CLASES DE VIOLENCIA EN CONTRA DE MUJRES Y NIÑAS EN EL MUNICIPIO
DE COBAN ALTA VERAPAZ.
Raíces de la violencia contra la mujer
Historia del patriarcado
Actualmente la familia patriarcal puede aparecer desdibujada; en los orígenes,
convirtió a la mujer en objeto propiedad del hombre, el patriarca. Al patriarca
pertenecían los bienes materiales de la parentela y miembros. Así, la mujer
pasaba de las manos del padre a las manos del esposo, teniendo ambos plena
autoridad sobre ella, pudiendo decidir, incluso, sobre la vida. La mujer estaba
excluida de la sociedad, formaba parte del patrimonio del hogar, relegada a la
función reproductora y a las labores domésticas.
En la Roma clásica, en los primeros tiempos, se manifiesta la dependencia de la
mujer, debiendo obediencia y sumisión al padre y al esposo. La violencia en contra
de las mujeres y niñas o agresividad machista es la que se ejerce por la condición
de mujer, siendo esta consecuencia de la discriminación que sufre tanto en leyes
como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razones de género. En
esta violencia se presentan numerosas facetas que van desde la discriminación y
el menosprecio hasta la agresión física, sexual, verbal, psicológica y el asesinato,
manifestándose en diversos ámbitos de la vida social, laboral y política, entre los
que se encuentran la propia familia, la escuela, las religiones, el Estado, entre
otras.
Este tipo de violencia suele considerarse una forma de delito de odio, que se
comete contra las mujeres o las niñas específicamente por el hecho de ser
femeninas. En 1993, en asamblea general, las Naciones Unidas aprobaron
la Declaración sobre la eliminación de la ferocidad contra la mujer, y en 1999, a
propuesta de la República Dominicana con el apoyo de 60 países más, declararon
el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la
Mujer. En la declaración de 1993, la ONU establece que la agresividad contra la
mujer constituye una manifestación de relaciones de poder históricamente
desiguales entre el hombre y la mujer y que la violencia es uno de los mecanismos
sociales fundamentales por los que se fuerza a la esposa a una situación de
subordinación respecto del hombre.
En 2008 el Secretario General de la ONU puso en marcha la campaña Unidos
para poner fin a la violencia contra las mujeres apelando al imperio de la ley como
vehículo para la erradicación. Uno de los objetivos fue el de procurar que para
2015 todos los países hubiesen patrocinados leyes específicas contra este tipo de
crueldad de conformidad con las normas internacionales en materia de derechos
humanos.
Violencia de género
La agresividad de género se define como la violencia dirigida contra de las mujeres y
niñas por el hecho de ser mujer o que afecta a las damas de manera
desproporcionada. Incluye actos que infligen daño o sufrimiento físico, mental o
sexual, amenazas de tales actos, coacción y otras privaciones de libertad. La
discriminación contra la y la desigualdad en la distribución del poder y los recursos
entre hombres y femeninas son causas fundamentales de la crueldad contra la
señora.
Manifestaciones del delito de violencia en contra de las mujeres y niñas.
Agresividad contra mujeres y niñas en el ámbito privado
Este tipo de violencia, también llamada maltrato en el hogar o crueldad de pareja, es
cualquier patrón de comportamiento que se utilice para adquirir o mantener el poder y
el control sobre una pareja íntima. Abarca cualquier acto físico, sexual, emocional,
económico y psicológico (incluidas las amenazas de tales actos) que influya en otra
persona. Esta es una de las formas más comunes de agresión que sufren las mujeres
a escala mundial.
Violencia económica: Consiste en motivar o intentar conseguir la dependencia
financiera de otra persona, manteniendo para ello un control total sobre los recursos
financieros, impidiéndole acceder a ellos y prohibiéndole trabajar o asistir a la
escuela.
Violencia psicológica: Consiste en provocar miedo a través de la intimidación; en
amenazar con causar daño físico a una persona, la pareja o las hijas o hijos, o con
destruir mascotas y bienes; en someter a una persona a maltrato psicológico o en
forzarla a aislarse de amistades, de la familia, de la escuela o del trabajo.
