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Tarea 3

El documento explora la evolución del conocimiento humano a través de diversas corrientes epistemológicas, desde el racionalismo y empirismo hasta el positivismo, destacando su impacto en la ciencia moderna. Se analiza la teoría del conocimiento, sus posibilidades, naturaleza y medios de obtención, diferenciando entre conocimiento empírico, filosófico y científico. Además, se revisa brevemente la evolución del pensamiento en Occidente, desde la mitología griega hasta la filosofía, resaltando su influencia en el desarrollo del conocimiento contemporáneo.

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El documento explora la evolución del conocimiento humano a través de diversas corrientes epistemológicas, desde el racionalismo y empirismo hasta el positivismo, destacando su impacto en la ciencia moderna. Se analiza la teoría del conocimiento, sus posibilidades, naturaleza y medios de obtención, diferenciando entre conocimiento empírico, filosófico y científico. Además, se revisa brevemente la evolución del pensamiento en Occidente, desde la mitología griega hasta la filosofía, resaltando su influencia en el desarrollo del conocimiento contemporáneo.

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Sustentante

Raysi Marmolejos Pérez

Matricula
2023-0182

Materia
Metodología de la investigación Científica

Profesor
Manuel Antonio de la cruz Fernández

Tema
Lectura Tarea 3
Introducción

El conocimiento humano ha sido objeto de reflexión y estudio a lo largo de la historia,


desde las primeras inquietudes filosóficas hasta los avances científicos contemporáneos.
Diversas corrientes epistemológicas, como el racionalismo, el empirismo y el
positivismo, han intentado explicar cómo adquirimos, procesamos y validamos la
información que nos permite entender el mundo. Desde Descartes, quien defendió la
razón como la única vía para alcanzar certezas, hasta Kant, que propuso una visión en la
que el sujeto juega un papel activo en la construcción del conocimiento, los pensadores
han delineado teorías que siguen influyendo en la forma en que concebimos la realidad.
En este contexto, la ciencia moderna ha logrado avances significativos gracias a la
metodología empírica y la aplicación de modelos matemáticos, transformando no solo el
ámbito del conocimiento, sino también la vida cotidiana. Este informe aborda las
principales corrientes epistemológicas que han conformado el desarrollo del
conocimiento, destacando su relevancia en el contexto actual, donde las nuevas
tecnologías continúan redefiniendo nuestras capacidades cognitivas y científicas.
La teoría del conocimiento
El conocimiento, tal como se le concibe hoy, es el proceso progresivo y gradual
desarrollado por el hombre para aprehender su mundo y realizarse como individuo, y
especie. Científicamente, es estudiado por la epistemología, que se la define como la
'teoría del conocimiento'; etimológicamente, su raíz madre deriva del griego episteme,
ciencia, pues por extensión se acepta que ella es la base de todo conocimiento. Su
definición formal es Estudio crítico del desarrollo, métodos y resultados de las ciencias.
Se la define también como El campo del saber que trata del estudio del conocimiento
humano desde el punto de vista científico. En cambio, gnoseología deriva del griego
gnosis, conocimiento al que también estudia, pero desde un punto de vista general, sin
limitarse a lo científico. En la práctica, la gnoseología es considerada como una forma
de entender el conocimiento desde la cual el hombre -partiendo de su ámbito individual,
personal y cotidiano- establece relación con las cosas, fenómenos, otros hombres y aún
con lo trascendente (2).
Ambas propuestas, epistemología y gnoseología, desarrollan corrientes y sistemas de
pensamiento que conllevan abstracciones paralelas en la manera de conocer el mundo.
Cada una de estas formas particulares de interpretar el conocimiento tiene 'su' propia
visión y por tanto un enfoque parcial para conocer en el contexto la generación y la
solidez de su validación y aplicación, pues substancian el conocimiento desde su propia
circunstancia. Padrón concibe la epistemología en forma ecléctica a partir del concepto
de conocimiento obtenido de la ciencia y la filosofía, y dice: La epistemología estudia el
conocimiento en general, aunque desde el punto de vista filosófico se restrinja a un tipo
de conocimiento, el científico, con lo cual el término pasa a ser sinónimo de las
expresiones 'filosofía de la ciencia', 'teoría de la ciencia', 'teoría de la investigación
científica', entre otros.
En general, la epistemología busca responder interrogantes trascendentales: '¿Cómo se
desarrollaron, y desarrollan, los modelos o las teorías sobre el pensamiento
predominantes en cada época?' '¿Cómo avanza el conocimiento humano?' '¿Las teorías
se complementan o compiten entre sí?', preguntas que adquieren mayor significado
ahora cuando el hombre con frenesí surca, en aventura fascinante, la investigación
científica y tiene la obligación de formular interrogantes, buscar respuestas y transmitir
técnicamente el conocimiento.
La teoría del conocimiento plantea tres grandes cuestiones:
1. La 'posibilidad' de conocer. ¿Qué posibilidad tiene el hombre para conocer? La
epistemología propone soluciones opuestas:
a) Escepticismo: los escépticos dudan de la capacidad del hombre para conocer y por
tanto para alcanzar alguna verdad o certeza. Sus maximalistas ponen en duda todo,
desconfían de la razón y aún de sus propias impresiones sensibles; viven en completa
indiferencia, ignorando todo lo aceptado, en cuanto especulación o práctica. Esta
posición extrema tiene en el probabilismo seguidores que tratan de 'atenuar' tal
radicalismo y cuyo principio lo enuncian así: “nunca estaremos seguros de poseer la
verdad, pero podemos fiarnos de algunas probables representaciones de ella, lo que nos
bastará en la práctica”.
b) Dogmatismo: el dogmático sostiene que sí es posible conocer y que para lograrlo solo
existen verdades primitivas o evidentes, que tienen ese carácter porque al pretender
refutarlas implícita e involuntariamente se les afirma y porque fuera de ellas no puede
haber conocimiento.
Las verdades evidentes del dogmatismo son:
- La existencia del mundo material.
- La existencia del yo cognoscente.
- El principio de la no contradicción.
- La amplitud de la mente para conocer.
2. La 'naturaleza del conocimiento', es decir, cuál es la esencia del conocimiento. Se
acepta al conocer como un acto consciente e intencional del sujeto para aprehender
mentalmente las cualidades del objeto, por tanto, primariamente la relación sujeto-
conocimiento se establece como un ser-en pero también con un ser-hacía que le da
intencionalidad, característica que lo hace frágil y cambiante; por eso, en investigación
se tiene la certeza que, Popper dixit, “La verdad en ciencia siempre es provisional”.

Para interpretar la naturaleza del conocimiento, su teoría propone dos grandes


vertientes:
a) Idealismo: como doctrina reduce el conocer al mundo a una actividad del espíritu e
identifica lo real con lo racional, al objeto con el sujeto del conocimiento y afirma que
aun lo que no se puede ver puede ser conocido.
b) Realismo: al contrario, sostiene que el hombre solo puede conocer al 'ser en sí
mismo' o al 'ser real' únicamente cuando su juicio es o está acorde con 'su' realidad,
deviniendo en la corriente epistemológica opuesta al Idealismo.
3. Los 'medios para obtener conocimiento': Tema controvertido, que implica conceptuar
de qué se vale el hombre para iniciar y desarrollar el conocimiento. Las primeras
experiencias del protosapiens se habrían manifestado concomitantes a cambios
anatómicos; así, el tiempo consolida la oposición del pulgar, éxito que potencia y es
potenciado por el desarrollo del cerebro, que por acierto y fracaso comienza a catalogar
y valorar e instintivamente a desechar lo superfluo y solo guardar hechos esenciales y
vitales. Alcanza su apogeo al desarrollar el lenguaje, hecho que mejora sustancialmente
el avance al facilitar la transmisión a cada nueva generación lo aprendido de la anterior,
para mantener la vida y que finalmente le va a hacer la especie dominante. Estos logros
se perpetúan con el desarrollo de la escritura y más aún con la reciente invención de la
imprenta.
Consecuente con este avance y tal como hoy se acepta, el inicio y desarrollo del
conocimiento es un proceso gradual: el hombre al comienzo tiene en la experiencia
captada por los sentidos la base para aprehender la realidad, luego aprende a razonar, es
decir a derivar juicios que le lleven a representaciones abstractas, un campo
diferenciado ya de la inicial captura de la realidad en su experiencia diaria.

