DIAGNÓSTICO Y ATENCIÓN
PEDAGÓGICA A LA DIVERSIDAD
TAREA PRÁCTICA 1
TEMA: Las Necesidades Educativas
Especiales asociadas o no a una
discapacidad. Retos y prospectivas en el
contexto socioeducativo actual
DOCENTE:
Grupo 3
KARINA CAMPOVERDE
MÓNICA CERÓN
JOHANNA JAPÓN
ALFONSO ANDRADE
GLORIA TORRES
IMELDA ALVARADO
RETOS Y PROSPECTIVAS DE LA INCLUSIÓN Y ATENCIÓN A LA
DIVERSIDAD
“La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar
el mundo.”
Paulo Freire
Introducción
La educación y la inclusión de personas con Necesidad Educativas
asociadas o no a la discapacidad ha dado grandes pasos en el contexto nacional,
pero es fundamental comprender los retos que aún faltan por sortear. Estos retos
merecen y necesitan la participación conjunta de todos los sectores, en especial
del Estado; todo en aras de un real acceso a la educación como derecho
fundamental y que esta sea de calidad para todos y todas.
Los referentes de la educación inclusiva son los avances que se han
venido dando en torno a los Derechos Humanos, los marcos legislativos
internacionales y nacionales han impulsado políticas y prácticas educativas que
buscan eliminar la segregación y la brecha de acceso inclusivo a la educación
de calidad.
Además, se deben considerar los avances históricos, filosóficos, políticos
y sociales que han impulsado el progreso de los valores de convivencia social
como tolerancia, pluralismo, igualdad, convivencia, que son un marco efecto de
procesos democráticos en las realidades sociales. Al igual que, los estándares
de calidad de los sistemas educativos y los medidores de alcances, que impulsan
la búsqueda de una educación más eficiente, y de la aplicación correcta de los
recursos públicos velando por el acceso equitativo y realmente inclusivo.
La educación inclusiva busca acoger a todos los estudiantes que han sido
relegados del sistema educativo, y atender, responder y dar seguimiento a sus
necesidades educativas en medida que se rompen las brechas en este proceso
y activan acciones conjuntas.
Desarrollo
Hablar de educación inclusiva es remitirse a temas de gran interés y
relevancia no solo en el ámbito educativo, sino también a nivel de sociedad. En
una sociedad como la actual, donde el conocimiento, las tecnologías y la
innovación juegan un papel fundamental en la formación de los seres humanos,
por ello es lógico potenciar una educación con una visión de inclusión y atención
de las diversas necesidades. A partir de esta visión debe lograrse formar un
proyecto ético de vida que contribuya al desarrollo social y económico, la
sustentabilidad ambiental y la calidad de vida (Tobón, González, Nambo, y
Vázquez, 2015). ES decir, que se necesita una actitud de reconocimiento de
cada persona, independientemente de su lugar en la sociedad, identidad o
pertenencia cultural, desde esta visión se apunta a la construcción de un vínculo
entre el docente y cada uno de sus estudiantes basado en el pleno
reconocimiento y el respeto mutuo (López, 2016).
Para Ainscow y Miles, (2008) la educación entraña complejos procesos
sociales, lo que requiere que los sistemas educativos no se produzcan
aisladamente, al contrario, debe entenderse en relación con factores
geográficos, políticos y económicos determinados, así como con valores y
convicciones cultural y contextualmente específicos. De la misma forma, la
inclusión en la educación demanda desarrollar procesos de pensamiento que
capaciten al individuo a comprender, socializar y desarrollarse en un mundo
complejo.
Actualmente, la inclusión en la educación es parte importante de la agenda de
gobiernos, dependencias e instituciones educativas en diferentes países, en
donde año tras año se impulsan políticas públicas y prácticas con la intención de
atender las diferentes problemáticas o necesidades relacionadas con esta
modalidad educativa.
La socioformación como un nuevo enfoque educativo puede contribuir a
generar un marco teórico y metodológico que promueva una cultura inclusiva,
que permita fortalecer el tejido social donde todos los individuos posean los
mismos derechos y participen juntos tanto en su formación personal como en la
mejora de las condiciones de vida (De Oliva, 2015). El derecho a la igualdad y
no discriminación protege la dignidad misma del ser humano y permite la
integración y cohesión sociales, para favorecer el libre y pleno ejercicio de los
demás derechos humanos. Este derecho se ha interpretado como autónomo y
subordinado o vinculado.
Aunque no aborda específicamente las necesidades educativas
especiales (NEE), proporciona un marco amplio que puede utilizarse para incluir
a estos estudiantes, destaca el valor de la educación en la promoción de la paz,
los derechos humanos y las libertades fundamentales, principios que
indirectamente respaldan la integración y participación de estudiantes con NEE
en sistemas educativos inclusivos, se fundamenta en el derecho de todos los
estudiantes a recibir una educación de calidad, independientemente de sus
diferencias individuales, sin embargo en muchos contextos socioeducativos
actuales persisten desafíos significativos para garantizar la inclusión de los
estudiantes con NEE ya sea que estén asociados o no a una discapacidad, estos
estudiantes se enfrentan a barreras que dificulta su acceso a una educación de
calidad.
