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Caso en Que Se Sufre Una Grave Afectación en La Capacidad Laboral A Causa Del Cumplimiento Del Servicio

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Sentencia T-396/13

MIEMBROS DE LA FUERZA PUBLICA-Caso en que se sufre una


grave afectación en la capacidad laboral a causa del cumplimiento del
servicio

Dado que las labores de índole militar demandan grandes esfuerzos que
entrañan la constante exposición a riesgos tanto físicos como psíquicos,
resultando la integridad física y mental de los miembros que integran las
Fuerzas Militares y de Policía seriamente comprometidas, recae sobre el
Estado la obligación correlativa de propugnar por la protección y el cuidado
de su salud y la vida en condiciones dignas, incluyendo a quienes prestan el
servicio militar, pues si bien ellos no tienen una relación laboral o profesional
con las instituciones, se encuentran al servicio de estas en cumplimiento de
un deber constitucional.

DERECHO A LA SALUD-Continuidad en atención médica por


adquirir incapacidad durante servicio militar

Este alto tribunal en múltiples pronunciamientos ha reiterado que lo anterior


no es patente de corso para que el Estado o las fuerzas militares omitan
proteger a aquellos sujetos cuando hayan sufrido un menoscabo en su
capacidad psicofísica en cumplimiento de su actividad, optando simplemente
por su desvinculación. Al contrario, deberán propender a salvaguardar su
integridad, salud y vida, pues el Sistema de Seguridad Social para las
Fuerzas Militares y para la Policía Nacional tiene como fundamento los
principios de eficiencia, solidaridad y universalidad, entre otros, motivo por
el cual esta Corte, en reiteradas ocasiones, ha protegido la continuidad en la
prestación del servicio de salud de los miembros. En ese orden de ideas, la
jurisprudencia constitucional, en virtud del principio de continuidad, ha
señalado tres situaciones excepcionales, no taxativas sino simplemente
enumerativas, en las que no procede la aplicación de la regla señalada y, por
ende, el Estado deberá garantizar el derecho a seguir recibiendo asistencia
médica, quirúrgica, hospitalaria y farmacéutica a los ex miembros de las
Fuerzas Militares por parte de su subsistema de salud cuando hayan sufrido
menoscabo en su integridad física o mental durante el tiempo que se
encontraban en la institución, hasta tanto estos logren su recuperación en las
condiciones científicas que el caso demande, sin perjuicio de las prestaciones
económicas a las que pudieran tener derecho.

REGIMEN ESPECIAL DE SALUD DE LAS FUERZAS


MILITARES Y POLICIA NACIONAL-Regulación legal

PRINCIPIO DE CONTINUIDAD EN LA PRESTACION DEL


SERVICIO DE SALUD A EX SOLDADO

Resulta inaceptable que a un desincorporado de las Fuerzas Militares se le


interrumpa intempestivamente la prestación de algún servicio médico que
venía recibiendo, con fundamento en la terminación de su relación jurídico-
formal con la institución que le presta los servicios de salud, cuando dicha
suspensión lesiona sus garantías fundamentales a la integridad física, a la
salud, a la vida y al mínimo vital indispensable para el desempeño físico y
social en condiciones normales. Por consiguiente, el máximo órgano de la
jurisdicción constitucional ha establecido la obligación de la Dirección de
Sanidad de las Fuerzas Militares y de Policía Nacional de seguir prestando
asistencia médica al personal retirado hasta que se logre su recuperación
física o mental, dado que suspender el servicio de salud a una persona que se
encuentre en tratamiento médico es violatorio de sus derechos fundamentales.

SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO-Asistencia médica


mientras se encuentre vinculado o el retiro se produzca por
enfermedad adquirida en la prestación

MIEMBROS DE LA FUERZA PUBLICA-Deber del Estado de


suministrar la atención médica psiquiátrica, quirúrgica, hospitalaria
por situaciones sucedidas durante su vinculación al servicio público

CARENCIA ACTUAL DE OBJETO POR HECHO


SUPERADO-Configuración

CARENCIA ACTUAL DE OBJETO POR HECHO


SUPERADO-Ejército expidió libre militar de reservista de primera
clase

DERECHO A LA SALUD DE EX SOLDADO Y PRINCIPIO


DE INMEDIATEZ DE LA TUTELA-Caso en que la omisión de
atención médica persiste en el tiempo

Resulta imperioso destacar que la actuación del actor no puede considerarse


como inoportuna, pues es precisamente el transcurso del tiempo junto con el
agravamiento de la enfermedad lo que hace apremiante que este acuda al
mecanismo tutelar. Adicionalmente, es de resaltar que la no observancia del
principio de inmediatez en tratándose de enfermedades no es óbice para
brindar protección al titular del derecho.

DERECHO A LA SALUD DE EX SOLDADO-Orden a Sanidad del


Ejército reanudar prestación del servicio de salud garantizando la
continuidad de los tratamientos hasta que supere su afectación
psiquiátrica

Referencia: Expediente T-3.785.209

Demandante: Cristian Antonio López Celi

2
Demandado: Fuerzas Militares de
Colombia, Ejército Nacional y Grupo de
Caballería Mecanizado No. 18 General
Gabriel Revéiz Pizarro

Magistrado Ponente:
GABRIEL EDUARDO MENDOZA
MARTELO

Bogotá, D.C., dos (2) de julio de dos mil trece (2013)

La Sala Cuarta de Revisión de la Corte Constitucional, integrada por los


Magistrados Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, Jorge Iván Palacio Palacio y
Nilson Elías Pinilla Pinilla, en ejercicio de sus competencias constitucionales
y legales, ha pronunciado la siguiente

SENTENCIA

En la revisión del fallo proferido por el Tribunal Superior del Distrito Judicial
de Bogotá, Sala de Decisión Penal, en el trámite de la acción de tutela
promovida por el señor Cristian Antonio López Celi, contra las Fuerzas
Militares de Colombia, el Ejército Nacional y el Grupo de Caballería
Mecanizado No. 18, General Gabriel Revéiz Pizarro.

El presente expediente fue escogido para revisión por la Sala de Selección


número Dos por medio de Auto del 28 de febrero de 2013 y repartido a la Sala
Cuarta de Revisión.

