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Eje 3 Resumen Rakel

El documento aborda los aspectos cognitivos en el desarrollo adolescente, destacando la transición del pensamiento concreto al lógico-formal, lo que permite a los adolescentes razonar sobre ideas abstractas y formular hipótesis. Se enfatiza la importancia de la interacción social y cultural en este proceso, así como el papel de las palabras e ideas como objetos transicionales que ayudan a los adolescentes a manejar sus emociones y a elaborar su identidad. Finalmente, se menciona que el desarrollo cognitivo está influenciado por factores personales y contextuales, y no ocurre de manera aislada.

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Eje 3 Resumen Rakel

El documento aborda los aspectos cognitivos en el desarrollo adolescente, destacando la transición del pensamiento concreto al lógico-formal, lo que permite a los adolescentes razonar sobre ideas abstractas y formular hipótesis. Se enfatiza la importancia de la interacción social y cultural en este proceso, así como el papel de las palabras e ideas como objetos transicionales que ayudan a los adolescentes a manejar sus emociones y a elaborar su identidad. Finalmente, se menciona que el desarrollo cognitivo está influenciado por factores personales y contextuales, y no ocurre de manera aislada.

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EJE III.- ASPECTOS COGNITIVOS EN EL PROCESO DE DESARROLLO ADOLESCENCIAL.

3.1.- Características funcionales del pensamiento Lógico Formal.

FERNÁNDEZ MOUJAN, O. “Abordaje teórico y clínico del adolescente”- Ed. Nueva Visión. Cap. IX

3.2.-Contribuciones del pensamiento formal a la consolidación de la identidad.

URBANO, C. y YUNI, J. (2001) “Y,…no se…”Colección Psicología y Cultura de los Adolescentes- Editorial Mi Facu. CAP. VI y VII.

Eje 3.1. FERNÁNDEZ MOUJAN, O. “Abordaje teórico y clínico del adolescente”- Ed. Nueva Visión. Cap. IX

EL PENSAMIENTO ADOLESCENTE

Durante la adolescencia, una de las tareas principales es jerarquizar las funciones yoicas, es decir, organizar
las capacidades del Yo (como percibir, pensar, defenderse) para poder enfrentar la realidad y los cambios
internos. De todas esas funciones, la más importante es el pensamiento.
En este momento vital, el adolescente atraviesa procesos de duelo: tiene que aceptar pérdidas (como el
cuerpo infantil o ciertos vínculos) y reorganizar su energía psíquica hacia nuevas personas, ideas o
actividades. Esto exige que el Yo distinga entre lo interno y lo externo, y que empiece a crear nuevos
vínculos con el mundo.
Para procesar esto, los adolescentes suelen usar mecanismos de defensa disociativos y proyectivos. para
separar partes internas que les generan conflicto y ponerlas fuera de sí (como si el problema no fuera de
ellos, sino del entorno) Por ejemplo, muchas veces proyectan en otros lo que no pueden tolerar en sí
mismos. Sin embargo, una forma más saludable de defensa es la proyección identificativa (según Rodrigué),
que les permite compartir lo que sienten sin dañar al otro ni deformar la realidad.
También se dan identificaciones introyectivas, en las que el adolescente incorpora características del otro.
Algunas de estas identificaciones ayudan a crear símbolos que permiten aceptar la pérdida y ver al otro
como alguien autónomo; otras, en cambio, mantienen una fantasía de control sobre el objeto perdido.
Todo esto crea un clima emocional depresivo saludable, en el que el Yo puede elaborar duelos, separarse de
formas infantiles de pensar y desarrollar un nuevo pensamiento, más acorde a los vínculos adultos.
Según Piaget, el pensamiento infantil se basa en lo concreto, donde se piensa sobre cosas reales. Pero el
pensamiento adulto implica lo lógico-formal, donde se puede pensar con ideas abstractas y formular
hipótesis.
Así, el adolescente pasa de una forma de pensar orientada a la acción concreta, a una nueva forma de
pensar basada en ideas, valores y proyectos, es decir, sobre objetos ideales. Este cambio permite una nueva
forma de vincularse con la realidad.
Este proceso implica una alternancia entre momentos de repliegue (el Yo se retira hacia adentro para
elaborar) y momentos de expansión (el Yo se abre al mundo externo). Piaget lo explica como el paso del
egocentrismo a la descentralización.
Durante el desarrollo, hay distintas etapas:
Etapa sensoriomotriz (fase infantil inicial):
En esta etapa, el niño conoce el mundo a través de sus sentidos y de su cuerpo (lo que toca, ve, escucha,
etc.).
Todavía no distingue bien entre él y lo que lo rodea: el objeto y el sujeto están poco diferenciados.
El centro de su experiencia es lo sensorial y él mismo, por eso se habla de un egocentrismo primario.
A medida que empieza a coordinar sus acciones, va descubriendo que la realidad no se puede controlar
completamente, y comienza a distinguir entre lo que piensa y lo que hace con su cuerpo.
- El bebé conoce el mundo con el cuerpo y los sentidos: toca, ve, chupa, mueve.
- Todavía no diferencia entre él y lo que lo rodea: por ejemplo, no entiende que el juguete existe aunque no lo vea.
- El Yo es egocéntrico: todo se vive desde lo que siente en su cuerpo.
- Cuando empieza a coordinar movimientos (agarrar, gatear, mirar y actuar), el bebé empieza a notar que hay límites: no
puede alcanzar todo ni controlar lo que pasa.
- En esta etapa se forma el comienzo del Yo corporal, pero aún está pegado al mundo exterior.