Violencia emocional: Consiste, por ejemplo, en minar la autoestima de una persona
a través de críticas constantes, en infravalorar las capacidades, insultarla o someterla
a otros tipos de abuso verbal; en dañar la relación de una pareja con s hijas o hijos; o
en no permitir a la pareja ver a la familia ni amistades.
Violencia física: Consiste en causar o intentar causar daño a una pareja
golpeándola, propinándole patadas, quemándola, agarrándola, pellizcándola,
empujándola, dándole bofetadas, tirándole del cabello, mordiéndole, denegándole
atención médica u obligándola a consumir alcohol o drogas, así como causar
cualquier otro tipo de fuerza física contra ella. Puede incluir daños a la propiedad.
Violencia sexual
Se entiende por violencia sexual cualquier acto de naturaleza sexual cometidos
contra la voluntad de otra persona, ya sea que esta no haya otorgado el
consentimiento o que no lo pueda otorgar por ser menor de edad, sufrir una
discapacidad mental o encontrarse gravemente intoxicada o inconsciente por efecto
del alcohol o las drogas.
Acoso sexual: El acoso sexual abarca el contacto físico no consensuado, por
ejemplo, cuando una persona agarra, pellizca, propina bofetadas o realiza
tocamientos de índole sexual a otra persona. Incluye también otros tipos de violencia
no física, como abucheos, comentarios sexuales sobre el cuerpo o el aspecto de una
persona, la solicitud de favores eróticos, miradas sexualmente sugerentes, acecho o
exhibición de órganos sexuales.
La violación es cualquier penetración vaginal, anal u oral no consentida por parte de
otra persona utilizando cualquier parte del cuerpo o un objeto. Puede ser una persona
conocida o no por la sobreviviente, ocurrir dentro del matrimonio y de una relación de
pareja, así como durante un conflicto armado.
Violación correctiva: Forma de violación perpetrada contra una persona por la
orientación sexual o la identidad de género. La finalidad es obligar a la víctima a
comportarse de manera heterosexual o acorde con una determinada visión normativa
de la identidad de género.
Explotación sexual: Abuso de una situación de vulnerabilidad, o confianza, o uso de
la fuerza o amenazas, con el fin de obtener beneficios económicos, físicos, sociales o
políticos de la prostitución o los actos sexuales de una persona. La explotación sexual
es la forma más común de trata de personas.
Violencia sexual en los conflictos: Actos de violencia contra las mujeres
que vulneran derechos humanos en contextos de conflicto armado. Incluyen prácticas
como la violación sistemática, esclavitud sexual, embarazos forzados, esterilización
obligada, uso coercitivo de anticonceptivos, infanticidio femenino y selección prenatal
del sexo.
Cultura de la violación: La cultura del abuso es el entorno social que permite
normalizar y justificar la violencia sexual. Tiene origen en el patriarca y se alimenta de
unas desigualdades y sesgos persistentes en lo que concierne al género y la
sexualidad.
Feminicidio
El feminicidio se refiere al asesinato intencional de una mujer por el hecho de serlo, si
bien se puede definir de un modo más amplio como cualquier matanza de mujeres o
niñas. Existen diferencias específicas entre el feminicidio y el asesinato de hombres.
En la mayoría de los casos, por ejemplo, quienes cometen los feminicidios son
parejas o ex parejas de la víctima, y suponen la culminación de un proceso de
abusos, amenazas o intimidación constantes en el hogar, violencia sexual o
situaciones en las que las mujeres se encuentran en una situación de inferioridad con
respecto a la pareja en términos de disponibilidad de recursos.
Trata de personas
La trata de seres humanos es un delito global que comercia con personas y las
somete a explotación con fines de lucro. Los traficantes ejercen control sobre las
víctimas mediante abuso físico y sexual, chantaje, manipulación emocional y
confiscación de documentos oficiales. La explotación puede ocurrir en el país de
origen de la víctima, durante la migración o en un país extranjero. La trata de
personas adopta muchas formas. Aunque hombres, mujeres y niños de todas las
edades y procedencias pueden ser víctimas, las mujeres son las principales
afectadas, y las niñas suelen ser explotadas con fines de explotación íntimo.
