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Comunicacion Familiar

El documento aborda la importancia de la comunicación familiar y su impacto en el desarrollo afectivo de los hijos. Se exploran estilos de comunicación, la escucha activa, la crítica constructiva, la habilidad de decir 'no' y la gestión de conflictos, enfatizando que una buena comunicación refuerza la autoestima y la toma de decisiones en los niños. Además, se destaca que los conflictos son naturales y deben ser manejados adecuadamente para enseñar a los hijos a resolver problemas y negociar.
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Comunicacion Familiar

El documento aborda la importancia de la comunicación familiar y su impacto en el desarrollo afectivo de los hijos. Se exploran estilos de comunicación, la escucha activa, la crítica constructiva, la habilidad de decir 'no' y la gestión de conflictos, enfatizando que una buena comunicación refuerza la autoestima y la toma de decisiones en los niños. Además, se destaca que los conflictos son naturales y deben ser manejados adecuadamente para enseñar a los hijos a resolver problemas y negociar.
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LA COMUNICACIÓN FAMILIAR

Índice

 H Introducción
 H Los estilos de comunicación
 H ¿Sabemos escuchar? H

 H ¿Cómo hacer una crítica constructiva? H

 H Aprender a decir "no" H

 H Los conflictos, una parte de la vida familiar H

• INTRODUCCIÓN

La afectividad es imprescindible para el ser humano en todas las etapas de la vida. Para un crecimiento
integral y equilibrado, más allá de las necesidades corporales y junto con el cultivo de la inteligencia y
de la voluntad, es necesario atender también al desarrollo de la afectividad.

Distintas investigaciones indican que, no sólo el conflicto familiar explícito o el propio modelo de
consumo de drogas por los padres son importantes factores de riesgo; sino que, junto a ellos, un "clima
familiar negativo" y "baja vinculación (apego) a la familia" son condiciones que hacen más probable el
desarrollo de conductas de riesgo psicosocial, como el consumo de drogas.

Unas buenas relaciones afectivas en la familia ejercen un efecto reforzador sobre otros factores de
protección individuales, como la autoestima, la seguridad en uno mismo, facilita las interacciones y la
empatía.

La comunicación es un vehículo imprescindible de la expresión afectiva. Una buena comunicación


afectiva en el ámbito familiar tiene una repercusión positiva sobre factores de protección individuales:
aumenta la asertividad de los hijos, les da claves para el manejo de la presión del grupo y les capacita
para la toma de decisiones.

En este modulo vamos a trabajar aspectos que faciliten y hagan más eficaz nuestra comunicación
afectiva con nuestros hijos, como por ejemplo las claves para escuchar activamente, la empatía, saber
decir "no", o hacer críticas de forma adecuada.

LA COMUNICACIÓN FAMILIAR 1
• LOS ESTILOS DE COMUNICACIÓN

Desde que nacemos, todos mostramos una tendencia hacia la expresividad o hacia la
introversión. Más tarde, la educación que recibimos hace que esa tendencia natural se haga
más o menos fuerte. En la educación de nuestros hijos sobre su forma de relacionarse
influimos decisivamente los padres pues somos sus modelos a imitar. Por ejemplo, si tratamos
con desconsideración a nuestra pareja, desarrollamos un estilo agresivo que es probable que
reproduzcan nuestros hijos con sus amigos.

Existen distintos estilos de relación pero, a grandes rasgos, se pueden agrupar en tres
modelos:

• Estilo agresivo:
Se caracteriza porque expresamos pensamientos, sentimientos y opiniones de una
manera inapropiada: amenazante, sin respetar al otro, o imponiendo nuestro criterio
• Estilo pasivo:
Se caracteriza porque no somos capaces de expresar abiertamente sentimientos,
pensamientos y opiniones o lo hacemos con falta de confianza
• Estilo asertivo:
Este estilo implica respeto hacia uno mismo, al expresar nuestras necesidades y
defender nuestros derechos así como respeto hacia los derechos y necesidades de
los demás.

(Ver Actividad: “Estilos comunicativos” en el Aula)


(Ver Vídeo-actividad:“Creencias erróneas sobre comunicación”)

Ver vídeo Alas de mariposa (Secuencia 2) y Actividad relacionada

• ¿SABEMOS ESCUCHAR?

Para las personas, ser escuchadas significa "ser", porque así tenemos la experiencia de ser
tenido en cuenta, de ser aceptados tal como somos, de ser respetados y queridos y eso nos
mueve a vivir siendo nosotros mismos.

