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CAPÍTULO 1
FANTASIA
E libroelporque
LEGÍ tema de la fantasía para el primer capítulo de este
creo que se pueden resolver muchos equívo-
cos aclarando este concepto y la forma en que se lo emplea en
psicoanálisis, especialmente en la obra de Melanie Klein y sus
colaboradores.
Algunos psicólogos solían objetar la descripción freudiana
de la mente calificándola de antropomórfica. Extraña objeción,
al parecer, ya que el psicoanálisis se ocupa de describir al hom-
breo Querían decir que cuando Freud formuló ciertos concep·
tos, como por ejemplo el de superyó, parecía considerar que
la estructura mental contenía objetos antropomórficos, o de
forma humana; si se comprende el concepto de fantasía incons-
ciente, esta obj eción desaparecerá. Cuando describe el super-
yó, Freud no quiere decir que nuestro inconsciente contenga
realmente un hombrecito, sino que ésta es una de nuestras fan-
tasías inconscientes sobre los contenidos de nuestro cuerpo y
nuestra psique. Freud nunca se refiere específicamente al su-
peryó como a una fantasía; sin embargo, está claro que esta
parte de la personalidad se debe a una introyección -en la
fantasía- de una figura parental, una figura parental Ianta-
seada, distorsionada por las proyecciones mismas del niño.
Algunos psicoanalistas criticaron del mismo modo la des-
cripción kIeiniana de los objetos internos. Pero aquí sucede lo
mismo, estos objetos internos no son "objetos" situados en el '
cuerpo o en la psique; como Freud, Melanie Klein está des-
cribiendo las fantasías inconscientes que la gente hace sobre
lo que contiene. En su obra, M. Klein amplió mucho el con-
cepto freudiano de fantasía inconsciente y le dio mayor ímpor-
20 H AN NA SEGAL
rancia. Las fantasía s inconscientes están siempre presentes y
siempre activas en todo individuo Es decir que su presencia no
es índice de enferme dad ni de falta de sentido de la r ealidad,
así como no lo es la presencia del compl ej o de Edipo. Lo que
determinará el estado psíquico del suj eto es la naturaleza de
estas fantasías in conscientes y su relación con la realidad ex-
terna.
Freud no elabora sus concepciones sobre el origen de las
fantasías inconscientes ni la fase del desarrollo en qu e apare·
cen por primera vez, y cuando describe fantasías inconscientes
específicas, generalmente se refiere a la s que surgen después
del segundo o tercer año de vida. Según Melanie Klein, la Ian-
tasia in consciente es la expresión mental de los instintos y por
consiguiente existe, corno éstos , desde el comie nzo de la vida .
P or definición los instintos son buscad ores-de-obj etos. En
el aparato mental se experi encia al instinto vinculado con
la fantasía de un objeto adecuado a él. De este modo, para
cada impulso instintivo hay una fantasía corres pondiente. Al
deseo de comer, le corresponde la fantasía de algo comestible
qu e satisfaría ese deseó: el pecho . Lo que Fre ud describe como
"realización alu cinatoria de deseo s" se basa según Melanie
Kl ein en que una fantasía inconsciente acompaña y expresa al
impulso instintivo.
P or ejemplo, el bebe somnoliento qu e mueve la boca con
expresión placentera y hace ruidos de succién, o se chupa los
dedos, fantasea que está realmente succionando o incorporando
el pecho, y se duerme con la fantasía de tener el-pecho-que-
da-leche realmente dentro de si, En forma similar, el bebe hamo
bri ento , furioso , qu e grita y patalea, fantasea que está realm ente
atacando al pecho, desgarrándolo y destruyéndolo, y exp erien-
cia sus propios gritos que lo desgarran y lastiman como el
pecho desgarrado at acándolo en su propio interior. P or con-
siguiente, no sien te solament e una necesidad ; puede sentir tamo
hién qu e sus contracciones de hambre y sus propios gritos son
. un at aque persecutorio en su interior.
Crear fantasías es una función del yo. La concepción de la
fanta sía como expres ión mental de los instintos por mediación
del yo supone mayor grado de organización yoica del que pos-
tula Freud. Supone que desde el na cimi ento el yo es capaz de
establecer -y de hecho los instintos y la ansiedad lo impulsan
a establecer- relaciones objetales primitivas en la fantasía y
INTRODuccióN A LA OBRA DE MELANIE KLEIN 2]
en la realidad. Desde el momento del nacimiento el bebe se
tiene que enfrentar con el impacto de la realidad, que comienza
con la experiencia del nacimiento mismo y prosigue con innu-
merables experiencias de gratificación y frustración de sus de-
seos. Estas experiencias con la realidad influyen inmediata.
mente en la fantasía inconsciente, que a su vez influye en ellas.
La fantasía no es tan sólo una fuga de la realidad; es una con-
comitante constante e inevitable de las experiencias reales, en
constante interacción con ellas.
Se puede ver un ejemplo de fantasías que influyen en la
reacción ante la realidad en el caso del bebe irritado por el
hambre que, en vez de aceptar el pecho, se aparta de él y no
quiere mamar. En este caso, el bebe puede haber hecho la fan-
tasía de que ha atacado y destruido el pecho, al que siente
ahora malo y atacándolo a su vez. Por eso, en el momento de
la mamada, cuando reaparece el pecho externo real ya no lo
siente como un pecho bueno que lo alimenta, sino que sus fan-
tasías lo han distorsionado convirtiéndolo en un perseguidor
terrorífico. Estas fantasías se pueden observar fácilmente en
el juego de niños muy pequeños, así como en el juego y verba-
lizaciones de niños algo mayores. Pueden persistir en el in-
consciente de los niños e incluso de adultos, causando dificul-
tades en la alimentación.
Algunos analistas creen que estas fantasías surgen después
y se las proyecta retrospectivamente a la lactancia. Sin duda
es ésta una hipótesis adicional innecesaria, ya que hay una
congruencia notable entre lo que podemos observar en la con-
ducta de lactantes y fantasías que se expresan realmente cuando
se alcanza el estadio del juego y del lenguaje, o material ana-
lítico del consultorio.
En casos más complicados es posible ver cómo, aunque se
pueda percibir y observar correctamente la realidad, la secuen-
cia causal que se atribuye a los acontecimientos está determi-
nada por fantasías inconscientes. El ejemplo típico es el del
niño cuyos padres tienen realmente una mala relación y pelean.
Según se trasluce a menudo en el análisis, el niño siente que
esta mala relación es el resultado de sus propios deseos de
que los padres se peleen, y cree que al atacarlos con su orina
y heces ha embrollado y arruinado la relación entre ellos.
