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Resumen de Historia

La historia es entendida como la ciencia que investiga las transformaciones de la sociedad, y su objetivo es comprender el pasado a través de diversas narrativas y enfoques. Existen diferentes tipos de historia, como la narrativa, oficial, crítica y científica, cada una con su propio enfoque y metodología. La revolución industrial en Inglaterra marcó un cambio significativo en la organización económica y social, impulsando el desarrollo del capitalismo y transformando las relaciones laborales y de producción.

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Resumen de Historia

La historia es entendida como la ciencia que investiga las transformaciones de la sociedad, y su objetivo es comprender el pasado a través de diversas narrativas y enfoques. Existen diferentes tipos de historia, como la narrativa, oficial, crítica y científica, cada una con su propio enfoque y metodología. La revolución industrial en Inglaterra marcó un cambio significativo en la organización económica y social, impulsando el desarrollo del capitalismo y transformando las relaciones laborales y de producción.

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❖ UNIDAD 1:

Historia: según Pier Vilar, la palabra historia tiene un doble significado: designa a la vez el
conocimiento de una materia (el relato y la explicación de hechos pasados) y la materia de
conocimiento (el pasado en si).

Actualmente se considera a la historia como la ciencia que investiga las transformaciones de la


sociedad, es decir “la dinámica de las sociedades humanas” (Pier Vilar).

La historia es entendida como la reconstrucción del pasado. Es la suma de las causas, hechos y
consecuencias. La historia es una ciencia comprobada porque tiene un objeto de estudio (el
hombre en sociedad) y método de estudio y marco teórico.

El objetivo de la historia no es revivir el pasado sino comprenderlo, por eso la historia no puede
ser un simple retablo de las instituciones, ni un simple relato de los acontecimientos, y no puede
desinteresarse de estos hechos que vinculan la vida cotidiana de los hombres a la dinámica de
las sociedades.

El término historia es un término ambiguo, por un lado designa el conjunto de acciones,


instituciones y obras del pasado humano, cuyo testimonio nos has regado mediante fuentes
escritas en alguna lengua conocida; y por otro lado, designa el conocimiento que tenemos y
podemos tener de ese pasado humano si recurrimos a esa fuente.

La ambigüedad del término historia radica en que se utiliza para designar tanto una realidad
como el conocimiento de esa realidad, tanto una disciplina científica como a su objeto de
estudio.

Diferentes tipos de historia:

• La historia narrativa: también denominada anecdótica, romántica, anticuaria, precientifica;


busca relatar los hechos que conmueven la sensibilidad humana a través de una narración
cercana a la literatura, la diferencia con el género literario Es que la historia describe hechos
que realmente ocurrieron, fundamentándose en pruebas.
• La historia de bronce: es la utilizada por los gobiernos para exaltar el amor a la patria.
También se les llama historia reverencial, didáctica, conservadora. Busca los ejemplos
morales, se ocupa de quitar defectos y ampliar virtudes de hombres extraordinarios que
pasan a ser “próceres”. Se convierte en parte de la historia oficial ya que se la difunde en las
escuelas para que los alumnos tengan dignos modelos a ser imitados.
• La historia oficial: es la que elaboran las instituciones del estado y sus ideólogos. las historias
nacionales oficiales suelen colaborar a mantener el sistema de poder establecido y
manejarse como instrumentos ideológicos que justifican la estructura de dominación
imperante.
• Contrahistoria: ofrece una versión opuesta a la transmitida por la historia oficial. Es una
historia detenida por la pasión que rescata la memoria de los dominados. Surge en general
en épocas de crisis políticas o de grandes cambios.
• La historia crítica: examina la historia sabiendo que lo hace desde una postura determinada
frente al mundo, admitiendo que esa ideología condicionan e influyen en las preguntas que
el historiador le hace al pasado pero tratando de ser lo más objetivo posible al buscar e
interpretar las respuestas.
• La historia científica: somete a los documentos y las tradiciones a un análisis severo para
tratar de establecer su origen, develar los fines y objetivos de quienes los realizaron,

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buscando una explicación que le dé sentido y coherencia a la interpretación que hace de los
mismos.

Paradigma: se llama paradigma al ejemplo o al modelo utilizado para solucionar problemas


concretos en la investigación de diferentes disciplinas.

El historiador selecciona el material fundamental para su trabajo, recrea la situación y luego da


una exposición es decir presenta los resultados de la investigación que realizó.

No existe un solo modo de escribir la historia ni una exclusiva teoría explicativa que se considere
la única válida. Las tradiciones decimonónicas que más han contribuido a la historia científica de
hoy en día son:

• Positivismo: es la teoría filosófica que considera que el único medio de conocimiento es la


experiencia comprobada o verificada a través de los sentidos. El gran maestro de los
historiadores positivistas fue Ranke. Sometía a los documentos y tradiciones heredadas a
una profunda critica para discernir si origen y tratar de descubrir las intenciones ocultas
además de las que se expresaban. Fue descalificada por los historiadores de este siglo
tachándola de narrativa, descriptiva, etc. Aún así es más aceptada en la práctica de lo que
se admite.
• Marxismo: el máximo exponente es Marx, quién elabora la teoría marxista de la historia
para determinar las leyes de la historia y poder guiar de este modo al movimiento obrero
en sus luchas revolucionarias. Marx toma a la realidad como una totalidad en la cual cada
una de las partes que la componen condiciona y transforma a las demás, elaboró un
instrumento teórico: el modo de producción, que capta la realidad social en su conjunto,
teniendo en cuenta que las relaciones entre economía y sociedad son las características
fundamentales de todo periodo histórico. Marx estuvo siempre de acuerdo con la clase
obrera y consideraba que las clases sociales siempre existieron en la vida de la humanidad
porque consideraba la existencia de una dictadura a la economía porque el pueblo siempre
es sometido al capital.
El marxismo sostiene que todas las sociedades avanzan a través de la dialéctica de la lucha
de clases. Marx fue muy criticado por la forma socioeconómica vigente de la sociedad, el
capitalismo, al cual Marx denominó la dictadura de la burguesía, afirmando que se llevaba
a cabo por las acaudaladas clases dueñas de los medios de producción para su propio
beneficio. Teorizo que como en los anteriores sistemas socioeconómicos, inevitablemente
se producirían tensiones internas, producidas por las leyes dialécticas que los llevarían a su
reemplazo por un nuevo sistema a cargo de una nueva clase social, el proletariado. Marx
sostuvo que la sociedad bajo el socialismo sería regida por la clase obrera en lo que llamó la
dictadura del proletariado, estado obrero o democracia obrera. Él creía que el socialismo
sería a su vez, finalmente reemplazado por una sociedad sin estado y sin clases llamada
comunismo. Marx lucho activamente por el socialismo argumentando que las teorías
sociales y las personas desfavorecidas debían realizar una acción revolucionaria organizada
para derrocar al capitalismo y lograr un cambio socioeconómico.
• La escuela de los Annales: se produjo en Francia en distintos tiempos históricos. Es una
manera diferente de estudiar la historia y un movimiento historiográfico surgido en el siglo
XX. Esta escuela toma una nueva consideración, tradicionalmente se utilizaban sólo los
eventos políticos y la caída de figuras importantes para determinar el fin de ciertas eras
históricas. Por ejemplo: la muerte de Napoleón o la caída de Julio César. La escuela de los
Annales busca explicar épocas más extensas de la historia de la humanidad, no limitadas
solo por líderes. Se inicia en Francia en 1929, como una revista de historia y se ha convertido

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en una referencia historiográfica no sólo para el país sino para muchos historiadores de todo
el mundo. Cambio en tres ocasiones un hombre a lo largo de la historia, y fue en 1009 94
cuando se le dio el nombre que tiene ahora.
La revista fue fundada por Marc Bloch y Lucien Febvre, hasta antes de la fundación de la
revista se utilizaba en términos militares, diplomáticos y políticos para establecer los
diferentes periodos de la importancia en la historia.
los pensamientos de los historiadores de esta escuela se enfocaron en dos cambios
específicos: el primero era la oposición contra el imperismo que predominaba en los
historiadores de la época, esto se ve reflejado en las creencias que se tenían en las
civilizaciones antiguas del poder que podía tener un rey. Era creencia común que muchos
de Los monarcas de la antigüedad podían curar enfermedades o tenían contacto directo con
Dios, estas creencias se mantuvieron por largos periodos de tiempo.

Autoconocimiento del espíritu: historicista consiste en programa epistemológico del


método ciencias del espíritu, qué proviene el sentido de realidades humanas y excede el
plano natural, se conoce a sí mismo, depende de la vida anímica (seres humanos y el mismo
estudioso). Las ciencias historicistas, tiene objeto constituido por los motivos, valores, fines
y normas manifestando en las acciones, obras e instituciones. El historiador reconstruye con
fuentes y documentos. En este sentido se dice que la ciencia del espíritu no pretende
explicar sino comprender.
Estas ciencias constatan hipótesis o leyendas abstractas mediante experimentos u
observaciones, y tratan los fenómenos humanos como manifestaciones de la vida anímica y
espiritual de los seres humanos que los generan.

¿Qué son las ciencias sociales? Son un conjunto de disciplinas que tienen como objeto de
estudio el ser humano, su comportamiento, interacciones, creaciones y la sociedad. Su
intención es la de explicar y comprender cómo funciona el mundo social. Su objeto y sujeto
de estudio es el hombre, las sociedades y sus creaciones.

Historia: conjunto de acciones, instituciones, obras del pasado humano. Se denomina


historia a cierta realidad objetiva y pasada. Por un lado se dice que la historia es real, en
sentido que no es producto de la fantasía de la ficción literaria. Entendemos que se trata de
algo que ocurrió en algún momento, por eso se puede investigar mediante las fuentes
disponibles, por ejemplo cuándo y dónde ocurrió, quiénes fueron sus participantes, cuáles
fueron sus consecuencias.
Se dice que este acontecimiento es pasado, eso significa que ya no es pero fue. no podemos
participar de este acontecimiento histórico porque ya ocurrió y sólo nos quedan ciertas
huellas dejadas por sus participantes, esto es la fuente disponibles para conocerlos, para
reconstruir en nuestro pensamiento lo que alguna vez ocurrió.
la realidad estudiada por los historiadores es una realidad que ya no es real sino que fue
real.

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❖ UNIDAD 2

➢ La época de las revoluciones burguesas (1780-1848)

La época de la doble revolución: dentro de una sociedad predominantemente rural con


sociedades profundamente jerarquizadas en una Europa donde aún la mayoría de las Naciones
estaba dominada por una monarquía absoluta, las transformaciones comenzaron en dos países
rivales y constituyeron dos procesos diferentes pero por su carácter paralelo y por sentar las
bases del mundo contemporáneo fueron definidos como la época de la doble revolución por el
inglés Eric Hobsbawm.

Es cierto que la doble revolución ocurrió en regiones muy restringidas de Europa -en parte de
Francia y en algunas regiones de Inglaterra- sin embargo sus resultados alcanzaron dimensiones
mundiales. La división entre países avanzados y países atrasados encontró allí sus antecedentes
más inmediatos, Es cierto que estas revoluciones permitieron el ascenso de la sociedad
burguesa, pero también dieron origen a otros grupos sociales que pondrían en tela de juicio los
fundamentos de su dominación, es útil recordar que el ciclo se cierra en 1008 48 el año de la
última revolución burguesa y en el que Karl Marx publicaba el manifiesto comunismo.

La revolución industrial en Inglaterra. ¿Por qué se da en Inglaterra? Por la flota marina y por los
puntos estratégicos de exportación.

La revolución industrial (1780-1790), en Inglaterra, precisamente en la ciudad de Manchester


comenzó un aceleramiento del crecimiento económico, el fenómeno que actualmente los
economistas llaman “despegue”, mostrando que la capacidad productiva superaba límites y
obstáculos, y parecía capaz de una ilimitada multiplicación de hombres, bienes y servicios. Pero
no se trataba de una simple aceleración del crecimiento económico sino que también implicaba
cambios cualitativos, las transformaciones se producían en y a través de una economía
capitalista. Para Pirenne el capitalismo consistía en la organización de la producción para un
mercado distante.

Dadas las dificultades temporales de estas conceptualizaciones consideramos al capitalismo


como un sistema de producción pero también de relaciones sociales, en este sentido la principal
característica del capitalismo es el trabajo proletariado, Es decir de quienes venden su fuerza de
trabajo a cambio de un salario. Para que esto ocurra debe haber un presupuesto y los que
venden su fuerza de trabajo no tienen otra forma de subsistir por lo que han perdido todo (a
diferencia de los artesanos o de los campesinos.

Otra característica del capitalismo es la separación entre los productores directos, la fuerza de
trabajo y la concentración de los medios de producción en mano de otra clase social la
burguesía.

Pero fue en el siglo XVIII que la Revolución industrial Afirma el desarrollo de las relaciones
capitalistas, en la medida en que la aparición de la fábrica terminó por firmar la separación entre
trabajo y medios de producción.

¿Por qué la revolución industrial estalló en Inglaterra? En Inglaterra a partir del desarrollo de
una agricultura comercial, con las transformaciones en la organización del trabajo y en las
formas de producción, la economía agraria se encontraba profundamente transformada. En
síntesis a medidos del siglo XVIII, el área capitalista de la agricultura inglesa se encontraba
extendida y en vías de una posterior ampliación. El proceso era acompañado por métodos de

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labranza más eficiente, abono sistemático de la tierra, perfeccionamiento, técnicos instrucción
de nuevos cultivos (como papa, maíz, centeno) que configuraban una revolución agrícola, que
permitía por primera vez superar el límite del problema del hombre. Los productos del campo
tanto los agrícolas como los manufacturados a través del sistema doméstico dominaban los
mercados.

Desde este método la agricultura se encontraba preparada para cumplir con sus funciones
básicas en un proceso de industrialización. La revolución agrícola implicaba un aumento de
productividad, permitía alimentar a más gente, permite alimentar a gente que ya no trabajaba
la tierra, a una creciente población no agraria.

Muchos historiadores consideran que los cambios de la agricultura fueron el motor fundamental
para el nacimiento de la sociedad industrial. En segundo lugar al modernizar la agricultura y el
destruirlas antigua forma de producción campesinas (basadas en el trabajo familiar y comunal)
la revolución agrícola con las posibilidades de subsistencia de muchos campesinos que debieron
trabajar como arrendatarios y otros corrieron con más suerte y fueron arrendatarios ricos.

La destrucción de las antiguas formas de trabajo no sólo liberaba mano de obra, sino que al
destruir las formas de autoabastecimiento que caracterizaban a la economía campesina, creaba
consumidores, gente que recibía ingresos monetarios y que para satisfacer sus necesidades
básicas debían dirigirse al mercado (todo el mundo por pobre que fuese debía alimentarse y
vestirse).

A partir de ese mercado interno, recibieron un importante estímulo en las industrias textiles y
de alimentos (molinos harineros y fábricas de cervezas, principalmente) y la producción de
carbón, principal combustible de gran número de hogares urbanos, incluso la producción de
hierro, aunque en muy menor medida (se refleja en la demanda de enseres domésticos como
cacerolas y estufas).

Inglaterra contaba con un mercado exterior, las plantaciones de las indias occidentales, cuál
servía también para la venta de esclavos y proporcionaban cantidad suficiente de algodón para
proveer a la industria británica. Si bien las indias orientales habían sido las grandes exportadores
de mercancías de algodón, comercio que había quedado en manos británicas a través de la
compañía de las indias orientales, cuando los nuevos intereses comenzaron a prevalecer la India
fue sistemáticamente desindustrializada y se transformó a su vez en receptora de los textiles
ingleses.

El desarrollo de la revolución industrial:

• Etapa del algodón, según el historiador Hobsbawm, el mercado interior fue la chispa qué
inicio la revolución industrial, ya que la demanda interior se extendía, la exterior se
multiplicaba. Además Hobsbawm considera que la primera manufactura que se industrializo
(el algodón) estaba vinculada esencialmente al comercio ultramarino, esto no implica negar
la importancia del mercado interno, lo considera como la base para la generalización de una
economía industrializada.

Sin embargo no hay duda de que la constante ampliación de la demanda interna, externa o
ambas, de textiles ingleses fue el impulso que llevo a los empresarios a mecanizar la producción
para responder a esa creciente demanda era necesario introducir una tecnología que permitiera
ampliar esa producción.

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En síntesis, la máquina de hilar, los usos y posteriormente Los telares mecánicos eran
innovaciones tecnológicas sencillas y fundamentalmente baratas, estaban al alcance de
pequeños empresarios, de este modo la industria algodonera por su tipo de mecanización y el
uso masivo de mano de obra barata permitió una rápida transferencia de ingresos del trabajo al
capital y contribuyó más que ninguna otra industria al proceso de acumulación.

• La etapa del ferrocarril: a pesar de su éxito una industrialización limitada y basada en un


sector de la industria textil no podía ser estable y duradera, la industria textil atravesó su
primera crisis. Con la tecnificación la producción se había multiplicado pero los mercados no
crecían con la rapidez necesaria, los precios cayeron al mismo tiempo que los costos de
producción no se reducen en la misma proporción. La industria textil estímulo el desarrollo
tecnológico.

La industrialización basada en el algodón ofrecía límites, la industria textil no demandaba o


demandaba en mínimas proporciones, carbón, hierro o acero. En síntesis carecía de capacidad
directa para estimular el desarrollo de las industrias pesadas de base.

El crecimiento de las ciudades generaba un constante aumento de la demanda del carbón, que
era el principal combustible doméstico. el crecimiento urbano había extendido la explotación de
las minas de carbón que ya desde mediados del siglo XVIII implicaba la más antigua máquina de
vapor para sondeos y extracciones. Y la producción fue lo suficientemente amplia como para
estimular el invento que transformó radicalmente la industria “el ferrocarril”. Las minas
necesitaban máquina de vapor de Gran potencia sino también un medio de transporte para
trasladar el carbón.

La construcción de ferrocarriles, de vagones, vagonetas y locomotoras y el extendido de más


vías férreas desde 1830 hasta 1850, generaron una demanda que triplicaron la producción de
hierro y carbón, permitiendo ingresar a una fase de industrialización más avanzada. Asia 1850,
en Gran Bretaña, la red ferroviaria básica ya estaba instalada y alcanzaba lejos puntos rurales y
los centros de las principales ciudades, en un complejo gigantesco a la escala nacional.

En la década de 1840 El ferrocarril se había transformado en sinónimo de ultramoderno.


También la construcción de ferrocarriles presentaba un problema, su alto costo. Pero este
problema se transformó en su principal ventaja ¿Por qué? Las primeras generaciones de
industriales habían acumulado riqueza en tal cantidad que excedía la posibilidad de invertirla o
de gastarla. De este modo las construcciones ferroviarias movilizaron acumulaciones de capital
con fines industriales, generar nuevas fuentes de trabajo y se transformaron en el estímulo para
la industria de productos de base.

En síntesis el ferrocarril fue la solución para la crisis de la primera fase de la industria capitalista.

• Las transformaciones de la sociedad: la expresión Revolución industrial fue empleada por


primera vez por escritores franceses en la década de 1820, haciendo una analogía con la
Revolución Francesa de 1789. se consideraba que sí está había transformado a Francia, la
Revolución industrial había transformado Inglaterra. los cambios podrían ser diferentes pero
eran comparables en un aspecto: habían producido una nueva sociedad.

Desde su comienzo la expresión Revolución industrial implica la idea de profundas


transformaciones sociales, es decir que la sociedad se volvió irreconocible por sus mismos
miembros, que coincidían en describir a una sociedad en términos pesimistas: el trabajo infantil,

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el humo de las fábricas, el deterioro de las condiciones de vida, las largas jornadas laborales, las
epidemias, la desmoralización, etc.

¿Qué tipo de sociedad se configuró a partir de la revolución industrial? Las antiguas aristocracias
no sufrieron cambios notables pero pudieron engrosar sus rentas. La modernización de la
agricultura deja beneficios y a estos se agregaron los que proporcionaban los ferrocarriles que
atravesaban sus posiciones, eran propietarios del suelo y también de subsuelo por lo tanto la
expansión de la minería y la explotación del carbón concurría en su beneficio.

Los nobles ingleses no tuvieron que dejar de ser feudales porque ya habían dejado de serlo y no
tuvieron problemas de adaptación frente a los nuevos métodos comerciales mi frente a la
economía que se abría en la “época del vapor”.

También para las antiguas burguesías mercantiles los cambios implicaron beneficios, ya se
encontraban instaladas en la red mercantil, muchos de ellos eran considerados “caballeros” con
su correspondiente casa de campo, con una esposa tratada como “dama” y con hijos que
estudiaban en Oxford o Cambridge dispuestos a emprender carreras en la política, lo cual podía
darle el éxito de ingresar en las filas de la nobleza.

Sin embargo el proceso de industrialización generaba a muchos “hombres de negocios”, que


aunque habían acumulado fortuna eran demasiados para ser absorbidos por las clases más altas.
Y a partir de 1812, comenzaron a definirse a sí mismos como “clase media”, y como tal
reclamaban derechos y poder. Estaban dispuestos a derribar los privilegios que aún mantenían
los inútiles aristócratas -por los que está clase media sentía un profundo desprecio- y a combatir
contra las demandas de los trabajadores que no se esforzaban lo suficiente. Estos nuevos
hombres de negocios, esta nueva burguesía industrial fuera la clase dominante de la revolución
industrial.

Los nuevos métodos de producción modificaron el mundo de los trabajadores, para lograr esas
transformaciones en la estructura y el ritmo de la producción debieron introducirse cambios en
la cantidad y la calidad del trabajo. Con la producción en la fábrica surgió una nueva clase social:
el proletariado o clase obrera, también llamados trabajadores pobres que designa a aquello que
constituyeron la fuerza laboral. El proletariado aún está emergiendo de la multitud de antiguos
artesanos trabajadores domiciliarias y campesino de la sociedad preindustrial, se trataba de una
clase “en formación” que aún había adquirido un perfil definido.

En estas primeras etapas resultó clave el aporte de la mano de obra femenina e infantil, con una
remuneración menor que los varones las mujeres constituyeron la base de la intensificación del
trabajo y muchas veces fueron la alternativa a los costos de la mecanización. Los niños y las
mujeres constituyeron La Gran reserva de mano de obra de los nuevos empresarios.

Los grupos sociales que conformaban a los trabajadores pobres con la expansión del sistema
fabril comenzó a adquirir un perfil más definido: ya era la clase obrera fabril. Con características
definidas: en primer lugar se trata de proletarios es decir quiénes venden su fuerza de trabajo a
cambio de un salario. En segundo lugar el proceso de mecanización es exigido concentrarse en
un único lugar de trabajo: la fábrica, que impuso un equipo en parte humano y en parte
mecánico, y esto modificó las conductas laborales: las actividades del trabajador debían
adecuarse al ritmo de un proceso mecánico. Dicho de otro modo el trabajo mecanizado de la
fábrica impuso una rutina diferente a la del trabajo preindustrial.