I. ANTECEDENTES

1. La solicitud

El demandante, Cristian Antonio López Celi, impetró la presente acción de


tutela contra las Fuerzas Militares de Colombia, el Ejército Nacional y el
Grupo de Caballería Mecanizado No. 18 General Gabriel Revéiz Pizarro, con
el fin de que le fueran amparados sus derechos fundamentales a la salud, a la
vida digna y a la seguridad social, los cuales considera que son vulnerados
por las entidades accionadas al suspenderle los servicios de salud por
encontrarse desvinculado de las Fuerzas Militares pese a que estaba
recibiendo tratamiento psiquiátrico.

2. Hechos

El accionante los narra, en síntesis, así:

3
2.1. Manifiesta que el 7 de octubre de 2010 fue incorporado al Ejército
Nacional de Colombia y remitido al Batallón Grupo de Caballería
Mecanizado No. 18 General Gabriel Revéiz Pizarro, ubicado en el municipio
de Saravena, Arauca, en condición de soldado regular.

2.2. El 27 de mayo de 2011, fue enviado de permiso por veinte días, lapso
durante el cual indica que permaneció encerrado en su casa.

2.3. Expresa que vencido dicho término no regresó al batallón al que


pertenecía, por cuanto no se sentía en condiciones físicas ni mentales aptas
para continuar prestando el servicio militar.

2.4. No obstante, asevera que su madre lo obligó a regresar a la mencionada


Unidad Táctica, pero que debido a que se rehusó a permanecer allí, fue
entregado a ella.

2.5. Por consiguiente, su progenitora puso en conocimiento del batallón la


situación por la que atravesaba, frente a lo cual el comandante le expresó que
debía comunicarse con sanidad militar en Bogotá.

2.6. Aduce que el 29 de julio de 2011 fue remitido a valoración psicológica, la


cual fue realizada en el Distrito 2º de Bogotá, por la Dra. Katherine E.
Machado P., quien le otorgó un certificado psicológico en el que consta lo
siguiente: “requiere valoración por psiquiatría, presenta un trastorno
depresivo (manifiesta sufrimiento, soledad, ligado a pérdida de ser querido
(abuelo) con quien sueña constantemente). Se solicita valoración por
psiquiatría”.

2.7. Por lo anterior, inició tratamiento con el Dr. Juan David Ávila Cadavid,
médico psiquiatra adscrito a CRH Basan Central. Sin embargo, en marzo de
2012 al solicitar cita de control, esta le fue negada por no encontrarse afiliado.

2.8. Así las cosas, señala que le ha sido imposible continuar con el tratamiento
que requiere, por cuanto fue dado de baja por licenciamiento sin practicarse
previamente el examen médico de egreso, interrumpiéndose así el tratamiento
psiquiátrico en que se encontraba.

3. Pretensiones

El demandante pretende que por medio de la acción de tutela le sean


protegidos sus derechos fundamentales a la salud, a la vida digna y a la
seguridad social y, en consecuencia, le sea ordenado a las Fuerzas Militares de
Colombia, al Ejército Nacional y al Grupo de Caballería Mecanizado No. 18
General Gabriel Revéiz Pizarro, el restablecimiento de la prestación del
servicio de salud y la expedición de la libreta militar y de conducta.

4. Pruebas

4
A continuación se relacionan las pruebas relevantes que reposan en el
expediente:

- Copia de la valoración médica, firmada por el psiquiatra Juan David


Ávila Cadavid, de fecha 23 de enero de 2012, en la que ordena control
por consulta externa de psiquiatría en 60 días (folio 8 del cuaderno 2).
- Copia de la valoración médica, emitida por el médico psiquiatra Juan
David Ávila Cadavid, de fecha 15 de marzo de 2012, en la que ordena
control por consulta externa de psiquiatría en 30 días (folio 10 del
cuaderno 2).
- Copia del certificado psicológico proferido por la Dra. Katherine E.
Machado P., el 29 de julio de 2011, en el que reposa la siguiente
leyenda “El soldado en mención requiere valoración por psiquiatría,
presenta un trastorno depresivo (manifiesta sufrimiento, soledad,
ligado a pérdida de ser querido (abuelo) con quien sueña
constantemente). Se solicita valoración por psiquiatría” (folio 13 del
cuaderno 2).
- Copia del certificado proferido por la Jefatura de Desarrollo Humano –
Dirección de Personal, de fecha 15 de febrero de 2012, en la que el Jefe
de Atención al usuario, Mayor Carlos Giovanny Guerrero Torres, hace
constar que el accionante era soldado del Ejército Nacional en servicio
activo y que para la fecha pertenecía al Grupo de Caballería
Mecanizado No. 18 General Gabriel Revéiz P. contando con un tiempo
de servicios de 1 año, 5 meses y 8 días, señalándose como fecha de
inicio el 7 de agosto de 2010 y como fecha de terminación el 15 de
febrero de 2012 (folio 14 del cuaderno 2).

5. Oposición a la demanda de tutela

Mediante auto del 8 de octubre de 2012, la Sala Penal del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Bogotá avocó el conocimiento de la acción de tutela
instaurada y, ordenó correr traslado a la Jefatura de Desarrollo Humano –
Dirección de Personal y la Dirección de Sanidad del Ejército Nacional para
que, si lo estimaban conveniente, intervinieran dentro del proceso y aportaran
las pruebas que consideraran necesarias.

5.1. Dirección de Sanidad del Ejército Nacional

Dentro de la oportunidad procesal correspondiente, el Director de Sanidad del


Ejército Nacional, Teniente Coronel Edison Gerardo Castillo Gómez, solicitó
que se denegara el amparo pretendido por el accionante, al considerar que la
entidad no ha vulnerado los derechos fundamentales invocados.

En primera medida, se refiere a los artículos 4, 7, 8 y 19 del Decreto 1796 de


2000, los cuales regulan el proceso a seguir para definir la situación de
sanidad de un miembro de la institución que haya obtenido una lesión durante
la prestación del servicio.