Prácticas nocivas:
Constituyen una violación de los derechos humanos y ponen en grave riesgo la salud
y los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y adolescentes. Entre estas
prácticas se incluyen la mutilación genital femenina (MGF), el matrimonio infantil , las
pruebas de virginidad, y otros hábitos similares. También abarcan restricciones
dietéticas extremas, incluso durante el embarazo (como la alimentación forzada y los
tabúes alimentarios), ataduras, cicatrices, marcas tribales, castigos corporales,
lapidaciones, ritos de iniciación violentos, prácticas de viudedad, acusaciones de
brujería, ataques rituales, preferencia por los hijos varones, rechazo de las hijas y
selección de sexo sesgada por género. Además, incluyen crímenes de honor,
violencia relacionada con la dote, restricciones durante la menstruación, infanticidio,
incesto y modificaciones corporales con el fin de embellecer o casar a niñas y
mujeres.
La mutilación genital femenina (MGF) incluye procedimientos destinados a alterar de
manera intencionada o causar daños en los órganos genitales femeninos por razones
no médicas. La MGF se practica principalmente en niñas desde la infancia hasta los
15 años. No aporta ningún beneficio para la salud y puede causar complicaciones
graves a largo plazo, e incluso la muerte. Entre los riesgos inmediatos se encuentran
la hemorragia, el shock, infecciones, transmisión del VIH, retención urinaria y un dolor
intenso. Las repercusiones psicológicas incluyen desde la pérdida de confianza en los
cuidadores hasta sentimientos de ansiedad y depresión prolongados. En la adultez,
las mujeres sometidas a MGF enfrentan un mayor riesgo de infertilidad y
complicaciones en el parto, como hemorragias posparto, mortinatos y muerte
neonatal prematura.
La MGF es una norma social, a menudo considerada como un paso necesario para
preparar a las niñas para la madurez y el matrimonio. Por lo general se debe a
creencias asociadas al género y a la relación con una “expresión sexual adecuada”.
Se clasificó por primera vez como violencia en 1997 a través de una declaración
conjunta de la OMS, el UNICEF y el UNFPA.
Matrimonio infantil: Cualquier matrimonio en el que uno o ambos cónyuges sean
menores de 18 años. Constituye una violación de la Declaración Universal de
Derechos Humanos, que establece que mediante libre y pleno consentimiento de los
futuros esposos podrá contraerse el matrimonio”. Las niñas tienen una probabilidad
mayor que los niños de casarse siendo menores de edad y, por tanto, de abandonar
la escuela y experimentar otras formas de violencia.
Violencia en línea o digital
La violencia en línea o digital contra las mujeres es cualquier acto dañino, que facilita,
agrava o amplifica mediante herramientas digitales o tecnologías de la información y
comunicación. Estos actos pueden causar o tener el potencial de causar daños
físicos, sexuales, psicológicos, sociales, políticos o económicos, y también vulneran
derechos y libertades. Esta violencia puede manifestarse en espacios en línea o fuera
mediante el uso de tecnologías, como el control del paradero de una mujer mediante
un rastreador GPS. El abuso de género facilitada por la tecnología no solo intensifica
las formas y patrones existentes de violencia contra las mujeres, como la agresividad
de pareja, sino que también introduce nuevas formas, como el acoso en renglón y el
abuso de imágenes mediante inteligencia artificial, como en los videos deepfake.
Aunque todas las mujeres y niñas que están en línea o utilizan herramientas digitales
pueden ser víctimas de violencia digital, algunos grupos corren mayor riesgo. Entre
ellos se encuentran las mujeres visibles en línea, como figuras públicas, periodistas,
defensoras de derechos humanos, políticas, jóvenes y activistas feministas. La
violencia en línea puede incluir. Ciberacoso: Consiste en el envío de mensajes
intimidatorios o amenazantes.
Sexteo o sexting: Envío de mensajes o fotos de posesión explícito sin contar con la
autorización de la persona destinataria. Doxing: Publicación de información privada o
identificativa sobre la víctima.
Erradicación de la violencia en contra de la mujeres y niñas.