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El trabajo preindustrial se media por los ciclos de la cosecha en meses y en semanas, en cambio
el trabajo fabril se media en días, horas y minutos, es decir que la industria trajo la tiranía del
reloj.

Proletariado: venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Fábrica de carácter colectivo.

Trabajo Fabril Medio: (días, horas, minutos) en 1823 se castigaba con cárcel a los obreros que
no cumplían con su trabajo o con las horas de trabajo.

Religión: escuelas dominicales enseñaban el valor del tiempo.

La vida estaba marcada por epidemias, cólera, tipus, desmoralización, prostitución y


alcoholismo.

La revolución Francesa: si la economía del mundo del siglo XXI se transformó bajo la influencia
de la Revolución industrial inglesa, no cabe duda que la política y la ideología se formaron bajo
el modelo de la Revolución Francesa. Francia proporciono el vocabulario y los programas de los
partidos liberales y democráticos y ofreció el concepto del nacionalismo.

Los orígenes de la revolución Francesa: ¿Por qué esta revolución ocurrió en Francia en el siglo
XVIII? Si bien no es exclusivo de Francia, allí se registraron con mayor intensidad profundos
cambios en las ideas y concepciones del mundo. Los cafés, los salones, los periódicos habían
creado la esfera pública de la política, es decir, espacios dónde los individuos hacían uso público
de la razón. La “opinión pública” era la opinión de los hombres ilustrados incluido “la opinión de
los hombres de letras opuestos” al “populacho” de opiniones múltiples llenas de prejuicios y
pasiones. La opinión pública no era considerada la opinión de la mayoría. “publico” no
significaba “pueblo”.

Para algunos historiadores la revolución fue el producto del conflicto entre la aristocracia feudal
y las burguesías vinculadas a las nuevas actividades económicas. La revolución burguesa se
desencadenó a partir de 1789, la revolución fue una “revolución de élites” en el cual el punto de
partida fue el jugado papel de periodistas, profesores, abogados, notarios que defendían un
sistema que se basaba no en el privilegio y el nacimiento sino en el talento. Al defender un nuevo
orden social estos burgueses sentaron las bases para posteriores transformaciones.

La revolución comenzó con la rebelión de la nobleza que intentaba afirmar sus privilegios frente
a la monarquía. Pero los efectos fueron distintos a los esperados. La convocatoria de los estados
generales, la elección de los diputados, la redacción de los cuadernos de quejas, provocaron una
profunda movilización que ponía en tela de juicio todo el andamiaje del antiguo régimen.

Los estados generales aún recogían la visión de la sociedad expresada en el modelo de los tres
órdenes: los que rezaban (el clero), los que guerrean (la nobleza) y los que trabajan la tierra (los
campesinos). Los dos primeros estados, el clero y la nobleza, reunían a las órdenes privilegiadas
como resultado del cambio social. El tercer estado o estado llano, incluye no sólo los campesinos
sino a todos los grupos, la mayor parte de la sociedad que carecían de privilegios.

En mayo de 1789, los estados generales se reunieron en París e inmediatamente comenzaron


los debates sobre las formas de funcionamiento. Ante la falta de acuerdos Y ante la negativa de
la corona de aceptar la reunión conjunta de los tres estados, el Estado llano o tercer estado, se
autoconvocó en una asamblea general. Pero en la coyuntura los objetivos de sus integrantes
cambiaron: se propusieron redactar una constitución que según el modelo que proporcionaba
Inglaterra limitará el poder real.

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Las etapas de la revolución:

• La primera etapa de la revolución (1789-1791): las intenciones de Luis XVI de disolver la


asamblea nacional por la fuerza provocaron el levantamiento popular que agudizó el
proceso: el 14 de julio de 1789 la toma de la fuerza de La Bastilla simbolizó la caída del
absolutismo y el comienzo de un período de liberación.
En agosto de 1789 la Revolución obtuvo su manifiesto formal, la asamblea aprobó la
declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. La declaración se basaba en los
principios de libertad, igualdad y fraternidad, considerado el gran legado de la Revolución
Francesa.
Afines de 1789 se nacionalizaron los bienes del clero. En consecuencia se expropiaron las
tierras eclesiásticas que se pusieron en venta con el objetivo también de dar respaldo al
asignado nuevo papel moneda. En Julio de 1790 se dictó la Constitución civil del clero que
colocaba la iglesia bajo el poder del Estado. Los obispos y los curas se transformaban en
funcionarios públicos elegidos en el marco de las nuevas circunscripciones administrativas.
En septiembre de 1791 se aprobada la constitución, prolongada por la declaración de los
derechos del hombre y del ciudadano que estableció un sistema de monarquía limitada. El
poder monarca quedaba controlada por una asamblea legislativa, cuyos miembros debían
ser elegidos mediante un sufragio restringido que era derecho de los varones adultos
propietarios. En este sentido quedaba claro que la igualdad de los hombres que había
proclamado la Revolución era la igualdad civil ante la ley, pero no implicaba en absoluto la
igualdad política. Con esto como señala Vovelle culminaba la revolución burguesa.
• La segunda etapa de la revolución: la República Yacobina (1792-1794): dentro del tercer
estado comenzaron a diferenciarse distintas corrientes, asociaciones, clubes políticos como
el de los jacobinos o el de los cordeleros, dónde se escuchaban a los oradores más populares
como Morat y Danton, estaban reservados a la élite política. Pero también los sectores
populares más radicalizados que abarcaban artesanos, jornaleros y a pequeños propietarios
de tiendas y talleres, llamados los Sans Culottes, llamados así porque no usaba las calzas que
vestían los sectores más acomodados simplemente utilizaban pantalones.
Las distintas tendencias también se expresaron en la asamblea legislativa y quedaron
definidas por el lugar que ocupaban en el recinto de sesiones: en la derecha se agrupaban
los sectores más conservadores, en la izquierda los más radicales.
En primer lugar una serie de malas cosechas y la devaluación de los asignados llevaron a una
crisis económica que favoreció la movilización popular. en segundo lugar el peligro de la
contrarrevolución y de la guerra afirmó la influencia de los sectores más radicalizados.
en junio de 1791 Luis XVI junto a su familia había intentado huir para reunirse con los nobles
exiliados en Austria. La corona de Austria y de Prusia colaboraban con la restauración del
absolutismo, pero no era sólo un acto de solidaridad política y familiar con Luis XVI, cuya
esposa era austríaca, sino también una medida fundamentalmente para evitar la expansión
de esas ideas y de esos movimientos de sus propios reinos. De este modo en 1792 la
asamblea legislativa declaró la guerra a Austria. El estallido de la guerra favoreció la
radicalización del proceso. mientras los ejércitos enemigos se acercaban a la frontera y
comenzaban a invadir el territorio, se proclamó “la Patria en peligro” mientras acudían a
París los voluntarios de las provincias en defensa de la revolución. Era un desenlace de un
movimiento patriótico en contra de la traición. En este clima, el rey fue depuesto y enviado
a prisión (agosto de 1792), se disolvió la asamblea legislativa y se la reemplazó por una
convención nacional elegida mediante sufragio universal.

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En 1793 se promulgó una nueva constitución con carácter democrático, el sufragio universal
casi no tuvo vigencia. su aplicación fue suspendida por el mismo comité de salvación pública
encabezado por Robespierre, que prácticamente estableció una dictadura para profundizar
la política del terror.
Si bien Robespierre había eliminado la corrupción, las restricciones de la libertad
disgustaban a muchos y tampoco agradaban sus incursiones ideológicas como la campaña
de descristianización. debido sobre todo al celo de los sans-culottes que buscaban
reemplazar las creencias tradicionales por una nueva religión cívica basada en la razón y el
culto, con todos ritos, al ser supremo. Mientras el Silvio la guillotina recordaba todos los
políticos que nadie podía estar seguro de conservar su vida.
• La tercera etapa de la revolución: la difícil búsqueda de la estabilidad (1794-1799): la
republica jacobina pudo mantenerse durante la época más difícil de la guerra, pero hacia
mediados de 1794 las circunstancias habían cambiado: los ejércitos franceses habían
derrotado a los austriacos en Fleurus y ocupado Bélgica. En este contexto una alianza de
fuerzas opositoras en julio de 1794 desalojo del poder a Robespierre y a sus seguidores que
fueron ejecutados. Poco después en 1795, la convención daba por terminada su funciones
y sancionaba la constitución del año III de la República.
En efecto la Constitución de 1795 restableció el sufragio restringido a los ciudadanos
propietarios, al mismo tiempo se establecía un poder legislativo bicameral y un poder
ejecutivo, el Directorio, integrado por cinco miembros. De este modo se aspiraba a retomar
el programa liberal que había sido impuesto durante la primera etapa de la revolución. Sin
embargo la mayor dificultad fue la de lograr la estabilidad política
En una situación es difícil equilibrio, el gobierno del directorio se encontró hackeado tanto
por los sans-culottes y los políticos más radicalizados como por la redacción aristocrática. El
delicado equilibrio fue mantenido por el ejército responsable de reprimir, transformándose
así en el soporte del poder político. El ejército fue uno de los hijos más brillante la revolución,
nacido de la “leva en masa” de ciudadanos revolucionarios, y pronto se convirtió en una
fuerza profesional de combatientes y demostró su capacidad de guerra. Era un ejército
burgués, los grados y los ascensos no se debían al privilegio ni el nacimiento sino al mérito.
Y uno de los militares de carrera fue Napoleón Bonaparte, fue finalmente quien puso fin a
la revolución al mismo tiempo que institucionalizó sus logros. Con él hacía además uno de
los grandes mitos de la historia.

Fin e institucionalización de la Revolución. Napoleón Bonaparte (1799-1815).

los ejércitos habían transformado el mapa de Europa. la Revolución era considerada por muchos
no como un acontecimiento que afectaba exclusivamente a Francia sino como el comienzo de
una nueva era para toda la humanidad. Decir las tendencias expansionistas y la ocupación de
países con ayuda de los partidos y los jacobinos locales donde transformaron el gobierno y la
misma identidad nacional. Con los ejércitos expandían también los logros revolucionarios como
sistema republicanos. Pero la guerra no sólo fue un enfrentamiento entre sistemas sociales y
políticos sino también fue el resultado de la rivalidad de las dos naciones que buscaban
establecer su hegemonía sobre Europa: Francia e Inglaterra.

En ese ejército revolucionario había hecho su carrera Napoleón Bonaparte quién siendo muy
joven a los 26 años había logrado el grado de general. En 1795 cuando ante una sublevación
monárquica estimulada por la caída de Robespierre, se le confío la defensa de la convención.
Bonaparte logró conjurar el peligro y desde entonces su posición fue sólida no sólo por la
certidumbre unánime de su capacidad militar sino por la influencia personal que fue alcanzando.

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En 1796 el directorio le confió la campaña militar a Italia y en 1798 dispuso a atacar la fuente de
recursos de Inglaterra. Bonaparte se propuso la conquista de Egipto.

La constitución del año III (1800) que a diferencia de las precedentes no hacía mención a la
declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, dio forma al nuevo sistema: se disponía
que uno de los tres mandatarios ejercieron el cargo de primer cónsul, reduciendo los otros dos
facultades consultivas y otorgándole supremacía sobre el poder ejecutivo. El cargo de primer
cónsul -que posteriormente fue declarado vitalicio- se otorgó a Napoleón Bonaparte que pudo
ejercer un poder sin contrapesos.

El sistema napoleónico significó el fin de la agitación revolucionaria. En primer lugar se restringió


la participación popular aunque se mantuvo el sufragio universal para todos los varones adultos
pero el sistema electoral indirecto a través de la lista de notabilidades locales por quienes se
debía sufragar limito sus efectos. Cada vez queda más claro que a pesar de que la Constitución
reafirmaba el principio de la soberanía popular el poder venía “de arriba” y la participación
popular se reducía a manifestaciones de confianza a través de los plebiscitos. En segundo lugar
se estableció un rígido sistema de control sobre la población, el cual se perfeccionó sobre todo
después de 1804, cuando el ministro de policía se encargó de eliminar todos somos de protesta
o disidencia, iniciando una práctica de larga perdurabilidad, se confeccionaron fichas de
funcionarios y de personalidades bajo el pretexto de confeccionar una estadística moral de la
Europa napoleónica.

El sistema napoleónico también institucionalizo muchos de los logros revolucionarios. para


acabar con los conflictos religiosos y contar con el apoyo del clero Napoleón firmó con el papa
Pío VII un concordato, el papado reconocía la expropiación de los bienes eclesiásticos que había
actuado la revolución a cambios establecidos se hubiera limitaciones a la libertad de cultos.

Pero la hora más importante fue la redacción de un código conocido como código napoleónico,
redactado por importantes juristas con la participación del mismo Napoleón que quedó
concluido en 1804. Allí se reunificó la legislación y se constitucionalizan principios
revolucionarios como la anulación de los privilegios sociales y la igualdad de todos los hombres
frente a la ley. El sistema napoleónico también organizó la administración y las finanzas y creo
hasta un banco nacional el más potente símbolo de la estabilidad burguesa.

A comienzos de 1804 el descubrimiento de un complot permitió Bonaparte dar un paso más: la


instauración del Imperio. de este modo en mayo de 1804 se sancionaron la constitución del año
VII que establecía la dignidad de “emperador de los franceses” para Napoleón, se fijaba el
carácter hereditario del imperio y se echaban las bases de una organización autocrática y
centralizada. el eje de toda la organización era el mismo Napoleón asistido por una nobleza de
nuevo cuño, su familia y quienes podían ascender a ella no por nacimiento sino a través de sus
méritos y de los servicios prestados al estado.

En la lucha de Francia por la hegemonía europea, Inglaterra fue el enemigo inevitable. En la


confrontación bélica y uno de los dos países había conseguido éxitos decisivos. De allí que la
lucha se trasladara el terreno económico. Fue entonces que en 1805, la marina británica
obstaculizaba las comunicaciones marítimas para los franceses, la respuesta fue aún contra
bloqueo que impedía la conexión y las transacciones comerciales de las Islas con el continente.
Bloqueo marítimo y bloqueo continental eran los medios por los que Inglaterra y Francia
intentaban asfixiarse mutuamente. Para Napoleón el bloqueo continental presentaba una doble
ventaja: no sólo aislaba a Inglaterra sino que subordinaba la economía del continente al
necesidades de Francia.

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Sin embargo para Francia, los efectos del bloqueo fueron graves: ruina de los puertos, falta de
algodón y sobre todo la quiebra de los propietarios agrícolas que no podían exportar el
excedente. La situación económica hizo crisis en 1811. Ante la imposibilidad de una victoria
económica, Napoleón decidió dar un vuelco decisivo a la guerra, mediante una conducente
acción militar: la invasión de Rusia (1812).

Pero los resultados no fueron los esperados. Los rusos habían abandonado sus tierras
destruyendo todo lo que pudiera servir al invasor, incluso incendiaron la ciudad de Moscú para
desguarnecer las tropas francesas. Se comenzaron así a sufrir las consecuencias del crudo
invierno ruso y se debió emprender una retirada que le costó al emperador lo mejor de sus
tropas. El fracaso estímulo además el estallido de movimientos nacionales en los países
ocupados. El imperio napoleónico se encontraba en las puertas de su fin. Las fuerzas aliadas de
Prusia, Austria, Rusia y Suecia en la batalla de Leipzig (octubre de 1813) derrotaron a Napoleón
que fue confinado en la isla de Elba.

La ocupación de Francia por los aliados permitió la restauración de los Borbones en el trono de
Francia. Pero, ante la situación generada por la ocupación, las intenciones del monarca Luis XVIII
de retomar el antiguo régimen que internamente se organizaron movimiento favorable
Napoleón. De este modo evadiendo su custodia y con el apoyo de la fuerza militar, Napoleón
pudo apoderarse de París dispuesto a continuar la guerra. Pero sólo logró mantenerse en el
poder 100 días. En la batalla de Waterloo fue derrotado por el ejército inglés al mando del duque
de Wellington (18 de Junio de 1815). Napoleón abdicó y fue confinado en la lejana isla de Santa
Elena donde pasó sus últimos años.

El ciclo de las revoluciones burguesas (1830-1848)

la caída de Napoleón llevó a la definición de un nuevo orden europeo, tarea que quedó a cargo
de los vencedores, Gran Bretaña, Rusia, Australia y Prusia.

Australia y Prusia constituían monarquías absolutas, Inglaterra por el contrario tenía una
monarquía limitada por un parlamento. El nuevo orden constituido un compromiso entre
liberales y partidarios del antiguo régimen, compromiso que no significó equilibrio ya que como
lo demostraron las reuniones del congreso de Viena (1815) el peso predominante se volcó hacia
las viejas tradiciones.

El primer problema que tuvieron que afrontar fue el de rehacer el mapa de Europa: el objetivo
era consolidar y acrecentar territorialmente a los vencedores y crear “estados-tapones” que
impidieran la expansión francesa. Polonia fue distribuida entre Rusia y Prusia, Inglaterra obtuvo
nuevas posesiones coloniales y Austria ganó algunas regiones italianas, aunque vio disminuir su
influencia dentro de los estados alemanes frente al nuevo peso que ganaba Prusia. Holanda y
Bélgica se unieron en un solo reino, lo mismo que Noruega y Suecia. España y Portugal
mantuvieron sus límites, mientras Francia volvía a los que tenía antes de la revolución.

pero este mapa europeo dejó plantado problemas como la cuestión de la formación de las
naciones que frecuentemente reaparecerán a lo largo del siglo.

Las revoluciones de 1830. Las bases de las revoluciones: liberalismo, romanticismo,


nacionalismo.

La cerrada Concepción política que se intentaba imponer es decir las intenciones de retomar el
absolutismo, desató en la sociedad intensas resistencias. Las ideas difundidas por la revolución

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-la libertad, la igualdad- habían alcanzado suficiente consenso y madurez necesaria para
agudizar el clima de tensión social y política.

Ante la “restauración”, el panorama se complejizan además por los movimientos nacionalistas


que surgían En aquellos países que se sentían defectos y oprimidos por los repartos territoriales
del congreso de Viena.

En algunos lugares como en Italia y en Alemania, el liberalismo concluyó con el nacionalismo ya


que, para poder constituir las unidades nacionales, era necesario expulsar a monarquías
extranjeras o liberarse de los poderes autocráticos que dominaban. Para luchar por estos
principios surgieron sociedades secretas que adoptaron distintas formas de organización y
distintos nombres. Entre ellas, las más conocidas fueron las lógicas masónicas y sociedades
como los carbonarios, llamadas así en Italia porque sus miembros se reunían en los bosques
para escapar del control de las autoridades austríacas. En Francia se organizó la charbonneire,
según el modelo italiano, integrada por jóvenes universitarios y militares de filiación
bonapartista. Los objetivos que perseguía en estas sociedades eran variados pero coincidían en
las líneas generales. En Italia y Alemania aspiraban a la unificación de la nación bajo una
monarquía constitucional o bajo un gobierno republicano. En Francia y en España buscaban
establecer un gobierno que respetar a los principios liberales. Pero en todas partes su
característica fue la organización secreta, una rígida disciplina y el propósito de llegar a la
violencia para lograr sus objetivos.

• El liberalismo: era una filosofía política orientada a salvaguardar las libertades tanto las
políticas y económicas generales como las que debían gozar los individuos. Cómo política
económica el liberalismo logró su mayor madurez en Gran Bretaña. Sostenían que las leyes
del mercado actuaban como las leyes de la naturaleza, que “una mano invisible” hacía
coincidir los objetivos individuales y los objetivos sociales. De allí la negativa a toda
intervención estatal que regulará la economía. El estado debía limitarse a proteger los
derechos de los individuos.
El liberalismo también se constituyó en un programa político: libertad e igualdad civil
protegidas por una constitución escrita, monarquía limitada, sistema parlamentario,
elecciones y partidos políticos eran las bases de los sistemas que apoyaban la burguesía
liberal.
• El Romanticismo: el liberalismo también se combinó con otras tradiciones intelectuales. El
pensamiento que se había acuñado en el siglo XVIII, el racionalismo y el materialismo propio
de la ilustración también había despertado reacciones. De este modo el rechazo al
racionalismo analítico y la exaltación de la “intuición” y de las viejas tradiciones medievales
se transformaron en las principales características del romanticismo. Las primeras
manifestaciones de esta nueva corriente fueron literarios y se advierte especialmente en
Inglaterra, pero poco después se propagaron por toda Europa adquiriendo formas diversas.
En Francia el romanticismo constituyo, originariamente un movimiento tradicionalista en
reacción contra la Revolución Francesa.
El romanticismo tantas veces más definido no es después de todo otra cosa que el
liberalismo en la literatura.
Más qué es un conjunto coherente de ideas, el romanticismo constituyó una actitud. Era
romántico sufrir, rezar, combatir, viajar a tierras lejanas y exóticas, comunicarse con la
naturaleza, buscar el sentido de la historia. Era romántico amar apasionadamente más allá
de los patrones morales y convencionales. En síntesis era el desafiante rechazó todo lo que
limitarse el libre albedrío de los individuos.

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• El nacionalismo: en este contexto la época fue favorable para los inicios del nacionalismo.
Era aún un término confuso, que aludía más a un sentimiento que una doctrina
sistemáticamente elaborada. Pero lo cierto es que en muchos países europeos comenzaba
a agitarse la idea de la nación. Comenzaba a formarse la conciencia de pertenecer a una
comunidad ligada por la herencia común de la lengua y la cultura, unida por vínculos de
sangre y con una especial relación con un territorio considerado como “el suelo de la patria”.
En síntesis, cultura, raza o grupo étnico y espacio territorial confluían en la idea de la nación.
Pero también el nacionalismo alcanzó repercusiones políticas.
uno de los centros de nacionalismo europeo fue París pero fue sobre todo en las
universidades alemanas donde se dieron las formulaciones teóricas más completas que
permitieron generar en el ánimo de sus compatriotas la idea de una “patria” unitaria.
El nacionalismo fue un movimiento que se identifica con las clases letradas, Pero esto no
significa que no hubiese vago sentimientos nacionales entre los sectores populares urbanos
y entre los campesinos. Sin embargo, para estas clases, sobre todo para las masas
campesinas, la prueba de la identificación no la constituye la nacionalidad sino la religión.
Además el hecho de que el nacionalismo estuviese encarnado en las burguesías acomodadas
y cultas era suficiente para ser respetuoso ante los más pobres.

Las revoluciones de 1848: “la primavera de los pueblos”.


En 1008 48 se intentó el nuevo asalto: las similitudes con las revoluciones de la década de
1830 fueron muchos pero también se registraron significativas diferencias.