Si bien la fantasía inconsciente influye y altera constante-
mente la percepción o la interpretación de la realidad, lo in-
22 HANNA SEGAL
verso también es cierto: la realidad ejerce su impacto sobre la
fantasía inconsciente. Se la experiencia e incorpora, y ejerce
fuerte influencia sobre la fantasia inconsciente misma. Tome:
mos por ejemplo al bebe que empieza a sentir hambre y trata
de sobreponerse mediante la alucinación omnipotente de poseer
un pecho bueno que lo amamanta; la situación será radical-
mente distinta si se le da de mamar pronto que si se lo deja
con hambre durante largo tiempo. En el primer caso el bebe
sentirá que el pecho real que le ofrece la madre se funde con
el pecho fantaseado por él, y su propia bondad y la del objeto
bueno le parecerán firmes y duraderas. En el segundo caso
se sentirá avasallado por el hambre y la ira, y en su fantasía
se acrecentará la experiencia de un objeto malo y persecutorio,
con el resultado de que su propia ira le parecerá más poderosa
que su amor y el objeto malo más fuerte qne el bueno.
Este aspecto de la interrelación entre fantasía inconsciente
y verdadera realidad externa debe tenerse muy en cuenta cuan-
do se quiere evaluar la importancia del ambiente sobre el desa-
rrollo del niño. El ambiente tiene, de hecho, importantísimos
efectos sobre la infancia y la niñez, pero no es verdad que sin
un ambiente malo no existirían ansiedades ni fantasías agre-
sivas o persecutorias. La importancia del factor ambiental sólo
se puede evaluar correctamente si se tiene en cuenta cómo lo
interpreta el bebe en función de sus propios instintos y fanta-
sías. Una mala experiencia real se hace mucho más importante
cuando el bebe ha tenido intensas fantasías coléricas en las
que atacaba el pecho, ya que dicha experiencia le confirma,
no sólo su sensación de que el mundo exterior es malo, sino
también su sensación de que él mismo es malo, y su creencia
en la omnipotencia de sus fantasías malevolentes. Las expe-
riencias buenas, por otra parte, tienden a disminuir la ira, a
modificar las experiencias persecutorias y a estimular el amor
y la gratitud del bebe y su Creencia en el objeto bueno.
Hasta aquí hemos insistido en el papel de la fantasía
como expresión mental de los instintos, en contraposición con
la concepción que considera a la fantasía sólo como instru-
mento de defensa y medio de escapar de la realidad externa.
Pero las funciones de la fantasía son múltiples y . complicadas,
y la fantasía tiene un aspecto defensivo que se debe tener en
cuenta. Como el objetivo de la fantasía es satisfacer impulsos
instintivos prescindiendo de la realidad externa, se puede con-
Jll:THOD lJ CUÓN A L A OBnA DE J\IELANIE KLEIN 23
side ra r qu e la g rat ificación proveniente de la fantasía es una
defensa co ntra la realidad externa de la privación. Es, sin
em ba rg o, más qu e eso: es también una defensa contr a la reali-
dad interna. Cua ndo el sujeto hace una fantasía de r ealización-
de-deseos; no es tá evitando solamente la fru stración y el reco-
nocimiento de una realidad ex terna di splacentera; también está
(lo qu e es incluso más importante) defendiénd ose contra la
realidad de su propia hambre y de su propia ira, o sea, contra
su realidad interna. Ad emás, algunas fantasías se pued en uti-
lizar com o defen sa contra ot ras fantasías. Un caso típico es el
de las fant asías maníaca s, cuya finalidad principal es impedir
qu e aparezcan subyace ntes fantasías depresi vas. Una típica f an-
ta sía maníaca es la de que el Yo I contie ne un objeto id eal de-
va ra d o cuyo " resp 1an d or "n- cae so 1rre e l y o; esta
. es una
defensa cpntr a la fanta sía subyacente de contener un obj eto
irreparablemente destruido y ven gativo cuy a "sombr a" 3 cae
sobre el yo.
Al consi der ar la utilización de la Iarua sia incon sciente corno
def ensa no s pr eguntamos cuál es exac tame nte su relación con los
mecanismos de defensa. En po cas palabras, la di stinción r eside
en la diferen cia entre el proceso real y su rep resentación m eno
tal detallada, espe cífica. P or eje mplo se pu ed e decir que en
un mom ento dado una persona usa como m ecanismo de defensa
los p rocesos de proyección e intr oyección. P er o la persona mis-
ma experie nc iar á dichos procesos en fun ción de fantasías, y en
esas fantasías se expresa lo que ella -sien te qu e está in corpo-
rando dentro de sí o poniendo fu er a de s í, la forma en que 10
hace y los resultados que atribuye a es tas acciones. A menud o
los pacient es describen cómo sienten el pr oceso de represión,
por ejemplo hablando de un dique dentro de ello s que podría
esta llar bajo la presión de algo simila r a un torrente, Lo que
un obser va dor puede describir como m ecanismo, la persona
misma lo siente y describe como una fantasía detallada.
. El material sig uiente presenta un e jemplo m ás complicado:
Un pacient e qu e había com enzado su análisis hacía poco tiempo
1 Se h a traducido self po r Yo, reserv ando " yo" para la d esignación
de la in stancia psíquica . Sel f (Yo) alud e a to do 10 q u e es asimilado
a u no mi smo, en referencia a la o pos ició n Yo - no· yo [T.].
2 Ah ra ha m: Breve est u d io del d esarrollo de la libido, 1917.
3 Frcud: D u elo y m elancolía, 1917.
24 HANNA SEGAL
solía llegar tarde, faltaba a menudo y olvidaba gran parte de lo
que se había analizado. Durante algunos días podíamos realizar
una labor analítica bastante útil, pero luego reaparecería con
escasos recuerdos conscientes de dicha labor y ningún efecto el:
ella en su personalidad, como si hubiera obliterado el proceso
entero y sus resultados. Tanto para mí como para mi paciente
era bastante claro (y hasta merecía ponerse rótulo al proce·
so) que en la situación analítica estaba utilizando como de-
fen sa los mecanismos de escisión y negación. Un día llegó tarde,
perdiendo exactamente la mitad de la sesión. Dijo que se había
extraviado en Loudon Hoad, una calle cercana a mi casa, y allí
había pasado la primera mitad de la sesión. Asoció Loudon
Road con "Las Brujas de Loudun"; parecía haber escindido la
sesión analítica de modo de poder preservar una buena rela-
ción conmigo durante la mitad de la sesión en tanto que la
ma Ia re lacié . did
acion, escrn l . a y aparta da 4 con una " ma Ia ,.. b rU1. a
analista la había transportado fuera de mí, a Loudon Road. Po-
cos días después surgió una oportunidad de interpretarle su
relación con el pecho, y en ese momento tuvo una fantasía muy
vívida. Se vio de pronto tomando un cuchillo enorme, cortando
mi pecho y arrojándolo a la calle. Tan vívida fue la fantasía que
el paciente se angustió mucho. Se pudo comprender entonces
que lo que se había hablado en términos de un proceso de esci-
sión y negación el paciente lo había sentido en realidad como
una fantasia extraordinariamente vívida. Había sentido real.
mente el proceso de escisión como tomar un cuchillo y escindir
- cor tar - uno de los pechos de su analista. Había sentido
también que arrojaba ese pecho a la calle y que a continuación
ese pecho se convertía en la "bruja" de Loudon Road. La neza-
ción ele sentirse perseguido por su analista la vivió como cortar
el vínculo entre los dos pechos, el bueno y el malo. Después
esta sesión, disminuyeron mucho la escisión y la negación y
pudo asistir regularmente al análisis.
