fines de esa década,
el contrato de locación de servicios fue objeto de una mayor precisión
conceptual en el ámbito público. En 1999, el Ministerio de Economía y
Finanzas (MEF), mediante resolución directoral, consolidó la idea de que los
“Servicios No Personales” correspondían a contratos civiles de locación
carentes de vínculo laboral (Derecho, 2022). Esta diferenciación conceptual fue
clave para distinguir con claridad esta forma contractual del régimen laboral
tradicional. A nivel jurisprudencial, se reforzó el principio de primacía de la
realidad, señalándose que cuando los hechos demuestran subordinación como
la existencia de horarios fijos, órdenes jerárquicas o control directo, el contrato
civil en realidad encubre una relación laboral simulada. En consecuencia,
corresponde desvirtuar la figura civil y aplicar las normas del régimen laboral,
reconociendo los derechos correspondientes al trabajador.
Evolución normativa reciente. En el siglo XXI se consolidó el contrato de
servicios como figura separada de los regímenes laborales o del régimen
especial CAS. El Decreto Legislativo N° 1057 (2008) creó el “Contrato
Administrativo de Servicios” (CAS) con algunos beneficios diferenciados;
posteriormente, la Ley del Servicio Civil N° 30057 (2013) y su Reglamento (DS
N° 040-2014-PCM) definieron expresamente que la única forma válida de
contratación de personal no subordinado es la locación de servicios del artículo
1764 CC. A la par, han surgido limitaciones: por ejemplo, la Sexta Disposición
Complementaria Final del reglamento del Servicio Civil prohíbe que las
entidades contraten mediante locación labores permanentes o propias de
puestos en la planilla (Derecho, 2022). Finalmente, en julio de 2021 se
promulgó la Ley N° 31298, la cual prohíbe expresamente que el Estado
contrate por locación personal para cubrir actividades de naturaleza
subordinada MEF (2021). Aunque el propio MEF aclara que la ley no impide en
general la contratación de servicios no personales conforme al CC.