Espínola Raquel
Etapa del lenguaje simbólico (pensamiento verbal):
Acá el niño empieza a usar palabras y símbolos para pensar.
El Yo se expande otra vez, ya que puede representar cosas en su mente (imágenes, palabras, ideas) y así
organizar el mundo.
Pero en esta etapa todavía mezcla lo subjetivo (sus ideas o emociones) con lo objetivo (la realidad
externa). No siempre diferencia lo que imagina de lo que realmente pasa.
- El niño empieza a usar lenguaje, símbolos e imágenes mentales para pensar.
- El Yo se agranda otra vez porque ahora piensa con palabras e ideas.
- Pero mezcla lo subjetivo y lo objetivo: cree que si él piensa o siente algo, eso es real. Ejemplo: si tiene miedo al monstruo, el
monstruo existe.
- Su pensamiento todavía es egocéntrico, aunque de otra manera: cree que todos ven el mundo como él.
- El pensamiento se vuelve más complejo, pero aún no es lógico ni realista del todo.
Etapa de las operaciones concretas (pensamiento concreto):
En esta etapa, el niño empieza a pensar con más lógica, pero sobre hechos reales y concretos, no sobre
ideas abstractas.
Va saliendo del egocentrismo poco a poco, porque ahora puede comparar, clasificar, entender causas y
efectos.
Su juicio de realidad mejora: ya no cree que todo gira en torno a él ni que puede controlarlo todo.
Comienza a reemplazar sus ideas infantiles por otras más realistas.
- Ahora el niño puede pensar con lógica, pero sobre cosas concretas y observables.
- Comienza la descentración: ya no todo gira en torno a él, empieza a ponerse en el lugar del otro.
- Mejora el juicio de realidad: entiende que no todo lo que imagina o desea pasa.
- Puede comparar, clasificar, ordenar, razonar sobre hechos.
- Se forma una imagen del mundo más objetiva y el Yo se ubica mejor en la realidad.

Etapa del pensamiento lógico-formal (adolescencia):


