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Introducci N A La Ling Stica

El documento aborda las diferencias entre lenguaje, lengua y habla, definiendo el lenguaje como la capacidad de comunicación, la lengua como un sistema de signos socialmente compartido, y el habla como el uso individual de ese sistema. También se discuten los signos lingüísticos y sus elementos, como significante y significado, así como sus características, tipos y la relación entre morfemas, fonemas y grafemas. Finalmente, se menciona el acto comunicativo, que puede variar en función de la presencia del emisor y receptor.
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El documento aborda las diferencias entre lenguaje, lengua y habla, definiendo el lenguaje como la capacidad de comunicación, la lengua como un sistema de signos socialmente compartido, y el habla como el uso individual de ese sistema. También se discuten los signos lingüísticos y sus elementos, como significante y significado, así como sus características, tipos y la relación entre morfemas, fonemas y grafemas. Finalmente, se menciona el acto comunicativo, que puede variar en función de la presencia del emisor y receptor.
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Introducción a la lingüística

Lenguaje, lengua y habla

Las diferencias entre lenguaje, lengua y habla son muy importantes a la hora de
adentrarnos en el estudio del lenguaje y de la lingüística. Vamos a intentar dar unas
definiciones básicas que nos permitan discernir unos conceptos de otros.

Podemos entender el lenguaje como la capacidad de poder establecer


comunicación mediante signos, ya sean orales o escritos. Es una facultad inherente
del ser humano, la capacidad de poder adquirir y usar una lengua.

De esta manera, el lenguaje presenta muchísimas manifestaciones distintas en las


diversas comunidades que existen en nuestro planeta. Estas manifestaciones son lo
que conocemos por lenguas o idiomas, como el español, el inglés, el francés o el
alemán. No sería correcto hablar, por tanto, de “lenguaje español” o de “lenguaje
francés”. Es importante saber emplear los términos con la precisión que merecen.

Por otro lado, la lengua es, entonces, una estructura, un sistema de signos que los
hablantes aprenden y retienen en su memoria. Es un código, un código que conoce
cada hablante, y que utiliza cada vez que lo necesita.

La lengua es social, ya que es compartida por una comunidad de hablantes, está


disponible para todos los miembros de dicha comunidad.

Características de la lengua

Estas son algunas de las características de la lengua:


 Es social: la lengua se crea, verifica y transmite en comunidad.
 Está organizada a través de reglas y convenciones que regulan el uso de los
signos que la conforman.
 Experimenta cambios: la lengua puede ser susceptible de variaciones, pero
estas solo se perciben con el paso del tiempo.
 Es intangible: requiere del habla para manifestarse, forma parte de una
realidad abstracta, ya que no existe de forma física.

Y, entonces ¿qué es el habla? Es el uso individual y voluntario de ese código (la


lengua) en una situación comunicativa determinada. Es un acto singular por el cual
una persona, de forma individual y voluntaria, cifra un mensaje concreto, eligiendo

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Introducción a la lingüística

para ello el código, los signos y las reglas que necesita. Dicho de otra manera, es el
acto por el cual el hablante, ya sea a través de la fonación (emisión de sonidos) o de
la escritura, utiliza la lengua para establecer un acto de comunicación.

Características del habla

El habla, como concretización de una lengua, tiene algunas características que la


definen, especialmente si la consideramos en contraste con la lengua. Algunas de sus
características más relevantes son:
 Permite que el individuo comunique un mensaje de acuerdo con sus propias
habilidades, conocimientos y experiencias.
 Al ser un acto individual, es heterogéneo, porque aunque responda a las
generalidades de una lengua, se recreará en función de cada hablante.
 Requiere de las normas de la lengua para ser comprensible, pero el acto del
habla en sí mismo no está normado, ya que no es un sistema lingüístico como
tal, sino que hace uso de uno.
 Está determinada por varios factores: cronológicos, geográficos, socio-
culturales y funcionales.