En Guatemala, con la Ley Contra el Femicidio y Otras Formas de Violencia Contra
la Mujer, Decreto del Congreso de la República número 22-2008, las denuncias
presentadas al Ministerio Público se comenzaron a tipificar como casos de
femicidio y otras formas de abuso contra la mujer. Durante 2,021 se registraron
53,442 de estos por estos delitos, es decir, 61.5 víctimas por cada 10,000 mujeres,
3.9% más que en [Link] muchas mujeres y niñas el lugar más inseguro es el
propio hogar. Según la Organización Panamericana de la Salud, en 2,018 la
proporción de mujeres y niñas entre 15 y 49 años que alguna vez tuvieron pare ja,
y que sufrieron violencia física o sexual de una pareja íntima actual o anterior fue:
27% en Costa Rica, 21% en El Salvador, 21% en Guatemala, 17% en Honduras,
23% en Nicaragua y 16% en Panamá.
Lamentablemente, se teme que estas cifras se incrementaron por la pandemia de
COVID-19. La violencia en contra de las mujeres y las niñas tiene efectos
multidimensionales, no solo en la vida la víctima, sino también en las propias
familias y las sociedades. Las mujeres víctimas de violencia generalmente tienen
menores posibilidades de adquirir competencias educativas y profesionales, y con
ello caen en un círculo vicioso, porque al tener menor nivel educativo, sufrir mayor
vulnerabilidad y pobreza, o carecer de un trabajo en la que se pueda remunerar,
mayor es la probabilidad de volver a ser víctimas de violencia. Es decir, una mujer
violentada encontrará más obstáculos para desarrollar plenamente la autonomía.
Es difícil, si no imposible, calcular la magnitud de este problema. La única
información disponible es la registrada en los espacios de denuncia, en los
sistemas de salud o de seguridad y justicia. Entonces, ¿qué se sabe de los hechos
que ocurren y no se denuncian? Aunque en Guatemala no se ha realizado una
encuesta específica sobre el abuso en contra de las mujeres, la Encuesta de
Salud Materno Infantil realizada en 2014 y 2015 contiene alguna información,
como que solo el 36.8% de las mujeres entre 15 y 19 años que experimentaron
violencia buscaron ayuda.
La erradicación de la violencia en contra de las mujeres y las niñas es un desafío
importante para los Estados centroamericanos, una de las deudas más grandes
por la manera en que los gobiernos y las agendas políticas no le prestan la
atención que exige esta tragedia. Uno de los grandes retos es visibilizarla. Se
están realizando algunos esfuerzos, Honduras recién elabora la primera encuesta
específica, mientras que El Salvador está a la vanguardia porque en 2017 realizó
la Encuesta Nacional de Violencia contra la Mujer, a la fecha, el único país que ha
completado una medición específica. Los resultados de esa encuesta en El
Salvador mostraron que 67% de las mujeres reportaron haber sido agredidas
alguna vez en la vida, y que 34% fueron agredidas en los 12 meses previos a la
encuesta.
Los resultados de la encuesta salvadoreña también mostraron que la mayor
prevalencia de la violencia es en los espacios públicos. Una evidencia cruda de
que el problema existe y se extiende fuera de las familias, que puede alcanzar
cualquier espacio, incluir los centros de enseñanza, las organizaciones, entre
otros. Otro de los problemas es la concentración geográfica de las instituciones
públicas y los espacios seguros para recibir denuncias. Los registros
administrativos inducen a creer que el número de mujeres víctimas de violencia es
menor en las zonas rurales y en algunos territorios, que en las zonas urbanas y
metropolitanas. Sin embargo, estas regiones rurales carecen de entidades para
recibir denuncias, por lo que no hay garantías para las mujeres de esas regiones
que les resguarden de agresores.
Solucionar esta falacia en los datos es un nudo crítico para visibilizar y erradicar la
violencia en contra de las mujeres, ya que agrava o alimenta patrones culturales
desfavorecedores para las mujeres del área rural, complicando aún más ya
deterioradas condiciones socioeconómicas. Los gobiernos deben fortalecer
sistemas estadísticos, de datos, monitoreo, recopilación, análisis y presentación
de informes, facilita lograr medir la gravedad, el impacto y la persistencia de esta
forma de violencia. Más allá del hecho en sí, y no solo por el impacto en el
desarrollo integral o la vida misma de las mujeres, sino, además, para identificar
otros costos directos, como el costo de la productividad perdida de estas mujeres
y el costo de la inversión pública para remediarlo.
