Optic Age Om
Optic Age Om
DE
ÓPTICA GEOMÉTRICA
[Link]
1
PROBLEMAS DE ÓPTICA GEOMÉTRICA
Jaime Carrascosa Alís [Link]
Salvador Martínez Sala [Link]
PRESENTACIÖN
Para poder sacar el mayor provecho a esta colección de problemas, los autores recomendamos
que primero se trabajen los contenidos teóricos del tema 4 (óptica geométrica) del libro Física
de 2º de Bachillerato, el cual se puede consultar y descargar libremente de nuestra web
([Link]) dentro del bloque “Materiales Educativos de Física y Química”,
donde también se puede acceder a muchos más problemas resueltos en diversos campos
científicos.
Nuestra mayor satisfacción es que este y el resto de materiales educativos en los que venimos
trabajando desde hace años, puedan resultar de utilidad al profesorado y al alumnado de
Física y Química de Enseñanza Secundaria y primeros cursos universitarios, con el fin de
contribuir a la necesaria mejora de la enseñanza y aprendizaje de estas materias. En la medida
en que lo consigamos, el esfuerzo habrá valido la pena.
Autorizamos expresamente la libre disposición de estos contenidos por parte de todas las
personas a las que les puedan interesar, siempre citando autores y la fuente original:
[Link]
1
Los detalles de este modelo de resolución pueden consultarse al comienzo del trabajo: Problemas de Física y
Química. 32 problemas resueltos como investigación, de libre acceso en la web: [Link] y
también en: [Link]
21
1. Un foco luminoso puntual está a 2 m de profundidad en una piscina totalmente llena
de agua y a 1’50 m de una de sus paredes. ¿Con qué ángulo sale la luz del agua justo por
el borde de la piscina? Datos: índice de refracción del agua 1’33 y del aire 1.
También, podemos pensar en algún caso límite evidente. Por ejemplo, en el caso particular de
que no haya diferencia entre los índices de refracción, no cabe duda de que la luz no se
refractaría y que entonces, para n1 = n2 se debería cumplir que r̂ e iˆ fuesen iguales.
n1
sen rˆ sen iˆ
n2
b
Si tenemos en cuenta (ved triángulo sombrado de la figura) que sen iˆ , y
b a2
2
3
n1 b n 1 n1 1
sen rˆ → sen rˆ 1 → rˆ arcsen
n2 b 2 a 2 n2 n 2
a2 2 1 a
1
b2 b2
1'33 1
Y sustituyendo valores: rˆ arcsen 52'94º
1 22
1
1'5 2
Podemos ahora analizar el resultado literal obtenido y constatar que recoge todas las hipótesis
planteadas al comienzo del problema, así, por ejemplo, se puede ver que r aumenta cuando, a
igualdad de los restantes factores, aumenta b. También contempla el caso límite considerado,
ya que, si en el resultado hacemos n1 = n2, se cumple que:
rˆ arcsen iˆ rˆ iˆ
Por otra parte, el valor numérico del resultado obtenido, es un valor razonable y, como es
lógico, de acuerdo con la refracción sufrida por el rayo, resulta ser menor que el ángulo de
incidencia (si nos diese un valor mayor, es seguro que sería incorrecto).
b b
sen iˆ iˆ arcsen arcsen 0'6 36'87º
b a
2 2
b a2
2
4
2. Determinad cuál será la máxima profundidad que puede tener una piscina
completamente llena de agua, para que una persona sentada a 3’5 m del borde y cuya
vista queda a una altura de 1’2 m sobre el suelo, pueda ver un objeto que se encuentra
en el fondo y al centro de la piscina. (Anchura de la piscina 15 m. Índice de refracción
del agua 1’33).
El objeto (que para simplificar consideremos puntual) situado en el fondo refleja la luz en
todas direcciones y esto podemos representarlo esquemáticamente mediante rayos o líneas
rectas que parten del mismo y solo si alguno de dichos rayos (en realidad fino haz de luz)
alcanza al ojo de la persona, ésta podrá ver el objeto. Por otra parte, como los rayos parten de
un objeto sumergido en el agua, al cambiar de medio, experimentarán una refracción
desviándose de la normal, por lo que este hecho alterará las condiciones necesarias para la
observación del objeto desde la superficie. (De hecho, el propio suelo de la piscina actúa
como un objeto y como el índice de refracción del aire es menor que el del agua, el fenómeno
de la refracción hace que nos parezca que este se encuentra a menor profundidad de lo que
realmente está, con el consiguiente peligro de confusión en personas que no saben nadar).
En este problema se nos pide la máxima profundidad que podría tener la piscina para que
pudiera verse un objeto situado en su fondo, en determinadas condiciones de observación.
Conviene que analicemos el problema y reflexionemos, en primer lugar, sobre lo que
ocurriría en una situación más sencilla que la planteada como sería el caso de que la piscina
se encontrase totalmente vacía.
Si la piscina está vacía, los rayos que salen del objeto no sufrirán desviación. Podemos
representar la situación mediante la figura 1 siguiente, en la que no está determinada la
profundidad de la piscina y se observa que a medida que el objeto (supuesto puntual) está más
profundo, el rayo que llega al observador O, está más próximo al borde de la piscina. En
particular, el punto P será el más profundo que podrá apreciar el observador (representado
esquemáticamente por un segmento vertical de color verde). Naturalmente, del punto P sale la
luz que refleja en todas direcciones, aunque para simplificar la figura, tan solo hemos
dibujado tres de los rayos que llegan al observador.
5
Como se puede apreciar ahora, en la figura 2, ningún rayo que proceda de cualquier punto S,
situado más abajo que el punto P, podrá llegar al observador:
Así pues, el punto P será el que determine la profundidad H de la piscina sin agua. En la
figura 3, siguiente se ha representado la situación de forma esquemática, en la que h es la
altura del observador, H la profundidad de la piscina y d la distancia horizontal a la que se
halla el observador del borde de la piscina:
6
Reflexionando a partir del esquema anterior, es lógico plantear que cuanto mayor sea la altura
h desde la que se observa, mayor será la profundidad máxima H a la que sería posible ver el
objeto (y que si h fuese 0 la profundidad H también lo sería). Por otra parte, cuanto mayor sea
la distancia d, menor será H, ya que al alejarnos del borde el rayo debería inclinarse más para
llegar a nuestros ojos (como caso extremo, podemos decir que cuando d tienda a infinito H
tenderá a 0 y viceversa). Finalmente, cuanto mayor sea la distancia D del objeto a la pared de
la piscina, mayor podrá ser H.
Así pues: H = H (h, D, d), que son datos presentes en el enunciado del problema.
Si nos fijamos en la figura anterior podemos darnos cuenta que los dos triángulos que se
forman son semejantes y aplicar las relaciones de proporcionalidad entre sus lados para
obtener la H buscada.
H h h D 1'2 7'5
de modo que despejando H obtenemos que: H = = 2‟57 m
D d d 3'5
El resultado obtenido no solo es dimensionalmente homogéneo (L en ambos lados de la
igualdad) sino que además contempla todas las hipótesis enunciadas anteriormente.
Podemos ahora ir más lejos y plantearnos qué es lo que ocurrirá cuando la piscina se llene
completamente de agua.
Sabemos que un haz de luz al pasar del agua al aire se refracta alejándose de la normal, por lo que
podrán llegar al ojo del observador rayos desde puntos situados a mayor profundidad (como, por
ejemplo el punto S de la figura 2). No obstante, también aquí habrá una cierta profundidad
máxima H‟H a partir de la cual ya no se verá el objeto (que es precisamente la que nos piden en
el problema). En la figura 4 siguiente hemos representado esta nueva situación:
7
Dicha profundidad máxima dependerá de los mismos factores h, d y D que antes, pero además
influirá la diferencia en los índices de refracción entre los medios 1 (agua) y 2 (aire), de modo
que, de acuerdo con la ley de la refracción ( n1 seniˆ n 2 senrˆ ), cuanto mayor sea n1 y menor
sea n2, mayor será el ángulo r̂ de refracción y, por tanto la profundidad máxima a la que se
podrá ver el objeto aumentará. Naturalmente, si n 1 y n2 fuesen iguales, H‟ se debería de hacer
igual a H.
Para determinar H‟ habrá que conocer tg iˆ ya que, como se puede ver en la figura:
D
tgiˆ
H'
De acuerdo con la ley de la refracción:
n2 n sen r
seniˆ senrˆ , de modo que dividiendo por cos iˆ tenemos: tg i 2 .
n1 n1 cos i
sen r
Por tanto, si pudiésemos calcular tendríamos resuelto el problema.
cos i
d H'
sen rˆ ; cosiˆ
d 2 h2 H '2 D 2
n2 d H'2 D2
Por tanto: tg i
n1 d 2 h 2 H'
D
de donde podemos obtener finalmente: H ' h 2 n12 d 2 (n12 n22 )
n2 d
Si analizamos el resultado literal que acabamos de obtener vemos en primer lugar que,
efectivamente, tal y como habíamos supuesto, la profundidad es ahora mayor que la obtenida
para la piscina sin agua. Por otra parte contempla todas las hipótesis, incluyendo la de que
cuanto mayor fuese n1 y menor n2, más grande sería la profundidad permitida. También
podemos ver que para el caso particular de que n 1 = n2 (por ejemplo cuando se vacía la
piscina), el resultado se convierte en el anterior, es decir, H‟ = H.