Entre la lengua y el habla se establece una especie de estrato intermedio que los
lingüistas entienden como norma. La norma es el conjunto de reglas y usos que se
toman como modelos de corrección. El hablante no puede utilizar la lengua a su
capricho, hay unas reglas que le obligan a un uso determinado. La norma es lo que
nos impide emplear algunas formas lingüísticas que, ateniéndonos a la lógica de la
lengua, podrían ser correctas. Ocurre cuando un niño dice andé, en lugar de anduve,
de la misma manera que diría jugué, miré o canté. Este tipo de normas tiene origen
histórico y, así consideradas, no constituyen ninguna irregularidad. La norma impone
desvíos en determinados aspectos de la lengua que todos aceptamos, pero el
hablante no tiene por qué conocerlos en un principio y por eso es tan común que,
entre los que están aprendiendo, surjan este tipo de errores.

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Introducción a la lingüística

Fuentes:

[Link]

[Link]

¿Qué es el signo lingüístico?

Se llama signo lingüístico a la unidad mínima de la comunicación verbal, parte de


un sistema social y psíquico de comunicación entre los seres humanos, que
conocemos como lenguaje. Este mecanismo actúa sustituyendo a las cosas de
la realidad por signos que las representan, y en el caso del lenguaje verbal, por
signos que podemos recibir a través de los sentidos y luego decodificar e interpretar
para recuperar un mensaje original.

Todo signo es una representación convencional de la realidad, que se enmarca en


un sistema convencional, social, de sustituciones: en el caso del lenguaje verbal, se
trata de la palabra por la cosa, o mejor dicho: un sonido específico por la impresión
que deja la cosa referida en la mente.

Por otro lado, el signo lingüístico aparece como parte de una cadena hablada, en la
que un signo sucede a otro, empleando silencios para separar los conjuntos
ordenados de signos que componen, por ejemplo, una oración. Por eso las lenguas
poseen una lógica, una secuencia, una manera de organizar la información que
denominamos sintaxis.

El signo lingüístico fue el tema de estudio de Ferdinand de Saussure y Charles


Sanders Peirce en el siglo XIX, cuyos estudios sentaron las bases para la Lingüística.
En especial, la obra Curso de lingüística general (1916) de Saussure.

Elementos del signo lingüístico

Los elementos del signo lingüístico, tal y como lo definió Saussure, son dos:

 Significante. Es la parte material del signo, aquella que aporta la forma y que es
reconocible mediante los sentidos. En el caso del lenguaje hablado, se trata de la

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Introducción a la lingüística

imagen mental (la imagen acústica) de los sonidos articulados y transmitidos por
el aire que se necesitan para comunicar el signo.
 Significado. Es la parte inmaterial, mental, social y abstracta del signo lingüístico,
que forma parte de lo contemplado comunitariamente en la lengua (y que son
patrimonio de todos), pero también de las capacidades expresivas del individuo
(su léxico individual). El significado vendría a ser la imagen psíquica o
el contenido que se transmite mediante el lenguaje.

Tanto el significante como el significado son facetas recíprocas del signo, es decir,
que se necesitan la una a la otra como las dos caras de una hoja de papel. Por ello no
es posible separarlos, ni manejar uno solo. A este tipo de relación se le conoce
como dicotomía.

Como se ve en la imagen anterior, para representar el mismo significado (la


imagen mental de un perro), cada lengua utiliza una cadena de sonidos diferente
(significante).

Características del signo lingüístico

Según los estudios de Saussure, el signo lingüístico posee características


determinadas:

 Arbitrariedad. La relación que hay entre significado y significante es, por lo


general, de tipo arbitrario, es decir, convencional, artificial. No hay una
relación de semejanza entre los sonidos que componen una palabra
determinada (digamos: cielo) y el significado concreto que buscan transmitir
(la idea del cielo). Es por esto que los idiomas deben aprenderse.

