¿Qué es la autoestima?
La autoestima es la percepción que cada persona tiene de sí misma, de su
apariencia física, de sus aptitudes, de sus éxitos tanto profesionales como
personales y de su vida afectiva. El tener una percepción positiva en alguna de
estas áreas no significa que la autoestima sea alta, ya que ésta necesita de un
equilibrio entre los diferentes ámbitos que hemos descrito.
La autoestima es modificable y, mediante diversos ejercicios para trabajar la
autoestima, podemos mejorarla a lo largo del tiempo.
En términos generales, ¿qué es necesario para tener una buena autoestima?
Aceptarse a uno mismo.
Saber manejar las emociones.
Afrontar el conflicto y ser asertivo.
Confiar en uno mismo.
Aceptar la realidad.
Ejercicios psicológicos básicos para mejorar la autoestima
1. Cambiar los pensamientos
A lo largo de los años se adquieren formas de pensar que influyen en cómo
nos sentimos, cómo nos comportamos y cómo vemos tanto al mundo como
a nosotros mismos. Estos pensamientos en ocasiones se generan mediante
expresiones como «tendría que…» o «debería…», lo que deriva en una
sensación de escaso control interno. Otros pensamientos están basados en
etiquetas como «soy un inútil», hacen que la persona se valore sólo a partir de
esa palabra, dejando de lado todo lo demás, llevando a una disminución de la
autoestima y a un estado de ánimo bajo. En general, tienden a ser
pensamientos negativos que nos decimos en muchos momentos a lo largo del
día.
No obstante, estos pensamientos se pueden cambiar. No por otros que se
dirijan a un pensamiento positivo o irreal, sino a otros que persigan el objetivo
de ser lo más realistas posibles, como si se tratara de un detective o
investigador que está poniendo a prueba los pensamientos. Para buscar
pensamientos más objetivos o acordes a la realidad, se pueden utilizar
preguntas del tipo:
¿Hay otra forma de interpretarlo?
¿De qué otra manera puedo verlo?
¿Qué pruebas tengo de que eso es así?
Estos son solo algunos ejemplos de las cuestiones que pueden permitir indagar
en pensamientos que se generan de forma automática y que acaban minando
la autoestima. Pero recuerda, no es necesario cambiar todos los pensamientos,
algo que es imposible ni tampoco necesario, sino solo aquellos que son
importantes para tu autoestima, para poco a poco ir creando una percepción
más realista.
2. Trabajando las fortalezas
En muchas ocasiones la mente tiende a recordar las críticas que hemos
recibido, los aspectos negativos o todo aquello que no se nos da bien. Es
normal y beneficioso siempre y cuando sea de manera constructiva. Pensar en
los puntos débiles debe permitir la búsqueda de opciones para mejorarlo, no
dejarlo en una crítica superficial. Sin embargo, nos olvidamos de toda la parte
que hacemos bien o se nos da bien.
En primer lugar, piensa en los elogios que te han dado a lo largo de tu vida.
¿Te han dicho que eres divertido? ¡Fantástico! ¿Que se te da bien escribir o la
música? ¿Que eres empático? ¿Buena persona? ¿Sincero? ¿Honesto?
Apúntalo todo en una lista y quédate por unos instantes pensando en todo lo
positivo que otras personas han dicho de ti.
Ahora, piensa en capacidades que tú consideras que tienes. Algunos ejemplos
podrían ser: «Soy trabajador», «soy paciente», «soy generoso»…
Finalmente, piensa en todas las cosas que te hacen sentirte orgulloso de ti
mismo/a, como por ejemplo: «He conseguido sacarme una carrera», «He
superado muchas dificultades en mi vida», «Estoy desarrollando mi propio
proyecto», «He escrito un libro», etc.
Después de hacer este ejercicio, ¿te ves igual en este instante a cómo te veías
antes de hacerlo?
3. Maneras de afrontar las situaciones
Dependiendo de cómo afrontes los avatares que acontecen en la vida, puede
acabar repercutiendo de forma positiva o negativa en la autoestima. ¿Qué tipo
de afrontamiento influirá positivamente en la autoestima?
Ante los cambios, es mejor afrontarlos que rechazarlos.
Si evitas los conflictos será peor. Enfréntate a ellos.
Hay que asumir cierto riesgo, ya que habrá situaciones que no irán cómo
esperábamos o nos gustaría. No elijas siempre la seguridad de tu
entorno y todo aquello que conoces.
Haz hoy todo lo que puedas y no lo dejes para mañana.
Realizar estos ejercicios te ayudará a mejorar tu autoestima, pero si a pesar de
ello observas que tu estado emocional no termina de ser el adecuado,
buscar ayuda psicológica profesional podría ser la solución.
Referencias
1. Poletti, R., Dobbs, B., & Augagneur, J. (2016). Cuaderno de ejercicios para
aumentar la autoestima. Barcelona.
2. Labrador, F. (2011). Técnicas de modificación de conducta. Madrid: Pirámide