MÓDULO 6.
Para vivir la
inclusión en el aula
Objetivo del módulo
Comprender la importancia de vivir la inclusión en el aula bajo el principio de igualdad
de oportunidades y máximos logros para cada estudiante.
Objetivo de aprendizaje
Reconocer el potencial de la diversidad en el aula para el desarrollo del estudiantado a
través de prácticas docentes inclusivas.
6.1.- ¿Cómo influye el lenguaje en temas de
inclusión?
Actividad movilizadora: Los prejuicios fortalecen estereotipos.
Un estereotipo, tal y como lo define la RAE, consiste en una imagen o idea aceptada
comúnmente sobre un grupo o sociedad, con carácter inmutable. Esta imagen se forma a
partir de una concepción estática sobre las características generalizadas de los miembros
de dicho grupo. Estas ideas llevan implícitos diversos prejuicios que, inevitablemente,
conducen a la discriminación, unas veces explícita y otras veces velada y normalizada
con la que convivimos en nuestro día a día. Los prejuicios son ideas preconcebidas que
surgen en nosotros como sentimientos, pensamientos, actitudes y supuestos internos.
Los prejuicios siempre son injustos porque la persona hacia la cual están dirigidos no
los ganaron por su forma de ser o actuar, sino simplemente por pertenecer a un
determinado grupo social. Todos hemos pensado o dicho algo de manera estereotipada,
por ejemplo:
● Los jóvenes no saben lo que quieren
● Los padres no nos entienden, ni escuchan
● Donde hay un grupo de jóvenes seguro que hay alcohol o drogas
● A los chicos no les gusta arreglarse
● Las chicas son más sensibles
Para esta actividad, elabora un listado de aquellos momentos o circunstancias en las que
por ser, decir o hacer algo de determinada manera te has sentido discriminado/a o
juzgado/a. Suma a tu lista aquellas veces en las que has tenido pensamientos o
expresiones que juzgaban las acciones o expresiones de estudiantes en el aula. ¿Puedes
reconocer y nombrar los efectos negativos de estos prejuicios? Escribe estas ideas al
final de tus listas.
6.1.1 El lenguaje refleja tus pensamientos y tu reflexión sobre la igualdad
El lenguaje es una construcción social y cultural creada por personas, por lo tanto,
refleja el contexto social existente y la visión que se tiene del mundo. Es el soporte
simbólico del pensamiento. Es decir, manifiesta lo que las personas pensamos y
evidencia de esta manera la reflexión superficial o profunda que se ha hecho sobre
diversos temas, por ejemplo, sobre la igualdad de derechos y de oportunidades de todas
las personas.
Cuando se quiere imponer una visión del mundo se lo hace a través del lenguaje, que es
el principal instrumento para expandir ideas e incidir en la sociedad a veces de una
forma sutil, pero otras veces de forma explícita y certera. Por eso es común escuchar
acerca del “poder de las palabras”. Un ejemplo de esto es lo relacionado con cómo ha
cambiado el papel de la mujer en la sociedad occidental, por lo que se busca lograr una
visibilidad en todos los ámbitos que permita avanzar en la igualdad. La visibilización,
ya sea de las mujeres o de otros grupos sociales tradicionalmente marginados o
memorizados, como las diversidades sexuales, las minorías étnicas, las personas en
movilidad humana, entre otros; se relaciona de manera directa con el lenguaje. Así, el
lenguaje inclusivo “se convierte en objeto de reflexión, discusión y aplicación, junto
con otros debates relativos a temas como la defensa de la igualdad entre hombres y
mujeres o la lucha contra la violencia de género” (Cuenca, 2020). Es así que dentro de
las aulas es importante emplear términos que incluyan, que nombren las diferencias y
que promuevan la reflexión sobre lo dicho y lo no dicho.