5
Por la pertinencia para el caso concreto, hace especial énfasis en algunos
apartes de las anteriores normas, tales como: (i) el licenciamiento es una de
las causales de realización de los exámenes médicos y paraclínicos de
capacidad psicofísica; (ii) el examen de licenciamiento para el personal de
tropa se debe practicar dentro de los sesenta días anteriores a su
desacuartelamiento, término cuyo cumplimiento está a cargo de la Dirección
de Personal de la oficina que haga sus veces; (iii) el examen de retiro tiene
carácter definitivo para todos los efectos legales y debe efectuarse dentro de
los dos meses siguientes al acto administrativo que produce la novedad,
debiéndose observar la continuidad desde su comienzo hasta su terminación;
(iv) destaca que dos de las causales de convocatoria de la junta médico-
laboral son la solicitud del afectado y la circunstancia que exista un informe
administrativo por lesiones.

Prosigue su exposición señalando, que revisado el Sistema de Información de


la Sección de Medicina Laboral, se tiene que no se registra expediente a
nombre del accionante, ni requerimiento o petición de definición de sanidad
por retiro, razón por la cual no se convocó la junta médico laboral.

Sumado a lo anterior, se pronuncia acerca del procedimiento que se debió


surtir en el caso bajo estudio, el cual describió de la siguiente manera: (i) la
Unidad Táctica a la que pertenecía el actor, Grupo de Caballería Mecanizado
No. 18 General Gabriel Revéiz Pizarro, era la encargada de practicarle el
examen de evacuación; (ii) dentro de los sesenta días de desacuartelado, e
inclusive tan pronto terminara el tratamiento, debió iniciar el diligenciamiento
de la ficha médica y/o pliego de antecedentes que debía tramitar ante el
Establecimiento de Sanidad más cercano a su lugar de residencia y/o en la
Unidad Táctica en la que prestó el servicio militar obligatorio, la cual una vez
diligenciada debía ser radicada en la Sección de Medicina Laboral de la
Dirección de Sanidad del Ejército para que los médicos de esta dependencia la
calificaran y profirieran las órdenes de concepto médico por las
especialidades de las lesiones adquiridas durante la prestación del servicio y;
(iii) tan pronto se allegaran al expediente médico laboral las respectivas
órdenes, se procedería a la convocatoria de la junta médico laboral en aras de
definir la situación de sanidad por retiro, en primera instancia.

Para concluir, señala que las historias clínicas de cada usuario se encuentran
en los Establecimientos de Sanidad Militar, Hospital Militar y red externa que
los dispensarios hayan contratado. Agrega que desconoce la situación de salud
de cada uno de sus miembros hasta tanto ellos la comunican mediante la
radicación de la respectiva ficha médica para evaluar las lesiones, razón por la
cual afirma que no ha vulnerado derecho alguno del actor pues este no la
informó.

Finalmente, cabe mencionar que al escrito de contestación de tutela adjuntó


copia del oficio dirigido por la Subdirección de Sanidad del Ejército Nacional
al actor, el 16 de octubre de 2012, en el que le comunicó que debía descargar
de la página web de la Dirección de Sanidad del Ejército – Dependencias –
Medicina Laboral y diligenciar la ficha médica ante el Establecimiento de

6
Sanidad más cercano a su lugar de residencia, la cual, una vez diligenciada,
debería radicarse en la Sección de Medicina Laboral para calificarla y generar
las órdenes de concepto médico por las lesiones que adquirió durante la
prestación del servicio. Asimismo, le solicitó enviar, en el menor tiempo
posible, la fotocopia de la cédula de ciudadanía a la Dirección General de
Sanidad Militar, en aras de activar el servicio médico por el término de
sesenta días y de definir la situación de sanidad por retiro.

5.2. Dirección de Reclutamiento y Control de Reservas del Ejército


Nacional

Inicia por exponer que las funciones administrativas, tales como, impartir las
directrices encaminadas a definir la situación militar de los colombianos
conforme a la Ley 48 de 1993 y demás normas que regulan la materia y la
función operativa o de ejecución de dichas órdenes se encuentra a su cargo, en
tanto que la función operativa es competencia de las distintas zonas y distritos
militares, los cuales realizan el proceso de definición de la situación militar.

Por consiguiente, señala que informó a la Décima Quinta Zona de


Reclutamiento del Distrito Militar No. 02, con miras a que informe al
accionante acerca de los documentos que debe presentar para la expedición de
su tarjeta militar. Igualmente, expresa que remitió la tutela a la Dirección de
Sanidad del Ejército en aras a que se pronunciara al respecto.

5.3. Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional, Grupo de


Caballería Mecanizado No. 18 General Gabriel Revéiz Pizarro y Jefatura
de Desarrollo Humano – Dirección de Personal

Guardaron silencio frente a los hechos materia de la presente acción tuitiva.

II. DECISIÓN JUDICIAL QUE SE REVISA

Mediante sentencia proferida el 17 de octubre de 2012, la Sala de Decisión


Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá negó el amparo
pretendido por el señor Cristian Antonio López Celi, al considerar que la
presente acción no cumple con los requisitos de subsidiariedad e inmediatez y
que la situación por la que atraviesa es consecuencia de sus omisiones.

Indica que si bien los derechos presuntamente transgredidos gozan de


relevancia constitucional, el accionante nada manifiesta acerca de las
gestiones surtidas ante las accionadas encaminadas al restablecimiento de sus
garantías, acudiendo directamente al mecanismo tutelar.

Seguidamente, destaca que el caso del actor no se trata de retiro ni de


licenciamiento, sino de su clara y expresa voluntad de no retornar al Ejército
Nacional, situación que no puede ser resuelta mediante acción de tutela, sino
conforme al debido proceso en materia de servicio militar, por tanto, el

7
demandante desconoció los trámites necesarios para formalizar las
circunstancias ocurridas aproximadamente en julio de 2011.

De igual manera, expresa que el accionante no justificó su inactividad, por


cuanto aun cuando fue valorado psicológicamente el 29 de julio de 2011 y en
enero, febrero y marzo de 2012 recibió consulta por psiquiatría, no indagó
sobre los procedimientos respectivos para su valoración médico laboral ni los
tramitó, acudiendo directamente al mecanismo tutelar un año después.

Posteriormente, aduce que si bien el examen de evacuación corresponde a la


Unidad Táctica en la que se encuentre el miembro de la fuerza pública, es el
interesado quien debe registrar petición de definición de sanidad por retiro,
requerimiento que no fue tramitado en el caso sub judice.

