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Relatoria Medieval

La relatoría analiza la 'Suma contra los gentiles' de Santo Tomás de Aquino, enfocándose en la existencia de Dios y su naturaleza. Se discuten argumentos que apoyan la existencia de Dios como evidente por sí misma y se presentan cinco vías para demostrar su existencia, destacando su carácter racional y la relación entre el mundo sensible y la causa primera. Finalmente, se concluye que Dios es descrito como motor inmóvil, causa de todo, ser necesario y sumamente perfecto.

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La relatoría analiza la 'Suma contra los gentiles' de Santo Tomás de Aquino, enfocándose en la existencia de Dios y su naturaleza. Se discuten argumentos que apoyan la existencia de Dios como evidente por sí misma y se presentan cinco vías para demostrar su existencia, destacando su carácter racional y la relación entre el mundo sensible y la causa primera. Finalmente, se concluye que Dios es descrito como motor inmóvil, causa de todo, ser necesario y sumamente perfecto.

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CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS

FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES


ESTUDIOS EN FILOSOFÍA
VALENTINA COY
CURSO: FILOSOFÍA MEDIEVAL
NRC: 60-2292
DOCENTE: JOSE ALBERTO CASTANEDA VARGAS

Relatoría de la "Suma contra los gentiles" de Santo Tomás de Aquino.