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Introducción a la lingüística

 Linealidad. Como se dijo antes, los significantes del lenguaje verbal forman
parte de una cadena de signos cuyo orden importa para que se puedan
entender de manera correcta. Eso se entiende como un carácter lineal: los
sonidos que componen una palabra aparecen en línea, o sea, uno delante de
otro, no todos a la vez, ni de manera desordenada: cielo no es equivalente
a ociel.
 Mutabildad e inmutabildad. Esto significa que el signo lingüístico puede mutar:
cambiar, adquirir nuevos sentidos, desplazar el nexo específico entre
significado y significante, pero siempre que lo haga a lo largo del tiempo. Un
ejemplo de ello es la etimología: el origen de las palabras modernas a partir
de las antiguas, que van lentamente cambiando.

Pero al mismo tiempo tiende a permanecer inmutable dentro de


una comunidad determinada y en un momento de la historia específico, la
relación entre significado y significante tiende a ser estática. Un ejemplo de
ello es que no podemos alterar las palabras de nuestro idioma e imponer ese
uso al resto de los hablantes del mismo.

Tipos de signos

Según Peirce, existen tres tipos distintos de signos:

 Índices. El signo tiene una relación lógica, causal, de proximidad de algún tipo
con su referente real. Por ejemplo: las huellas de un perro en el suelo,
remiten a la presencia del animal.
 Íconos. En este caso, el signo se asemeja a lo que representa, es decir, tiene
una relación mimética o de parecido. Por ejemplo: una onomatopeya del
sonido de un animal.
 Símbolos. Son los que presentan la relación más compleja entre el objeto y el
referente, ya que es totalmente cultural, arbitraria. Por ejemplo: los emblemas
religiosos, las banderas, los escudos de armas, las palabras.

Fuente: [Link]

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Introducción a la lingüística

MORFEMAS, FONEMAS, GRAFEMAS, SEMAS

Cada signo lingüístico, a su vez, puede analizarse en unidades de


significado mínimas y no independientes: los morfemas.

Así, por ejemplo, las unidades mínimas de significado que forman el signo
“descomponer” son los morfemas “des” (prefijo que significa “quitar”),
“com“(prefijo que significa “junto a “), “-pon-“(raíz del verbo) y “-er”
(terminación de infinitivo).

Hay diferentes tipos de morfemas. Los morfemas base o léxicos son


aquellos que contienen el significado básico del signo. En la palabra “chico”,
sería “chic- “. Los prefijos y sufijos modifican de algún modo ese significado
básico (como “des-“en el ejemplo de “descomponer” ): son los morfemas
derivativos. Los morfemas flexivos, por su parte, solo agregan información
sobre género, número, persona, tiempo (“-o” en “chico”, “-íamos” en
“descomponíamos”).

Los signos y los morfemas, a su vez, en una segunda articulación, se


descomponen en unidades más pequeñas que les dan forma sonora, los
fonemas. Los fonemas, entonces, constituyen las unidades mínimas
distintivas y no portadoras de significado que componen el signo lingüístico.

Se dice que son distintivas porque, si se suplanta un fonema por otro, se


forma una nueva expresión: al sustituir “p” por “t” o “c” en la palabra “papa”,
esta se transforma en “tapa” o “capa”, respectivamente. Los fonemas no son
portadores de significado porque, evidentemente, la te, la pe, la ce no
significan nada en sí. Ejemplo:
Signo
chic o

morfema morfema

fonemas fonemas
/ch/ /i/ /c/ /o/

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Introducción a la lingüística

A las unidades mínimas del sistema de representación gráfica o escrita de


la lengua se las denomina grafemas. Los grafemas no se corresponden con
los fonemas y este es uno de los motivos por los cuales las personas tienen
“faltas de ortografía”. En efecto, el fonema /b/ puede representarse mediante
dos grafemas: b y v (la gente pronuncia de la misma manera la v de “vaca” que
la b de “bueno”, pero debe diferenciarlas por escrito. En la palabra “chico”, hay
cuatro fonemas, pero cinco grafemas, por ejemplo.