Caracterización del conocimiento


Basados en este desarrollo del h. sapiens, al conocimiento se le caracteriza siguiendo el
medio con que se le aprehende; así, al conocer obtenido por la experiencia se le llama
conocimiento empírico y al que procede de la razón, conocimiento racional. Ambas son
etapas o formas válidas para conocer (3).
Conocimiento empírico o conocimiento vulgar. En sus inicios, el hombre por
observación natural comienza a ubicarse en la realidad, apoyado en el conocer que le da
la experiencia de sus sentidos y guiado únicamente por su curiosidad. Este conocer
inicial aprendido en la vida diaria se llama empírico, por derivar de la experiencia, y es
común a cualquier ser humano que cohabite una misma circunstancia.
Conocimiento filosófico. Conforme el hombre avanza, busca conocer la naturaleza de
las cosas y para entender mejor su entorno, y a él mismo, se cuestiona cada hecho
aprehendido en la etapa del conocimiento empírico. Este cambio propicia una nueva
forma de alcanzar el conocimiento, a la que denomina filosofía, otro tipo de conocer que
se caracteriza por ser:
* Crítico: no acepta métodos ni reglas preestablecidas, aunque ya hayan sido validadas y
aceptadas. Somete todo al análisis, sin ninguna influencia ni la de sus propios
principios.
* Metafísico: va más allá de lo observable y entendible, al afirmar que el campo
científico, físico, es finito y que por tanto donde acaba la ciencia comienza la filosofía,
pero no la priva de tener su propia filosofía.
* Cuestionador: recusa todo lo conocido, incluyendo la realidad, y se interroga por la
vida y su sentido y por el hombre mismo en cuanto hombre.
* Incondicionado: es autónomo, no acepta límites ni restricciones y, es más, incorpora el
concepto de libre albedrío, para el acto de pensar para conocer.
* Universal: su meta es la comprensión total e integral del mundo, para encontrar una
sola verdad, la verdad universal (3,6-7).
Conocimiento científico. El hombre sigue su avance y para mejor comprender su
circunstancia explora una manera nueva de conocer. A esta perspectiva la llama
investigación; su objetivo: explicar cada cosa o hecho que sucede en su alrededor para
determinar los principios o leyes que gobiernan su mundo y acciones.
La principal diferencia entre conocimiento científico y filosófico es el carácter
verificable de la ciencia, para lo que ella misma configura numerosas ramas
especializadas. Otra es el hecho que en ciencia cualquier 'verdad' es susceptible de
cambiar con cada nueva investigación. Lorenz resume esta característica del
conocimiento científico así: "la verdad en ciencia, puede definirse como la hipótesis de
trabajo que más le sirve para abrir el camino a una nueva hipótesis”.
Con relación a la caracterización del conocimiento científico, éste se estructura en base
a la relación interdependiente de sus elementos:

* Teoría, característica que implica la posesión de un conocer ya adquirido y validado


en base a explicaciones hipotéticas de situaciones aisladas, explicadas total o
insuficientemente, pero con las que se puede establecer construcciones hipotéticas para
resolver un nuevo problema.
* Método, procedimiento sistemático que orienta y ordena la razón para, por deducción
o inducción, obtener conclusiones que validen o descarten una hipótesis o un enunciado.
* Investigación, proceso propio del conocimiento científico creado para resolver
problemas probando una teoría en la realidad sustantiva, dejando a salvo ir en sentido
inverso, de la realidad a la teoría.
De acuerdo a estos elementos constitutivos, el conocimiento científico, entendido como
pensamiento de características propias, conlleva las siguientes 'naturalezas':
* Selectiva, cada porción de conocimiento tiene un objeto de estudio propio, excluyente
y diferente.
* Metódica, usa procedimientos sistemáticos, organizados y rigurosamente elaborados
para comprobar su veracidad.
* Objetiva, se aleja de interpretaciones subjetivas y busca reflejar la realidad tal como
es.
* Verificable, cada proposición científica debe necesariamente ser probada, cualidad que
ha de ser realizada por observación y experimentación tan rigurosas que no dejen duda
sobre la objetividad de la verdad (3,7,8).
Nexo entre pensamiento y conocimiento. Para establecer el nexo entre pensamiento y
conocimiento y tener una visión cierta de los cambios que el conocer ha tenido en el
tiempo, es preciso revisar su transcurrir histórico, sin pretensión de prolijidad ni
exhaustividad y sin caer en el maniqueísmo de sostener que la evolución del
conocimiento sigue un proceso lineal ascendente, sino por el contrario tomar conciencia
que este proceso de cambio algunas veces se presenta a velocidad vertiginosa y otras
con desaceleraciones pasmosas e incluso retrocesos.
Una visión sucinta y rápida de la cronología de la evolución del pensamiento humano
resalta la presencia de grandes hitos históricos significativos que condicionan sus
periodos de cambio y son repasados aquí muy someramente.
Breve aproximación a la evolución del conocimiento en occidente
De los inicios a la mitología griega
La incógnita del inicio del conocimiento humano desafía nuestro nivel actual de
entender; pero, indudablemente algo en lo que se concuerda es que ese camino tiene
etapas progresivas de acumulación de experiencias y formulación de explicaciones,
inicialmente simples, más conforme el hombre se ubica existencialmente en su
circunstancia y entabla contacto con la realidad objetiva necesariamente trata de
entenderla y, ora por observación, ora por experiencia, logra alguna explicación
incipiente a lo que le rodea. Sin embargo, incapaz aún de interpretar adecuadamente
cada hecho, elabora conceptos 'precategoriales' que, al ser aceptados por su grupo,
primero nómada y después gregario, toman la característica de mito.

En este primer eslabón del desarrollo del conocimiento, el hombre atribuye todo lo
inexplicable para ese su primitivo conocer a uno o varios seres presentes más allá de lo
natural y por tanto ausentes del mundo tangible. Así, crea a las deidades seres dotados
de tal poder que, aparte de explicar, manejar y sustentar cada acto o suceso cotidiano,
adoptan indistintamente forma humana o divina y pueden aún confundirse entre ellos,
tomando parte activa en eventos tan prosaicos de la cotidianidad como la guerra, el
comercio, el amor, la agricultura y otros muchos. En esta etapa mítica del pensamiento,
los 'proto griegos' de los milenios XXV al IV aC, los griegos minoicos del s XVI aC, los
mesopotámicos y los hurritas e hititas -llegados al archipiélago helénico y a la Arcadia
desde el mediterráneo oriental- son los pueblos más representativos del inicio de esta
etapa del conocimiento en occidente. La mitología configura el inicio del desarrollo del
conocimiento y, vista con ojos actuales, puede resultar acientífica; pero, es imposible
negar su influencia en el camino del hombre hacia el conocimiento.
Contra este pensamiento mítico y primitivo aparece, avasallante, el planteamiento
filosófico griego.
Los filósofos griegos. Los griegos son los 'inventores' de la filosofía, concebida como
una forma nueva de conocer que busca confrontar al hombre con la terrible realidad de
estar ineluctablemente presente en su aquí y ahora para entenderla. Entre los años 600 y
200 aC, la sistematización del saber humano tiene su etapa fundacional en las escuelas
filosóficas griegas, con la formulación y desarrollo de nuevos 'saberes' y 'entenderes',
paso necesario para avanzar a la siguiente etapa. Su importancia es tal que los orígenes
de nuestro conocimiento occidental 'moderno' sobre política, arte, filosofía, historia,
medicina y ciencia se remonta a este pueblo fascinante que vive hace 25 siglos y que
tiene el acierto de cuestionarse todo lo hasta entonces conocido en busca nuevos
caminos en pos de la siempre inasible verdad.
Este proceso 'cuestionador' del pensamiento mítico propicia la aparición de nutridas
formas de manifestaciones de cambio plasmadas en variedad de 'escuelas de filosofía'.
De éstas, las más representativas son la de Platón y la de Aristóteles.
Para Platón, y los platónicos naturalmente, conocer es el simple tomar conciencia de las
ideas y marcos absolutos, los que según él existen independientemente de cualquier
hecho que se trate de captar. Mientras que Aristóteles y sus seguidores ponen mayor
énfasis en los métodos lógicos y prácticos como medios para acopiar conocimiento y
concomitantemente captar los principios universales inherentes a él (9,10).
La filosofía griega pone las bases para el inicio de la especulación filosófica en el
mundo occidental. Sus hipótesis intuitivas son el núcleo de lo que más tarde se conoce
como teorías de las ciencias y artes modernas.
Roma. Los romanos toman contacto con las escuelas de filosofía al conquistar Grecia;
pero, debido a que la búsqueda del conocer Roma la aplica más a la conquista y al
engrandecimiento del Imperio, inicialmente sus relaciones con el pensamiento filosófico
no son buenas. Así, Catón el Censor desaprueba el conocimiento filosófico y, en el año
161 aC, el Senado romano prohíbe la enseñanza de la filosofía, por considerarla
peligrosa para la juventud. No obstante, luego el criterio romano cambia, en parte.