Las nuevas bases revolucionarias: democracia y socialismo: los movimientos de 1848 fueron
básicamente movimientos democráticos. En efecto, frente a ese liberalismo político que se
definía por oposición al antiguo régimen, las revoluciones del 48 buscaron profundizar sus
contenidos. Se comenzó a reivindicar el derecho de voto para todos los ciudadanos: no había
democracia sin sufragio universal. En el mismo sentido, si prefería hablar de soberanía
popular en lugar de soberanía nacional. Según se observaba el término “nación” parecía
referirse a una entidad colectiva abstracta; en la práctica esa soberanía era haber sido nada
más que por una minoría. El termino “pueblo” en cambio subrayaba la totalidad de los
individuos; el “pueblo” al que invocaban los revolucionarios del 48 era el conjunto de
ciudadanos y no una abstracción jurídica. Y si el liberalismo se había inclinado por las
monarquías constitucionales como forma de gobierno, esta democracia consideraba a la
República como la forma política por el ejercicio del sufragio universal, la soberanía popular
y la garantía a las libertades. Se comenzaba a acusar al liberalismo de predicar una igualdad
estrictamente jurídica, de igualdad ante la ley pero de permanecer insensible ante los
contrastes sociales de riqueza/pobreza, cultura/analfabetismo. Era necesario también
luchar por la reducción de las desigualdades en el orden social.
En este contexto ya se había comenzado a pronunciarse la palabra socialismo. En Francia no
sólo se criticaba sino que también se proponía un proyecto para construir una sociedad
racional y armónica basado en el principio de cooperación.
Mientras las agrupaciones carbonarias republicanas reclutaban a la burguesía letrada
(profesionales, estudiantes, universitarios), las organizaciones blanquistas como las
sociedades de la familia, reclutaban adeptos entre los sectores populares y el incipiente
proletariado francés. En este sentido, las nuevas ideas reflejaban la transformaciones de la
sociedad.

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➢ El apogeo del mundo burgués (1848-1914)

La segunda mitad del siglo XXI corresponde a la época del triunfo de capitalismo, el cual se
manifiesta en una sociedad que consideraba que el desarrollo económico radicaba en las
empresas privadas competitivas y en un mercado barato para las compras y un mercado caro
para las ventas. Con el triunfo del capitalismo triunfaba en la burguesía y el liberalismo en un
clima de confianza y optimismo que consideraba que cualquier obstáculo para el progreso podía
ser superado sin mayores inconvenientes.

Capitalismo e industrialización. En la segunda mitad del siglo XIX el mundo se hizo capitalista y
una significativa mayoría de países se transformaron en economías industriales. Hasta 1870
Inglaterra mantuvo su primacía en el proceso de industrialización y su hegemonía dentro del
área capitalista. La misma industrialización europea amplió la demanda de carbón, de hierro y
de maquinarias británicas, incluso la prosperidad permitía una mayor demanda de bienes de
consumo procedentes de Inglaterra. De este modo una rama tradicional como la textil
experimento un notable progreso basado en la mayor mecanización de la producción: el número
de telares mecánicos se había elevado un 55%. La minería y la siderurgia, también mantenían
un elevado nivel de crecimiento, más de la mitad de la producción mundial de hierro procedía
de Inglaterra.

La misma Revolución industrial había desencadenado procesos de industrialización en países


europeos como Francia, Bélgica y Alemania, a los que se agregarían otros ubicado fuera de
Europa como Estados Unidos y Japón.

En Francia durante el periodo del segundo imperio la prosperidad económica de los años 1850-
1870, la industria pudo conformar una estructura productiva moderna donde se impuso el
sistema fabril. El impulso para la industrialización provino de las políticas del estado y de sus
necesidades estratégicas, dicho de otra manera el impulso dado por el segundo imperio en la
construcción de ferrocarriles sentaron las bases de la industria francesas, desarrollo ferroviario
trajo una gran demanda para la siderurgia y estímulo a la inversión es así la industria pesada.

la primera etapa de la Revolución industrial inglesa se había basado en innovaciones


tecnológicas sencillas y de bajo costo pero éste no era el caso de Francia que se incorporaba el
proceso de industrialización en una etapa mucho más compleja y que exigía una gran
acumulación de capitales. El sistema bancario francés puedo concentrar el capital repartido
entre pequeños ahorristas y orientarlo hacia las actividades productivas.

A partir las iniciativas del estado y de la participación del capital bancario en los primeros años
del siglo XX Francia poseía el perfil de un país industrial moderno.

la construcción de ferrocarriles permitió cuadriplicar la producción de hierro entre 1850 y 1870,


y en este último año, Alemania ya ocupaba el segundo lugar, basando su proceso de
industrialización en la industria pesada, en la mecanización intensiva y en el pronto desarrollo
de grandes establecimientos fabriles, superando a Inglaterra en la producción de acero y años
más tarde en la producción de hierro.

los factores que impulsaron el acelerado desarrollo del capitalismo industrial en Alemania
fueron en primer lugar, el mundo rural no constituye un obstáculo para la industria, muchos
trabajadores agrícolas abandonaron el campo, algunos de ellos emigraron el exterior pero
también muchos fueron absorbidos por Berlín, Hamburgo y los nuevos centros industriales de
Alemania, formando una reserva de mano de obra para la industria en expansión. En segundo

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lugar El sistema bancario tuvo una activa participación en la financiación de la industria,
dirigiendo los capitales a la industria de la construcción, la minería, la metalurgia y la industria
textil. El estado participó en la construcción de la línea ferroviaria Es como un instrumento de
unificación política y económica.

si bien son unos cuantos países se convertirían en economías industriales expansión del
capitalismo transformado en un sistema mundial dejaba pocas áreas que no estuvieran bajo su
influencia. El mundo parecía transformarse a un ritmo acelerado, las ciudades crecían. Muchos
emigraron al extranjero -fue la época de las grandes oleadas migratorias América y Australia-
pero también muchos otros se dirigieron a las ciudades donde la oferta de trabajo era creciente
y los salarios superiores.

Las ciudades se transformaban rápidamente convirtiéndose en el símbolo del capitalismo e


imponían una segregación social entre los barrios obreros y los nuevos barrios burgueses, con
espacios verdes, con residencias iluminadas a gas y con calefacción. también en ellas
comenzaban a transformarse los métodos de circulación y distribución de mercancías: la
aparición de los “grandes almacenes” o “grandes tiendas” fue una novedad en París que pronto
se extendió a otras ciudades como Berlín y Londres. El objetivo de estos grandes almacenes era
que el capital circulará rápidamente, se hacía necesario vender mucho, por lo tanto era
necesario vender más barato.

Pero antes que la ciudad era el ferrocarril el símbolo más claro del capitalismo triunfante. los
ferrocarriles aumentaron la velocidad y volumen de carga y los trenes para pasajeros ganaron
en confort: se diferencio entre los vagones de primera y segunda clase, al mismo tiempo que
aparecían los coches camas, los vagones restaurantes, la iluminación a gas, los sistema de
calefacción.

los ferrocarriles tuvieron un importante papel económico en la construcción del capitalismo


industrial, constituyeron un multiplicador de la economía global a través de la demanda de
productos metalúrgicos y de mano de obra pero también permitieron unificar mercados de
consumo, de producción y de trabajadores.

En síntesis el ferrocarril desde 1850 fue el sector clave para el impulso de la metalúrgica y de las
innovaciones tecnológicas, papel que lo cumplió hasta 1914 que cedió su lugar a la industria
armamentista.

La construcción de ferrocarriles se vínculo estrechamente con el desarrollo de la navegación


marítima, muchas de las redes ferroviarias fueron suplementarias de las grandes líneas de
navegación internacional. Los ferrocarriles ponían a las regiones productoras de materias primas
con los puertos que comunicaban con los países industrializados. Es por eso que la navegación
también había sufrido, se aplicaba el vapor y los barcos aumentaron sus dimensiones
permitiendo transportar mayores volúmenes.

Estás transformaciones en el sistema de comunicaciones consolidaron el capitalismo y le


otorgaron dimensión mundial, permitieron que se multiplicarán las transacciones comerciales
dando como resultado que prácticamente el mundo se transformará en una sola economía
interactiva.

Las redes que unían al mundo comenzaban a cortarse y en este sentido tuvo una importancia
fundamental el telégrafo (1850) y tuvo una indudable importancia política y económica. Permitía

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a los gobiernos comunicarse rápidamente, también permitía a los hombres de negocios estar al
tanto de la situación de los mercados y la cotización del oro aún en lugares muy distantes.

Pero el uso más significativo del telégrafo ocurrió a partir de 1851 cuando se creó la primera
agencia telegráfica, configurando la noticia, lo cual permitía Qué sucesos ocurrían en los puntos
más lejano de la tierra estuvieran al alcance de cualquier persona. La información estaba dirigida
además al Gran público, favorecida por los progresos de la alfabetización. Esta revolución de las
comunicaciones permitían transformar al globo en una sola economía interactiva y darle al
capitalismo una escala mundial.

La expansión del capitalismo industrial también estuvo estrechamente vinculado a una


aceleración del progreso tecnológico. Cada vez fue más estrecha la relación que se estableció
entre ciencia, tecnología e industria. Los “inventos” pasaban ahora desde el laboral científico a
la fábrica, pasando así el laboratorio del investigador a formar parte del desarrollo industrial.

Esta relación entre ciencia, tecnología e industria planteó una cuestión fundamental: sistemas
educativos se transformaron en elementos esenciales para el crecimiento económico. La ciencia
transformada en una verdadera religión secular, fue percibida como la base de un progreso
indefinido. Ciencia y progreso se transformaron en dos conceptos fundamentales dentro de la
ideología burguesa.

Del capitalismo liberal al imperialismo.

La Gran Depresión. A pesar del optimismo y de los éxitos obtenidos, las dificultades no dejaban
de plantearse. La naciente economía capitalista se vio sometida a crisis periódicas inertes a un
sistema que se autocondenaba a momentos de saturación del mercado por el crecimiento
desigual de la oferta y la demanda. De este modo le sucedía en periodos de depresión en los
que los precios caían e incluso muchas empresas quebraban. A diferencia de las crisis anteriores
que se iniciaron en la agricultura y que arrastraban a toda la economía, estas eran crisis del
capitalismo industrial que se imponían a toda la vida económica.

Las mismas crisis generaban los elementos de equilibrio: cuando los precios volvían a subir se
reactiva van las inversiones Y comenzaba nuevamente el ciclo de auge. De este modo, las crisis
eran percibidas como interrupciones temporales de un progreso que debía ser constante.

Entre 1850 y 1873, caracterizado por el alza constante de precios, salarios y beneficios, las crisis
de 1857 y 1866 pudieron ser consideradas como manifestaciones de desequilibrios de una
economía en expansión.

Asia 1870, las cosas cambiaron. Cuando la confianza la prosperidad parecía ilimitada se produjo
la catástrofe: en Estados Unidos 39000 kilómetros de líneas ferroviarias quedaron paralizadas
por la quiebra, los bonos alemanes cayeron en 60%, y hacia 1877, casi la mitad de los hornos
dedicados a la producción de hierro quedaron improductivos. la crisis preocupaba los hombres
de negocios y les advertía que era más grave que las anteriores: su duración. En 1873 se iniciaba
un largo periodo de recesión que se extendió hasta 1896 qué fue llamado “la gran depresión”,
la cual duro 23 años.

La caída de los precios tanto agrícolas como industriales, era acompañada de rendimientos
decrecientes del capital en relación con el período anterior de auge. Ante un mercado de baja
demanda los stocks se acumulaban, no sólo no tenían salida sino que se despreciaban. Los
salarios tenían un nivel de subsistencia, los beneficios disminuían aún más rápidamente que los
precios.

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el desnivel entre la oferta y la demanda se veía agravado por el incremento de bienes producidos
como consecuencia de la irrupción en el mercado mundial de aquellos países que habían
madurado sus procesos de industrialización.

La crisis había minado los sustentos del liberalismo: las prácticas proteccionistas pasaron a
formar parte de la política económica internacional. De este modo ante la aparición de nuevos
países industriales, la depresión enfrentó las economías nacionales, donde los beneficios de una
parecían afectar la posición de las otras. En el mercado no sólo competía en las empresas sino
también las naciones. El proteccionismo fue casi una reacción instintiva frente a la depresión,
no fue sin embargo la respuesta económica más significativa del capitalismo los problemas. Las
economías nacionales, las empresas debieron organizarse para adaptarse a las nuevas
características del mercado: intentando ampliar los beneficios, reducidos por la competitividad
y la caída de los precios, la respuesta se encontró en la concentración económica y en la
racionalización empresaria.

La época del imperialismo: el imperialismo fue la más importante de las salidas que se
presentaba para superar los problemas del capitalismo después de la gran depresión. La presión
de los inversores que buscaban para sus capitales salidas más productivas así como la necesidad
de encontrar nuevos mercados y fuentes de materias primas pudo contribuir a impulsar políticas
expansionistas que incluyen el colonialismo.

Los años que transcurren entre 1875 y 1914 constituyen el período conocido como la época del
imperialismo, en el que las potencias capitalistas parecían dispuestos a imponer su supremacía
económica y militar sobre el mundo. era una nueva forma de imperio sustancialmente diferente
de las otras épocas imperiales de la historia. durante estos años dos grandes zonas del mundo
fueron totalmente repartidas entre las potencias más desarrolladas: el Pacífico asiático y África.
De este modo amplio territorio de Asia y de África quedaron subordinados a la influencia
política, militar y económica de Europa. También América latina llegaron las presiones políticas
y económicas aunque sin necesidad de efectuar una conquista formal.

Las transformaciones de la sociedad: en una Europa que se volvió capitalista e industrial la


sociedad también se transformaba. Un primer análisis muestra Dos clases que se desarrollaban
y afirmaban: la burguesía y el proletariado. Su existencia acabaría por extinguirse impugna van
por mantener sus posiciones en el nuevo orden: aristócratas y campesinos a la defensiva,
artesanos a punto de desaparecer. En una sociedad profundamente heterogénea clases recién
formadas convivían con otras que aún sobrevivían y se negaban a no estar. Una sola línea
divisoria estaba nítidamente clara para los contemporáneos: la Barrera que separaba aquellos
considerados “respetables” de los que no lo eran. Por un lado la gente respetable -desde la
pequeña burguesía hasta la más alta nobleza- que admitía un código común donde se fundía en
los viejos valores aristocráticos y las nuevas virtudes burguesas. Por otro lado, los excluidos, los
trabajadores manuales. Y dentro de cada uno de estos dos grandes sectores, mil signos
distintivos, símbolos y comportamientos separaban y definían a las clases.

El mundo de burguesía: La burguesía era indudablemente la clase triunfante del período. Pero
se debe comenzar a hablar de burguesías. Una parte de la burguesía se beneficia con el
desarrollo capitalista de la que era el motor y ocupa un lugar en las esferas dirigentes. Pero
subsistía también una burguesía tradicional, lejos del humo de las fábricas en pequeñas ciudades
de provincia, que vivía de renta si se mantenía contacto con el mundo rural. En Inglaterra por
ejemplo, La burguesía se llamaba a sí misma “clase media” y englobaba a los ricos industriales,

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a los prósperos comerciantes, a profesionales como médicos y abogados, y en un nivel inferior
a una pequeña burguesía de tenderos, maestros y empleados.

El burgués capitalista era el propietario de un capital, el receptor de un ingreso derivado del


mismo, el empresario productor de beneficios. En el plano social la principal característica es la
burguesía era la de construir un grupo de personas con poder e influencia, independientes del
poder y la influencia provenientes del nacimiento y del estatus tradicionales. Para pertenecer a
ella era necesario “ser alguien” es decir, una persona que contase como individuo gracias a su
fortuna y a su capacidad para mandar sobre otros hombres.

Pertenecer a la burguesía significado superioridad, era ser alguien al que nadie daba órdenes -
excepto el Estado y Dios-.

Si algo unificaba a la burguesía como clase eran comportamientos, actitudes y valores comunes.
Confiaba en el liberalismo, el desarrollo del capitalismo, en la empresa privada y competitiva,
en la ciencia y en la posibilidad de un progreso indefinido.

El papel de las mujeres en el mundo burgués consistía en demostrar la capacidad y mérito de


los varones, ocultando los suyos en el ocio y en el lujo. su posición de superioridad social sólo
podía ser demostrada a través de las órdenes que impartían a los criados. La familia burguesa,
un tipo de estructura familiar que se consolidó en la segunda mitad del siglo XIX: una autocracia
patriarcal, apoyada en una red de dependencia personales. El pater familia era la cabeza
indiscutible de una jerarquía de mujeres con niños consolidada sobre la base de vínculos de
dependencia. Y la red culminaba en su base con los criados -la servidumbre-. La estructura
familiar basada en la subordinación de las mujeres no era lo nuevo. La cuestión radica en advertir
su contradicción con los ideales de una sociedad que no sólo no la destruyo ni la transformó,
sino que reforzó sus rasgos convirtiéndola En una isla privada inalterada por el mundo exterior.

El mundo del trabajo: una clase irrumpía en este periodo como capaz de desafiar al mundo
burgués: la clase obrera. Y su importancia no era sólo cualitativa sino también cuantitativa ya
que entre 1850 y 1880 esta clase representaba en toda Europa entre la cuarta y la tercera parte
de la población. Era posible definir la situación de los obreros en el punto de vista económico -
formación de un mercado de trabajo asalariado, concentración en grandes centros industriales,
trabajo disciplinado a máquina- desde una perspectiva social, muchos de los trabajadores aún
no podían ser incluidos dentro de esta definición económica de la clase obrera.

La clase obrera distaba de ser una clase homogénea. En La cúspide parecían ubicarse los obreros
“especializados”, aquellos capaces de fabricar y reparar las máquinas, recibían un mejor pago y
eran los que se encontraban en una mejor posición para negociar con los patrones, muchos de
ellos aspiraban a mejorar: obtener las condiciones de vida de la pequeña burguesía Y lograr que
sus hijos ingresarán a los sectores respetables, lo cual pudieron conseguir con la prosperidad el
período, la alfabetización y el desarrollo del sector terciario.

Por debajo de los trabajadores especializados, se ubicaba la gran masa de los obreros y obreras
de fábrica, con jornadas de trabajo de 15 o 16 horas diarias, con situaciones de trabajo precarias,
bajo La amenaza de las periódicas crisis de desempleo. Dentro de esta masa obrera, tanto en
Francia como en Inglaterra, todavía se registra una fuerte presencia de mano de obra femenina
e infantil, en la industria algodonera por ejemplo las mujeres ocupaban la mitad de los puestos
de trabajo y los niños en la cuarta parte.

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Por debajo de la masa de obreros y obreras se ubicaba un tercer escalón: los recién emigrados
del campo. Fue el caso por ejemplo, de Irlanda que tras la crisis de la papa envía va a Inglaterra
cada año 50000 trabajadores nuevos. Eran quienes por su indigencia y su resignación podían
aceptar cualquier trabajo, por duro que fuese a cambio de un salario irrisorio. Por esto mismo
cumplían un papel fundamental en el desarrollo del capitalismo industrial: eran quienes por su
constante oferta de mano de obra barata contribuyen a mantener el bajo nivel salarial.

Indudablemente en el mundo del trabajo y las condiciones de vida eran difíciles. Sin embargo la
prosperidad del período tendió mejorar relativamente estas condiciones: hubo progresos en la
seguridad e higiene del trabajo y comenzó a disminuir el empleo infantil, la jornada de laboral
tendió a reducirse, también hubo aumentos de salarios, hubo mejoras parciales en las viviendas
en las ciudades obreras, la mejoría de las condiciones de vida fue indudable pero también es
cierto que fue un movimiento irregular qué afecta fundamentalmente al sector de obreros
especializados, eran muchos los que todavía permanecían en el hacinamiento y la inseguridad.

Pese a estas diferencias el artesano especializado, con un salario relativamente bueno, y el


trabajador pobre, que no sabía dónde tendría su próxima comida, se encontraban unidos por
un sentimiento común hacia el trabajo manual y la explotación, por un destino común que los
obligaba a ganarse un jornal con sus manos, se encontraban Unidos también por la creciente
segregación a que se veían sometidos por parte de una burguesía.

El siglo XX: la sociedad contemporánea. (1914-1991)

El mundo en crisis (1914-1945)

1914: continuidades, rupturas y significados.

Muchos de los elementos que caracterizan al siglo XX se originaron en el medio siglo que va
desde la gran depresión a la guerra mundial: los modernos partidos políticos, los sindicatos
obreros, la internalización de la economía, concepciones de la sociedad, el cine, el psicoanálisis,
el automóvil, etc. Muchos de estos elementos parecen indicar más continuidades que rupturas.

Hacia 1914, nos encontramos con un mundo densamente poblado, cada vez más integrado por
el movimiento de personas, de bienes, de capitales, de servicios y de ideas. Movimientos que se
vieron favorecidos por la transformación de las comunicaciones: el ferrocarril, los barcos a
vapor, el automóvil, y fundamentalmente el teléfono y el telégrafo, elementos básicos para la
comunicación de masas. Y está integración estaba dada por el capitalismo que se había
transformado en un sistema mundial.

Un mundo integrado pero a la vez dividido en sociedades avanzadas y atrasadas, en regiones


económicamente ricas y pobres, en países política y militarmente fuertes y débiles. Este
programa de integración y diferenciación se acentúan en forma notable durante el siglo XX.

Esta diferenciación es económica pero también política. El desarrollo tecnológico en los países
avanzados no tiene sólo implicancias económicas sino también militares. Pero está relación de
fuerza fue transformada con la industrialización: para los países avanzados fue cada vez más
fácil conquistar a un país atrasado. Después de 1914, la relación entre los países avanzados
quedó expresada en términos militares y de capacidad bélica en una tendencia que llegó hasta
el desarrollo de la tecnología nuclear.

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El mundo avanzado se caracterizaba por una serie de procesos que comenzaron antes de 1914
y que se intensificaron a lo largo del siglo XX. En primer lugar, el crecimiento de las ciudades
ligados a la industrialización. En segundo lugar, el desarrollo de modelos de instituciones
deseables: un país debía contar con un estado territorial homogéneo y soberano e integrado
por ciudadanos. Estás dos cuestiones se vinculaban con la irrupción de las masas y su
movilización política, lo cual implicó el desarrollo de partidos y organizaciones de masas,
políticas de propaganda y desarrollo de medios de comunicación masiva.

Esta gente común o está masa estaba integrada por un lado por la clase obrera, sobre todo los
hombres y las mujeres integrantes de una nueva clase media de “cuello blanco” (empleados de
la administración pública y privada, por ejemplo) que procuraban diferenciarse de la clase
obrera a través de la educación, de la forma de vestirse y de vida diferentes. Y no sólo aspiraban
a diferenciarse de la clase obrera sino también aspiraban a ascender socialmente a los estratos
superiores.

El problema era entonces cómo asegurar la lealtad de los ciudadanos al estado es decir cómo
construir la legitimidad del estado. Y esto se vincula con la invención de tradiciones difundidas
por el Estado a través de las escuelas, estas tradiciones se expresan en la creación de símbolos
y ritos que configuraban el cuerpo de la nación, fue el caso por ejemplo de la Marsellesa,
querernos poco vino o rojo se transformó en el himno nacional de Francia.

