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Renacimiento

El siglo XVI se caracteriza por el Renacimiento, un periodo que resalta el individualismo, el optimismo y el racionalismo, impulsando un renacer de los estudios clásicos y la cultura humanista. En España, se vive un esplendor político y cultural bajo el imperio español, aunque también se enfrenta a crisis económicas y sociales, así como a la censura y la Inquisición. La poesía renacentista se transforma con la influencia de Italia, incorporando nuevos temas y formas, destacando el amor, la naturaleza y la moral, y se manifiesta a través de figuras como Garcilaso de la Vega.
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Renacimiento

El siglo XVI se caracteriza por el Renacimiento, un periodo que resalta el individualismo, el optimismo y el racionalismo, impulsando un renacer de los estudios clásicos y la cultura humanista. En España, se vive un esplendor político y cultural bajo el imperio español, aunque también se enfrenta a crisis económicas y sociales, así como a la censura y la Inquisición. La poesía renacentista se transforma con la influencia de Italia, incorporando nuevos temas y formas, destacando el amor, la naturaleza y la moral, y se manifiesta a través de figuras como Garcilaso de la Vega.
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LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA – 1º BACHILLERATO 1

LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

1. PENSAMIENTO Y CULTURA EN EL SIGLO XVI

El término Renacimiento define todo el periodo cultural y social posterior a la Edad Media. Alude al
renacer de los estudios clásicos y a la veneración por los autores grecolatinos. Está estrechamente
relacionado con el concepto de Humanismo: movimiento cultural iniciado en Italia que, considerando al
hombre centro del universo, dedica sus esfuerzos al estudio de las letras humanas. Estos estudios acaban
por extenderse a todas las ramas del saber y configuran una visión del mundo inseparable de las nuevas
condiciones socioeconómicas de la época.

1.1. Rasgos del Renacimiento:


● Se destaca la dignidad del hombre, centro del mundo y dueño de su destino, lo cual se opone al
teocentrismo e inmovilismo de la sociedad estamental. Estamos ante el típico individualismo
burgués.
● Optimismo e intenso vitalismo que se manifiesta tanto en el arte y en la literatura de este periodo
como en el esplendor casi pagano de cortes y palacios, con sus fiestas y lujos. Se canta el amor y los
placeres en una sociedad muy secularizada1 y alejada de la concepción teocéntrica de la Edad
Media. Se piensa que el hombre es la medida de todas las cosas y que es capaz de dominar el
universo con sus conocimientos.
● Racionalismo: se cree que el hombre es capaz de dominar el universo con sus conocimientos y se
considera que el saber es un rasgo de lo humano. La confianza en el poder de la razón explica el
nacimiento de una idea bien fecunda desde entonces: la idea de progreso. Según ella, la economía y
el mundo material pueden avanzar de forma indefinida y también el hombre en el terreno moral
puede alcanzar cotas de humanidad desconocidas.
● Neoplatonismo: según las ideas neoplatónicas, la realidad material no es sino una manifestación del
orden espiritual superior, armónico y perfecto, que el hombre puede alcanzar por el conocimiento,
el amor, la contemplación de la belleza natural, etc.
● Afán de reformas: la insatisfacción intelectual humanista lleva a proponer profundas reformas,
propugnar utopías2 y, en algunos casos, al escepticismo3 y al desengaño. El deseo de renovación
religiosa culminará pronto en el Cisma de Occidente que supondrá la fragmentación de la iglesia
cristiana por el auge de la reforma protestante promovida por Martin Lutero. Ante estas propuestas
de renovación religiosa, la Iglesia católica convocó el Concilio de Trento. En él se definieron los
dogmas católicos esenciales en un intento de hacer frente al protestantismo. Esta reacción dará
lugar a un movimiento religioso y político llamado Contrarreforma, en el que desempeñó un papel
importantísimo España.
● Se produce una revalorización del latín, al mismo tiempo que se promociona el uso de las lenguas
vulgares: por una parte, se intenta llegar al máximo número de lectores y por otra, la cultura se va
convirtiendo en un coto cerrado para los entendidos, los humanistas, y el latín es el idioma
apropiado para entenderse entre ellos por encima de las fronteras, pero también el muro de
contención adecuado para impedir el acceso a intrusos.
● El Renacimiento es un periodo de gran auge artístico y cultural. Es la época de científicos como
Copérnico o Kepler, de artistas como Rafael, Miguel Ángel, Fray Angélico, Piero della Francesca,
Botticelli; arquitectos como Brunelleschi o Bramante; músicos como Palestrina, Tomás Luis de
Victoria o escritores como Shakespeare, Marlowe, Rabelais, Ronsard, Montaigne, Sá de Miranda,
Camoëns, además de la impresionante nómina de escritores españoles

1
secularizada: laica, no religiosa.
2
utopía: plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación
3
escepticismo: doctrina de ciertos filósofos antiguos y modernos, que consiste en afirmar que la verdad no existe, o que, si existe, el
hombre es incapaz de conocerla.
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LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

2. ESPAÑA EN EL SIGLO XVI

● Hegemonía española en Europa: se crea el gran imperio español, con Carlos I y Felipe II. Los grandes
descubrimientos y la victoria de Lepanto son dos símbolos del esplendor y la plenitud política.
● La economía pasa de un periodo de gran prosperidad a una fuerte crisis que llevó a la bancarrota del
estado en varias ocasiones. Esto generará una grave crisis social.
● Tras una época de aperturismo cultural, en la primera mitad del siglo, se pasa a la cerrazón y censura
en el reinado de Felipe II, para evitar el contagio de las ideas protestantes. Es un periodo de gran poder
de la Inquisición y en el que se sigue el espíritu de la Contrarreforma.
● Socialmente, la nobleza sigue teniendo en el siglo XVI una importancia preeminente, continúan
teniendo apreciables privilegios, por lo que hay un gran interés por conseguir al menos la categoría de
hidalgo. En el siglo XVI se acentúan los valores nobiliarios y se acentúa el desprecio hacia el trabajo
manual. Esta actitud provoca una ola creciente de vagabundos, mendigos y pordioseros.
● Dentro de la sociedad renacentista española destacan los conversos, judíos y moriscos obligados a
convertirse al cristianismo para evitar la expulsión. Este grupo social fue siempre visto con suspicacia
por los cristianos viejos y en muchos casos perseguidos por la Inquisición.

3. TRANSFORMACIONES HISTÓRICAS DE LOS GÉNEROS LITERARIOS: LA POESÍA EN EL SIGLO XVI

La poesía que más escucha la población del siglo XVI continúa siendo la lírica tradicional y el
romancero, que se transmite a través de los Cancioneros donde convive la poesía popular con la culta.
Desde fines de los años 20 y hasta la mitad del siglo, se produce la aclimatación de las nuevas formas
y contenidos procedentes de Italia. Fecha clave será la de 1543, año en que se publican póstumamente las
obras de Juan Boscán y Garcilaso de la Vega, pioneros en la defensa de la poesía renacentista italianizante.
La rápida difusión de sus obras, especialmente las de Garcilaso, contribuirá de modo decisivo al triunfo de la
nueva poesía. Esta introduce nuevos géneros, motivos, temas, versos y estrofas, además de una sensibilidad
poética diferente

3.1. TEMAS DE LA POESÍA EN EL SIGLO XVI


3.1.1. Tópicos clásicos
La literatura clásica grecolatina va a proporcionar temas y géneros en la poesía renacentista. Así,
reaparecen insistentemente una serie de tópicos clásicos en la lírica renacentista:

● Carpe diem (‘Goza del día de hoy’): llamada a aprovechar el momento, pues la vida es breve y la
fortuna variable y no se sabe qué puede ocurrir mañana.
● Collige, virgo, rosam (‘Recoge, doncella, las rosas’): exhortación a una joven para que ame antes
de que el tiempo marchite su belleza.
● Aurea mediocritas (‘La feliz mediocridad’): alabanza de la vida moderada, alejada de grandes
ambiciones y pasiones que sólo acarrearían preocupaciones e infelicidad.
● Beatus ille (‘Feliz aquel’): añoranza de la vida apartada del fragor mundano, generalmente en
contacto con la naturaleza, lugar apropiado para encontrar la paz y la armonía. A este estaría muy
próximo otro tópico renacentista conocido como menosprecio de corte y alabanza de aldea, en el
que por iguales motivos se pondera la vida en el campo en detrimento de la ajetreada y conflictiva
vida cortesana.

3.1.2. Mitología
Es notable la presencia de la mitología en toda esta poesía. El acervo4 mitológico proporciona al
poeta un considerable conjunto de asuntos y motivos, que son tomados bien directamente de los autores

4
acervo: conjunto de bienes morales o culturales acumulados por tradición o herencia.
LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA – 1º BACHILLERATO 3
LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

clásicos, bien indirectamente de las mitografías, verdaderos diccionarios universales muy frecuentes en la
época.