En lo que atañe a la falta de expedición de la libreta militar y de conducta,


indicó que dicha situación se debe a la indefinición y ausencia de tramitación
formal y precisa del retiro del actor, especialmente en lo atinente a su
condición física y mental. Por ende, considera que debe surtir los
procedimientos señalados para su obtención a través del Ejército Nacional.

III. Pruebas solicitadas por la Corte

Mediante auto del 23 de mayo de 2013, el Magistrado sustanciador consideró


que no contaba con los elementos de juicio suficientes para adoptar una
decisión de fondo acorde con la situación fáctica planteada, toda vez que se
requería tener certeza acerca de las condiciones actuales que afronta el
accionante, principalmente, con relación a su estado de salud, su afiliación al
Sistema General de Seguridad Social en Salud y su situación militar. En
consecuencia, resolvió lo siguiente:

“PRIMERO.- Por Secretaría General OFÍCIESE al señor


Cristian Antonio López Celi, en la Carrera 24 B Nº 77-26, Barrio
Los Alpes, Ciudad Bolívar de Bogotá D.C., quien actúa como
demandante, para que en el término de tres (3) días hábiles
contados a partir de la notificación de este Auto y bajo la gravedad
del juramento, informe a esta Sala, lo siguiente:

1. ¿Le fue reactivado el servicio médico por medio del Sistema


de Salud de las Fuerzas Militares?. En caso afirmativo, indicar
desde cuándo.

2. ¿Ha recibido tratamiento psicológico o psiquiátrico como


consecuencia del dictamen emitido el 29 de julio de 2011, por la
Dra. Katherine E. Machado P., psicóloga adscrita a la Dirección
de Sanidad del Ejército Nacional?. En caso afirmativo, sírvase
indicar, ¿a través de cuál sistema de salud?, ¿qué tipos de

8
exámenes, procedimientos y medicamentos le han sido prescritos y
practicados?, ¿cuál ha sido su evolución?.

3. ¿Cuenta actualmente con libreta militar y de conducta?. En


caso negativo, ¿qué trámites ha realizado para su expedición con
posterioridad a la sentencia de tutela?.

SEGUNDO. Por Secretaría General OFÍCIESE a la Dirección de


Sanidad Militar, ubicada en la Carrera 7 Nº 52-48 de Bogotá D.C.,
para que en el término de cuarenta y ocho (48) horas siguientes a
la notificación del presente auto, informe a este despacho si le fue
reactivado el servicio de salud a Cristian Antonio López Celi,
identificado con la cédula de ciudadanía Nº 1.013.605.745 de
Bogotá.

En caso afirmativo, sírvase informar a esta Corporación si se le ha


brindado tratamiento psicológico o psiquiátrico a través del
sistema de salud de las Fuerzas Militares y cuál ha sido su
evolución.

Así mismo, sírvase allegar copia íntegra de la historia clínica del


actor en la que se hace seguimiento médico.

TERCERO. Por Secretaría General OFÍCIESE a la Dirección de


Reclutamiento y Control de Reservas del Ejército Nacional,
ubicada en la Avenida Caracas Nº 9-51 de Bogotá D.C., para que
dentro de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la
notificación del presente auto, informe a este despacho si fue
expedida y entregada la libreta militar y de conducta al señor
Cristian Antonio López Celi, identificado con la cédula de
ciudadanía Nº 1.013.605.745 de Bogotá.

Adicionalmente, sírvase remitir a esta Corporación la


documentación que soporta su respuesta al presente requerimiento.

Con el fin de resolver los requerimientos solicitados, la Dirección de Sanidad


de las Fuerzas Militares de Colombia, mediante escritos del 31 de mayo de
2013 y del 4 de junio de 2013, a través del Teniente Coronel Paulo Gabriel
Jauregui Durán, Subdirector de Sanidad del Ejército, manifestó que la
reactivación de los usuarios al Subsistema de Salud de las Fuerzas Militares
es competencia del Grupo de Afiliación y Validación de Derechos de la
Dirección General Militar y no de la dependencia a la que representa.
Adicionalmente, señaló que no cuenta con la historia clínica del accionante.

El Director de Reclutamiento y Control de Reservas del Ejército, Coronel


Juan Carlos Mejía Gutiérrez, mediante escrito allegado a esta Corporación el
5 de junio de 2013, informó que el 22 de enero de 2013 el Comandante del
Distrito Militar No. 2 expidió la tarjeta militar de reservista de primera clase

9
al accionante, para lo cual allegó copia simple del libro de control y entrega
de tarjetas militares, en la que consta que efectivamente recibió el documento.

Mediante escrito del 11 de junio de 2013, el Mayor Julio Vicente Sánchez


Floria, Comandante del Distrito Militar No. 02, indicó que en cumplimiento a
lo ordenado en sentencia del 23 de mayo de 2013, el peticionario reporta
como reservista con tarjeta.

Por su parte, el accionante guardó silencio.

IV. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DE LA DECISIÓN

1. Competencia

A través de esta Sala de Revisión, la Corte Constitucional es competente para


revisar la sentencia proferida dentro del proceso de la referencia, con
fundamento en lo dispuesto por los artículos 86 y 241, numeral 9º, de la
Constitución Política, en concordancia con los artículos 31 a 36 del Decreto
2591 de 1991.

2. Procedibilidad de la acción de tutela

2.1. Legitimación activa

El artículo 86 de la Constitución Política establece que la acción de tutela es


un mecanismo de defensa al que puede acudir cualquier persona para
reclamar la protección inmediata de sus derechos fundamentales.

En consonancia con la norma superior, el artículo 10° del Decreto 2591 de


1991 establece lo siguiente:

“La acción de tutela podrá ser ejercida, en todo momento y lugar,


por cualquier persona vulnerada o amenazada en uno de sus
derechos fundamentales, quien actuará por sí misma o a través de
representante. Los poderes se presumirán auténticos.

También se pueden agenciar derechos ajenos cuando el titular de


los mismos no esté en condiciones de promover su propia defensa.
Cuando tal circunstancia ocurra, deberá manifestarse en la
solicitud.

También podrá ejercerla el Defensor del Pueblo y los personeros


municipales.”

En esta oportunidad, la acción de tutela fue presentada por el señor Cristian


Antonio López Celi, razón por la cual el peticionario está legitimado para
actuar.