Esta experiencia, como muchas otras, confirma el hecho de
que generalmente es ineficaz interpretar mecanismos de defen·
sa hasta tanto aparezca la oportunidad de interpretarlos en fun-
4 Se ha traducido split off por la expresión "csríndida y apartada",
para designar el resultado de uu proccs(; en el qu.: ,!esnl1{" de una
escisión se apartó o separó () :lis1ó una de las part", csdndi,J;,s (por
ejemnlo: mala relación escindida y apartada, envidia c"ci"dida y
apartada, tercer área escindida y apartada). [T-J.
INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE MELANIE KLEIN 25
ción de lo que el paciente realmente siente que le está haciendo
con ellos al analista en la transferencia, a sus otros objetos o a
partes de su yo, y hacerlos de este modo significativos para él.
A veces en los sueños de los pacientes podemos observar
claramente esta relación entre fantasía inconsciente y mccanis-
mas de defensa, Veamos dos sueños relatados por una pariente
durante la sesión anterior a mis vacaciones. En el primer sueíio
se hallaba en una habitación oscura donde se veían dos figu-
ras humanas pa radas una cerca de la otra, además de otras
personas más borrosas. Las dos fi[(lIras eran exactamente igua-
les, pero una de ellas parecía apagada y oscura, mientras h
otra estaba iluminada. La paciente estaba segura de. que ella
era la única que podía ver a la figura iluminada - la que era
invisible para las otras personas del sueño.
Esta paciente utilizaba mucho 10,5 mecanismos de escisión,
negación e idealización. Esa misma semana había tenido opor-
tunidad de verme en una habitación llena de gente, situación
inusual para ella, y en relación con el sueño asoció que las dos
figuras me representaban. Una era la persona a quien torlos
podían ver en la habitación llena de gente, pero la otra era "Sil
analista", que le pertenecía sólo a ella. Sentí'! que no le impor-
taría que tomara vacaciones más de 10 que le había importado o
le había provocado celos el verme con otras personas, ya que
tenía esta especial relación conmigo, que nadie compartía.
En este primer sueño está claro que maneja sus celos. pro-
vocados tanto por haberme encontrado entre otras personas
como por las vacaciones analíticas, mediante escisión e ideali.
zación ; ella posee la analista iluminada, idealizada, que nadie
le puede quitar.
En el segundo sueño una niñita sentada en el .suelo recor-
taba papel con unas tijeras. Se guardaba el pedazo cortado y
el piso quedaba cubierto de papelitos descartados que otros ni -
ños recogían afanosamente. El segundo sueño es una versión
más completa del primero; muestra cómo sentía realmente esta
escisión e idealización. La escisión está representada por el acto
de recortar. Ella es la niñita que ha cortado de su analista la
figura recortada que, como la figura iluminada del primer
sueño, representa la parte buena de la analista. Las personas
que en el primer sueño sólo podían ver a la analista de figura
oscura están representadas en el segundo por los niños que sólo
tienen los papelitos descartados. La escisión del primer sueño
26 HANNA SEGAL
la vive claramente en el segundo como ataque, como cortar
realmente a la analista en una parte ideal y una parte sin valor;
y lo que en el primer sueño está representado como idealiza-
ción lo vive en el segundo como robar y retener para si los
mejores pedazos recortados de su analista. El segundo sueño
muestra claramente que esta paciente sentía los procesos de
escisión e idealización como una actividad muy agresiva, voraz
y culpable.
Cuando consideramos la relación entre la fantasía y los
mecanismos de introyección y proyección se aclara en cierta
medida la compleja relación existente entre fantasía inconscien-
te, mecanismos y estructura mental.
Freud describió al yo como un "precipitado de catexias de
objeto abandonadas". Este precipitado está compuesto por
objetos introyectados. El primero de dichos objetos descrito
por Freud mismo es el superyó. El análisis de tempranas rela-
ciones obj etales proyectivas e introyectivas ha revelado fan-
tasias de objetos introyectados en el yo desde la más temprana
infancia, comenzando por la introyección de los pechos ideal
y persecutorio. Primero se introyectan objetos parciales: el
pecho y luego el pene. Después se introyectan obj etos totales:
la madre, el padre, la pareja parental. Cuanto más temprana
es la introyección, más fantásticos son los objetos introyectados,
y más distorsionados están por lo que se ha proyectado en ellos.
A medida que prosigue el desarrollo y se acrecienta el sentido
de realidad, los objetos internos se aproximan más a las pero
sanas reales del mundo exterior.
El yo se identifica con algunos de estos objetos: identifica.
ción introyectiva, Estos obj etos son asimilados por el yo y
contribuyen a su desarrollo y características. Otros permane-
cen como objetos internos separados y el yo mantiene relación
con ellos (el superyó es uno de estos ob jetos}. También se sien-
te a los objetos internos en relación mutua; por ejemplo, se
siente que los perseguidos internos atacan al objeto ideal
tanto como al yo. De este modo se va construyendo un comple-
jo mundo interno. La estructura de la personalidad está deter-
minada en gran parte por las fantasías más permanentes del
yo sobre sí mismo y los objetos que contiene.
E! hecho de que haya tan estrecha relación entre estruc-
tura y fantasía inconsciente es importantísimo: es esto lo que
hace posible influir en la estructura del yo y del superyó me-
INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE MELANIE KLEIN 27
diante el análisis. Pues justamente al analizar las relaciones
del yo con los objetos, internos y externos, y al modificar las
fantasías sobre estos objetos, es que podemos influir esencial-
mente sobre la estructura más permanente del yo.
Como ejemplo final tomaremos un sueño de un paciente
en su primera semana de análisis, que ilustra la relación entre
fantasía inconsciente, realidad, mecanismos de defensa y estruc-
tura yoica, Se puede tener la seguridad de que este paciente
nunca había leído líteratura analítica ni había oído hablar
de estos conceptos. Por supuesto, tampoco conocía el concep-
to de superyó . Se hace esta aclaración porque si no se po-
dría considerar este sueño con mucho escepticismo. El paciente,
que era oficial naval, soñó con una pirámide. La base de la
pirámide estaba constituida por multitud de rudos marineros,
que sostenían sobre sus cabezas un libro de oro muy pesado.
EnciriJa del libro estaba parado un oficial naval del mismo rano
go que el paciente, y sobre sus hombros un almirante. El almi-
rante, dijo el paciente, parecía ejercer a su modo tanta presión
desde arriba, e infundir tanto temor, como la multitud de ma-
rineros que formaban la base de la pirámide y presionaban
desde abajo. Después de contar este sueño, dijo "Este soy yo,
éste es mi mundo. El libro de oro representa la 'Regla áurea',
el camino en el que trato de mantenerme. Estoy aplastado entre
la presión de mis instintos y de lo que quiero hacer, y las pro-
hibiciones provenientes de mi conciencia moral". Asociaciones
posteriores le permitieron identificar al almirante con su padre.