“El lenguaje desempeña simultáneamente dos funciones: amplía y limita nuestra
percepción de la realidad. Las cosas no son como son, son como las cuentas y las
cuentas como las ves. La realidad no es neutra” (De la Peña, 2020). Esta afirmación nos
lleva a pensar cómo el intercambio dentro de las aulas es fundamental, pues el contar
con distintas perspectivas, relatos y visiones nos brinda la posibilidad de enriquecer y
ampliar las percepciones que tenemos de la realidad, tanto desde nuestro rol docente
como desde el rol de estudiantes. Actualmente, la diversidad de estudiantes con que
cuentan las escuelas es sumamente amplia, lo que resulta muy enriquecedor por el
intercambio que se establece con ellos y ellas, con sus familias e incluso con el resto de
docentes y personal de las instituciones educativas, lo que promueve el diálogo
interdisciplinario, intergeneracional, intercultural e inclusivo.
6.1.2 El lenguaje como herramienta de cambio
La posibilidad de interactuar con discursos globales e integrales, sin duda amplía la
opción de expresarnos de una u otra forma, ya que el lenguaje interpreta, reproduce,
crea y transforma las realidades. Construimos la realidad al hablar, por ello la
importancia de mantener una comunicación respetuosa, inclusiva, clara y coherente al
interior de las instituciones educativas, ya que son espacios de socialización, de
aprendizaje y de identificación para todo niño, niña o adolescente.
Como plantea De la Peña (2020), “cambiar solo el lenguaje no cambiará la sociedad,
pero sí es imprescindible para el cambio y este cambio es ya un proceso irreversible”.
Usar un lenguaje inclusivo es la decisión voluntaria de nombrar la realidad tal y como
es, con todas las personas que habitamos en este mundo, proyectando cómo queremos
que sea el futuro, separándonos de un lenguaje que ha creado estereotipos y prejuicios.
Cuando éramos estudiantes, seguramente el uso de lenguaje nunca era inclusivo,
además en Ecuador era común escuchar comentarios, chistes y refranes que
discriminaban a quienes percibíamos como diferentes con base en prejuicios o
estereotipos, por ejemplo, relacionados con el lugar de origen, con el acento, con el
color de la piel, con el idioma o lengua que se habla, con la posición socioeconómica,
con las capacidades intelectuales, etc. Por lo tanto, en la actualidad es fundamental
buscar maneras de relacionarnos con todas las personas desde el respeto a las
diferencias dejando de reproducir estereotipos aprendidos. Visibilizar estas diferencias,
nombrarlas y aprender de ellas es la mejor manera de reconocer el enriquecimiento de la
dinámica en el aula y de la interacción que se da entre estudiantes por medio de sus
lenguajes y discursos.
Es así, que se evidencian varios desafíos en el ámbito educativo en lo relacionado con el
lenguaje. Primero, instaurar que la identificación se dé a partir de lo común y no de la
distinción; segundo, fomentar prácticas y experiencias que contribuyan en los espacios
educativos para afianzar la participación, el intercambio y el diálogo; tercero, adaptarse
a los cambios que permitan disminuir y eliminar barreras de aprendizaje al nombrar,
verbalizar y construir en conjunto. Hace falta pensar y repensar estrategias que
convoquen a sus estudiantes, les interpelen y les hagan sentir que son parte de un
espacio que les reconoce y les pertenece; y para todo esto el lenguaje es fundamental
(Lagneaux, 2018). Asimismo, se deben promover estrategias para conocer la realidad
desde el respeto a las diferencias mediante todos los lenguajes que se emplean en la
actualidad: escrito, oral, visual, gestual, digital, icónico, etc.
6.2.- ¿Cuáles son las prácticas de una docencia
inclusiva?
La definición de pedagogía, como el conjunto de métodos de enseñanza que los equipos
docentes utilizamos en espacios educativos para generar oportunidades de aprendizaje,
va de la mano con el tipo de sociedad que queremos construir. Si soñamos con una
sociedad inclusiva, que brinda las mismas oportunidades de desarrollo a todas las
personas, sin discriminación alguna, es necesario que nuestras prácticas y métodos en el
aula de clase sean coherentes con ese anhelo y generen los conocimientos y las
habilidades que permitan vivenciar esas condiciones. Es decir, nuestras acciones
demuestran las habilidades que queremos desarrollar en nuestros estudiantes.
