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Conceptos Moral Fundamental

El documento aborda el fin último del hombre, que es alcanzar la felicidad y la comunión con Dios en el cielo, según el Catecismo de la Iglesia Católica. Se exploran conceptos como la moralidad de los actos humanos, la libertad, y la ley divina, enfatizando que la moralidad depende del objeto, la intención y las circunstancias de las acciones. Además, se discuten las acciones intrínsecamente malas y el principio del doble efecto, que permite justificar acciones con consecuencias tanto buenas como malas bajo ciertas condiciones.
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Conceptos Moral Fundamental

El documento aborda el fin último del hombre, que es alcanzar la felicidad y la comunión con Dios en el cielo, según el Catecismo de la Iglesia Católica. Se exploran conceptos como la moralidad de los actos humanos, la libertad, y la ley divina, enfatizando que la moralidad depende del objeto, la intención y las circunstancias de las acciones. Además, se discuten las acciones intrínsecamente malas y el principio del doble efecto, que permite justificar acciones con consecuencias tanto buenas como malas bajo ciertas condiciones.
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El fin último del hombre

1024. Esta vida perfecta con la Santísima Trinidad, esta comunión de


vida y de amor con ella, con la Virgen María, los ángeles y todos los
bienaventurados se llama "el cielo". El cielo es el fin último y la
realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado
supremo y definitivo de dicha.

Felicidad

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, el concepto de felicidad se


relaciona estrechamente con las bienaventuranzas. A continuación, se
presentan algunos numerales relevantes:

 CCE 1718: Las bienaventuranzas responden al deseo natural de


felicidad. Este deseo es de origen divino: Dios lo ha puesto en el
corazón del hombre a fin de atraerlo hacia Él, el único que lo
puede satisfacer

 CCE 1719: Las bienaventuranzas descubren la meta de la


existencia humana, el fin último de los actos humanos: Dios nos
llama a su propia bienaventuranza. Esta vocación se dirige a cada
uno personalmente, pero también al conjunto de la Iglesia, pueblo
nuevo de los que han acogido la promesa y viven de ella en la fe

Estos puntos destacan que la felicidad no es solo un deseo personal,


sino que está intrínsecamente ligada a la búsqueda de Dios y a la vida
en comunidad con otros creyentes.

Vida

el concepto de vida según el Catecismo de la Iglesia Católica se centra


en la comunión con Dios, el seguimiento de Cristo y la esperanza en la
vida eterna. Los numerales relevantes incluyen los capítulos sobre "La
vida en Cristo" (especialmente n.º 1694-1698) y la profesión de fe en la
vida eterna

 Creación y Propósito de la Vida Humana:

El ser humano ha sido creado por Dios y para Dios, lo que implica que su
mayor propósito es conocerlo, amarlo y servirlo para alcanzar la vida
eterna. Este concepto se refleja en la primera parte del Catecismo,
aunque no hay un numeral específico mencionado en los resultados de
búsqueda.

 Vida en Cristo:
Catecismo, n.º 1696: El camino de Cristo lleva a la vida, mientras que el
camino contrario lleva a la perdición. Esto subraya la importancia de las
decisiones morales para la salvación.

Catecismo, n.º 1697: Destaca el gozo y las exigencias del camino de


Cristo, enfatizando la catequesis del Espíritu Santo, la gracia, las
bienaventuranzas, y el pecado y el perdón.

 Vida Eterna:

Catecismo, n.º 1021-1026: Estos numerales tratan sobre el destino final


del alma, el juicio particular, y la vida eterna con Cristo. La vida eterna
es el fin último de la existencia humana, donde los elegidos viven en
comunión con la Santísima Trinidad.

Catecismo, n.º 1050: Menciona que la vida subsistente y verdadera es el


Padre, quien derrama dones celestiales sobre todos a través del Hijo y el
Espíritu Santo.

 Dignidad y Sagrado de la Vida Humana:

La Iglesia enseña que la vida humana es sagrada y que su dignidad es la


base de una visión moral para la sociedad. Aunque no se menciona un
numeral específico en los resultados, este concepto está implícito en la
enseñanza general sobre la vida humana.

Moralidad de los actos humanos

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, un acto humano es


considerado moralmente bueno cuando cumple con ciertos criterios. A
continuación, se presentan los numerales relevantes del Catecismo que
definen estos criterios:

Definición de Actos Humanos Moralmente Buenos:

 Catecismo 1749: Los actos humanos, es decir, libremente


realizados tras un juicio de conciencia, son calificables
moralmente: son buenos o malos[1][5].
 Catecismo 1750: La moralidad de los actos humanos depende
del objeto elegido, del fin que se busca o la intención, y de las
circunstancias de la acción
Elementos Constitutivos de la Moralidad:

 Catecismo 1755: El acto moralmente bueno supone a la vez la


bondad del objeto, del fin y de las circunstancias[1][3][9].
 Catecismo 1756: Es erróneo juzgar la moralidad de los actos
humanos considerando solo la intención o las circunstancias. Hay
actos que, por sí mismos, son siempre gravemente ilícitos por
razón de su objeto[3][9].