Pero esl-e almirante, representante de su padre, era muy dis-
tinto del padre real que recordaba. El hecho de que el almi-
rante fuera tan fuerte y temible como los marineros, represen-
tantes de sus instintos, mostraba que la severidad del superyó
se debía aquí a la proyección de' sus propios instintos agresi-
vos en su padre. Podemos ver aquí la interrelación entre fan-
tasía y realidad externa, pues la proyección altera un aspecto
de la realidad: la verdadera personalidad del padre. Su princi-
pal mecanismo de defensa, la represión, está representado en la
fantasía por la presión combinada del almirante-superyó y del
oficial naval-yo, que tratan de dominar a los instintos. La es·
tructura de su personalidad está también claramente represen-
tada por las tres capas: los instintos puj ando hacia arriba, el
superyó, presionando desde arriba, y su sensar ión de tener 5U
yo apretujado y restringido entre los dos. También podemos
I-IANNA SEGAL
ver claramente la actuación de la proyección y de la introyec-
ción: proyecta su agresión en el padre, y la introyección del
padre forma su superyó.
Todo esto -··· estructura y mecanismos mentales (proyección,
introyccción y represión) - lo presentó el paciente mismo en
- y cuane1o di1JO "E'se soy yo, este
su sueno. ' es rm. mun d () " , puso
en evidencia que estaba describiendo sus fantasías sobre sí
mismo y su mundo interno.
BIBLlOGRAl'IA
I'AlJLA HEINEMAN: "Ccrtain Funetions of Introjcctiou a nd Projcctíon
in Early Infancv", Deocloinnctits in Psvch.o-anrilvsis (Cap. 4) . Hay
versión castellana: Desarrollos en j¡sü;oa1lálisis, Buenos Aires. .Hor-
mé, 1962.
SlJSAN lSAACS: "Thc Naturc and Function of Phantasy", Dcvelopments
in Psvch o-analysis (Cap. 3), l.J.P.• vol. 29 (1948). Hay versión
castellana: Desarrollos en Psicoanálisis, Buenos Aires, Hormé, 1962.
l\1ELANIE KLEIN: "011 the Dcvclopmcnt of Mental Functioning", LjP¿
vol. 39 (19:>8).
JOAN R¡Vn:RE: "011 the Gcncsís of Psychical Conflict in Eearlicst II1[an-
cy", Dcnelotnneut.s in Psycho-analvsis (Cap. 2), l.}.P., vol. 17 (\954).
H a y versión casr e lla na: Desarrollos en Psicoanálisis, l\ llenos Ai res,
Horm é, 1!)(i2.
CAPÍTULO 11
LA POSICION ESQUIZO-PARANOIDE
e OMO sugerí en el capítulo anterior, el concepto de fantasía
inconsciente tal como lo utiliza Melanie K!ein implica mayor
grado de organización yoica del que suponía Freud. La discu-
sión que sostienen los analistas sobre el estado del yo en los
primeros meses de la infancia no se reduce a una cuestión de
mutuos malentendidos o diferente utilización del lenguaje. Se
trata de una verdadera divergencia, muy importante, sobre
cómo son realmente las cosas. Por supuesto, las experiencias
atribuidas al bebe dependerán del cuadro que se tenga de su
yo en cada etapa. Para que una descripción de los procesos
implicados tenga sentido, debe comenzar describiendo al yo.
Según Melanie Klein, hay suficiente yo al nacer como para
sentir ansiedad, utilizar mecanismos de defensa y establecer
primitivas relaciones objetales en la fantasía y en la realidad.
Esta concepción no difiere por completo de la de Freud. Al-
gunos conceptos de Freud implican, al parecer, la existencia
de un yo temprano. Freud describe también un mecanismo de
defensa temprano, la deflexión del instinto de muerte, que ocu-
rre al comienzo de la vida, y su concepto de realización-alucío
natoria-de-deseos implica un yo capaz de establecer una rela-
ción objetal en la fantasía.
Suponer que desde el principio el yo es capaz de sentir ano
siedad, utilizar mecanismos de defensa y establecer relaciones
objetales no significa que al nacer el yo se parezca mucho al
de un bebe bien integrado de seis meses, no digamos al de un
niño o de un adulto plenamente desarrollado.
Al principio el yo está muy desorganizado, pero de acuerdo
con la orientnción general del crecimiento fisiológico y psicoló.
30 HANNA SEGAL
gico tiene desde el comienzo la tendencia a integrarse. A veces,
bajo el impacto del instinto de muerte yde una ansiedad into-
lerable, esta tendencia pierde toda efectividad y se produce una
desintegración defensiva, de la que luego se dirá más. Por lo
tanto, en las primeras etapas del desarrollo el yo es lábil, se ha-
Ila en estado de constante fluencia, su grado de integración
varía de día en día, y hasta de un momento a otro.
El yo inmaduro del bebe está expuesto desde el nacimiento
a la ansiedad provocada por la innata polaridad de los instin-
tos -el conflicto inmediato entre instinto de vida e instinto de
muerte. Está también inmediatamente expuesto al impacto de
la -realidad externa, que le produce situaciones de ansiedad,
por ejemplo el trauma del nacimiento, pero también le da vida,
por ejemplo el calor, amor y alimento provenientes de la ma-
dre. Cuando se ve enfrentado con la ansiedad que le produce
el instinto de muerte, el yo lo deflexiona. Esta deflexión del
instinto de muerte, descrita por Freud, consiste, según Melanie
Klein, en parte en una proyección, en parte en la conversión
del instinto de muerte en agresión.
El yo se escinde y proyecta fuera su parte que contiene
el instinto de muerte, poniéndola en el objeto externo original:
el pecho. Es así como el pecho -al que se siente conteniendo
gran parte del instinto de muerte- llega a experienciarse como
malo y amenazador para el yo, dando origen a un sentimiento
de persecución. De este modo, el miedo original al instinto de
muerte se transforma en miedo a un perseguidor. A menudo se
siente que la intrusión del instinto de muerte en el pecho escin-
de a éste en muchos pedazos, de manera que el yo se encuentra
ante multitud de perseguidores. Parte del instinto de muerte
que queda en el yo se convierte en agresión y se dirige contra
los perseguidores.