3.1.3. Amor
Tema omnipresente de la poesía renacentista es el amor. El amor está ahora influido por la filosofía
neoplatónica. Es ahora una virtud del entendimiento, que contribuye a hacer mejores a los hombres.
Mediante el amor, el hombre se eleva de lo inmaterial a lo material: superando la sensualidad, que es “pura
materia”, la contemplación de la belleza femenina (como de la belleza de la naturaleza o la armonía musical)
le permite acceder al conocimiento de la Belleza Absoluta.
Sin embargo, el amor aparece también como fuente de frustración y dolor: el enamorado percibe
que le resulta imposible alcanzar el amor o comprueba que este no es eterno y se puede perder. Por ello la
poesía renacentista manifiesta la frustración y la inhibición, el deseo no satisfecho por medio de antítesis
que son características de la lírica de este período: fuego/hielo, día/noche, calma/tormenta, paz/guerra…
Vinculado con el amor aparece el tópico de la belleza de la mujer se idealiza como reflejo de la
belleza divina y se describe mediante el tópico de la Descriptio puellae (“descripción de la muchacha”). Se
trata de una descripción de la belleza femenina que sigue una serie de normas:
▪ La descripción se realiza de arriba abajo (cabeza, rostro, cuello, brazos, manos, torso y piernas,
aunque con mucha frecuencia se detienen en el cuello).
▪ En la cabeza, el cabello es rubio y da pie a una serie de imágenes constantes (comparaciones: el
cabello es como el oro; metáforas: el cabello es oro). Si el cabello es blanco (signo de vejez), las
imágenes usadas son nieve o plata.
▪ El rostro se describe aludiendo a elementos naturales vinculados con la pasión y el calor (flores o
frutos rojos o rosas para los labios y las mejillas), con la pureza y la frialdad (mármol, hielo, cristal,
etc.) Los ojos se asemejarán a estrellas, soles, etc. Todo en la amada es luz.
A toda esta belleza, Dante y Petrarca añaden un componente espiritual y convierten a la mujer en la
donna angelicata, mujer ángel, cuyo amor hace brotar en el hombre no los instintos carnales sino el deseo
de superarse a sí mismo.
La belleza femenina da pie a otros dos tópicos muy conocidos, el Carpe diem (Disfruta cada día) y
Collige, virgo, rosas (Muchacha, corta las rosas). En ambos, el poeta anima a una mujer joven y bella a que
aproveche la juventud y la belleza mientras estas duren, ya que el tiempo de los placeres es muy breve. Se
identifica la juventud y la belleza con las estaciones (la primavera es la juventud, el otoño o el invierno, la
vejez) o con las flores, en especial la rosa, cuya belleza dura poco.
Para alabar a los varones el tópico renacentista es Sapientia et fortitudo (Sabiduría y valor), es decir,
la mezcla del soldado y el estudioso. Se valora que los hombres cultiven tanto su físico (con la danza, la caza
o la guerra) como el espíritu (con el estudio, la creación literaria, el canto y la música).

3.1.4. Naturaleza
La Naturaleza, olvidada durante la Edad Media, aparecerá en el Renacimiento bellamente estilizada
como reflejo de la Belleza divina y como marco de incidencias amorosas, en armonía y reposo, que
contrasta con su agitado espíritu.
En la descripción de la naturaleza se sigue el tópico del locus amoenus (lugar agradable), procedente
de Virgilio, que describe una naturaleza ideal, armónica y reposada, con unas características fijas: arboleda,
sombras, corrientes de aguas cristalinas, flores, serenidad climatológica, prados de hierba fresca…
Relacionado con la descripción de la naturaleza están los tópicos de la alabanza de la vida sencilla:
Beatus ille y Aurea mediocritas. Fuera de la literatura bucólica y pastoril, el campo y la aldea se
contraponen a la ciudad y la Corte como un refugio de paz frente a los embates de la vida. El tópico de la
Aurea mediocritas (la feliz mediocridad) alaba la vida sin riquezas ni ambiciones, pero tranquila frente a las
preocupaciones del rico. Junto a este tópico, el Beatus ille (Feliz aquel) muestra la añoranza de la vida
apartada del mundo, generalmente en contacto con la naturaleza, lugar apropiado para encontrar la paz y la
armonía.
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LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

3.1.5. Poesía de carácter moral


Durante el primer Renacimiento (época de Carlos I) la literatura y arte se paganizan. A partir del
reinado de Felipe II, aunque se mantienen los temas renacentistas, aparece también el sentimiento religioso
a través de la literatura mística y ascética.
La poesía de carácter moral crece en importancia a lo largo del siglo. Esta poesía también desarrolla
los tópicos latinos del beatus ille o del aurea mediocritas. Hay que entenderla en dos sentidos: por un lado
como manifestación de la insatisfacción ante una nueva sociedad individualista y urbana y, por otra, como
consecuencia de la nueva moral de la Contrarreforma, surgida del Concilio de Trento, que postula un
código de conducta más rígida frente al puritanismo protestante.

3.2. FORMAS DE LA POESÍA RENACENTISTA


Formalmente, la poesía renacentista es fuertemente innovadora: nuevos versos, nuevas estrofas,
nuevos géneros:
● Innovaciones métricas: el verso predilecto es el endecasílabo, con el que alterna frecuentemente el
heptasílabo. En general, las dos líneas poéticas de la época, la amorosa y la moral, se diferencian
también por la forma de expresión elegida. La lírica amorosa se expresa en canciones, sonetos,
madrigales o sextinas; la de temática moral prefiere géneros como la epístola o la oda y estrofas
como el terceto encadenado, la silva y la lira, además del soneto. 5
● Innovaciones en los géneros: se recuperan muchos de la tradición grecolatina: églogas, odas,
epístolas, elegías, sátiras…6

3.3. ESCUELAS DE LA POESÍA EN EL SIGLO XVI

Primer Renacimiento o época de Carlos I Segundo Renacimiento o época de Felipe II


Juan Boscán Escuela salmantina Escuela sevillana
Garcilaso de la Vega Fray Luis de León Luis Barahona de Soto
Otros autores de la renovación poética: Diego Francisco de Aldana Fernando de Herrera
Hurtado de Mendoza, Gutierre de Cetina, Hernando Francisco de la Torre
de Acuña. La poesía mística
San Juan de la Cruz
Santa Teresa de Jesús

3.4. GARCILASO DE LA VEGA

Garcilaso de la Vega fue el prototipo del cortesano renacentista, tal como lo había definido el italiano
Baltasar Castiglione: muy culto, elegante, valeroso y hombre de letras. Garcilaso vivió, como él mismo dice,
“tomando ora la pluma, ora la espada”.

3.4.1. ETAPAS DE SU POESÍA


Primera etapa: relacionada con la poesía de Cancionero
La obra de Garcilaso arranca de la poesía cancioneril del siglo XV. En su primera etapa Garcilaso
cultivó una poesía arraigada en el cancionero. En este período, junto con composiciones en octosílabos,
practica ya las formas italianas, pero sus versos carecen de elementos petrarquistas. Sus poemas de esta

5
Soneto: poema estrófico de 14 versos compuesto por dos cuartetos y dos tercetos. Lira: estrofa de cinco verbos (7 a, 11B, 7 a, 7b, 11B). Octava real:
estrofa de ocho versos de arte mayor (ABABABCC). Estancia: propia de la canción, tiene un número variable de versos endecasílabos y heptasílabos
con una estructura fija. Silva: igual que la estancia, pero sin estructura prefijada.
6
Poesía lírica: églogas (poemas protagonizados por pastores/poetas cortesanos que dialogan acerca del amor); epístolas en verso (cartas en verso);
odas (poemas en que se expresa la admiración exaltada por algo o alguien). Poesía épica: poemas épicos en octavas reales.
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LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

época se caracterizan por el silencio intimista, la austeridad imaginativa, la desatención de la naturaleza y,


en general, de todo lo exterior y que formalmente presentan artificios (juegos de palabras, derivaciones,
antítesis…) muy del gusto de la poesía cancioneril.

Segunda etapa: vinculada con su contacto con Italia y el Humanismo


Al entrar en contacto con el ambiente cultural italiano, la poesía de Garcilaso se adentró en el
petrarquismo. Garcilaso imitó los temas, el vocabulario, el estilo y el repertorio de imágenes de la belleza y
los elementos de la naturaleza empleados por Petrarca para retratar a la amada y describir su vivencia
amorosa. Además de Petrarca, el autor que mayor influencia ejerció en la poesía de Garcilaso fue
Sannazaro. La lectura de La Arcadia llevó al poeta toledano a incluir en sus composiciones pastores
caracterizados por su melancolía en un entorno idealizado. El contacto con el humanismo fomentó también
que Garcilaso leyera a los autores clásicos: Virgilio, Ovidio, Horacio…

Tercera etapa: Garcilaso encuentra su voz personal


La obra de Garcilaso no es, sin embargo, una mera imitación. Garcilaso tomó los materiales previos y
los convirtió en su propia voz poética, alcanzando una plenitud en la expresión raras veces conseguida.