Otra cuestión interesante que podríamos plantearnos es cuál sería la profundidad aparente
que, para nuestro observador, tiene la piscina
Analizando la figura 4, se puede apreciar que el observador O, interpreta que el rayo (en
realidad, insistimos, se trata de un fino haz de luz) que le llega al ojo, procede del punto Q,
cuya profundidad es H (la misma a la que se encontraba el punto P cuando la piscina no tenía
agua) coincidiría con la profundidad H calculada cuando hemos supuesto que la piscina
8
estaba vacía, que es de donde parece provenir el rayo refractado. Como ya hemos visto H es
menor que H‟, por lo que si O no tiene en cuenta la refracción, creerá que el fondo está a
menor profundidad de la real.
hD D
Basta tener en cuenta que: H y que: H ' h 2 n12 d 2 (n12 n22 )
d n2 d
n2 h
H H '
h 2 n12 d 2 (n12 n22 )
9
3. Determinad el radio mínimo que debería tener un disco opaco, para que al colocarlo
sobre la superficie de una piscina llena de agua, impidiese ver una moneda que se
encuentra a 2 m de profundidad. Datos: Índice de refracción del agua 1’33, índice de
refracción del aire 1.
La moneda, situada en el fondo de la piscina lejos de las paredes, envía luz en todas
direcciones y su propagación la representamos mediante rayos. Esta luz, al llegar a la
superficie de separación entre el agua (medio 1) y el aire (medio 2), se refracta de modo que
los rayos se desvían, en este caso alejándose de la normal. En efecto: sabemos que, la ley de
Snell para la refracción se puede expresar como:
n2
seniˆ senrˆ
n1
Dado que en este caso n2 < n1, se cumplirá que sen iˆ < sen rˆ y, por tanto, que r̂ > i . Esto
implica que conforme va aumentando i aumenta también r y que los rayos que dibujamos para
representar la luz que sale del agua, se van alejando de la normal acercándose más y más a la
superficie, con lo que llegará un momento en el que rˆ 90º . El valor de i correspondiente se
conoce como ángulo límite L y los rayos que inciden sobre la superficie del agua con un
ángulo superior a L, no se refractan sino que se reflejan (no salen del agua y, por tanto,
tampoco lo hace la luz a la que representan).
n2 n
sen L L arcsen 2
n1 n1
n1> n2
Figura 1.
2
Para una mayor claridad, en la figura se ha representado solo la mitad izquierda del disco.
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Podemos preguntarnos ahora, de qué factores dependerá y cómo dependerá, el radio mínimo
R buscado cuando los rayos pasan de un medio (1) de mayor índice de refracción a otro
medio (2) de menor índice de refracción. En principio podemos pensar que R dependa de n 1 y
de n2 (que afectan a lo que se desvían los rayos al pasar de un medio a otro) así como de la
profundidad h a la que se encuentre la moneda.
Para ver cómo puede influir la profundidad h a la que se encuentre la moneda, se puede
construir un esquema como el que se ha representado en la figura 2 siguiente:
n1> n2
Figura 2.
Como puede observarse en la figura 2 anterior, para una profundidad h2 menor que h1, el radio
mínimo necesario R2 también será menor que R1 (ved figura 1), ya que para cada punto de la
superficie el ángulo de incidencia del rayo que pasa por él, es mayor cuanto menor es la
profundidad y, en consecuencia, el ángulo límite L se alcanzará antes.
Cabe esperar, pues, que cuanto menor sea la profundidad h, a igualdad de los restantes
factores, menor será R.
¿Cómo podemos determinar el valor de R buscado?
Una posible estrategia, puede ser mediante consideraciones geométricas. Si nos fijamos en el
triángulo sombreado en la figura 3 siguiente, veremos que:
R h tg L (1)
Figura 3.
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n2
En efecto, como ya hemos visto, sen L
n1
h h
Y, por otra parte, si volvemos al triángulo sombreado anterior: cos L
d R h2
2
n2
sen L n1 n2 R 2 h 2
Luego: tg L (2)
cos L h n1 h
R2 h2
n R2 h2
R n2 R h
2 2
R h 2
n1 h n1
n2
Y despejando R de la última: R h
n12 n22
h
que podemos expresar también como: R
n12
1
n22
12
4. Una persona de 1’80 m de altura está situada en el borde de una piscina, de modo que
los rayos del Sol proyectan su sombra sobre la superficie y sobre el fondo de la piscina.
Sabiendo que los rayos le llegan formando un ángulo de 40º con la horizontal,
representad gráficamente la sombra sobre la superficie y calculad su longitud. Si la
piscina tiene una profundidad de 2 m, obtened también la distancia entre el extremo de
la sombra proyectada sobre el fondo y la pared de la piscina sobre la que se encuentra la
persona. Datos: Índices de refracción del aire y del agua 1 y 1’33 respectivamente.
Como ya sabemos, al estar el Sol muy lejos, los rayos que llegan a la Tierra se consideran
todos ellos paralelos. En nuestro caso concreto se trata de aire (medio 1) y agua (medio 2),
pero la situación es equivalente a cualquier otra en la que se cumpla que la luz pasa de un
primer medio a un segundo medio con mayor índice de refracción (con lo que el rayo
refractado se acerca a la normal).
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Vale la pena, también, considerar algún caso límite evidente. Por ejemplo:
x
Observando la figura, vemos que: sen rˆ (1)
H 2 x2
H H
y que: tg → T d (2)
T d tg
También sabemos que por tratarse de ángulos complementarios: sen iˆ cos (4)
y y
tg → d (5)
d tg
En cuanto a D, dado que su valor coincide con el de d + x, deberemos obtener primero “x”:
H
Despejando de (1): x sen rˆ H 2 x 2 x (6)
1
1
sen 2 rˆ
n1
Despejando ahora sen rˆ de la ecuación (3): sen rˆ sen iˆ
n2
n1
Y, teniendo en cuenta (4), obtenemos que: sen rˆ cos (7)
n2
H
Sustituyendo (7) en (6) llegamos a: x
2
n2
1
1
n cos
y H
Sustituyendo ahora x en: D = d + x, obtenemos finalmente: D
tg n2
2
1
n1 cos
14
1'8 2
Y operando: D = 3‟56 m
tg 40º 1'33
2
1
1 cos 40º
15
5. Un rayo de luz monocromática incide sobre una de las caras de una lámina de vidrio,
de caras planas y paralelas, con un ángulo de incidencia de 30º. Dicha lámina tiene un
espesor de 5 cm y un índice de refracción de 1’5. Se pide:
a) Podemos pensar en un fino haz de luz monocromática y en representarlo como un rayo que
incide sobre la lámina formando un ángulo de 30º con la normal. Debido a que pasa de un
medio (aire) a otro (vidrio) de mayor incide de refracción, dicho rayo se refractará
acercándose a la normal. Cuando este mismo rayo pase del vidrio al aire, sufrirá una segunda
refracción, solo que ahora, se alejará de la normal y cabe pensar que el rayo emergente, en
virtud de la simetría del proceso, será paralelo al rayo incidente de la primera refracción, tal y
como se observa en la esquema gráfico siguiente:
El rayo refractado al pasar del aire al vidrio, actúa ahora como rayo incidente cuando pasa del
vidrío de nuevo al aire, siendo i‟ el ángulo de incidencia y r‟ el de refracción.
¿Cómo podríamos demostrar que el rayo luminoso cuando incide del aire al vidrio es
paralelo a cuando emerge del vidrio al aire?
Si, tal y como hemos pensado, se trata de líneas paralelas, deberá cumplirse (ved figura
anterior), que el ángulo i sea igual al ángulo r’. Para comprobar si ello es así, aplicaremos la
ley de Snell ambos procesos de refracción:
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sen iˆ n2 n
Para la primera refracción: → sen iˆ 2 sen rˆ (1)
sen rˆ n1 n1
sen iˆ' n1 n
Para la segunda refracción: → sen rˆ' 2 sen iˆ' (2)
sen rˆ' n2 n1
Y si tenemos en cuenta que por ángulos alternos-internos iˆ' rˆ , la ecuación (2) anterior, se
puede escribir como:
n2
sen rˆ' sen rˆ (3),
n1
Si comparamos las ecuaciones (1) y (3), se concluye que los ángulos i y r‟ son iguales y, por
tanto, las rectas que contienen al rayo cuando entra al vidrio y al rayo cuando sale de este, han
de ser paralelas, tal y como se han representado en el esquema.
-Cuanto mayor sea el grosor “a” de la lámina, mayor será h, porque los lados del triángulo
sombreado aumentarán.
-Cuanto mayor sea el cociente n1/n2, menor deberá ser el valor de h, ya que conforme n1/n2
aumente, mayor será la primera refracción experimentada por el rayo y más se acercará este a
la normal (disminuyendo b y, por tanto, la hipotenusa h).
-Está claro que si hacemos i = 0, el rayo no se desviará3, sino que atravesará perpendicu-
larmente la lámina y se cumplirá que h = a.
-También es evidente que en el caso límite de que el grosor de la lámina fuese 0, h también
debería valer 0.
Una posible estrategia sería utilizar la ley de Snell en la primera refracción del rayo,
sustituyendo en ella sen r por b/h:
3
La luz, siempre que pasa de un medio a otro (en el que se propaga a diferente velocidad) se refracta y puede o
no desviarse, dependiendo de su ángulo de incidencia.