2.2. Legitimación pasiva

10
El Ejército Nacional es una entidad de carácter público, a la cual se le
atribuye la responsabilidad en la violación de los derechos fundamentales
aducida por el demandante, por lo tanto, de conformidad con el artículo 5° del
Decreto 2591 de 1991, está legitimado, como parte pasiva, en el proceso de
tutela bajo estudio.

3. Problema jurídico

Corresponde a la Sala Cuarta de Revisión determinar si las entidades


demandadas vulneraron las garantías constitucionales a la salud, a la vida
digna y a la seguridad social del señor Cristian Antonio López Celi, al haber
suspendido la continuidad del servicio médico, aun cuando se encontraba en
tratamiento psiquiátrico como consecuencia del detrimento de su salud mental
padecido durante la prestación del servicio militar obligatorio, a pesar de que
la desvinculación de las Fuerzas Armadas se produjo el 27 de mayo de 2011
de manera irregular, por cuanto se debió a la voluntad del actor de no retornar
a la institución después de culminado el periodo de permiso por no sentirse en
óptimas condiciones físicas ni mentales.

Antes de abordar el caso concreto, se realizará un análisis jurisprudencial de


temas como: (i) la afectación de la capacidad laboral a causa del
cumplimiento del servicio, (ii) los límites en la continuidad de la prestación
del servicio de salud y, (iii) la carencia actual de objeto por hecho superado.

4. Afectación de la capacidad laboral a causa del cumplimiento del


servicio

Dado que las labores de índole militar demandan grandes esfuerzos que
entrañan la constante exposición a riesgos tanto físicos como psíquicos,
resultando la integridad física y mental de los miembros que integran las
Fuerzas Militares y de Policía seriamente comprometidas, recae sobre el
Estado la obligación correlativa de propugnar por la protección y el cuidado
de su salud y la vida en condiciones dignas, incluyendo a quienes prestan el
servicio militar, pues si bien ellos no tienen una relación laboral o profesional
con las instituciones, se encuentran al servicio de estas en cumplimiento de un
deber constitucional.

Por lo anterior, con la finalidad de desarrollar el artículo 217 C.P. y teniendo


en cuenta las especiales circunstancias en las que laboran los individuos
encargados del orden público y la defensa de la soberanía, la independencia y
la integridad del territorio nacional, el órgano legislativo profirió la Ley 352
de 1997, por medio de la cual se reestructura el Sistema de Salud y se dictan
otras disposiciones en materia de seguridad social para las Fuerzas Militares y
la Policía Nacional.

El artículo 3º de la anterior regulación legal, define sanidad como un servicio


público esencial de la logística militar y policial, inherente a su organización

11
y funcionamiento, orientado al servicio del personal activo, retirado,
pensionado y beneficiarios.

De igual modo, es de resaltar que el Presidente de la República, en ejercicio


de las facultades extraordinarias concedidas por la Ley 578 de 2000, expidió
el Decreto 1795 de 2000, con la finalidad de estructurar el Sistema de Salud
de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, de cuyo artículo 23 es viable
deducir que la regla general en materia de atención médica de los miembros
de la fuerza pública, incluyendo a quienes prestan el servicio militar
obligatorio, consiste en que las Fuerzas Militares y de policía deben vincular a
su sistema de seguridad social a quienes se encuentren a su servicio, es decir,
que dicha responsabilidad culmina al momento de la desincorporación o retiro
de la institución, independientemente del motivo.

No obstante lo anterior, este alto tribunal en múltiples pronunciamientos ha


reiterado que lo anterior no es patente de corso para que el Estado o las
fuerzas militares omitan proteger a aquellos sujetos cuando hayan sufrido un
menoscabo en su capacidad psicofísica en cumplimiento de su actividad,
optando simplemente por su desvinculación. Al contrario, deberán propender
a salvaguardar su integridad, salud y vida, pues el Sistema de Seguridad
Social para las Fuerzas Militares y para la Policía Nacional tiene como
fundamento los principios de eficiencia, solidaridad y universalidad, entre
otros, motivo por el cual esta Corte, en reiteradas ocasiones, ha protegido la
continuidad en la prestación del servicio de salud de los miembros.

En ese orden de ideas, la jurisprudencia constitucional, en virtud del principio


de continuidad, ha señalado tres situaciones excepcionales, no taxativas sino
simplemente enumerativas, en las que no procede la aplicación de la regla
señalada y, por ende, el Estado deberá garantizar el derecho a seguir
recibiendo asistencia médica, quirúrgica, hospitalaria y farmacéutica a los ex
miembros de las Fuerzas Militares por parte de su subsistema de salud cuando
hayan sufrido menoscabo en su integridad física o mental durante el tiempo
que se encontraban en la institución, hasta tanto estos logren su recuperación
en las condiciones científicas que el caso demande, sin perjuicio de las
prestaciones económicas a las que pudieran tener derecho.

En primer lugar, cuando la persona adquirió la lesión o enfermedad que


implica una amenaza cierta y actual de las garantías a la vida digna y a la
integridad física, con anterioridad a la incorporación a las fuerzas militares.
Frente a esta situación, sanidad militar debe seguir suministrando atención
médica integral, siempre y cuando (i) la preexistencia no hubiere sido
advertida en los exámenes psicofísicos de ingreso, debiendo hacerlo, y (ii) si
esta se hubiese agravado como consecuencia del servicio militar.

La segunda circunstancia excepcional se configura cuando la lesión o


enfermedad es ocasionada durante la prestación del servicio. Ante este evento,
las fuerzas militares o de policía tienen la obligación de continuar brindando
la atención médica si la lesión o enfermedad es producto directo del servicio,

12
si se generó en razón o con ocasión del mismo o si es la causa directa de la
desincorporación de las Fuerzas Militares o de Policía.

En tercer lugar, se halla la circunstancia en la que la lesión o enfermedad goza


de unas características que justifica la realización de exámenes especializados
para determinar el tipo de incapacidad laboral de la persona o el momento en
que esta fue adquirida.

Como corolario lógico de lo anteriormente anotado, es viable afirmar que


resulta inaceptable que a un desincorporado de las Fuerzas Militares se le
interrumpa intempestivamente la prestación de algún servicio médico que
venía recibiendo, con fundamento en la terminación de su relación jurídico-
formal con la institución que le presta los servicios de salud, cuando dicha
suspensión lesiona sus garantías fundamentales a la integridad física, a la
salud, a la vida y al mínimo vital indispensable para el desempeño físico y
social en condiciones normales.