Debido a estas razones, Roma modifica poco la filosofía y teogonía griegas. Pero,
cuando Constantino cristianiza el Imperio, el Estado por primera vez en la historia del
mundo 'civilizado' occidental se atribuye la tarea de cuidar las almas a las que por
extensión ve como la fuente del conocimiento. Con esta nueva concepción, el rol del
estado romano no solo debe cumplir sus funciones tradicionales, sino además permitir
que las almas logren la salvación e incluso forzarlas a ello. Al final del imperio, la
cultura romana se funde con la tradición judaica presente en el cristianismo y las tres
forjan el non plus ultra en la concepción religiosa del conocimiento y convierten al
alma, y por tanto al conocer, en objetivo del estado. Este sincretismo del pensamiento
romano, epónimo de lo latino u occidental, con el naciente cristianismo conlleva el
inicio del desarrollo de la cultura 'Occidental y cristiana', hace 2000 años. Más, como ha
sucedido siempre con los imperios, se agotan y desaparecen. Los lábaros el Sacro
Imperio romano no serían la excepción. Aun así, el mérito romano, obligado por su afán
de conquistas, es haber sabido insertar la reflexión pragmática como parte de su
cosmovisión y por tanto como forma de obtener conocimiento.
Con el final de Roma se inicia el largo sueño medieval de la filosofía; y, lenta pero
firmemente, hace su ingreso la escolástica (11).
La escolástica. Entre los ss IX y XII, el conocimiento, en su largo recorrido y para
sobrevivir a las nuevas formas de concebir y aprehender, se refugia en los conventos y
toma el nombre de escolástica, nombre que se refiere más a la manera de trasmitirlo en
esas escuelas monacales que a una caracterización filosófica intrínseca.
En esta forma de pensamiento filosófico, Dios cobra relevancia significativa como
motor y principio-fin de todas las cosas y, en consecuencia, todo el conocimiento viene
y va a Él, razón por la que para la escolástica el conocimiento se inicia y termina en
Dios.
El renacimiento. La concepción monacal del pensamiento no va acorde con el proceso
de cambio y liberación de espíritus y mentes que ocurre en los ss XV y XVI, cambio
que da lugar a la corriente transformadora llamada renacimiento, que como indica su
nombre es un 'renacer', es decir, volver-a-nacer y un volver la mirada a esa forma de
conocer, entonces casi olvidada, que viene del mundo antiguo, especialmente de los
griegos. Ese renacer se manifiesta en todas las formas del quehacer humano, artes,
letras, ciencias, medicina y por supuesto en la búsqueda del conocimiento.
Pensadores hitos de este periodo son Descartes, 1596-1659, Locke, 1632-1704, Leibniz,
1640-1716, y al final del periodo Comte, también de gran influencia en el método
científico actual (11).
Descartes. El eje medular del pensamiento de Descartes es la duda metódica. Descartes
recomienda dudar de todo, incluyendo dudar del conocimiento y de lo captado por los
sentidos y aún, lo más osado, dudar del hecho de tener un cuerpo. Esta propuesta de
dudar-de-todo-para-conocer lleva implícita la pregunta hasta qué punto dudar, pues
según él hasta alcanzar algo sobre lo cual 'ya sea difícil dudar', como por ejemplo
“dudar de la existencia del hombre como ser pensante” y desde esa duda construir el
conocer, pero ahora sobre evidencias.

Descartes deduce que la esencia de la naturaleza del conocimiento reside en el


pensamiento y que todas aquellas cosas que podamos distinguir claramente con él son
ciertas. De esta manera llega a la sentencia, Cogito, ergo sum, en español 'Pienso, por
tanto, existo'. A esta clara distinción para conocer la llama intuición y afirma que no hay
caminos predeterminados para arribar al conocimiento certero de la verdad y que esta
solo es alcanzable por intuición o deducción, únicos medios válidos para construir un
cuerpo de conocimientos basado en fundamentos firmes. Sostiene que para alcanzar el
conocimiento se debe fragmentar el problema y luego reacomodar los 'pedazos', de
acuerdo a un orden lógico. Descartes pone su fe en la razón y en la matemática y a él,
además de su matemática y filosofía, la ciencia actual le debe el método como base de
razonamiento analítico, que ha probado ser útil en el desarrollo de teorías y ensayos
(12).
Locke. Contemporáneo de Descartes examina la naturaleza y los límites del
conocimiento humano y, contradiciéndolo, sitúa su fuente en la experiencia sensible.
Sostiene que el conocer depende únicamente de ella, por lo que no existe una verdad
innata o accesible solo por razonamiento del intelecto, sino que experiencia y sentidos
son fundamentales para conocer (13).
Leibniz. Compendia su pensamiento y el de toda una época en sus 'Discurso de
metafísica' y 'La Teodicea', donde enfrenta el problema del conocimiento proponiendo
un nexo entre la razón y la metafísica para solucionar grandes problemas, tales el
método, el origen de las ideas y del conocimiento, la comunicación de las substancias,
el hombre como razón o de la naturaleza de Dios (14).
Otras corrientes renacentistas. Propio también de este periodo es el 'mecanicismo'.
Sostiene que los cuerpos difieren solo en su complejidad mecánica y que nada en la
naturaleza vive realmente; todo en ella es mecanicismo; así movimiento y conocimiento
son siempre consecuencia de un impulso 'exterior' y los cuerpos se mueven y conocen
'desde fuera'.
Opuesto a estos entenderes mecanicistas aparece el 'vitalismo' o 'animismo', de ánima,
alma. Según esta concepción, el hombre no es una máquina sino un ser viviente y el
conocimiento su natural característica. Todo en la naturaleza 'vive', aunque el modo de
vida de un cuerpo a otro sea diferente y su movimiento solo efecto y expresión de un
principio vital interior innato a la realidad misma del cuerpo que se mueve.
La consolidación de escuelas tan disímiles, resultado del auge del renacimiento, genera
esa dicotomía que se soluciona, aparentemente, con la antedicha tesis de Leibniz de
contenido racional y metafísico.
Comte y el positivismo. El siglo XVII se caracteriza por el desarrollo de las ciencias
exactas. Gauss, Poisson, Leibniz, entre otros, ensayan diseños de modelos matemáticos
para conocer a priori posibilidades de ocurrencia de un determinado evento y crean
pruebas de cálculo de probabilidades que aún hoy son paradigmas para el manejo de la
estadística en investigación.