Al mismo tiempo .:;e establece una relación con el objeto
ideal. Así como se proyecta fuera el instinto de muerte, para
evitar la ansiedad que surge de contenerlo, así también se pro-
yecta la libido, a fin de crear un objeto que satisfaga el im-
pulso instintivo del yo a conservar la vida. Lo mismo que pasa
con el instinto de muerte, pasa con la libido. El yo proyecta
parte de ella fuera, y la restante la utiliza para establecer una
relación libidinal con ese objeto ideal. De este modo, muy
pronto el yo tiene relación con dos obj etos: el obj eto prima-
rio, el pecho, está en esta etapa disociado en dos partes, el
INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE MELANJE KLEIN 31
pecho ideal y el persecutorio. La fantasía del objeto ideal se
fusiona con experiencias gratificadoras de ser amado y ama-
mantado por la madre externa real, que a su vez confirman di-
cha fantasía. En forma similar la fantasía de persecución se
fusiona con experiencias reales de !,rivación y dolor, atribuidas
por el bebe a los objetos persecutorios. Así, la gratiHcación,
no sólo satisface la necesidad de bienestar, amor y nutrición;
también se la necesita para mantener a raya la aterradora per-
secución. A su vez la privación se convierte no sólo en falta de
gratificación, sino también en amenaza de ser aniquilado por
los perseguidores. El objetivo del bebe es tratar de adquirir y
guardar dentro de sí al objeto ideal, e identificarse con éste, que
es para él quien le da vida y lo protege, y mantener fuera el
objeto malo y las partes del Yo que contienen el instinto de
muerte. La ansiedad predominante de la posición esquizo-
paranoide es que el objeto u objetos persecutorios se introdu-
cirán en el yo y avasallarán y aniquilarán tanto al objeto ideal
como al Yo. Estas características de la ansiedad y de las rela-
ciones objetales experienciadas durante esta fase del desarrollo
llevaron a Melanie Klein a denominarla posición esquizo-para-
noide, ya que la ansiedad predominante es paranoide, y el es-
tado del yo y de sus objetos se caracteriza por la escisión, que
es esquizoide.
Contra la abrumadora ansiedad de ser aniquilado el yo de-
sarrolla una serie de mecanismos de defensa . siendo probable-
mente el primero el uso defensivo de la introyección y de la ,
proyección. Hemos visto que, como expresión de los instintos
y a la vez como recurso defensivo, el yo se esfuerza por intro-
yectar lo bueno y proyectar lo malo. Pero no es ésta la única
forma en que se utilizan la introyección y la proyección. Hay
situaciones en que se proyecta lo' bueno, para mantenerlo a
salvo de lo que se siente como abrumadora maldad interna, y
situaciones en que se introyectan los perseguidores e incluso se
hace una identificación con ellos, en un intento de controlarlos.
El rasgo constante es que en situaciones de ansiedad aumenta
la disociación y se utilizan la proyección y la introyección para
mantener a los objetos persecutorios tan alejados como sea
posible de los objetos ideales, a la vez que se mantiene a ambos
bajo control. La situación puede fluctuar rápidamente, y sen-
tirse a los perseguidores ora fuera, dando la sensación de una
HANNA SEGAL
amenaza externa, ora dentro, produciendo temores de carácter
hipocondríaco.
La escisión se vincula con la creciente idealización del ob-
jeto ideal, cuyo propósito es mantenerlo bien alejado del obje-
to persecutorio y hacerlo invulnerable, Esta idealización extre-
ma se vincula también con la negación mágica omnipotente.
Cuando la persecución es tan intensa que se haee insoporta-
ble, se la puede negar completamente. Esta negación mágica
se basa en la fantasía de total aniquilación de los perseguido-
res. Otra forma de utilizar la negación omnipotente como de-
fensa contra la persecución excesiva es idealizar al objeto per-
seguidor mismo, y tratarlo como ideal. A veces el yo se identi-
fica con este objeto pseudo-ideal.
Este tipo de idealización y negación omnipotente de la
persecución se ve a menudo en el análisis de pacientes esqui-
zoides, que en su infancia fueron "bebes perfectos", que nunca
protestaban ni lloraban, como si toda experiencia hubiera sido
buena para ellos. En la vida adulta, estos mecanismos conducen .
a una falta de discriminación entre lo bueno y lo malo y a
fijaciones en objetos malos que deben ser idealizados.
De la proyección original del instinto de muerte surge otro
mecanismo de defensa, extremadamente importante durante
esta fase del desarrollo: la identificación proyectiva. En la
identificación proyectiva se escinden y apartan partes del Yo y
objetos internos y se los proyecta en vel objeto externo, que
queda entonces poseído y controlado por las partes proyec-
tadas, e identificado con ellas.
La identificación proyectíva tiene múltiples propósitos: se
la puede dirigir hacia el objeto ideal para evitar la separación,
o hacia el objeto malo para obtener control de la fuente de
peligro. Se pueden proyectar varias partes del Yo con diversos
propósitos: se pueden proyectar partes malas del Yo tanto para
librarse de ellas como para atacar y destruir al objeto; se pue-
den proyectar partes buenas para evitar la separación o para
mantenerlas a salvo de la maldad interna. o para mej orar al
objeto externo a través de una especie de primitiva reparación
proyeetiva. La identificación proyectiva comienza en cuanto
se instala la posición esquizo-paranoide en relación con el pe-
cho, pero persiste y muy a menudo se intensifica cuando se
percibe a la madre como objeto total y la identificación proyec·
tiva penetra en todo su cuerpo.
INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE MELANIE KLEIN 33
, Un ejemplo tomado del análisis de una niñita de cinco años
ilustra algunos aspectos de la identificación proyectiva. Hacia
el final de una sesi ón que tuvo lugar pocas semanas antes de
una larga interrupción , derramó goma de pegar sobre el piso
del cuarto de juegos y sobre sus zapatos. En esa época el con-
tenido de las sesiones giraba especialmente alrededor de los
embarazos. Le interpreté que quería pegarse al suelo para no
tener que irse al final de la sesión, que representaba la inte-
rrupción del tratamiento. Confirmó verbalmente esta interpre-
tación, y a continuación se puso a embadurnar con la goma,
ensuciando más, y haciendo un verdadero "revoltijo". Con
gran satisfacción me dijo: " Pero también es un vómito, ahí
encima de tu piso". Le interpreté que no sólo quería pegarse
al interior de la habitación, sino también al interior de mi
cuerpo donde crecían nuevos bebes, y ensuciar y hacer un "re-
voltijo" en mi interior con el vómito. Al día siguiente me traj o
un gran geranio rojo. Y señalando el tallo y los numerosos
brotes que lo rodeaban, me dijo: "¿Ves? Todos estos bebes
salen del tallo. Este es un regalo para ti". Le interpreté que
ahora quería darmee1 pene y todos los bebitos que salen de él
para compensar el "revoltijo" que sentía que había hecho con
mis bebes y el interior de mi cuerpo el día anterior.
Más tarde, durante esa misma sesión, la par -iente volvió a
tomar la goma de pegar y dijo que iba a dibujar un animal
en el piso, un foxglove 1. Después vaciló, y dijo: "No, el
foxglove (dedalera) ' es una flor". Lo que quería decir era
fox (zorro) . No sabía el nombre de la flor que me había
regalado. "Puede ser un foxglove , también". Mientras pintaba
el zorro en el piso, usando la goma de pegar como pintura,
siguió hablando de zorros. " Entran arrastrándose sin que
nadie se dé cuenta. Tienen boca grande y dientes grandes y
comen pollitos y. huevos". Y agregó, con gran satisfacción:
"Este era un zorro muy resbaladizo, porque nadie lo podía ver
sobre el piso y la gente se resbalaba y se rompía las piernas".