17
b
n1 sen iˆ n2 sen rˆ → n1 sen iˆ n2 (4)
h
n1 sen iˆ n2
h2 a2
→ n12 sen 2 iˆ n22
h2 a2
→ h 2 n12 sen 2 iˆ n22 h 2 n22 a 2
2
h h
n2 a a
Despejando: h → h
n n sen iˆ
2 2 2
n
2
1 1 sen 2 iˆ
2 1
n2
Si analizamos el resultado literal obtenido, vemos que en él se contemplan todas las hipótesis
y casos límite que hemos considerado al comienzo, antes de realizar ninguna operación.
Vemos, por ejemplo, que, a igualdad de los restantes factores, si el espesor “a” aumenta,
también lo hace la distancia “h” y que cuanto mayor sea el cociente entre los índices de
refracción n1 y n2, menor será el valor de h, etc. Además, el resultado es dimensionalmente
homogéneo (L en ambos lados de la ecuación) y el valor numérico obtenido (5‟3 cm) es un
valor razonable. Todo ello, conduce a pensar que el resultado obtenido es correcto.
No obstante, la resolución literal del problema, permite, incluso, una mayor seguridad:
¿Qué debería suceder si n2 fuese disminuyendo hasta llegar a igualarse con n 1? (siempre a
igualdad de los restantes factores).
a a a
h → h H
1 sen iˆ
2
cos iˆ
2 cos iˆ
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6. Dados el espejo plano, objeto y observador de la figura, determinad:
a) La imagen que se forma del objeto y comprobad que el espejo plano es un sistema
estigmático.
b) Gráficamente, el mínimo tamaño que deberá tener el espejo para que el observador
(Q), aprecie únicamente la mitad del objeto que contiene la punta de flecha
Sabemos que la luz se propaga siguiendo trayectorias en línea recta, las cuales podemos
representar mediante rayos. Estos rayos no tienen una entidad física real, pero son muy útiles
en la descripción de fenómenos ópticos como la reflexión o la difracción y en el estudio de lo
que ocurre cuando la luz atraviesa una lente, de ahí que a la óptica geométrica se la conozca
también como “óptica de rayos”.
Si consideramos una fuente de luz puntual situada en un medio isótropo4 la luz que sale de la
misma se propaga como frentes de ondas esféricos con centro en el punto donde se sitúa la
fuente. El avance de la luz en cada dirección podemos representarlo mediante una línea recta
(rayo), que parte de la fuente y que resulta perpendicular a los frentes de onda, pudiendo
dibujar tantos como queramos.
En nuestro caso, vamos a llamar M y N a los puntos extremos del objeto (el cual, para
simplificar, representaremos como un pequeña flecha).
a) Consideremos el punto M (fuente puntual de luz) y, desde él, dibujemos un rayo que incida
perpendicularmente en el espejo. De acuerdo con las leyes de la reflexión, dicho rayo se
reflejará en la misma dirección y sentido opuesto. Si dibujamos un segundo rayo desde el
4
Un medio que tiene el mismo índice de refracción y presenta las mismas propiedades ópticas en cualquier
dirección del mismo.
19
mismo punto M en cualquier dirección que nos sea perpendicular, se reflejará también
siguiendo las mismas leyes de la reflexión, pero, en este caso, como podemos apreciar en la
figura, la dirección del rayo reflejado ya no será la misma que la del rayo incidente,
cumpliéndose que: i = r ≠ 0.
i + α = 90º
r + β = 90º
β=γ
De este modo, los triángulos MPR y HPR son iguales (por tener los ángulos iguales y un lado
común), con lo que: MP = PH
La conclusión anterior tiene carácter general, puesto que esto mismo sucederá sea cual sea el
segundo rayo que hayamos dibujado. Podemos establecer, por tanto, que:
Todos los rayos que partan de M, tras reflejarse, parecen proceder de un mismo punto (H),
que será su imagen. Por este motivo se dice que el espejo plano es un sistema óptico
estigmático. Si procedemos de igual modo con el resto de puntos que conforman el objeto
desde M hasta N, obtendremos un conjunto de puntos imagen que constituyen la imagen del
objeto, siendo dicha imagen exactamente igual al objeto y situada simétricamente respecto del
espejo. Tal y como se muestra en la figura siguiente, el observador aprecia el punto imagen
20
dado por el espejo porque, de los infinitos rayos reflejados, un fino haz penetra en el ojo,
formando la imagen en la retina:
Naturalmente, la imagen formada en un espejo plano es siempre virtual, puesto que la luz,
aunque al observador le parece que sale de cada punto imagen, no pasa al otro lado del
espejo. La imagen del objeto, no existe como tal. Solo si recibimos la luz reflejada por el
espejo, se forma una imagen en la retina.
De acuerdo con las consideraciones anteriores, para determinar el campo visual (C.V.),
bastará trazar desde el observador sendas rectas a los extremos del espejo, medir el ángulo,
transportarlo al otro lado de la normal y dibujar las rectas que salgan del espejo, tal y como se
muestra en la figura siguiente:
21
Otra opción (más cómoda), para determinar el campo visual, es obtener el punto imagen del
observador y, desde él, trazar las rectas que pasen por los extremos del espejo:
Cualquier objeto situado en el campo visual C.V., proporcionará una imagen completa del
mismo al observador.
De cualquiera de las dos figuras anteriores, podemos concluir que el campo visual
proporcionado por un espejo plano a un observador dado, está determinado por:
En nuestro caso, como la posición relativa de espejo y observador está fijada, habrá que
determinar el mínimo tamaño del espejo para que un observador (Q), pueda ver solo la mitad
del objeto que contiene la punta de flecha. Para ello, bastará con que exijamos que el campo
visual de Q esté limitado por los puntos M y L.
22
Como no conocemos los extremos del espejo, no será práctico utilizar la primera opción
anterior para determinar el campo visual (ya que deberíamos proceder por tanteo). Así pues,
utilizando la segunda opción, determinamos Q‟ (imagen de Q) y desde Q‟ trazamos las rectas
correspondientes que pasen por M y por L, tal y como se indica en la figura siguiente:
El mínimo tamaño que debería tener el espejo para apreciar ML viene dado por TV
¿Podría suceder que el espejo fuese mayor y, sin embargo, siguiera viéndose solo la mitad
del objeto?
Efectivamente, eso podría suceder. Para ello, bastaría con que el punto T estuviese más
alejado de V. El espejo sería mayor, aumentaría el campo visual, pero se seguiría viendo solo
la mitad de ML.
23
7. Un pequeño disco de corcho se encuentra flotando en un recipiente con agua, cuyo
fondo es un espejo plano. Sabiendo que la distancia entre el fondo y la superficie es de 10
cm, determinad la posición en que apreciará la imagen de la cara inferior del corcho un
observador que, desde el aire, mire hacia el fondo del recipiente, en los siguientes casos:
a) Cuando la observación se realiza de tal modo que el ángulo de refracción del haz de
rayos que llegan al ojo sea de 50º
b) Cuando el ángulo de refracción sea muy pequeño, es decir, cuando el haz de rayos
que llegan al ojo, emerjan del agua con muy poca inclinación respecto de la normal.
Datos: índice de refracción del agua n1 = 1’33. Índice de refracción del aire n2 = 1
Recordemos que el espejo plano es un sistema estigmático, de manera que, con el sistema de
referencia representado en la figura siguiente, el punto O se encuentra en la posición s = 0 y el
punto O‟ en s‟ = 20 cm.
El problema nos pide determinar la posición en que un observador desde el aire verá la
imagen, en dos situaciones diferentes. Para ello, antes de comenzar, es necesario tener en
cuenta que los rayos reflejados, representados en la figura 1 anterior, cuando lleguen a la
superficie emergerán sufriendo una desviación. Tenemos así, un sistema óptico conocido
24
como “Dioptrio Plano”. Este sistema, al contrario que el espejo plano, no es estigmático, lo
que significa que los rayos emergentes no parecerán proceder de un mismo punto. En
consecuencia, la posición del punto imagen dependerá del ángulo de observación.
a) El rayo que emerge con un ángulo de refracción de 50º (en realidad es un fino haz de luz),
parecerá proceder del punto O‟‟ y será la imagen que de O‟ produce el dioptrio plano (para el
observador Q), tal y como se muestra en la figura siguiente.
tg i s" tg i
→ s" s' (1)
tg r s ' tg r
n2
Utilizando la ley de la refracción: n1 sen i n2 sen r sen i sen r (2)
n1
n 1
Con lo que: i arcsen 2 sen r = arcsen sen 50º 35'17 º
n1 1'33
25
tg 35'17
Sustituyendo ahora en (1), obtenemos: s" 20 → s” = 11‟85 cm
tg 50
La ecuación anterior (1), muestra que la posición s” del punto imagen O” para una misma
posición del objeto, varía dependiendo del ángulo de observación. Por tanto, podemos
concluir que el dioptrio plano, en la situación expuesta, no es un sistema estigmático. No
obstante, cabe preguntarse si podría serlo en otra situación. Esto es lo que vamos a ver a
continuación.
b) Para ángulos de observación pequeños (menores que 20º), se cumple que: tg i ≈ sen i y que
tg r ≈ sen r. Estas aproximaciones nos permiten expresar la ley de la refracción (2) como:
n2
tg i tg r
n1
Y sustituyendo en (1), obtenemos: s''' s'
n 2 (3) → 1
s''' 20 15 cm
n1 1'33
26
Vale la pena detenerse en analizar brevemente el resultado anterior (3), constatando en primer
lugar cómo en esta nueva situación (en la que la observación se realiza siempre desde una
posición en la que los finos haces luminosos que entran al ojo, son muy poco inclinados), la
imagen formada se situará siempre en la misma posición, puesto que no dependerá del ángulo
de observación (siempre que el observador se halle dentro del rango angular establecido). Por
tanto, se puede afirmar que el dioptrio plano, en esas condiciones, se comporta como un
sistema óptico estigmático.