Con la adolescencia aparece la capacidad de pensar con lógica sobre ideas abstractas (como teorías,
hipótesis, valores, futuro).
El Yo se expande de nuevo, ahora con el poder del pensamiento. El adolescente quiere entender y controlar
el mundo usando ideas.
Pero al principio puede confundirse:
- Puede mezclar el Yo con el no-Yo (creer que lo que piensa es lo que los demás piensan).
- Confundir símbolo y realidad (pensar que decir algo es lo mismo que hacerlo).
- Confundir lo posible con lo real (creer que todo lo que puede imaginar, puede pasar).
- Tomar las proposiciones (lo que afirma) como hechos.
La verdadera descentralización (salir del egocentrismo) se logra cuando se enfrenta con los demás en la vida
grupal y en el trabajo, donde ve que hay otras perspectivas y límites reales.
- En la adolescencia, aparece la capacidad de pensar con lógica sobre ideas abstractas: teorías, hipótesis, valores, futuro.
- El Yo se vuelve a expandir, pero ahora desde lo que piensa.
- El adolescente quiere explicar el mundo y controlarlo con ideas.
- Pero puede confundirse:
- Cree que lo que él piensa es lo que todos piensan (egocentrismo adolescente).
- Confunde lo que es posible con lo que es real.
- Cree que decir algo (símbolo) es lo mismo que hacerlo.
- Para lograr una verdadera descentración, necesita confrontarse con otros en lo social y en el trabajo: ahí aprende que hay
otras realidades, otros puntos de vista y límites.

Este pensamiento lógico-formal atraviesa tres momentos:


1. En la pubertad, aparece por primera vez, pero con rasgos mágicos (creer que pensar algo puede cambiar la
realidad).
2. En la adolescencia media, se empieza a aceptar la pérdida de la omnipotencia individual, aunque se
mantiene una fantasía de poder grupal.
3. En la adolescencia tardía, se espera que el pensamiento lógico-formal esté consolidado, permitiendo una
relación adulta con el mundo y la cultura.

Espínola Raquel
A lo largo de este proceso, se alterna entre un pensamiento mágico (más infantil, donde se cree que lo
pensado puede controlar la realidad) y un pensamiento científico (más realista, donde se piensa con lógica y
se prueban hipótesis).
Las ideas y palabras como objetos transicionales
En la adolescencia, las palabras e ideas cumplen funciones muy importantes:
"Evacuación" (liberan ansiedad),
"Control" (intentan manejar lo desconocido),
"Tanteo" (exploran posibilidades),
"Elaboración de la pérdida" (procesan los cambios). Ayudan a elaborar las pérdidas ej: el duelo por la infancia.
Estas funciones dependen de las fantasías inconscientes y de la fortaleza del Yo para tolerar la angustia que
generan los cambios.
El adolescente intenta pasar del mundo infantil al mundo adulto, y para hacerlo reemplaza objetos
concretos (como un juguete) por palabras o teorías simbólicas, que cumplen la función de objetos
transicionales (como los definió Winnicott). Por eso se las llama "palabras-juguetes": ayudan a separarse
de lo conocido sin angustiarse tanto.
En esta etapa se mezclan lo infantil y lo adulto. El mundo se llena de emociones primitivas, pero también
empieza a tener una forma lógica, gracias a la abstracción simbólica (capacidad de pensar con palabras,
ideas y símbolos).
El peligro es que estas teorías sirvan solo como escape de la realidad. Si no se las pone a prueba en lo real, el
adolescente corre el riesgo de quedarse atrapado en un pensamiento omnipotente, donde cree que
pensar algo es hacerlo.
Este pensamiento, en los comienzos de la pubertad, tiene rasgos mágicos y mesiánicos: el adolescente
elabora teorías idealistas, con poca exigencia de concretarlas. Con el tiempo, va aceptando más la realidad,
y en la adolescencia tardía se produce la caída de la omnipotencia del pensar, abriéndose a un contacto
más realista con el mundo y los otros.
Según Piaget, recién en la adolescencia el sujeto adquiere la capacidad de pensar con estructuras formales1
(es decir, puede operar con ideas abstractas, hipótesis, posibilidades). Estas capacidades no son innatas ni
solo aprendidas socialmente: surgen de la interacción entre el cuerpo (biología), la cultura (social) y las
experiencias personales (psicológicas).
El adolescente, al abandonar el pensamiento infantil subordinado, puede proyectar su futuro, reflexionar
sobre su propio pensamiento (metarreflexión) y empezar a manejar símbolos adultos, como los valores, las
ideologías o los proyectos colectivos.
1.Pensar con estructuras formales: significa poder usar un tipo de pensamiento abstracto, lógico y flexible que ya no depende solo
de lo concreto, sino que puede operar con ideas, hipótesis y posibilidades.
Es una capacidad que, según Piaget, aparece en la adolescencia y permite cosas como:
- Imaginar situaciones que aún no pasaron (pensamiento hipotético).
- Analizar un problema desde distintos puntos de vista.
- Formular teorías generales y luego aplicarlas a casos particulares.
- Hacer deducciones lógicas sin necesidad de ver u observar lo que se piensa.
- Pensar sobre el propio pensamiento (metarreflexión).
Ejemplo simple:
Un niño puede entender que si su juguete se rompe, deja de funcionar (porque lo ve).
Un adolescente, en cambio, puede razonar: “Si todas las cosas frágiles se rompen al caer, y este objeto es frágil, entonces podría
romperse aunque todavía no se haya caído”. Ya no necesita ver el hecho: usa lógica pura.
Este tipo de pensamiento es clave para: Construir un proyecto personal (pensar a futuro). Cuestionar normas o ideologías.
Adaptarse a códigos sociales más amplios que los del mundo infantil.

