INTRODUCCIÓN
La contribución del sector privado a la educación y al desarrollo de un país está
fuertemente condicionada por la manera en que el gobierno entienda su propio rol
respecto del sector privado y por la estrategia de distribución de funciones que
determine.
Un Estado con un espacio amplio para intervenir en la actividad puede desalentar
el aporte del sector privado si su intervención no es de buena calidad. El carácter y
la coherencia de las normas, su aplicabilidad, cumplimiento, y estabilidad en el
tiempo reducen o exacerban los costos y los riesgos que enfrentan los agentes
privados, y afectan sus decisiones de llevar a cabo actividades de largo plazo.
El Ministerio de Educación Nacional consiente de la importancia de la participación
del sector privado para el fortalecimiento del sistema educativo colombiano, ha
venido estableciendo alianzas público privadas que han permitido articular los
diferentes esfuerzos que se realizan desde el sector privado con los programas,
proyectos y políticas educativas lideradas por el Ministerio.
Estos recursos e iniciativas, que adelanta el sector empresarial en el marco de sus
políticas de Responsabilidad Social permiten ampliar el alcance y el número de
beneficiarios de las políticas educativas, por eso la invitación permanente es a que
estén alineados con el Plan Nacional de Desarrollo o con los planes sectoriales de
Educación departamentales, regionales o municipales.
Los recursos privados, a diferencia de los públicos, tienen la gran ventaja que se
pueden invertir en innovación, en crear cosas nuevas, en experimentar, en retar a
lo establecido y ver qué funciona mejor. Por eso, todo lo que se pueda considerar
como recursos de riesgo sin tener a todos los estamentos de control encima que a
veces impiden estas acciones son de gran valor para el sector educativo porque
es ahí, en estos escenarios de retos y paradigmas donde la inversión del sector
privado tiene eco e impacto en todo el sistema.
Sin embargo, estas alianzas significan buscar que las Secretarías de Educación
entiendan que la gestión de la educación no se trabaja únicamente a partir de sí
mismas, sino que también es necesario buscar, reconocer e involucrar otras
entidades que ayudan a fortalecer la política misma.
Es importante señalar que las alianzas han generado la priorización, por parte de
diversos actores, del tema educativo como un motor del desarrollo local.
Desde cada sector, los empresarios y líderes de los gobiernos locales, los rectores
y docentes, los estudiantes y sus familias han encontrado un punto común con
relación al proyecto de vida y a las prioridades de desarrollo en las regiones.