Eje 3 Resumen Rakel
Eje 3 Resumen Rakel
FERNÁNDEZ MOUJAN, O. “Abordaje teórico y clínico del adolescente”- Ed. Nueva Visión. Cap. IX
URBANO, C. y YUNI, J. (2001) “Y,…no se…”Colección Psicología y Cultura de los Adolescentes- Editorial Mi Facu. CAP. VI y VII.
Eje 3.1. FERNÁNDEZ MOUJAN, O. “Abordaje teórico y clínico del adolescente”- Ed. Nueva Visión. Cap. IX
EL PENSAMIENTO ADOLESCENTE
Durante la adolescencia, una de las tareas principales es jerarquizar las funciones yoicas, es decir, organizar
las capacidades del Yo (como percibir, pensar, defenderse) para poder enfrentar la realidad y los cambios
internos. De todas esas funciones, la más importante es el pensamiento.
En este momento vital, el adolescente atraviesa procesos de duelo: tiene que aceptar pérdidas (como el
cuerpo infantil o ciertos vínculos) y reorganizar su energía psíquica hacia nuevas personas, ideas o
actividades. Esto exige que el Yo distinga entre lo interno y lo externo, y que empiece a crear nuevos
vínculos con el mundo.
Para procesar esto, los adolescentes suelen usar mecanismos de defensa disociativos y proyectivos. para
separar partes internas que les generan conflicto y ponerlas fuera de sí (como si el problema no fuera de
ellos, sino del entorno) Por ejemplo, muchas veces proyectan en otros lo que no pueden tolerar en sí
mismos. Sin embargo, una forma más saludable de defensa es la proyección identificativa (según Rodrigué),
que les permite compartir lo que sienten sin dañar al otro ni deformar la realidad.
También se dan identificaciones introyectivas, en las que el adolescente incorpora características del otro.
Algunas de estas identificaciones ayudan a crear símbolos que permiten aceptar la pérdida y ver al otro
como alguien autónomo; otras, en cambio, mantienen una fantasía de control sobre el objeto perdido.
Todo esto crea un clima emocional depresivo saludable, en el que el Yo puede elaborar duelos, separarse de
formas infantiles de pensar y desarrollar un nuevo pensamiento, más acorde a los vínculos adultos.
Según Piaget, el pensamiento infantil se basa en lo concreto, donde se piensa sobre cosas reales. Pero el
pensamiento adulto implica lo lógico-formal, donde se puede pensar con ideas abstractas y formular
hipótesis.
Así, el adolescente pasa de una forma de pensar orientada a la acción concreta, a una nueva forma de
pensar basada en ideas, valores y proyectos, es decir, sobre objetos ideales. Este cambio permite una nueva
forma de vincularse con la realidad.
Este proceso implica una alternancia entre momentos de repliegue (el Yo se retira hacia adentro para
elaborar) y momentos de expansión (el Yo se abre al mundo externo). Piaget lo explica como el paso del
egocentrismo a la descentralización.
Durante el desarrollo, hay distintas etapas:
Etapa sensoriomotriz (fase infantil inicial):
En esta etapa, el niño conoce el mundo a través de sus sentidos y de su cuerpo (lo que toca, ve, escucha,
etc.).
Todavía no distingue bien entre él y lo que lo rodea: el objeto y el sujeto están poco diferenciados.
El centro de su experiencia es lo sensorial y él mismo, por eso se habla de un egocentrismo primario.
A medida que empieza a coordinar sus acciones, va descubriendo que la realidad no se puede controlar
completamente, y comienza a distinguir entre lo que piensa y lo que hace con su cuerpo.
- El bebé conoce el mundo con el cuerpo y los sentidos: toca, ve, chupa, mueve.
- Todavía no diferencia entre él y lo que lo rodea: por ejemplo, no entiende que el juguete existe aunque no lo vea.
- El Yo es egocéntrico: todo se vive desde lo que siente en su cuerpo.
- Cuando empieza a coordinar movimientos (agarrar, gatear, mirar y actuar), el bebé empieza a notar que hay límites: no
puede alcanzar todo ni controlar lo que pasa.
- En esta etapa se forma el comienzo del Yo corporal, pero aún está pegado al mundo exterior.
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Etapa del lenguaje simbólico (pensamiento verbal):
Acá el niño empieza a usar palabras y símbolos para pensar.
El Yo se expande otra vez, ya que puede representar cosas en su mente (imágenes, palabras, ideas) y así
organizar el mundo.
Pero en esta etapa todavía mezcla lo subjetivo (sus ideas o emociones) con lo objetivo (la realidad
externa). No siempre diferencia lo que imagina de lo que realmente pasa.
- El niño empieza a usar lenguaje, símbolos e imágenes mentales para pensar.
- El Yo se agranda otra vez porque ahora piensa con palabras e ideas.