La ecuación (3) también permite ver que siempre que la observación se realice desde un
medio de menor índice de refracción (es decir, n 2 < n1) se cumplirá que s”‟ < s‟, es decir, O”‟
estará situada por encima de O‟. Por otra parte, el resultado literal obtenido es coherente con
el hecho de que si los valores de n 1 y n2, hipotéticamente, se fuesen aproximando, también lo
harían s” y s‟, hasta que en el límite (n1 = n2), no habría refracción y s‟” = s‟, es decir, O”‟
coincidiría con O‟.
27
8. La imagen de un objeto que se encuentra a 20 cm de un espejo esférico, presenta un
aumento de -1/2. Determinad:
y' 1 y
a) Como A → y'
y 2 2
La imagen es, pues, invertida y de menor tamaño que el objeto, por lo que, necesariamente, el
espejo ha de ser cóncavo y la imagen real.
1 1 1
(1)
s s' f
En la ecuación anterior conocemos únicamente que s = -20 cm, por lo que para hallar el valor
de f necesitamos conocer previamente la posición s‟ de la imagen. Para ello, utilizaremos la
expresión del aumento angular:
y' s
A
y s'
1
Como A obtenemos que s‟ = s/2 = - 20/2 = - 10 cm
2
s s'
Despejando ahora f de la ecuación (1): f (2)
s s'
Para calcular el radio de curvatura R del espejo, basta recordar que R = 2f, por lo que:
R = 2f = 2·(-20/3) → R = - 40/3 cm
En cuanto a la potencia P del espejo, sabemos que P = 1/f, por lo que sustituyendo valores:
1
P = 15 m-1 → P = 15 dioptrías
20
10 2
3
b) Para dibujar la imagen del objeto, hay que partir de un esquema del sistema óptico que
incluya, en sus posiciones correspondientes, el centro de curvatura C del espejo, el foco F y el
objeto y:
28
Para obtener gráficamente la imagen, como sabemos (ved tema de óptica geométrica del libro
de Física de 2º de Bachillerato mencionado en la introducción), es suficiente con dibujar dos
de los tres rayos (1), (2) y (3) que parten del extremo superior del objeto, tal y como se
muestra en el esquema siguiente:
29
9. Mediante un espejeo esférico se proyecta sobre una pantalla plana la imagen de un
objeto. Sabiendo que el tamaño de la imagen es triple que el tamaño del objeto y que la
distancia entre el objeto y la pantalla es de 2 m, determinad:
Para resolver el problema, lo primero que hemos de saber es de qué tipo de espejo se trata. Al
indicarnos que la imagen se forma sobre una pantalla, necesariamente deberá tratarse de un
espejo cóncavo, puesto que, como sabemos, los espejos convexos no forman imágenes reales.
Además, necesitaremos conocer en qué zona del eje óptico se halla situado el objeto. Al
indicarnos que la imagen es tres veces mayor que el objeto, este deberá estar situado entre el
centro de curvatura (C) y el foco (F) del espejo (imagen real, invertida y mayor).
El problema se puede abordar mediante una resolución gráfica, o bien, analíticamente
utilizando las ecuaciones del espejo esférico.
Comenzaremos por dibujar un espejo esférico cóncavo, en el que se aprecien su centro óptico
C y el foco F. Como es habitual, utilizaremos un sistema de referencia con origen en el centro
O del espejo y situaremos el objeto sobre el eje óptico principal, tomando como semieje
positivo a la derecha de O y negativo a su izquierda.
Utilizando la figura 1 anterior proponed una estrategia para, sin realizar ningún cálculo,
dibujar en ella la imagen (que, recordemos, ha de ser real, invertida y tres veces mayor que
el objeto, en su posición correcta
1º) Supondremos un tamaño arbitrario para el objeto y trazaremos una recta paralela al eje
óptico como si fuese un rayo procedente del extremo superior del objeto 5 (con lo que la
distancia entre ese rayo y el eje coincidirá con el tamaño del objeto). Al incidir sobre el
espejo, deberá reflejarse pasando por F.
5
Atención, conviene tener presente que para que el espejo sea estigmático, hemos de trabajar con rayos muy
próximos al eje principal (paraxiales) o, lo que es equivalente, con espejos de poca curvatura.
30
2º) Dibujaremos una flecha invertida tres veces mayor que el objeto, perpendicular al eje, de
modo que su origen esté sobre el eje óptico y su extremo (la punta de la flecha), coincida con
un punto del rayo reflejado. Esta flecha, representará la imagen del objeto.
Sabemos que el objeto estará representado por una flecha vertical derecha situada sobre el eje
óptico en algún punto entre C y F. Para conocer el punto en concreto, bastará trazar una recta,
paralela al eje, desde el extremo inferior de la imagen hasta el espejo. Podemos considerar que
esta recta es el rayo reflejado por el espejo, correspondiente al que proviene del extremo
superior del objeto (punta de la flecha), el cual, tras pasar por el foco F, incide sobre el espejo,
tal y como se representa en la figura 3:
31
Dado que sabemos que la distancia entre el objeto y su imagen es de 2 m, podríamos sacar la
escala de la figura 3, medir sobre ella con una regla los valores buscados (distancia entre s y
O, entre C y O, etc.) y luego, aplicando la escala, calcular los valores numéricos pedidos.
Naturalmente, los resultados obtenidos siempre estarán afectados de una cierta imprecisión,
dependiendo de la exactitud con la que hayamos construido la figura y del cuidado con que se
haya medido.
Con una regla, averiguad la escala de la figura anterior y después proceded a realizar los
cálculos necesarios para determinar los valores aproximados de s, s’ y R.
Como ya hemos indicado, otra forma de abordar el problema (más exacta) sería proceder
analíticamente. Para ello, podemos partir de las ecuaciones del espejo esférico:
1 1 1
(1)
s s' f
y' s'
(2)
y s
Por otra parte, sabemos que el objeto se encuentra a 2 m de la pantalla, por lo que basta
observar la figura 3 para ver que: s 2 s' .
En la igualdad anterior las barras se han utilizado para indicar valores absolutos, pero al ser
tanto s como s‟ negativas, se cumplirá que:
-s + 2 = -s‟ → s‟ = s – 2 (3)
1 1 1
f = -3/4 m
1 3 f
Y como R = 2f → R = - 1‟5 m
32
10. Por el espejo retrovisor de un coche parado (A), vemos aproximarse otro coche (B)
que se desplaza con movimiento rectilíneo y uniforme. Cuando B se halla a 12 m del
espejo, se aprecia en él una imagen virtual, derecha y de 1/10 del tamaño real. Se pide:
Sabemos que los espejos retrovisores de los vehículos son convexos, ya que con en este tipo
de espejo el campo visual es muy amplio y la imagen siempre es virtual, derecha y de menor
tamaño que el objeto.
33
En los esquemas anteriores, el vehículo B se ha representado como la flecha de color rojo
(objeto) que se encuentra a la izquierda del espejo E y su imagen como la flecha de color azul
situada a la derecha de E.
En la situación (1) la posición del objeto, de acuerdo con el criterio de signos que se observa
en los esquemas, será s1 = -12 m, avanzando hacia el espejo con una cierta rapidez “v” que
queremos determinar. Dos segundos después (gráfico 2), el objeto se halla más cerca de E, en
la posición s2.
Sabemos que el tamaño de la imagen en la situación (2) es justo el doble que en la (1), es
decir: y 2' 2 y1' , mientras que el tamaño del objeto no cambia, siendo y1 = y2.
La relación entre el tamaño de la imagen (y‟) y del objeto (y), se expresa mediante la
magnitud denominada aumento lateral (A), como el cociente:
y' s'
A
y s
Como y1 = y2, el hecho de que y‟2 sea el doble que y‟1 equivale a decir que:
A2 = 2·A1
Por tanto, todo lo que podamos decir en cuanto a la relación entre las imágenes, se puede
decir en cuanto a la relación entre los aumentos laterales respectivos.
Para calcular la posición de la imagen en la situación (1), dado que conocemos el aumento
lateral A1, podemos utilizar la expresión:
y1' s'
A1 1
y1 s1
Observemos que el valor obtenido es positivo, lo cual es coherente con el hecho de que la
imagen está situada a la derecha de O.
En cuanto al radio R de curvatura, sabemos que su valor es justo el doble del de la distancia
focal en valor absoluto, es decir: R = 2f. Por tanto, podremos determinarlo si calculamos
34
previamente la distancia “f” entre O y el foco F. Para ello, podemos aplicar la ecuación de los
espejos esféricos a la situación (1) con lo que:
1 1 1 1 1 4
f m
s1 s1' f 1 1 1 1 3
s1 s1' 12 1'2
¿Cómo podríamos determinar ahora la rapidez con que se acerca el objeto (coche B) al
espejo retrovisor del coche A estacionado?