Actividad movilizadora: La tabla que aparece a continuación sintetiza dos enfoques
pedagógicos, ¿con cuál te identificas más?
Ejercicio tomado de “Respiramos inclusión en espacios educativos” (ACNUR, 2018).
Para cerrar esta reflexión, te invitamos a ver un video de la investigadora Remedios
Zafra, quien plantea que la gran responsabilidad de la educación es favorecer el acceso a
las personas a grados de igualdad social, de diversidad humana y cultural, y mayores
grados de autonomía, resaltando que “somos mejores cuando nos mezclamos”.
[Link]
6.2.1 Vínculos en la escuela
A través de las relaciones que como personas adultas establecemos con el grupo de
estudiantes ellos aprenden a relacionarse con el mundo. Como maestros debemos ser
conscientes del impacto que tiene en el estudiantado la percepción que nosotros tenemos
de ellos. Esto tiene que ver con los vínculos que se tejen en esta relación. Los vínculos
concebidos como una forma de relación entre estudiantes, y entre estos y las personas
adultas, que implica que además de ser concebidos como transmisores de conocimiento
y ejemplo de comportamiento, como maestros somos también agentes en condiciones
de potenciar la autogestión y autodirección de los niños, las niñas y adolescentes
(Alfageme, Cantos y Martínez, 2003).
Según esto, las personas adultas que interactúan con niños, niñas y adolescentes en el
contexto escolar deben asumir una postura que esté marcada por la confianza y proveer
el tiempo y las habilidades necesarias para desarrollar relaciones con el estudiantado, al
mismo tiempo que se permiten y se promueven las relaciones entre pares. Por lo tanto,
el rol que adquieren las personas adultas en el contexto escolar es significativo para
favorecer la madurez y autonomía del estudiantado. En este sentido, existen algunas
sugerencias para trabajar la generación de estos vínculos con los estudiantes, tanto
afectivos como de rendimiento. Por ejemplo, fijar límites claros y firmes, enseñar
habilidades para la vida, construir resiliencia, brindar afecto y apoyo (estimular las
relaciones de amistad entre pares y la relación entre escuela-comunidad), establecer
expectativas elevadas y positivas y brindar oportunidades de participación significativas
(Blanco, 2008).
Por lo tanto, para favorecer los procesos de inclusión es necesario promover niveles de
relación entre estudiantes y entre estos y los demás miembros de la escuela, a través de
estrategias como la participación en equipos deportivos, culturales, académicos y
extraescolares, que permitan reconocerse como sujetos multidimensionales, así como
escenarios de expresión de sentimientos y expectativas en un ambiente de acogida y
confianza. Un ejemplo de este tipo de estrategias es el Proyecto Educativo Institucional
para la Convivencia Armónica, un instrumento de planificación estratégica
participativa. Así, el vínculo resulta en un elemento clave para favorecer la relación
estudiante-estudiante y estudiante-docente, ya que promueve la resiliencia y favorece
los resultados académicos, a la vez que se convierte en una herramienta de resolución de
conflictos.
6.2.2 La escucha empática
Las personas adultas de las instituciones educativas deben instaurar una perspectiva
inclusiva en sus instituciones. Es decir, promover que la cultura inclusiva, las políticas
inclusivas y las prácticas inclusivas se den cotidianamente en todos los espacios
escolares y entre todos los miembros de la comunidad educativa.
Por lo tanto, ya que nuestros estudiantes pasan la mayor parte del tiempo dentro de las
aulas (sean estas físicas o virtuales), es de vital importancia que especialmente las y los
docentes estemos muy atentos de lo que sucede en las aulas, de los comentarios que
surgen, de las cosas que se dicen, de las relaciones que se establecen y del ejemplo que
damos desde nuestro lenguaje, nuestras enseñanzas, nuestros actos y nuestra práctica
docente. Para esto, resulta fundamental que ejercitemos la escucha empática.