En esta etapa del desarrollo del conocimiento destaca Augusto Comte, quien plantea los
elementos fundamentales para el positivismo, doctrina que admite sin crítica alguna el
valor de la ciencia como tal, lo que aún hoy es base del modelo de investigación en
ciencias empíricas. Otra característica de la epistemología comteana es el monismo
metodológico, entendido como la aplicación de un único método para analizar la
ciencia, sea esta empírica o social. Los planteamientos del positivismo de Comte
todavía son válidos para explicar los fundamentos epistemológicos y metodológicos en
investigación y también la forma más utilizada para enfocar y enrumbar el pensamiento
científico dentro del campo académico.
El gran aporte del renacimiento para el saber humano son sus redescubrimientos y
cambios en todos los órdenes del pensar y del saber. Sin embargo, más que sus
movimientos filosóficos son los cambios en física mecánica y en química los que
definitivamente influencian en las concepciones modernas del conocimiento (11).
Empirismo y racionalismo. Luego del renacimiento, dos posiciones mueven la filosofía:
empirismo y racionalismo.
El empirismo, de raíces griegas por Heráclito, es la posición epistemológica que se
caracteriza por no admitir otro medio de conocimiento que no sea la experiencia. Su
auge en las entonces recién aparecidas ciencias experimentales lleva a la visión del
conocimiento sustentada como teoría de cavilación-consenso semejante al platoniano
reflejo-correspondencia, donde el conocer se forja como un reflejo del objeto externo en
el cerebro, tanto si es captado directamente por los órganos sensoriales o si es ayudado
por instrumentos de observación; pero, aquí a diferencia de la concepción de Platón, con
deducción a priori.
Como contraparte, el racionalismo valora en extremo la razón, en el entendido que es la
única facultad humana capaz de alcanzar el conocimiento y afirma que solo la
conciencia posee contenidos e ideas para sustentarlo, por lo que su substancia es la
razón. Para el empirismo, el conocimiento es producto de la percepción sensorial, y para
el racionalismo, su opuesto, lo es de la reflexión racional (15).
Kant y el conocimiento. Mientras racionalistas y empiristas ponen su acento en el
objeto-del-conocimiento, Kant lo pondrá en el sujeto-que-conoce, pues según él el
sujeto no encuentra al objeto como algo que ya es o está dado, sino que lo construye.
Considera que el conocimiento no se fundamenta en la costumbre y precisamente
desarrolla su 'Crítica de la razón pura' para responder a Hume acerca de la base del
conocimiento, que según el inglés 'se fundamenta solo en la costumbre'.
La teoría kantiana no admite como realidad a la cosa en sí, sino al propio sujeto, quien
porta ya las formas y esquemas universales que ha obtenido por la experiencia, en el
sentido que el intelecto desconoce las cosas como son en sí mismas (noúmeno) y solo
conoce las que él construye (fenómeno). Es decir, descarta el noúmeno -la cosa en sí, la
realidad tal como es en sí misma y que permanece incognoscible- y afirma el fenómeno.
La epistemología kantiana conceptúa la subjetividad de los conceptos básicos de
espacio-tiempo y la imposibilidad de llegar a representaciones puramente objetivas de
cosas en sí mismas; para él, aun las categorías tomadas a priori (deducibles) son
estáticas e independientes de la experiencia, de manera tal que solo tienen condición de
posibilidad.