Intención y Circunstancias

 Catecismo 1753: Una intención buena no hace bueno un


comportamiento en sí mismo desordenado. El fin no justifica los
medios[1].
 Catecismo 1754: Las circunstancias contribuyen a agravar o
disminuir la bondad o malicia moral de los actos humanos, pero no
pueden hacer buena una acción que de suyo es mala[1].

Estos numerales del Catecismo destacan que la moralidad de un acto


humano depende de su conformidad con el bien verdadero del hombre,
considerando tanto el objeto de la acción como la intención y las
circunstancias en las que se realiza.

Libertad

El concepto de libertad según el Catecismo de la Iglesia Católica se


desarrolla principalmente en los números 1730 a 1733. A continuación,
se presentan los numerales relevantes y una breve descripción de cada
uno:

 1731: Define la libertad como "el poder, radicado en la razón y en


la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de
ejecutar por sí mismo acciones deliberadas". Por el libre arbitrio,
cada uno dispone de sí mismo, y la libertad es una fuerza de
crecimiento y maduración en la verdad y la bondad.
 1732: Destaca que hasta que no se encuentre definitivamente con
su bien último, que es Dios, la libertad implica la posibilidad de
elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en perfección o
de flaquear y pecar.
 1733: Indica que no hay verdadera libertad sino en el servicio del
bien y de la justicia. La elección de la desobediencia y del mal es
un abuso de la libertad y conduce a la esclavitud del pecado.

Estos numerales del Catecismo resaltan que la libertad es un don de


Dios que permite al hombre crecer en perfección, pero también implica
responsabilidad y la posibilidad de elegir entre el bien y el mal.

Fuentes de la moralidad

1750 La moralidad de los actos humanos depende:

— del objeto elegido;


— del fin que se busca o la intención;
— de las circunstancias de la acción.

El objeto, la intención y las circunstancias forman las “fuentes” o


elementos constitutivos de la moralidad de los actos humanos.

1751 El objeto elegido es un bien hacia el cual tiende deliberadamente


la voluntad. Es la materia de un acto humano. El objeto elegido
especifica moralmente el acto del querer, según que la razón lo
reconozca y lo juzgue conforme o no conforme al bien verdadero. Las
reglas objetivas de la moralidad enuncian el orden racional del bien y del
mal, atestiguado por la conciencia.

1752 El fin es el término primero de la intención y designa el objetivo


buscado en la acción. La intención es un movimiento de la voluntad
hacia un fin; mira al término del obrar.

1754 Las circunstancias, comprendidas en ellas las consecuencias,


son los elementos secundarios de un acto moral. Contribuyen a agravar
o a disminuir la bondad o la malicia moral de los actos humanos

La ley

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, la ley se define como una


instrucción paternal de Dios que prescribe al hombre los caminos que
llevan a la bienaventuranza prometida y proscribe los caminos del mal
(n.º 1975)3. Además, se considera que la ley es una regla de conducta
proclamada por la autoridad competente para el bien común, y que toda
ley tiene en la ley eterna su verdad primera y última (n.º 1951)3.
En cuanto a la Ley nueva o Ley evangélica, se describe como la
perfección aquí abajo de la ley divina, natural y revelada, obra de Cristo
y expresada particularmente en el Sermón de la Montaña. Esta ley es
también obra del Espíritu Santo y se convierte en la ley interior de la
caridad (n.º 1965)3.

Aquí tienes algunos numerales relevantes del Catecismo:

 1975: La ley es una instrucción paternal de Dios que prescribe al


hombre los caminos que llevan a la bienaventuranza prometida y
proscribe los caminos del mal.

 1951: La ley es una regla de conducta proclamada por la


autoridad competente para el bien común.

 1965: La Ley nueva o Ley evangélica es la perfección aquí abajo


de la ley divina, natural y revelada.

 1966: La Ley nueva es la gracia del Espíritu Santo dada a los fieles
mediante la fe en Cristo.

Los actos intrínsecamente malos

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, los actos intrínsecamente


malos son aquellos que, por su naturaleza misma, contradicen
radicalmente el bien de la persona humana y son siempre gravemente
ilícitos, independientemente de las intenciones o circunstancias.

- 1756: Hay actos que, por sí y en sí mismos, independientemente


de las circunstancias y de las intenciones, son siempre
gravemente ilícitos por razón de su objeto; por ejemplo, la
blasfemia y el perjurio, el homicidio y el adulterio. No está
permitido hacer el mal para obtener un bien.
- 1761: Hay comportamientos concretos cuya elección es siempre
errada porque esta comporta un desorden de la voluntad, es decir,
un mal moral. No está permitido hacer un mal para obtener un
bien.