Por consiguiente, el máximo órgano de la jurisdicción constitucional ha


establecido la obligación de la Dirección de Sanidad de las Fuerzas Militares
y de Policía Nacional de seguir prestando asistencia médica al personal
retirado hasta que se logre su recuperación física o mental, dado que
suspender el servicio de salud a una persona que se encuentre en tratamiento
médico es violatorio de sus derechos fundamentales.

Al respecto, valga recordar lo expresado por la Corte en Sentencia T-157 de


20121.

“(…) Las fuerzas militares tienen la obligación de prestar los


servicios de salud a quienes han sido retirados del servicio por
lesiones o afecciones adquiridas durante o con ocasión de la
prestación del mismo, máxime cuando iniciaron un tratamiento
médico para su enfermedad, estando activos en el servicio”.

En lo que atañe específicamente a la obligación de la Policía y del Ejército


Nacional de brindar atención en salud a las personas que prestan el servicio
militar obligatorio, es de resaltar que esta se debe garantizar durante el
interregno comprendido entre la incorporación y el desacuartelamiento o
licenciamiento.

Sin embargo, de una revisión a la jurisprudencia constitucional, se tiene que la


cobertura del servicio de salud debe ampliarse ante los eventos en los que
quien haya prestado el servicio militar padezca quebrantos de salud física o
mental, deber que se intensifica cuando estos se hayan contraído durante la
prestación del servicio militar y con ocasión de actividades propias del
mismo.

1M.P. María Victoria Calle Correa.

13
Por otro lado, resulta imperioso precisar que la ley que regula la prestación
del servicio militar obligatorio2 bajo las modalidades de soldado regular,
soldado bachiller, auxiliar de policía o soldado campesino, consagra que con
anterioridad a la incorporación se debe efectuar un primer examen de aptitud
psicofísica y, posteriormente, dentro de los siguientes 45 y 90 días se realizará
otro, cuya finalidad es comprobar que el soldado no presente inhabilidades o
incompatibles con la prestación del servicio militar.

Justamente en este punto juega un papel de enorme importancia lo dicho por


la Corte Constitucional en la sentencia T- 810 de 20043:

“(…) la declaratoria de aptitud para el ingreso a las fuerzas


militares delimita el ámbito de responsabilidad en el suministro de
las prestaciones médico asistenciales a cargo de las mismas, pues
en aquellos eventos en que no se hubieren detectado enfermedades
preexistentes al momento de la incorporación a filas y éstas se
originan durante la prestación del servicio, será la dependencia de
sanidad militar correspondiente la encargada de brindar la
atención necesaria al afectado”.

Igualmente, este alto tribunal manifestó en la sentencia T-551 de 2012 que


“(…) le corresponde a la fuerza pública valorar de manera cuidadosa las
condiciones físicas y psicológicas de los hombres que ingresan a prestar el
servicio militar obligatorio, pues desde el momento en que son considerados
aptos, es responsabilidad de las instituciones armadas velar porque el
personal reclutado continúe disfrutando del mismo estado de salud que tenía
al ingresar, y en caso contrario, proveerles las prestaciones médicas y
asistenciales necesarias para su plena recuperación”.

5. Límites en la continuidad de la prestación del servicio de salud

Si bien es cierto, la Corte Constitucional ha señalado los eventos ante los


cuales las Fuerzas Militares deben continuar prestando el servicio de salud a
los desincorporados, esto no es óbice para entender que dicha obligación
carece de límites. Por el contrario, el alto tribunal ha reiterado que la
continuidad del servicio está supeditada a la necesidad de la prestación y que
este debe mantenerse por el tiempo que resulte necesario para definir de fondo
la situación del involucrado, es decir, la suspensión no puede lesionar
ostensiblemente garantías de raigambre fundamental, tales como, la vida, la
integridad física y la dignidad.

En aras de medir el alcance de lo anterior, la Corte, en Sentencia T-170 de


20024, definió como necesarios “aquellos tratamientos o medicamentos que

2 Ley 40 de 1993.
3 M.P. Jaime Córdoba Triviño.
M.P. Nilson Pinilla Pinilla.
4M.P. Manuel José Cepeda Espinosa.

14
de ser suspendidos implicarían la grave y directa afectación de su derecho a
la vida, a la dignidad o a la integridad física”.

Por tal motivo, en la providencia en mención se indicó que no es plausible la


suspensión de un tratamiento o de un medicamento indispensable para
salvaguardar la vida, la salud y la integridad física de un paciente, con
fundamento en las siguientes razones: “(i) porque la persona encargada de
hacer los aportes dejó de pagarlos; (ii) porque el paciente ya no esté inscrito
en la EPS que venía adelantando el tratamiento, en razón a que fue
desvinculado de su lugar de trabajo; (iii) porque la persona perdió la calidad
que lo hacía beneficiario; (iv) porque la EPS considere que la persona nunca
reunió los requisitos para haber sido inscrita, a pesar de ya haberla afiliado;
(v) porque el afiliado se acaba de trasladar de otra EPS y su empleador no ha
hecho aún aportes a la nueva entidad: o (vi) porque se trate de un
medicamento que no se había suministrado antes, pero que hace parte de un
tratamiento que se está adelantando”.

En lo que atañe a la atención en salud para los miembros de las Fuerzas


Militares, es de recordar que aun cuando en principio la prestación cesa al
momento en que ocurre la baja o a la desvinculación del individuo, la Corte
ha establecido que el suministro de la atención médica asistencial debe
continuar hasta que su situación sea resuelta a su favor, cuando la lesión o
enfermedad haya sido adquirida con ocasión del servicio, pues resultaría
inconstitucional privarlo de la atención requerida, ya que la principal
contraprestación del Estado con quienes sirven a la patria es velar por su
derecho a la salud, configurándose para las Fuerzas Militares y de Policía
Nacional el deber de entregar al funcionario afectado saludablemente, dado
que de esta manera ingresó, toda vez que el buen estado de salud es una
calificación que determina la aceptación para la ejecución del servicio.