Schopenhauer, no sin sutil ironía, acepta esa distinción en el dilema kantiano: “La
ingeniosa distinción de Kant entre fenómeno y cosa en sí, es el núcleo de toda su
filosofía y su principal mérito” (15).
Conocimiento y materialismo dialéctico. Hacia el siglo XIX y conducida por Hegel,
Marx, Engels, Vogts y Buchner florece, principalmente en Alemania, el materialismo,
una forma de pensamiento filosófico como método para analizar la sociedad. Postula la
tenencia de los medios de producción como determinante de todos los órdenes de la
vida, ergo del conocimiento y la investigación científica. Para el materialismo,
conciencia, espíritu y conocimiento solamente son posibles en cuanto el mundo es
materia. El materialismo sostiene a la materia como sustrato de toda realidad, tanto
objetiva -física- como subjetiva -pensamiento, conocimiento- y su concepción privilegia
e independiza lo material de lo subjetivo (11).
Epistemología pragmática. Para la posibilidad de conocer el pragmatismo, propone
crear modelos capaces de capturar 'toda' la información relevante y con esta data
solucionar o descartar una hipótesis, algo semejante a lo que hoy ya hace una
computadora. Suponiendo que pragmáticamente tales modelos pudiesen desarrollarse,
su uso sería aberrante para la ciencia y la investigación científica, pues estas se
limitarían a elegir un modelo acorde con la magnitud del problema-a-resolver, el que
sometido a ese análisis debería solucionarse. Entonces cesaría cualquier investigación y
bastaría aplicar uno de estos modelos 'solucionadores' para tener respuesta a cualquier
interrogante científica.
El relativismo. El relativismo, una de las corrientes radicales del post-modernismo,
sostiene que todo conocimiento es relativo y niega cualquier absoluto. Al establecer la
relatividad del conocer, su visión va más acorde con las ciencias sociales, que en
algunos casos permite a sus propias hipótesis estar contenidas en el diseño a analizar, lo
que las empíricas no admiten (16).
Constructivismo. El constructivismo concibe al sujeto-que-conoce y al objeto-por-
conocer como entidades interdependientes y asume que la realidad es, en importante
medida, hechura humana y por tanto el conocimiento solo puede ser construido bajo el
control de algo que ya es conocido. Para el constructivismo no hay cosas, datos, hechos
objetivos o estructuras cognoscentes que se den por descontados; establece conexiones
valederas entre el 'modelo' y la 'cosa-que-representa', lo que puede conducir a relativizar
el conocimiento, pues así cualquier modelo construido por el sujeto es tan bueno como
cualquier otro y entonces no habría manera de distinguir un conocimiento 'verdadero' o
adecuado de uno inadecuado o 'falso'. El constructivismo no concuerda con la idea de
reflejo-correspondencia de la realidad externa en el acto de conocer.
Epistemología evolucionista. Esta concepción parte del convencimiento que la
capacidad de conocer y las estructuras biológicas concretas relacionadas con él son
producto de la selección natural. Sostiene a la teoría de la evolución como elemento
imprescindible para validar al conocer. Así, el conocimiento resulta construido por el
sujeto, o grupo de sujetos, para adaptarse a su ambiente con procesos realizados a
diferentes niveles -biológico, psicológico o social- y su estructuración final deviene solo
en el ajuste de partes preexistentes. En cada 'neoestructuración' solamente se retienen las
combinaciones o estructuras que contribuyan en forma preponderante a la supervivencia
y reproducción del sujeto dentro de su ambiente, el resto 'regresiona' o desaparece.
Incorpora a sí el concepto de la evolución de las especies; por tanto, para el
evolucionismo, el conocimiento solo es un instrumento pasivo desarrollado para ayudar
a la supervivencia (2,11).
Memética. Con la epistemología evolucionista y el constructivismo como antecesores,
pero con un enfoque más radical, aparece la memética, propuesta inicialmente por el
etólogo Dawkins. Según él, memética es la “Ciencia que estudia los memes y sus
efectos sociales” y su núcleo conceptual se centra en identificar e individualizar al
meme, cual un gen en genética, como unidad de transmisión de información del
conocimiento. Así, el meme deviene en la unidad básica en que se puede dividir el
acervo cultural o la herencia intelectual de una sociedad. Para explicar el desarrollo del
conocimiento, la memética propone alcances más afines a la comunicación y a procesos
sociales; pero, en lugar de entender al conocer como construido por el sistema social lo
ve más bien a la inversa, ve al sistema social como construido por el conocimiento (17).
Hasta aquí este breve hilvanar de las concepciones epistemológicas más relevantes en la
consolidación del conocimiento científico, que describe someramente su desarrollo, útil
en cuanto permite entender cómo desde una precaria e inicial abstracción el hombre
llega a enfocar el conocer como dependiente de su circunstancia y en cambio continuo,
a tal punto que conceptos muy actuales pero no tangibles a la grossa realidad, al romper
paradigmas, pueden llegar a ser incongruentes con su mundo físico ya validado:
conceptuar la materia oscura, las súper simetrías o el bosón de Higgs, son buenos
ejemplos.
No obstante que el final del siglo XX trae cambios, y ¡qué cambios!, estos no son
nuevas o actualizadas concepciones sobre el conocimiento, sino más bien avances en la
forma de transmitirlo, hecho que comienza ya en los 70's con el masivo desarrollo
comercial de la computadora personal, luego la transmisión de imágenes en tiempo real
fuera del consabido sistema de televisión, la nanotecnología y por último los avances
fantásticos en el sistema de acopio y distribución de datos –buscadores e internet.
Sin embargo, este vertiginoso avance del conocimiento ha desbordado la capacidad de
memoria del h. sapiens -locus minor en la evolución de su cerebro- pues se ha visto
imposibilitado de desarrollarla aceleradamente para que vaya acorde con esa
abrumadora cantidad de información que hoy posee. Mas ha hallado solución parcial y
temporal al fabricarse un 'hemisferio cerebral accesorio' para incrementar y manejar su
memoria, la computadora portátil, hoy aditamento sine qua non en su vida diaria, pues
carga con ella do quiera que va, aunque previsiblemente por muy poco tiempo y solo
hasta que la tecnología le permita incorporar a su encéfalo un nanochip de memoria
artificial. Es de esperar que este atajo no retarde el desarrollo evolutivo del cerebro
humano.
En este punto se encuentra hoy el h. sapiens orondo, por cuánto tiempo dependerá solo
de la velocidad de desarrollo de la investigación científica.
Investigación en ciencia
La ciencia estudia hechos poco conocidos, insuficientemente explicados o carentes de
información aceptada. La búsqueda de solución para esas, y otras, incógnitas es el
campo de lo que por consenso se denomina investigación científica. Ésta se basa en el
método hipótesis-deducción/inducción, complementándose -la mayoría de veces por
limitantes en la información disponible- con cálculos estadístico-probabilísticos para
resolver sus hipótesis, formular nuevos factores de interrelación o nuevas teorías.
Primariamente, la investigación científica está encaminada a aumentar los
conocimientos del hombre o a mejorar su calidad de vida. Estos objetivos implican
desde aplicaciones industriales de la ciencia u optimización de la salud y bienestar
humanos hasta el desarrollo de cuestionamientos que le permitan encauzar el avance en
otros aspectos, tal su realización como ser humano, campo este tradicionalmente
dominado por, o compartido con, la filosofía (3).
Aquí, la pregunta prístina es ¿para qué la investigación científica?, pues de acuerdo al
estado actual del conocimiento la investigación en ciencia puede tener variadas
respuestas, algunas inmediatas y hasta urgentes: la búsqueda de vacuna para enfrentar
una plaga, tal cual precisamente ocurre hoy; otras mediatas como la cura para el cáncer
o el mapeo del genoma humano, investigaciones que abarcan ya más de media centuria
y cuyo final aún no se vislumbra; por último, pero no la última, respuesta a cuestiones
de largo aliento, como el desarrollo de nuevas teorías, hipótesis o pruebas que permitan
conocer el universo, por lo menos hasta las cercanías o bordes de la parte ya sabida o
deducida, con el único fin de responder preguntas atávicas aún irresolutas (6-8).
Y ya al borde de este acápite, algunas líneas para enumerar los fines del proceso de
investigación científica en sí, los que pueden ser de diversa laya y que generalmente se
les resume en los cuatro capítulos más frecuentes, pero no los únicos, de la cotidianidad
de la ciencia y la tecnología:
1. Obtención de información, o de mayor información, sobre fenómenos o sistemas
científicos en actual uso.
2. Demostración de una teoría o modelo en los que se basa un proceso o sistema.
3. Comparación de hechos o sistemas ya aceptados en determinados procesos, a fin de
verificar si se corresponden con condiciones de validez aceptadas a la luz del
conocimiento actual.
4. Establecimiento de nuevas metodologías auxiliares para el mismo proceso de
investigación, tal la creación de instrumentos de medida o de contraste.
El estado actual de desarrollo del conocimiento lleva al hombre a persistir en investigar
para ubicarse plenamente en su locus existencial. En esta búsqueda, la investigación
debería definir criterios de selección y, sobre todo, no conformarse con logros absolutos,
pues todo absoluto en ciencia es signo de parálisis y, es más, cualquier 'verdad' siempre
se encuentra en un punto medio entre lo absoluto y lo relativo.
En conclusión, el conocimiento se concibe como un sistema de interrelación sujeto-
objeto capaz de desarrollar métodos y parámetros propios para aprehender la realidad.
Por esta cualidad, su teoría deviene en herramienta necesaria para la investigación
científica. Su buen manejo permite responder cualquier hipótesis y los investigadores
deberían conocer de su teoría y transcurrir histórico.
Epítome sobre metodología de la investigación científica
Toda investigación científica tiene su punto de inicio en la abstracción de un tópico que
puede ser nuevo, poco conocido, insuficientemente explicado o que necesite
confirmación científica, para con capacidad racional captar sus características, las que
luego de ordenadas minuciosamente han de ser consideradas como 'observaciones sobre
tal hecho' y valoradas, según corresponda, con enfoque deductivo o inductivo, a fin de
teorizar y proponer postulados en una o varias hipótesis de solución (6-7).
El acto científico no queda allí; estas hipótesis de trabajo habrán de ser cuestionadas
aplicando las preguntas clásicas: ¿Por qué este hecho es así? ¿Guarda alguna relación
con tal otro hecho o acontecimiento presentado previa o concomitantemente? ¿Es éste
un hecho aislado y único? ¿Cuál es el agente causal o cuál es el aparente agente causal?
¿De estos hechos, cuál es condicionante y cuál determinante? Los hechos en cuestión,
¿requieren una explicación científica o bastará con una empírica?, interrogantes que
conllevan implícito establecer postulados de solución, los que en adición deben ser
consolidados por la experiencia del investigador.
Si la metodología y el razonamiento se han encaminado correctamente, el resultado ha
de ser la elucidación de las propiedades cuestionadas en el objeto estudiado. El siguiente
paso será conocer 'por qué el hecho cuestionado es así' y averiguar si 'mantiene alguna
relación con otros hechos u objetos', lo que finalmente conduce a un necesario dilucidar
racional que solo concluye al hallar la causa de tal o cual efecto del fenómeno en
estudio, es decir, permite su explicación racional y científica.
Mas, al hallar esa nueva realidad, seguro también se identificará otros campos
inexplorados que hacen manifiesta la limitación del conocer recién explicado o
comprobado y, antes bien, es posible se evidencie una nueva teoría que naturalmente
necesitará ser demostrada y, en un círculo virtuoso, la solución hallada invitará a un
nuevo proceso de investigación.