De modo que la flor fo xglove que me había ofrecido era
una expresión de su parte de "z orra resbaladiza". Era su parte
"zorra resbaladiza", mala, dañina (identificada también con
el pene de su padre), lo que quería deslizar dentro de mí para
que siguiera viviendo en mi interior y destruyera mis huevos y
1 La paciente confunde [oxgloue (dedalera) con fox (zorro). [T .]
34. HANNA SEGAL
mi s bebes. Al hacerlo conseg uía librarse de una parte de sí
mi sma 'que no le gustaba y de la que se sentía culpable, y al
mi smo tiemp o, en su fantasía tomab a posesión del cuerpo de
su m adre-an ali sta y destruía a los otros bebes, com o había
esta do haciendo C0n su vómito en la sesión anterior. Como
se h abía librad o de su parte mala , podía sentirse buena, la
nenita bu ena que ofrece una flor a su an alista , cua ndo en reali-
dad la está dañando secr etament e. El " zorro resbaladizo" que
nadie p odí a ver se conver tía así en símbolo también de su
hipocr esía.
A la sesión siguiente le asustaba entra r en la habitación;
entró cautelosamente, examinó el piso y abrió de mala gana
su caj ón. En esa etapa de su an áli sis, ésta era una conducta
desusada y recordaba un período anteri or cn que temía al león
de juguete de su caj ón. Para ella la fant asía implicada en la
id entifi cación proyeetiva era algo mu y re al. Al día siguiente de
pintar el zorro r esb aladiz o, el cua r to de ju egos y el ca jón -que
r epresentaba mi cuerpo-,- se habían convertido en un lugar
qu e contenía un anímal peligr oso. Cuando le interpreté esto,
r ecordó qu e hab ía tenido una pesadilla e n la qu e aparecía un
animal enorme. Su ansieda d disminuyó, y abrió su cajón de
ju gu etes.
Para ella, hasta este punto, yo contenía una parte peligrosa
de ella mi sma , de la qu e ahora se sentía completamente diso-
ciada; sus asociaciones con el sueño mostraron también que
mu y poco después yo me había conver tido por enter o en el
zorro peligroso mismo. Es to se vio más tarde en la misma
sesión, cuando dijo que el animal peligroso de su sueño tenía
"anteojos, como tú , y la mi sma boca grandota".
En el ejemplo anterior, la id entificación pr oyectiva se -uti-
liza como defen sa contra la sepa r ación inminent e y como me-
dio de contr olar al obje to y de atacar a rival es -los beb es de
mi interior. La parte proyectada - el vómito y el zorro resba-
ladizo- es principalmente la parte mala, voraz y destructiva,
estando también id entificad o el " zorro r esbaladizo" con el pene
malo introyectado, lo qu e forma la base de una mala relación
homosexual. Como resultado de esta proyección, la analista
aparecía primero como conteniendo esta parte mala y siendo
contr olada por ella, pero gr adualmente la paciente llegó a iden-
tificar por completo a la analista con di cha parte.
Cuando los mecanismos de proyección, introyección, esci-
INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE MELANIE KLEIN 35
sión, idealización, negación, e identificación proyectiva e intro-
yectiva no alcanzan a dominar la ansiedad y ésta invade al yo,
puede surgir la desintegración del yo como medida defensiva.
El yo se fragmenta y escinde en pedacitos para evitar la expe-
riencia de ansiedad. Este mecanismo, muy dañino para el yo,
generalmente aparece combinado con la identificación proyec-
tiva: de inmediato se proyectan las partes fragmentadas del
yo. Este tipo de identificación proyectiva es de carácter pato-
lógico cuando se la utiliza extensamente. Trataremos esto con
más detalle en el próximo capítulo.
El bebe utiliza diversos mecanismos de defensa para pro-
tegerse de sentir, al principio, el miedo a la muerte desde den-
tro, y a los perseguidores externos e internos, una vez que ha
deflexionado el instinto de muerte. Pero todos esos mecanismos
originan a su vez ansiedades propias. Por ejemplo, la proyec-
ción hacia fuera de malos sentimientos y partes malas del Yo
produce persecución externa. La reintroyección de persegui-
dores origina ansiedad hipocondríaca. La proyección hacia
fuera de partes buenas produce la ansiedad de quedar vacío
de bondad e invadido por perseguidores. La identificación pro-
yectiva origina diversas ansiedades. Las dos más importantes
son las siguientes: el miedo de que el objeto atacado proyecte
sobre uno en retaliación, y la ansiedad de tener partes de uno
mismo aprisionadas y controladas por el objeto en el que se
las ha proyectado. Esta última ansiedad es particularmente In-
tensa cuando se proyectaron partes buenas del Yo, lo que pro-
duce la sensación de haber sido robado de estas partes buenas
y de ser controlado por otros objetos.
La desintegración es el más desesperado de todos los inten-
tos del yo para protegerse de la ansiedad. A fin de no sufrirla
el yo hace lo que puede por no existir, intento que origina una
aguda ansiedad específica: la de hacerse pedazos y quedar
pulverizado.
El material siguiente, perteneciente a un paciente no-psicó-
tico, muestra algunos de estos mecanismos esquizoides. El pa-
ciente, un abogado de mediana edad, comenzó una sesión co-
mentando que yo me había demorado unos minutos. Agregó
que en las pocas oportunidades en que esto había sucedido ano
tes, . él había advertido que yo me retrasaba o en la primera
sesión de la mañana o en la sesión que seguía al almuerzo.
Comentó que cuando yo. me retrasaba, lo hacía porque prolon-
36 HANNA SEGAL
gaba mis momentos libres usurpando minutos de la sesion.
El, en cambio, nunca hacía esperar a un diente por alguna
razón personal, pero sí por estar ocupado con otro cliente.
En este contexto dejó entrever claramente que mi conducta
en este aspecto le parecía más recomendable que la suya. Co- _
mentó cuán incapaz se sentía de enfrentar la agresión de sus
clientes. Dijo también que por eso no podía terminar a tiempo
las entrevistas. Ambos conocíamos muy bien tanto su incapa-
cidad para manejar sus asuntos como sus ofendidas protestas
de inocencia: él nunca hacía nada por su propio bien -siempre
algunos clientes interferían con otros. Poco después de estos
comentarios dijo que había tenido un sueño relacionado con
retrasarse. En el sueño aparecían "fumadores". (Hacia muy
poco tiempo este paciente había atendido profesionalmente a
delincuentes, y se había comportado en forma muy ornnipo-
tente, Estos asuntos le proporcionaron bastante éxito y dinero,
pero después le pareció que su éxito había sido ruin, y se sin-
tió culpable y avergonzado. Algunos de estos clientes delin-
cuentes fumaban mucho, y él ocasionalmente se refería a ellos
como a los "fumadores".)