El contacto que como docentes tenemos con nuestros estudiantes, con las familias y con
el resto del personal, es fundamental para establecer y fortalecer los vínculos de los que
hablábamos anteriormente, pues la escuela es un lugar privilegiado para detectar
distintas problemáticas académicas, emocionales, familiares o sociales. Por lo tanto, la
atención que prestemos y el ejercicio de escucha que realicemos son oportunidades de
acercarnos como docentes a la realidad de nuestros estudiantes y eso trae consigo la
responsabilidad de intervenir adecuadamente. En este encuentro se abre un posible
espacio de confianza que nos permite conocer con mayor detalle y especificidad las
situaciones emergentes, necesidades académicas y emocionales, así como estar
disponibles en caso de consultas, preguntas o inquietudes que se puedan identificar a
futuro.
Es necesario poner en práctica nuestra escucha sensible, empática y acompañar de
manera respetuosa, ética y responsable. “La escucha empática es una técnica que
implica más que una escucha activa. Es un acto de generosidad y cuidado en la que
prestas toda tu atención, y pones tus sentidos, sentimientos y emociones en ella. En esta
escucha no se espera respuesta de tu parte ni que debas contar tu historia, sino más bien
escuchar para comprender, conectar y no necesariamente para responder”. (UNICEF,
2000)
Es así, que con esta reflexión acerca de la importancia de escuchar desde la empatía a
las otras personas, evidentemente estamos aportando a que la mirada inclusiva se
instaure dentro de las instituciones educativas. Pues sin duda, todas y todos hemos
estado en distintas situaciones de vulnerabilidad en algún momento de nuestras vidas,
por lo que recordar esos momentos propios o ajenos, nos permite comprender cómo se
sienten nuestros estudiantes al no sentirse incluidos por distintas razones. Esta reflexión
empática nos permite buscar alternativas para que esto no suceda y generar que nuestras
aulas se conviertan en espacios inclusivos en todo momento, desde la relación que
tenemos con nuestros estudiantes, hasta las relaciones que entablan entre ellos y ellas.
6.3.- ¿Cómo se fortalece la inclusión en el aula por
medio de estrategias de interacción social?
Al hablar de inclusión, entonces, hablamos del reconocimiento de la singularidad que
presenta cada persona, en este caso, cada estudiante. Singularidad que deviene en
diversidad, por lo tanto en grupos heterogéneos dentro del aula, que son fruto de su
procedencia social y cultural, y de sus características individuales en cuanto a
motivaciones, capacidades e intereses. Es la interacción entre estas singularidades la que
permite que se dé el aprendizaje, pues sabemos que este se produce precisamente en ese
encuentro con el otro. La interacción entre pares potencia el rol de mediación para el
aprendizaje, por lo que un apoyo fundamental para el logro de la inclusión está en el
mismo proceso dialógico e interactivo entre pares (Elboj Saso, Carmen, & Oliver Pérez,
Esther, 2003).
6.3.1 Interacciones sociales que devienen en inclusión
Las interacciones sociales que se gestan entre estudiantes y sus contextos, si son
acompañadas con estrategias y metodologías que responden al principio de igualdad de
oportunidades, inclusión y no discriminación, constituyen una posibilidad real para
diluir las barreras de aprendizaje y participación en cada estudiante. Recordemos que
tanto las personas, como las políticas, las instituciones, las culturas y las circunstancias
sociales y económicas pueden significar una barrera en los procesos de aprendizaje y en
la participación del estudiantado, aunque su acceso a la escuela esté garantizado.
Así como el salón de clase permite desarrollar conocimiento y características que
identificamos como deseables, también cuenta con el potencial para reproducir y
perpetuar prejuicios y prácticas discriminatorias que aprendemos desde nuestra infancia.