Lectura
La Teoría del Conocimiento: Una Reflexión sobre el Proceso Humano de
Aprehensión de la Realidad
Introducción al Concepto de Conocimiento
El conocimiento, tal como lo entendemos en la actualidad, puede definirse como un
proceso gradual y progresivo a través del cual el ser humano trata de comprender el
mundo que lo rodea, de encontrar su lugar en él y de alcanzar una comprensión más
profunda de sí mismo y de la realidad. Este proceso está vinculado no solo al desarrollo
individual, sino también a la evolución de la especie humana como tal. En este sentido,
el conocimiento no solo es un fenómeno personal, sino que también tiene una dimensión
colectiva que se transmite de generación en generación.
Desde la antigüedad, el hombre ha intentado entender cómo puede conocer la realidad,
qué condiciones y posibilidades existen para alcanzar la verdad. Este problema
filosófico ha sido objeto de estudio de diversas corrientes y tradiciones de pensamiento,
y es abordado específicamente por dos campos del saber: la epistemología y la
gnoseología. Ambos campos se centran en el estudio del conocimiento, pero desde
enfoques ligeramente diferentes.
Epistemología y Gnoseología: Dos Perspectivas sobre el Conocimiento
La epistemología, derivada del griego "episteme" que significa ciencia o conocimiento,
es la disciplina filosófica que se dedica al estudio crítico de la naturaleza, los métodos y
los resultados de las ciencias. En su forma más general, la epistemología se interesa por
la cuestión de cómo se desarrolla el conocimiento humano, cómo se valida y cómo se
aplica. Su objetivo es entender los principios, métodos y límites del conocimiento, así
como las formas en que las teorías científicas se estructuran y evolucionan. En este
sentido, la epistemología se ocupa de responder preguntas trascendentales sobre el
progreso del pensamiento humano, como: ¿Cómo se desarrollaron las teorías
predominantes en cada época? ¿Cómo avanza el conocimiento humano? ¿Son las
teorías científicas complementarias o competitivas entre sí?
Por otro lado, la gnoseología, que deriva del griego "gnosis" (conocimiento), tiene un
enfoque más amplio que el de la epistemología. Mientras que la epistemología se enfoca
en el conocimiento científico, la gnoseología busca entender el conocimiento en su
totalidad, incluyendo tanto el conocimiento cotidiano y empírico como el conocimiento
filosófico y trascendental. Desde una perspectiva gnoseológica, el conocimiento se
establece en una relación íntima entre el sujeto y el objeto, y no se limita a lo verificable
y tangible como en la ciencia. En este sentido, la gnoseología abre la puerta a un
enfoque más holístico y personal del conocimiento, donde el ser humano establece
vínculos no solo con la realidad física, sino también con lo trascendente y lo espiritual.
Las Tres Grandes Cuestiones de la Teoría del Conocimiento
La teoría del conocimiento plantea tres grandes interrogantes fundamentales que guían
su estudio:
La Posibilidad de Conocer: La primera cuestión se refiere a la posibilidad misma del
conocimiento. ¿Qué capacidad tiene el ser humano para conocer? ¿Es posible alcanzar
la verdad, o estamos condenados a vivir en la incertidumbre? En este punto, existen
diversas corrientes filosóficas que han abordado estas preguntas. El escepticismo, por
ejemplo, sostiene que el ser humano no puede conocer con certeza ninguna verdad, ya
que todo conocimiento está condicionado por nuestras percepciones limitadas y
subjetivas. En su forma más extrema, el escepticismo niega incluso la posibilidad de
conocer la realidad de manera objetiva. Sin embargo, existen enfoques más moderados
dentro del escepticismo, como el probabilismo, que acepta que no podemos estar
completamente seguros de la verdad, pero sí podemos confiar en representaciones
aproximadas de ella que nos sirven en la práctica.
En contraste, el dogmatismo sostiene que el ser humano sí es capaz de conocer la
verdad. Según los dogmáticos, existen verdades evidentes y universales, tales como la
existencia del mundo material, la existencia del yo cognoscente, el principio de no
contradicción, y la capacidad de la mente para comprender el mundo. Estas verdades se
consideran tan claras y evidentes que no pueden ser refutadas sin caer en
contradicciones.

La Naturaleza del Conocimiento: La segunda gran cuestión se refiere a la esencia del


conocimiento. ¿Qué es el conocimiento en su naturaleza más profunda? Según diversas
teorías filosóficas, el conocimiento puede entenderse de diferentes maneras. El
idealismo, por ejemplo, sostiene que el conocimiento es una actividad del espíritu, y que
la realidad misma es, en última instancia, una construcción mental. En este sentido, el
objeto de conocimiento se confunde con el sujeto que conoce. Esta postura considera
que la realidad es accesible a la mente humana no solo a través de los sentidos, sino
también a través de la razón y la intuición. Por otro lado, el realismo se opone a esta
visión, y sostiene que el conocimiento solo puede alcanzar la verdad si el juicio del
sujeto coincide con la realidad objetiva. El realismo enfatiza que existe un "ser en sí
mismo", independiente del conocimiento humano, y que solo cuando el sujeto se ajusta
a esa realidad puede decirse que ha alcanzado el verdadero conocimiento.
Los Medios para Obtener Conocimiento: La tercera cuestión se refiere a los medios y
las herramientas con las que el ser humano obtiene el conocimiento. En sus primeros
momentos, el hombre se basa principalmente en sus sentidos y su experiencia directa
para comprender el mundo. Este tipo de conocimiento empírico es básico y universal,
pues todos los seres humanos comparten las mismas capacidades sensoriales. Sin
embargo, a medida que el ser humano avanza, aprende a razonar y a desarrollar juicios
abstractos, lo que le permite acceder a un conocimiento más complejo y profundo. A lo
largo de la historia, el conocimiento ha sido transmitido de generación en generación a
través del lenguaje, la escritura y, más recientemente, la imprenta y las tecnologías de la
información.
El Conocimiento Empírico, Filosófico y Científico
A lo largo de su evolución, el ser humano ha desarrollado diversas formas de
conocimiento que se corresponden con distintas etapas de su desarrollo y sus
capacidades cognitivas. El conocimiento empírico, también conocido como
conocimiento vulgar, es el conocimiento basado en la experiencia sensorial directa. Este
tipo de conocimiento es el más inmediato y tangible, y se forma a partir de la
observación y la experimentación en el mundo cotidiano. A través de este tipo de
conocimiento, el ser humano aprende a adaptarse a su entorno y a comprender las leyes
básicas que rigen la naturaleza.
Con el tiempo, el ser humano comienza a cuestionar este tipo de conocimiento directo y
busca una comprensión más profunda y generalizada de la realidad. Esto da lugar al
conocimiento filosófico, que se caracteriza por un enfoque crítico y reflexivo. Los
filósofos no se conforman con aceptar lo que les dice la experiencia sensorial, sino que
buscan comprender las causas subyacentes de los fenómenos, preguntándose por la
naturaleza de la realidad, el sentido de la vida, y el propósito del ser humano. El
conocimiento filosófico es, por tanto, cuestionador, incondicionado, universal y se
orienta a la búsqueda de la verdad absoluta.
Finalmente, el conocimiento científico surge como un intento sistemático de explicar los
fenómenos naturales mediante la observación rigurosa, la formulación de hipótesis, la
experimentación controlada y la validación de teorías. A diferencia del conocimiento
filosófico, que busca verdades universales, el conocimiento científico está basado en la
verificación y la refutabilidad. Para los científicos, la "verdad" nunca es absoluta, sino
provisional y susceptible de ser modificada a medida que se descubren nuevos datos o
se desarrollan nuevas teorías.
La Historia del Conocimiento: De la Mitología a la Ciencia Moderna
A lo largo de la historia, el pensamiento humano ha recorrido un largo camino desde sus
orígenes míticos hasta las sofisticadas teorías científicas actuales. En sus primeros
momentos, las explicaciones del mundo estaban dominadas por la mitología. Los
primeros seres humanos, incapaces de comprender los fenómenos naturales, atribuían
todo lo inexplicable a las intervenciones de dioses y seres sobrenaturales. Este tipo de
pensamiento mítico era común en las primeras culturas, como la mesopotámica, la
egipcia y la griega.
Sin embargo, con el surgimiento de la filosofía griega, el hombre comenzó a cuestionar
estas explicaciones míticas y a buscar respuestas más racionales. Filósofos como
Sócrates, Platón y Aristóteles sentaron las bases de la ciencia y la filosofía modernas,
buscando comprender el mundo a través de la razón y la observación sistemática. A
partir de estos filósofos, se estableció la tradición de la investigación racional y empírica
que se continuó durante siglos y que finalmente dio lugar a la ciencia moderna.
La búsqueda de la esencia del conocimiento:
El texto empieza con una referencia a René Descartes, un filósofo clave del
racionalismo, quien planteó que la esencia del conocimiento reside en el pensamiento.
Según Descartes, el único conocimiento indudable es el que proviene del pensamiento
reflexivo. Su famosa sentencia "Cogito, ergo sum" ("Pienso, por tanto, existo") implica
que, al dudar de todo lo demás, podemos estar seguros de que nuestra capacidad para
pensar prueba nuestra existencia. Esta conclusión llega a través de la intuición (la
certeza inmediata de una idea clara) y la deducción, que son los métodos válidos para
alcanzar la verdad. Descartes confía en que la razón y las matemáticas son las
herramientas fundamentales para llegar a un conocimiento seguro. Su contribución más
grande al conocimiento actual, especialmente en las ciencias, fue el desarrollo del
método cartesiano, que establece un enfoque sistemático y analítico para abordar la
realidad y las ideas. Este método influiría enormemente en la ciencia moderna, en la que
la observación y el análisis lógico son esenciales.
2. La contradicción con Locke: el empirismo:
En contraste con Descartes, John Locke, representante del empirismo, sostenía que todo
conocimiento proviene de la experiencia sensible. Locke se opuso a la idea de ideas
innatas que Descartes defendía, sugiriendo que la mente humana es una "tabula rasa"
(una pizarra en blanco) y que el conocimiento se forma a través de las percepciones
sensoriales. El empirismo, pues, sostiene que solo conocemos lo que percibimos
directamente con nuestros sentidos, y la realidad externa es la fuente fundamental de
todo conocimiento. Esta perspectiva fue fundamental para el desarrollo de las ciencias
experimentales, ya que coloca la observación directa como el fundamento de la
validación del conocimiento.

