ESCUELA NORMAL SUPERIOR DE YUCATAN
“PROFESOR ANTONIO
BETANCOURT PEREZ”
LICENCIATURA EN LA ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE
DE EDUCACION ARTISTICA
SEGUNDO SEMESTRE
MELISSA UC CASTRO
PROBLEMAS SOCIOECONOMICOS Y POLITICOS DE
MEXICO
[Link] MATOS
A n ál i s i s
Pienso que el desarrollo social en nuestro país es complicado, pero no posible de crear
ya que nosotros como sociedad tenemos un gran papel en nuestro desarrollo social pero
también nuestro gobierno ya que es el que ofrece el plan social de desarrollo
Los mexicanos debemos entender el presente Plan Nacional de Desarrollo no como
única vía para el desarrollo, sino como la ruta que la presente Administración se ha
trazado para contribuir de manera más eficaz a que todos juntos podamos alcanzar
nuestro máximo potencial.
El Programa Sectorial de Desarrollo Social 2007-2012 define los objetivos y las
estrategias para avanzar en la construcción de un país con Igualdad de
Oportunidades para todos.
La erradicación de la pobreza y la desigualdad constituye un imperativo ético y
también político. No podemos consolidar nuestras instituciones democráticas en una
sociedad fracturada por lacerantes desigualdades; no podemos, tampoco, elevar las
tasas de crecimiento de nuestra economía y mejorar la competitividad, si no dotamos
a la población de capacidades básicas: educación, acceso a la salud, una adecuada
nutrición, alimentación y vivienda.
En México existen 44.7 millones de mexicanos que viven en situación de pobreza y
14.4 millones se enfrentan a la pobreza más lacerante, la pobreza alimentaria.
Estamos ante un reto que requiere de todos los esfuerzos del Estado: de los tres
órdenes de gobierno; del Congreso y de las fuerzas políticas; de la sociedad civil; el
sector empresarial; de las instituciones académicas y, por supuesto, de las personas y
comunidades que quieran transformarse en protagonistas de su propio desarrollo, con
autonomía y respeto a su dignidad.
este se proponía a dar continuidad a los programas exitosos de formación de capital
humano; atender a grupos vulnerables que no habían sido incorporados a los
beneficios de las políticas públicas; disminuir las disparidades regionales a través del
ordenamiento territorial y la dotación de infraestructura básica que permita integrar
a las regiones rurales marginadas a los procesos de desarrollo y detonar sus
potencialidades productivas, el cual se refería a la reducción de pobreza y el
mejoramiento de la calidad de vida en las ciudades para hacerlas más seguras y
habitables.
México es uno de los países en donde la diferencia de ingreso entre el 10% más rico de
la población y el resto es mayor, ubicándose entre las sociedades más desiguales del
mundo.4
La desigualdad en el ingreso origina iniquidad en el acceso a servicios educativos y de
salud, así como a oportunidades laborales, creando un ciclo de desigualdad. Esta baja
movilidad social se debe, entre otras causas, a la existencia de barreras producidas
principalmente por la diferencia en capacidades básicas, de alimentación, salud y
educación; así como a la discriminación contra ciertos grupos como mujeres,
indígenas, adultos mayores, personas con discapacidad, o personas en condiciones de
pobreza. Entre 1998 y 2006, la pobreza patrimonial se redujo del 63.7% al 42.6% de
la población, lo que significa que casi 16 millones de personas abandonaron esta
condición. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, en este último año todavía
44.7 millones de mexicanos viven en situación de pobreza patrimonial y 14.4 millones
en pobreza alimentaria, ya que no contaban con un ingreso suficiente para satisfacer
sus necesidades esenciales.
El Programa Nacional de Desarrollo Social (PNDS) 2014-2018 fue un documento que
orientó las políticas públicas del gobierno federal en materia social. El PNDS se basó
en los derechos de los mexicanos, como la educación, la salud, la alimentación, y la
seguridad socia
Se podría decir que este programa social es toda una sociedad dándole al gobierno un
instructivo sobre dónde y cómo debe concentrar sus esfuerzos considera que la tarea
del desarrollo y el crecimiento de México les corresponde a todos los actores, todos los
sectores y todas las personas de nuestro país. El papel fundamental del gobierno debe
ser el de rector del desarrollo nacional (en atención a su facultad constitucional) y,
sobre todo, facilitador de la actividad productiva de nuestro país.