Por ejemplo, la investigadora Sánchez (2012, citada en ACNUR 2018) afirma que es
común que las familias de niños, niñas y jóvenes refugiados sean descritas por los
docentes como “disfuncionales”. El uso de este adjetivo invisibiliza las difíciles
condiciones a las que se enfrentan las personas que han sido desplazadas de otros países
y ahora viven en Ecuador. Por ello, una educación inclusiva involucra un compromiso
por propiciar interacciones sociales orientadas a la construcción de comunidades
escolares seguras, acogedoras, colaboradoras y estimulantes, en la que cada persona es
valorada.
La interacción entre iguales puede incidir de modo positivo en aspectos como el proceso
de socialización, la adquisición de competencias sociales, el control de los impulsos
agresivos, la relativización de los puntos de vista, el incremento de las aspiraciones y
del rendimiento académico. Las relaciones entre el estudiantado, entre este y el
profesorado y entre todos los miembros de la comunidad educativa determinan, en gran
medida, el desarrollo personal y la búsqueda por la concreción de un futuro deseado.
La inclusión es una forma de interacción en la que quienes conforman un espacio, sea el
aula, el centro educativo o la comunidad, se perciben entre sí como sujetos sociales
singulares y dignos de reconocimiento, lo que a su vez, promueve la activa participación
de cada persona y la formación de vínculos afectivos que consolidan la vida en
comunidad. Así, la inclusión educativa cumple con su objetivo de transformación
social, al mejorar el rendimiento académico, pero también al propiciar procesos de
resiliencia, y al avanzar hacia la autonomía y la libertad necesaria para el desarrollo de
cada uno de los actores del contexto escolar (Alfageme, Cantos y Martínez, 2003).
Las estrategias de interacción social para acompañar en la construcción de relaciones
sociales bajo el principio de igualdad de oportunidades, involucran metodologías como
la ayuda entre iguales, la actuación conjunta de dos docentes en el aula, los grupos
interactivos, el aprendizaje cooperativo, las tertulias dialógicas, la enseñanza
diversificada, el aprendizaje colaborativo, entre otras. Es decir, metodologías que
proporcionan nuevas formas de comunicación y colaboración en el aula, para generar
interacciones sociales desde el reconocimiento de las singularidades de cada miembro
del aula y del centro educativo. Aun así, prestando atención al cuidado en las estrategias
y metodologías aplicadas, vale recordar, en palabras de García y Goenechea (2009: 35),
que una educación inclusiva es:
“Un proceso educativo continuo que repiensa las relaciones de la comunidad educativa,
que está dispuesta a reconstruir su identidad y que implica una filosofía de la educación
basada en la equidad que valora las diferencias, más que con un conjunto de recetas a
aplicar en los centros. Para ello, los centros más que ir aplicando un simple conjunto de
actuaciones tendrán que ir identificando qué barreras de aprendizaje y de participación
se están generando en sus contextos e ir diseñando propuestas educativas coherentes en
el plano cultural, programático y práctico de su realidad educativa”.
Si la respuesta del profesorado es positiva, si desde el primer momento tiene la
convicción de que todo el estudiantado puede aprender, desarrollarse y alcanzar sus
metas; si comprende su responsabilidad directa en el crecimiento personal de cada
estudiante y se decide a enfrentar el reto, entonces se garantiza un importante primer
paso hacia la inclusión.
Actividad movilizadora:
Como docentes nos preguntamos ¿Qué grupos sociales están representados en mis
estudiantes? ¿Cómo describo a cada uno de estos grupos? ¿Estas descripciones
reproducen estereotipos? ¿Cuáles? ¿Tengo prejuicios frente a alguna de sus identidades?
¿Qué tipo de prejuicios o prácticas discriminatorias identifico entre mis estudiantes?
¿Qué tipo de prácticas discriminatorias generadas por mí, por la institución o por la
comunidad identifico en mi salón de clase?