Pese a las permanencias los contemporáneos percibieron el estallido de la guerra. Las


burguesías habían vivido durante la última década del siglo XIX la guerra o la revolución. Y
durante estos años estallaron La gran guerra y en Rusia se impuso la revolución bolchevique.

La guerra y la revolución.

1914: el comienzo de la guerra. El mismo desarrollo capitalista había conducido a la expansión


imperialista y a la rivalidad entre potencias. Y finalmente condujo al enfrentamiento bélico. Esto
no significa que los hombres de negocios hacen querido la guerra.

El mismo desarrollo económico había generado una serie de rivalidades que presentaban la
guerra como la única vía posible para ajustar esas diferencias.

Frente a Gran Bretaña se levantaba Alemania, cuyo poder económico y su crecimiento industrial
le habían colocado como la primera potencia del continente europeo. La rivalidad de Gran
Bretaña y Alemania se intensificó cuando Alemania no respecto a su viejo límites de potencia
continental y comenzó la construcción de una gran armada que fue percibida como una
amenaza por el imperio británico.

En medio el clima de nacionalismos triunfantes, esta pérdida de límites transformó a las viejas
rivalidades entre países en dos bloques rígidos y cada vez más hostiles: por un lado, Gran
Bretaña, Francia y Rusia; por otro, Alemania y el imperio austro-húngaro.

En medio de una creciente tensión internacional, la crisis de los Balcanes encendió la pólvora.
Balcanes era el territorio por el cual los británicos protegían y Alemania buscaba ese territorio.

En 1908, el imperio austrohúngaro había anexado las provincias serbios de Bosnia y


Herzegovina. El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando heredero del trono fue
asesinado en Sarajevo por los nacionalistas serbios. El incidente llevó entonces aquel imperio
austro-húngaro declararse la guerra a Serbia. Rusia declaró su apoyo a Serbia. El 28 de julio de
1914 las tropas imperiales atacaron el territorio serbio, y comenzaba la guerra conocida por sus

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contemporáneos como la Gran Guerra. En dos semanas cinco millones de hombres habían sido
movilizados, agrupados en unidades militares, equipados para la guerra y enviados a las
fronteras, en medio de un clima de patriotismo casi religioso.

Tras la batalla de Marne (era un territorio) que en Septiembre de 1914 estabilizo el frente
occidental y la guerra se prolongó hasta 1918. La moderna tecnología -la aviación fue empleada
en los últimos años del conflicto- y los inmensos contingentes de soldados constituyeron la
maquinaria más mortífera conocida hasta el momento.

El fin del largo conflicto bélico mostraba a una Europa destruida, con campos calcinados,
ciudades devastadas y una población marcada por la muerte: la guerra había cobrado más de
ocho millones de vidas.

Desde el punto de vista de la política interna, los gobiernos trataron de mantener la paz interior
para canalizar todas las energías disponibles hacia la guerra. Entel clima en 1917, en Rusia
estallaba la revolución: era el primer desafío abierto al capitalismo.

La revolución Rusa de 1917.

La revolución rusa remite necesariamente a dos cuestiones: la situación de guerra agudizó los
conflictos sociales y las condiciones rusas que llevaron a un movimiento revolucionario.
Comparada con otros países de Europa, Rusia mostrar un notable: un estado autocrático se
centraba en la figura del zar que ejercía un poder absoluto basado en el principio del derecho
divino de Los reyes. Ese estado se apoyaba sobre una sociedad: una aristocracia qué basaba su
poder y su riqueza en la tierra y un campesinado que hasta 1861 había estado sometido a la
servidumbre.

La permanencia y la posición privilegiada de la aristocracia en la sociedad era favorecida por la


falta de una burguesía. La única fuerza revolucionaria en Rusia la constituía el campesinado,
muchos combatían la idea de un proceso de industrialización porque consideraban que sólo
conduciría al empobrecimiento y la miseria del campesinado. Para otros en cambio fascinado
por los éxitos de Europa occidental defendían la industrialización.

Más allá de sus diferencias adoptar en similares formas: organizaciones secretas, centralizadas
y disciplinadas destinadas a derribar el régimen zarista.

En 1881 el zar Alejandro II -que habías hecho algunas reformas destinadas a la modernización,
como la liberación de los siervos- caía asesinado por la bomba de un terrorista. Su sucesor,
Alejandro III, puso fin a todo intento de modernización y concentra sus esfuerzos en restaurar
los principios autocráticos. Para acabar con las influencias occidentales, llevó a cabo un plan de
“eslavificacion”, se iniciaron los pogroms contra los judíos y se prohibieron las lenguas que no
fueran la rusa y las religiones que no fueran la ortodoxa.

En 1894 la llegada al trono de Nicolás II no mejoró las cosas: el nuevo zar continuaba convencido
de que era la voz de Dios la que lo convocaba para mantener el poder autocrático.

Desde 1890 capitales franceses habían sido invertidos en Rusia. Se comenzó a llevar a cabo la
construcción de los ferrocarriles que activó la industria y el comercio. Se empezaron a explotar
las minas de carbón y hierro en Ucrania y en los Urales, aparecieron fábricas en Kiev, en San
Petersburgo y en Moscú, que comenzaron a adquirir la forma de ciudades industriales. De este
modo la incipiente industrialización comenzaba a conformar una burguesía, muy pequeña
numéricamente y muy débil, que pronto asumió las ideas del liberalismo. Comenzaba exigirse

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participación política dentro de un sistema que limitarse el poder monárquico. Pero la
industrialización también llevó a la formación de un proletariado.

Sin embargo a pesar de que las organizaciones obreras debieron permanecer clandestinas los
sindicatos estaban prohibidos. En 1890 comenzaron las primeras oleadas de huelgas y en 1897
se fundaba el partido obrero socialdemócrata ruso que aspiraba a transformarse en un gran
partido de masas.

En enero de 1905 (el “domingo sangriento”) una masiva manifestación fue reprimida por las
tropas zaristas: el saldo fue más de 100 muertos y miles de heridos. La indignación provocó una
ola de huelgas en las ciudades y levantamientos campesinos.

Comenzaron a organizarse los primeros soviets (son los ciudadanos del pueblo) es decir consejos
elegidos por los trabajadores en las distintas fábricas.

Ante la situación dada el zar Nicolás debió ser algunas concesiones incluida la formación de la
Duma, la asamblea legislativa, cuya composición permitía comprobar la ruptura entre la
autocracia y la sociedad.

La guerra acentuó el descontento y la conflictividad. El 1917 la falta de pan impulso una huelga.
La fragilidad se notó cuando las tropas del zar se negaron a atacar a la multitud y comenzaron a
fraternizar con ella. La duma solicitó la abdicación de Nicolás II, Qué fue de puestos sin ninguna
resistencia y designó en su lugar un gobierno provisional. Su objetivo era crear una Rusia liberal
con un régimen constitucional, Pero eso no ocurrió, lo que sobrevino fue un vacío de poder en
el que convivía un impotente gobierno provisional por un lado y por otro una multitud de
soviets. Se había establecido un doble poder.

Diferentes partidos revolucionarios -bolcheviques, socialdemócratas y otras organizaciones-


intentaban conseguir que se adhieran a su política, Pero lo único que quedaba claro era que los
soviets ya no aceptaban ninguna autoridad. La exigencia de los pobres urbanos era conseguir
pan, y la de los obreros, mayores salarios y jornada de trabajo reducidas. Y el 80% de la población
rusa que vivía de la agricultura reclamaba la tierra. Y todos coincidían en el deseo de que
concluyera la guerra.

Las consignas “Pan, paz y tierra” y “todo el poder a los soviets”, articulado en las difusas
aspiraciones de las masas. De ahí que los bolcheviques de Lenin pudiera ingresar de unos pocos
miles en marzo a casi 250000 en julio de 1917.

El afianzamiento de los bolcheviques en las principales ciudades rusas y el debilitamiento del


gobierno provisional debo entonces a la decisión de la toma del poder. El comité central de los
bolcheviques aprobó la insurrección armada y se constituyó un buró político responsable de
llevarla a cabo.

La crisis económica.

Estados Unidos: la expansión de la década de 1920. En la segunda mitad del siglo XIX, Estados
Unidos había logrado un considerable desarrollo. Por un lado, la expansión hacia el oeste -
exploradores, tramperos, mineros, vaqueros, agricultores fueron la punta de lanza que permitió
a los Estados Unidos una expansión que creó un vasto comercio interregional-; por otro lado, las
políticas industrialistas que se intensificaron luego El triunfo de los estados del norte en la guerra
de secesión, fueron los factores que favorecieron este crecimiento. En 1917 los Estados Unidos
entraron en la guerra que asolaba a Europa, considerando que esto les proporcionaría un lugar

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de la conferencia de paz y les daría la posibilidad de hacer oír su voz en el futuro. En medio del
desastre de la posguerra Estados Unidos fue la única nación acreedora, a partir de 1918 comenzó
experimentado un crecimiento sin precedentes.

La sociedad norteamericana de la década de 1920 fue la primera sociedad de consumo de


masas. El crecimiento se basaba en un mercado cada vez más amplio de producto de consumo
durables: automóviles y artículos eléctricos. En primer lugar, el proceso productivo fueron
incorporados avances tecnológicos como la “cadena de producción”, desarrollados durante la
guerra para la producción bélica. Incluso los principios de la “gestión científica” de Taylor
incorporados por Henry Ford desde 1914. De este modo, los trabajadores podrían producir más,
bajar costos y reducir los precios al consumidor. En segundo lugar, comenzó a surgir una serie
de mecanismos destinados a modificar las actitudes frente al consumo. La publicidad a través
de la radio y los periódicos, la importancia creciente del diseño, los sistemas de distribución
como las cadenas de almacenes, y las ventas “a plazos”, que permitían crear una demanda para
productos caros (como los automóviles), modificaron los hábitos de consumo.

Ford en 1909 comenzó a fabricar un automóvil, el célebre “Fort T”, el automóvil modificó los
modos de vida y creo una “nación de nómades”. Las clases más acomodadas optaron por vivir
en residencias urbanas rodeadas de jardines, dotadas de energía eléctrica y todos los elementos
necesarios para el confort: aparatos de radio, aspiradoras, lavarropas, y a finales de la década,
heladeras.

Y todo esto resultado un importante impulso para la industria eléctrica. El automóvil permitió
también la construcción de residencias veraniegas en lugares como el sur de florida donde se
podía exceder fácilmente por carreteras. De este modo, la economía se activaba y parecía
ofrecer múltiples oportunidades para todos.

La industria de la construcción región fuerte impulso por la construcción de viviendas


particulares, pero también por la construcción de edificios comerciales destinados a oficinas
para la administración gubernamental o de los negocios privados, requirió gran complejidad. la
aplicación de estructuras de acero y la difusión de los ascensores permitieron la construcción de
rascacielos en hizo que las ciudades crecieran en altura.

A pesar de las ideas sobre la no intervención del estado en la economía y la confianza en las
fuerzas del mercado y la habilidad de los hombres de los negocios, lo cierto es que el gobierno
también estímulo este crecimiento económico. Los gobiernos de los estados participaron a
través de inversiones en, por ejemplo, la construcción de las carreteras. Pero también el
gobierno federal actúa a través de dos mecanismos: aranceles aduaneros que protegían la
producción estadounidense y políticas de créditos baratos. La prosperidad era atribuida al
gobernante Partido Republicano, considerado el “partido de los negocios”. Cómo la prosperidad
abarcaba amplios sectores sociales, parecía confirmarse la convicción sobre el carácter
democrático de la sociedad estadounidense, una sociedad que ofrecía “iguales oportunidades
para todos”.

Sin embargo, parte de la sociedad queda indudablemente excluida de la prosperidad:


fundamentalmente amplios sectores rurales. En efecto la agricultura no participó de la
prosperidad general: los precios agrícolas que hayan en comparación con los precios
industriales. Las contradicciones entre el campo y la ciudad se tradujeron en un enfrentamiento
entre dos formas de vida y dos sistemas de valores: los “tradicionales”, vinculados al área rural
y las ciudades pequeñas, y los “modernos”, relacionados con las grandes ciudades donde los
cambios eran más visibles.

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Dentro de este clima en la década de 1920 surgió el Ku Kux Klan (KKK), sexta que defendía la
idea de un América tradicional, una América Wasap, es decir, blanca (white), anglosajona y
protestante. El KKK re comenzó entonces a violentos ataques a los grupos que consideraban que
destruyen es esencia americana: en primer lugar negros pero también católicos y judíos.

A partir de 1920 “la ley seca” se estableció a nivel nacional, se buscaba preservar la moral pero
sus resultados fueron paradójicos. La prohibición fue En rigor una invitación a beber ilegalmente,
actividad que se revistió de emoción mientras los locales clandestinos se ponían de moda.

El mundo de la posguerra.

La guerra fría. se inició la Guerra Fría haciendo referencia a una guerra de espionaje entre los
Estados Unidos y la unión soviética, mediante la cual se crean organismo de inteligencia: la CIA
en Estados Unidos y la KGB en la unión soviética.

Europa Oriental se separaba de la Europa occidental. El éxito de los partidos comunista nos había
dado sólo en Europa Oriental también habían ganado adeptos en Italia, en Francia, en Grecia,
incluso en Gran Bretaña. El ascenso de la izquierda se expresó en el triunfo del partido laborista
en julio de 1945. Desde la perspectiva de los Estados Unidos el ascenso de la izquierda y del
comunismo, se alimentaba de la pobreza y de la desesperación: era necesario actuar para
mantener la marea ascendente de esa amenaza. Tal fue el objetivo del plan Marshall (1948) que
otorgó ayuda financiera para acelerar la recuperación económica. Pero, desde la perspectiva de
La Unión soviética, esto constituye una indebida intromisión de los Estados Unidos en los
asuntos internos de los países europeos. Y con esto comenzaron las tensiones que se definieron
como la Guerra Fría.

El conflicto se agudizó por la situación de Alemania. Las tensiones que se generaban en una
Alemania dividida tuvieron su mayor expresión en la ciudad de Berlín. La antigua capital alemana
estaba también repartida entre las distintas fuerzas de ocupación, pero se encontraba enclavada
en territorio soviético. En un intento de expulsar a los aliados de Berlín, la URSS cerró los accesos
a la ciudad pese a las protestas internacionales. Y en 1961, para evitar la fuga hacia la zona
occidental las autoridades de Alemania Oriental comenzaron la construcción de un sólido muro
de cemento que atravesaba la ciudad de norte a sur. La metáfora del telón de hierro adquirida
consistencia física y el Muro de Berlín se transformó en el símbolo más consistente de la Guerra
Fría.

Pero la Guerra Fría no se expresaba sólo en el control de territorios y poblaciones. Ya hacia el fin
de la guerra, los Estados Unidos habían demostrado con la bomba atómica que habían
desarrollado un armamento de gran potencia destructiva, pero esta supremacía pronto se
acabó, en agosto de 1949 también la unión soviética produjo su primera explosión atómica. a
partir de ese momento la carrera armamentista se transformó en un elemento central de la
Guerra Fría. La cantidad de armamento nuclear o químico, la capacidad destructiva que era
capaz de desarrollar cada una de las superpotencias se transformó en el eje de la Guerra Fría.
Estos armamentos no tenían como objetivo iniciar un ataque sino que tenían solamente
objetivos de defensa o de disuasión.

La imagen difundida por la Guerra Fría, de un mundo dividido en bloques mutuamente


amenazantes pasó a formar parte del sentido común de la sociedad. A pesar de esto no había
peligro inminente de Guerra mundial.

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En la década de 1970, la Guerra Fría se intensificó: La derrota en la guerra de Vietnam y los
conflictos en Oriente próximo habían debilitado a los Estados Unidos qué respondió con una
extraordinaria aceleración de la carrera armamentista.

La Guerra Fría fue un negocio que se inauguró a partir de 1947 y que posteriormente se
independizó de sus orígenes para para transformarse en un fenómeno autónomo que se
autorreproducía. A medida que el poder que el poder militar de cada una de las superpotencias
crecía año tras año, la Guerra Fría generaba sus propias estructuras. La carrera armamentista
contaba con directores, administradores, productores e inversores interesados en que negocio
se ampliará y perdurara. En ambos bloques había intereses materiales muy poderosos: personal
militar e industrial, investigadores para el desarrollo de las nuevas tecnologías bélicas, servicios
de seguridad y de espionaje. Eran grupos que manejaban importantes y crecientes partidas de
recursos, controlaban el desarrollo científico y ejercían una indudable influencia en la vida
económica y social. Y el mantenimiento de esa estructura dependía básicamente de la Guerra
Fría, el carácter recíproco de este proceso era para que existiera uno debía existir
necesariamente el otro.

De esta manera la Guerra Fría permitió homogeneizar a la sociedad y construir consenso dentro
de cada bloque.

En síntesis la Guerra Fría era un fenómeno que había cobrado autonomía. Ante la pérdida de
control racional sobre ese fenómeno, para muchos el problema era entonces La amenaza de
una guerra nuclear completamente destructiva para toda la humanidad.

La irrupción del tercer mundo.

Desde fines de la guerra, diversos movimientos revolucionarios e independentistas fueron


esbozando el concepto de “tercer mundo”. Un concepto difuso con una doble acepción
económica y política. Supone que incluye países con economías dependientes tanto de uno
como de otro bloque, sí que aspiran a una independencia que es tanto económica como política.

❖ UNIDAD 3.

La revolución de Mayo.

El pronunciamiento revolucionario de 1810 puso en marcha, en el virreinato del río dela plata,
Dos procesos históricos simultáneos e íntimamente relacionados, dirigidos al logro de la
independencia nacional y a la transformación democrática de la sociedad feudal heredada de la
colonia.

La prioridad indiscutible del objetivo independentista, no debe ser perder de vista el hecho de
que cuanto más profunda fuese la reforma de las viejas estructuras económicas sociales más
sólidas sería la soberanía -política, económica, territorial, etc.- del nuevo estado en gestación.

El despotismo fue la respuesta de los grupos sociales que, con la sola eliminación de la metrópoli
española, alcanzaban el predominio y el poder dentro de un sistema que más que transformar
se proponía aprovechar, ahora sin tutores ni intermediarios.

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El cauce democrático abierto por la revolución de mayo tuvo sus hitos fundamentales en tres
ciclos históricos bien definidos:

a) El ciclo morenita: que incluye el período de mayo a diciembre de 1810, en que Mariano
Moreno orienta la marcha del gobierno patriota.
b) El ciclo artiguista.
c) El ciclo paraguayo: que se extendió entre 1811 y 1870 bajo la conducción de José Gaspar
Francia, Carlos A. López, y Solano López, muerto en la defensa de su tierra agredida por
las tropas de la triple alianza.

En función de la importancia de la revolución de mayo y para comprender sus causas, contenidos


y alcances, es necesario realizar el análisis de los aspectos económicos-sociales que definen el
tipo de sociedad en la que se fue gestando.

La sociedad y el estado colonial.

Dos grandes cargas pesadas sobre los americanos: la primera era la dependencia colonial y la
segunda el sistema de organización social feudal predominante, al que se sumaba la esclavitud
del negro. Estas cargas oprimían de diferente manera a los naturales: las grandes mayorías de
indígenas, negros -esclavos y libertos- mestizos, mulatos, criollos pobres, campesinos,
artesanos, etc. Quienes sufrían todo el peso de ambas. En cambio, los aristocracia criollas, solo
tenían las molestias causadas por la dependencia colonial.

¿Cuál es la base que se une la independencia? El desarrollo económico e industrial. El estado


colonial sostuvo las trabas al libre comercio, el cierre determinados puertos, la prohibición de
realizar determinados cultivos (vid-olivo) o determinadas crianza de animales (merinos, raza de
oveja), así como garantizar la vigencia el monopolio En beneficio de la corona y los comerciantes
españoles. Al mismo tiempo el estado colonial impulsó la lucha contra el contrabando y la demás
manifestaciones de la expansión portuguesa e inglesa que disputaron crecientemente a España
el control de sus posesiones.

Dentro del conglomerado político social se expresaron distintos sectores: un grupo que cobró
creciente importancia que tuvo un papel definitorio la formación de la nueva nación fue el
compuesto por un núcleo reducido de criollos algunos españoles, se constituyó en propietario
de la mayor parte de la tierra útil. Un segundo grupo social al que constituyen los comerciantes
intermediarios del contrabando, ligados a nuevas rutas de exportación, distintos y opuestos a
los consignatarios de casas españolas. Una característica de estos mercaderes fue su afinidad
con los dueños de tierras y ganados así como con el comercio exterior.

Con respecto a la agricultura su situación fue de considerable retraso con respecto a las propias
necesidades de Buenos Aires. Células tierras especialmente destinadas a esta actividad, fueron
perseguidos como una verdadera plaga por los hacendados despreciando se la prédica que
muchos patriotas y aún funcionarios españoles realizaron a favor del agro con sus benéficas
consecuencias: el rayo del crecimiento de la población, amor al suelo y desarrollo de un mercado
interno siempre decisivo para la prosperidad de una nación.

España fue un lugar de paso, de los metales preciosos que obtenían en las colonias y también
de las materias primas requeridas por la poderosa industria fabril inglesa y francesa.

Se desarrolló en el interior del virreinato una industria artesanal, semidoméstica y ciertamente


atrasada, qué bastó para cubrir las necesidades internas de cada región y también abasteció en
muchos rubros al consumo de Buenos Aires.

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La revolución y los revolucionarios.

La época de los comienzos del siglo XIX estuvo fuertemente influida por las revoluciones
francesas, industrial inglesa y de la independencia norteamericana. En Hispanoamérica por las
insurrecciones de indios y mestizos, que a partir de 1780 conmovieron la colonia sobre todo la
encabezada por Túpac Amaru. El movimiento insurreccionista acaudillado por Túpac Amaru es
la rebelión social más grande en la historia de las tres américas y su programa. Claro y definido:
extinción de corregidores, supresión de mitas, eliminación de obrajes y de otras formas de
explotación degradante. Al mismo tiempo la rebelión de Túpac Amaru que conmovió los
cimientos del edificio español en las indias constituye uno de los valores más importantes en el
camino hacia la independencia de Hispanoamérica.

En Buenos Aires desde antes de 1806, hubo antecedentes de que se conspiraba contra España,
luego de las invasiones inglesas y la heroica resistencia sirvieron para que los americanos
tomarán conciencia de sus posibilidades y de su fuerza, pero sobre todo determinaron la
formación de las milicias que fueron desequilibrando en favor de los criollos la balanza del poder
en la capital.

Mientras tanto Napoleón había invadido España, los monarcas estaban cautivos y en su nombre
gobernaba una junta central que recurrió a la alianza con Inglaterra. Frente a estos sucesos el
pueblo de la península dio un gran ejemplo de organización y lucha en defensa de su
independencia, qué con distintos matices fue tomado por las dirigencias rioplatenses.

En esta circunstancia de extrema debilidad relativa, tanto material como legal -recordemos que
un argumento patriota fue que preso el rey se rompió el pacto social- se conformó un vasto
frente anti español que objetivamente incluía desde patricios hasta esclavos, desde
revolucionarios consecuentes hasta agente de potencias extranjeras.