Cabe pensar que esa rapidez (v), a igualdad de los restantes factores, será tanto mayor cuanto:
Mayor sea el aumento de tamaño de y‟2 con respecto a y‟1, o, lo que es equivalente:
cuanto mayor sea A2 en relación a A1.
Menor sea el intervalo de tiempo Δt transcurrido entre las situaciones (1) y (2)
También podemos pensar en alguna situación límite obvia. Por ejemplo, si A 1 = A2 la rapidez
v habrá de ser nula.
s s 2 s1
v
t t
Para obtener v, necesitamos conocer, pues, la posición del objeto en las situaciones (1) y (2).
Para ello, podemos utilizar la ecuación general de los espejos esféricos, expresándola en
función de los datos que tenemos y despejando de ella la posición del objeto:
1 1 1
Sustituyendo ahora s‟ = - A·s en la ecuación anterior:
s s' f
1 1 1 1
. Operando, se obtiene que: s f (1 )
s A s f A
1 1 1 1
f 1 f 1 f
s s 2 s1 A2 A1 A1 A2
v = → v
t t t t
35
4 1 1
3 0'1 0'2 10
Sustituyendo ahora los valores numéricos, obtenemos: v m/s
2 3
La expresión obtenida, también nos permite conocer que la relación entre el incremento en A
y la rapidez, no es lineal. Así, por ejemplo, si A2, en lugar de ser 2·A1, fuese 4·A1, la rapidez,
como se puede comprobar, no es el doble de 10/3 m/s.
36
11. Un objeto de 4 cm de altura se halla situado a 40 cm de un dioptrio esférico cóncavo
de 20 cm de radio, que separa dos medios de índices de refracción 1 y 4/3. Sabiendo que
dicho objeto está situado en el medio de índice 1, se pide:
a) Valores de f y de f ‘
n1
f R
n1 n2
n2
f ' R
n1 n2
Sustituyendo:
n1 1
f R = (20) → f = 60 cm
n1 n2 4
1
3
4
n2 3 (20) → f „ = - 80 cm
f ' R =
n1 n2 4
1
3
Como sabemos que f ‟ = - 80 cm, dibujaremos una recta perpendicular al eje principal, que
pase por ese punto, por lo que dicha recta pertenecerá al plano focal imagen. A continuación,
dibujaremos el rayo del haz paralelo que pase por C (en la figura lo hemos resaltado de color
morado). Como este rayo no sufre ninguna desviación al atravesar el dioptrio, “parecerá”
proceder del punto de corte con la recta del plano focal imagen que hemos dibujado (figura 1).
El resto de rayos, se desviarán de tal forma que parezcan proceder todos del mismo punto.
37
Figura 1
4 4
1
n1 n2 n1 n2 1
→ 3 3 → s ' 32 cm
s s' R 40 s ' 20
38
12. Un pececito se encuentra en el interior de una pecera esférica de 15 cm de radio,
situado en la horizontal que pasa por el centro de la esfera y a 5 cm del vidrio.
Determinad la posición de la imagen y el aumento lateral para dos observadores A y B,
situados a ambos lados de la pecera y en la misma horizontal que el pez.
Datos: Suponed el vidrio lo suficientemente delgado como para despreciar su efecto;
índice de refracción del agua, n1 = 4/3; índice de refracción del aire, n2 = 1
Figura 1
Figura 2
Figura 3
39
En las figuras anteriores, como puede verse, el sistema óptico para ambos observadores es el
mismo (dioptrio esférico en el que n1 > n2), aunque el objeto se encuentra en distinta posición
con respecto cada observador (a 5 cm de O para A, y a 25 cm de O para B). El eje que pasa
por el centro de curvatura C y por el vértice O, es el eje principal y, como es habitual, las
posiciones a la derecha de O y arriba serán positivas, mientras que a la izquierda de O y abajo
serán negativas.
Para comenzar, podemos intentar resolver el problema gráficamente y así tener una idea del
resultado que obtendremos cuando procedamos analíticamente. Para ello, es necesario
conocer en primer lugar, la posición de los focos objeto (F) e imagen (F‟):
n1
El valor de la distancia focal objeto f viene dado por la expresión: f R
n1 n2
4
Sustituyendo valores: f 3 (15) → f = - 60 cm
4
1
3
n2
El valor de la distancia focal imagen f‟ viene dado por la expresión: f ' R
n1 n2
1
Sustituyendo valores: f ' (15) → f‟ = 45 cm
4
1
3
Conocidas las distancias focales objeto e imagen, estamos ya en condiciones de situar los
focos F y F‟ en el sistema óptico y resolver el problema gráficamente (figuras 4 y 5):
Figura 4
En este caso, vemos que la imagen es virtual, derecha, algo mayor que el objeto y parece estar
situada muy próxima al mismo y a su derecha.
40
Figura 5
Lo que aprecia el observador B, es una imagen también virtual y derecha pero claramente
mayor que el objeto y situada a la izquierda del mismo, al parecer fuera de la pecera.
n1 n2 n1 n2
s s' R
4 4
1
3 1 3
Observador A: → s‟ = - 4‟09 cm (1)
5 s ' (15)
4 4
1
3 1 3
Observador B: → s‟ = - 32‟14 cm (2)
25 s ' (15)
Los resultados obtenidos son coherentes con los anteriores. En este caso tenemos la posición
concreta de la imagen en cada caso (respecto de O) y, como podemos comprobar la imagen
del pez para el observador A se halla algo más cerca del vidrio que el objeto, mientras que
para el observador B, la imagen está algo más de 2 cm fuera de la pecera (que tiene 30 cm de
diámetro).
y ' n1 s '
Para determinar el aumento lateral, utilizaremos la expresión: M
y n2 s
4
(4'09)
Observador A: M 3 → M = 1‟1. Por tanto: y‟ = 1‟1·y
1 5
41
4
(32'14)
Observador B: M 3 → M = 1‟7. Por tanto: y‟ = 1‟7·y
1 25
Naturalmente, los resultados anteriores, también podrían haberse obtenido a partir de las
figuras 4 y 5 anteriores. Sin embargo, no serían tan exactos como los que acabamos de
obtener analíticamente. Se acercarían a los mismos tanto más, cuanto más cuidadosos
hubiésemos sido en la construcción de dichas figuras.
42
13. Frente a una lente convergente de 50 cm de distancia focal y a 25 cm de su centro
óptico se encuentra un objeto cuya altura, perpendicular al eje, es de 1 cm. Determinad
la posición y el tamaño de la imagen.
De acuerdo con los contenidos teóricos sobre la formación de imágenes en lentes delgadas, en
la situación descrita en el enunciado (objeto situado en el eje, entre el foco F y el centro óptico
O), la imagen formada ha de ser virtual, derecha y de mayor tamaño que el objeto.
Con los datos del enunciado, la situación de partida sería la representada en el esquema
gráfico siguiente (figura 1), donde se ha dibujado la lente y a su izquierda el objeto mediante
una flecha de color verde (de tamaño y = 1 cm), así como los focos objeto (F) e imagen (F‟),
de la lente. Se incluye también la escala utilizada:
Podemos comenzar por resolver el problema gráficamente. Para ello procederemos del
siguiente modo:
1º) Desde el extremo del objeto dibujamos dos rayos (ved figura 2): Uno dirigido hacia la
lente y paralelo al eje que, tras atravesarla, saldrá desviado de tal forma que pase por F‟. Otro,
dirigido al centro óptico O, por lo que al atravesar la lente sale sin desviarse. Estos dos rayos
divergen y, por tanto, no se forma una imagen real, es decir, pongamos donde pongamos una
pantalla, no aparecerá ninguna imagen sobre ella.
43
2º) Para obtener la imagen virtual (la que apreciaría un ojo al que le llegue el haz divergente),
prolongaremos los rayos, en sentido opuesto al avance, hasta que se corten ambos. En el
punto de corte se encontrará la imagen virtual del punto extremo del objeto. Esto, tal y como
se aprecia en la figura 3 siguiente, permite dibujar la imagen virtual del objeto (flecha azul).
44
También podemos resolver el problema, aplicando la ecuación de las lentes delgadas:
1 1 1
s s' f
s f
Despejando s‟ en la última ecuación, se obtiene: s' (1)
f s
25 50 1250
Y sustituyendo numéricamente: s' 50 cm
50 (25) 25
En cuanto al tamaño de la imagen, podemos utilizar la ecuación del aumento, según la cual:
y' s'
y s
s'
Despejando y‟ de la ecuación anterior: y ' y (2)
s
50
Y sustituyendo: y ' 1 2 cm
25
Como vemos, los resultados obtenidos analíticamente aplicando la ecuación de las lentes
delgadas, coinciden, como no podía ser de otra manera, con los obtenidos mediante la primera
estrategia basada en la determinación gráfica de la imagen.
Para terminar el problema, podemos detenernos brevemente en analizar los resultados literales
obtenidos, en los cuales se puede considerar no solo el caso planteado (s = f/2), sino también
otros diferentes. En efecto:
45
invertida tres veces mayor que el objeto, perpendicular al eje, de modo que su origen esté
sobre el eje óptico y su extremo (la punta de la flecha), coincida con un punto del rayo
reflejado. Esta flecha, representará la imagen del objeto.