En el sueño multitud de fumadores invadían su departa-
mento y el despacho contiguo. Fumaban y bebían por todas
partes y desordenaban todo; querían que él los acompañara y
se mostraban muy insistentes. De repente se daba cuenta de que
en la sala de espera estaba el cliente citado para esa hora y
advertía que no podría entrevistarlo a causa de los fumadores
que habían invadido su departamento. Desesperado y enojado,
los empujaba para que se fueran y así poder atender a su clien-
te. Agregó que ahora, al relatar el sueño, sentía que probable-
mente se las había arreglado para echar a los fumadores y
creía que había conseguido ver a su cliente a tiempo. En algún
momento del sueño entraba su esposa y le decía que ella había
asistido a la sesión en su lugar, pues evidentemente él no podría
enfrentarse con los fumadores y con el cliente que lo esperaba,
y además llegar a tiempo a la sesión. Esto, en el sueño, lo
deprimía mucho. Sus asociaciones con el sueño se refirieron
principalmente a los "fumadores". Comentó en qué forma vo-
raz y descontrolada fumaban y bebían, qué sucios
y desconsiderados eran, y cómo habían dejado su departa-
mento hecho un "revoltijo". Estaba seguro de que estos fuma-
dores representaban la parte de él que CDIl su avidez de éxito,
INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE MELANIE KLEIN 37
dinero y satisfacción fácil, convertía su vida y su análisis en
un "revoltijo".
Pero en sus asociaciones, por sinceras que fueran, se ad-
vertía una omisión evidente: no se había referido al hecho de
que yo misma fumaba mucho, aunque esto había aparecido
con frecu encia en su análisis, y en el pasado los "fumadores"
me habían representado a menudo como peligrosa mujer fálica.
No consigno aquí los detalles del resto de la sesión porque
el sueño en sí es muy claro y lo que nos interesa es su aspecto
teórico -la ilustración de ciertos mecanismos. Los fumadores
representaban ante todo una parte de mí. En el sueño el objeto
del paciente, yo corno representante de la figura parental, es-
taba escindido. Por una parte, estaba la analista con quien que-
ría reunirse para tener su sesión; por otra parte, la multitud
de fumadores que invadían su departamento y le impedían lle-
gar hasta ella. En la medida en que yo era un objeto bueno,
estaba representada por una sola figura, la analista, y posible-
mente también por el cliente que lo .esperaba en la sala y con
quien sentía que podía entenderse. Pero mi parte mala no
estaba representada por un solo fumador, sino por una verda-
dera multitud de fumadores . O sea que percibía al objeto malo
escindido en multitud de fragmentos persecutorios. La escisión
entre mi aspecto bueno y el aspecto fumador se mantenía tan
rígidamente que en sus propias asociaciones el paciente no
vinculó a los fumadores conmigo.
Esta escisión en el objeto se acompañaba de -yen realidad
estaba producida por- una escisión en el yo. La parte buena
estaba representada por el paciente que, en el sueño, quería
concurrir a la sesión -y a la vez el paciente que , como buen
abogado, quería entrevistar a su propio cliente a la hora conve-
nida. No podía tolerar su parte mala, su parte incontrolada,
voraz, exigente, ambiciosa y embrolladora. La escindía en múl-
tiples pedazos y la proyectaba en mí, escindiéndome entonces
también a mí en múltiples pedazos; y como no podía tolerar
la persecución resultante y la pérdida de su analista buena,
escindía y apartaba además mi parte mala fragmentada y la
desplazaba a los "fumadores", preservándome entonces en parte
corno objeto bueno.
Este material revela con bastante claridad por qué nunca
podía manej al' bien su actividad profesional y su relación con
sus clientes. En realidad, los clientes no eran personas para él.
38 HANNA SEGAL
Cada cliente representaba pedazos escindidos y apartados de
una figura parental mala, a quien yo representaba en la trans-
ferencia. Esta figura contenía pedazos de él mismo escindidos
.y apartados y proyectados. En realidad no podía manejarse
con sus clientes más de lo que había podido manejarse con estas
partes malas de sí mismo.
A la luz de este sueño se aclara también por qué le parecía
mejor retrasarse, como yo, después de las horas libres, en vez
de retrasarse, como él, cuando la culpa er a de otro - aunq ue
esto también implica una negación de mi real negligencia al re-
trasarme, Lo que trataba de expresar era que me sentía capaz
de r espon sabilizarme por mi propia mala conducta sin proyec-
tarla. El sentía que yo podía expresar mi voracidad, mi des-
controlo mi agresión, y podía también responsabilizarme total-
mente por ellos; él en cambio se sentía tan voraz, destructivo
y embrollador que no podía responsabilizarse por el control de
esta parte de sí y necesitaba proyectarla en otros, principal.
m ente 'en sus clientes.
Este sueño muestra una serie de mecanismos esquizoides:
la escisión del objeto y del Yo en una parte buena y una parte
mala; la idealización del objeto bueno y la escisión de la parte
mala del Yo en pequeños fragmentos; la proyección de partes
malas en el objeto con la sensación r esultante de ser perseguido
por multitud de objetos malos. El método de proyectar partes
malas del Yo divididas en muchos fragmentos, típico de
las defensas esquizoides, era característico de este paciente.
Una vez soñó que se enfrentaba con muchos pequeños japone.
ses enemigos. Según mostraban sus asociaciones los japoneses
representaban su orina y heces, en las que ponía partes recha-
zadas de sí mismo y luego proyectaba la orina y heces en sus
objetos. En otra oportunidad escribió un artículo para un perió-
dico extranjero, y al pensar en él durante una sesión, le pareció
que tendría muy mal efecto mo ral sobre los lectores. Se consoló
pensando que como "quedaba muy lejos" las consecuencias no
le alcanzarían. En su sueño posterior, el artículo estaba repre-
sentado por "un poquito de mierda en China".
Este paciente utilizaba mecanismos esquizoides principal.
mente como defensa contra ansiedades de la posición depre-
siva, en especial la culpa; pero la defensa en el sueño con los
fumadores resultaba sólo parcialmente exitosa porque no había
proyectado completamente los impulsos malos en los fuma-
INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE MELANIE KLEIN 39
dores. Incluso en el sueño mismo, el paciente se sentía respon-
sable por los fumadores, culpable por su relación para con el
cliente y para conmigo misma, y muy consciente del sentimiento.
de pérdida de su objeto bueno.
Pero no sentía que la culpa del sueño estuviera directamente
relacionada con su voracidad, ambición, etcétera. Se sentía
culpable de debilidad; expresó esto al comienzo de la sesión,
diciendo que siempre se demoraba por S11 debilidad en el trato
con los clientes. Esta debilidad, que sentía consciente e intensa-
mente, se relacionaba con la proyección de su parte agresiva,
que le hacía sentirse desamparado para enfrentar la persecu-
ción de sus pedazos proyectados, de los que no podía renegar.
Al mismo tiempo, esta proyección de su parte agresiva le hacía
sentirse débil y desvalido, porque le parecía que la proyección
había vaciado a su yo, aungue fuera de partes que él conside-
raba malas.