La posición del virrey Cisneros se hizo insostenible, en 1809 autorizó el comercio con los ingleses.
No fue suficiente los hacendados y comerciantes criollos ya no aceptaban la intermediación
española entre sus materias primas y las manufacturas británicas.

En 1810 comenzó a manejar La Libertad en el río dela plata: la noticia de la pérdida total de
España desencadenaron los sucesos (semana de mayo) que culminan el día 25 con la imposición
por vía revolucionaria de la primera junta de gobierno; este acontecimiento quedó
magníficamente plasmado en la alocución de Berutti ante el cabildo, al que acusa de haber
traicionado el mandato del 22 de mayo advirtiéndole que el pueblo ha asumido la autoridad que
había transmitido. “el pueblo en cuyo nombre hablamos está armado en los cuarteles y una gran
parte del vecindario esperan otra parte la voz para venir aquí”

La quiebra del dominio español y el acceso de nuevos grupos sociales al poder del Estado define
en forma práctica el hecho revolucionario, qué necesito aún para su definitiva consolidación de
14 años de guerras libertadoras.

A partir del 25 de mayo se abrió un nuevo período en el cual además de la independencia se


puso en discusión si una vez eliminada la dependencia colonial, se desarrollaría o limitaría el
peso del régimen feudal como principal modo de la convivencia social; dicho de otro modo si
sólo se sustituiría a España en la cúspide del poder o contrariamente se buscaría a través de
profundas reformas sociales y políticas una modernización y democratización de la sociedad
heredada de la colonia.

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La disputa entre estos dos caminos recién se cerró en 1820, con la derrota el proyecto artiguista,
qué fue desde 1811 con las diferencias del caso, el continuador del plan con que se habían
guiado las operaciones de la junta revolucionaria a los efectos de consolidar la grande obra de
nuestra libertad e independencia.

Existen cinco cuestiones claves encontradas en torno a cómo se abordaron estas cuestiones:

a) La independencia como objetivo principal a conquistar con la lucha.


b) Entorno la democracia: la movilización amplia de las clases y castas más pobres y oprimidos
traía aparejado el resquebrajamiento de la disciplina y el orden social colonial. No todos los
jefes estuvieron de acuerdo con correr el riesgo y no encuentran desorden en el orden
mismo de las revoluciones, por eso la práctica de la democracia se lo puso la lucha contra la
anarquía.
c) la oposición entre el régimen de unidad y el sistema federal como modos de organizar las
regiones: la hegemonía de la capital y el respeto a la soberanía de las provincias constituyó
un enfrentamiento que tuvo consecuencias en la formación de mercados para La
producciones internas y para las mercancías extranjeras. También la separación del Alto
Perú, Paraguay y Banda Oriental, tuvo que ver con la derrota y las propuestas de integración
federal que apuntaban a solidificar una unidad sudamericana resistente al dividir para reinar
practicado por las potencias europeas. Muy poco difundido es el caso de Paraguay, qué
habiendo realizado su Revolución el 14 y 15 de mayo de 1811, se sumó al ciclo de mayo
enfatizando que su voluntad decidida es unirse con esa ciudad y además confederadas no
sólo para conservar una recíproca amistad, armonía, comercio y correspondencia, sino
también para formar una sociedad fundada en principio de justicia, de equidad y de
igualdad.
d) La vigencia de la libertad de comercio al eliminar el monopolio español, particular con el
fenómeno de las artesanías o la aplicación a fondo del libre cambio de cueros y otras
materias primas por todo tipo de manufacturas importadas del extranjero. muchos patriotas
lucharon por la libertad de comercio con medidas proteccionistas con respecto a las
producciones nacionales.
e) La consolidación del gran latifundio, presentado como la unidad de producción más
adecuada para el desarrollo agropecuario y la consecuente dependencia de los habitantes
del campo respecto a los señores terratenientes Hola crítica al monopolio de la propiedad
de la tierra.

“Se pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas colonias que esas están absuelta
de toda obligación de fidelidad a la corona de España y a la familia de los borbones y que toda
conexión política entre ellas y el estado de la España es y debe ser totalmente disuelta”. Éstas
instrucciones de artigas al igual que el plan de operaciones de morenos resultaron
decididamente contradictorios con las miras británicas y fueron la expresión del mejor de Los
caminos abiertos por la revolución de mayo.

Artigas en la historia argentina.

La actuación revolucionaria de José Artigas en el complejo marco de las luchas por la


independencia rioplatense se extendió desde febrero de 1811 hasta septiembre de 1820,
cuando comenzó su larga internación en el Paraguay de Gaspar Francia, sitio en el que falleció
el 23 de septiembre de 1850 sin reconocer el “Uruguay independiente” fruto de la frustración
de su programa de unidad sudamericana.

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Artigas nunca aceptó que la defensa de las autonomías provinciales se transformará el
separatismo o aislamientos, enfrentándose con los sectores de su propia dirigencia qué
plantearon posiciones segregacionistas.

Esta década de vigencia del artiguismo Es parte inseparable de nuestra historia en la cual se
recorta el papel de artigas como conductor de la principal corriente de oposición y alternativa a
los proyectos políticos de las dirigencias porteñas.

En junio de 1815 artigas propuso a los negociadores porteños, un proyecto de tratado que
afirmaba en su artículo 1°: “la banda Oriental del Uruguay, entra en el rol para formar el estado
denominado provincias unidas del río de la plata. Su pacto con las demás provincias es el de una
alianza ofensiva y defensiva. Toda provincia tiene igual dignidad e iguales privilegios y derechos,
y cada una renunciara al proyecto de subyugar a otra. La banda Oriental del Uruguay está en el
pleno goce de su libertad y derechos pero queda sujeta desde ahora a la Constitución que
organiza el congreso general del estado legalmente reunido teniendo por base la libertad”.

Ambas iniciativas se vieron frustradas por la intransigencia de Buenos Aires en rechazar


cualquier acuerdo que implicará un pacto entre iguales.

Artigas aprovechando que su condición de hacendado y líder rural presenta analogías con los
posteriores caudillos que intervinieron en la historia Argentina. se pretendió cartillas pues sí algo
así como la prefiguración y antecedente de uno de los más importantes de retén Y antes o darle
su tiempo como lo fue Rosas. Artigas precursor del federalismo argentino.

Rosas hizo de la propiedad territorial un factor de privilegio y poder mientras artigas produjo un
reglamento de tierras absolutamente opuestas a las concepciones del gobernador porteño.

Asimismo el orden social, seriamente alterado por el estallido revolucionario, fue para artigas
una posibilidad abierta para lograr cambios profundos en la sociedad; contrariamente para rosas
con desorden y una anarquía que debía remediarse cuanto antes.

Artigas fue un acérrimo partidario de la revolución y aceptó el desorden social como una
posibilidad abierta para la democratización del antiguo régimen. Artigas es parte de la mejor
tradición de mayo.

La doctrina de mayo.

Producida la revolución el concepto de “soberanía popular” estuvo en la base de su


fundamentación doctrinaria, ya que prisionero el rey español de Napoleón se rompía el “pacto
social” en el que los pueblos se subordina van a su autoridad, recuperando de este modo sus
antiguos derechos. Sobre la base de este argumento fue que la primera junta revistió el carácter
de “provisoria” hasta que se reunieron los representantes de todos los pueblos, del mismo modo
las expediciones militares despachada desde Buenos Aires fueron “auxiliadoras”.

El máximo exponente de esta doctrina fue Mariano Moreno que la planteaba así: “la disolución
de la junta central restituyó a los pueblos la plenitud de sus poderes, que nadie sino ellos mismos
podían ejercer, desde que el cautiverio del rey dejó acéfalo el reino y suelto en los vínculos que
lo constituyen centro y cabeza al cuerpo social. En esta dispersión cada pueblo resumió la
autoridad que de consumo habían conferido al monarca.”

En los orígenes de la independencia Argentina, durante este periodo es el contenido del


pronunciamiento del 25, el que ordena y jerarquiza los diferentes puntos de vista, definiendo
los campos enfrentados: patriotas y españolistas.

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La iniciativa y cierto derecho revolucionario, es válida por el período en que la política porteña
seguido por el plan de Moreno que por sus contenidos democráticos, garantizaba hasta cierto
punto, la igualdad y Libertad de pueblos y provincias.

Derrotada en diciembre de 1810 la política morenista y tras el período en que la presidencia de


patriotas representantes del interior en la composición de la junta grande permitió que se
atendieron los distintos puntos de vista regionales, se impuso una orientación unitaria y
centralista con la instalación del primer triunvirato: comenzaba a quedar claro que la aristocracia
terrateniente comercial porteña no iba a ir más allá de reemplazar a España en La cúspide del
sistema, frenando todos los intentos de modificar las estructuras feudales de la sociedad a través
de reformas profundas de contenido democráticos.

por lo tanto el pronunciamiento de mayo se bifurcó en posiciones que se caracterizaron por su


contenido democrático una y por su creciente despotismo la otra, por lo tanto hubo dos
caminos, dos perspectivas y dos modos de comprender la revolución, sus fines y objetivos.

Esta conclusión nos permite afirmar que José Artigas, auténtico hombre de mayo, fue por
demócrata y amante de la soberanía popular, el mejor continuador de la doctrina inspirada por
Moreno. Según las palabras de un protagonista de aquellas jornadas, artigas proclamaba la
federación porque fue la clase de gobierno que se le hizo entender al principio de la Revolución
que nos convenía, las cuales eran las doctrinas delfinado doctor Don Mariano Moreno.

Unitarios y Federales.

No se trata de saber desde donde gobierna el caudillo sino de saber cuáles son sus bases de
sustentación, en qué manera comparte las aspiraciones e intereses de las masas y de qué modo
sintetiza el pensamiento colectivo en una doctrina inteligible. En Argentina de la época que
estudiamos, de definir la estructura rural, sólo podía ser caudillo un hombre de campo, de a
caballo. Esto es un caudillo auténtico no un sableador vulgar, militar cesante al término de Las
guerras por la independencia, que se apodera del gobierno.

salvo en el caso de Buenos Aires que contaba con rentas pingües que podía alistar hombre a
sueldos, soldados, equiparlos y mantenerlos, requisar caballos y montar una importante
industria de guerra; el resto de las provincias sólo podía brindar al caudillo gobernador aquello
que ofrecía la campaña, que por otra parte era muy poco.

Es así que el caudillo se constituyen El vocero de los intereses campesinos que eran sus propios
intereses.

Roto el vínculo con el rey de España, la ciudad de resumieron su independencia y los cabildos
que según la doctrina tradicional representaban la soberanía popular asumieron el gobierno de
las ciudades. Aquí la doctrina de la federación Argentina que era rigurosamente lógica y
perfectamente deducida de los principios recibidos.

las ciudades eran pobres y débiles porque si era la estructura de las provincias por quienes
hablaban. La voz que Se oía era lógicamente la de la ciudad pero en muchos casos esas voces
eran las de la campaña o si se quiere la de los pequeños o grandes caciques rurales que tenían
en sus manos los resortes del poder.

El caudillo era en gran manera la expresión de la provincia. Había surgido de una estructura en
la que coincidían intereses de representantes y representados. Aún así Buenos Aires siempre se

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impuso. Con la Constitución por la que legítimamente habían suspirado, las cosas no cambiaron.
Cambio la metodología de la apropiación del poder.

La oligarquía portuaria (la llamada elite gobernante) desde Buenos Aires, asiento de los poderes
nacionales, gobernó a contrapelo de los intereses de las provincias a favor de sus propios
intereses y del monopolio cuyo centro directivo estaba en Buenos Aires.

La política económica desarrollada por Buenos Aires permite comprender porque desde artigas
a López Jordán, hubo millones de hombres descontentos y dispuestos a rodear contra el
gobierno. La política aduanera de Buenos Aires y la acumulación de poder, riqueza y población
determinaron un crecimiento desigual que originó los reclamos de provincias y formulaciones
de tipo federal.

Los orígenes de nuestro federalismo político debe buscarse en la lucha de los cabildos entre sí
para conquistar una situación de igualdad política y en la lucha de las provincias contra la política
centralista de Buenos Aires. Que era una lucha en torno a intereses materiales de carácter
económico. Cada ciudad sólo aspiraba a gobernarse a sí misma.

Para entender las verdaderas causas del federalismo Y por qué las 14 ciudades que componían
la República adoptaron la forma federal para constituirse es necesario tomar como punto de
partida la existencia de las ciudades, porque son las que dan origen a las provincias Y por qué
las zonas rurales adyacente dependían de ellas.

la existencia de las ciudades permite conocer el origen de la división administrativa del país en
la época colonial. Todo sistema de gobierno requiere administraciones locales para regir cada
una de las comunidades políticas menores que integran el estado. Estás divisiones no podían ser
otras en nuestro país que las ciudades-provincias, por su espíritu localista y su aislamientos
geográfico; y estas mismas razones impidieron la incorporación de ciudades en organismos más
vastos y comprensivos.

cuando en cierto momento los intereses del interior se ven lesionados por los de Buenos Aires,
el primer enfrentamiento dividir a los bandos en provincianos y porteños; luego al creer o
convencerse de que los porteños son o se dicen ser unitarios, los provincianos proclamarán su
agresivo federalismo, qué más que un plan de gobierno parecía ser un desafío.

Nuestro país se conformó en un país de gran confusión política, el que los unitarios en ocasiones
producían actos de más auténtico federalismo que el propio federales. La sociedad argentina se
vio dividida en porteños unitarios y provincianos federales. Federales y unitarios lobo en
provincia del mismo modo que los hubo en Buenos Aires.

Baring Brothers y Urquiza.

Rosas ha sido vencido el 3 de febrero de 1852. Los brasileños se preparan para estudiar
triunfantes en Buenos Aires en el aniversario de la batalla de ituzaingó. Justo José de Urquiza
está nervioso todavía por su triunfo.

Mientras tanto el agente británico Gore entrevista nuevamente al entrerriano. Lleva un


acompañante singular: se trata del Altamira ante Charles Hotham Urquiza debe haber vacilado
antes de dar la mano al vencedor de la vuelta obligado.

Recibimiento de Urquiza están cordial que Gore pidió al gobierno provincial un arreglo
satisfactorio de la deuda contraída en 1824, con Baring Brothers y recibió una alentadora
respuesta.

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La traición de Urquiza.

Urquiza es un paladín de la Libertad, desinteresado y democrático. Era el reivindicador de la libre


navegación y añadió atan náutica razón otras dos: rosas le había impedido extraer oro y que
también se había obstaculizado el desarrollo de la industria productiva de cal en su provincia.
Una nueva razón del pronunciamiento se dio al sostener que la necesidad de explotar la oveja
Merino fue la que llevó a Urquiza a levantarse.

A estas razones deben oponerse las auténticas: la ambición de poder, las sumas que recibió
Urquiza del Brasil y tal vez, la creencia subjetiva del entrerriano de que podía lograr de Rosas
medidas que lo favorecieron, sí sólo amenazaba con el pronunciamiento.

Lo que se debe determinar si la nación se beneficiaba o no con los negociados del caudillo de
San José. La economía entrerriana se encontraba en plena expansión. Precisamente ese
enriquecimiento de la clase ganadera, saladerista y merinizante, es la que le da una autonomía
económico política. Porque cree ser poderoso con su clase ganadera del litoral mesopotámico
es entonces que Urquiza se pronuncia. La diplomacia brasileña y británica lo eligieron para
encabezar la rebelión.

Inglaterra y la libre navegación.

La libre navegación de los ríos condicionada siempre por Inglaterra. La postergación tuvo un
hombre: Juan Manuel de Rosas. Con esa negativa la Argentina realizó su verdadera integridad
territorial.

Las misiones de Florencio Varela y el marqués de Abrantés a Londres van a pedir la intervención
en nombre de la libre navegación. La misión logra su cometido en parte: bloqueo anglofrancés
contra Rosas.

La férrea e inteligente decisión de rosas de mantener cerrados los ríos y efectivamente protegida
la actividad económica nacional.

El 21 de noviembre de 1851, Entre ríos y Corrientes firman con Brasil y el Estado Oriental, un
tratado en el que se establece que Urquiza, una vez tomado el poder, hará valer su influencia
para lograr la libre navegación del Paraná y afluentes argentinos y del Río de la Plata.

La alta Banca y Caseros.

La participación del imperio del Brasil en la confabulación internacional contra rosas ácido
terminantemente probada. El imperio deseaba participar, por razones económicas y
geopolíticas en el plan de Inglaterra. Inglaterra ambicionaba en primer lugar liquidar al
gobernante que había llevado a cabo una política proteccionista. La victoria sobre rosas tenía
por objeto la realización del segundo punto: la libre navegación de los ríos. Con la libre
navegación del Río de la Plata, Inglaterra se aseguraba el control de todas las zonas, recuperando
su hegemonía en la banda oriental.

Avanzando por el Paraná podía ir colocando su producción industrial, desarrolladas en sus


máximas posibilidades. De esta manera no sólo se apropiaba del mercado del litoral
mesopotámico, denominado el mercado del interior provinciano, sino que tendía abrir mercado
codiciado desde mucho tiempo atrás: el Paraguay.

La Alta Banca participarías activamente en la ejecución del proyecto diplomático inglés.

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El litoral mesopotámico: objetivo del capital financiero.

El interés de la Banca de Rothschild el litoral mesopotámico argentino y en el Paraguay, no se


limitaba a la colocación de empréstitos o a la fundación de entidades de crédito. La alta banca,
nuevamente se había ligado la industria manufacturera inglesa. Existía una fuerte fusión entre
el capital industrial y el capital bancario.

Esta manufactura seguía consistiendo esencialmente en tejidos de algodón. Para proveerse de


la materia prima, sin posibilidad de cultivo en Inglaterra, habían intentado promover la
producción de algodón en la India. La tentativa había fracasado. Inglaterra se veía ante el
problema de enfrentar la creciente expansión de la industria del algodón, con cultivo integrado
de los Estados Unidos. El desarrollo algodonero de Norteamérica llevaría a este país a exportar
mayor producción manufacturera al río de la plata durante la década de 1850-1860.

Misiones, Corrientes, Entre ríos y el Paraguay, eran consideradas en ese entonces, la zona más
aptas mundialmente para la producción de algodón de la mejor calidad. Se explica así el interés
de Inglaterra y concretamente de Rothschild por el litoral argentino y el Paraguay.

Baring Brothers, por su parte, se aseguraba con la caída de Rosas, el cobro del empréstito y el
control financiero de la provincia de Buenos Aires. Rothschild y Baring acordaron la guerra
internacional, cómo lo harían más adelante contra el Paraguay, país que se negaría a aceptar su
siniestro designios pacíficamente.

las disidencias entre los integrantes de la alta banca se resolvían entre brindis y brindis, las
diferencias entre la banca y los pueblos comprensión de independencia se resolvían
sangrientamente en los campos de batalla.

Urquiza y la ley de derechos diferenciales.

Al promulgar Urquiza la ley de derechos diferenciales, idea que se debe a Juan Bautista Alberdi,
quién le aconseja al entrerriano desde París: “ otro medio de traer ah buen juicio Buenos Aires,
sin efusión de sangre, es el sistema diferencial en la legislación del comercio”.

Estos derechos proteccionistas no afectaban al tráfico inglés, sino que por el contrario, traía
como consecuencia la destrucción de la flota de cabotaje Argentina creada en la época de Rosas.
Inglaterra advertía perfectamente a través de su órgano diplomático, qué habiendo recuperado
para su sistema económico el apoyo de la clase ganadera de Buenos Aires, tenía así asegurada
la exclusividad en la navegación de los ríos. Por consiguiente, Estados Unidos y Francia,
quedaban eliminados de la competencia comercial.

La ley habría de derogarse.

Estados Unidos, al borde de la guerra de Secesión, se lanza a una expedición armada contra el
Paraguay, que aborta en 1859 a raíz de la intervención británica.

Afianzada sobre las espaldas de la clase ganadera bonaerense, avanzarán las locomotoras
británicas, valorizando las tierras de los estancieros y llevándose los frutos del país, a través de
la ciudad-puerto.

Urquiza prepara el ataque contra el Paraguay.

En abril de 1856, Brasil firma con el Paraguay un tratado de amistad, navegación y comercio. El
6 de noviembre de 1856, se canjean ejemplares del tratado suscrito por el Paraguay con

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Argentina. Era el resultado de la habilidad diplomática brasileña, qué ya había firmado su
respectivo tratado con nuestro país en mayo de 1856.

En noviembre de 1857, se suscribe una convención fluvial entre Argentina y Paraguay. En


diciembre de 1857, se firma un tratado absolutamente secreto, por el cual la confederación y el
Brasil se alían para atacar a la República del Paraguay.

Preparando financieramente la alianza y al acordarse el tratado secreto, el Brasil pagó el “gesto”


de Urquiza. En diciembre se firma el empréstito que el Brasil otorga a la confederación, es decir
a Justo José de Urquiza, a nombre del Emperador, con el fin de auxiliar a su antiguo aliado y
amigo.

Los tratados aparecen como condición del empréstito, desde que el empréstito se prometen
después de los tratados. En junio de 1864, se consolida la triple alianza contra el Paraguay de
Francisco Solano López. Una alianza en la que Mitre es fiel custodio de los intereses británicos.

Bancas, finanzas y guerras. Rio de la Plata – Baring Brothers.

1821: crédito público. 1826: guerra con Brasil y consolidación de la deuda pública y compra de
armamentos en Londres. 1828: Paz con el Brasil, golpe francés y muerte de Dorrego. 1852:
guerra contra la Confederación Argentina. Caída de Rosas. 1856: se duplica la deuda Baring
(pago mensual). 1857: segundo empréstito Baring. 1865: guerra contra Paraguay. 1866: tercer
empréstito Baring.

Mitre, el mandatario inglés.

La aparición de Bartolomé mitre como protagonista oligárquico principal del escenario


argentino, es un acontecimiento fundamental en nuestro proceso político.

Los gobiernos nacionales siempre ejercidos por provincianos, actuaron a favor del centralismo,
favorece a los planes de los comerciantes y financistas británicos. Mitre en el poder es un
instrumento de la política financiera británica. Aunque mitre que aislado como entidad política
autónoma, identificada con la ciudad-puerto y su instrumentación económica.

El mitrismo es presentado como una equivalencia a “porteñismo entreguista” y subyugador del


interior provincial.

Mitre ocupa un extremo en el esquema y Roca el otro. Y el radicalismo resultará luego una
síntesis de Adolfo Alsina y Julio Argentino Roca. Mitre es un tenaz asesino de caudillos,
“brasilerista”, mal poeta y peor traductor.

Pavón y el advenimiento de Mitre.

En 1861 Urquiza huye en Pavón. Lo hace a pesar de tener su caballería integra, estar en un llano
y disponer Mitre solamente de infantería. Pavón ha sido siempre un imperio para la historia.