3.4.2. SU OBRA
Fue preparada para su edición por su amigo Juan Boscán y publicada en 1543. Es relativamente breve:
Su obra poética es escasa: una epístola (carta en forma de poema) en verso dirigida a Boscán, la Oda a la
flor de Gnido, dos elegías (poemas de dolor por la muerte de alguien), tres églogas (poemas situados en
ambiente pastoril y protagonizados por pastores-poetas), cinco canciones (a imitación de Petrarca), treinta y
ocho sonetos y unas pocas composiciones al estilo tradicional. Esta breve producción modificó el rumbo de
la lírica castellana y le otorgó su definitiva configuración hasta los tiempos modernos:
● Los sonetos garcilasianos, tras el fallido intento del Marqués de Santillana, significan la definitiva
aclimatación de esta estrofa en la literatura española. Desarrollan básicamente el sentimiento
amoroso. Se trata de un amor neoplatónico en el que no falta la indiferencia de la dama, el dolor del
amante, la esperanza y la desesperanza. Garcilaso habla del amor que siente por una mujer, Elisa, que
es la inspiradora de la mayor parte sus versos. Está imitando en esto a Petrarca, cuya amada se llamaba
Laura: ambos, Garcilaso y Petrarca, muestran su melancolía y analizan los sentimientos provocados
primero por el amor no correspondido y luego por la muerte de la amada. De la dama se describen
pocos rasgos físicos; en cambio, el mundo interior del poeta, marcado por el sufrimiento y la alegría del
amor, es analizado muy a fondo. En sus poemas de madurez aparece ya la nueva sentimentalidad
renacentista, suave y melancólica.
● Las elegías, por su parte, descubren una influencia directa de los clásicos y una actitud estoica ante los
sucesos desgraciados, no exenta, sin embargo, de un cierto vitalismo optimista.
● Las églogas, junto a algunos sonetos, representan la culminación del talento poético garcilasiano. La
égloga es una composición poética bucólica en la que varios pastores dialogan sobre determinados
temas, generalmente amorosos en un entorno natural idílico. Las églogas de Garcilaso condensan toda
la riqueza de su mundo poético y es donde su sinceridad se aproxima a la confidencia, pese al
convencionalismo de la tramoya pastoril. Las tres églogas fueron compuestas durante su estancia en
Nápoles.
o La Égloga I consta de 421 versos distribuidos en estancias y contiene los monólogos de los dos
pastores, Salicio y Nemoroso. La voz de un narrador introduce las tristes quejas de Salicio,
rechazado por su amada Galatea. Nemoroso, por su parte, llora la muerte de su querida Elisa. En
los personajes de Salicio y Nemoroso se ha querido ver a Garcilaso y a Boscán, pero es más
probable que ambos sean el desdoblamiento del “yo” del poeta, que plantea así el debate sobre
qué pena de amor es más intensa: la del que es rechazado o la del que ha perdido a su amada
para siempre. El poema concluye en una atmósfera de melancolía y de afirmación del “dolorido
sentir” como condición de la existencia humana.
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Hay que resaltar la frecuencia de las exclamaciones y preguntas, la hipérbole al tratar el proceso
amoroso y la identificación de la naturaleza con el sentimiento de dolor del poeta. Hay una
mezcla de sincera confesión y contención sobria y, a pesar de lo convencional del artificio pastoril,
se percibe en el poema la emoción y la pasión de un amor vivido.
o Pese a su numeración, la Égloga II fue la primera que escribió. Es la más extensa y la única de las
tres que presenta una acción dramática. Se centra en el amor no correspondido de Albanio hacia
Camila. Albanio intenta suicidarse y relata sus desventuras. Su amigo Nemoroso, además de
referirse a sus experiencias amorosas, elogia las hazañas del duque de Alba, protector del poeta.
o La Égloga III es, quizá, la obra más lograda de Garcilaso. Escrita en octavas reales, cuenta que, a
orillas del Tajo, cuatro ninfas bordan en sus telas sendas historias de amor y muerte (la historia de
Orfeo y Eurídice, la de Apolo y Dafne, la de Venus y Adonis y la de Elisa y Nemoroso). La inclusión
de la historia amorosa de Garcilaso (la historia de Elisa (Isabel Freyre) y Nemoroso (Garcilaso)
supone una reelaboración artística considerable: la vida se transforma en poesía que, a su vez, se
transforma en tema de pintura. Esta égloga sobresale por la soltura en el uso de los recursos
literarios, por su perfecta estructura y, si la comparamos con las otras dos, por un mayor
distanciamiento y convencionalismo en la expresión del sentimiento amoroso.

3.4.3. TEMAS
El amor

El amor es el tema predominante en la poesía garcilasiana. La concepción del amor de Garcilaso es


marcadamente neoplatónica y con evidentes huellas de la tradición petrarquista. Indiferencia de la dama y
dolor del amante, oscilación entre esperanza y desesperanza, el secreto —indispensable en el amor
cortés—, diversos estados de conciencia analizados con agudeza: todo aparece en Garcilaso.
Su poesía transmite una fuerte sensación de sinceridad, que se ha relacionado con el carácter
autobiográfico de los poemas de Garcilaso. Sin descartar el contenido biográfico de los textos, debe saberse
que era propia de la poesía de la época una cierta “retórica de la sinceridad”, que pretendía que los
sentimientos expresados en los versos transparentaran siempre alguna idea de verdad. Probablemente en
la poesía de Garcilaso se combinan ambas cosas: sentimientos personales y retórica literaria.
En este sentido, puede advertirse, además, cierta evolución en la poesía de Garcilaso desde sus
primeras composiciones, más próximas a la lírica cancioneril y sus tópicos amorosos, hasta sus poemas de
madurez impregnados de la nueva sentimentalidad renacentista, más suave y melancólica.

La naturaleza

El otro gran tema de la poesía de Garcilaso es la presencia de la naturaleza, como entorno estilizado7
en el que los personajes se quejan de sus cuitas amorosas y como confidente que escucha y consuela a los
pastores en sus quejas. El elogio de la naturaleza primitiva y rústica tiene su antecedente directo en la
égloga clásica de Virgilio. La utopía pastoril tiene un innegable carácter idealista y en ella las relaciones
humanas y económicas se atienen a los modelos que la inmutable naturaleza ha establecido.

3.4.4. MÉTRICA Y ESTILO


La labor poética de Garcilaso se inscribe en un fenómeno más amplio: la creación de un nuevo tipo
de poesía, la lírica española de los siglos XVI y XVII en la que se funde la poesía de cancionero con las
influencias procedentes de Italia.
La nueva lengua poética se ajusta a los ideales renacentistas de naturalidad y elegancia. Su lenguaje
es aparentemente sencillo, fluido y natural. Busca el equilibrio clásico entre la pasión y la contención. Este

7
Suele describirse el tópico del locus amoenus: lugar propicio para el amor, que describe un paisaje idealizado: un prado cubierto
de flores, con árboles y un riachuelo de aguas cristalinas donde cantan los pájaros y sopla una suave brisa en un día soleado de
primavera.
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deseo de armonía se refleja en la frecuente simetría de sus estructuras poéticas: versos bimembres,
elementos duplicados o triplicados, paralelismos sintácticos, etc.
El tono de su poesía es dulce, triste y melancólico, como revelan los adjetivos antepuestos, uno de los
rasgos más característicos de su estilo: dulces prendas, dulce nido, triste canto, triste y solitario día,
cansados años…
A este tono contribuye también la novedosa métrica garcilasiana, con predominio del endecasílabo,
frecuentemente asociado al heptasílabo, lo que le proporciona una gran libertad expresiva. Es, asimismo, un
verso muy musical por la acertada combinación de acentos y rimas, por sus aliteraciones, hipérbatos,
etcétera.
Todo ello es fruto del contexto histórico y literario en que se movió Garcilaso y de los sistemas
poéticos que conoció. El primer tercio del siglo XVI es una época de intensa innovación y apertura que
Garcilaso vivió en España y en Italia.

3.5. FRAY LUIS DE LEÓN


3.5.1. OBRA POÉTICA
Aunque el propio fray Luis preparó una edición de sus poesías, estas no fueron publicadas durante su
vida, salvo algunas traducciones. Fue Quevedo quien en 1637 las editó por primera vez, si bien eran ya
conocidas, pues circulaban manuscritas. Fray Luis dividió su obra en traducciones de clásicos (las Geórgicas
y las Bucólicas de Virgilio y otros autores), traducciones bíblicas (Libro de Job, salmos y el Cantar de los
Cantares) y obra original.
La obra poética original de fray Luis es bastante breve: menos de cuarenta poemas. Aparte de unos
pocos sonetos juveniles dentro de la tradición petrarquista, la mayoría de sus poemas pertenece al género
clásico de la oda8. Si bien no es segura la datación de los textos, los poemas de fray Luis suelen agruparse en
tres periodos:
a) Poemas escritos antes de la prisión (1572): Oda a la vida retirada, La profecía del Tajo. En este
primer periodo nos encontramos con un fray Luis moralista dentro de la tradición clásica: deseo de soledad,
desprecio de los placeres mundanos…
b) Poemas escritos en prisión (1572-7): Noche serena, En la Ascensión y A la salida de la cárcel.
Estos textos dan cabida a contenidos religiosos, así como a las quejas por la injusticia con él cometida.
c) Poemas escritos tras salir de prisión (después de 1577): Odas a Francisco Salinas, a Felipe Ruiz o
a Pedro Portocarrero. Estos poemas muestran el espíritu de un escritor más apaciguado, anhelo de armonía
e infinitud, nostalgia del paraíso evocado, cierto misticismo intelectual.

3.5.2. TEMAS
Con una existencia tan tempestuosa como la de fray Luis y con una sensibilidad tan exquisita como la
suya, su poesía podría ser explicada como una catarsis9 lírica que le permite olvidar sus desgracias y calmar
sus tormentos interiores. De ahí los temas predilectos de sus poemas: la naturaleza, la añoranza del campo
y de la vida de aldea, su predilección por la noche y por la música.
La mayor parte de los motivos de la poesía de fray Luis tienen su origen en la tradición clásica
neoestoica10 y neoplatónica: el Beatus ille, es decir, la búsqueda de una “descansada vida” y el alejamiento
del “mundanal ruïdo”; la contemplación de la noche estrellada; la armonía universal sentida al escuchar las
notas musicales; el dominio de las pasiones; la exaltación de la virtud, etcétera.
Estos temas clásicos deben ser entendidos desde la perspectiva cristiana. En fray Luis se aúnan
admirablemente el deseo de armonía, paz y serenidad, sentimientos tan ajenos a los habituales en su vida
cotidiana. Este anhelo de la vida sencilla lo conduce de modo natural, dentro de un concepto cristiano del
mundo, a la añoranza del cielo como suprema liberación. Se suele hablar de la poesía de fray Luis como

8
Oda: composición de número indeterminado de versos, estrofas cortas y temas variados, aunque siempre serios y graves.
9
Catarsis: purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda
10
Neoestoicismo: doctrina filosófica que propugna la fortaleza y el dominio de las pasiones.
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LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

expresión de la nostalgia del desterrado en la tierra. De ahí su ansia de perfección, su anhelo de unión con
la divinidad, un anhelo que lo acerca a la experiencia mística, aunque su poesía celebra un éxtasis
intelectual en el que se intuye la armonía universal, pero del que se vuelve a caer en la tierra, vista como
dolorosa prisión.