- Pero mezcla lo subjetivo y lo objetivo: cree que si él piensa o siente algo, eso es real. Ejemplo: si tiene miedo al monstruo, el
monstruo existe.
- Su pensamiento todavía es egocéntrico, aunque de otra manera: cree que todos ven el mundo como él.
- El pensamiento se vuelve más complejo, pero aún no es lógico ni realista del todo.
Etapa de las operaciones concretas (pensamiento concreto):
En esta etapa, el niño empieza a pensar con más lógica, pero sobre hechos reales y concretos, no sobre
ideas abstractas.
Va saliendo del egocentrismo poco a poco, porque ahora puede comparar, clasificar, entender causas y
efectos.
Su juicio de realidad mejora: ya no cree que todo gira en torno a él ni que puede controlarlo todo.
Comienza a reemplazar sus ideas infantiles por otras más realistas.
- Ahora el niño puede pensar con lógica, pero sobre cosas concretas y observables.
- Comienza la descentración: ya no todo gira en torno a él, empieza a ponerse en el lugar del otro.
- Mejora el juicio de realidad: entiende que no todo lo que imagina o desea pasa.
- Puede comparar, clasificar, ordenar, razonar sobre hechos.
- Se forma una imagen del mundo más objetiva y el Yo se ubica mejor en la realidad.
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A lo largo de este proceso, se alterna entre un pensamiento mágico (más infantil, donde se cree que lo
pensado puede controlar la realidad) y un pensamiento científico (más realista, donde se piensa con lógica y
se prueban hipótesis).
Las ideas y palabras como objetos transicionales
En la adolescencia, las palabras e ideas cumplen funciones muy importantes:
"Evacuación" (liberan ansiedad),
"Control" (intentan manejar lo desconocido),
"Tanteo" (exploran posibilidades),
"Elaboración de la pérdida" (procesan los cambios). Ayudan a elaborar las pérdidas ej: el duelo por la infancia.
Estas funciones dependen de las fantasías inconscientes y de la fortaleza del Yo para tolerar la angustia que
generan los cambios.
El adolescente intenta pasar del mundo infantil al mundo adulto, y para hacerlo reemplaza objetos
concretos (como un juguete) por palabras o teorías simbólicas, que cumplen la función de objetos
transicionales (como los definió Winnicott). Por eso se las llama "palabras-juguetes": ayudan a separarse
de lo conocido sin angustiarse tanto.
En esta etapa se mezclan lo infantil y lo adulto. El mundo se llena de emociones primitivas, pero también
empieza a tener una forma lógica, gracias a la abstracción simbólica (capacidad de pensar con palabras,
ideas y símbolos).
El peligro es que estas teorías sirvan solo como escape de la realidad. Si no se las pone a prueba en lo real, el
adolescente corre el riesgo de quedarse atrapado en un pensamiento omnipotente, donde cree que
pensar algo es hacerlo.
Este pensamiento, en los comienzos de la pubertad, tiene rasgos mágicos y mesiánicos: el adolescente
elabora teorías idealistas, con poca exigencia de concretarlas. Con el tiempo, va aceptando más la realidad,
y en la adolescencia tardía se produce la caída de la omnipotencia del pensar, abriéndose a un contacto
más realista con el mundo y los otros.
Según Piaget, recién en la adolescencia el sujeto adquiere la capacidad de pensar con estructuras formales1
(es decir, puede operar con ideas abstractas, hipótesis, posibilidades). Estas capacidades no son innatas ni
solo aprendidas socialmente: surgen de la interacción entre el cuerpo (biología), la cultura (social) y las
experiencias personales (psicológicas).
El adolescente, al abandonar el pensamiento infantil subordinado, puede proyectar su futuro, reflexionar
sobre su propio pensamiento (metarreflexión) y empezar a manejar símbolos adultos, como los valores, las
ideologías o los proyectos colectivos.
1.Pensar con estructuras formales: significa poder usar un tipo de pensamiento abstracto, lógico y flexible que ya no depende solo
de lo concreto, sino que puede operar con ideas, hipótesis y posibilidades.
Es una capacidad que, según Piaget, aparece en la adolescencia y permite cosas como:
- Imaginar situaciones que aún no pasaron (pensamiento hipotético).
- Analizar un problema desde distintos puntos de vista.
- Formular teorías generales y luego aplicarlas a casos particulares.
- Hacer deducciones lógicas sin necesidad de ver u observar lo que se piensa.
- Pensar sobre el propio pensamiento (metarreflexión).
Ejemplo simple:
Un niño puede entender que si su juguete se rompe, deja de funcionar (porque lo ve).
Un adolescente, en cambio, puede razonar: “Si todas las cosas frágiles se rompen al caer, y este objeto es frágil, entonces podría
romperse aunque todavía no se haya caído”. Ya no necesita ver el hecho: usa lógica pura.
Este tipo de pensamiento es clave para: Construir un proyecto personal (pensar a futuro). Cuestionar normas o ideologías.