Por último, el signo lingüístico, considerado como portador de significado,


puede ser dividido en semas, que son las unidades mínimas portadoras de
significado del signo. Por ejemplo, el significado de “auto” contiene, entre
otros, los siguientes semas: medio de traslado, con motor, a nafta, gas o
eléctrico, con cuatro ruedas, para un máximo de cuatro o seis personas,
etcétera.

La determinación de esos semas sirve, por un lado, para comprobar que


“auto” pertenece al mismo campo de significado que “tren”, “camión”, “moto”,
“bicicleta”, etcétera y, por otro, para diferenciarlo de los demás medios de
transporte (la presencia de puertas, por ejemplo, diferencia “auto” de
“bicicleta”; la cantidad de ruedas lo distingue de “moto”, etcétera).

Los signos que, por estar emparentados semánticamente, pertenecen al


mismo campo de significación, integran un campo semántico.

El análisis semántico ha servido, por ejemplo, para ajustar y reformular la


noción de sinonimia.

Anteriormente, se decía que los sinónimos eran dos (o más) signos que
tenían el mismo significado. Hoy, en cambio, se considera que no existen
sinónimos en abstracto fuera del marco de un texto particular. En efecto, en
un texto dado, dos palabras pueden funcionar como sinónimos, pero, en el
nivel del sistema de signos, hablaremos solo de palabras con significado
parecido o próximo, es decir, palabras que comparten varios semas. Cuando
se habla de sinonimia, entonces, se alude a los semas compartidos por dos o

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Introducción a la lingüística

más palabras, que permiten el reemplazo de una por la otra en determinados


contextos.

Por último, el significado de los signos puede ser utilizado por los
hablantes con valor DENOTATIVO o CONNOTATIVO.

La denotación es el contenido objetivo o referencial del significado de un


signo, es decir, expresa el conjunto de semas que permiten nombrar y
reconocer un referente. “Perro”, por ejemplo, tiene un significado denotativo
que posibilita identificar al ser de cuatro patas, que ladra, etcétera. La
denotación, entonces, tiene valor informacional y es estable en los diferentes
hablantes.

La connotación, por su parte, es el contenido expresivo otorgado a un


signo. Los significados connotados dan cuenta de los valores afectivos y
agregados al significado denotativo. Por eso, son mucho más variables que la
denotación, puesto que interviene en ellos la subjetividad del hablante. Un
caso de uso connotativo de un signo aparece cuando se dice que tal cantante
es un “perro”, o que a uno lo tratan como a un “perro”.

Fuente: Atorresi, Ana; Bannon, Mara; Gándara, Santiago; Kornfeld, Laura.


Lengua y Literatura. Introducción a la lingüística y la teoría literaria. Bs. As.,
Aique, 1999.

EL ACTO COMUNICATIVO

Tanto cuando hablamos como cuando leemos o escribimos, llevamos a cabo un


acto comunicativo. En el caso particular de una conversación, tanto el emisor como el
receptor están presentes, uno delante de otro o, por lo menos, del otro lado del
teléfono o del monitor, aunque no compartan simultáneamente el mismo espacio y
tiempo, como sería el caso de una llamada telefónica o de una comunicación vía web.
En cambio, en la lectura, el emisor ( el autor) está ausente; solo tenemos su mensaje:
el texto. A diferencia de la conversación, en la lectura solo cumplimos una función: la
de receptor.

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Introducción a la lingüística

Por otro lado, en el acto comunicativo participan no solo los hablantes sino
también el contexto en donde se lleva a cabo, los conocimientos de ambos, sus
gestos, los silencios, sus creencias, sus sentimientos, sensaciones prohibiciones
discursivas, reglas, etc.

En conclusión, todo acto comunicativo encierra una multiplicidad de factores que


inciden en él y son susceptibles de ser analizados.

Al esquema tradicional del circuito de comunicación: emisor, receptor, mensaje,


código, canal referente, se lo puede completar con todas las variables descriptas.