En la vida cotidiana nos podemos encontrar con dos formas distintas de escucha:

• La escucha pasiva, que se caracteriza por una actitud de indiferencia. Se aparenta


escuchar, pero realmente no hay una intención de hacerlo. Supone un menosprecio
hacia la persona que habla, "me oye, pero no me escucha".

• En esta escucha pasiva, la comunicación es pobre y genera muy poco bienestar a los
interlocutores, pues el sentimiento que acaba imponiéndose en el que habla es de
frustración e insatisfacción, al tiempo que el que escucha transmite desinterés.

LA COMUNICACIÓN FAMILIAR 2
• La escucha activa o emocional que podríamos definir como un "silencio cálido"
permite a la persona mostrarse tal cual es, abrirse y mostrar sus sentimientos,
pensamientos, etc. La escucha activa nos permite centrarnos en lo que nos comunica
la otra persona, tanto en el contenido como en los sentimientos y necesidades que
expresa. Esta actitud permite que la comunicación sea realmente eficaz y es
imprescindible para conocer a nuestros hijos. Además, la sensación de sentirse
escuchados aumenta la probabilidad de que se comuniquen más.

(Ver Vídeo-actividad:“Escucha activa”)

Pistas para escuchar:


• Buscar el momento adecuado
• Evitar hacer juicios a priori.
• Empezar a practicar esta habilidad con temas no conflictivos.
• Contextualizar lo que se escucha en el momento evolutivo del hijo.
• Mirar a los ojos.
• Realizar gestos de asentimiento.
• Comprobar que estamos entendiendo (hacer preguntas aclaratorias).
• Resumir con nuestras palabras lo que el hijo nos narra.
• Identificar el sentimiento que hay detrás de lo que habla.

(Ver Actividad 2: ¿Cómo contestarías a tu hijo al escucharle decir estas frases? en el Aula)

• ¿CÓMO HACER UNA CRÍTICA CONSTRUCTIVA?

Son muchas las situaciones en las que los padres tienen que llamar la atención a sus hijos por
su comportamiento. A menudo se ven en la necesidad de hacer críticas a su forma de actuar
para que respeten las normas del hogar, atiendan a su higiene…

Cuando se hacen correctamente, estas comunicaciones destinadas a cambiar el


comportamiento de nuestros hijos, son buenas oportunidades para que comprendan que
algunas cosas que hacen resultan perjudiciales para ellos mismos y para reflexionar que su
conducta puede afectar a otros.

Para que esto ocurra, es esencial que las críticas al comportamiento no se conviertan en el
desencadenante de un conflicto. Normalmente, no nos gusta que nos digan lo que estamos
haciendo mal. Por ello, no es difícil que una crítica suscite una reacción defensiva en quien la
recibe.

Sin embargo, la causa más importante de que los niños o adultos reaccionemos
desagradablemente ante las críticas recibidas, no es tanto el contenido de la crítica, como la
forma en que éstas son expresadas. Por ejemplo:

LA COMUNICACIÓN FAMILIAR 3
• Siempre dejas la toalla mojada encima de la cama, eres un desastre. (ACUSACIÓN)
• ¿Tendré que recoger yo tu toalla? ¡Con lo cansada que vengo del trabajo!¡ Me tienes
harta!(QUEJA)
• ¡Quita inmediatamente la toalla mojada!(IMPERATIVO)
• Has dejado la toalla mojada encima de la cama. Quiero que la lleves al cesto de la ropa
sucia.(CRÍTICA CONSTRUCTIVA)

En las tres primeras frases acusamos, culpabilizamos, generalizamos y no definimos la


solución. La cuarta frase es mucho más neutra emocionalmente. No descalifica o culpabiliza al
niño. Se concreta lo que ha hecho mal y se le dice de manera precisa lo que debe hacer.

En una crítica constructiva es necesario que aparezcan los siguientes tres elementos:

Puedes utilizar tus propias palabras, pero es importante que aparezcan los tres elementos

(Ver Actividad: “Formulación de críticas” y


Actividad: “Qué mensaje estamos transmitiendo” en el Aula)

(Ver vídeo Barrio (Secuencia 1) y Actividad relacionada)

LA COMUNICACIÓN FAMILIAR 4
• APRENDER A DECIR “NO”

"Decir no" a los demás está lejos de ser sencillo y especialmente, entre padres e hijos. Tanto es
así, que es muy probable que como padres, aun teniendo claro que tenemos que decir "no" a
un hijo por un motivo concreto, nos sorprendamos a nosotros mismos cediendo a la petición
por falta de habilidades de defender nuestra postura.