Al describir la posición esquizo-paranoide insistí en las
ansiedades y defensas vinculadas con ella. Esto podría presentar
un cuadro engafioso xle los primeros meses del bebe. Es nece-
sario recordar que el bebe normal no pasa la mayor parte del
tiempo en estado de ansiedad. Por el contrario, en circuns-
tancias favorables pasa la mayor parte del tiempo durmiendo,
mamando, disfrutando de placeres reales o alucinados, y de
este modo asimilando gradualmente su objeto ideal e integrando
su yo. Pero todos los bebes tienen períodos de ansiedad, y las
ansiedades y defensas que constituyen el núcleo de la posición
esquizo-paranoide son parte normal del desarrollo humano.
Ninguna experiencia del desarrollo humano se borra o des-
aparece jamás; debemos recordar que hasta en el individuo más
normal ciertas situaciones removerán las ansiedades tempranas
y pondrán en funcionamiento los tempranos mecanismos de
defensa. Además, en una personalidad bien integrada, todas las
etapas del desarrollo quedan incluidas, ninguna está escindida
y apartada o rechazada; y ciertas conductas del yo en la
posición esquizo-paranoide Son realmente muy importantes para
el desarrollo posterior, del que sientan las bases. Deben des-
empeñar un papel en la personalidad más madura e integrada.
Una de las conductas de la posición esquizo-paranoide es
la escisión. La escisión es lo que permite al yo emerger del
caos y ordenar sus experiencias. Por excesivo y extremo que
pueda ser al comienzo, este ordenamiento de la experiencia que
40 HANNA SEGAL
acompaña al proceso de escindir al objeto en uno bueno y otro-
malo sirve, sin embargo, para ordenar el universo de las im-
presiones emocionales y sensoriales del niño y es una condi-
ción previa para la integración posterior. Es la base de lo que
será después la capacidad de discriminar, cuyo origen es la
temprana diferenciación entre lo bueno y lo malo. Hay otros
aspectos de la escisión que persisten en la madurez y que tienen
mucha importancia en ella. Por ejemplo, la capacidad para
prestar atención, o para suspender la propia emoción con el
propósito de formarse un juicio intelectual, no se alcanzaría
sin la capacidad para hacer una escisión temporaria y rever-
sible.
La escisión es también la base de lo que más tarde llegará
a ser la represión. Si la escisión temprana ha sido excesiva y
rígida, la represión posterior probablemente será la excesiva
rigidez neurótica. Cuando la escisión temprana ha sido menos
severa, la represión lesionará menos al su jeto, y el inconsciente
estará en mej or comunicación con la mente consciente.
De este modo la escisión, siempre que no sea excesiva y no
conduzca a la rigidez, es un mecanismo de defensa de gran im-
portancia, que no sólo sienta las bases de mecanismos poste-
riores y menos primitivos, como la represión, sino que sigue
funcionando en forma atemperada a lo largo de toda la vida.
Con la escisión se relacionan la ansiedad persecutoria y la
idealización. Por supuesto que ambas distorsionan el juicio,
cuando conservan su forma original en la vida adulta, pero al>
gun0s elementos de ansiedad persecutoria e idealización están
siempre presentes en las emociones de la vida adulta y desem-
peñan un papel en ellas. Es necesario cierto grado de ansiedad
persecutoria para poder reconocer, evaluar y reaccionar ante
circunstancias externas realmente peligrosas. La creencia en la
bondad de los objetos y de uno mismo se basa 'en la idealiza-
ción, precursora de buenas relaciones objetales. La relación con
un objeto bueno contiene generalmente cierto grado de ideali-
zación, y esta idealización persiste en muchas situaciones, como
enamorarse, apreciar la belleza, formarse ideales sociales o po-
líticos -emociones que, aunque no sean estrictamente raciona-
les, incrementan la riqueza y variedad de nuestras vidas.
También la identificación proyectiva tiene sus aspectos va-
liosos. Ante todo, es la forma más temprana de empatía, y la
capacidad para "ponerse en el lugar del otro" se basa tanto
INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE MELANIE KLEIN 41
en la identificación proyectiva como introyectiva. En la iden-
tificación proyectiva se basa también la primera clase de for-
mación de símbolos. Al proyectar partes de sí en el objeto e
identificar partes del objeto con partes del Yo, el yo forma
sus primeros y más primitivos símbolos.
Por consiguiente, no debemos considerar a los mecanismos
de defensa de la posición esquizo-paranoide sólo como meca-
nismos de defensa que protegen al yo de ansiedades inmediatas
y abrumadoras, sino también como etapas progresivas del
desarrollo.
Esto nos lleva a preguntarnos cómo sale el individuo nor-
mal de la posición esquizo-paranoide, Para que la posición
esquizo-paranoide dé lugar, en forma gradual y relativamente
no perturbada al siguiente paso del desarrollo, la posición de-
presiva, la condición previa necesaria es que las experiencias
buenas predominen sobre las malas. A este predominio contri-
buyen tanto factores internos como externos.
Cuando las experiencias buenas predominan sobre las ma-
las, el yo llega a creer que el objeto ideal prevalece sobre los
objetos persecutorios, y que su propio instinto de vida predo-
mina sobre su propio instinto de muerte. Estas dos creencias,
en la bondad del objeto y en la bondad del Yo, van juntas, ya
que el yo continuamente proyecta fuera sus propios instintos,
distorsionando así los objetos, y también introyecta sus obje-
tos identificándose con ellos. El yo se identifica repetidamente
con el objeto ideal, adquiriendo así mayor fuerza y mayor
capacidad para enfrentarse con ansiedades sin recurrir a vio-
lentos mecanismos de defensa. Disminuye el miedo a los per-
seguidores y disminuye también la escisión entre objetos per-
secutorios e ideales. Se permite a ambos que se aproximen más
y esto los prepara para la integración. Simultáneamente, a
medida que el yo se siente más fuerte y con mayor afluencia
de la libido, 'va disminuyendo la escisión dentro del yo. Su rela-
ción con el objeto ideal es más estrecha, y le asusta menos su
propia agresión y la ansiedad que ésta le provoca; sus partes
buenas y malas pueden entrar en mayor contacto. A la vez que
disminuye la escisión y el yo tolera más su propia agresión,
disminuye la necesidad de proyectar y el yo puede tolerar
cada vez mejor su propia agresión y sentirla como parte de sí,
sin verse impulsado a proyectarla constantemente en sus ohje-
tos. De esta manera, el yo se prepara para integrar sus objetos,
42 HANNA SEGAL
para integrarse él mismo y, por la disminución de los mecanis-
mos pro yectivos, distingue cada vez mej or entre lo que es Yo
y lo que es objeto. De este modo se prepara el terreno para
la posición depresiva. Pero la situación es muy diferente cuan-
do las experiencias malas predominan sobre las buenas, situa-
ción que describiré al tratar la psicopatología de la posición
esquizo-paranoide.
BIBLIOCRAFIA
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HANNA SEGAL: "Sorne Schizoid Mechanisrns Underlying Phobia For-
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