Sabemos que el objeto estará representado por una flecha vertical derecha situada sobre el eje
óptico en algún punto entre C y F. Para conocer el punto en concreto, bastará trazar una recta,
paralela al eje, desde el extremo inferior de la imagen hasta el espejo. Podemos considerar que
esta recta es el rayo reflejado por el espejo, correspondiente al que proviene del extremo
superior del objeto (punta de la flecha), el cual, tras pasar por el foco F, incide sobre el espejo,
tal y como se representa en la figura 3:
46
Dado que sabemos que la distancia entre el objeto y su imagen es de 2 m, podríamos sacar la
escala de la figura 3, medir sobre ella con una regla los valores buscados (distancia entre s y
O, entre C y O, etc.) y luego, aplicando la escala, calcular los valores numéricos pedidos.
Naturalmente, los resultados obtenidos siempre estarán afectados de una cierta imprecisión,
dependiendo de la exactitud con la que hayamos construido la figura y del cuidado con que se
haya medido.
Con una regla, averiguad la escala de la figura anterior y después proceded a realizar los
cálculos necesarios para determinar los valores aproximados de s, s’ y R.
Como ya hemos indicado, otra forma de abordar el problema (más exacta) sería proceder
analíticamente. Para ello, podemos partir de las ecuaciones del espejo esférico:
1 1 1
(1)
s s' f
y' s'
(2)
y s
Por otra parte, sabemos que el objeto se encuentra a 2 m de la pantalla, por lo que basta
observar la figura 3 para ver que: s 2 s' .
En la igualdad anterior las barras se han utilizado para indicar valores absolutos, pero al ser
tanto s como s‟ negativas, se cumplirá que:
-s + 2 = -s‟ → s‟ = s – 2 (3)
1 1 1
f = -3/4 m
1 3 f
Y como R = 2f → R = - 1‟5 m
47
14. Un objeto de 10 cm se encuentra situado a 2’4 m de una pantalla. Si entre uno y otra
se coloca una lente plano-convexa de índice de refracción 1’6 y radio 24 cm, determinad:
a) Posición en la que habrá que situar la lente para poder ver una imagen nítida del
objeto sobre la pantalla.
b) Tamaño de la imagen que se obtendrá
Antes de comenzar, conviene analizar los datos que nos dan en el enunciado y, si es posible,
realizar un esquema que pueda representar la situación planteada. Para ello, es conveniente
revisar antes de nada, las distintas posibilidades que pueden darse en la formación de
imágenes por lentes convergentes (ya que, una lente plano-convexa es un tipo de lente
convergente).
En primer lugar, para que la imagen se forme en una pantalla, debe tratarse de una imagen
real, y para que sea nítida, la pantalla deberá estar situada en la posición donde se forme la
imagen. Ello obliga a que el objeto se encuentre situado en cualquier punto a la izquierda del
foco F de la lente ya que, de otra forma, la imagen se formaría en el infinito (objeto situado en
F) o sería virtual (objeto a la derecha de F).
Dado que conocemos las características físicas de la lente, podemos determinar su distancia
focal utilizando la ecuación del constructor de lentes (considerando, como es habitual, que el
medio que rodea a la lente, objeto etc., es el aire):
1 1
1 n
1
f R1 R2
48
Como la lente es plano-convexa, R1 = ∞ y R2 = R = - 24 cm
1 1
1 1'6
1
→ f = - 40 cm = - 0‟4 m
f 24
Por tanto, tenemos una lente convergente cuyas distancias focales son: f = - 0‟4 m y f‟ = 0‟4 m
La posición de la lente para que la imagen del objeto se vea nítida en la pantalla, vendrá
determinada por los siguientes factores:
Por tanto, para determinar la posición en que hay que situar la lente, bastará con determinar el
valor de s o de s‟. Para ello, podemos utilizar la ecuación de la lente:
1 1 1
s s' f
Sabemos que la suma (en valores absolutos) de la posición del objeto y la posición de la
imagen ha de valer 2‟4 m. Como s es negativo y s‟ es positivo, se cumplirá que:
-s + s‟ = 2‟4 → s‟ = s + 2‟4
1 1 1
Sustituyendo s‟ en la ecuación anterior: → s 2 2'4s 0'96 0
s s 2'4 0'4
Vemos, pues, que existen dos valores posibles para s y, por tanto, para s‟ y para la posición de
la lente. Calculad s’ para cada s, así como el tamaño de la imagen y construid el gráfico
correspondiente en cada caso.
a) Para s = - 0‟51 m:
s' 1'89
y ' 1 y ' 10 → y‟ = -37 cm (Imagen real, invertida y de mayor tamaño)
s1 0'51
49
Analizando la figura anterior, proceded a comprobar que los resultados que se acaban de
obtener analíticamente, son los mismos que los que se pueden obtener gráficamente midiendo
las distancias y aplicando la escala correspondiente6 incluida en dicha figura.
s'
y' y 0'51 10 → y‟ = -2‟7 cm (Imagen real, invertida y de menor tamaño)
s 1'89
6
La coincidencia, como sabemos, debido a las inevitables imprecisiones, no será del todo exacta, aunque si tanto
mayor cuanto más cuidado se haya puesto en la construcción gráfica y en las medidas realizadas.
50
51
15. Un objeto de 5 mm se encuentra a 15 cm de una lente de 10 dioptrías. A 50 cm de esa
lente y a 65 cm del objeto, se sitúa otra lente de – 5 dioptrías. Determinad la posición y
tamaño de la imagen producida por el sistema óptico formado por ambas lentes.
Para dibujar un esquema que ayude a interpretar la situación planteada, convendrá determinar
en primer lugar las distancias focales de las lentes a partir de la potencia de cada una:
1 1 1
Lente 1: P1 '
f1' f1' 0'1 m 10 cm
f1 P1 10
1 1 1
Lente 1: P2 f 2' f 2' 0'2 m 20 cm
f2'
P2 5
De acuerdo con los resultados obtenidos, los focos imagen y objeto de la primera lente se
encuentran respectivamente en las posiciones f‟ 1 = 10 cm y f1 = -10 cm. Análogamente, los
focos imagen y objeto de la segunda lente se encuentran respectivamente en las posiciones
dadas por f‟2 = -20 cm y f2 = 20 cm. (Conviene recordar que el centro óptico de cada lente
actúa como origen de coordenadas y que a su derecha y arriba están los semiejes positivos,
mientras que a la izquierda y abajo están los semiejes negativos).
Construid un esquema inicial, a escala, del sistema óptico formado por ambas lentes,
señalando la posición del objeto y de los focos de cada una de ellas.
Utilizando los primeros datos obtenidos, se puede dibujar un esquema como el siguiente:
52
Como la primera lente es convergente y el objeto se halla entre 2F y F, sabemos que la
imagen deberá ser real, invertida y de mayor tamaño que el objeto. Designaremos como y 1 el
objeto y como y‟1 la imagen producida por la primera lente. Dicha imagen actuará como
objeto para la segunda lente, de manera que, conocida su posición, podremos hallar la
posición y el tamaño de la imagen final, formada por la segunda lente. ¿Cómo podría ser esa
imagen final? Al ser la segunda de las lentes divergente, cabría esperar, en principio, una
imagen virtual, derecha (respecto del objeto de esta segunda lente) y de menor tamaño.
Aplicando la ecuación
1 1 1
' ' (1)
s1 s1 f1
1 1 1 1 1 1 1
Sustituyendo en (1): ' → ' → s‟1 = 30 cm
15 s1 10 s1 10 15 30
Es decir: La imagen formada por la primera lente se halla justo en la posición ocupada por el
foco objeto de la segunda lente (20 cm a la izquierda de O2).
y1' s1'
A1 (2)
y1 s1
s1' 30
Despejando y sustituyendo: y1' y1 5 → y‟1 = -10 mm
s1 15
Vemos, pues, que de la primera lente, se obtiene una imagen real, invertida y de doble tamaño
que el objeto.
Para ello basta seguir los mismos pasos que en la primera, tomando como objeto la imagen
obtenida anteriormente.
Aplicando la ecuación
1 1 1
' ' (3)
s2 s2 f2
Sabemos que: s2 = -20 cm (se encuentra a la izquierda de la segunda lente) y f‟ 2 = -20 cm.
Sustituyendo en (3):
53
1 1 1
'
20 s 2 20
Los resultados obtenidos muestran que la imagen producida por la segunda lente es virtual,
derecha y de menor tamaño que el objeto que la produce. Es derecha, porque tiene el mismo
sentido que el objeto que la produce (representado por la flecha de color azul de la figura
siguiente).
Para ello bastará con completar el esquema anterior, trazando los rayos correspondientes. Si
lo hacemos así, se obtendrá una figura como la siguiente:
En la figura anterior, podemos ver que los resultados coinciden con los obtenidos
anteriormente de forma analítica.
54
16. Cierta persona miope, tiene su punto remoto a 50 cm del ojo y el punto próximo a 15
cm. Admitiendo la aproximación de que la córnea junto con el cristalino se puede
asimilar a una lente convergente, con una cierta capacidad de variar esa convergencia
(acomodación) gracias a los músculos ciliares que actúan sobre el cristalino
abombándolo más o menos, se pide:
Para resolver este problema, vamos a considerar, como se indica en el enunciado, que el
sistema óptico del ojo se puede asimilar a una lente convergente especial, que dentro de unos
límites, puede aumentar su poder de convergencia.