¿Cómo consigue todo esto? Con su nuevo instrumento, el pensamiento formal.


según Piaget, pensamiento formal le permite al adolescente logra esto:
El adolescente empieza a pensar de manera más abstracta, no solo sobre lo que ve o toca, sino también
sobre ideas y posibilidades. Esto le permite imaginar lo que podría ser más allá de la realidad. Así, puede

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entender conceptos más complejos como la patria o ideologías, y distanciarse de lo que sucede en el
presente.
Este tipo de pensamiento le ayuda a regular sus impulsos y a ver el mundo de forma más amplia. También
le permite empezar a pensar en su propia identidad y en qué quiere ser, sin tener que seguir los modelos
del pasado. Es un espacio donde puede explorar ideas sin presiones de los adultos.
A lo largo de este proceso, el adolescente busca definirse, diferenciarse y pertenecer a un grupo que
comparta su visión del mundo.
El pensamiento lógico-formal permite al adolescente:
- integrar intelectualmente las partes del self como una unidad;
- experimentar la continuidad de la identidad;
- ubicar al yo dentro de una cultura, tanto social como ideológicamente.
El pensamiento y la acción son instrumentos básicos para elaborar el cambio. No sorprende que muchos
adolescentes consulten por dificultades para pensar.
En la pubertad, el pensamiento transita una etapa mágica, donde ideas y objetos se confunden. Las
palabras pueden sustituir a los hechos y el pensamiento puede reemplazar la acción (residuos del
pensamiento concreto). Esto genera conductas omnipotentes, fantasías, juegos lingüísticos, errores de
interpretación y erotización del pensamiento, lo que puede llevar a inhibiciones intelectuales.
La manipulación de lo real y lo abstracto permite al púber “salir” del tiempo y espacio, fantasear con el
pasado o futuro, y controlar simbólicamente personas y objetos. Muchos creen haber hecho cosas que
solo pensaron.
En la adolescencia media, el pensamiento se vuelve grupal. Aunque conserva rasgos omnipotentes, ahora
se comparten ideas dentro del grupo de pares. Surge el pensamiento mesiánico: compartido, idealista,
salvador, pero no necesariamente confrontado con la realidad. Los adolescentes se sienten iguales a los
adultos, capaces de pensar en un futuro que estos no visualizan. Se distancian de padres y adultos, y buscan
aprendizaje en su generación. El riesgo está en que esta relación grupal reedite una situación infantil de
sometimiento.
Cuando hay inhibición intelectual, puede deberse a una base depresiva o volverse rigidez cognitiva:
intelectualización, que reemplaza la elaboración creativa por pensamiento estabilizante.
En la adolescencia tardía, con la identidad más afirmada, el duelo elaborado y el pensamiento formal
consolidado, se abandona el pensamiento mágico, omnipotente y mesiánico. El pensamiento se vuelve
creador y realizador: más personal, flexible, orientado al futuro. Se acepta poner a prueba las ideas a través
del trabajo y la ampliación de relaciones sociales. Al asumir su rol social.

Eje 3.2. -URBANO, C. y YUNI, J. (2001) “Y,…no se…” CAP. VI y VII.