6. La carencia actual de objeto por hecho superado

En no pocas ocasiones, el tribunal constitucional ha sostenido que cuando por


la acción u omisión del obligado, la afectación de la garantía cuya protección
se reclama desaparece, por cuanto la pretensión invocada para su amparo está
siendo satisfecha, resultando innecesaria cualquier orden de protección
proferida, lo plausible sería que el juez de tutela declare la configuración de
un hecho superado por carencia actual de objeto5.

Justamente en este punto juega un papel de enorme importancia lo dicho por


la Corte Constitucional en la Sentencia T-784 de 2010 6, acerca de esta
materia:

“El objetivo de la acción de tutela, conforme al artículo 86 de


la Constitución Política de Colombia, al Decreto 2591 de

5 Al respecto, véase, la sentencia T-784 del 30 de septiembre de 2010,


M.P Humberto Antonio Sierra Porto.
6 M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub.

15
1.991 y a la doctrina constitucional, es la protección efectiva
y cierta del derecho constitucional fundamental,
presuntamente vulnerado o amenazado por la acción u
omisión de una autoridad pública o de un particular en los
casos expresamente señalados por la ley.

En virtud de lo anterior, la eficacia de la acción de tutela


radica en el deber que tiene el juez, en caso de encontrar
amenazado o vulnerado un derecho alegado, de impartir una
orden de inmediato cumplimiento orientada a la defensa
actual y cierta del derecho que se aduce.

No obstante lo anterior, si la situación de hecho que origina


la violación o la amenaza ya ha sido superada en el sentido
de que la pretensión erigida en defensa del derecho
conculcado está siendo satisfecha, la acción de tutela pierde
su eficacia y su razón de ser.”

Igualmente, este tribunal manifestó en Sentencia T-1058 de 2012 7, que “en


todos aquellos casos cuando ha dejado de existir el objeto jurídico sobre el
cual correspondía proveer, ello no necesariamente implica que en sede de
revisión no se pueda realizar un pronunciamiento de fondo sobre el asunto
bajo estudio, pues debe tenerse en cuenta que el juez constitucional goza de
la facultad para determinar si la entidad o entidades demandadas incurrieron
en una violación a los derechos fundamentales deprecados en el escrito de
tutela y, en ese sentido, indicarles a las accionadas cuál ha debido ser su
proceder, con la finalidad de evitar que en el futuro sigan incurriendo en
dichas situaciones y, si es necesario, podrá aun revocar los fallos de
instancia, si a ello concluye en sede de revisión”.

En el caso sub judice, el Director de Reclutamiento y Control de Reservas del


Ejército, mediante escritos allegados a esta corporación el 5 y 11 de junio de
2013, informó que el 22 de enero de 2013 el Comandante del Distrito Militar
No. 2 expidió la tarjeta militar de reservista de primera clase al accionante.

En tal virtud, como quiera que en el caso bajo estudio se configuró un hecho
superado en cuanto a la pretensión relativa a la expedición de la libreta militar
y de conducta, puesto que el documento ya fue expedido y entregado al actor,
esta Sala de Revisión declarará la carencia actual de objeto, en virtud de lo
dispuesto en el artículo 26 del Decreto 2591 de 1991.

7. Caso concreto

Como quedó expuesto, el señor Cristian Antonio López Celi solicita la


protección de sus garantías constitucionales a la seguridad social, a la salud y
a la vida digna, las cuales considera vulneradas por las Fuerzas Militares de
Colombia, Ejército Nacional y Grupo de Caballería Mecanizado No. 18

7 M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo.

16
General Gabriel Revéiz Pizarro, al desvincularlo del Subsistema de Salud de
las Fuerzas Militares encontrándose en tratamiento psiquiátrico.

Según se refiere en la demanda, el accionante fue incorporado al Ejército


Nacional de Colombia y remitido al Batallón Grupo de Caballería
Mecanizado No. 18 General Gabriel Revéiz Pizarro, ubicado en el municipio
de Saravena, Arauca, en condición de soldado regular el 7 de octubre de 2010.

Posteriormente, en mayo de 2011, fue enviado de permiso por veinte días,


periodo durante el cual manifiesta que permaneció encerrado en su casa. Una
vez vencido dicho lapso y debido a que no se encontraba en óptimas
condiciones físicas ni mentales, decidió no retornar a la unidad táctica en
alusión. Pese a ello, indica que su madre lo obligó a regresar, pero debido a
que no accedió, fue entregado a ella.

Por consiguiente, su progenitora informó al batallón la situación por la que


atravesaba, frente a lo cual el comandante le expresó que debía poner en
conocimiento de Sanidad Militar de Bogotá tales hechos.

En virtud de lo anterior, en julio de 2011 fue valorado por la Dra. Katherine E.


Machado P., quien le otorgó un certificado psicológico en el que consta que
“requiere valoración por psiquiatría, presenta un trastorno depresivo
(manifiesta sufrimiento, soledad, ligado a pérdida de ser querido (abuelo)
con quien sueña constantemente). Se solicita valoración por psiquiatría”.

Así las cosas, inició tratamiento con el doctor Juan David Ávila Cadavid,
médico psiquiatra adscrito a CRH Basan Central. Sin embargo, en marzo de
2012, le fue negada la cita de control por no encontrarse afiliado, siendo
imposible la continuidad del tratamiento. Adicionalmente, asevera que fue
dado de baja por licenciamiento sin habérsele realizado previamente el
examen médico de egreso.

Inconforme con lo acontecido, el señor López Celi promovió acción de tutela


con miras a que se le vincule nuevamente al Subsistema de Salud Militar para
así seguir recibiendo el tratamiento psiquiátrico suspendido. Aunado a esto,
solicitó la expedición y entrega de su libreta militar y de conducta.

Frente a lo anterior, el Director de Sanidad del Ejército Nacional manifestó


que la entidad a la cual representa no vulneró los derechos fundamentales
invocados y que el actor no registra expediente, ni requerimiento o petición de
definición de Sanidad Militar por retiro, razón por la cual no se convocó la
junta médico laboral. De igual manera, solicitó al accionante enviar, en el
menor tiempo posible, la fotocopia de su cédula de ciudadanía a la Dirección
General de Sanidad Militar, en aras de activar el servicio médico por el
término de sesenta días y definir la situación.