La posible unificación de los federales del interior provinciano tras el entrerriano, preocupo
sumamente al imperio británico y a la clase ganadera bonaerense y mesopotámica. Urquiza
negocia con los ganaderos de Buenos Aires su “derrota”.

Se inicia el amoroso concubinato de la clase hacendada del litoral mesopotámico con la de


Buenos Aires, bajo la mirada aprobatoria y complaciente del imperio británico hábil celestina
mediatizadora.

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Después de Pavón, Buenos Aires comienza la conquista financiera del país a través de la
colocación en Rosario y el interior de los billetes emitidos desenfrenadamente por el banco de
la provincia.

Catamarca, Santiago del estero, Tucumán, Salta y Jujuy, que han seguido a Urquiza por la
constitución del 53, “no tardaran en hacerse mitristas”. Está convencido que el litoral seguirá
también a Urquiza y se reconciliara con Buenos Aires.

Las tres cuartas partes de las mercaderías importadas: lana, algodón, seda, van al interior del
país. El saldo de intercambio es desfavorable para las provincias Y ésta Se ven obligadas a
completar sus pagos con metálico y pastas.

El 10 de marzo de 1852 se resuelve que los contratos en que intervenga el estado de Buenos
Aires serán en papel moneda. Los comerciantes británicos no quieren que los porteños
aumentan sus reservas monetarias. El metálico debe pasar indefectiblemente como siempre a
poder del banco de Inglaterra.

Bartolomé Mitre asciende al poder.

En octubre de 1862, tras la sutil maniobra de Pavón, Mitre asciende a la presidencia de la


república. Comienza la era de la penetración imperialista más desvergonzada que se conozca
nuestro país. Inglaterra consigue lo que no logró con Rivadavia, las condiciones objetivas se lo
facilitan.

Con posterioridad a la caída de rosas, Inglaterra busca dos objetivos fundamentales: la libre
navegación y el cobro del empréstito Baring. Una vez conseguidos ambos, sus fines se
transforman. Descubre rápidamente la limitación de los ríos como llave para dominar la
expansión de los mercados. No se trata sólo de una limitación técnica, sino del hecho de que los
ríos no permitían la exclusividad del dominio de mercado.

En consecuencia, Inglaterra, quita su apoyo a la Connfederación, renuncia a la primitiva idea de


hacer entrar a Buenos Aires pacíficamente en aquella y concentra su atención en esta provincia.
En la desbocada carrera de ofrecimientos, efectuado por Buenos Aires y la confederación a
Inglaterra para ganarse su apoyo, Buenos Aires había hecho uno de gran significación: el arreglo
del primer empréstito Baring y la contratación del segundo préstamo.

Mitre significaba el ascenso al poder de la clase ganadera porteña, tras un interludio de lucha
por el poder con los ganaderos mesopotámicos, bajo la vigilancia del Imperio.

Esa ascensión se produce en plena consolidación de capital financiero. Porque éste, al intentar
colocar la producción industrial británica en el interior provinciano argentino, destruyendo la
competencia, y a la vez comercializando ciertos productos de las industrias locales florecidas
con el gobierno de Rosas, promoverá el surgimiento “élites” provincianas, unificadas por
relaciones de clase con Buenos Aires, que no tardarán en participar del poder político nacional.
Los ferrocarriles eran tentáculos británicos que ahogarán el desarrollo industrial del país,
engendrando hambre y miseria en el norte argentino.

Al comenzar Mitre su presidencia, Buschental llega nuevamente a Buenos Aires quién será un
pequeño Rothschild en el río de la plata.

Durante esta época operan el banco de la provincia, el Maua, el de Lumb, el de Londres y el de


Wanklyn. La bolsa de comercio surgida después de la caída de Rosas, al igual que el renaciente

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negocio del descuento bancario de letras, está en su apogeo. Nunca los préstamos habían tenido
un interés tan alto como desde el momento en que Mitre asumió la presidencia.

Mitre y su clase ofrecen, de antemano, “seguridad” y “orden” al capital financiero.

El banco de Inglaterra y sus reservas.

La escases de oro en Londres y el hecho de hallarse la deuda pública Argentina totalmente en


manos de inglesas, torna “interesante” hacer resurgir la teoría de la “inconvertibilidad”. El oro
podrá así emigrar a la city. Simultáneamente comienza a debatirse en Buenos Aires, la ley que
creara el crédito público nacional y la caja de amortización. Son las mismas “instituciones
rivadavianas” (es decir, instituciones inglesas) que “retornan” perfeccionadas, en manos de una
clase social, qué se encarga de la fría realización de la penetración extranjera.

Y una vez más, el pueblo se levantará en armas, para resistir la penetración y la entrega.

El Chacho Peñaloza y el imperio Británico.

En 1963 nuestro país recordó el centenario de la muerte del caudillo de La Rioja, Ángel Vicente
Peñaloza. Un caudillo folklórico, inculto pero valiente, muerto por “exceso de legítima defensa”
de la civilización. Sarmiento, en esa “construcción” surgía como responsable “culposo” pero
como con anterioridad había “salvado” al Chacho en la cordillera, se producían una suerte de
“compensación vital” de cualquier modo, en esta imagen, Mitre aparecía ajeno a la cuestión, y
mucho más ajena era la remota responsabilidad de la S.M. Británica.

El Chacho aparecía como héroe valiente, eliminado en un final elegiaco.

Pero ¿porqué se levantó el Chacho Peñaloza contra Mitre? No fue por una constante de
levantamientos de las provincias contra Buenos Aires. En 1862 el Imperio Británico decide
emplazar una maquinaria institucional-financiera en el país. Un poder centralizador en Buenos
Aires, organizado federalmente, a través de las oligarquías provincianas. Una “patria grande”
con gerencia en Buenos Aires y directorio en Londres.

El ferrocarril sería la realización práctica del proyecto jurídico y el ejército mitrista el reaseguro
armado del esquema.

El Imperio británico, y su gente local, Bartolomé Mitre, comienza la ejecución, colocando en las
provincias, a sus mandones locales.

El Chacho se levanta, como caudillo genuinamente nacional, frente al hombre que proclama
representar al “partido nacionalista”.

Presionado por las masas populares del Norte argentino, Peñaloza, el viejo soldado de la patria
se pronuncia. Estas masas, desde el punto de vista de clase, es decir del lugar y función que
ocupan en las relaciones de producción, son campesinos sin tierras, agricultores sin mercado,
pastores sin rebaños, artesanos liquidados por el libre cambio. No eran “cultos” a lo Sarmiento,
pero no ofrecerían la Patagonia al extranjero, como éste. No habrían leído a los románticos pero
nunca pediría intervención extranjeras en nuestra Patria. No eran “bandidos”, solo luchaban por
sus reivindicaciones económicas, su dignidad personal, la libertad de sus hijos, la soberanía De
su tierra. Esos eran los hombres que exigían el pronunciamiento continúo e incondicional de don
Ángel Vicente Peñaloza contra Mitre y sus servidores liberales.

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Baring Brothers asesina al Chacho Peñaloza.

Al advenir el mitrismo, La Reina Victoria rige con plenitud los destinos del imperio y Benjamín
disraeli será su primer ministro. La “era victoriana” no significará, para el mundo colonial, una
etapa candorosa de feminidad monárquica o de genial astucia parlamentaria, como nos han
enseñado. Será, por el contrario, una dolorosa era de conquistas militares, la hora del sangriento
accionar del capitalismo financiero, que se proyecta con formas imperialista sobre los países
semidependientes.

El ferrocarril Sud: empresa Baring Brothers.

Para realizar su conquista económica en la Argentina, el Imperio Británico utiliza esencialmente


ferrocarriles. “La nueva era inaugurada por la victoriosa entrada del general Mitre en la
presidencia fue planeada y el centro de esa planificación fue la construcción del Ferrocarril Sud.
Los tamales ferroviarios, como tentáculos de un inmenso pulpo, se extendieron por todos los
confines del territorio para absorber la producción nacional y encauzarla hacia los grandes
centros comerciales.

En septiembre de 1862, se habían dictado leyes locales estableciendo los términos en los que se
efectuarían las concesiones ferrocarrileras. Bajo el amparo de esta legislación, el general Mitre
otorga el “Ferrocarril Sud” a Edward Lumb. Inmediatamente luego de obtener la concesión,
Lumb se traslada a Londres y allí “vende” la concesión a Baring Brothers. La “venta” fue ficticia,
y Lumb actuo en todo momento como agente de la banca, hecho que queda probado porque
aquel pasó a formar parte de la sociedad anónima constituida por la explotación del ferrocarril.

La empresa fue organizada con un absoluto criterio británico. Todos sus funcionarios, con cargos
directivos, eran ingleses. Los pocos argentinos admitidos con funciones de responsabilidad,
debían tener un acentuado espíritu británico.

Los ganaderos argentinos, con la limitación empresaria propia de su estamento, no suscribieron


acciones en cantidades importantes, dentro del poco margen de suscripción que Baring
permitía. Apoyaron con entusiasmo el proyecto, porque éste valorizada sus tierras y
aumentaban las posibilidades de vender sus productos. Las tierras se cotizaron en la forma
esperada: de 1860 a 1865 el precio de las mismas se duplicó.

la clase ganadera agradecería constantemente en términos políticos los servicios prestados por
los “caminos de hierro” británicos.

El ferrocarril sud fue planeado sobre la marcha. Contemplando los intereses concretos de los
estancieros, muchos de los cuales eran ingleses. Las estaciones del ferrocarril sud recordarían
con sus nombres a los vendedores de tierras, a los funcionarios de empresas o a los enriquecidos
comisionistas.

El banco de Londres y Sudamérica limitado.

Otro acontecimiento importante se produce con la Ascensión de Mitre al poder. Se instala en


Buenos Aires la sucursal Dell “Banco de Londres y Sus América Limitado”, que pronto abre
sucursales en Rosario y Córdoba, también durante el gobierno del dantesco general. Los ingleses
están satisfechos, han conseguido ubicar en la Argentina una cuña bancada muy sólida.

En el año de su creación se produce una grave crisis monetaria, consecuencia de la despiadada


política monetarista. Lo que determina una total falta del papel moneda, los billetes han
desaparecido. Y el banco trae oro del Uruguay para superarla. Pasado este mal trance el banco

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inglés controla las finanzas porteñas. El banco otorga préstamos limitados y la mayoría de los
préstamos están destinados para derrotar el Chacho Peñaloza.

El crédito público y la consolidación de la deuda.

Con la consolidación de la deuda, la creación del crédito público y la programación de sucursales


del banco nacional en las provincias, se “nacionaliza” la deuda de Buenos Aires. Esto no
significaba otra cosa que hacer responsables a las provincias del pago. El mismo se aseguraba
por medio de la consolidación con emisión de cupones. Consolidar la deuda significaba tornarla
exigible por parte de los acreedores, y Mitre extendían los perjuicios de las estafas financieras,
mediante está ley, a todo el país.

Los bonos o cupones de la deuda pública, que se emitían eran el resultado directo de la maniobra
de Baring.

Las masas frente a la maniobra financiera.

Ante la maniobra financiera, el Chacho Peñaloza organiza la montonera. Comienza así su lucha
heroica en el norte argentino.

No se trataba de un levantamiento irracional. Es totalmente falso que el pronunciamiento del


techo fuera una definición contra Buenos Aires y nada más. Los montoneros de Peñaloza, con
claro sentido propio de las clases sociales oprimidas, qué vivencia en su situación al nivel de sus
necesidades, se bien espontáneamente que eran víctimas de la maniobra art era del
imperialismo.

El Chacho Peñaloza y sus montoneros enfrentan el ejército mitrista, personero bélico de los
intereses británicos. Pero no lo hacen por ingenuidad política sino que el Chacho espera
continuamente el pronunciamiento de Urquiza.

El Chacho y Urquiza.

El proyecto político del Chacho que intentó efectuar la unión del interior provincial con el litoral
mesopotámico no hacía sino reproducir la continúa dependencia política y económica DS
interior con Buenos Aires, heredada desde el Virreinato. Tal dependencia no podía cumplirse,
por qué diferencia de esa otra época, Buenos Aires no era proteccionista.

El Chacho apuntaba políticamente hacia Urquiza, no sólo por un hipotético apoyo militar, sino
por que demandaba del litoral mesopotámico, el proteccionismo que discretamente había
tenido el interior en el pasado rosista. Proteccionismo que el Imperialismo, “radicado” en
Buenos Aires le negaba terminantemente en la actualidad.

el Chacho era víctima del espejismo ideológico de la libre navegación y de las promesas de
Urquiza de realización del ferrocarril Rosario-Córdoba. Este último, de haberse llevado a cabo
con sentido nacional, hubiera traído como consecuencia la protección de toda la producción
industrial doméstica y artesanal del interior provincial.

Pero tal posibilidad era irrealizable por la clase social que Urquiza representaba, que lo entregó
de inmediato a manos inglesas. No advertir esto, fue el grave error de Peñaloza.

No se trataba sólo de darse cuenta de los simples negocios que Urquiza hacía con los bancos de
Buenos Aires. Era necesario comprender que la ligazón estrecha del litoral mesopotámico al
mercado mundial convertía a Urquiza en un integrante objetivo de la clase social que gobernaba
en la misma Buenos Aires.

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El error político de Peñaloza no fue sin embargo casual. Era el resultado de un incidente trabajo
ideológico realizado por el Imperio británico: Una falsa imagen. Alentada por el mismo Urquiza,
con sus continuas promesas de apoyo a los montoneros, promesas que eran los últimos resabios
de una conciencia culpable y negociadora.

En una modesta casa de Olta, la lanza que penetraba en el cuerpo de Peñaloza, conducía a través
del sutil hilo financiero, alas británicas oficinas de Baring Brothers.

Significación de la muerte del Chacho.

Cuando Mitre escribe a Marco Paz: “mejor que entenderse con el animal de Peñaloza es
voltearlo, aunque cueste un poco más. Aprovechemos la oportunidad de los caudillos que
quieren suicidarse para ayudarlos a bien morir, el Chacho es preciso que se lo lleve el diablo”.

Entendemos claramente la significación de la muerte del caudillo riojano pues su levantamiento


alteraba el orden y la tranquilidad pretendido por la Alta Banca. Su muerte preparaba también
el terreno para una nueva operación de Rothschild y Baring: la invasión del Paraguay. Agresión
tan calculada y cruel como las coetáneas del neocolonialismo. Los realizadores de la misma
serían los dos cómplices de Baring en la muerte de Peñaloza: Mitre y Sarmiento. Y al igual que
el Chacho, Francisco Solano López esperaría él nunca realizado pronunciamiento de Urquiza.

La Alta Banca invade Paraguay.

La lucha por el algodón y el Paraguay. En 1861 estalla la guerra de secesión en los Estados
Unidos. Los puertos de los estados del sur son bloqueados. Como consecuencia de ello,
Inglaterra deja de importar algodón de rama de estos estados sureños. Inglaterra, que no tenían
cultivos propios en su territorio, comprar un algodón en bruto en el sur, lo manufacturaba y
comercializada en el mercado mundial.

La guerra de Secesión, son resultado directo de las contradicciones insalvables entre la sociedad
industrializada norteña, y el sur agrícola esclavista, impide a Inglaterra mantener su producción
de algodón en escala mundial. El algodón era la principal materia prima en comercio
internacional.

Para no depender del mercado norteamericano, Inglaterra había designado a varias comisiones
para estudiar la explotación en su propio territorio, tentativas que invariablemente habían
fracasado.

Acosada por la falta de materia prima, Inglaterra se lanza hacia la conquista de nuevas zonas de
explotación. La India, Egipto, China y Brasil la venderán algodón. Pero no en grado suficiente,
como para mantener el alto nivel de producción alcanzado. Comenzaba así la crisis del algodón,
que dura hasta 1867.

La desesperación de los imperios británicos y de la Alta Banca que los financiaba, se acrecentó
cuando advirtieron la situación monetaria creada por las compras de algodón a la India. Era tal
la pobreza de esta última, qué carecía de capacidad para comprar mercaderías a Inglaterra.

Ante el riesgo de perder definitivamente el nivel de su producción algodonera, los diplomáticos


de la “islas de mercaderes” se deciden a buscar en el mapa del mundo lugares geográficamente
aptos para el cultivo del algodón. Entre Ríos, Corrientes, Misiones y el Paraguay, fueron
considerados por los científicos británicos como una zona excepcional para lograr cultivos de la
mejor calidad. Paraguay se destacaba especialmente, por estar en plena producción algodonera.

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Varias fueron las instancias pacíficas, promovida por los ingleses para apoderarse el algodón
paraguayo. Una de ellas fue la efectuada por George Drabble, al regalarle a Solano López una
desmontadora británica, y junto con las desmontadora intentó convencerlo de las ventajas de
integrar las sociedades de responsabilidad limitada con sede en Londres. El jefe de estado
paraguayo respondió aceptando el obsequio y rechazando las sociedades.

Ante esto, Drabble comunicaría la necesidad de buscar otro medio de aprobación. La invasión
armada sería el medio adecuado.

Los blancos campos algodoneros del Paraguay, se cubrirían de roja sangre americana.

La libre navegación y el “Lope-tiempo”

La búsqueda del algodón y de su zona de cultivo, no era la única causa de la planificación de la


guerra por parte de Inglaterra.

Desde la caída de Rosas, la libre navegación de los ríos, fauna de los efectivos inmediatos de la
diplomacia extranjera. Eliminado Estados Unidos por su guerra civil, descartada Francia por su
alianza con Inglaterra y por la crisis europea, sólo quedaba su majestad británica, para llegar por
los ríos hasta Asunción.

La libre navegación a través del río Paraguay, no sólo le habría la posibilidad de imponer el
librecambio a los paraguayos, y de capturarle el algodón, la yerba y el tabaco. La libertad de ese
rio, permitiría también, la comunicación con Bolivia, a través del Bermejo y el Pilcomayo.

La época de los López, conocida como “Lope-tiempo” sería precisamente, de resistencia


nacionalista a esa penetración. Especialmente el Paraguay de Francisco Solano, que consolida la
sombra del proyecto político de José Gaspar Francia, la formación de un estado moderno,
aislacionista y nacional.

Para derrotar al Paraguay, Inglaterra moviliza a las interesadas oligarquías locales. Mitre sabía
perfectamente lo que se pretendía con la guerra al Paraguay. “los soldados aliados muy
particularmente los argentinos, no has ido al Paraguay para derribar una tiranía, aunque por
accidente éste sea uno de los fortuitos resultados de su victoria. Han ido a reivindicar la libre
navegación de los ríos”.

Instrumentadas por el Foreing Office las oligarquías del Brasil, Argentina y Uruguay, se arrojaron
sanguinariamente, el nombre de la Libertad, sobre el estado más libre de América.

La Alta Banca y la guerra imperialista.

Las bancos q participaron en la conducción diplomática de la guerra contra el Paraguay. Lo


hicieron por una necesidad objetiva de acrecentar sistemática y mundialmente sus intereses.
Rothschild y Baring financiaron antes, durante y después a los invasores. También financiaron la
muerte de los montoneros que se levantaron contra Mitre en defensa del Paraguay y de la Unión
Americana.

Al terminar la guerra, endeudaron al Paraguay en ruinas, con empréstitos usurarios de los que
jamás se recuperaría plenamente.

El general mitre no ignoraba esta circunstancia, porque el participaba voluntariamente de los


dividendos homicidas que brindaban los empréstitos.

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Los intereses del Brasil y la guerra.

Los intereses de Brasil al entrar en guerra con la República del Paraguay eran políticos,
económicos y geográficos. La monarquía brasileña advertida perfectamente el riesgo que corría
con la vecindad de estado proteccionista paraguayo. Sabía que Matto Grosso quedaría tarde o
temprano en poder del Paraguay. Asimismo el Imperio ambicionaba apoderarse de su algodón,
tabaco y yerba. Deseaba extender su hegemonía por todo el río de la plata, a la par que difundir
por esa razón la esclavitud, puesta en peligro por las llamadas “cuestión inglesa”.

Brasil fue el promotor real, efectivo y visible de la guerra. Sin embargo, a la hora del
repartimiento terminada la contienda, no extraería ninguna de las ventajas aspiradas al
comenzarla. Este fracaso final de la diplomacia brasileña, es la prueba decisiva de la dependencia
de la misma en relación a Inglaterra.

El mitrismo y la invasión.

Como esos cubos que se encajan como dentro de otro, el Brasil cabía dentro del cubo mayor de
la política británica. Mitre, a su vez, sería el cubo menor de la diplomacia brasileña. Mitre y su
clase, no entraron en la guerra ni engañados ni ingenuamente.

Mitre participaba en la guerra atraído por la necesidad de una alianza política con Brasil, que
debe consolidar su poder político interno. Con la alianza por otra parte, se aseguraron la
inmovilidad financiada de Urquiza. Y con ello la tranquilidad represiva del interior provinciano.

Los jóvenes autonomistas y nacionalistas de raíz aristocrática, se enrolaron voluntariamente


para acabar con “la barbarie” paraguaya. Después de curupayty sustituirán su voluntad bélica,
con soldados voluntarios pagos que irán en su lugar a concretar inconscientemente en tierra
guaraní el sangriento plan británico.

El Uruguay, es un apéndice político de la diplomacia brasileña y del mitrismo. Y tras la derrota


de los blancos participará forzado en esta guerra.

Francisco Solano López frente a la Alianza Infame.

Aquellos eran los personajes y sus intereses encubiertos bajo la retórica capa de la Libertad
colonial. Frente a ellos, un estadista, con su pueblo armado, impulsándolo, defendiendo su
verdadera libertad económica.

Algodón, libre navegación, empréstitos, límites territoriales, ganancias comerciales, destrucción


industrial, poder político, ambición y temor, decidieron la guerra de la doble alianza entre el
capital financiero y las oligarquías locales.

Frente a todo esa carroña financiera y política, se yergue Francisco Solano López. Encarnación
histórica de la clase campesina paraguaya, dueño de sus tierras y su trabajo, defensor del
monopolio de la industria nacional y máxima expresión del ejército popular al servicio de su país.

Francisco Solano López, estadista americano.

El proteccionismo del Paraguay: el Paraguay proteccionista de Francisco Solano López, el


resultado de la política iniciada por José Gaspar Rodríguez de Francia. Este último no había
aceptado la “modalidad” británica en el proceso de revoluciones iniciado hacia 1810. Su
“aislacionismo” fue la replica acertada al librecambio impuesto por Inglaterra en todo el
continente. Aceptando la estructura económica heredada de las misiones jesuíticas,
manteniendo la unidad de su pueblo a través de la respetada cultura religiosa e influido por la

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revolución comunera, José Gaspar de Francia salvo el Paraguay de la inundación británica de
mercaderías, de la política de estructura de posibilidades nacionales.

El genio político del “dictador”, con la profunda visión que lo caracterizaba, le permitió resistir
el proyecto expansionista de Buenos Aires, pasando decididamente a la conformación del
Estado nacional proteccionista paraguayo.