Es necesario invertir en encuestas periódicas y específicas sobre violencia contra
las mujeres, que midan la violencia sistémica, que incluya toda la diversidad de
manifestaciones. Se debe motivar un abordaje institucional, con legislaciones
robustas, planes, políticas y espacios de atención integrales. La violencia en
contra de las damas y las menores de edad representa un desafío político
importante, pues erradicarla requiere voluntad, recursos y asignaciones
presupuestarias suficientes para que las acciones sean sostenibles en el tiempo.
Puede prevenirse y erradicarse: vivir libre de violencia es posible para las mujeres
y las niñas en Guatemala, y de todo el mundo.
En Guatemala muchas mujeres de todas las edades diariamente se ven inmersas
en un contínuum de violencia. Se estima que, durante el año 2022, 170 mujeres y
niñas fueron agredidas diariamente por agresión contra la mujer. El mayor número
de mujeres agraviadas por violencia contra la mujer se encuentran en los
municipios del departamento de Guatemala, en el suroccidente y la franja centro-
norte del país. Sobresale el aumento en el número de mujeres agraviadas en los
municipios de Alta Verapaz, un departamento con una alta proporción de mujeres
indígenas y una cifra de número de embarazos en adolescentes.
Durante el 2022, al menos una mujer o niña murió diariamente de forma violenta
en Guatemala. La tasa de muertes violentas de mujeres y niñas fue de 4.9 por
cada 100,000 mujeres, la cual es mayor en relación con el año 2021 y 2020; sin
embargo, menor a las tasas registradas prepandemia. Los homicidios de mujeres
fueron cometidos con mayor saña que los de los hombres. La proporción del uso
del arma blanca y objeto contundente fue superior en fémina y el
estrangulamiento, casi se duplica en comparación con los hombres. Las armas de
fuego fueron utilizadas en casi 8 de cada 10 homicidios de mujeres. Las jóvenes
de entre 18 y 29 años fueron las principales víctimas de la violencia letal.
En Guatemala se reportó un promedio de 19 violaciones por día durante el 2022.
De las cuales aproximadamente 4 de cada 10 mujeres víctimas de violaciones
fueron adolescente entre 13 y 17.
En el año al menos 4 reportes de fémina y niñas desaparecidas fueron recibidos
por la Policía Nacional Civil, diariamente. Del total de los 1,592 reportes de
mujeres y criaturas desaparecidas registrados por la Policía Nacional Civil, 8
fueron localizadas sin vida.
Desafíos para abordar la violencia contra las mujeres y niñas en diversas
formas en Guatemala.
1.1Falta del reconocimiento de la existencia de las causas estructurales del abuso
contra las mujeres, lo que hace que los Estados continúen hablando de violencia
intrafamiliar y con ello llevar acciones tendientes a responsabilizar a las mujeres
del abuso que vivimos.
1.2 Existe confusión conceptual sobre la terminología que se utiliza en los países,
para referirse a la violencia contra las mujeres, en el caso de Guatemala, el uso
del término abuso de género provoca una serie de confusiones conceptuales, y
que en los últimos años aumentaron la tendencia de sectores fundamentalistas de
tipo religiosos, militares y anti derechos, para atacar los avances que se han dado
en la materia.
1.3 A lo largo de la historia las organizaciones de mujeres y feministas hemos
promovido la creación una serie de mecanismos institucionales para la defensa de
los derechos de las mujeres, sin embargo, en los últimos años estos mecanismos
se han utilizado para estigmatizar, criminalizar a las defensoras de derechos
humanos y para mediatizar y fortalecer los discursos del sistema opresor en contra
de la mujer.
1.4 Desde el movimiento feminista se ha hecho motivar la creación de
mecanismos específicos para atender, prevenir y sancionar la agresion contra las
mujeres, sin embargo, éstos no cuentan con el apoyo de los Estados para dar
cumplimiento con el mandato para el cual fueron creadas. Tal es el caso de
mecanismos como la Coordinadora Nacional para la Prevención de la Violencia
contra las Mujeres-CONAPREVI, la cual, a pesar de contar con un mandato, leyes
específicas que la nombran, a la fecha no cuenta con recursos para funcionar, y
no cumple con el mandato, desde el año 2012 es debilitada sin que a la fecha el
Estado de una respuesta contundente hacia la verdadera reactivación de dicho
mecanismo.