3. Leibniz y la síntesis entre razón y metafísica:


Gottfried Wilhelm Leibniz, por su parte, ofreció una visión que sintetiza elementos del
racionalismo y la metafísica. En su obra, Leibniz propone que la razón es capaz de
generar conocimiento, pero lo conecta con la metafísica para tratar cuestiones
fundamentales como el origen de las ideas, el método adecuado para conocer y la
naturaleza misma de Dios. Leibniz introduce la noción de las "monadas", unidades
fundamentales de la realidad que explican tanto la naturaleza material como la
espiritual, subrayando un concepto de orden y armonía universal. Esto, junto con su
teoría de los principios de razón suficiente y causa final, amplió la comprensión de la
ciencia, especialmente en términos de causalidad y el propósito detrás de los fenómenos
naturales.
4. El auge de las ciencias exactas y el positivismo:
Con el Renacimiento, las ciencias experimentales y las matemáticas experimentaron un
gran auge. El pensamiento mecanicista, que surgió en esta época, considera que todos
los fenómenos naturales, incluidos los humanos, son el resultado de interacciones
mecánicas de partículas y fuerzas. Augusto Comte, con su positivismo, promovió la idea
de que el conocimiento científico debía basarse exclusivamente en hechos verificables y
observables, sin especulaciones metafísicas o teológicas. Comte creía que la humanidad
debía aplicar un único método para entender tanto las ciencias naturales como las
sociales, un enfoque que se conoce como el monismo metodológico.
5. Empirismo frente a racionalismo: la eterna disputa:
El texto profundiza en el contraste entre empirismo y racionalismo. El empirismo, que
tiene raíces en los filósofos griegos como Heráclito, sostiene que el conocimiento se
deriva exclusivamente de la experiencia sensorial. De esta forma, el conocimiento se ve
como un reflejo de la realidad externa. Por el contrario, el racionalismo, representado
por Descartes, Kant y otros, cree que el conocimiento se origina a través de la razón y la
reflexión. Para los racionalistas, el conocimiento es innato en el ser humano y se puede
alcanzar sin necesidad de la experiencia sensorial directa. Kant, por ejemplo, propuso
que el conocimiento no es simplemente una copia de la realidad, sino que es una
construcción del sujeto, que organiza la información sensorial a través de categorías
mentales a priori, como el espacio y el tiempo.
6. Kant y la crítica al empirismo:
Kant fue una figura central en la evolución del pensamiento filosófico porque introdujo
un giro en la teoría del conocimiento al poner énfasis en el sujeto que conoce. En su
obra Crítica de la razón pura, Kant responde a los empiristas, como Hume, y afirma que
el conocimiento no se basa solo en la experiencia, sino en estructuras mentales a priori
que el sujeto impone a la realidad. Según Kant, no podemos conocer las "cosas en sí" (el
noúmeno), sino solo los fenómenos, que son los objetos tal como se nos aparecen. Así,
Kant introduce la subjetividad como una característica central del conocimiento,
reconociendo que nuestras percepciones son siempre mediadas por nuestras categorías
mentales.

7. Materialismo dialéctico y la concepción materialista del conocimiento:


En el siglo XIX, las ideas filosóficas se entrelazaron con el desarrollo de nuevas
visiones sobre la historia, la sociedad y la economía. El materialismo dialéctico de
figuras como Karl Marx y Friedrich Engels propone que toda realidad está determinada
por las relaciones materiales y las condiciones socioeconómicas. Según esta concepción,
el conocimiento y la conciencia no son independientes del mundo material, sino que
emergen como productos de las condiciones materiales y las luchas sociales. El
materialismo no solo se refiere a la materia física, sino también a la forma en que la
realidad se articula y transforma a través de la interacción de las fuerzas sociales y
naturales.
8. El pragmatismo y el relativismo:
El pragmatismo es una corriente que se enfoca en los resultados prácticos del
conocimiento, proponiendo que las ideas y teorías deben ser juzgadas por su eficacia en
la resolución de problemas. En este sentido, el conocimiento no es absoluto, sino que
está constantemente en revisión y adaptación a las circunstancias. El relativismo, en una
línea similar pero más radical, sostiene que todo conocimiento es relativo y depende del
contexto social, cultural o individual desde el que se aborda. Esto implica que no existen
verdades universales o absolutas.
9. El constructivismo y la evolución del conocimiento:
El constructivismo propone que el conocimiento no es simplemente una representación
fiel de la realidad, sino que es construido por el sujeto. Las ideas, conceptos y modelos
no son descubiertos, sino creados activamente por los individuos que los interpretan y
aplican. Este enfoque tiene implicaciones en diversas áreas, desde la educación hasta la
investigación científica, ya que subraya el papel activo del sujeto en la generación del
conocimiento. En esta línea, la epistemología evolucionista sugiere que el conocimiento
es un producto de la evolución biológica y social, desarrollado a lo largo del tiempo
para permitir la adaptación y supervivencia.
10. La era digital y la aceleración del conocimiento:
El texto concluye con una reflexión sobre el avance vertiginoso del conocimiento en la
era digital, señalando que el hombre ha tenido que externalizar muchas de sus
capacidades cognitivas mediante la tecnología, como las computadoras portátiles. Este
desarrollo ha llevado a una aceleración del conocimiento y una explosión de
información, lo que ha desbordado las capacidades cognitivas tradicionales del ser
humano. Sin embargo, la solución temporal ha sido integrar estas tecnologías en nuestra
vida diaria, lo que nos permite gestionar y almacenar grandes cantidades de
información. La tecnología no solo amplifica nuestras capacidades cognitivas, sino que
también plantea nuevos desafíos, como el desarrollo de una memoria artificial o la
creación de interfaces neuronales directas.
Investigación científica: método y propósito:
Finalmente, el texto habla sobre la investigación científica, destacando que tiene como
objetivo ampliar el conocimiento humano, resolver problemas inmediatos (como
enfermedades o plagas), o responder a cuestiones fundamentales sobre el universo. La
metodología científica se basa en el uso de hipótesis y el método inductivo y deductivo,
complementado con herramientas estadísticas y probabilísticas para llegar a
conclusiones confiables. La investigación no solo se enfoca en conocer el mundo, sino
también en mejorar la calidad de vida humana a través de aplicaciones tecnológicas y de
salud.
Informe sobre el Proceso del Conocimiento Humano
El conocimiento humano ha sido un tema central en la filosofía desde sus inicios, y su
estudio se lleva a cabo en dos ramas fundamentales: la epistemología y la gnoseología.
Ambas disciplinas abordan la naturaleza, los métodos y los límites del conocimiento,
pero desde perspectivas ligeramente distintas. Mientras que la epistemología se enfoca
en los aspectos más científicos y metodológicos del conocimiento, la gnoseología busca
comprenderlo en su totalidad, abarcando también el conocimiento cotidiano, empírico y
filosófico.
La epistemología se ocupa de responder preguntas sobre la posibilidad y los límites del
conocimiento. En este campo, se debate si el ser humano tiene la capacidad de conocer
la realidad tal como es, o si estamos limitados a representaciones subjetivas de ella. El
escepticismo, una corriente filosófica relevante en este ámbito, sostiene que la verdad es
inalcanzable y que todo conocimiento está sujeto a duda. Sin embargo, existen enfoques
moderados que defienden la posibilidad de alcanzar un conocimiento aproximado y útil,
aunque nunca completamente cierto. En el lado opuesto, el dogmatismo sostiene que el
conocimiento es posible y que existen verdades universales evidentes, tales como el
principio de no contradicción.
En cuanto a la naturaleza del conocimiento, la teoría epistemológica y gnoseológica
trata de definir qué es el conocimiento en su esencia. Mientras que el realismo
argumenta que la verdad existe de forma independiente a nuestra percepción, el
idealismo propone que el conocimiento es una actividad del espíritu y que la realidad
misma es una construcción mental. Ambas posturas tratan de explicar cómo el sujeto
llega a la verdad, pero desde concepciones completamente diferentes sobre la relación
entre el sujeto cognoscente y la realidad objetiva.
Otro tema fundamental en la teoría del conocimiento es el de los medios a través de los
cuales los seres humanos adquieren conocimiento. En sus primeros momentos, los
humanos dependen principalmente de la experiencia sensorial directa para conocer el
mundo. Sin embargo, con el tiempo, desarrollan herramientas como la razón y el
lenguaje, que les permiten alcanzar conocimientos más complejos y abstractos. El
conocimiento empírico, basado en la observación directa, es la forma más primitiva y
común de conocimiento, pero a medida que avanzan las capacidades humanas, surgen
formas más complejas como el conocimiento filosófico y científico. Mientras que el
conocimiento empírico se basa en la experiencia cotidiana y la percepción, el
conocimiento filosófico busca la comprensión profunda y universal de los fenómenos, y
el conocimiento científico se caracteriza por su enfoque sistemático y verificable.
A lo largo de la historia, el conocimiento humano ha pasado de explicaciones míticas y
sobrenaturales de la realidad a interpretaciones racionales y científicas. En las primeras
etapas de la civilización, las explicaciones de la naturaleza estaban dominadas por mitos
y relatos divinos. No obstante, filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles empezaron
a cuestionar estas visiones y buscar explicaciones basadas en la razón y la observación.
Este cambio de paradigma fue crucial para el desarrollo de las ciencias y la filosofía tal
como las conocemos hoy.

