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Perfectgffdffgo

El cuento narra la historia de Inti Yupanqui, un joven que puede entender el lenguaje de los animales y las piedras. Tras recibir un mensaje de la montaña Sacsayhuamán, emprende un viaje hacia el nevado Ausangate, donde el espíritu del Sol le otorga poderes y lo elige como Sapa Inca. A partir de entonces, Inti Yupanqui utiliza su conexión con la naturaleza para gobernar y llevar sabiduría a su pueblo.
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El cuento narra la historia de Inti Yupanqui, un joven que puede entender el lenguaje de los animales y las piedras. Tras recibir un mensaje de la montaña Sacsayhuamán, emprende un viaje hacia el nevado Ausangate, donde el espíritu del Sol le otorga poderes y lo elige como Sapa Inca. A partir de entonces, Inti Yupanqui utiliza su conexión con la naturaleza para gobernar y llevar sabiduría a su pueblo.
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¡Perfecto!

Aquí te va un cuento más “grande” y con ese estilo incaico que suena a leyenda
ancestral, lleno de misticismo, sabiduría y conexión con la naturaleza. 🌄🐾

🌞 "El Inca y la Montaña que Hablaba"

Hace muchos siglos, cuando el Imperio Inca se extendía desde las costas del Pacífico hasta las
selvas más profundas, vivía un joven llamado Inti Yupanqui. Era hijo de un agricultor humilde
del valle del Cusco, pero tenía algo especial: podía entender el lenguaje de los animales y las
piedras.

Un día, mientras recolectaba hojas de coca en la montaña Sacsayhuamán, escuchó una voz
profunda, como de trueno, que decía:

—Inti Yupanqui… el tiempo ha llegado.

Asustado, miró a su alrededor, pero no había nadie. Solo la montaña, imponente, mirando al
cielo. Fue entonces que la montaña volvió a hablar:

—Debes viajar al nevado Ausangate. Allí te espera el espíritu del Sol. Él te mostrará tu destino.

Sin pensarlo dos veces, el joven emprendió el viaje. Cruzó valles dorados, bosques mágicos y
ríos sagrados. En el camino, un cóndor lo acompañó desde el cielo, un zorro lo guió por los
senderos ocultos, y un sapo sabio le enseñó los secretos de las estrellas.

Al llegar a la cima del Ausangate, el aire era tan puro que casi dolía. Allí, entre la nieve y las
nubes, apareció un anciano con un bastón de oro y un manto de fuego.

—Has sido elegido por los Apus —dijo el anciano, que era el espíritu del Sol—. No serás solo un
campesino. Llevarás la sabiduría de la Tierra a los hombres y recordarás que todo vive: las
montañas, el agua, el maíz, el viento.

Con un rayo de luz, el Sol lo tocó en la frente y desde ese día, Inti Yupanqui podía curar, hacer
llover y leer el futuro en las nubes. Volvió a su pueblo, y años después, fue elegido como Sapa
Inca, el gobernante del Tahuantinsuyo, no por su linaje, sino por su conexión con el corazón
del mundo.

Y así, cuentan los abuelos, que aún en las noches más claras, el cóndor vuela sobre los Andes
vigilando al elegido, mientras las montañas murmuran el nombre del Inca que escuchó sus
voces.

¿Quieres una segunda parte? ¿Tal vez uno con una princesa inca, un guerrero, o una historia
de amor prohibido en Machu Picchu?

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