Adaptarse a códigos sociales más amplios que los del mundo infantil.
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entender conceptos más complejos como la patria o ideologías, y distanciarse de lo que sucede en el
presente.
Este tipo de pensamiento le ayuda a regular sus impulsos y a ver el mundo de forma más amplia. También
le permite empezar a pensar en su propia identidad y en qué quiere ser, sin tener que seguir los modelos
del pasado. Es un espacio donde puede explorar ideas sin presiones de los adultos.
A lo largo de este proceso, el adolescente busca definirse, diferenciarse y pertenecer a un grupo que
comparta su visión del mundo.
El pensamiento lógico-formal permite al adolescente:
- integrar intelectualmente las partes del self como una unidad;
- experimentar la continuidad de la identidad;
- ubicar al yo dentro de una cultura, tanto social como ideológicamente.
El pensamiento y la acción son instrumentos básicos para elaborar el cambio. No sorprende que muchos
adolescentes consulten por dificultades para pensar.
En la pubertad, el pensamiento transita una etapa mágica, donde ideas y objetos se confunden. Las
palabras pueden sustituir a los hechos y el pensamiento puede reemplazar la acción (residuos del
pensamiento concreto). Esto genera conductas omnipotentes, fantasías, juegos lingüísticos, errores de
interpretación y erotización del pensamiento, lo que puede llevar a inhibiciones intelectuales.
La manipulación de lo real y lo abstracto permite al púber “salir” del tiempo y espacio, fantasear con el
pasado o futuro, y controlar simbólicamente personas y objetos. Muchos creen haber hecho cosas que
solo pensaron.
En la adolescencia media, el pensamiento se vuelve grupal. Aunque conserva rasgos omnipotentes, ahora
se comparten ideas dentro del grupo de pares. Surge el pensamiento mesiánico: compartido, idealista,
salvador, pero no necesariamente confrontado con la realidad. Los adolescentes se sienten iguales a los
adultos, capaces de pensar en un futuro que estos no visualizan. Se distancian de padres y adultos, y buscan
aprendizaje en su generación. El riesgo está en que esta relación grupal reedite una situación infantil de
sometimiento.
Cuando hay inhibición intelectual, puede deberse a una base depresiva o volverse rigidez cognitiva:
intelectualización, que reemplaza la elaboración creativa por pensamiento estabilizante.
En la adolescencia tardía, con la identidad más afirmada, el duelo elaborado y el pensamiento formal
consolidado, se abandona el pensamiento mágico, omnipotente y mesiánico. El pensamiento se vuelve
creador y realizador: más personal, flexible, orientado al futuro. Se acepta poner a prueba las ideas a través
del trabajo y la ampliación de relaciones sociales. Al asumir su rol social.
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Además, aunque el desarrollo cognitivo depende de la mejora de funciones como la percepción, atención y
memoria, también necesita un entorno que estimule el pensamiento creativo y la resolución de
problemas. Las experiencias emocionales y los procesos de duelo en la adolescencia también ayudan a
movilizar el pensamiento, aunque no garantizan el desarrollo cognitivo por sí solas.
el desarrollo cognitivo en la adolescencia es un proceso complejo que depende de la interacción entre las
habilidades cognitivas del adolescente, los recursos culturales disponibles y cómo el adolescente usa su
pensamiento para enfrentar los desafíos de su transición.
Desarrollo cognitivo:Es un concepto más amplio. Se refiere a cómo evolucionan las capacidades mentales del ser humano a lo largo del
tiempo. Incluye: Atención, Memoria, Percepción, Lenguaje, Razonamiento, Solución de problemas, Imaginación y el pensamiento.
Pensamiento: Es una de las funciones cognitivas más importantes. Implica: Formar ideas, Razonar, Comparar, Elaborar juicios, Tomar
decisiones. El pensamiento forma parte del desarrollo cognitivo.
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razonamiento lógico, utilizando tanto el razonamiento inductivo (de lo particular a lo general) como el
deductivo (de lo general a lo particular) para probar teorías.
Al resolver problemas, los adolescentes consideran todas las posibilidades y las prueban mediante
experimentación. Usan razonamiento hipotético para crear hipótesis y comprobarlas. Aunque esta
capacidad no es nueva, se vuelve más compleja y organizada en la adolescencia.
El desarrollo del pensamiento formal depende de un entorno social que proporcione estímulos intelectuales.
El lenguaje es fundamental, especialmente la sintaxis, para representar la realidad. El entorno familiar,
escolar y social debe promover el intercambio de ideas, lo que favorece el desarrollo cognitivo. La educación
formal y el entrenamiento en razonamiento científico son clave para alcanzar el pensamiento formal. el
pensamiento adolescente se vuelve más lógico y abstracto, y esta transición es clave para la construcción
de la identidad y la capacidad de resolver problemas
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