Las respuestas a estas preguntas son el primer paso para transformar nuestra aula en un
espacio inclusivo.
6.3.2 Categorías de actividades para propiciar interacciones sociales en el aula
Para garantizar la inclusión dentro de las instituciones educativas, es necesario tomar en
cuenta las tres dimensiones que esta implica: la creación de culturas inclusivas, la
elaboración de políticas inclusivas y el desarrollo de prácticas inclusivas, tal como se
explica en el “Índice de inclusión, desarrollando el aprendizaje y la participación en las
escuelas”, propuesto por UNESCO (Booth y Ainscow, 2000).
DIMENSIÓN INDICADOR
A. CULTURAS INCLUSIVAS Construir comunidad
Establecer valores inclusivos
B. POLÍTICAS INCLUSIVAS Desarrollar una escuela para todos
Organizar el apoyo para atender a la diversidad
C. PRÁCTICAS Orquestar el proceso de aprendizaje
INCLUSIVAS
Movilizar recursos
Estas dimensiones tienen indicadores que permiten evaluar si se están cumpliendo, para
lo cual es sumamente importante aterrizar estas dimensiones e indicadores en metas
planteadas desde distintas actividades propuestas para el trabajo dentro del aula con
estudiantes de todos los niveles educativos.
Desde la política educativa se han definido tres niveles educativos (con sus
correspondientes subniveles), que marcan de manera integradora los ejes de desarrollo y
aprendizaje que se establecen en cada uno de éstos y que permiten organizar los
contenidos para que sean asimilados de manera adecuada por las y los estudiantes. Por
lo tanto, esta es la estructura con la que se presentarán las actividades a continuación.
El currículo nacional parte de “la visión de que todos los niños son seres
biopsicosociales, únicos e irrepetibles y los ubica como actores centrales del proceso de
enseñanza y aprendizaje. En consecuencia, son sujetos de aprendizaje desde sus
necesidades, potencialidades e intereses; por lo tanto, el documento reconoce y da valor
a los deseos, sentimientos y expectativas de los niños, considerando y respondiendo a
sus especificidades (nivel de desarrollo, edad, características de personalidad, ritmos,
estilos de aprender, contexto cultural y lengua), atendiendo a la diversidad en todas sus
manifestaciones, respondiendo a criterios de inclusión en igualdad de oportunidades”
(MINEDUC, 2014, p.16). Por lo tanto, abre miles de oportunidades para abordar la
temática de inclusión a lo largo de toda la etapa escolar.
¿Qué encontrarás en esta sección del módulo?
Después de esta reflexión sobre la importancia de dirigirnos a los distintos grupos de
estudiantes implementando en todo momento la inclusión en nuestras aulas, arribamos a
la parte práctica del módulo.
A continuación encontrarás las fichas de algunas actividades que permiten trabajar en
las tres dimensiones de la inclusión: culturas, políticas y prácticas. De este modo,
hemos organizado la presentación de las actividades ejemplificadoras para el trabajo
inclusivo en el aula, según los niveles y subniveles educativos, en coherencia con las
siguientes metas, establecidas para alcanzar los indicadores para cada dimensión.
Si bien es importante que te concentres en revisar aquellas fichas que corresponden al
subnivel en el que trabajas, te invitamos también a revisar las demás actividades
propuestas para el resto de subniveles, mismas que pueden ser adaptadas para
trabajarlas con tus estudiantes.
Adicionalmente, dentro de estas seis actividades propuestas para cada nivel/subnivel
educativo, se incluirá una para emplearla de manera virtual con tus estudiantes. Te
invitamos a aplicar las actividades propuestas en las fichas, pues refuerzan los
contenidos que hemos aprendido a lo largo del curso SENSIBILÍZATE: Educación es
inclusión.