Sentido de los actos indiferentes

considerando la actividad humana que no tenga en cuenta a la persona


que la realiza es posible hablar de actos que considerados en abstracto
son indiferentes es decir actos que no son ni buenos ni malos (leer,
cantar, etc) para considerarlos malos o buenos es necesario que la
voluntad quiera ordenar estos actos a un fin.
La moralidad del acto exterior

Se refiere a la valoración de los actos tanto interno (desde el corazón de


la persona) como externos a la persona, se tienen en cuenta dos
factores según los autores:

a) el acto externo no varia de suyo la moralidad del acto interior, es


decir la bondad o malicia de la acción realizada se decide en el
acto interno de la voluntad. El acto exterior es solo la
consecuencia.
b) El acto exterior puede ser indicador de la intensidad del querer
(del compromiso de la voluntad) y de esa manera contribuir a
aumentar la moralidad de la acción, es decir la intensidad de la
voluntad de realizar un acto se puede medir por las consecuencias
o acto exterior (pasar de pensar en robar un banco a planear y
ejecutar el robo de un banco)

La moralidad de los efectos o consecuencias de los actos

Se trata de determinar la responsabilidad moral de la persona respecto a


las consecuencias de hacer u omitir algún acto, para esto se consideran
los siguientes principios:

a) La persona es responsable de los efectos negativos, aun no


previstos, que se siguen de una acción que hubiera podido y
debido evitar (medico que hace un diagnostico equivocado es
responsable de los daños causados)
b) La persona es responsable de los efectos negativos, aun no
previstos, que se siguen a una acción mala (la muerte ocasionada
por el disparo de un arma de fuego hace responsable al ladrón
aunque no pretendiera matar sino solo intimidar y robar)
c) No hay responsabilidad sobre los efectos negativos no previstos
después de realizar una acción buena (El peatón que atraviesa la
calle por el paso de cebra no es responsable de los insultos que
pueda proferir el automovilista que ha de esperar a que pase)
d) No hay responsabilidad de los efectos negativos previstos que se
siguen después de hacer una acción buena (acciones de doble
efecto)

Acciones de doble efecto


Es moralmente licito realizar una acción de la que se siguen efectos
buenos y malos siempre que se den juntas estas condiciones

1. La acción es buena en sí misma o, al menos, indiferente: No


se puede realizar una acción intrínsecamente mala para obtener
un bien.

2. El efecto bueno no debe ser consecuencia del malo: El bien


no se logra a través del mal.

3. Se quiere solo el efecto bueno (el malo se tolera): La


intención es buena, y el efecto malo es aceptado, pero no
deseado.

4. Hay una causa justificada para realizar la acción: Existe una


razón proporcionalmente grave para aceptar el efecto malo.

Ejemplos de acciones licitas

1. Tratamiento médico con efectos secundarios

 Acción: Un paciente recibe quimioterapia para tratar el cáncer.

 Efectos: El tratamiento puede curar el cáncer (efecto bueno), pero


también puede causar pérdida de cabello y náuseas (efectos
malos).

 Condiciones cumplidas:

 La quimioterapia es una acción médica legítima (buena en sí


misma).

 El efecto bueno (curar el cáncer) no se logra a través del


malo (efectos secundarios).

 Solo se busca curar el cáncer; los efectos secundarios se


toleran.

 Existe una causa justificada: salvar la vida del paciente.

2. Separación quirúrgica de siameses

 Acción: Cirujanos separan a siameses para salvar a uno de ellos.

 Efectos: Uno de los siameses puede morir (efecto malo), pero el


otro puede vivir una vida independiente (efecto bueno).

 Condiciones cumplidas:
 La cirugía es una acción médica necesaria (buena en sí
misma).

 El efecto bueno (salvar a uno) no se logra a través del malo


(muerte del otro).

 Solo se busca salvar a uno; la muerte del otro se tolera.

 Existe una causa justificada: evitar que ambos mueran.

3. Defensa propia

 Acción: Una persona se defiende físicamente de un atacante.

 Efectos: El atacante puede resultar herido (efecto malo), pero la


persona se salva (efecto bueno).

 Condiciones cumplidas:

 La defensa propia es una acción legítima (buena en sí


misma).

 El efecto bueno (salvarse) no se logra a través del malo


(herir al atacante).

 Solo se busca protegerse; el daño al atacante se tolera.

 Existe una causa justificada: proteger la propia vida.

Estos ejemplos ilustran cómo el Principio del Doble Efecto puede


aplicarse en situaciones complejas para justificar acciones que tienen
efectos tanto buenos como malos.

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