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Los 10 Mandamientos

Los 10 Mandamientos son normas que representan la ley de Dios, entregadas a Moisés como guía para la vida cristiana. Cada mandamiento aborda aspectos fundamentales de la relación con Dios y con los demás, promoviendo el amor, el respeto y la justicia. El documento también invita a reflexionar sobre la importancia de cumplir con estos mandamientos en la vida diaria.

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Los 10 Mandamientos

Los 10 Mandamientos son normas que representan la ley de Dios, entregadas a Moisés como guía para la vida cristiana. Cada mandamiento aborda aspectos fundamentales de la relación con Dios y con los demás, promoviendo el amor, el respeto y la justicia. El documento también invita a reflexionar sobre la importancia de cumplir con estos mandamientos en la vida diaria.

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Los 10 Mandamientos

Los mandamientos son un tema que


vemos en las catequesis para la primera
comunión y para la confirmación, pero
que muchas veces se toman como un
tema más y se ven someramente. Luego
en la vida del cristiano actual, se percibe
cierta deformación en cuanto al
conocimiento de la ley de Dios.

Los 10 mandamientos son una serie de normas que representan la ley de


Dios. Fueron entregadas a Moisés y podríamos decir que son un regalo que
nos hace Dios Padre a nosotros sus hijos, para que el camino hacia la
santidad sea un poco más fácil.

Por eso quiero compartir contigo una breve explicación de cada uno de ellos.

1. «Amarás al Señor tu Dios con todo tu


corazón, con toda tu alma y con todas tus
fuerzas»

Si vamos al Catecismo de la Iglesia, nos dirá que


Dios ha creado al hombre para que le conozca,
le ame y le sirva. Dado esto, cumplir con este
mandato es simplemente cumplir con el
propósito para el que fuimos creados.
Amar a Dios sobre todo, es saber hacer renuncias por Él. Comprender
que nada supersticioso condiciona mi futuro, que solamente Dios es lo más
importante para mí, y que estar en buena relación con Él propicia que yo
tenga buen equilibrio en mi vida.
Este mandamiento implica tener fe en Dios. La fe es la fuente de la vida
moral y ella nos lleva a rechazar todo lo opuesto a Dios. También
implica tener esperanza, pues el hombre debe esperar que Dios le otorgue
la capacidad de amarle y serle fiel. Y por último implica la caridad, pues la fe
en el amor a Dios nos debe llevar a amar a todos los hombres por medio de
Él.

2. «No tomarás en falso el nombre del


Señor tu Dios»

Regula el uso de nuestra palabra en las cosas


santas. Dios confía su nombre a los que creen

1
en Él y se revela a ellos en su misterio personal. El Catecismo nos dice que
el nombre de Dios se nos da como signo de confidencia e intimidad, por lo
que no debe usarse mal.
Confesar sin temor la fe, predicar y evangelizar con profundo amor a
Jesucristo y no prometer sobre el honor y fidelidad de Dios, hacen parte de
este mandato.

3. «Santificarás las fiestas»

Celebramos el domingo como el día de la


nueva creación en la Resurrección de Cristo. Es
el día en que nos unimos como comunidad para
celebrar una misma fe en Jesús.
En los domingos y días de precepto,
demostramos a Dios nuestro amor y fidelidad a
Él. Además damos testimonio de nuestra fe al
no permitir que las actividades laborales o académicas, impidan nuestra
adoración solo a Dios. Santificar las fiestas también hace referencia al
descanso y el compartir en familia.

4. «Honrarás a tu padre y a tu madre»

Por medio de nuestros padres hemos recibido


la vida y el conocimiento de Dios. Es por esto
que nos pide respetarles y ayudarles en sus
necesidades, son uno de los regalos más
hermosos que nos hace Dios. Este mandato
lleva consigo la promesa de obtener grandes
frutos espirituales, paz y prosperidad.
Principalmente se ordena a la relación con los padres. Pero se extiende a los
abuelos, maestros, jefes y demás personas que Dios en su gracia ha
investido de autoridad. Llevando al hombre no solo a ser un buen hijo, sino
también un buen cristiano y buen ciudadano.

5. «No matarás»

«La vida humana es sagrada, porque desde el


inicio (en la concepción) es fruto de la acción
creadora de Dios y permanece en especial
relación con Él. Solo Dios es Señor de la vida
desde el comienzo hasta el término, nadie, en

2
ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo
directo a un ser humano inocente» (Donum Vitae, 5).
La vida debe ser respetada porque es sagrada, cada persona ha sido amada
y creada por Dios a su imagen y semejanza. Acabar con una vida es atentar
directamente a la dignidad de Dios como creador. Este mandamiento es un
fuerte llamado a la paz, a evitar las guerras, a luchar valiente y
pacíficamente contra el aborto, la eutanasia y cualquier medio de
explotación humana.

6. «No cometerás adulterio»

Este mandato nos llama a reconocer el amor


como la vocación fundamental del ser humano.
También tener claro que cada persona tiene
como responsabilidad, reconocer y aceptar su
identidad sexual de hombre y mujer.
El Catecismo nos indica que Cristo es el modelo
perfecto de castidad, y que cada uno estamos llamados desde nuestras
condiciones particulares a vivir la castidad, que no es más que la integración
de la sexualidad humana.

7. «No robarás»

Este mandato está ordenado a vivir en la


justicia y la caridad en todo momento, en
especial en el contacto con los demás y sus
bienes personales. Por tanto, toda forma de
mal uso del bien ajeno o del bien universal, va
en contra del séptimo mandamiento.

8. «No mentirás»

No basta con guardarse de decir o expresar


mentiras, sino que yendo más allá, es un
llamado a vivir en la verdad. No caer en
duplicidades, simulaciones e hipocresías, pues
el cristiano no debe avergonzarse de dar
testimonio del Señor.
Además, este mandato prohíbe todo tipo de
calumnias, chismes, engaños que dañen la dignidad de la persona o que le
ocultan la verdad a la cual tiene derecho.

3
9. «No consentirás pensamientos ni
deseos impuros»

El Evangelio de Mateo (5, 8) nos asegura «Todo


el que mire a una mujer con deseo, ya cometió
adulterio con ella en su corazón». Es así como
el noveno mandamiento llama a poner orden y
razón sobre las pasiones de la carne,
practicando la templanza y la purificación del corazón.
«La pureza del corazón, nos da la capacidad de ver como Dios». Pero
para purificar el corazón es necesaria la oración, el pudor, la castidad y la
pureza de intención y mirada.

10. «No codiciarás los bienes del prójimo»

«Donde está tu tesoro, allí está tu


corazón» Mt 6, 2. El último mandamiento nos
prohíbe el deseo desordenado de poder y
riqueza. Y nos alerta sobre la envidia que no es
más que la tristeza nacida ante el bien
material y espiritual del prójimo. Para no pecar
contra este mandato, el cristiano debe combatir la envidia mediante la
humildad y el abandono en la providencia de Dios.
Espero que este post también te motive a realizar un buen examen de
conciencia para que luego puedas confesarte (te recomiendo la conferencia
online «Examen de conciencia y confesión»). Déjanos saber en los
comentarios cuál de estos mandamientos es el que te cuesta más cumplir, y
qué haces para evitar volver a caer.😉

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