Pistas para decir "no":


• Escuchar sin interrumpir
• Comprender lo que te pide la otra persona.
• Utilizar mensajes breves, directos y repetidos (disco rayado) Preferiría que no…, Te
entiendo, pero yo opino esto… No, lo siento….
• Ofrecer soluciones alternativas

• LOS CONFLICTOS, UNA PARTE DE LA VIDA FAMILIAR

A menudo, los conflictos entre las personas son considerados algo negativo, que debería
evitarse. Sin embargo, son tan frecuentes y naturales en nuestra vida cotidiana, que parece
más útil aprender a manejarlos que tratar de reprimirlos o eliminarlos.

Un conflicto puede empezar por cualquier cuestión material. En estos casos podemos pensar
que, al tratarse de cosas muy concretas, debería ser fácil encontrar una distribución justa. Sin
embargo, la realidad suele ser mucho más complicada, puesto que un conflicto entre dos
hermanos, por ejemplo, nunca es algo que empieza y acaba en sí mismo, sino que se convierte
en un episodio más de la larga historia de conflictos entre ellos. Una historia que no se sabe
cuándo empezó, pero que condiciona el desarrollo de lo que ahora mismo está teniendo lugar.

Por ello, los conflictos entre las personas de una familia están influidos por muchos factores
que van más allá del problema puntual.

Es importante que los padres nos esforcemos en resolver conflictos lo mejor posible ya que,
cuando lo hacemos positivamente, damos un gran paso adelante en la educación de nuestros
hijos porque conseguimos:
• Crear o confirmar un criterio de solución para el futuro.
• Presentar un modelo (nosotros mismos) de madurez, del que sin duda van a
aprender.
• Revalidar las normas del hogar (respeto, prioridades, cooperación).

Muchas veces, las maneras que utilizamos para solucionar los problemas de los hermanos no
tienen demasiada utilidad.

Por ejemplo:
• Tratamos de solucionar el problema para que dejen de discutir pero, si los
adultos aportamos las soluciones, los hijos no aprenden a encontrarlas.
• Creamos artificialmente un "final feliz".
• Lanzamos mensajes moralistas, etc.

LA COMUNICACIÓN FAMILIAR 5
Si nuestros hijos no saben todavía resolver los conflictos, lo más probable es que en sus
discusiones se dé una escalada de tensión (gritos cada vez más fuertes, insultos de mayor
calibre, empujones que se convierten en patadas, etc.). En estos casos, nuestra intervención
debe consistir sencillamente en "parar" la discusión para enfriar el acaloramiento y separarlos.

En cambio, cuando el conflicto tiene como origen la disputa por algo que los dos quieren (por
ejemplo, un trozo mayor de pastel) o por algo que los dos evitan (cuidar del hermano pequeño
cuando los padres salen de la casa), nos obliga a:
• Permitir que lo resuelvan ellos, manteniendo el autocontrol y esperando.
• Si el conflicto empeora, tendremos que pararles y separarles: "ya que no sois
capaces de estar juntos sin reñir, ahora estaréis separados".
• Dar tiempo a que se enfríen las emociones.
• Resolver: bien mediando como guías y supervisando un reparto o acuerdo
razonable, o bien decidiendo una solución si no son capaces de llegar a un acuerdo.

A medida que los hijos crecen, además de pedirles que cada vez que discutan se pongan de
acuerdo, podemos enseñarles las mejores maneras de llegar a esos acuerdos.

Podemos enseñarles a negociar y para ello, nuestros hijos deben saber:

• Lo que quieren conseguir: enséñales a distinguir entre sus deseos (todo el pastel) y sus
necesidades (un trozo de pastel como los demás).
• Lo que los demás quieren conseguir: enséñales a preguntar al otro por sus
necesidades.
• Buscar puntos de equilibrio entre las necesidades propias y las ajenas. Hacer
propuestas en las que se consideren las necesidades de los dos: "Si lo que tú quieres
es… y lo que yo quiero es… lo que podríamos hacer es…".
• Escuchar las propuestas de los demás.
• Dar valor al resultado. Llegar a un acuerdo supone conseguir una parte de lo que
pretende y que el otro también obtenga algo de lo que busca. Ninguno de los dos
quedará completamente satisfecho. Se trata de satisfacer gran parte de las
necesidades aunque no necesariamente todas (Ver El Puercoespín).

LA COMUNICACIÓN FAMILIAR 6
(Ver Vídeo-actividad:“La comunicación inteligente” en el Aula)

EL PUERCOESPÍN

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los puercoespines dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera
se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más
cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y
empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o
desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma
aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana
puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.

LA COMUNICACIÓN FAMILIAR 7

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