Del mismo modo, la Dirección de Reclutamiento y Control de Reservas del


Ejército Nacional comunicó a la Décima Quinta Zona de Reclutamiento del
Distrito Militar No. 02, con el fin de que informara al actor acerca de los

17
documentos que debe presentar para la expedición de su libreta militar y de
conducta.

La Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de


Bogotá denegó el amparo solicitado, al considerar que la presente acción no
cumple con los requisitos de subsidiariedad e inmediatez y que la situación
por la que atraviesa el demandante es consecuencia de sus omisiones, pues
aun cuando las garantías presuntamente transgredidas son de relevancia
constitucional, nada manifiesta acerca de las gestiones que ha realizado ante
las accionadas, encaminadas al restablecimiento de sus derechos. Asimismo,
señaló que el peticionario no justificó su inactividad, por cuanto a pesar de
que fue valorado psicológicamente el 29 de julio de 2011 y en enero, febrero
y marzo de 2012 recibió atención psiquiátrica, no indagó sobre los
procedimientos respectivos para su valoración médico laboral ni los tramitó,
acudiendo directamente al mecanismo tutelar un año después.

Para efectos de constatar las condiciones actuales en que se encuentra el actor,


el Magistrado Ponente resolvió oficiar al señor López Celi, a la Dirección de
Sanidad Militar y a la Dirección de Reclutamiento y Control de Reservas del
Ejército Nacional para que informaran acerca de la reactivación del servicio
médico por medio del Subsistema de Salud Militar, el tratamiento psicológico
o psiquiátrico recibido por el accionante como consecuencia del dictamen
emitido por la psicóloga adscrita a la Dirección de Sanidad del Ejército
Nacional, los exámenes, procedimientos y medicamentos prescritos y
practicados, cuál ha sido su evolución y si le fue expedida y entregada la
libreta militar y de conducta.

De las comunicaciones recibidas por esta Corporación con ocasión al anterior


requerimiento, se tiene que el 22 de enero de 2013 el Comandante del Distrito
Militar No. 2 expidió la tarjeta militar de reservista de primera clase, la cual
fue efectivamente entregada al demandante, razón por la cual, esta Sala de
Revisión constata que la situación de hecho que originó la violación o la
amenaza frente a la definición de su situación militar ya ha sido superada,
cesando así la vulneración de los derechos fundamentales comprometidos y
careciendo la acción tuitiva de eficacia y de objeto frente a esta pretensión,
por cuanto no existe una orden a impartir ni se está ante la presencia de un
perjuicio irremediable, motivo por el cual se procederá a declarar la carencia
actual de objeto por configurarse un hecho superado en esta materia.

En lo que atañe a la reactivación del usuario en el Subsistema de Salud de las


Fuerzas Militares y teniendo en cuenta que no fue posible establecer su estado
de salud actual ni la evolución del tratamiento psiquiátrico, esta Sala de
Revisión estima que es deber de la Dirección de Sanidad de las Fuerzas
Militares brindar la atención médica que requiera el accionante, pues aun
cuando se carece de certeza para afirmar que debido a la prestación del
servicio militar se ocasionó la enfermedad, es posible que dicha circunstancia
incidiere en su estado de salud y sus condiciones de vida. Por ende, es
menester que las Fuerzas Militares suministren la atención en salud que

18
científicamente requiera hasta que su condición mental se restablezca, aunque
haya sido desvinculado de la respectiva institución.

Por otro lado, resulta imperioso destacar que la actuación del actor no puede
considerarse como inoportuna, pues es precisamente el transcurso del tiempo
junto con el agravamiento de la enfermedad lo que hace apremiante que este
acuda al mecanismo tutelar. Adicionalmente, es de resaltar que la no
observancia del principio de inmediatez en tratándose de enfermedades no es
óbice para brindar protección al titular del derecho.

Bajo la línea de estas consideraciones, y tal como lo ha resaltado la


jurisprudencia constitucional, esta Corporación considera que se trata de un
ciudadano merecedor de especiales medidas que hagan posible su
recuperación y faciliten su plena reintegración a la sociedad y, por ende, se
configuran los requisitos para ampararlo y prestar el servicio médico hasta
que la entidad verifique que ha superado el nivel de enfermedad que padece,
para lo cual, otorgará el amparo de sus derechos fundamentales a la salud, a la
seguridad social y a la vida digna por las razones expuestas en esta sentencia,
ordenando se efectúe una valoración completa de su estado psiquiátrico, de
cuyo resultado dependerá la afiliación en el Subsistema de Salud de las
Fuerzas Militares y su posterior continuidad, hasta tanto el actor supere su
padecimiento psiquiátrico, momento en el que cesará la vinculación.

IV. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Cuarta de Revisión de la Corte


Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de
la Constitución,
RESUELVE:

PRIMERO.- DECLARAR la carencia actual de objeto por configurarse un


hecho superado, frente a la solicitud instaurada por el accionante relativa a la
expedición de la libreta militar y de conducta, en los términos expuestos en
esta sentencia.

SEGUNDO.- REVOCAR la sentencia proferida el 17 de octubre de 2012,


por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá, mediante la cual se denegó el amparo solicitado y, en su lugar,
TUTELAR los derechos fundamentales a la salud, a la seguridad social y a la
vida digna del actor, respecto de la pretensión referente a la reactivación del
servicio médico por medio del Subsistema de Salud de las Fuerzas Militares,
por las razones expuestas en esta providencia.

TERCERO.- ORDENAR a la Dirección de Sanidad del Ejército Nacional,


por intermedio de su director o quien haga sus veces, que dentro del término
de 48 horas siguientes a la notificación de la presente sentencia, si aún no lo
ha efectuado, vincule al Subsistema de Salud de las Fuerzas Militares al señor
Cristian Antonio López Celi para efectos de realizar una valoración completa
de su estado psiquiátrico y, dependiendo del resultado que esta arroje, se

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mantenga la afiliación hasta tanto supere su afectación psiquiátrica, momento
en el que cesará la vinculación.

CUARTO.- Por Secretaría, líbrese la comunicación prevista en el artículo 36


del Decreto 2591 de 1991.

Notifíquese, comuníquese, cópiese, publíquese en la Gaceta de la Corte


Constitucional y cúmplase.

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO


Magistrado

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO


Magistrado

NILSON ELÍAS PINILLA PINILLA


Magistrado

MARTHA VICTORIA SÁCHICA DE MONCALEANO


Secretaria General

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