3.5.3. ESTILO
La poesía de fray Luis es, lógicamente, deudora de las tradiciones literarias de las que parte: la
Antigüedad grecolatina, los textos bíblicos y la poesía renacentista, especialmente la de Garcilaso.
La Antigüedad grecolatina le proporciona la mayor parte de sus temas. Los textos bíblicos aportan
abundantes imágenes y motivos diversos. De Garcilaso y la poesía renacentista procede la estrofa favorita
del poeta: la lira, cuya combinación de heptasílabos y endecasílabos le permite eficaces combinaciones
rítmicas.
Su poesía es de una simplicidad sólo aparente. En ella entreteje muchos elementos tradicionales en
un complejo molde de imágenes e ideas. El análisis de los versos revela la depuración de su composición. Su
formación lingüística, su actividad como traductor, su pasión por el lenguaje se reflejan lógicamente en la
trabajada construcción poética, siempre dentro de la norma renacentista de la elegancia y de la sencillez.
Dicha elaboración concienzuda se comprueba en el uso de abundantes figuras retóricas: asíndeton,
polisíndeton, hipérboles, hipérbatos, aliteraciones, encabalgamientos, metáforas, personificaciones, etc.
Rasgo peculiar de este autor es que sus poemas estén dirigidos a una segunda persona. Ello explica
el carácter conversacional que suelen tener: abundantes enumeraciones, exclamaciones e interrogaciones
retóricas, exhortaciones, etcétera.

3.6. MUJERES POETAS DEL RENACIMIENTO ESPAÑOL

En el Renacimiento español proliferaron voces femeninas en la poesía, la crónica y el teatro.


Normalmente, se trataba de mujeres que recibieron formación académica —se las denominaba “puellae
doctae” (mujeres doctas)— gracias a su procedencia noble o su pertenencia a órdenes religiosas. Muchas
de ellas participaron en certámenes literarios o formaron parte de tertulias o academias literarias.
Destacaremos aquí algunas de las más relevantes:

3.6.1. Lucía/Luisa de Medrano (1484-1527?)

Fue una poeta y pensadora española que creció en la corte de los Reyes Católicos, al amparo de la
reina Isabel. Fue una mujer cultísima de quien se dice que llegó a impartir clases en la Universidad en
sustitución de Antonio de Nebrija. Aunque su obra poética y filosófica se ha perdido, tenemos noticias de la
calidad de su obra y de su extraordinaria formación gracias a las referencias que hizo el canónigo Pedro de
Torres en el Cronicón o la elogiosa carta —Opus Epistolarum— en la que el erudito italiano Lucio Marineo
Sículo dejó una muestra de su admiración por la sabiduría de Luisa Medrano, a quien él cambió el nombre
por Lucía.

3.6.2. Catalina de Paz

Fue una monja jerónima en el convento de san Pablo de Toledo. Destacó por su inteligencia y sus
conocimientos. Fue una poeta exquisita, que participó en certámenes poéticos en Sevilla y Alcalá, lo que
sería el primer caso conocido. Como erudita, escribió poesía en latín y en castellano. En latín nos han
llegado sus dos poemas en los preliminares de la obra Buen plazer trobado (1550) y en castellano es autora
de un elogio dedicado a ensalzar la figura del cardenal Silíceo, escrito en las muy graves y ya anticuadas
coplas de arte mayor.
LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA – 1º BACHILLERATO 9
LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

3.6.3. Isabel de Vega

Nació hacia 1558. Se sabe poco de su vida, pero se supone que su vida debió de transcurrir en la
corte o entre los profesores de la universidad de Alcalá, lo que explicaría su relación con las letras. Se han
conservado de ella catorce poemas, lo que constituye un corpus poético de cierta importancia, sobre todo,
si se compara con las composiciones de autoría femenina del periodo. Sus poemas están presentes en dos
cancioneros relevantes de la época, lo que da indicios de la importancia que tuvo en su entorno.

3.6.4. Luisa Sigea de Velasco

Luisa Sigea hablaba italiano, latín, griego, hebreo, caldeo y estaba muy versada en poesía e historia. Al
parecer, unía a su talento una espléndida hermosura, y fue celebrada por ambos aspectos por numerosos
escritores de la época. Su mejor obra es el poema en latín Syntra (París, 1566). En prosa escribió algunas
obras sobre cuál era la forma de vida más adecuada: la vida agitada y ostentosa de la corte/ciudad o la
serenidad de la vida retirada en el campo dedicada al estudio. Se conserva además un epistolario (colección
de cartas) y varios poemas.

3.6.5. Luisa Carvajal de Mendoza

Nació en el seno de una familia noble, pero quedó pronto huérfana, quedando al cuidado de
su tío, que la educó en Pamplona en un ambiente de piedad, lectura de clásicos y duras
penitencias corporales, lo que le dio un carácter independiente y una férrea voluntad. Rechazó
casarse y vivió sola, acompañada de unas criadas. Viajó a Inglaterra donde luchó contra los
protestantes anglicanos, quienes la expulsaron de Inglaterra. Murió antes de volver a España.
Su obra literaria consta de cincuenta poesías y ciento ochenta cartas. Su poesía es religiosa,
espiritual y de exaltación del amor místico con Dios, a veces de un modo casi sexual. Reproduce los
símbolos y alegorías tópicos de la Mística, como la paradoja del “vivir-sin-vivir”, la imagen de la
“llama” y el “matrimonio místico” entre el alma y Dios; también aparece el tópico de la vida como
navegación en un mar tempestuoso, el peligro del “naufragio” en el pecado y el puerto-Dios como
salvación. Incluye además imágenes clásicas de la vida como guerra, como cárcel y el alma como
un jardín.

3.7. LA LITERATURA MÍSTICA


Es llamativo el desarrollo en el siglo XVI de la literatura mística. Los místicos aspiran a comunicarse
directamente con Dios y expresan esa experiencia en prosa o en verso. La mística (etimológicamente,
‘sabiduría secreta’), intenta describir el don gratuito que Dios concede a algunas almas al fundirse con ellas
y llenarlas de su amor. El proceso místico por el que el alma se funde con Dios atraviesa tres fases o vías:

- Vía purgativa: el hombre se libera del pecado mediante la penitencia y la práctica de la virtud.
- Vía iluminativa: el alma se somete a Dios, renuncia a la razón y a la inteligencia humanas y recibe
una sabiduría especial que la ilumina.
- Vía unitiva: que supone la fusión, la unión mística entre el alma y Dios. La culminación de la unión
mística es el éxtasis, que supone la anulación total de los sentidos y un sentimiento tal de felicidad y gozo
que es inefable, no puede expresarse con palabras.

Las dos primeras son comunes a ascetas y místicos; a la tercera sólo llegan almas privilegiadas, los
místicos, por una gracia especialísima de Dios.
Las figuras más representativas de la mística española son Teresa de Jesús y Juan de la Cruz.
LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA – 1º BACHILLERATO 10
LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

3.8. JUAN DE LA CRUZ


3.8.1. SU OBRA
Juan de la Cruz no tuvo un definido propósito literario, sus poemas son expresión personal de sus
vivencias y textos edificantes para beneficio espiritual de sus compañeros de orden. Por tanto, sus
motivaciones son más religiosas que artísticas; sin embargo, es tal su sensibilidad y el dominio de la
expresión poética que, como dice Dámaso Alonso, su obra parece tocada por el “ala del prodigio”.
Su obra en verso se puede dividir en dos partes:
a) Una primera de tipo tradicional, en la que emplea el octosílabo y cuyos modelos son los
cancioneros y la poesía popular de villancicos y romances.
b) Otra, de influencia italiana, en la que usa sobre todo el endecasílabo y, con sentido religioso,
desarrolla el tema bucólico con expresión procedente de Garcilaso. Estas composiciones constituyen su
poesía mística y representan la cumbre de su obra. Tres son estos poemas mayores: Noche oscura del alma,
Cántico espiritual y Llama de amor viva. Los dos primeros están escritos en liras garcilasianas y el tercero en
estrofas de seis versos.
Cántico espiritual (1577), el poema consta de cuarenta liras que siguen de cerca el Cantar de los
cantares bíblico. Es un diálogo entre la Amada —el alma— y el Amado —Dios—, a quien ella ha buscado a
través de valles y montañas hasta encontrarlo y celebrar la unión mística con el Amado.
El poema se puede interpretar como una representación de las vías místicas. En las dos primeras
estrofas aparece la vía purgativa, en las nueve centrales, la iluminativa y en las restantes, la unitiva.
Noche oscura del alma (1584) consta de ocho liras y expone, bajo la forma de una alegoría, el
caminar del alma hasta su unión con Dios. Elige como fundamento alegórico una situación amorosa
humana: la amada (el alma) sale “a oscuras y segura” a encontrarse con el Amado (Dios). En este poema, la
noche se transforma en luz, una vez que ha guiado a la Amada hasta el Amado, y se establecen relaciones
con las ideas espaciales: arriba (lo divino) / abajo (lo humano).
Llama de amor viva (1584) es un poema de cuatro estrofas aliradas de seis versos, en el que, sin
aludir a las dos primeras vías, se centra exclusivamente en las sensaciones amorosas que expresa la Amada
en la unión con Dios, el éxtasis místico.
Escribió un comentario en prosa de cada una de sus obras en verso para explicar el sentido de los
textos verso a verso y casi palabra a palabra
Los poemas menores ⎯romances, canciones, glosas⎯ desarrollan motivos muy similares. Su valor es
inferior al de los tres grandes poemas, aunque hay algunos de notable calidad como “Un pastorcico solo
está penado…” o “Tras de un amoroso lance…”