Cap. 6 - Cambios cognitivos en la adolescencia


Durante la adolescencia, se producen cambios importantes en la forma de pensar, tanto en la cantidad
como en la calidad de las habilidades cognitivas. Estas habilidades son las que usamos para comprender la
realidad, tanto externa (como el entorno o las modas) como interna (como nuestras emociones y
pensamientos).
Estos cambios son parte de un proceso de desarrollo cognitivo, donde los adolescentes mejoran sus
habilidades para razonar, pensar y resolver problemas cotidianos. A medida que avanzan, se hacen más
capaces de comprender el mundo y de usar estas habilidades para adaptarse a su entorno.
Es importante recordar que el desarrollo cognitivo no ocurre de manera aislada. Está influido por el
contexto socio-cultural (como la escuela o los adultos) y por factores personales como la emocionalidad o
las características intelectuales del adolescente. El pensamiento no se desarrolla solo por maduración, sino
que necesita interacción con el entorno y los objetos de conocimiento. (son aquellos aspectos de la
realidad (interna o externa) con los que el adolescente interactúa cognitivamente)

Espínola Raquel
Además, aunque el desarrollo cognitivo depende de la mejora de funciones como la percepción, atención y
memoria, también necesita un entorno que estimule el pensamiento creativo y la resolución de
problemas. Las experiencias emocionales y los procesos de duelo en la adolescencia también ayudan a
movilizar el pensamiento, aunque no garantizan el desarrollo cognitivo por sí solas.
el desarrollo cognitivo en la adolescencia es un proceso complejo que depende de la interacción entre las
habilidades cognitivas del adolescente, los recursos culturales disponibles y cómo el adolescente usa su
pensamiento para enfrentar los desafíos de su transición.
Desarrollo cognitivo:Es un concepto más amplio. Se refiere a cómo evolucionan las capacidades mentales del ser humano a lo largo del
tiempo. Incluye: Atención, Memoria, Percepción, Lenguaje, Razonamiento, Solución de problemas, Imaginación y el pensamiento.
Pensamiento: Es una de las funciones cognitivas más importantes. Implica: Formar ideas, Razonar, Comparar, Elaborar juicios, Tomar
decisiones. El pensamiento forma parte del desarrollo cognitivo.

Interacciones entre pensamiento y crisis del adolescente


La adolescencia es una etapa de crisis del desarrollo, donde el adolescente enfrenta varios conflictos en un
orden progresivo. Primero, se enfrentan a problemas con su imagen corporal, luego a la búsqueda de su
identidad, y finalmente, a la aceptación de roles sociales y valores.
El adolescente puede manejar estos conflictos gracias a los cambios en su pensamiento. En esta etapa,
empieza a pensar de manera abstracta, lo que le permite reflexionar sobre sí mismo y formar sus propias
creencias y teorías sobre la vida.
El adolescente debe dejar atrás su cuerpo infantil, su rol de niño y su dependencia de los padres, lo que
puede hacer que vea el mundo exterior como hostil o frustrante. Para lidiar con esta frustración, usa el
pensamiento como una forma de compensar las pérdidas internas. Los mecanismos de defensa más
comunes en esta etapa son la intelectualización (pensar en exceso para evitar las emociones dolorosas) y la
fantasía (crear mundos imaginarios para protegerse).
Este proceso de pensamiento se debe a los cambios estructurales en el sistema cognitivo, especialmente el
desarrollo de las operaciones formales (pensar lógicamente sobre situaciones hipotéticas). Sin embargo,
como dice Carretero, aunque este tipo de pensamiento es necesario, no es suficiente para desarrollar una
identidad personal adecuada. Para lograr un desarrollo socioafectivo, también se necesitan otros factores
cognitivos.