Al morir Francia, Carlos Antonio López, heredó la realidad económico-social y toda una
concepción política acerca del destino de su nación. Sin embargo, se debatió entre las sutiles
maniobras de la diplomacia brasileña y las aceptadas sugestiones de su hijo Francisco Solano.

López declaró la independencia del Paraguay en 1842, esta medida distancia al Paraguay de la
confederación Argentina dirigida por Juan Manuel de Rosas. Y luego de la caída de Rosas,
europeos y norteamericanos lograr un tratado de libre navegación con Don Carlos Antonio. A
pesar de estas concesiones políticas, el desarrollo político del Paraguay progresa
aceleradamente. Es por ese esfuerzo nacionalista, y por la explotación de sus propias
posibilidades, qué se produce la consolidación política del hijo de Carlos Antonio, Francisco
Solano López. Coronel a los 18 años profundo conocedor de los últimos adelantos militares y del
nacionalismo europeo, recoge el viejo espíritu de José Gaspar de Francia, sintetizando
adecuadamente con la realización técnica europea y el orgullo de su raza.

En 1862, asume la dirección de un Paraguay sin deuda externa ni bancos, con un régimen
monetario sano, con el oro como patrón moneda. En este Paraguay, la inmigración está
sumamente controlada, el ferrocarril de Villarrica a Asunción da a el pueblo un utilísimo servicio
público, las fábricas de losas elaboran utensilios indispensables para la vida cotidiana, en tanto
que los astilleros permiten al Paraguay contar con una importante marina mercante nacional.

El Paraguay de Francisco Solano López, exporta yerba, tabaco, cuero, aguardiente y productos
agroganaderos. Esta producción es el resultado del trabajo de tierras que son propiedad de los
campesinos y del monopolio estatal. El régimen de la tierra, la monopolización del comercio
exterior, y la producción interna, nos llevan directamente a la conclusión de que Solano López
consolidó un ejemplar “capitalismo de estado” en la República del Paraguay.

La República importa solamente armas y municiones. Y fabrica su propia pólvora. Se prepara


lentamente para resistir a la agresión colonialista. Para ello cuenta con un ejército popular, no
profesional, de carácter miliciano. Un ejército americano, verdadero pueblo en armas.

Los primeros pasos de la guerra.

López tras haber entrado en guerra con el Brasil, requirió autorización del gobierno de Mitre,
para atravesar corrientes con su ejército. Ante la negación de Mitre procedió a la captura de dos
pequeños y muy antiguos vapores, lo cual desencadenó la guerra con el mitrismo.

El ataque y la destrucción de Paysandú y la derrota de los blancos de berro y la consiguiente


invasión de Venancio Flores en el Uruguay, eran las razones suficientes para que López tome la
iniciativa en la guerra contra el Brasil y la Argentina. La toma del Uruguay equivalía a crear un
absoluto desequilibrio en el río de la plata

El tratado de alianza entre Brasil, Argentina y Uruguay, se suscribió entre las potencias agresoras
secretamente e Inglaterra había sido su promotora. Pero luego le triple alianza de 1865 dejaba
así es ser secreta.

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Brasil y Argentina estaban aliados para invadir al Paraguay, antes de que López resolviera
declararles la guerra, alianza que el mariscal de Paraguay ya conocía de antemano.

López decide en consecuencia tomar la iniciativa, ante la invasión inminente a su país. López
antes del ataque, notificó la declaración de guerra. La entrega de la misma al gobierno fue
demorada por los hombres de Buenos Aires, al efecto de hacer aparecer el Paraguay como un
agresor sorpresivo y traidor.

Dejando de lado el demorado apoyo blanco del Uruguay, cabe preguntarse por la causa de la
actitud adoptada por Urquiza frente al conflicto. La respuesta conducirá necesariamente a una
nueva traición de Urquiza, una más que se lleve al acometidas con Rosas y el Chacho.

Solano López contaba al iniciar sus operaciones contra Mitre, con la ayuda prometida por Justo
José de Urquiza.

Una nueva “traición” de Urquiza.

Urquiza había prometido su apoyo total a Francisco Solano López. Sin embargo no se pronuncia
a favor de este, sino que por el contrario se encarga de reclutar tropas para contribuir a su
derrota.

La nueva traición no puede explicarse a nivel de una decisión personal propia de quién ejecuta
una acción contraria a su historia y a su situación anterior. Si la traición resulta predecible y
lógica, no hay tal traición. El error de Francisco Solano López fue precisamente, al igual que el
del Chacho, no advertir esa coherencia entreguista de Urquiza.

En aquella situación el caudillo entrerriano parecía revestido suficientemente de la condición de


caudillo federal. Urquiza tras prometer su apoyo a López y hacer saber a Mitre que estaba
dispuesto a plegarse a las fuerzas paraguayas, cotiza y negocia su defección.

Con la amenaza de plegarse al Paraguay, Urquiza se presenta nuevamente al gobierno de Mitre


y el banco de Londres, pidiendo el pago de su colaboración a los aliados. A la manera de un
vulgar chantajista pero de gran escala política, el prolifero entrerriano promueve un
levantamiento, promete su apoyo y negocia con el banco de Londres su aplastamiento.

Los negociados de Justo José de Urquiza con Buenos Aires, era la inteligente unificación absoluta
que existía entre la clase ganadera del litoral y su similar porteño, la que funcionaba
perfectamente en esos convenios. Mientras los bancos de Buenos Aires tuvieron reservas,
Urquiza no fue un peligro real para el gobierno de Mitre.

El ferrocarril Central y la actividad de Urquiza.

Francisco Solano, al igual que los caudillos montoneros, pensaba que Urquiza debía promover,
por necesidad propia, el desarrollo económico del interior provincial argentino. Creía que de tal
manera se aseguraría el concurso político del auténtico federalismo. Lo que ni Solano ni los
caudillos vieron, era que Urquiza era un simple instrumento interesado de la política económica
británica. esto significó notoriamente en la concreción y construcción del ferrocarril central
argentino.

El ferrocarril fue planeado para unir Rosario con Córdoba. Desde Rosario debía promover un
comercio de exportación que llevará al mercado mundial la producción nacional proveniente de
Córdoba. Este era el centro geopolítico de todo el interior provincial. Desde la época virreinal,
Córdoba era lugar de tránsito forzado de todo ese interior.

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El central argentino trabó totalmente la producción del interior provinciano, al matar el sistema
tradicional de transporte, sin posibilitar el desarrollo de ese mercado, con su diabólico sistema
de fletes parabólicos. El central argentino equivalía, no a la derrota civilizadora del caudillaje,
sino al miserable sometimiento económico del interior provinciano, por las oligarquías pro
imperialistas.

El barón de Mauá y El caudillo entrerriano.

La carrera política del barón, tiene dos momentos cumbres: la financiación de la guerra contra
Rosas y su colaboración en la financiación de la guerra al Paraguay.

Mauá era un promotor disimulando de la guerra, que sólo buscaba comprometer a Urquiza en
la misma, neutralizándolo por lo menos.

Estos compromisos de Urquiza con el banco de Londres, con el barón de Mauá y con el mitrismo,
fueron los que lo convirtieron en un fervoroso aliado de la oligarquía invasora.

Felipe Varela contra el Imperio Británico.

En diciembre de 1866, al cruzar la cordillera, el coronel Felipe Varela da a conocer su proclama,


otorgando un profundo sentido nacional y americano a la lucha montonera.

El caudillo catamarqueño, que fuera segundo jefe del Chacho, y como tal admirado y respetado
en todo noroeste argentino, llega de chile y lo acompañan pocos hombres y escaso armamento,
pero sabe que lo espera una nación sometida por la fuerza y convulsionada. Cada sufrido
hombre de nuestro interior provinciano es un montonero te está esperando nada más que la
voz de su jefe para incorporarse al combate.

¡Compatriotas, a las armas! Es la invitación de Felipe Varela. A diferencia del Chacho, su


programa enuncia un programa concreto y revolucionario. No se trata sólo de una lucha
romántica contra el tirano de Buenos Aires y sus mandantes europeos. Su programa es la
práctica estricta de la constitución jurada, el orden común, la paz y la amistad con el Paraguay,
y la unión con las demás repúblicas americanas.

Ante el pronunciamiento de Felipe Varela, el mitrismo vacila. Comprende que se ha iniciado en


nuestro país la revolución popular americana, sabes bien que le marque el caudillo montoneros
lleva al combate –“La unión americana de las repúblicas del sud contra las potencias europeas”-
no es una frase de circunstancias, pues el coronel Varela al titularse “Representante y defensor
de la Unión Americana” está entrocando su pronunciamiento en la reacción continental contra
los planes del imperio británico de apoderarse definitivamente América.

El Imperio Británico y el apoderamiento de América.

Hacia 1862 y años sucesivos el Imperio británico realiza una genial y sutil maniobra tendiente a
lograr el apoderamiento definitivo del continente americano, eliminando la resistencia
nacionales y la competencia internacional que pudiera perturbar su planes de dominio.

El momento histórico elegido para ello no es casual: la guerra de la secesión, eliminado los
Estados Unidos del plano competitivo internacional. Crisis mundial del algodón y la necesidad
de nuevas áreas de cultivo, así como el aseguramiento del fertilizante que permitiese una
producción algodonera intensiva, movieron el Imperio británico y a su alta banca a proyectar
una gran política imperialista de apoderamiento, pulsa sutileza y genialidad consistió en
permanecer oculta tras fuerzas y diplomáticos de otras naciones.

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El ataque a México, la guerra del guano y la de la triple alianza, así como la de más guerras y
atropellos territoriales que soporto América en esa década de 1860, tuvieron un único
responsable, invisible y culto: el Imperio británico.

Pero america no permaneció indiferente. La respuesta continental no se dejó esperar, ella fue
la de “Unión Americana de las repúblicas del Sur del nuevo continente”. Esta Unión Americana
definida en sociedades políticas a lo largo del continente desde la Ciudad de México hasta
Buenos Aires, puesta de manifiesto en congresos y publicaciones por los intelectuales nacionales
y encarnada en acto, por las empobrecidas masas americanas, que tras Benito Juárez, Francisco
Solano López, Felipe Varela, enfrentaron al invasor extranjero y sus mandatarios locales, en
defensa de un continente que se negaba a ser definitivamente balcanizado y sometido.

En el fin de la patria grande.

Felipe Varela y los hombres de la revolución, contaban con el levantamiento del litoral argentino,
con sus caudillos Justo José de Urquiza y Ricardo López Jordán. El mercader Urquiza, especulara
con su supuesto apoyo a la montonera, que no sucederá nunca, para obtener notables carencias
en sus negociados con el banco de Londres, mientras sueña con la candidatura presidencial.
Ricardo López Jordán logrará pronunciarse tardíamente, recién después de la muerte de Urquiza
en San José.

La revolución maderista se convierte en una heroica epopeya, en el último grito montonero de


protesta ante el avance de la civilización portuaria, pero inexorable mente condenado al fracaso
en el terreno de las armas.

La muerte galopara hacia el caudillo americano en Chile, con los ojos puestos en su patria
sufriente en junio de 1870. Coetáneamente cesaba la última resistencia del mariscal Francisco
Solano López, muriendo con él el Paraguay nacional y proteccionista.

Ya nada se oponía a los planes británicos. La Argentina convertida en una “gran estancia”
otorgaba el máximo de garantías a los “inversores” británicos. El ocaso de la nacionalidad se
cotizada satisfactoriamente en el mercado de valores londinense. El nombre de Baring Brothers
brillaba con mayor esplendor que nunca.

La gran estancia.

La destrucción de la industria nacional. Durante la presidencia de mitre se produce la destrucción


general de nuestra industria. El capital británico no es invertido en la promoción del proceso
industrial. Por el contrario con la invasión de mercaderías aquél se detiene. La única excepción,
durante la primera etapa de liquidación del país, la constituye la preparación de carne enfriada
para exportación. En la segunda etapa el imperialismo estimula, presionado por la demanda del
mercado mundial algunas industrias provincianas. Un buen ejemplo de ello es el azúcar del
Norte argentino. Por ella llegara el ferrocarril a Tucumán y Nicolás Avellaneda a la presidencia.

avellaneda y Roca no representan al provincianismo oprimido por Buenos Aires. Será por el
contrario los legados políticos de la oligarquía locales ligados al mitrismo a través del
imperialismo británico y sucesores de aquel en el plano político.

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El país organizado por el mitrismo.

Mitre es sinónimo de “organización” nacional para la historia liberal. Las aspiraciones a la


nacionalidad de qué hablaba Don Bartolomé No tuvieron otro resultado que el de asegurar la
penetración británica y la destrucción de los recursos nacionales. Bajo Mitre comenzó a
funcionar La Corte Suprema de Justicia, institución que sanciona a lo largo de la historia la
entrega del país. Los códigos civil y comercial serán ambiguos vocabularios con los cuales la corte
articula, junto con la Constitución de 1853, su lenguaje vende patria. Simultáneamente los
códigos contribuyen a la solidez de la clase ganadera y su derecho de propiedad. Organizar el
país era, en lenguaje mitrista, abrir sus entrañas a la voracidad de la dominación extranjera.

Las luces del progreso, identificados con las suntuosidades improductivas, oscurecieron la
capacidad proteccionista de la clase ganadera. Su progresismo consistió en aniquilar al país, a
cambio de agua corriente para privilegiados y dividendos para los cortadores de cupones
ingleses.

Autonomismo y nacionalismo.

Entre el autonomismo y el nacionalismo no existe diferencia de clases. Es la dialéctica de poderle


que explique las diferencias. Adolfo Alsina y los hermanos Varela recogen las banderas
separatistas abandonadas por Mitre al terminar la guerra contra la confederación.

En los momentos claves, En qué se pone en juego la existencia de su propia clase social,
autonomistas y nacionalistas no vacilaban en unificarse, por ejemplo los orígenes de la guerra
de la triple alianza. Pero es el problema del poder el que la distancia necesariamente.

Adolfo Alsina, para consolidar el poderío político, cree conveniente mantener la autonomía de
la provincia de Buenos Aires aislándola del resto del país. Mitre en cambio, con mayor astucia
política advierte que para consolidar su poder, debe responder incondicionalmente a los planes
británicos, los cuales apuntan a una apertura de Buenos Aires hacia el interior a través del
ferrocarril. La presión inglesa para lograr la federación de Buenos Aires a la que se opone el
senado provincial recién logró su cometido con Avellaneda. La federación será el definitivo
triunfo británico.

Mitre: de Dante al chilled beef.

Los ministros de Mitre al comenzar la presidencia eran provincianos de la oligarquía y porteños


que se identifican en el ministerio de la entrega. La carne auténtica razón de ser de este hombre
seguía siendo el producto esencial de Buenos Aires. Una estancia resultado en consecuencia
buen negocio. La clase de madera se concentra en producir carne enfriada para llevarla al
mercado europeo. Cuando se perfecciona el enfriado y se logra un auténtico chilled beef.

La historia de mitre está ligada estrechamente a su experiencia política. Pero como es sabido la
historia la escriben las clases vencedoras, imponiendo su ideología, disfrazando la situación real
de las relaciones de producción con las vestimentas augustas de cientificidad.

Bartolomé mitre cierra una época y con el alavés reinicie consolida una historiografía oficial que
condensa la versión infatuada y fraudulenta de su clase social.

pero en el momento en que la historiografía mitrista se consolidaba al igual que la deuda Baring,
de las filas del ejército, cuál es la cuerda de Gran Bretaña que había vetado la candidatura
Elizalde por excesivamente brasilerista, surgía la presidencia del sanguinario teórico de la
civilización: Domingo Faustino Sarmiento.

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Sarmiento, culminación primaria del mitrismo.

Durante su presidencia Sarmiento tiene el extraño y trágico mérito de culminar lo desatado por
el mitrismo: la destrucción del Paraguay, la liquidación del pueblo montonero, la prefiguración
del régimen.

En su presidencia, el capital extranjero, ya en franca manifestación imperialista, se lanza colocar


empréstitos en las provincias argentinas.

En 1869, en plena presidencia del Gran Pedagogo, el “jefe traidor del partido federal” Justo José
de Urquiza encarga a una empresa privada la recaudación de la renta pública, colocando la
policía a su disposición. Urquiza recibe como contraprestación un millón de pesos. Fue un signo
final. En abril de 1870 la partida dirigida por el caudillo federal Simón Luengo, en cumplimiento
de instrucciones de Ricardo López Jordán, penetra en el palacio de San José. Urquiza muere ese
día y comienza la rebelión jordanista, tanto tiempo atrás contenida y demorada.

El gobierno de Sarmiento decreta la intervención, la legislatura entrerriana fiel al auténtico


espíritu provincial, autoriza repeler la invasión porteñista. 16.000 hombres del experimentado
ejército nacional vienen a pelear contra los “blancos” de Ricardo López Jordán. La cabeza de
López Jordán tiene precio puesto por Sarmiento.

La inmigración.

Tras el sometimiento final de la montonera y el advenimiento al poder de una clase dirigente


provinciana de origen interesaba a los ingleses centralizar el país. La mano de obra escribió ya
había sido eficazmente sustituida. Ya con Sarmiento comenzaron a generarse grandes corrientes
inmigratorias, que asegurarían el esquema de división internacional del trabajo, con respecto a
la Argentina. Se preparaba la hora del ganado y de las mieses.

La crisis.

Los esfuerzos Nicolás Avellaneda por esbozar una política proteccionista sucumben ante el peso
decisivo de la deuda externa. Sobre el hambre y la sed de los argentinos se paga a Baring
Brothers y Murrieta Hnos. Había mucho dinero invertido en el país, es decir los acreedores
tenían cada vez más bonos en su poder.

Julio A. Roca se encargará de prestigiar su figura para proyectarse como el “gran provinciano”
hacia el poder. Mientras el esquema colonial nos lleva a ser el granero del mundo, es decir el
granero de Inglaterra, Roca planea su expedición. El zanjón de Alsina ya no es necesario: el indio
ha dejado de ser un peligro real.

las tierras mesuradas y delimitada sobre la marcha constituirían la garantía de la deuda externa,
al par que aumentaban el poder de la clase ganadera. Esta ya había elegido: Roca sería
presidente.

Los mecanismos de la dominación oligárquica.

Los mecanismos de la dominación oligárquica se articularon en tres planos: la geografía, la


violencia física directa y la violencia simbólica, aludiendo está a “todo poder que intentó
imponer significaciones, e imponerlas como legítimas, disimulando la relación de fuerza que son
el fundamento de ese poder.

• La geografía, de los países latinoamericanos es intrincada y los patrones de ocupación del


territorio durante el colonismo acentuaron ese carácter. Las marcadas divisiones regionales

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-costa, sierra y selva; oriente y occidente; puerto e interior; norte y sur- fueron un factor
constitutivo clave de la dominación oligárquica. El rasgo común a estos aspectos geográficos
diversos, y siempre fragmentados, fue la dificultad para la comunicación. El traslado de una
región a otra era una tarea dura y muchas veces riesgosa en virtud de los peligros de la
naturaleza. La falta de medio de transporte hacía que la distancia parecieran aún mayores.
• Violencia directa: era ejercida por el propietario del latifundio, y si este era ausentista, por
su segundo más inmediato. En los casos donde los niveles de institucionalización del Estado
eran mayores, la violencia es ejercida también por los ejércitos o milicias, sobre lo que en
muchos casos los terratenientes tenían amplio control. El propietario o capataz tenía una
relación cara a cara con sus trabajadores y servidores, asentado en una estructura de poder
vertical rígida que impedían la extensión de lazos de solidaridad en las bases. El tipo de
violencia directa más común fueron los golpes y la tortura e incluso la muerte. Pero había
otros tipos de violencia directa: por ejemplo, el robo de ganado o del producto de la cosecha
recogida para el hacendado, robo que muchas veces el mismo ejecutaba y cuya reposición
luego reclamaba a los campesinos, quienes solo podían responder con sus propios bienes y
servicios. El endeudamiento forzado, el trabajo gratuito y el hambre fueron también formas
de violencia frecuentes.
• La violencia simbólica, era ejercida primordialmente en convivencia con la iglesia. La religión
católica fue una excelente articuladora de significaciones, actualizadas por el paternalismo
y el compadrazgo. La relación padre-hijo, o más precisamente propietario-
campesino/trabajador rural, era una relación vertical que impedía la comunicación en las
bases. El paternalismo se apoyaba sobre tres pilares: la seguridad, la obediencia y la
reciprocidad. La seguridad que los campesinos tenían dentro de la hacienda venía dada por
la posibilidad de conseguir medios para la subsistencia, el padre o patrón proporcionaba
tierras a cambio de trabajo, propio y de la familia. Asimismo, y así mismo brindaba
escolarización y apoyo sanitario, muy necesario en época de pestes, y protección frente a
los asaltos de bandidos o bandoleros rurales u otros propietarios que buscaban mano de
obra o tierra. En cuanto a la obediencia, ocurría algo análogo a lo que ocurría en toda unidad
familiar tradicional: la autoridad del padre era tenida como natural e indiscutible. Respecto
de la reciprocidad, la mayoría de las veces tácita, la comunicación se establecía de persona
a persona.

Las premisas positivistas como sentido común.

Los sectores dominantes -propietarios, intelectuales y militares- optaron por el liberalismo, pero
sólo en el campo económico, en los campos político, ideológico y cultural se lo desplazó de su
lugar hegemónico para dar lugar a una extraña combinación del liberalismo y positivismo.

Una de las características propias de los sectores oligárquicos fue su frivolidad, apreciable en
cuestiones tan cotidianas como la vestimenta, el lenguaje, las poses, los hábitos, las modas…
pero este frivolidad en el ejercicio del poder actuaba como una mano férrea en guante de seda,
blandiendo los argumentos positivistas de autoritarismo, y más tarde de racialismo y racismo.

La reforma política: Argentina, 1912-1930.

En Argentina la dominación oligárquica comenzó a desmoronarse en 1912-1916, Merced a la


reforma electoral impulsada por el presidente Sáenz Peña. La ley 8871, de 1912, conocía por el
apellido de su propulsor, permitió una resolución pacífica a la nueva manifestación que asumió
el conflicto intraoligárquico en la década de 1890. Así, se inició un proceso de democratización
que instituyó el sufragio universal, todavía excluyente de “la mitad más bella” de la población,

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pero que habilitó una participación y una representación ampliadas en la política, aunque si yo
excluyendo las mujeres, quién es por estar a su vez excluidas del servicio militar obligatorio, lo
estaban también del voto. En efecto, lo uno y lo otro venían anudados en el nuevo concepto de
ciudadanía.

La pauta centralista que dominó el proceso de consolidación del estado en Argentina fue uno
de los factores determinantes para que el proceso abierto explícitamente en 1912 se
interrumpiese y con él se interrumpiese también la transición del régimen oligárquico a uno
verdaderamente democrático. El golpe de estado de 1930 no significó estrictamente un retorno
a la dominación oligárquica. Pero al observar el proceso histórico al que esté dio lugar, Es
evidente que hasta mediados de la década de 1940 la vigencia de la democracia fue fuertemente
discutida en los hechos. La “restauración conservadora”, el “fraude político” y la “década
infame” son algunas de las expresiones con la que juzgaron aquellos años.