3.8.2. TEMAS
La mayor parte de los motivos de la poesía de san Juan tiene su origen en una extensa tradición
doctrinal y literaria.
La filosofía neoplatónica y la literatura religiosa y mística de la Edad Media y el Renacimiento lo
surten de abundantes temas: el amor que saca de sí al enamorado y lo transporta a la unión inefable11, la
luz como representación de la divinidad, la imagen del centro inmóvil, etc. La poesía bíblica del Cantar de
los Cantares y la poesía tradicional le proporcionan otros motivos como, por ejemplo, el bien conocido de la
caza de amor.
Juan de la Cruz reformula todos estos motivos, alterándolos a su conveniencia en una prodigiosa
labor de creación poética. En sentido estricto, y sin salir de los textos poéticos mismos, estos pueden
entenderse perfectamente como poemas amorosos dentro de su contexto poético, pero tal como su autor
intentó explicar en sus comentarios, estos textos van más allá del obvio contenido erótico e intentan
expresar un contenido espiritual trascendente. Intentan comunicar la inefable unión mística y para ello el

11
Inefable: que no se puede explicar con palabras.
LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA – 1º BACHILLERATO 11
LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

único término de comparación es el del amor humano. En realidad, esta es una idea habitual desde muy
antiguo, y aparece en el Cantar de los Cantares, en el neoplatonismo y a lo largo de la Edad Media.
La obra de san Juan fue vista con suspicacia desde el principio y de diversos modos se la intentaba
integrar dentro de los límites de la teología positiva escolástica. Frente a la teología positiva escolástica,
Juan de la Cruz se muestra influido por la tradición de la teología negativa, que concibe la fe como tiniebla,
como oscuridad que genera luz. Ello nos da la clave del símbolo de la “noche oscura”, central en su poesía:
símbolo de una fe en la que no se puede decir nada de Dios, una “fe” como itinerario a través de la
“experiencia”, hacia lo incognoscible. En la tradición de la teología negativa el modo de conocimiento no es
racional, sino intuitivo.
La pérdida de lucidez y conciencia por parte de la amada en su búsqueda del Amado y la ausencia de
proceso racional de conocimiento es evidente en el Cántico espiritual y en la Noche oscura del alma, pero
en la Llama de amor vida y en algunos otros poemas la aniquilación de la voluntad y el abandono de la
razón es más claro, reflejándose en ellos el momento de absoluta irracionalidad en el que se conoce
intuitivamente.
Esta capacidad poética y este grado de profundidad y espiritualización del reformador carmelita son
verdaderamente significativos en una época, la de Felipe II, en la que la riqueza y diversidad intelectual y
espiritual de las décadas anteriores está siendo sustituida por la ideología totalizante de la Contrarreforma.

3.8.3. ESTILO
La poesía de san Juan sigue la métrica de la poesía de su tiempo: la lira garcilasiana para sus grandes
poemas, los romances y canciones tradicionales en la mayoría de sus poemas menores. Desemboca en sus
textos toda una historia de la poesía lírica en Occidente, desde la poesía trovadoresca hasta la literatura del
amor cortés. Esta codificación pasa a través de sucesivas reelaboraciones en el petrarquismo como
búsqueda de una definición laica del yo amante y acaba en Garcilaso, con la fundación del yo lírico absoluto
moderno, momento crucial de la creación de una nueva lengua poética en Garcilaso, con la fundación del yo
lírico absoluto moderno. Desde aquí partiría la recreación poética de san Juan, reformulando ese yo lírico en
la figura y la voz de una mujer que busca y encuentra a su amado.
Tres son los influjos principales de la poesía de san Juan:
a) La tradición de la poesía culta italianizante: desde la utilización del endecasílabo o de la lira al
ambiente o uso de determinadas imágenes. Esta influencia procede concretamente de dos autores:
Garcilaso y su versificador a lo divino12 Sebastián de Córdoba.
b) La tradición castellana de la poesía popular y de los cancioneros: de ella toma temas, vocabulario,
formas, motivos y estribillos.
c) La tradición de la poesía bíblica del Cantar de los Cantares.
San Juan se sirve de estas tradiciones para componer una poesía simbolista casi ya en sentido
moderno.
Estilísticamente, son, en fin, características de la poesía de san Juan el predominio del sustantivo y
la escasez del verbo y del adjetivo. Este último se utiliza en sorprendente contraste con el uso que hace
Garcilaso: san Juan, que emplea pocos adjetivos, suele acumularlos detrás del sustantivo. En cuanto al
léxico, su poesía es deudora de sus fuentes y en ella conviven los vocablos de origen popular, los de origen
bíblico y los de raíz latinizante.

12
Poesía a lo divino: género, muy frecuente en el siglo XVI, que consistía en partir de una poesía o una historia amorosa y darle un
sentido religioso.
LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA – 1º BACHILLERATO 12
LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

4. TRANSFORMACIONES HISTÓRICAS DE LOS GÉNEROS LITERARIOS: LA PROSA EN EL SIGLO XVI

El desarrollo de la prosa en castellano continúa con vigor durante el siglo XVI. En este periodo se
suelen distinguir de manera general entre una prosa de carácter didáctico y una prosa de tipo narrativo.

4.1. LA PROSA DIDÁCTICA


El modelo formal más utilizado en los textos en prosa del siglo XVI es el del diálogo. En los diálogos,
dos o más interlocutores abordan cualquier asunto presentando sobre él diversos puntos de vista. Ello
permite un tono coloquial y una lectura agradable como vehículo para transmitir determinadas enseñanzas.
Entre los numerosos diálogos del siglo XVI cabe destacar los de los erasmistas Juan y Alfonso de
Valdés. Juan de Valdés escribió el famoso Diálogo de la lengua, donde expone el ideal renacentista de la
lengua sencilla, pero cuidada. Su hermano, Alfonso de Valdés, escribió Diálogo de las cosas ocurridas en
Roma, una apasionada defensa de la política imperial de Carlos I y un violento ataque contra las costumbres
del papado, y Diálogo de Mercurio y Carón, donde expone el ideal erasmista de un Estado universal fuerte
y pacífico y sus deseos de reformas religiosas.
Además de los diálogos, otros muchos modelos prosísticos se utilizan en el siglo XVI: epístolas,
historias, relatos, facecias13, apotegmas14, misceláneas15, etc. Destaca a demás la inmensa variedad de
temas. Es muy interesante el libro de Huarte de San Juan, Examen de ingenios, que anticipa lo que sería la
psicología experimental. La prosa histórica tiene también un gran desarrollo, en especial los historiadores de
Indias (Bartolomé de las Casas, Diego Hurtado de Mendoza o Jerónimo Zurita).
Finalmente, abundan a lo largo del siglo los libros de carácter moral o religioso. El autor más leído del
siglo fue el franciscano Antonio de Guevara, autor del Libro áureo de Marco Aurelio, de Epístolas
familiares y de Menosprecio de corte y alabanza de aldea.
Muy numerosos también los libros en prosa de escritores ascéticos y místicos como, los ya
mencionados de fray Luis de León, Juan de la Cruz o fray Luis de Granada autor de la Introducción del
símbolo de la fe (1582).

4.2. LA PROSA DIDÁCTICA Y RELIGIOSA DE SANTA TERESA DE JESÚS

Aunque escribió algún poema, la mayor parte de las obras de santa Teresa de Jesús están escritas en
prosa y responden a un contenido religioso divulgativo y dirigido al pueblo llano. Su estilo sencillo, cercano
a la oralidad, se caracteriza por su espontaneidad y ausencia de artificios. Hay que destacar El libro de su
vida, que es una autobiografía espiritual; Camino de perfección, libro de consejos cristianos dedicados a sus
hermanas, las monjas. El castillo interior o las Moradas es la obra de santa Teresa más cercana al
misticismo; en ella, describe los siete grados de oración que corresponden a las siete moradas que debe
atravesar el alma hasta llegar a la séptima, donde se alcanza la unión con Dios.

4.3. LA PROSA NARRATIVA


La prosa del XVI se caracteriza por su enorme variedad tanto en géneros como en temas. Todavía
gran parte de las narraciones son breves y se recogen dentro de otros modelos literarios sin tener carácter
autónomo. No puede hablarse de novela en el sentido actual del término, sí se utiliza para referirse a
narraciones breves. Los relatos más extensos se denominan de modo muy variado: libro, historia, tratado,
vida, etcétera.

13
Facecia: chiste, donaire o cuento gracioso.
14
Apotegma: dicho breve y sentencioso; dicho feliz, generalmente el que tiene celebridad por haberlo proferido o escrito algún
hombre ilustre o por cualquier otro concepto.
15
Miscelánea: obra o escrito en que se tratan muchas materias inconexas y mezcladas.
LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA – 1º BACHILLERATO 13
LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