Transiciones estructurales en el pensamiento adolescente


En la adolescencia, el pensamiento experimenta importantes transformaciones estructurales, la teoría de
Jean Piaget sobre el desarrollo cognitivo dice que el conocimiento se construye a través de la interacción
entre el sujeto y su entorno, mediante un proceso de adaptación, que incluye dos mecanismos: la
asimilación (incorporar nuevos conocimientos a esquemas previos) y la acomodación (modificar los
esquemas para adaptarse a nuevas situaciones).
El desarrollo intelectual de los adolescentes está marcado por un cambio de pensamiento concreto
(basado en lo observable) a pensamiento formal (abstracto y lógico). A partir de los 11-12 años, los
adolescentes comienzan a usar razonamiento abstracto y lógico, que se va perfeccionando hasta los 15-17
años. Aunque Piaget pensaba que todos los adolescentes alcanzaban el pensamiento formal al final de la
adolescencia, investigaciones posteriores mostraron que no todos lo logran de la misma manera. Piaget
también destacó que la falta de estimulación socio-cultural podría retrasar este desarrollo, ya que el
pensamiento abstracto depende tanto de la maduración del cerebro como de la experiencia social.
Durante la adolescencia, se producen varias transformaciones en el pensamiento, como el desarrollo de la
metacognición (pensar sobre el propio pensamiento) y la capacidad de pensar abstractamente. Esto
permite a los adolescentes hacer generalizaciones y entender conceptos más complejos, más allá de lo
observable. .
En la adolescencia, el pensamiento abstracto permite a los adolescentes argumentar y reflexionar sobre sus
propios juicios. Comienzan a usar símbolos para representar otros símbolos, lo que les ayuda a aprender
notaciones científicas y manejar un lenguaje más complejo. También desarrollan la capacidad de

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razonamiento lógico, utilizando tanto el razonamiento inductivo (de lo particular a lo general) como el
deductivo (de lo general a lo particular) para probar teorías.
Al resolver problemas, los adolescentes consideran todas las posibilidades y las prueban mediante
experimentación. Usan razonamiento hipotético para crear hipótesis y comprobarlas. Aunque esta
capacidad no es nueva, se vuelve más compleja y organizada en la adolescencia.
El desarrollo del pensamiento formal depende de un entorno social que proporcione estímulos intelectuales.
El lenguaje es fundamental, especialmente la sintaxis, para representar la realidad. El entorno familiar,
escolar y social debe promover el intercambio de ideas, lo que favorece el desarrollo cognitivo. La educación
formal y el entrenamiento en razonamiento científico son clave para alcanzar el pensamiento formal. el
pensamiento adolescente se vuelve más lógico y abstracto, y esta transición es clave para la construcción
de la identidad y la capacidad de resolver problemas

Cap. 7: Los procesos cognitivos en la dinámica psicológica de la adolescencia


La resolución de la crisis adolescente:
El desarrollo cognitivo de los adolescentes es crucial para superar la crisis de esta etapa. Los adolescentes,
en su egocentrismo, tienden a sobrevalorar sus creencias y teorías, creyendo que pueden transformar la
realidad. Este egocentrismo intelectual genera dificultades para comprender a los demás, lo que resulta en
ideas poco realistas. Fenómenos como la "audiencia imaginaria" y la "fábula personal" son comunes, lo que
les hace sentir que siempre están siendo observados o que sus experiencias son únicas. La adquisición del
pensamiento abstracto les permite formular principios éticos y filosóficos, lo que les ayuda en su proceso
de búsqueda de identidad.
Los interrogantes metafísicos:
El adolescente, al cuestionarse sobre quién es, experimenta ansiedad y la construcción de su autoconcepto.
Este proceso implica la desidealización de los padres y la toma de conciencia de la muerte, lo que genera
una búsqueda de respuestas metafísicas. A través de misticismo o ateísmo, el adolescente intenta
enfrentar la incertidumbre y angustia existencial, pasando por períodos de ambivalencia y fluctuación en su
sistema de creencias.
La discriminación temporal:
El adolescente experimenta una ruptura en el equilibrio logrado en la infancia, lo que se refleja en su
percepción del tiempo. Experimentan confusión entre pasado, presente y futuro, y tienden a relacionar el
tiempo con experiencias cotidianas más que con el tiempo cronológico. Esto lleva a una visión más
irracional del tiempo, donde se priorizan ciertos momentos y se descuidan otros. El proceso de superar
esta confusión está vinculado con la aceptación de la pérdida de la infancia y la diferenciación de la noción
del tiempo cronológico. A medida que el adolescente madura, su capacidad para pensar en el tiempo de
forma abstracta les permite enfrentar los duelos, la aceptación de su mortalidad y la construcción de su
identidad adulta.

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