Las determinaciones “psi” (o psicológicas) son las representaciones e imágenes


psicológicas que un emisor posee de su receptor y vice
viceversa.
versa. También las
sensaciones, el estado de ánimo, los sentimientos de los hablantes inciden en el acto
comunicativo. No se produce o recibe del mismo modo un mensaje si se está
nervioso, contento, ansioso, con miedo, inseguro, etcétera.

Las competencias
ncias ideológicas y culturales de un hablante son los conocimientos
que este posee acerca del mundo en general. Son creencias, ideas, juicios, prejuicios,
opiniones, etcétera.

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Introducción a la lingüística

Las competencias lingüísticas y paralingüísticas se relacionan con la capacidad


(competencia) que un hablante tiene de hacer uso tanto de los signos lingüísticos, es
decir, de su lengua, como de los signos paralingüísticos (no verbales). Por ejemplo,
los gestos, los silencios, las miradas, la distancia, según la cultura de la que forme
parte.

Las restricciones al universo del discurso se vinculan a que el emisor no elige


libremente lo que quiere enunciar. Según la situación comunicativa, el receptor al que
el mensaje está destinado, las reglas y normas consideradas correctas dentro e una
sociedad determinada, el hablante produce un texto de acuerdo con ciertas
restricciones; del mismo modo, el receptor tiene en cuenta estas limitaciones a la
hora de interpretar correctamente un mensaje.

Entonces, el modelo de producción es la instancia en la cual el emisor construye el


mensaje, el texto, independientemente de que este sea en registro oral o escrito. Y el
modelo de interpretación, aquella en la que el receptor interpreta el mensaje, el texto
producido por el emisor, independientemente del registro en que este haya sido
construido.

Recordemos que, en el esquema del circuito de comunicación tradicional,


solamente teníamos al emisor (persona que produce y envía un mensaje), al receptor
(persona que recibe e interpreta el mensaje del emisor), el mensaje (todo el
contenido que desea comunicar el emisor), el referente ( el tema al cual se refiere
ese mensaje), el canal ( el medio a través del cual el mensaje llega desde el emisor al
receptor: puede ser oral-auditivo , escrito, audiovisual, visual, etc.) , el código ( el
sistema de signos que utiliza el emisor para codificar su mensaje; puede ser: verbal o
lingüístico, cuando usa signos lingüísticos, palabras, o no verbal o paralingüístico,
cuando se usan gestos, luces, tonos de voz, banderas, sonidos, posturas del cuerpo,
ademanes, etc.).

Fuente: Ascúa, Verónica. Recorridos literarios y lingüísticos. Bs. As., Editora UPR,
2002.

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Introducción a la lingüística

FUNCIONES DEL LENGUAJE

De acuerdo con la intención de un emisor al producir un mensaje, el lenguaje


“funcionará” de diferente modo. Por ello, hay diferentes funciones del lenguaje, cada
una de ellas centrada en uno de los elementos del circuito de comunicación. Estas
son:

REFERENTE
Función referencial

EMISOR MENSAJE RECEPTOR


Función emotiva Función poética o estética Función apelativa
o expresiva
CÓDIGO
Función metalingüística

CANAL
Función fática

Las tres funciones del lenguaje centrales son: emotiva o expresiva, referencial y
apelativa.

 La función emotiva o expresiva se centra en el emisor y busca expresar los


sentimientos, emociones, opiniones de este. Por lo tanto, se utilizarán las formas
de la primera persona gramatical, las oraciones exclamativas, las desiderativas
(que expresan deseo), las interjecciones (palabras que representan las
emociones del emisor, por ejemplo, ¡oh!, ¡ay!, ¡ufa!, el modo Subjuntivo, las marcas
de subjetividad. Esta función predomina en los diarios íntimos, en las reseñas
críticas, etc.
Ejemplo: ¡Qué hermosa mañana! Me encantan los días fríos con sol.