LIBROS DE ● Siguen editándose y siguen siendo muy leídos, e incluso se publican muchos nuevos,
CABALLERÍAS como la versión refundida del Amadís de Gaula de Garci Rodríguez de Montalvo
(1508).
● Beatriz Bernal (1501-1562?) fue la primera escritora española con conciencia de estar
escribiendo una obra literaria para su publicación. Aunque se publicó de forma
anónima, porque su nombre no figura en él, publicó en 1545 un libro de caballerías
titulado Cristalián de España.
LIBROS DE ● Es un nuevo género narrativo, relacionado con el auge de la literatura bucólica,
PASTORES vinculada con la actitud escapista ante una sociedad en crisis.
(NOVELAS ● Presentan utópicamente la vida primitiva rústica en una naturaleza idealizada en donde
PASTORILES) se desarrollan historias de amor entre pastores.
● El hilo conductor de la historia es un viaje: los personajes caminan buscando la
felicidad. Durante el viaje se suman historias de problemas amorosos de otros
personajes, que se comunican y se comparten.
● Estilísticamente predomina el diálogo. El papel del narrador se limita a ceder la palabra
a los personajes. El diálogo se interrumpe por el intercambio de cartas y poemas.
● Se caracterizan por su comienzo in medias res y la interpolación de historias.
● Ejemplos: la obra pastoril más destacada es Los siete libros de la Diana (1559) de Jorge
de Montemayor. Continuadora suya será la Diana enamorada (1564) de Gaspar Gil
Polo. Autores muy notables escribirán obras en la estela pastoril: La Galatea de
Cervantes y La Arcadia de Lope de Vega.
NOVELAS ● Son relatos de amor y de aventuras; imitan un género narrativo griego y describen el
BIZANTINAS azaroso viaje de sus protagonistas.
● El viaje representa el enfrentamiento de los protagonistas consigo mismos y con el
mundo, y solo será superado por seres perfectos con ayuda de la Gracia divina. Durante
el viaje, los protagonistas encontrarán impedimentos (ataque de piratas, tormentas
que desencadenan el naufragio, la estancia en la isla o el cautiverio), que constituyen
pruebas que los héroes deben superar.
● Estilísticamente, se caracterizan por su inicio in medias res y por la interpolación de
historias que añadían suspensión a la narración.
● Ejemplos: la Selva de aventuras (1565), de Jerónimo de Contreras. Un excelente
ejemplo de novela bizantina es La española inglesa de Cervantes, dentro de su
colección de Novelas ejemplares.
NOVELAS ● Evocan la vida de frontera entre Castilla y el último reino musulmán en el siglo XV. en
MORISCAS ellas, en un ambiente idealizado se presenta estilizada la figura del moro, a veces en
tolerante convivencia con los cristianos. Destaca la Historia del Abencerraje y de la
hermosa Jarifa, de autor desconocido, o las Guerras Civiles de Granada de Ginés Pérez
de Hita.
NOVELAS ● De enmarañada intriga y temas trágicos y burlescos, son imitadas por Juan de
CORTAS Timoneda en El Patrañuelo (1567) y Cervantes la adaptará genialmente en las Novelas
ITALIANAS ejemplares.
NOVELAS ● Merece finalmente destacarse Francisco Delicado, autor de La lozana andaluza (1528),
CELESTINESCA obra dialogada emparentada con La Celestina, en la que se manifiesta una gozosa
S actitud vital y en la que es patente un mordaz anticlericalismo.

Pero la segunda mitad del siglo XVI va a ver aparecer una novela, La vida de Lazarillo de Tormes, una
novela realista que surge en medio del momento de éxito de novelas que ofrecían una visión idealizada de
LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA – 1º BACHILLERATO 14
LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

la realidad como los libros de caballerías y los libros de pastores. La novela surgió en un ambiente de gran
crisis económica y social que provoca un éxodo masivo a las ciudades, donde proliferan la mendicidad y el
pillaje. Por otra parte, influye también en esta novela la creciente discriminación por cuestiones de
“limpieza de sangre” que sufren los “cristianos nuevos”. Finalmente, la apertura ideológica iniciada por
Carlos I y la aparición de las ideas erasmistas critican el carácter inverosímil de algunas novelas,
especialmente los libros de caballerías, de los que el pícaro es una contrafigura.

4.4. MIGUEL DE CERVANTES


4.4.1. Cervantes, poeta
Debió de escribir bastantes poemas, pero muchos se han perdido. Aparte de algunos que se han
conservado manuscritos y de otros que se encuentran insertos en sus dramas y novelas, sólo publicó una
obra en verso, El viaje del Parnaso (1614). En ella presenta en conflicto a los buenos y a los malos
escritores. Es interesante por los juicios literarios que vierte y por las referencias autobiográficas que
contiene. En general, como poeta Cervantes es un escritor culto empapado de la tradición clásica e italiana.

4.4.2. Cervantes, dramaturgo


Escribió Cervantes numerosas obras teatrales, de las que conservamos hoy más de una decena, a las
que hay que sumar los ocho entremeses que también conocemos.
Sus comedias de muy diversos temas, siguen, en general las normas clásicas de verosimilitud16 y
respeto a las reglas17, pero progresivamente van incorporando, aunque a veces parodiándolos, elementos
propios de la fórmula teatral que tiene éxito en la época, la de Lope de Vega, un teatro que rompe con los
moldes dramáticos clásicos.
Títulos de comedias cervantinas son Los baños de Argel, El rufián dichoso, Pedro de Urdemalas, La
casa de los celos, etc. Notable es también su única tragedia conocida: La Numancia.
Muy interesantes son sus entremeses18. Partiendo de Lope de Rueda, Cervantes dota de mayor
complejidad psicológica a los personajes característicos del entremés. Así, hay personajes que desaparecen
o pierden importancia, como la negra, el barbero o el vizcaíno, mientras que dignifica al personaje básico
del entremés, el simple o el bobo. La construcción de las piezas y la trama argumental son también más
consistentes.
Los entremeses cervantinos constituyen un certero retrato de las clases populares de la época. Entre
los más famosos, figuran El retablo de las maravillas, La elección de los alcaldes de Daganzo, El viejo
celoso, El rufián viudo…

4.4.3. Cervantes, novelista


Es en el campo de la novela donde la figura de Cervantes destaca especialmente. Su tarea como
narrador le llevó a experimentar con la mayor parte de los modelos narrativos previos y, por ello, será un
autor clave en la renovación de los géneros literarios que se dará en el Barroco.

4.4.3.1. La Galatea (1585)


Su primera novela publicada es una novela pastoril, aunque su concepción responde más a la idea de
poema que de novela. La Galatea (1585) fue su obra preferida. Cuando la publica, Cervantes es consciente
de que el género ya no está en su máximo esplendor; de hecho, no alcanza el éxito con ella.
Está dividida en seis libros y contiene los ingredientes básicos de las novelas pastoriles, pues sus
personajes son pastores y el tema fundamental es el amoroso. La acción comienza al amanecer y acaba al
ponerse el sol, como en las églogas tradicionales. La influencia de Garcilaso en la obra es evidente: sus
16
verosimilitud: cualidad de algo que tiene apariencia de verdadero, creíble por no ofrecer carácter alguno de falsedad.
17
regla de las tres unidades: unidad de acción (una sola trama), unidad de espacio (todo debe ocurrir en un único espacio) y unidad
de tiempo (todo debe ocurrir en un máximo de veinticuatro horas).
18
entremés: pieza dramática jocosa y de un solo acto, que solía representarse entre una y otra jornada de la comedia.
LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA – 1º BACHILLERATO 15
LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

versos son citados en varias ocasiones, la pastora se llama Galatea (como uno de los personajes de la Égloga
I) y el espacio es el Tajo.
La novedad y la originalidad en esta novela consisten en introducir en ella digresiones y juicios de
crítica literaria y en establecer la relación entre realismo e idealismo (aquí a favor del idealismo), binomio
que resuelve definitivamente en el Quijote.
Dentro de las novedades destacan la inclusión de una visión crítica, el distanciamiento respecto del
ensimismamiento sentimental, la localización de la historia en un lugar concreto (frente a la habitual
estructura de viaje) y la inserción de narraciones de diversa índole.

4.4.3.2. Novelas ejemplares (1613)


Si no hubiera escrito el Quijote, es muy posible que Cervantes hubiera pasado a la historia como
autor de las Novelas ejemplares. Esta colección de doce relatos cortos fue publicada en 1613. En su prólogo
dice Cervantes que es “el primero que ha novelado en lengua castellana”. Esto es cierto si entendemos
novela en el sentido de relato corto, que es el que tiene el vocablo en italiano, lengua de la que procede.
Aunque había habido unos intentos anteriores, Cervantes es el primero que compone estos relatos al modo
italiano con argumentos originales.
El adjetivo ejemplares del título expresa su conexión con el género de los exempla medievales: se
trata de presentar un ejemplo del que extraer una lección o moraleja. No obstante, no en todas estas
novelas es evidente la ejemplaridad moral. Probablemente, Cervantes no separa en su ejemplaridad lo ético
y lo estético: los relatos no solo podrían ser ejemplares moralmente, sino que, serían también ejemplos o
modelos de creación literaria. Y en efecto, la variedad es un rasgo de este conjunto de narraciones.
El amor es el punto de partida de muchas de ellas, aunque no se presenta en todas en el mismo
grado. Se observa también ese dualismo entre realismo e idealismo característico del Quijote, aunque a
veces los límites no están claros, como ocurre en La gitanilla o El licenciado Vidriera, ambas con rasgos
idealistas y realistas. A pesar de ello, se suele aceptar esa doble clasificación:
a) Novela realistas: con escenas de ambientes sociales bajos o de la vida cotidiana, con un lenguaje
más ágil y familiar, y frecuentes toques de humor: Rinconete y Cortadillo, El celoso extremeño, El
casamiento engañoso y El coloquio de los perros.
b) Novelas idealistas: tienen acciones complicadas e inverosímiles, con personajes que destacan por
su belleza física y moral: El amante liberal, La española inglesa, La fuerza de la sangre, Las dos doncellas y
La ilustre fregona y La señora Cornelia.
c) Combinan ambos rasgos: La gitanilla y El licenciado Vidriera.