Como sabemos, la miopía es una alteración de la visión consistente en que el ojo relajado
tiene el foco imagen F‟ delante de la retina en lugar de en la propia retina (como sucede en un
ojo normal), lo que hace que una persona miope no pueda ver bien los objetos lejanos (rayos
luminosos paralelos que tras pasar la “lente” convergen en el foco) ya que la imagen de cada
punto de ese objeto se forma delante de la retina.
Si se va acercando un objeto a un ojo miope desde el infinito (es decir desde lejos) el ojo se
mantiene sin acomodar y la imagen se va acercando a la retina. Hay un punto denominado
“punto remoto” para el que la imagen se forma justo en la misma retina. Ese punto remoto,
representa la máxima distancia a la cual el ojo puede ver con nitidez un objeto. En un ojo
normal, ese punto está en el infinito, en un ojo miope está más cercano, tanto más, cuanto
mayor es el grado de miopía.
55
Si seguimos acercando el objeto desde el punto remoto hacia el ojo miope, este puede seguir
viéndolo con nitidez (es decir, su imagen se puede seguir formando en la retina) al ir
acomodando el ojo. Su “punto próximo” (menor distancia a la que un ojo con acomodación
máxima puede ver un objeto con nitidez), no estará a 25 cm del ojo (como en un ojo con
visión normal), sino a una distancia menor, puesto que el ojo miope comienza a acomodar con
el objeto a una distancia menor que el infinito.
Por tanto, un miope puede ver bien objetos muy cercanos al ojo, objetos que a una persona
emétrope (es decir, con visión normal) le resultarían borrosos.
En resumen: Un miope, a diferencia de un ojo emétrope, tiene su punto remoto más cercano
que el infinito (por ejemplo, a 1 m del ojo) y su punto próximo más cercano que 25 cm (por
ejemplo, a 10 cm del ojo). Por tanto, ve bien los objetos situados entre esos dos puntos, pero
ve mal los objetos situados más lejos que su punto remoto. Es por eso, que las personas
miopes tienen dificultades para reconocer los rostros de otras personas situadas a mayor
distancia de su punto remoto.
56
disminución de la distancia focal o, lo que es equivalente, en un aumento de la potencia óptica
P (dada por 1/ f ‟ ). El ojo humano en la edad infantil, tiene un gran poder de acomodación, lo
que se traduce en una potencia que puede rondar incluso las 10 dioptrías. En la edad adulta
esta potencia de acomodación disminuye y está en torno a las 3 o 4 dioptrías en un ojo
normal, disminuyendo con la presbicia.
1 1 1
s s' f'
Sabemos que la potencia de una lente se define operativamente como la inversa de la distancia
focal expresada en metros (y se mide en dioptrías). Por tanto, la ecuación anterior, puede
expresarse también como:
1 1
P
s' s
Si en esta última ecuación sustituimos s por el punto próximo ( spp) y s‟ por el punto remoto
(spr), obtendremos la potencia de acomodación Pa:
1 1
Pa (1)
s pr s pp
1 1
Sustituyendo valores en la ecuación anterior: Pa → Pa = 4‟67 dioptrías
0'5 0'15
Proponed otra posible estrategia para obtener el poder de acomodación
Teniendo en cuenta que dos lentes delgadas próximas actúan como una sola lente cuya
potencia es la suma de las dos potencias, otra forma de obtener el poder de acomodación es
considerando que el ojo con acomodación máxima es una lente que podemos descomponer en
dos: una, correspondiente al ojo relajado (sin acomodar) y la otra, correspondiente al poder de
acomodación. En términos de potencia, esto se puede escribir como:
57
1 1
En la ecuación anterior: Pam '
, Pr '
f am fr
donde f‟am es la distancia focal imagen con el ojo con acomodación máxima y f‟ r la distancia
focal imagen con el ojo relajado. Para poder determinar Pa, necesitamos conocer pues esas
distancias focales (o expresarlas en función de términos conocidos).
1 1 1
-Ojo relajado: ' (3)
s r s' fr
1 1 1
-Ojo con acomodación máxima: ' (4)
s am s' f am
En la ecuación anterior sam corresponde a la posición del objeto cuando se forma la imagen en
la retina con el ojo en estado de acomodación máxima. Dicha posición, como sabemos,
coincide con la del punto próximo (spp). En cuanto a s‟ su valor coincide, también aquí, con la
longitud del ojo ( ).
1 1 1 1 1 1
' ' → 1 1 Pr Pam
s s
pr s pp f r f am pr s pp
1 1
Pam P r (5)
s
pr s pp
1 1
Finalmente, sustituyendo (2) en la ecuación (5): Pa
s s (6)
pr pp
Como puede verse, el resultado (6) obtenido mediante esta segunda estrategia, es el mismo
que el obtenido con la primera (1).
58
Para un ojo considerado normal (lo cual es un concepto ideal más que algo muy común spr
vale, como ya sabemos: -∞, mientras que spp vale 25 cm. Sustituyendo estos datos en el
resultado literal, obtenemos Pa = 4 dioptrías.
Un ojo que tenga solo presbicia, tiene su punto remoto también en el infinito ( spr = -∞), pero
el punto próximo puede estar a bastante más de 25 cm del ojo (por ejemplo, spp = -1m), en
cuyo caso, la potencia de acomodación de ese ojo sería tan solo: Pa = 1 dioptría.
b) Como el ojo normal, sin acomodar, forma la imagen de un objeto en el infinito (lo que, en
la práctica equivale a un objeto lejano), sobre su retina, deberemos determinar, la potencia de
una lente que sea capaz de formar la imagen de un objeto situado en el infinito, a una
distancia igual al punto remoto (50 cm en el caso que nos ocupa), para que el ojo relajado,
utilizándola como objeto, pueda formar su imagen sobre la retina.
Para resolver este apartado, podemos aplicar de nuevo la ecuación de las lentes:
1 1 1
s s' f'
Sustituyendo:
1 1 1
0'5 f'
En una persona miope que utilice lentes divergentes monofocales, al mirarla cuando lleve sus
gafas puestas, veremos sus ojos algo más pequeños de lo que son en realidad (imagen, virtual,
derecha y menor).
En una persona hipermétrope que utilice lentes convergentes monofocales, al mirarla cuando
lleve sus gafas puestas, veremos sus ojos algo más grandes de lo que son en realidad (imagen,
virtual, derecha y mayor).
59
17. Una lente biconvexa se utiliza como lupa y nos indican que su aumento visual es 2x.
Determinad el radio de curvatura de sus caras sabiendo que son simétricas y que está
fabricada con un vidrio crown cuyo índice de refracción es 1’6.
Figura 1
Para determinar el radio de curvatura de sus caras, haremos uso de la ecuación del constructor
de lentes:
1 1 1
(n 1) (1)
f' R1 R2
Al ser ambas caras simétricas, sus radios serán iguales en valores absolutos, lo que podemos
expresar como:
R1 R2 R
1 1 1 2
(n 1) (n 1)
f' R R R
Y despejando:
R = 2·(n-1)·f ‟ (2)
Recordemos que la lupa es una lente convergente que se utiliza para obtener una imagen
retiniana de un objeto, mayor que la que podríamos obtener mediante la simple observación
60
directa de ese objeto en el caso más favorable, esto es, cuando dicho objeto esté situado a 25
cm del ojo (punto próximo para un ojo normal). Y, precisamente, el cociente entre estas dos
imágenes, es lo que se conoce como “aumento visual” (Mv).
Veamos ahora qué imagen se formaría cuando utilizamos una lupa (lente convergente) y
situamos el objeto en el foco F de dicha lente:
61
En la figura 3, para destacarlo de los demás, hemos coloreado de morado el rayo que sale del
objeto paralelamente al eje principal del sistema óptico. Dicho rayo sufre una cierta
desviación al atravesar la lente, de tal modo que pasará por el foco F‟. Todos estos rayos
salen del mismo punto (haz divergente), situado en el plano focal objeto y al atravesar la
lente, salen paralelos por lo que parecen provenir de un mismo punto situado en el infinito, de
modo que el ojo formará la imagen en el plano focal del ojo sin necesidad de acomodar. Esto
hace que la imagen retiniana sea la misma, independientemente de que acerquemos o
alejemos más o menos el ojo a la lupa (siempre que esté situado dentro del campo visual
delimitado por el tamaño de la lente). Este efecto se puede comprobar experimentalmente sin
más que observar un objeto con una lupa (colocándolo a una distancia igual a f, del centro
óptico) y acercar o alejar nuestro ojo, a la lupa sin mover esta ni el objeto.
''
y 01
MV (3)
y 0'
yo'
En el triángulo de la derecha de la figura 2, se cumple que7: tg o yo' l tg o
l
y
Si observamos ahora el triángulo de la izquierda, vemos que: tg o
0'25
l
Sustituyendo tg θo en la igualdad anterior, nos queda que: yo' y (4)
0'25
y
Análogamente, en la figura 3, se tiene yo" = tg θo1· l y tg o1 de modo que:
f'
y
"
y01 l (5)
f'
0'25
Sustituyendo (4) y (5) en (3) y simplificando, obtenemos: M V (6)
f'
De la ecuación (3) anterior, queda claro que para que la imagen retiniana cuando utilizamos
una lupa ( yo"1 ) sea mayor que la imagen que podemos obtener por observación directa en el
caso más favorable (y‟0), se ha de cumplir que MV >1, y de la ecuación (6) concluimos que
esta condición se dará, siempre que la distancia focal de la lupa (f ‟) sea menor que 25 cm.