El conocimiento científico, que se distingue por su énfasis en la observación controlada


y la experimentación, representa la culminación de esta evolución. Sin embargo, aunque
el conocimiento científico ha proporcionado respuestas precisas y efectivas en muchos
campos, la reflexión filosófica sigue siendo fundamental para abordar preguntas más
profundas sobre la verdad, el sentido y la naturaleza del ser humano. A través de la
epistemología y la gnoseología, continuamos cuestionando no solo los métodos a través
de los cuales obtenemos conocimiento, sino también la misma posibilidad de conocer el
mundo de manera definitiva.
En resumen, el proceso del conocimiento humano es complejo y multifacético,
abarcando tanto el conocimiento empírico y cotidiano como el filosófico y científico. La
epistemología y la gnoseología juegan un papel crucial en nuestra comprensión de este
proceso, permitiéndonos reflexionar sobre las limitaciones, los métodos y las
condiciones que permiten la construcción del conocimiento. A lo largo de la historia,
hemos pasado de explicaciones mitológicas a interpretaciones racionales, y el
conocimiento sigue evolucionando a medida que profundizamos en la comprensión de
nuestra propia existencia y la realidad que nos rodea.
Este informe ofrece un análisis de diversas teorías epistemológicas que han modelado la
comprensión humana del conocimiento a lo largo de la historia, desde el racionalismo y
empirismo clásicos hasta las perspectivas contemporáneas.
1. La Búsqueda del Conocimiento en la Filosofía Clásica
René Descartes, representante del racionalismo, defendió que el conocimiento auténtico
proviene de la razón y del pensamiento. En su famosa máxima "Cogito, ergo sum"
("Pienso, luego existo"), Descartes estableció que la única certeza indudable es la
existencia del pensante. Este enfoque destacó la importancia de la intuición y la
deducción como métodos para alcanzar la verdad. En contraste, John Locke, del
empirismo, argumentó que todo conocimiento se origina a partir de la experiencia
sensorial. Según Locke, la mente humana es una "tabula rasa" y las percepciones
externas son la base del conocimiento. Esta visión influiría de manera significativa en el
desarrollo de las ciencias experimentales.
2. Leibniz y la Síntesis del Racionalismo y la Metafísica
Gottfried Wilhelm Leibniz propuso una síntesis entre el racionalismo y la metafísica,
presentando un modelo de conocimiento que incorpora tanto la razón como las ideas
metafísicas sobre el orden del universo. Su concepto de las "monadas", como unidades
fundamentales de la realidad, y su énfasis en el principio de razón suficiente sentaron
las bases para un entendimiento más complejo de la causalidad y el orden universal.
3. El Positivismo y la Ciencia Moderna
Con el Renacimiento, las ciencias experimentales y las matemáticas adquirieron gran
relevancia. Augusto Comte, con su positivismo, promovió la idea de que el
conocimiento debe basarse exclusivamente en hechos verificables, rechazando cualquier
especulación metafísica. Este enfoque consolidó una metodología que aún predomina en
la ciencia moderna, la cual busca explicación mediante la observación y la
experimentación.
4. El Debate entre Empirismo y Racionalismo
El texto profundiza en la continua disputa entre empirismo y racionalismo. Mientras los
empiristas, como Locke, defienden que el conocimiento depende de la experiencia
sensorial, los racionalistas, como Descartes, argumentan que la razón es la clave para
descubrir la verdad. Kant, por su parte, ofreció una solución intermedia, sugiriendo que
el conocimiento no solo depende de la experiencia, sino de las estructuras mentales que
organizan esa experiencia.
5. La Influencia del Materialismo Dialéctico y el Pragmatismo
Con el materialismo dialéctico, Marx y Engels introdujeron la idea de que el
conocimiento es producto de las condiciones materiales y las relaciones sociales. A su
vez, el pragmatismo, defendido por filósofos como William James, afirma que el valor
del conocimiento se mide por su capacidad de resolver problemas prácticos, y no por su
conformidad con una verdad absoluta. Esta perspectiva pone en duda la existencia de
verdades universales, proponiendo que el conocimiento es relativo y evolutivo.
6. El Constructivismo y la Era Digital
En el siglo XX, el constructivismo tomó fuerza al señalar que el conocimiento no es
simplemente una copia de la realidad, sino una construcción activa del sujeto. Las
herramientas tecnológicas, especialmente la era digital, han acelerado la producción y
distribución del conocimiento, planteando nuevos desafíos en la forma en que
entendemos y gestionamos la información. El conocimiento se ha vuelto cada vez más
externo y dependiente de dispositivos tecnológicos, lo que ha ampliado nuestras
capacidades cognitivas, pero también ha generado incertidumbres sobre el impacto de
esta dependencia.
7. La Investigación Científica en la Actualidad
Finalmente, la investigación científica ha consolidado un método riguroso basado en la
formulación de hipótesis, la observación y la experimentación. Este método busca no
solo comprender la naturaleza, sino también resolver problemas inmediatos de la
humanidad, como enfermedades o cuestiones tecnológicas. La metodología científica,
complementada por herramientas estadísticas y probabilísticas, ha permitido avanzar en
áreas como la medicina, la biotecnología y la inteligencia artificial, planteando nuevas
fronteras para el conocimiento.

Conclusión:
El conocimiento humano ha sido un proceso continuo de evolución y cambio. Desde las
primeras explicaciones míticas de la realidad hasta las teorías científicas
contemporáneas, el ser humano ha buscado comprender su entorno y a sí mismo. Cada
forma de conocimiento empírico, filosófico y científico ha tenido un papel crucial en
este proceso, y cada una de ellas ha contribuido a la construcción del conocimiento
colectivo. En este sentido, el estudio de la epistemología y la gnoseología no solo nos
permite comprender cómo conocemos el mundo, sino también cómo hemos llegado a
comprendernos a nosotros mismos y nuestro lugar en el universo.
A lo largo de los siglos, las teorías epistemológicas han evolucionado de la mano de la
ciencia, la filosofía y los avances tecnológicos. El conocimiento ha sido concebido
desde diferentes perspectivas: como un proceso de descubrimiento de verdades
absolutas, como una construcción subjetiva, como un medio para la adaptación al
entorno, o incluso como una construcción social. Hoy en día, el conocimiento sigue
siendo una herramienta clave para entender el mundo y mejorar nuestras vidas, pero
también enfrenta los desafíos derivados de la rapidez con la que cambia nuestra
capacidad para manejar la información.

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