4.4.3.3. Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617)


Su última obra, Los trabajos de Persiles y Sigismunda, se publicó póstuma en 1617. Sigue el molde
narrativo de la novela bizantina. Las novelas bizantinas eran novelas de amor y de aventuras, en las que los
enamorados protagonistas, tras peregrinar por los lugares más diversos y pasar las más variopintas
peripecias, terminan felizmente su periplo. Cervantes sigue de cerca el modelo, pero fiel a la importancia
literaria del principio de verosimilitud, procura que los hechos narrados resulten creíbles.
Con un estilo muy cuidado, deja a un lado la ironía para dar paso a la narración grave. Persiles y
Sigismunda son una pareja de amantes sometidos a los avatares del destino, cuyos viajes, aventuras y
desventuras culminan con el encuentro final de los amantes, como es propio del género. El amor es el
auténtico eje de la novela y en ella los personajes sintetizan los ideales amorosos de Cervantes.
En esta obra, Cervantes aporta nuevos matices a la novela de aventuras, como el empleo de nuevos
escenarios y una geografía fantástica con ficciones y aventuras insospechadas. El interés principal del autor
es escribir un libro acorde con los cánones literarios de la prosa narrativa.
LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA – 1º BACHILLERATO 16
LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

4.4.3.4. El Quijote
a) Génesis del Quijote
El Quijote es la obra maestra de Cervantes. Consta de dos partes. La primera se publicó en 1605 y la
segunda diez años después, en 1615. Estas dos partes son bastante diferentes: la primera es más
espontánea, parece escrita sobre la marcha y contiene diversidad de elementos; la segunda, sin embargo,
está mucho más pensada y responde a un plan bien trazado. No obstante, ambas muestran un cierto
paralelismo estructural: tras unos capítulos iniciales introductorios, al protagonista le suceden
ininterrumpidamente una serie de aventuras; hacia la mitad de ambas partes, el continuo deambular del
protagonista se detiene, en la venta en la primera parte y en casa de los duques en la segunda, en donde
suceden hechos muy diversos, todos con un marcado cariz literario; el final de las dos partes también es
simétrico: desengañado y derrotado, don Quijote regresa a casa. Antes del desenlace, la segunda parte
contiene un conjunto de capítulos, sin paralelo en la primera, en los que Cervantes responde a la
publicación del Quijote de Avellaneda.

b) El Quijote de Avellaneda
El Quijote de Avellaneda es una continuación apócrifa19 de la obra de Cervantes que se publicó en
1614, firmada por un tal Alonso Fernández de Avellaneda, seudónimo quizá de Gerónimo de Pasamonte,
autor de la época de una autobiografía, y a quien Cervantes habría tomado como modelo para el personaje
Ginés de Pasamonte, el galeote20 liberado por don Quijote.
El Quijote apócrifo es literariamente mediocre, pero muy interesante porque revela la indignación
que la publicación de la primera parte había provocado en el círculo de Lope de Vega, cuyas comedias son
satirizadas por Cervantes; por otro lado, el Quijote de Avellaneda se convierte en portavoz de una reacción
señorial ante la impertinencia que para la alta nobleza supuso la pretensión de un mero hidalgo, como
Alonso Quijano, de pasar por caballero.

c) Los personajes
Dos son los personajes centrales de la gran novela cervantina: don Quijote y Sancho Panza.
● Don Quijote: es un modesto hidalgo de un pueblo manchego, Alonso Quijano, que, loco debido a
la lectura de libros de caballerías, decide convertirse él mismo en caballero andante. Su extraña y
anacrónica figura en la España de comienzos del XVII hace de él un personaje fundamentalmente
cómico. Sin embargo, el diseño de su figura es muy complejo: fuera de su peculiar locura
caballeresca, muestra buen juicio y expone atinadas opiniones sobre muy diversos asuntos,
incluidos los literarios. Rasgo esencial de su carácter es la pertinaz defensa de sus ideas, incluidas
las que proceden de su extraña locura, lo que hace que constantemente, sea vapuleado por la
realidad.
● Sancho Panza: es el escudero que en los libros de caballerías acompañaba al protagonista. En su
elaboración Cervantes sintetiza, además, muchas características de tipos folclóricos y literarios
como el loco, el simple, el bufón, el rústico, el bobo, el enano, el gracioso, el pícaro o el criado.
Pero Sancho es un personaje más complejo, porque a partir de este modelo literario, crece y
sobrepasa su original función cómica, al encarnarse en su figura la sátira de los libros de
caballerías.
Características de los dos sería la transferencia de los rasgos del uno al otro. Por ello, se ha hablado
de la “quijotización” de Sancho y de la “sanchificación” de don Quijote. No obstante, ambos mantienen
durante toda la obra sus rasgos básicos iniciales. Además, todos los personajes se ven, en buena medida,
influidos por los rasgos de los demás: la locura de don Quijote contagia a los duques, que se comportan de
modo insensato, o a Sansón Carrasco, bachiller del pueblo de Alonso Quijano, que también se disfraza de
caballero andante; las ilusiones de Sancho se desplazan a su mujer, Teresa, etcétera.

d) El espacio y el tiempo
19
apócrifo: supuesto o fingido.
20
galeote: hombre que remaba forzado en galeras.
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LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

Al inicio de la obra encontramos las directrices espacio-temporales en que se desarrolla la historia.


El espacio es muy variado, pues las diversas aventuras hacen que los personajes se vayan moviendo
de un sitio a otro. Ya en la primera línea se indica el lugar geográfico concreto, La Mancha. Aparecen
también sus alrededores, concretamente el Campo de Montiel (entre Ciudad Real y Albacete), así como
Sierra Morena, Cataluña…
Los personajes frecuentan espacios realistas: caminos, ventas y pueblos, aunque algunos, como la
cueva de Montesinos, puede tener un valor simbólico: esta cueva supone un cambio en el personaje, que
parece haber perdido la confianza en sí mismo.

En cuanto al tiempo, es contemporáneo al autor y presenta un notable fresco de la vida cotidiana de


la época. En la obra el tiempo es lineal, incluso en las diversas aventuras que acontecen: los saltos
temporales derivan de historias interrumpidas que luego se continúan. Por su parte, don Quijote sí vive
fuera de su tiempo, pues se imagina en la época de los caballeros andantes. Los anacronismos derivados del
choque entre los dos mundos, real y ficticio, serán una de las bases de la parodia.

e) Los narradores
La obra se caracteriza por la polifonía, es decir, la existencia de distintas voces narrativas:
● El narrador principal: Cervantes, convertido en personaje, encuentra y «traduce» la historia,
parodiando así un recurso habitual en estas obras. Esta intromisión en la ficción como
narrador-editor, que pone en manos de los lectores la obra, le permitirá hacer los comentarios
que considere oportunos, pues la conoce de antemano. El autor dice haber leído la historia
(interrumpida en el capítulo VIII) en los Anales de la Mancha; después, la fortuna le hace
encontrar el resto den un manuscrito arábigo, que ha de traducir.
● Segundo narrador: un autor ficticio presentado como verdadero, Cide Hamete Benengeli, al que
presenta en el capítulo IX, como primer autor, para lo cual además necesita un traductor morisco.
Contribuye así al juego dialéctico entre historia y poesía (verdad/verosimilitud) propio de la época,
llevado al extremo, pues hace incluso que sus personajes conozcan la primera parte de la obra, ya
publicada.
● Narradores-personajes: de las diferentes historias o aventuras intercaladas: el cabrero que cuenta
la historia de Marcela, el relato autobiográfico de Dorotea, el episodio del Cautivo, el de
Cardenio…, que cumplen la función de contribuir a la fama de don Quijote, pues todos ellos
saben que su narración aparecerá en la obra.

f) Los recursos y temas cervantinos


La obra no es solo una parodia de los libros de caballerías, pues la confluencia de diversos géneros, la
presencia de diversas voces narrativas y la evolución de los personajes hacen que el lector deba ir
modificando su perspectiva en connivencia con el autor.
El recurso del manuscrito encontrado abre grandes posibilidades, pues produce un distanciamiento
del autor a través de una actitud crítica ante la veracidad del relato encontrado. El juego de autor, traductor,
narrador y lector ofrece perspectivas y lecturas distintas. El hallazgo del manuscrito encontrado se pone al
servicio de la parodia y del juego entre realidad y ficción.
La parodia. Los elementos que Cervantes pone al servicio de la parodia son:
● El propio personaje: todos los elementos para convertirse en caballero andante (armadura, caballo,
nombre, escudero y amada) contribuyen a forjar la imagen paródica del mismo: su figura e
indumentaria son anacrónicas; su escudero, un campesino que monta en burro; la amada, una vulgar
mujer del pueblo, a la que llama Dulcinea del Toboso; y su nombre, que incluye un sufijo despectivo
(-ote), deriva de una parte de la armadura que protege los muslos del guerrero.
● El realismo del universo novelesco: sitúa la acción en un lugar concreto y poco heroico: La Mancha,
árida y seca, tierra de honrados y vulgares campesinos, frente a la idealización de las novelas de
caballerías, con lugares lejanos y exóticos.
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LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

● El hidalgo es casi contemporáneo al autor. Conviene recordar que las hazañas de los héroes
caballerescos se remontaban a tiempos lejanos.
● Extensos parlamentos en lenguaje rimbombante y rebuscamientos exagerados, característicos de
muchos de estos libros, puestos irónicamente en boca de don Quijote. Su lenguaje, al igual que su
figura, causa sorpresa. Esto contrasta con el habla coloquial y vulgar de Sancho Panza, plagada de
refranes y frases hechas. En la obra aparecen diferentes lenguajes que sirven para ironizar los
géneros y estilos literarios de la época: caballeresco, pastoril, picaresco, etc.
● El humor: el carácter cómico del personaje se acentúa sobre todo en los primeros capítulos. A veces
es el lenguaje el que provoca situaciones humorísticas a través de confusiones verbales, diálogos
relacionados con lo escatológico o erótico, y formaciones léxicas anómalas, como baciyelmo (bacía de
barbero como yelmo).

Narradores y perspectivismo. El perspectivismo se da en la polifonía ya descrita. Cervantes ofrece


varias versiones de un mismo hecho, mezclando con naturalidad lo trivial con lo serio (reflexiones sobre la
condición humana, por ejemplo), de manera que se ve en la actuación y el pensamiento de los personajes, y
también la opinión del narrador; de esta forma, evolucionan y pasan de objetos de burla y ridiculización, en
la primera parte, a ser tratados con una mayor humanidad y conmiseración, en la segunda. Esta progresiva
riqueza psicológica que ganan los personajes obliga al lector a rehacer continuamente sus conclusiones.