1.5Por la defensa que feministas y defensoras de derechos humanos hemos
promovido al derecho a vivir libres de violencia, nos hemos enfrentado a una serie
de actos de vigilancia, persecución, criminalización, difamación y judicialización
por parte de agentes estatales y no estatales. De sobremanera nos preocupa que
algunas oficinas del Sistema de Naciones Unidas se sumen también a la
estigmatización y la criminalización en contra de defensoras y feministas.
1.6Existe incapacidad institucional para coordinar acciones tendientes a prevenir,
atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, persisten
protagonismos, recelo de agendas y falta de recursos a nivel institucional, lo cual
redunda en la falta de atención, acceso a la justicia y reparación digna para las
mujeres.
1.7En el año 2004, se impulsó en Guatemala el Plan Nacional de Prevención y
Erradicación de la Violencia Intrafamiliar y contra las Mujeres-PLANOVI 2004-
2014, sin embargo, a la fecha no se cuenta con el nuevo Plan, para el próximo
periodo, el cual debería retomar los avances mundiales y nacionales específicos
en violencia contra las mujeres en la formulación, además se deben priorizar los
recursos específicos para implementar.
1.8Se ha impulsado un marco legal, institucional y de políticas públicas para
promover el ejercicio de las mujeres a vivir libres de violencia, sin embargo los
Estados no han logrado priorizar ni tipificar los recursos necesarios para que éstos
funcionen y sean efectivos, es necesario reforzar que la responsabilidad de la
adjudicación de los recursos debe provenir de los Estados y son ellos quienes
deben garantizarlos, pues muchas de las medidas para la erradicación del abuso
del impedimento de las mujeres han contado con recursos de otros Estados que si
no hubieran sido por ellos, los avances logrados no se hubieran puesto a fin.
1.9 Agencias de cooperación internacional han fomentar una serie de proyectos
que lejos de contribuir con el cumplimiento de las recomendaciones emitidas por la
Relatoría, son contrarias a ellas y en algunos casos provocan retrocesos a los
avances logrados en el país.
1.10 Existe centralismo en la implementación de las leyes y políticas públicas, por
lo que el acceso a la justicia para las mujeres que viven en los territorios lejanos
sigue siendo un desafío, principalmente para indígenas, afro descendientes y
rurales.
1.11 Existen avances en las instituciones respecto a la creación de modelos de
atención integral para mujeres sobrevivientes de violencia, los cuales aunque
algunos de ellos de forma física están ubicados en una sola infraestructura, eso no
garantiza la calidad y calidez en la atención a las mujeres, pues 3 persisten
protagonismos por parte de las instituciones, quienes lejos de coadyuvar con la
erradicación del problema, hacen que el itinerario para el acceso a la justicia sea
uno de los más largos.
1.12 Aunque existe un marco normativo nacional que tipifica la violencia contra las
mujeres como un delito, persiste la tendencia por parte de las y los operadores de
justicia de utilizar leyes de abuso intrafamiliar, medidas sustitutivas, alternativas de
resolución de conflictos o medidas desjudicializadoras para aplicar las menores
penas.
1.13 A la creación de leyes específicas que sancionan violencia contra las
mujeres, se han promovido una serie de iniciativas de ley para modificarlas, así
como emitir resoluciones, disposiciones, protocolos, instrucciones y hasta
acciones de inconstitucionalidad para evitar que las leyes sean implementadas,
por lo que de manera contundente la Relatoría debe pronunciarse respecto al
retroceso a los avances logrados.
1.14 Luego de avances en Guatemala como la creación de juzgados
especializados en violencia contra las mujeres, y es considerados como ejemplos
en el continente, últimamente se han utilizado para gestionar medidas que
pretenden librar a sindicados en actos de corrupción e impunidad, que fueron
develados por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala-CICIG,
y que dichos procesos no tienen vinculación alguna con el mandato para el cual
fueron creados estos juzgados especializados. Esta situación pone en riesgo el
funcionamiento de los juzgados especializados, pues por el uso de estas malas
prácticas ha hecho acelerar una tendencia de debilitar la labor que realizan los
juzgados especializados.