Al ampliar el concepto de Seguridad Nacional en el diseño de las políticas públicas de
nuestro país, se podrán atender problemáticas de naturaleza diversa a las
estrictamente relacionadas con actos violentos que vulneran los derechos
fundamentales de la población mexicana. Además de cumplir con la obligación del
Gobierno de la República de restablecer la tranquilidad y seguridad de los
ciudadanos, a través del combate a toda manifestación de violencia y delincuencia de
alto impacto, se debe transitar hacia un modelo de Seguridad Nacional más amplio y
de justicia e inclusión social, de combate a la pobreza, de educación con calidad, de
prevención y atención de enfermedades, de equilibrio ecológico y protección al
ambiente, de promoción del desarrollo económico, social y cultural, así como de
seguridad en las tecnologías de la información y la comunicación. De este modo, la
Seguridad Nacional adquiere un carácter multidimensional que la hace vigente y
fortalece el proyecto nacional.
Este plan se origina por el deber que tiene cada Presidente de la República de México
al asumir su cargo, según el Artículo 21 de la Ley de Planeación "El Plan Nacional de
Desarrollo deberá elaborarse, aprobarse y publicarse dentro de un plazo de seis meses
contados a partir de la fecha en que toma posesión el Presidente de la República, y su
vigencia no excederá del período constitucional que le corresponda...". Y se construye
a partir de un amplio ejercicio democrático, que tomó en cuenta actores
gubernamentales y no gubernamentales, así como también, de la sociedad civil, con el
fin de reunir ideas, visiones y propuestas para llevar a México a su máximo potencial.
Considerando, además, “que la tarea del desarrollo y del crecimiento corresponde a
todos los actores, todos los sectores y todas las personas del país”.
El plan funciona como un documento de trabajo que rige la programación y
presupuestación de toda la Administración Pública Federal; ha sido concebido como
un canal de comunicación del Gobierno de la República, que transmite a toda la
ciudadanía de una manera clara, concisa y medible la visión y estrategia de gobierno
de la presente Administración.
Entre las propuestas se encontraba las siguientes: un México en Paz, un México
Incluyente, un México con Educación de Calidad, un México Próspero y un México
con Responsabilidad Global. Asimismo, se presentan Estrategias Transversales para
Democratizar la Productividad, para alcanzar un Gobierno Cercano y Moderno, y
para tener una Perspectiva de Género en todos los programas de la Administración
Pública Federal”.
El plan también detalla el Sistema de Evaluación y Compensación por el Desempeño,
que es regido por el Ejecutivo Federal y Secretaría de Hacienda y Crédito Público,
avalado jurídicamente por la Ley de Planeación (artículo 9). La Administración
Pública Federal se propuso incluir, por primera vez, dentro del Plan Nacional de
Desarrollo 2013-2018, indicadores que reflejen la situación del país en relación con los
temas considerados como prioritarios, para darles puntual seguimiento y conocer el
avance en la consecución de las metas establecidas y, en su caso, hacer los ajustes
necesarios para asegurar su cumplimiento. Los indicadores propuestos fueron
diseñados por instituciones y organismos reconocidos internacionalmente y son
calculados periódicamente, lo cual asegura su disponibilidad, calidad e imparcialidad.
El Proyecto de Nación 2018-2024 fue un documento que propuso políticas públicas
para reducir la desigualdad y el bajo crecimiento económico. El Plan Nacional de
Desarrollo (PND) 2019-2024 fue un instrumento de planificación estratégica que
estableció los objetivos y prioridades del gobierno mexicano para ese periodo.
o. Es evidente que el documento correspondiente al sexenio 2018-2024 tendrá carácter
histórico porque marcará el fin de los planes neoliberales y debe distanciarse de ellos
de manera clara y tajante; esto implica, en primer lugar, la restitución de los vínculos
entre las palabras y sus significados y el deslinde con respecto al lenguaje oscuro y
tecnocrático que, lejos de comunicar los propósitos gubernamentales, los escondía.
Desde luego en la elaboración del nuevo documento debe recogerse el cambio de
paradigma aprobado en las urnas el 1 de julio de 2018 y ese cambio incluye el del
concepto mismo de desarrollo.
México fue uno de los países en los que este modelo fue aplicado de manera más
encarnizada, brutal y destructiva, y uno en los que duró más tiempo. Ello fue así
porque la pequeña élite político-empresarial que lo impuso se adueñó de las
instituciones y se perpetuó en ellas mediante sucesivos fraudes electorales. Pero ese
largo y oscuro periodo terminó. En la elección del 1 de julio de 2018 el pueblo de
México determinó un cambio de rumbo en la vida pública y en las instituciones. Fue
una sublevación legal, pacífica y democrática fruto de una paulatina toma de
conciencia; el pueblo se unió y se organizó para enterrar el neoliberalismo.
Así que es un plan innovador y prometedor ya que como sociedad hemos idos
avanzado poco a poco, cada plan de cada sexenio plantea diferentes objetivos algunos
muy lejanos de su verdadero propósito y otros que han beneficiado, aunque sea un
poco al país.