 La función apelativa se centra en el receptor, ya que trata de llamar su atención,


de convencerlo, de persuadirlo. Se utilizarán las formas de la segunda persona
gramatical, las oraciones imperativas, las oraciones interrogativas, los vocativos

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Introducción a la lingüística

(cuando se menciona al receptor del mensaje dentro del mensaje), el modo


Imperativo. Esta función predomina en la publicidad, la propaganda, las
instrucciones.
Ejemplo: - Lucía, prestá atención, por favor. ¡No te distraigas al cruzar la calle!

 La función referencial se centra en el referente, en el tema del mensaje, y su


objetivo es informar. Por lo tanto, van a predominar las formas de la tercera
persona gramatical, las oraciones enunciativas, las oraciones impersonales, las
marcas de objetividad, el modo Indicativo. Esta función predomina en las crónicas
y noticias periodísticas, en los textos escolares, las enciclopedias, los textos de
divulgación científica.
Ejemplo: El viernes 13 de noviembre habrá una charla por Instagram sobre las
cuatro especialidades.

Por otra parte, existen tres funciones del lenguaje secundarias: fática,
metalingüística y poética o estética.

 La función fática se centra en el canal y se preocupa por comprobar si este


funciona y si se mantiene la comunicación. Por ejemplo, cuando se conversa
acerca del tiempo con un vecino, en un ascensor, para evitar un silencio incómodo
o cuando un profesor pregunta si se entiende lo que está explicando. O en las
siguientes situaciones:
-Facundo, ¿me oís? Hay mucho ruido de colectivos…

-Paula, ¿me estás prestando atención?


-Sí, sí.

 La función metalingüística se centra en el código y se usa cuando el código (la


lengua) habla sobre sí mismo. Es la función que predomina en los diccionarios, en
los libros de Lengua. No hay que confundirla con la función referencial, ya que, a
pesar de que, generalmente, se está informando sobre algo, el tema del que se
habla es la misma lengua. Como en estos ejemplos:
La palabra “caracol” no lleva tilde porque es aguda y termina en l.
- Profe, ¿cómo se escribe “exhumar”?
En francés, “hijo” se dice “fils”.

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Introducción a la lingüística

 La función poética o estética se centra en el mensaje. Esta función es propia de


todos los textos literarios (no solo de la poesía, ¡ojo!). La intención del emisor, al
utilizar esta función, es centrarse en todas las posibilidades lingüísticas para
expresar aquello que se quiere decir. No importará solamente lo que se dice sino
cómo se dice, con qué recursos. El objetivo es crear un mensaje estético. Esta
función incluye el resto de las funciones del lenguaje.
Por ejemplo, este fragmento del cuento “las ruinas circulares”, de Jorge Luis
Borges: Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de
bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que
el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas
que están aguas arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend
no está contaminado de griego y donde es infrecuente la lepra.

Generalmente, en un texto pueden aparecer segmentos de varias funciones del


lenguaje, pero hay una que predomina.
Veamos este ejemplo:

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Introducción a la lingüística

En la publicidad anterior, hay un segmento que responde a la función expresiva en


las palabras del personaje que sostiene la botella. La pregunta de la remera responde
a la función apelativa. La información sobre la marca Fanta y sobre la red social,
función referencial. Sin embargo, la función del lenguaje que predomina en esta
publicidad es la apelativa, ya que el objetivo del emisor es que el receptor compre un
producto.

ACTOS DE HABLA

Desde el punto de vista de la teoría de Austin y Searle, los actos de habla son
las acciones que los hablantes realizan al producir un enunciado. Todos los
enunciados, explícita o implícitamente, transmiten la intención que tuvo el emisor al
enunciarlos. A esta intención se la llama fuerza ilocutoria. Por otro lado, al efecto que
tal enunciado tiene en el receptor se lo denomina fuerza perlocutoria. Dichas fuerzas
no siempre coinciden, ya que u acto de habla cuya intención fue la de preguntar, por
ejemplo: “¿Hiciste lo que te pedí?”, quizás sea recibida por el receptor como una
crítica, dado que este último cree que el emisor supone que no lo hizo.