En la presente relatoría empezaremos abordando el capítulo X del libro la "Suma contra los
gentiles" de Santo Tomás de [Link] este primer capítulo se abordará la opinión de las personas
que afirman la existencia de Dios, siendo esta evidente por sí misma, no puede ser demostrada. El
razonamiento que se dirige a probar la existencia de Dios, les parece innecesaria a quienes afirman la
existencia de Dios, ya que es evidente por sí misma, puesto que se llama evidente por sí mismo a todo
lo que se le comprende con sólo conocer su término, el término de Dios es: “Dios es aquello que es
mayor por encima del cual nada puede pensarse o ser pensado”, este concepto forma parte en el
entendimiento, por lo que Dios existe en el entendimiento, volviendo su existencia evidente por sí
[Link]ás a esto, en el capítulo XI, el autor señala una refutación de la anterior opinión ya que la
existencia de Dios es ciertamente evidente en absoluto, porque Él es su mismo ser. Pero con respecto
a los demás, no se puede concebir lo que es, porque no es evidente. Por ejemplo, que el todo sea
mayor de su parte es en absoluto evidente. Pero para el que no concibe qué es el todo, no es
[Link] no es necesario que conociendo el significado del término de Dios sea evidente
inmediatamente su existencia, como se afirmaba anteriormente. En primer lugar, porque no es para
todos evidente, ni aun para los que conciben la existencia de Dios, que sea la cosa más alta que se
puede pensar. Además, suponiendo que todos entiendan que es un ser superior a cuanto se puede
pensar, no implica que necesariamente exista en la realidad, sino sólo en el [Link] otro
lado en el capítulo XII el autor señala la opinión de los que afirman la existencia de Dios que no se
puede ser demostrada, sino que es fe. Esta razón, contraria a la anterior, también cree inútil el esfuerzo
hacia la prueba de la existencia de Dios, ya que no se le puede descubrir racionalmente, pero en
cambio se debe aceptar por medio de la revelación y de fe. Posteriormente en el capítulo XIII
Santo Tomás expone algunas posibles razones para probar que Dios existe, manifestando las razones
que los filósofos y doctores católicos que lo probaron; Abordando a Aristóteles que prueba la
existencia de Dios partiendo del movimiento, el primer motor inmóvil como la primera causa de todo
el movimiento en el universo, y que por lo tanto no es movido por la nada, “Dios es la causa primera”
Por otro lado, lo que antecede demuestra también que Dios es eterno, en Él no hay antes y
después, pues no es posible sin movimiento, convirtiéndolo falto de principio y de fin, pues tiene
simultáneamente todo su ser, que es en lo que precisamente consiste la eternidad. Dios es la primera
causa. No ha comenzado, ni ha dejado de ser, porque lo que siempre existió tiene la virtud para existir
siempre. Es, pues, eterno. Dios es, por lo tanto, eterno, por ser eterno. Posteriormente en el capítulo
XV el autor nos habla sobre cómo en Dios no hay potencia pasiva, esto ya que, todo ser necesario o
tiene causa de su necesidad fuera o es necesario por sí mismo, en consecuencia Dios, causa primera,
como ya se ha dicho, es por lo tanto, eterno y por ser eterno todo ser necesario de por sí. Sin embargo
Santo Tomás nos habla que en Dios no hay potencia pasiva ya que, si Dios es eterno, no
necesariamente está en potencia, ya que, todo ser en cuya substancia hay algo de potencial puede no
ser, en lo que tiene de potencial; porque lo que puede ser, también puede no ser. Pero Dios
esencialmente no puede no ser, por su misma naturaleza. Luego en Dios no hay potencia para ser. Sin
embargo, el ser necesario no es posible, porque lo necesario no tiene causa. En cambio, el ser posible
tiene causa, pero Dios es necesario y luego no es posible. Por consiguiente, en su substancia no hay
nada de potencial. No obstante, más adelante en el capítulo XXI se hace referencia a que Dios es su
propia esencia; en todo ser que no es su propia esencia, es necesario admitir alguna composición, sin
embargo, en Dios no hay composición. Dios es por lo tanto su propia esencia. Esto puesto que la
esencia de un ser, o es el ser mismo o de algún modo es su causa, pues los seres se especifican por su
esencia. Pero nada hay que pueda ser en modo alguno causa de Dios, por ser el Primer Ser; por lo
tanto, es su propia esencia. Asimismo en Dios se identifican la existencia y la esencia, todo existe en
virtud de su existencia. Luego lo que no es su misma existencia, no existe necesariamente por sí
mismo. Mas Dios existe necesariamente por sí mismo. En consecuencia, Dios es su misma existencia.
Ahora bien, abordaremos el tema de la perfección divina, teniendo en cuenta que los seres que
existen y viven son más perfectos que los que únicamente existen, pero, Dios, que no es otra cosa que
su propio existir, es el ser de universal perfección, En efecto, la perfección de cualquier cosa es
proporcionada al ser de la misma. Por consiguiente, en una cosa, el modo de su grado en el ser marca
el modo de su perfección: porque se dice que una cosa es más o menos perfecta, según como su ser
sea determinado a un modo especial de mayor o menor perfección. Ahora bien, Dios, que es su propio
Ser, como más arriba se ha probado, posee el ser con toda su virtualidad. Luego no puede carecer de
ninguna de las perfecciones que convengan a cualquier otro.
Posteriormente en el capítulo XXX se abordará el tema de los nombres que pueden
predicarse de Dios, cualquier nombre que significa una perfección absoluta, sin defecto alguno, se
predica de Dios y de las criaturas: como, por ejemplo, la bondad, la sabiduría‖, la existencia‖, etc ...
Pero los nombres que expresan perfecciones con modalidades propias de las criaturas que no pueden
aplicarse a Dios, a no ser por analogía y metáfora, por las que suele aplicarse a otro lo que es propio
de un determinado ser, por lo que todo lo que nuestro entendimiento concibe como subsistente lo
expresa en concreto, y lo que concibe como simple no lo expresa como lo que es, sino por lo que es.
Y así, en todos los nombres que decimos, hay una imperfección en cuanto al modo de significar, que
no conviene a Dios, aunque le convenga en un grado eminente lo significado por el nombre, en ese
sentido ningún nombre es aplicado a Dios con propiedad, sino en cuanto a aquello para cuya
significación fue impuesto. Estos nombres, pueden afirmarse y negarse de Dios; afirmarse, en cuanto
a la significación del nombre, y negarse, en cuanto al modo de significar. Además es evidente la
necesidad de dar a Dios muchos nombres. Porque no podemos conocerle naturalmente sino llegando a
Él por medio de sus efectos, es necesario que sean diversos los nombres con que expresamos sus
perfecciones, así como son varias las perfecciones que encontramos en las cosas. Si, en cambio,
pudiéramos entender la esencia divina como ella es y aplicarle un nombre propio, la expresaríamos
con un solo nombre. Lo que se promete a los que verán a Dios en su esencia.
Además, también se toca el tema de que Dios es bueno; se dice que una cosa es buena por
razón de su propia virtud, porque la virtud hace bueno a quien la posee y convierte en buena su
operación. Más la virtud es una especie de perfección; pues decimos que un ser es perfecto cuando
alcanza su propia virtud, de esto se sigue que un ser es bueno en cuanto es perfecto. Por eso cada cual
desea su perfección como el bien propio. Se ha demostrado ya que Dios es perfecto, por lo tanto es
bueno, como hemos mencionado ya anteriormente existe un primer motor inmóvil, que es Dios. Pero
Dios se mueve como motor absolutamente inmóvil. Es decir, como término de un deseo. Dios, pues,
por ser el primer motor inmóvil, es el primer objeto deseado. Ahora bien, un objeto puede ser deseado
de dos modos: o porque realmente es bueno o porque aparece como bueno; de los dos es más
principal el primero, es decir, porque realmente es bueno. Ya que el bien aparente no se mueve por sí
mismo, sino en cuanto tiene alguna especie de bien; el bien real, en cambio, se mueve por sí mismo.
Por consiguiente, el primer ser deseado, que es Dios, es realmente bueno.

Conclusión.

A raíz de lo presentado anteriormente podemos decir a modo de conclusión que Santo tomás
en su libro “la suma contra gentiles” ratifica el carácter racional de la fé para ofrecer a todo aquel que
desee conocerla, ese carácter racional está demarcado por el conocimiento de Dios, posibilitado por la
experiencia recogida del mundo sensible, puesto que, solamente a partir del conocimiento del mundo
puede la mente humana elevarse hasta el conocimiento de Dios. Un razonamiento que parte del
mundo para llegar a Dios es un razonamiento que va del efecto, en este caso el mundo, a la causa
primera y única (Dios). En ese sentido, podemos concluir que la existencia de Dios solo puede ser
demostrada a posteriori y no a priori y con el fin de demostrar dicha existencia de Dios Santo Tomas
formula cinco pruebas de la existencia de Dios, partiendo de la noción de “El movimiento”, “Las
causas eficientes”, ”La contingencia”, “La causa final” y “Los grados de perfección”. Las cinco vías
no ofrecen solamente una justificación de la existencia de Dios, sino que adelantan algunos de sus
atributos. Dios queda así descrito como motor inmóvil, que todo lo mueve sin ser movido, causa de
todo lo demás, ser necesario, ser sumamente perfecto e inteligencia suprema.

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