La literatura dentro de la literatura. A este respecto interesan dos aspectos: la incorporación de la


novela como elemento novelesco dentro de la propia obra y la gran cantidad de comentarios sobre crítica y
teoría literaria que se ofrece en ella:
● La primera parte como elemento novelesco en la segunda. En la segunda parte, don Quijote es un
hombre famoso. La primera parte se introduce como ficción novelesca en la segunda, pues aparece
ya como obra publicada, a pesar de que dentro de la acción solo ha transcurrido un mes y no diez
años.
El hecho de presentar, además, al héroe como un personaje histórico otorga verosimilitud al mismo y lo
relaciona paradigmáticamente con los héroes caballerescos, cuya historia relataba un cronista.
● La crítica literaria dentro de la obra. Los juicios literarios no se ciñen solo al supuesto autor arábigo
de la obra, sino que enjuician, asimismo, obras y géneros literarios en boga en el siglo XVI. Así, el
canónigo y el barbero en los géneros, los temas y las formas literarias. La propia obra es en este
sentido una forma de experimentación literaria, pues integra en sí misma historia que responden a
los distintos géneros, como ya se ha dicho.

g) Intención y sentido
El propósito explícito del Quijote es, sin duda, la parodia burlesca de los libros de caballerías. De
hecho, fue leído como un libro exclusivamente cómico durante los siglos XVII y XVIII. Sin embargo, desde el
Romanticismo hasta hoy los lectores de la novela ven en ella una defensa del ideal ⎯ el ansia de libertad, el
valor, la fe, la justicia, el amor absoluto hacia una amada inventada (Dulcinea), etc.⎯ en un mundo en que
los grandes ideales han perdido su sentido.
Estas dos interpretaciones irreconciliables ⎯libro cómico / libro romántico⎯ son probablemente
insuficientes. El supuesto romanticismo del libro es un anacronismo: Cervantes defiende los ideales del
mundo renacentista, no los ideales románticos. Tampoco la mera comicidad puede explicar el libro. Los
libros de caballerías ya estaban muy desacreditados intelectualmente y no tendría mucho sentido
componer una obra tan esforzada y ambiciosa como el Quijote simplemente para parodiarla. En verdad, la
locura inquebrantable del protagonista contra todo sentido común y contra toda experiencia acaba por
hacer patético al personaje y termina por producir la compasión del lector.
La novela ⎯además de una novela humorística y de plantear ideas de alcance universal⎯ es,
primordialmente, un libro de crítica y teoría literaria y un notable fresco de la vida española de su tiempo.
Como libro de crítica y teoría literaria se puede apreciar que en el Quijote los personajes hablan
constantemente de literatura y en ella se vierten los más diversos juicios sobre los géneros literarios en
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LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

boga en el siglo XVI. Además, se exponen de modo teórico conceptos e ideas sobre temas, géneros y formas
literarias. Aun más, la obra misma es un ejercicio de experimentación literaria: en el Quijote se encuentran
relatos pastoriles, moriscos, cortesanos, poemas, diálogos, etc.
La gran novela es también un retrato social: por sus páginas desfilan nobles, hidalgos, escuderos que
buscan recuperar una posición social digna, labradores ricos o míseros labriegos, unidos en su afán de
medro21 y ascenso social, moriscos perseguidos, etc. Alonso Quijano retrata a uno de esos hidalgos
manchegos que, ante la hostilidad de los villanos y el desdén de la alta nobleza, desean ascender
socialmente. Su vida triste y mediocre le impulsa a huir de la aldea y cambiar de vida. Con absoluta lógica,
sus desvaríos se relacionan con los libros de caballerías que ofrecen la imagen más perfecta y hermosa de
su esplendor anterior. Ello aclararía la opinión adversa de los nobles encumbrados, que podía explicar el
Quijote de Avellaneda.
Sancho Panza, por su parte, responde a la perfección al labriego pobre que ansía a prosperar con su
mezcla de agudeza y estupidez, ingenio e ignorancia. El recelo y la socarronería22 son sus únicas armas de
autodefensa en una sociedad hostil.
En fin, ambos personajes serían un reflejo abreviado de una sociedad donde el deseo de mejorar
social y económicamente es una obsesión generalizada. Cervantes estaría parodiando la ilusión caballeresca
y pastoril, la utopía humanista típica del XVI, que es ya una respuesta inútil a los problemas de la España del
momento. En el transcurso de la obra, los dos protagonistas lograrán un conocimiento de la dura realidad.
La lección final sería, pues, comprender, en conocida expresión cervantina, que cada uno es hijo de sus
obras y vale tanto cuanto valgan ellas.

h) Lenguaje y estilo
El lenguaje del Quijote es un acabado resumen de la variedad de estilos típica del Renacimiento. En
él se combina el estilo elevado con el propio de la parodia burlesca, el habla culta con la popular ⎯de
acuerdo con la condición social de los personajes⎯, las disquisiciones23 eruditas con los refranes y dichos de
profundo saber popular, etc.
Significativa es la presencia en una obra tan literaria como la cervantina de recursos propios de la
tradición oral: la dualidad de narradores, la ambivalencia del léxico, las sonoridades y los ritmos, el uso de
deícticos24 y el recurso al apóstrofe25, la proyección del gesto o de la imagen, la dramatización del relato, los
juegos equívocos de la primera persona, la atención a las inflexiones de la voz, las técnicas de puesta en
escena, los incisos26 del narrador…
Todos los recursos de la obra, desde los diferentes tipos de lenguaje (arcaico, culto, vulgar, empleo de
refranes y dichos) a los recursos propios de la tradición oral (sonoridades y ritmos, deícticos, variedad de
narradores, importancia del gesto, juegos de palabras, etc.) contribuyen además a la formación de un lector
moderno, capaz de descifrar todos estos códigos y el carácter polifónico del texto. Un nuevo lector
entendido y cómplice, a quien dirige prólogos y preliminares que reclaman su colaboración, que se deja
llevar, pero no engañar, por tantos embaucadores cervantinos maestros en el arte de hablar. Estamos ya
ante la creación del lector moderno: un lector escéptico que erigirá la duda en sistema.

5. EL TEATRO

El desarrollo del género teatral castellano manifiesta un notable vigor durante la primera mitad del
XVI con la presencia de autores como Juan del Encina o su discípulo Lucas Fernández, autor de dramas

21
medro: mejora de fortuna, aumento de bienes, de la reputación, etc.
22
socarronería: astucia o disimulo acompañados de burla encubierta.
23
disquisición: examen riguroso que se hace de algo, considerando cada una de sus partes.
24
deíctico: ciertos elementos lingüísticos que muestran o señalan, como este, esa; que indican una persona, como yo, vosotros; o un
lugar, como allí, arriba; o un tiempo, como ayer, ahora. El señalamiento puede referirse a otros elementos del discurso o presentes
solo en la memoria.
25
apóstrofe: figura que consiste en dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona a una o varias, presentes o ausentes, vivas
o muertas, a seres abstractos o a cosas inanimadas, o en dirigírsela a sí mismo en iguales términos.
26
inciso: Expresión que se intercala en otra con autonomía gramatical para explicar algo relacionado con esta.
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LA LITERATURA DEL SIGLO XVI

todavía muy próximos al teatro medieval, como es el caso de su Auto de la Pasión. Pero otros autores
muestran ya el camino hacia un teatro más elaborado. Entre ellos destacan Gil Vicente, Bartolomé de
Torres Naharro y Lope de Rueda.
Gil Vicente es un escritor portugués que, además de en su lengua nativa, escribió también en
castellano. En su producción alternan las obras de índole religiosa (Trilogía de las Barcas, Auto de la Sibila
Casandra) con las de tipo profano (Don Duardos). Destaca en su obra la sátira antieclesiástica, la
incorporación de elementos folclóricos y su notable sensibilidad lírica en los poemas y canciones que
incluye en sus dramas.
Bartolomé de Torres Naharro dividió sus propias obras en comedias a noticia, de carácter realista
(Soldadesca y Tinellaria) y comedias a fantasía, de carácter más imaginativo (Serafina e Himenea). Son
rasgos de su teatro la variedad de tipos y clases sociales, su dominio del diálogo y de las técnicas
dramáticas, su jovial vitalismo y su anticlericalismo.
En la segunda mitad del siglo XVI se produce la consolidación del fenómeno teatral y la desaparición
de los contenidos satíricos por la censura de la Inquisición. En esta etapa conviven muestras de teatro
religioso medieval, como demuestra el Códice de autos viejos (colección de casi un centenar de piezas
dramáticas, anónimas en su mayoría, de temas generalmente religiosos y alegóricos) con las obras de
carácter religioso y profano que hemos visto antes. Además, poco a poco, se desarrolla un teatro de
carácter popular representado por pueblos y ciudades o puesto en escena en corrales de comedias que van
surgiendo en las ciudades más importantes a partir de 1570 y que serán el centro de la destacadísima
actividad teatral del siglo XVII. No puede olvidarse, además, la existencia de un teatro que toma como
modelo el teatro clásico grecolatino, especialmente fomentado en universidades y colegios.
Dentro de este rico magma dramático del siglo XVI, en gran parte desconocido por la pérdida de
textos, tendrá notable importancia la aclimatación al castellano de la comedia italiana que influirá
notablemente en Lope de Rueda. Lope de Rueda fue un hombre de teatro (actor, director de escena y
autor) que adaptó las comedias cultas italianas al medio popular en el que representa sus obras. Muy
conseguidos son sus pasos en los que introduce elementos tomados del folclore.
En realidad, los pasos son el género teatral que surge en el XVI y que se prolonga hasta hoy con el
nombre de entremeses. Los entremeses se caracterizan por su brevedad y su carácter cómico. El tema
predominante es el amor y la mujer suele ser un personaje activo central. En ellos es fundamental el
lenguaje.
En el desarrollo del teatro español conducirá al modelo teatral establecido por Lope de Vega y
continuado por muchos otros en el XVII, tendrá notable importancia la actividad teatral de ciudades como
Sevilla donde destaca Juan de la Cueva, quien llevó al teatro asuntos nacionales o Valencia, ciudad en la que
trabajaron Timoneda, Virués, Rey de Artieda, Tárrega, Gaspar de Aguilar… quienes mantienen intensos
contactos con Italia e introducen en sus obras muchos elementos que aprovechará fecundamente Lope de
Vega.

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