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El documento aborda la enseñanza de Jesús sobre la higuera estéril como una metáfora de la hipocresía religiosa y la falta de fruto espiritual en la vida de los creyentes. Se enfatiza que Dios busca un testimonio auténtico y un carácter transformado, en lugar de meras apariencias de religiosidad. La conclusión invita a la iglesia a reflexionar sobre su relación con Dios y a buscar un fruto verdadero que provenga de una fe genuina.

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El documento aborda la enseñanza de Jesús sobre la higuera estéril como una metáfora de la hipocresía religiosa y la falta de fruto espiritual en la vida de los creyentes. Se enfatiza que Dios busca un testimonio auténtico y un carácter transformado, en lugar de meras apariencias de religiosidad. La conclusión invita a la iglesia a reflexionar sobre su relación con Dios y a buscar un fruto verdadero que provenga de una fe genuina.

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Ministerio cristiano Elohim-Rajem

P.s Roberto Morán

Título: “Cuando la higuera habla: El clamor del Maestro por fruto


verdadero”

Texto base: Marcos 11:12–14, 20–21 / Mateo 21:18–22

INTRODUCCIÓN PROFÉTICA

Amada iglesia:

No estamos ante una simple historia de un árbol seco.

Estamos ante una escena cargada de juicio, esperanza, advertencia y


llamado a transformación.

Es una acción simbólica, una parábola viviente, donde el Señor de la


creación habla a través de la creación, para que su pueblo despierte
del letargo religioso.

Jesús no busca un fruto físico, sino un testimonio espiritual.

No está juzgando a una planta, sino exponiendo la hipocresía de una


generación estéril.

I. LA HIGUERA QUE MIENTE: APARIENCIA SIN VERDAD

> “Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas…”

La higuera, símbolo de Israel, estaba llena de hojas.

A primera vista parecía fértil. Prometía fruto. Pero engañaba.

En el mundo bíblico, una higuera con hojas anticipa fruto.

Pero esta higuera era una falsa promesa.


Representa a aquellos que tienen apariencia de piedad, pero niegan
el poder de ella (2 Timoteo 3:5).

Advertencia pastoral: Podemos tener hojas de religiosidad:

Rutinas devocionales sin pasión.

Servicios sin adoración verdadera.

Oraciones sin corazón.

Iglesias llenas, pero vidas vacías.

> Dios no se impresiona con hojas. Él busca el fruto del Espíritu, no la


forma del templo.

II. EL JUICIO DE LA VERDAD: “NUNCA MÁS COMA NADIE DE TI”

> “Entonces Jesús dijo: Nunca jamás coma nadie fruto de ti…”

Esto no es una explosión de ira.

Esto es una sentencia profética contra un sistema que tenía hojas…


pero había rechazado al Mesías.

Esta maldición no fue contra un árbol solamente, sino contra un tipo


de religión sin fruto.

El templo de Jerusalén también estaba lleno de hojas:

sacrificios, incienso, oración, pero había rechazado al Hijo de Dios.


Palabra profética:

Dios está evaluando árboles.

Él se acerca a tu vida, a tu casa, a tu ministerio… esperando fruto


eterno.

III. SEQUÍA DESDE LAS RAÍCES: JUICIO IRREVERSIBLE

> “...vieron que la higuera se había secado desde las raíces.”

Las raíces representan la vida interior.

Un árbol puede tener hojas mientras por dentro se está muriendo.

Aplicación profunda:

Hay creyentes que han dejado de orar, pero siguen predicando.

Iglesias que ya no dependen del Espíritu, pero siguen activas.

Matrimonios que ya no oran juntos, pero aún van a la iglesia.

> Dios no juzga solo los frutos visibles. Él mira la raíz. Mira el corazón.

IV. EL FRUTO QUE DIOS ESPERA

No es éxito, fama, ni influencia. Es carácter transformado:

1. Fruto del Espíritu (Gálatas 5:22): amor, gozo, paz…


2. Fruto de arrepentimiento (Mateo 3:8)

3. Fruto de obediencia (Juan 15:10)

4. Fruto de almas ganadas (Juan 15:16)

5. Fruto de alabanza auténtica (Hebreos 13:15)

**Y todo fruto nace de una sola raíz: Cristo.

> “Separados de mí, nada podéis hacer” (Juan 15:5)

V. LA LECCIÓN OCULTA: LA FE QUE MUEVE LO ESTÉRIL

> “Si tuvierais fe… diríais a este monte: Quítate…”

Jesús usa el evento de la higuera para enseñar que la vida fructífera


nace de la fe auténtica.

No fe superficial, sino fe que transforma el corazón, que limpia las


raíces, que restaura la fertilidad espiritual.

CONCLUSIÓN: ¿CUÁNDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE DIOS ENCONTRÓ


FRUTO EN TU VIDA?

Hoy el Señor tiene hambre de tu fruto.

No de tu talento, no de tus hojas, no de tu fama… sino de lo que nace


en lo secreto con Él.

LLAMADO AL CORAZÓN
Si sientes que tu vida ha sido como esa higuera:

Promesas sin cumplimiento.

Apariencia sin poder.

Actividad sin intimidad.

Hoy es el día de volver a la vid verdadera.

De rendirte y decir: “Señor, no quiero solo parecer cristiano… ¡Quiero


serlo!”

> “Danos, Señor, raíces sanas… y fruto abundante para tu gloria.”

ORACIÓN FINAL

> “Padre, seca en nosotros toda apariencia vacía, y haz florecer el


fruto que solo nace en intimidad contigo.

Haznos árboles plantados junto a corrientes de aguas, que den fruto a


su tiempo, y cuyas hojas no caen.

En el nombre de Jesús. Amén.”

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