Entre los principales retos que se presentan como sociedad es el
mantener estereotipos a diferentes grupos como personas con necesidades
específicas, diversas discapacidades, migrantes etc. . Existe en la actualidad
una alta falta de sensibilización y formación en diversidad en entornos tanto
educativos, laborales y sociales. Se puede destacar que se evidencian barreras
las cuales el sistema educativo no se adapta a las diversas necesidades, la falta
de capacitación y recursos hay también limitaciones económicas para
implementar tecnologías de apoyo o adaptaciones necesarias.
Uno de los desafíos significativos en el contexto educativo actual es la
capacitación docente. Muchos profesionales de la educación no cuentan con la
formación necesaria para identificar y atender adecuadamente las NEE. Esto
afecta la calidad de la respuesta educativa y puede llevar a la exclusión, ya sea
por omisión o por aplicación de métodos inadecuados (UNESCO, 2020).
Un reto adicional relevante es la infraestructura y los recursos. A pesar de
las políticas de inclusión, muchas instituciones carecen de materiales didácticos
adaptados, tecnologías de apoyo, o personal especializado como
psicopedagogos, terapeutas o intérpretes. Además, persiste la resistencia
cultural y social hacia la inclusión plena, muchas veces por descubrimiento o
perjuicio, lo que dificulta el avance hacia una escuela verdaderamente inclusiva
(Echeita, 2008).
Conclusión
Atender las NEE es un compromiso fundamental para construir una
educación más justa, equitativa y humanizadora. El reto no es solo pedagógico,
sino social y ético, se trata de reconocer la dignidad y el potencial de cada
estudiante. Las políticas de inclusión deben ir acompañadas de acciones
concretas, recursos adecuados y una transformación profunda de la cultura
escolar, de esta forma se podría garantizar una educación inclusiva, donde la
diversidad no sea vista como un obstáculo, sino como una riqueza que enriquece
a toda la comunidad educativa.
Desde la labor docente nos vemos frente a retos diarios, el manejo de
material, las demandas administrativas, las demandas personales de los padres
de familia, la falta de recursos, la necesidad de material didáctico, tecnológico,
el corto presupuesto, etc. Pero, las más grandes brechas se presentan en la
inclusión cuando nosotros nos vemos rebasados por las necesidades de los
estudiantes. Ahí es donde nuestra necesidad y vocación debe verse tentada a
prepararse desde cualquier otro espacio, esperar a las capacitaciones a nivel
macro o meso curricular, algunas veces es esperar en vano. Pero, recurrir a
nuestra pasión por enseñar es más factible. existen un sinnúmero de vías y
medios para poder capacitar a los docentes en el manejo de necesidades
asociadas o no a la discapacidad que deben ser aprovechadas a su máximo
potencial.
Desde una perspectiva integral, la inclusión no debe percibirse como un
simple programa o política educativa, sino como un principio rector que atraviesa
toda la estructura social y académica. Promover la educación inclusiva implica
valorar la diversidad, fomentar relaciones respetuosas y empáticas entre
docentes y estudiantes, y garantizar las condiciones materiales y humanas
necesarias para una enseñanza equitativa. Como señala Marie Schoeman, aún
es necesario un compromiso firme y sostenido para asegurar el acceso y la
permanencia de los estudiantes con discapacidad en las escuelas comunes.
La inclusión educativa al igual que el abordaje de las necesidades
Educativas Especiales (NEE), ya sea asociadas o no a una discapacidad,
representa uno de los mayores desafíos en la actualidad la educación se busca
siempre mejorar y el brindar ayuda a cualquier estudiante con alguna necesidad
se convierte en un reto el cual como docente tenemos esa oportunidad para
lograr en ellos enriquecer los procesos de enseñanza-aprendizaje, fomentando
y fortaleciendo valores como la empatía, la diversidad y la equidad. Se apunta
hacia una mayor colaboración entre docentes, familias y especialistas, así como
al aprovechamiento de herramientas tecnológicas y diseños universales de
aprendizaje que personalicen la educación sin discriminar y más bien dar ese
apoyo requerido por el bienestar de nuestros estudiantes .La educación además
de ser un derecho , se trabaja y se fortalece en ser mucho más empática donde
exista el compañerismo , la solidaridad , que podamos construir una sociedad
más justa y con oportunidades para todos .
La educación inclusiva es esencial para construir sociedades más justas,
equitativas, la socio-información y numerosos retos, entre ellos se destacan la
formación docente, la infraestructura, la disponibilidad de recursos y sobre todo
la necesidad de un cambio cultural que valore y respete la diversidad. Para
avanzar hacia una educación verdaderamente inclusiva, es fundamental
promover actitudes que reconozcan y respeten las diferencias del estudiante sin
importar sus características personales o contextuales, para que todos puedan
acceder a una educación de calidad. Esto requiere un compromiso colectivo que
abarque no solo a los sistemas educativos, sino también a toda la sociedad, para
eliminar las barreras que aún limitan la plena participación y el desarrollo integral
de todas las personas.
Referencias bibliográficas:
Dueñas Buey, ML, (2010). EDUCACIÓN INCLUSIVA. Revista Española de
Orientación y Psicopedagogía , 21 (2), 358-366.
Echeita, G. (2008). Inclusión y exclusión educativa: algunas claves para entender
y transformar la realidad. Revista de Educación Inclusiva.
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Hernández - Ayala, Hernán; Tobón-Tobón, Sergio ANÁLISIS DOCUMENTAL
DEL PROCESO DE INCLUSIÓN EN LA EDUCACIÓN
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