Nota 1:
yo"1 l tg o1 tg o1
Mv , y como los ángulos son pequeños: tg θo1 ≈ θo1 y tg θo ≈ θo
yo' l tg o tg o
7
Conviene tener en cuenta que, para una mayor claridad, los dibujos no están a escala y que en realidad, la
imagen retiniana (flecha de color azul), se considera en todos los casos recta y como uno de los lados del
triángulo formado.
62
o1
con lo que: M v y, por eso, a Mv se le conoce también como “Aumento angular”
o
Por otra parte, sabemos que la potencia (P) de una lente se define como la inversa de su
distancia focal en metros (a menor distancia focal de una lente convergente, mayor es su
poder de convergencia).
P = 1/f ‟
0'25 P
MV
f' 4
El cociente P/4 se denomina “número de aumentos de una lupa. Una lupa, como la de nuestro
caso, de 2 aumentos, se simboliza abreviadamente por 2x y tiene una potencia de 8 dioptrías
(equivalente a una distancia focal de 0‟125 m).
En este problema hemos situado la lupa a una distancia del objeto igual a la distancia focal.
¿Qué sucederá si la situamos a una distancia menor?
Para responder a esta cuestión, conviene construir un esquema gráfico en el que se refleje
adecuadamente la nueva situación planteada (figura 4):
63
Observando la figura 4 anterior, podemos ver que el rayo que pasa por el centro óptico del ojo
es el que determina el tamaño de la imagen.
Comparando la figura 4 con la figura 3, podemos ver que la imagen virtual (flecha coloreada
de verde) que se forma, actúa como objeto para el ojo y el haz de rayos, ahora, es divergente,
con lo que el ojo ha de acomodarse para que la imagen pueda formarse en la retina, al
contrario de lo que ocurría en la figura 3 en la que la imagen virtual (que hace de objeto para
el ojo) se formaba en el infinito y así el ojo la podía apreciar sin necesidad de acomodación
alguna. También se puede apreciar que, ahora, según situemos el ojo, el ángulo θ‟2 = θo2,
tendrá uno u otro valor.
Siguiendo con la comparación, se cumple que:
θ1 = θ‟1 = θo1 > θ‟2 = θo2 → Al ser θo1 > θo2 → yo"1 > yo" 2
Es decir, la imagen retiniana es menor aquí (figura 4) que en la figura 3. Sin embargo, si
colocamos el ojo en F‟ la imagen formada en la retina sería igual que la de la figura 3, tal y
como puede observarse en la figura 5 siguiente:
64
18. Se observa un objeto (y) con un microscopio cuyo objetivo indica 40 x y cuyo ocular
indica 10 x. Sabiendo que su distancia óptica es de 18 cm. Determinad:
a) Aumento que proporciona del objeto y distancia focales de objetivo (OB) y ocular (OC).
b) Posición del objeto para que la imagen (y’) que de él forme el objetivo se sitúe en el
foco objeto del ocular (FOC), para así observar sin necesidad de acomodar el ojo.
a) Para observar un objeto (y) con mayor aumento del que nos puede proporcionar una lupa
(microscopio simple), se utiliza el microscopio compuesto, que es el resultado de situar entre la
lupa (en adelante, ocular) y el objeto, otra lente convergente (en adelante, objetivo) que forme
una imagen (y‟) real, invertida y de mayor tamaño que el objeto, en el foco objeto del ocular.
En la figura siguiente se representa (no a escala) la observación del objeto tanto con la lupa
como con el microscopio (resultante de añadirle el objetivo):
65
Como se puede apreciar en la figura anterior, los rayos (paralelos) que llegan al ojo,
procedentes de la imagen creada por el objetivo, lo hacen con mayor inclinación y, en
consecuencia, formarán una imagen mayor en el ojo del observador.
M = MOB · MOC
y' tg ' l
M OB → M OB l POB
y tg ' f OB
'
l 0'18
M OB '
→ 40 ' → f OB
'
4'5 10 3 m = 4‟5 mm
f OB f OB
0'25 0'25
M OC '
→ 10 ' → f OC
'
2'5 10 2 m = 2‟5 mm
f OC f OB
b) Para determinar a qué distancia “s” del objetivo debemos situar el objeto, consideraremos
en la figura que:
y y' y' l
tg ' '
y tg ' → ' 40
f OB l y f OB
y y' y ' l f OB
'
tg y tg →
s l f OB
'
y s
l f OB
'
18 10 2 4' 5 10 3
De donde: - 40 = → - 40 = → s = - 4‟61·10-3 m = - 4‟61 mm
s s
66
En esta nueva situación, se cumple que:
θ1 = θ‟1 = θo1 < θ‟2 = θo2 → Al ser θo1 < θo2 → yo"1 < yo" 2
Nota 2:
Como sabemos, la acomodación del ojo tiene un límite (en un ojo “normal”, cuando él está a 25 cm.
Esto sigue siendo válido para cuando lo que observamos es la imagen producida por la lente. Para que
la imagen en el ojo sea nítida, la distancia entre el ojo y la imagen virtual producida por la lente ha de
ser mayor o igual a 25 cm.
67
19. Un finísimo haz de luz monocromática (rayo) incide en una de las caras de un prisma
de vidrio de base triangular, tal y como se aprecia en la figura.
Determinad la trayectoria seguida por el rayo hasta que sale del prisma, sabiendo que el
índice de refracción del vidrio que constituye el prisma es 1’5 (y el del aire 1).
Se trata en este problema una situación en la que la luz pasa de un medio a otro de distinto
índice de refracción, por lo que se producirá una mayor o menor desviación (o incluso
reflexión total), dependiendo del valor del ángulo de incidencia.
Para dibujar el camino seguido por el rayo, deberemos tener en cuenta la propagación
rectilínea de la luz en un medio homogéneo e isótropo, así como la ley de Snell de la
refracción ( n1 sen iˆ n2 sen rˆ ) al llegar a la superficie de separación de dos medios. Con
estas consideraciones, vamos a analizar qué le ocurre al rayo al llegar a cada una de las caras
del prisma:
Cara AB
Al llegar el rayo por el aire a la cara AB, por tratarse de un medio transparente, penetrará en el
vidrío cumpliendo la ley de Snell:
na sen iˆ nv sen rˆ
na sen 0 nv sen rˆ → rˆ 0
El rayo, pues, entra al vidrio desde el aire sin sufrir desviación alguna por lo que se desplazará
por el interior paralelamente a la cara BC hasta alcanzar la cara AC, tal y como se muestra en
la figura siguiente.
68
Cara AC
El ángulo de incidencia iˆ' en esta cara AC se puede obtener analizando la figura anterior:
Como los lados que forman el ángulo de incidencia iˆ' son perpendiculares a los lados que
forman el ángulo  , concluimos que, por tener los lados perpendiculares dos a dos, se
cumple que:
iˆ' Â 60º
¿Qué le ocurre entonces al rayo tras incidir en AC?
Para responder adecuadamente a esta cuestión es necesario determinar antes cuánto vale el
ángulo límite L correspondiente ya que si iˆ' iguala o supera ese valor, el rayo sufriría una
reflexión total en lugar de refractarse.
Para conocer el valor de L, basta con sustituir en la ley de Snell, el ángulo de incidencia por L
y el de refracción por 90º, teniendo en cuenta que ahora el primer medio será el vidrio y el
segundo el aire, con lo que:
Al ser iˆ' > L, el rayo sufrirá reflexión total y se dirigirá a la cara BC.
69
Cara BC
Para conocer el ángulo de incidencia iˆ' ' en esta cara, consideraremos el triángulo DEC de la
anterior:
Y, teniendo en cuenta que iˆ' ' = Ê -90 → iˆ' ' = 120-90 = 30º
En este caso, como el ángulo de incidencia iˆ' ' es menor que el ángulo límite L calculado
anteriormente, sí que se producirá refracción y el rayo saldrá del prisma formando un cierto
ángulo r̂ ' ' con la normal, el cual podremos obtener aplicando de nuevo la ley de Snell
(teniendo en cuenta que, ahora, el primer medio será el vidrio y el segundo el aire):
Y sustituyendo: 1'5 sen 30º 1 sen rˆ' ' → sen rˆ' ' 0'75 → rˆ' ' arcsen 0'75 = 48‟6 º
La marcha total del rayo, desde que entra al prisma hasta que emerge de este, queda plasmada
finalmente, en la figura siguiente:
70
Podemos terminar el ejercicio planteándonos una nueva pregunta:
¿Qué desviación ha sufrido el rayo emergente respecto a su dirección inicial antes de entrar
en el prisma?
Para contestar esta cuestión, hemos de analizar la última figura. Si lo hacemos, veremos que
el rayo emergente se desvía respecto al incidente que entra en el prisma, un ángulo de
90º rˆ" . Por tanto, se trata de hallar el valor de r̂" . Para ello, podemos aplicar la ley de Snell
en la cara BC del prisma:
Así pues, el rayo que emerge del prisma por la cara BC, forma un ángulo de 130‟6º con el
rayo que incide perpendicularmente a la cara AB
71