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Documento 18

Enrique Dussel, en su obra 'El encubrimiento del otro', critica el eurocentrismo y redefine la modernidad como un fenómeno ligado al colonialismo y la explotación de 'el otro'. Argumenta que la modernidad no comienza en el siglo XVIII, sino en 1492, con la Conquista de América, y presenta la colonialidad como un sistema de dominación que justifica la opresión. Dussel propone superar el eurocentrismo y desarrollar una filosofía de la liberación que reconozca las voces de los pueblos colonizados y fomente un diálogo intercultural.
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Enrique Dussel, en su obra 'El encubrimiento del otro', critica el eurocentrismo y redefine la modernidad como un fenómeno ligado al colonialismo y la explotación de 'el otro'. Argumenta que la modernidad no comienza en el siglo XVIII, sino en 1492, con la Conquista de América, y presenta la colonialidad como un sistema de dominación que justifica la opresión. Dussel propone superar el eurocentrismo y desarrollar una filosofía de la liberación que reconozca las voces de los pueblos colonizados y fomente un diálogo intercultural.
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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO

PLANTEL “DR. ÁNGEL MA. GARIBAY KINTANA” DE LA ESCUELA


PREPARATORIA

DISCIPLINA DE APLICACIÓN: HUMANIDADES II


CATEDRÁTICO: LIC. MITZI NAZARETH ARRAZOLA VEGA
EQUIPO: ALFA Y OMEGA

INTEGRANTES DEL EQUIPO:

CARREOLA FLORES JESÚS ARTURO


CHÁVEZ BALDERAS DIEGO
LEÓN AGUILAR DIEGO ANDRÉ
MARTÍNEZ SALMERÓN JORGE EMILIO
MAYA DURÁN ANDRÉS
SANTILLÁN MUCIÑO RICARDO GABRIEL
SEVILLA GARAY EDUARDO

SEGUNDO SEMESTRE
GRUPO 210
Europa moderna.
En su obra “El encubrimiento del otro: Hacia el origen del mito de la modernidad” (1992), Enrique
Dussel realiza un profundo y crítico análisis del eurocentrismo y la idea convencional de la
modernidad. Dussel nos invita a repensar la historia desde una perspectiva que desafía la centralidad
de Europa, argumentando que la modernidad no puede entenderse simplemente como un proceso de
racionalidad, progreso o emancipación, sino como un fenómeno histórico intrínsecamente ligado al
colonialismo, la explotación y la subordinación de "el otro". A través de este enfoque, Dussel redefine
el concepto de modernidad y desmonta el "mito" construido por el discurso eurocéntrico.

El eurocentrismo, según Dussel, es una forma de pensamiento que sitúa a Europa como el eje central
y único referente de la historia, la cultura y el desarrollo humano. Esta visión presenta a Europa como
el sujeto universal, el origen del progreso y la civilización, mientras que el resto del mundo es relegado
a la periferia y considerado inferior o atrasado. Esta perspectiva hegemónica ha llevado a la
deshumanización del otro, donde los pueblos colonizados fueron reducidos a "lo bárbaro", "lo salvaje"
o "lo no civilizado", negando su humanidad, historia y cultura. Esta deshumanización justificó la
conquista, la explotación y la dominación como una supuesta "misión civilizadora". Además, Dussel
critica cómo la narrativa histórica dominante ignora o minimiza las contribuciones de las civilizaciones
no europeas, mientras exalta los logros europeos como universales.

Dussel desafía la idea convencional de modernidad, según la cual Europa habría alcanzado un estado
de desarrollo superior gracias a la razón y el progreso científico. En lugar de esto, argumenta que la
modernidad no comienza en el siglo XVIII con la Ilustración, sino en 1492, con la Conquista de
América. Este evento marca el inicio del sistema-mundo moderno/colonial. La conquista, el saqueo de
recursos y la explotación de las poblaciones indígenas fueron fundamentales para el desarrollo
económico y político de Europa. Dussel introduce el concepto de colonialidad para describir el lado
oscuro de la modernidad: un sistema de dominación global que justifica la opresión y explotación de
los pueblos colonizados bajo el pretexto de la civilización y el progreso. Para Dussel, la modernidad y
la colonialidad son inseparables: no existe la una sin la otra.

Un concepto central en la obra de Dussel es el "encubrimiento del otro". Esto implica que Europa no
solo dominó militar y económicamente a los pueblos colonizados, sino que también los "encubrió",
negando su existencia como sujetos históricos y deshumanizándolos para justificar su subordinación.
Por ejemplo, los pueblos indígenas de América fueron percibidos como "bárbaros" o "primitivos", lo
que permitió legitimar la conquista como un acto de salvación.

Dussel critica el mito de la modernidad, que es la narrativa eurocéntrica que presenta a Europa como
portadora de progreso y racionalidad, omitiendo las relaciones de explotación y violencia que
permitieron su ascenso. Sus principales críticas incluyen la idea de la modernidad como violencia
fundacional, donde Europa construyó su hegemonía mediante la esclavización, el genocidio y el
saqueo de los territorios colonizados. La riqueza acumulada en América y otros territorios coloniales
financió el desarrollo europeo, incluyendo la Revolución Industrial. Además, Dussel critica el discurso
universalista como encubrimiento, donde Europa se presenta como representante de valores
universales (razón, ciencia, democracia), pero en realidad estos valores sirvieron para legitimar la
exclusión y explotación de los pueblos no europeos. Finalmente, Dussel señala la negación de otras
formas de conocimiento, donde el eurocentrismo descalifica los saberes y culturas no occidentales,
imponiendo su visión del mundo como la única válida. Esto produce una epistemología colonial, donde
los conocimientos indígenas, africanos o asiáticos son ignorados o desvalorizados.

Frente a esta situación, Dussel propone una serie de acciones transformadoras. Primero, superar el
eurocentrismo, descentrando a Europa como el único sujeto de la historia y reconociendo la
importancia de los pueblos colonizados en la configuración del mundo moderno. Segundo, desarrollar
una filosofía de la liberación, un pensamiento crítico desde la perspectiva de los oprimidos y las
culturas colonizadas. Esto implica rescatar las voces y experiencias históricas de quienes han sido
marginados por el discurso eurocéntrico. Tercero, fomentar un diálogo intercultural, donde se
reconozca la pluralidad de saberes y tradiciones. Esto implica una reconstrucción ética y
epistemológica que respete las diferencias y rechace la imposición. Cuarto, reconocer la colonialidad
del poder, analizando cómo las estructuras de dominación colonial siguen operando en el presente,
incluso después de la independencia política de los países colonizados.

Enrique Dussel es una figura de gran relevancia en la filosofía decolonial, un movimiento que busca
cuestionar las bases del conocimiento, la modernidad y la globalización desde las perspectivas del Sur
Global. Su obra ha influido en pensadores como Aníbal Quijano (quien desarrolló el concepto de
colonialidad del poder) y otros teóricos decoloniales. La crítica de Dussel al mito de la modernidad
sigue siendo relevante para comprender las desigualdades globales actuales, las dinámicas de exclusión
y el legado del colonialismo en las estructuras económicas, políticas y culturales.

La obra de Dussel no solo nos ofrece una nueva interpretación del pasado, sino que también nos
proporciona herramientas conceptuales para analizar críticamente el presente y construir un futuro más
justo y equitativo. Su llamado a descentrar la mirada eurocéntrica y a escuchar las voces de los
oprimidos sigue siendo fundamental en un mundo marcado por la persistencia de la colonialidad en
múltiples formas.

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