1.15 No se cuenta con información desagregada y específica sobre violencia
contra las mujeres, aunque la ley guatemalteca indica que se debe crear el
Sistema Nacional de Información sobre Violencia contra las Mujeres SNIVCM, se
registra la agresión a las mujeres, mediante una boleta de registro relacionada a la
violencia intrafamiliar, además que existen serios retrasos en la producción,
procesamiento y publicación de información en cada una de las instituciones, lo
que tiene como efecto no contar con información actualizada.
1.16 La normativa internacional así como la Ley guatemalteca, han hecho
reconocer los aportes y avances que el movimiento de mujeres y feminista
quienes han impulsado y brindado atención integral a mujeres sobrevivientes de
violencia y familiares de víctimas de femicidio, tal es el caso de la creación de los
Centros de Apoyo Integral para Mujeres Sobrevivientes de agresión CAIMUS, sin
embargo en los últimos años el Estado de Guatemala ha impulsado una política de
regresión de derechos y de criminalización a las feministas y defensoras de
derechos humanos, en tal punto se ha pretendido acabar con la participación de
las organizaciones de mujeres en la atención a la problemática.
1.17 En el 2008 el Estado de Guatemala reconoció la responsabilidad de brindar
atención a las mujeres sobrevivientes de violencia, adjudicando una partida
presupuestaria para brindar dicha atención, mediante los Centros de Apoyo
Integral para Mujeres Sobrevivieron de abuso CAIMUS, en ese momento se
adjudicaron 8.5 millones de quetzales, para el funcionamiento de 4 CAIMUS, en el
2012 se incrementó a 9.5 millones y para el 2017 y 2018, se adjudicaron 20.5
millones para el funcionamiento de 10 CAIMUS, sin embargo e el 2019 se redujo
la partida adjudicando únicamente 9.5 millones, lo que deviene en un claro
retroceso a los avances que ya lo lograron.
1.18 Se han hecho establecer protocolos y procedimientos de actuación para la
implementación de la Ley contra el Femicidio y otras formas de violencia contra la
Mujer, pero con los cambios de gobierno la instauración de éstos se han hecho
perder, porque se cree que las medidas son de corto plazo o de las autoridades en
función.
1.19 Desvinculación que existe en los mecanismos del Sistema de Naciones
Unidas respecto a la implementación de la normativa internacional para la
atención, prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres,
quienes no ven a las mujeres en la diversidad identitaria, étnica, etárea entre otros
y no impulsan acciones de seguimiento para el cumplimiento de las
recomendaciones emitidos por la Relatoría.
1.20 En el Sistema de Naciones Unidas, se ha dado énfasis a la postura de
defender a las empresas privadas trasnacionales y nacionales y la cooperación
entre Estado y empresas, sin embargo, no se observan los impactos y la violencia
contra de estos abusos que provocan estas medidas de la “colaboración” y al
sometimiento que generan en la vida de las mujeres.
1.21 La llamada “ideología de género” que se promueve por parte de sectores
fundamentalistas, conservadores, militares en contra de los derechos humanos,
promueven agendas para retroceder a los avances que se habían de obtener en
materia de violencia contra las mujeres, se ataca directamente los avances que se
habían de tener respecto a la prevención y atención a la agresión sexual en niñas
y adolescentes y se promueve el sometimiento a embarazos y maternidades
forzadas.
1.22 Persiste una disparidad respecto a la implementación de la Ley contra el
femicidio, pues en la justicia especializada se trata de cumplir con la
implementación del marco normativo nacional e internacional de protección, sin
embargo, estas instituciones no tienen presencia a nivel nacional, pues la mayoría
de los delitos denunciados son conocidos por un sistema de justicia que no es
especial.
1.23 En el Ministerio Público se había tenido un avance en el modelo de gestión
fiscal, desde donde se habían dividido funciones para agilizar procedimientos
internos a fin de lograr una investigación y persecución penal efectiva, sin
embargo, recientemente la actual Fiscal General y jefa del Ministerio Público han
hecho cambiar el modelo de gestión fiscal, en este punto preocupa que la reciente
decisión tenga un impacto directo en el acceso a la justicia de las mujeres.