Hay tantos actos de habla como acciones se puedan realizar con palabras. Algunos
de ellos son: aconsejar, prometer, informar, preguntar, pedir, rogar, ordenar,
disculpar, explicar, expresar, persuadir, cuestionar, criticar, advertir, amenazar,
elogiar, alabar, burlarse, ofender, insultar, desafiar, ejemplificar, reformular, invitar,
amenazar, confirmar, afirmar, negar, consultar, averiguar, convencer, persuadir,
argumentar, comparar, menospreciar, quejarse, disculparse, explicar, justificar,
justificarse, saludar, agradecer, despedirse, suplicar, bendecir, maldecir, predecir,
pronosticar, etcétera. Los actos de habla se nombran con el verbo en infinitivo.

Los actos de habla pueden ser directos o indirectos. Los directos son aquellos que
manifiestan explícitamente la acción que realiza el emisor. Por ejemplo: “¡Cerrá la
puerta!” (ordenar) o “Te invito a caminar por el parque” (invitar). Sin embargo, a veces,
bajo la forma de un acto de habla directo, se esconde otro, el indirecto. En la
pregunta: “¿Me podrías pasar esa carpeta, por favor?”, el acto de habla directo sería
preguntar; no obstante, el verdadero acto de habla, que representa la intención del
emisor, es pedir. Muchos de estos actos de habla indirectos son órdenes, disfrazadas

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Introducción a la lingüística

de preguntas. Se llaman actos de habla de cortesía porque dependen de las reglas


sociales. No responderá igual el receptor a estas órdenes “¡Decime la hora!” y “¿Me
podrías decir la hora?”.

En un diálogo pueden intercambiarse diferentes actos de habla, a los que se


denomina microactos de habla. Sin embargo, va a haber un acto de habla que
predomina, denominado macroacto de habla. Veamos este diálogo:

Pablo: -Señora, ¿está Analía, por favor? (preguntar)


Mamá de Analía: -Un minuto, enseguida la llamo… (pedir) ¡Analía, te hablan por
teléfono! (avisar)
Analía: - Hola, Pablo. (saludar)
Pablo: - ¡Hace media hora que te espero! (recriminar)
Analía: - Si te molesta tanto esperarme unos minutitos… (ofenderse)
Pablo: -¡Unos minutitos! (quejarse) ¡Hace media hora que estoy bajo la lluvia!
(quejarse)
Analía: -¿Quién te manda salir sin paraguas? (burlarse)
Pablo: - Analía, ¡mi paraguas te lo llevaste vos! (explicar)
Analía: -¿Acaso pretendías que me empapara? (ofenderse) ¡Sos un grosero!
(recriminar)

Entre paréntesis, en anaranjado, aparecen los microactos que se van sucediendo.


Pero, ¿cuál es el macroacto de todo este diálogo? Quejarse o recriminar.

Recordemos que siempre, la interpretación de un acto de habla por parte del


receptor (fuerza perlocutoria) depende del contexto y , a veces, de la voluntad de
comprensión del receptor. Por ejemplo:

- Hola, Marcos.
- Hola, Felipe. ¿cómo estás?
- Bien. ¿Sabés que conseguí dos entradas para el partido entre Argentina y
Brasil de este jueves?
- Ah, mirá. ¡Qué bueno!
- Sí, y no se me ocurre con quién ir… ¿A vos te gusta el fútbol, no?
- Che, ¿y si le decís a tu primo Pablo?
- Sí, tenés razón. Le voy a preguntar a él. Chau.

En el diálogo anterior, hay un acto de habla indirecto que es “invitar”. Marcos hace
de cuenta que no entiende la intención de la pregunta de Felipe, pero este se da
cuenta del rechazo a la invitación y se ofende.

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