Los años que corren entre 1916 y 1930 muestra la continuidad gubernamental de la unión cívica
radical (UCR), con el primer triunfo En 1916 y su revalidación en 1922 y 1928. Así los años veinte
se presentan de un modo ambiguo: Por una parte la aparente consolidación del sistema
electoral democrático definido por la ley Sáenz peña, por la otra, las crecientes dificultades de
los partidos y del parlamento para canalizar eficazmente las demandas de sus representados.
Por tal razón, la transición de la dominación oligárquica a la democracia no terminó de afirmarse
y sobrevino la “restauración conservadora” desplegada entre 1930 y 1943.

En el plano social, los años 20 muestran el alcance de la movilización y la lucha de los


trabajadores rurales de las estancias patagónicas, brutalmente reprimida por fuerza del ejército
enviado por el presidente Irigoyen, en el final de su mandato, lo que generó uno de los más
terribles golpes infligidos al movimiento obrero y un peligroso antecedente de convocatoria los
militares para resolver un típico conflicto de la cuestión social de la época.

En septiembre de 1930, los militares dieron el primer golpe de estado de ese siglo, bajo el
liderazgo del teniente general José Félix Uriburu, con sus tendencias corporativistas y
fascistizantes. Pero, no logró firmar su poder y pronto debió ceder ante el a la menos
reaccionaria del ejército, la encabezada por el general Agustín P. Justo, quién, al frente de
fuerzas conservadoras, fue electo presidente en 1931, al vencer a la fórmula de la alianza civil
constituida por los partidos socialistas y demócratas progresistas.

Aunque la crisis se desató en 1930, varios de sus componentes comenzaron a definirse antes.
En ese año coincidieron las crisis económicas (en su doble vertiente, interna y externa) y la crisis
política de representación o hegemonía. La crisis económica puso de manifiesto el agotamiento
del modelo agroexportador que el país había definido hacia 1880. La pretendida solución a esta
crisis provino del impulso a la industrialización por sustitución de importaciones y la redefinición
del papel del estado, particularmente en el plano de la economía, en la cual intervino
decisivamente no sólo regulando la sino incluso como productor.

La ley Sáenz peña permitió la efectiva vigencia del sufragio universal masculino y con ella amplio
la participación electoral en el sistema de decisión política, si bien mantuvo sustanciales
restricciones, como la exclusión de las mujeres, de los extranjeros e incluso de los argentinos
residentes en los territorios nacionales y por no terminar con el voto sensatorio o calificado en
el plano municipal, el más decisivo para una efectiva de centralización del poder. La ley permitió
el pasaje de la hegemonía organicista a la hegemonía pluralista, proceso rápido en el que la nota
dominante fue la continuidad de la hegemonía burguesa, particularmente en los campos
económico y cultural.

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La etapa de la hegemonía pluralista se desplegó en un breve algo temporal que vio la frustración
de la transición de la dominación oligárquica a la democrática. No debía ser ajena a ese resultado
de la debilidad del sistema de partidos políticos, en los cuales se produjo un proceso de
disidencias y fracturas, algunas particularmente cruciales, qué dificultó su función
representativa.

En 1930, golpe de estado dirigido por un pequeño grupo de militares demostraría que la ley
Sáenz peña, a despecho de su efecto democratizador, no bastaba por sí sola y su imperio, para
asegurar y fortalecer el ejercicio y la continuidad de la democracia política liberal o burguesa.

La burguesía Argentina pudo organizar, dentro del país y en gran escala, un conjunto de
actividades (construcción, consumo, espectáculos públicos, etc.) capaz de producir una
redistribución de ingresos cursó beneficios alcanzaron incluso a la clase media y trabajadora. La
consecuencia es obvia: se luchó por reformar el sistema, no por transformarlo radicalmente. El
partido socialista fue la expresión más transparente y explícita del reformismo.

La década de 1930: crisis y transformaciones en proceso.

La característica esencial de la crisis orgánica es la de ser crisis de hegemonía. Es una crisis de


autoridad de la clase dirigente, que deviene sólo dominante, y de su ideología de la cual las
clases subalternas se escinden. En una crisis orgánica la capacidad de reacomodamiento de la
clase dirigente o dominante es mayor y más rápida que la de las clases subalternas. Eso le
permite mantener el poder, reforzarlo y emplearlo para “destruir al adversario”. La crisis
orgánica también puede resolverse, por la iniciativa política directa de las clases subalternas. L

La multiplicidad de fuerzas y partidos políticos de tales clases confluyen en una única


organización política, Qué es la que mejor representa y resume las necesidades de todas las
clases. Si se produce esta segunda salida, la solución es orgánica. Una tercera salida, la del jefe
carismático, la cual significa que existe un equilibrio estático, que ningún grupo, ni el
conservador ni el progresista, tiene la fuerza necesaria para la victoria, y que incluso el grupo
conservador tiene necesidad de un jefe. En este caso existe un equilibrio estático en el que ni el
grupo progresista ni el grupo conservador puede vencer, incluso este tiene necesidad de un jefe.

En América latina los efectos de las crisis fueron devastadores, pues aquí se solaparon las 4 crisis
indicadas. El signo más notorio del impacto de la economía en la política fue la caída, entre 1930
y 1933, de la mayoría de las situaciones políticas consolidadas en el período precedente, que se
ha llamado de madurez del orden neocolonial y que aquí se presenta como crisis del modelo
primario exportador con dominación político-social oligárquica y transición a una sociedad de
masas.

Así, el año 1930 es expresión simbólica de una crisis internacional que en América Latina fue
múltiple y de duración variable. En efecto, la crisis económica del centro del sistema capitalista,
se soldó en la región con sus propia crisis económica -la del agotamiento del modelo primario
exportador- y con las que se produjeron en el plano de la política -crisis de dominación- y de la
cultura -en buena medida, de los valores del liberalismo-.

En la década de 1930, la dominación oligárquica estuvo fuertemente cuestionada y fueron varias


las líneas de continuidad. Existió una crisis de una forma de estado, en la cual lo que cambia es
la figura de este manteniéndose como invariante la relación fundamental de dominación.

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Los años 20 son años de tránsito, de ideas nómades, hermafroditas. Todo está “como por ser”
o despidiéndose de lo que era, Y esa situación eclipsa la entidad de las búsquedas y rupturas de
esos años.

Otra digresión teórico-conceptual: el populismo.

Populismo es uno de esos conceptos que ha sido objeto de recurrente inflación semántica. En
América Latina, el populismo compañero el surgimiento político de las masas en las condiciones
creadas por la crisis de la dominación oligárquica y de la crisis de la idea, más que de la
paupérrima práctica, de la democracia liberal, en una coyuntura de ensayos de desarrollo
autónomo relativo y de urbanización e industrialización en países agrarios y dependientes.

El populismo fue una experiencia histórica significativa a partir de la década de 1930, tras la
crisis de la dominación oligárquica y del liberalismo. Se apostó en una alianza entre el estado, La
burguesía industrial nacional (o local) y el proletariado urbano industrial, y pudo abarcar, como
en el caso mexicano, a los campesinos. El estado fue soporte de esa alianza Y en este sentido de
vino un estado fuerte.

El sistema populista como una estructura institucional de tipo autoritario y semicorporativo,


orientación política de tendencia nacionalista, antiliberal y antioligarquica, orientación
económica de tendencia nacionalista e industrialista, composición social policlasista, pero con
apoyo mayoritario de las clases populares. Desde esta perspectiva, las experiencias populistas
en América Latina son: el cardenismo (México), el peronismo (Argentina) y el varguismo (Brasil).

Un aspecto central del populismo, es el cambio del patrón de acumulación del capital, que
sustituyó el establecido por el modelo primario exportador. Un componente de ese cambio fue
el establecimiento “de nuevas formas de relación entre el capital y el trabajo, a fin de crear
fuentes internas para la acumulación”.

En el caso de Brasil, la liquidación política de las antiguas clases propietarias rurales. La alianza
no fue producto de la presión de las masas, si no “de una necesidad de la burguesía por evitar
que la economía, luego de años de guerra y con el boom de los precios del café y de otras
materias primas de origen agropecuario y extractivo” retornar a la situación previa a la crisis de
1930. Lo que puede apreciarse también en México y en Argentina, si bien en este país la antigua
clase propietaria rural no fue liquidada políticamente por completo, en buena medida porque
el peronismo no sólo no afectó al régimen de propiedad de la tierra, sino que se trataba de una
burguesía terrateniente que había diversificado notablemente sus intereses, entrelazándose
particularmente en el sector industrial.

Se considera el populismo la forma de política de la revolución burguesa, Revolución que tuvo


la particularidad de trasladar el “poder de las clases propietarias rurales a las nuevas clases
burguesas empresario-industriales sin una ruptura total del sistema”.

El populismo latinoamericano mantuvo una relación ambigua con el capital extranjero,


atravesada por una ideología nacionalista, fuertemente antiimperialista ( no anticapitalista) y
también anticomunista y antisocialista. El articuladora de estos discursos heterodoxos fue un
líder de tipo carismático capaz de suscitar el apoyo de las masas, en una interpelación en
términos de “pueblo” y “trabajadores”. En el populismo, esa interpelación se asocia regular y
lógicamente con una dicotomizacion: entre el pueblo y las distintas formas de no pueblo y más
usualmente la oligarquía. En rigor, el discurso potencia al sujeto pueblo, en tanto opuesto a

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otros dos sujetos, el burgués (asociado al liberalismo) y el proletariado (que es parte de la
tradición socialista).

Por otra parte, también la llamada doctrina social de la Iglesia tiene un discurso que se presenta
al mismo tiempo como antiliberal y antisocialista. Esta doctrina, por caso, ha sido invocada como
el fundamento del peronismo por el propio Perón y muchos de sus partidarios.

En el populismo se constanta un cambio en el patrón organizador de la ciudadanía. El populismo


argentino se destaca por haber completado la universalización del sufragio con la extensión del
voto a las mujeres en 1947, además de hacer efectivos y ampliar considerablemente los
derechos sociales.

Se estableció la intervención estatal en ese plano: nacionalización de la explotación de las


riquezas del suelo y subsuelo, participación en la implementación de industrias estratégicas para
la seguridad nacional y el desarrollo del país, reconocimiento de la competencia del Estado para
regular el mercado de trabajo y consagrar derechos sociales, entre los cuales se mencionaba la
autonomía sindical, la jornada laboral de 8 horas, la previsión social y los acuerdos colectivos, la
educación, la protección de la maternidad, la infancia, la juventud y la familia de prole
numerosas.

En Argentina, la constitución aprobada en 1949 incorporó el capítulo “Derechos del trabajador,


de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura”. Si bien es cierto que no poco de
esos derechos ya tenían rango legal, la realidad mostraba la disposición patronal en no
observarlos y de los gobiernos a no obligar a los patrones a cumplir. Así, el Estado populista
otorgó el máximo rango los derecho de trabajar, retribución justa, capacitación, condiciones
dignas de trabajo, preservación de la salud, bienestar, seguridad social, protección de la familia,
mejoramiento económico, defensa de los intereses profesionales (en el caso de los
trabajadores), asistencia, vivienda, alimentación, vestido, cuidado de la salud física y moral,
esparcimiento, trabajo, tranquilidad y respeto (para los ancianos). A diferencia de la brasileña
de 1946, la Argentina de 1949 no reconoció el derecho de huelga.

Otra característica del populismo fue la creación de partidos políticos desde arriba, fuertemente
identificada con el Estado y con el líder.

El componente “autoritario” es el más crítico dentro del conjunto de rasgos que definen el
“sistema populista”. En efecto, además del componente policlasista, el carácter formalmente
democrático de los regímenes o Estados populistas es un factor explicativo clave. El populismo
latinoamericano puso sobre el tapete la falacia de una única forma de democracia y constituyó
regímenes democráticos con un fuerte componente antiliberal y corporativo que no pueden
caracterizarse como una forma lisa y llana de autoritarismo ni mucho menos de dictadura.

Los populistas no sólo se reconocieron como enemigos de la democracia si no que asumieron


como sus verdaderos adalies, en tanto permitieron la participación “igualitaria” del “pueblo” en
la política. El populismo ha sido caracterizado en el mejor de los casos, como una forma de
democracia plesbicitaria.

Se enfatiza la dimensión afectiva del vínculo líder/masa y la dimensión ritual de la participación


popular. Entre estrategias populistas se destacó la organización corporativa de la democracia
representativa.

En Argentina, Perón tuvo especial cuidado en balancear las representaciones corporativas. Así,
a la Confederación General del Trabajo (CGT) sumó la Confederación General Económica (CGE).

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También se entiende al populismo como un “rasgo recurrente de la política moderna”. La
ambigüedad de los populismos ya ha sido señalada como una forma de estructuración del poder
para los grupos dominantes y la principal forma de expresión política de la irrupción popular en
el proceso de desarrollo industrial y urbano. A las clases dominantes, el populismo le permitió
ejercer su dominación, pero al mismo tiempo fue una de las maneras a través de las cuales ese
dominio se encontraba potencialmente amenazado.

Se entiende que el populismo es un fenómeno propio o interno de la democracia política, con


la particularidad de que en América Latina la política liberal democrática no ha sido ni
plenamente liberal ni plenamente democrática, y que las posibilidades concretas de su
realización fueron discutidas y ensayadas en una doble coyuntura: de crisis mundial de la
democracia en tanto régimen y redefinición de la idea misma de democracia. En este sentido, el
populismo fue una de las formas históricas que asumió el estado y el régimen de gobierno de
tipo democrático.

Los populismos introdujeron una práctica política de reforma y de interpelación popular ausente
en los regímenes oligárquicos. Se afirma que el populismo es un modo de representación de la
democracia política, una forma de régimen cuya realización ocurre indefectiblemente en el
estado, históricamente situada en la crisis de la dominación oligárquica y resultante de los
arreglos institucionales -pacto político y social- establecidos entre diversas clases, La burguesía
y los trabajadores urbanos.

Ahora bien, el populismo refiere a un modo de movilización de las masas, un sociólogo hace
referencia al populismo como un movimiento en los bordes turbulentos y añade que el
populismo al igual que otros movimientos radicales, puede ser democrático o no pero cuando
lo es pone a prueba la obviedad de aquello que es visto como la normalidad del orden
democrático.

El populismo fue identificado por los militares argentinos y brasileños responsables de la


instauración de la dictadura de las fuerzas armadas de las décadas de 1960 y 1970 cómo uno de
los vicios de la democracia, tan amenazante como los supuestos vicios constituidos por la
izquierda revolucionaria y los movimientos guerrilleros.

Es evidente que desde esta perspectiva, el concepto populismo tiene una relación compleja no
sólo como se ha visto con el concepto democracia sino también con el concepto revolución. No
se trata de una Revolución sino de un reformismo. Son, quizás mejor, casos o tipos de
revoluciones pasivas dependientes o de modernizaciones conservadoras dependientes.

En los populismos, la apelación a la democracia la convierte en un principio de legitimidad eficaz.


No hay un quiebre de las reglas del juego democrático, más bien será una democratización del
consumo y de la participación en el gobierno, En beneficio de sectores antes excluidos que se
incorporan al extenso y difuso colectivo “pueblo” a través de movimientos heterónomos.

la identificación del populismo con el autoritarismo y más precisamente la identificación del


denominado neopopulismo con formas autoritarias de ejercicio del poder, ha tenido gran
impacto académico y mediático en los últimos años, sobre todo en relación con experiencia de
gobiernos como el de Alberto Fujimori en Perú, impacto replicado más recientemente en
relación con el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela.

El contraste con el populismo, tal como se ha definido hasta aquí, la poco feliz expresión
neopopulismo designa una experiencia resultante de las reformas neoliberales y de las crisis de

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la deuda externa de la décadas de 1980 y 1990. Así, los gobiernos de Carlos salinas de Gortari
en México, Carlos Menem en Argentina, Fernando collor de Mello en Brasil o Alberto Fujimori
en Perú, entre los más sobresalientes, han sido caracterizados como neopopulista. Y más
recientemente también el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela ha sido caracterizado como
una expresión de populismo.

Existe una unidad analítica mínima de la cual se parte para distinguir los rasgos singulares de
cada una de las experiencias populistas y de estas respecto de las llamadas neopopulistas. Se
consideran dos elementos: la base social y la diada incorporación/exclusión. Gobiernos como
los de Menem o collor de mello ni siquiera practicaron forma populistas de hacer política.

la dimensión temporal es clave para distinguir histórica y analíticamente los casos típicos del
régimen populista de estos fenómenos nuevos. En efecto, el populismo es un fenómeno surgido
en el entramado de una triple crisis: la del capitalismo en el centro sistema mundial, la del
modelo agroexportador y la de la oligarquía como forma de estado. Así mismo, la alianza de
clases, el modelo ISI, y la política de masas fueron tres de sus rasgos constitutivos, ninguno de
ellos está presente en las versiones denominadas neopopulista de los últimos años en las que
contrariamente, la desindustrialización y la despolitización fueron signos característicos.

Es amado neopopulismo estuvo lejos de promover políticas distribucionistas y, por el contrario,


propulso fórmulas de estado mínimo inspiradas en aquellos que trascendió como consenso de
Washington. Además, la clase obrera fue la principal perjudicada por esas políticas, qué negaron
cuando no arrasaron, con buena parte de las conquistas en materia de ciudadanía social. La
pobreza fue el signo característico de los mal llamados neopopulismo, en rigor, regímenes
socialmente excluyentes y fragmentarios. En cambio, y en remarcable contraste con estos, los
populismos clásicos, o efectivos y exitosos, que en definitiva, lo que aquí denominamos Estados
populistas, se basaron en la movilización a través de la incorporación social de las masas, a través
de una proliferación de derechos sociales y en la incorporación política, a través de la
participación mediada por el estado y las corporaciones. Se basaron, también, en la
incorporación simbólica de las masas a través de una noción extensiva e inclusiva del pueblo de
carácter nacionalista. Así, una variable crucial para entender y distinguir el fenómeno populista
es la lucha de clases, que el populismo conculca bajo la idea-fuerza de compromiso.

la incorporación de las clases medias con proceso que se inició dentro de la fase de dominación
oligárquica, mientras que la incorporación de los trabajadores urbanos y rurales fue un proceso
(revolucionario o reformista) iniciado contra la oligarquía.

En los populismos, el proletariado no tránsito desde lo clasista-corporativo hacia lo político-


estatal, es decir, no generó un sentido colectivo de la acción, o si se prefiere, una voluntad
nacional-popular. Así, la lucha de los trabajadores fue corporativa, no hegemónica.

Los populismos paradigmáticos: cardenismo mexicano, varguismo brasileño, peronismo


argentino.

El populismo latinoamericano fue una experiencia observable históricamente en México, Brasil


y Argentina. El único que se aproximó a la secuencia régimen oligárquico-populismo fue el de
Brasil.

En Argentina el populismo fue respuesta a la crisis de la democracia liberal, encarnada en el


reformismo de la experiencia de la UCR en el gobierno y más tarde, a las contradicciones propias
de una restauración conservadora mal lograda.

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En los tres casos, en fin de la dominación oligárquica se inició por la fractura de la clase
dominante. Y en Argentina, ocurrió durante el reformismo yrigoyenista, pero la restauración
conservadora iniciado con el golpe militar encabezado por el general José Félix Uriburu un
intento de reponer la dominación oligárquica. En Argentina la reivindicación de la democracia
correspondió la fase de unidad interamericana propia de la segunda posguerra.

En los tres casos un marcado énfasis social en la construcción de la democracia.

En Argentina, el resultado de la confrontación ideológica derecha-izquierda de la década de


1930 fue más complejo y menos visible. La cuestión política estuvo más vinculada a la frustración
del proceso de transición de la dominación oligárquica a la democracia (1912-1930) y a la
confrontación por la hegemonía cultural entre liberales y católicos. Casi todo ese periodo, desde
1916, se correspondió con el del radicalismo en el gobierno, sumido en la tensión entre las
demandas de la democracia política y de justicia social. Cada una de esas demanda fue prioritaria
para clases diferentes: las clases medias enfatizaban la democracia política como primera
solución; la clase obrera, el incipiente pero combativo proletariado urbano y los trabajadores
rurales exigían prioritariamente la justicia social. Si bien Irigoyen decía aspirar a ir más allá, los
radicales se definieron por la democratización política, como el peronismo más tarde, frente a
la misma tensión, optó por dar prelación a la demanda de justicia social.

Los años 20 se presentaban de un modo ambiguo: por una parte, la aparente consolidación del
sistema electoral democrático definido por la ley Sáenz Peña; por la otra, las crecientes
dificultades de los partidos y departamento para canalizar eficazmente las demandas de la
sociedad civil.

Los sectores oligárquicos de la burguesía Argentina negaron la posibilidad de construir una


alternativa de poder democrático y optaron por la mediación corporativa crecientemente no
democrática. Los sectores democráticos de esa misma clase, de escaso peso, fracasaron en el
intento de Constitución de una fuerza política orgánica.

Las clases medias urbanas, los chacareros pampeanos, los obreros industriales, rurales y de
servicios, también apelaron predominantemente a la mediación corporativa, a menudo
democrática, pero con más frecuencia indiferente al carácter democrático o no democrático de
ella.

Perón se propuso crear una “Nueva Argentina”, la fórmula oficial para designar al régimen. Esa
Nueva Argentina “políticamente soberana, económicamente libre, socialmente justa”, según el
eslogan, estaba pensada no sólo como un país capitalista autónomo (o menos dependiente que
en el pasado) sino también como un país que se insertaba entre aquellos que estaban a la cabeza
al materia de innovaciones científicas y técnicas.

Argentina tenía, cuando Perón asumió el gobierno, una tradición de estado propietario (del
petróleo, de la fabricación de aviones y de insumos militares), iniciada y practicada por
gobiernos radicales y conservadores. El gobierno de Perón, tuvo una gran magnitud de las
nacionalizaciones: las del banco central y los depósitos, los ferrocarriles, el sistema de transporte
urbano de pasajeros de la ciudad de Buenos Aires, la generación y distribución de energía
eléctrica, los teléfonos y telégrafos, los puertos y sus elevadores, la provisión de agua potable y
de gas natural, el comercio exterior. la mayoría de las empresas nacionalizadas era de capital
británico pero también las hubo de capital alemán. la nacionalización de empresa de capitales
imperialistas no fue solo un traspaso de propiedad: fue el inicio de una política de expansión de
varias actividades por parte de las devenidas estatales.

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En Argentina, donde la derecha nunca contó con un partido orgánico, su oposición a perón se
canalizó sobre todo a través de la unión cívica radical, para entonces básicamente un partido
pues ya do en la clase media y por ella, de buena parte de las viejas y disgregadas fuerzas
conservadoras (alguna de las cuales contribuyeron a formar el partido peronista)

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