1. NIVEL INICIAL Y SUBNIVEL DE PREPARATORIA
DIMENSIÓN INDICADOR META
A. CULTURAS Construir comunidad Todo el mundo se siente acogido
INCLUSIVAS
Establecer valores Se valora de igual manera a
inclusivos todos los alumnos y alumnas
B. POLÍTICAS Desarrollar una La escuela organiza los grupos de
INCLUSIVAS escuela para todos aprendizaje de forma que todo el
alumnado se sienta valorado
Organizar el apoyo Se han reducido las conductas de
para atender a la intimidación o abuso de poder
diversidad
C. PRÁCTICAS Orquestar el proceso Las clases se hacen accesibles a
INCLUSIVAS de aprendizaje todos los estudiantes
Movilizar recursos La diversidad del alumnado se
utiliza como un recurso para la
enseñanza y el aprendizaje
1. SUBNIVEL BÁSICA ELEMENTAL
DIMENSIÓN INDICADOR META
A. CULTURAS Construir comunidad Los estudiantes se ayudan unos a
INCLUSIVAS otros
Establecer valores El personal de la escuela intenta
inclusivos eliminar todas las barreras
existentes para el aprendizaje y
la participación
B. POLÍTICAS Desarrollar una Cuando el alumnado accede a la
INCLUSIVAS escuela para todos escuela por primera vez se le
ayuda a adaptarse
Organizar el apoyo La escuela organiza los grupos
para atender a la de aprendizaje de forma que
diversidad todo el alumnado se sienta
valorado
C. PRÁCTICAS Orquestar el proceso Las clases se hacen accesibles a
INCLUSIVAS de aprendizaje todos los estudiantes
Movilizar recursos La diversidad del alumnado se
utiliza como un recurso para la
enseñanza y el aprendizaje
1. SUBNIVEL BÁSICA MEDIA
DIMENSIÓN INDICADOR META
A. CULTURAS Construir comunidad El personal de la escuela y el
INCLUSIVAS alumnado se tratan con respeto
Establecer valores Se tienen altas expectativas
inclusivos respecto de todo el alumnado
B. POLÍTICAS Desarrollar una La escuela organiza los grupos
INCLUSIVAS escuela para todos de aprendizaje de forma que
todo el alumnado s e sienta
valorado
Organizar el apoyo Se han reducido las conductas
para atender a la de intimidación o abuso de
diversidad poder
C. PRÁCTICAS Orquestar el proceso Los estudiantes aprenden de
INCLUSIVAS de aprendizaje forma cooperativa
Movilizar recursos Se conocen y se aprovechan los
recursos de la comunidad
1. SUBNIVEL BÁSICA SUPERIOR
DIMENSIÓN INDICADOR META
A. CULTURAS Construir Los estudiantes se ayudan unos a
INCLUSIVAS comunidad otros
Establecer valores La escuela se esfuerza en
inclusivos disminuir las prácticas
discriminatorias
B. POLÍTICAS Desarrollar una La escuela organiza los grupos de
INCLUSIVAS escuela para todos aprendizaje de forma que todo el
alumnado se sienta valorado
Organizar el apoyo Se han reducido las conductas de
para atender a la intimidación o abuso de poder
diversidad
C. PRÁCTICAS Orquestar el proceso Se implica activamente a los
INCLUSIVAS de aprendizaje estudiantes en su propio
aprendizaje
Movilizar recursos La diversidad del alumnado se
utiliza como un recurso para la
enseñanza y el aprendizaje
1. NIVEL BACHILLERATO
DIMENSIÓN INDICADOR META
A. CULTURAS Construir Los estudiantes se ayudan unos a
INCLUSIVAS comunidad otros
Establecer valores La escuela se esfuerza en disminuir
inclusivos las prácticas discriminatorias
B. POLÍTICAS Desarrollar una La escuela organiza los grupos de
INCLUSIVAS escuela para todos aprendizaje de forma que todo el
alumnado se sienta valorado
Organizar el apoyo Se han reducido las conductas de
para atender a la intimidación o abuso de poder
diversidad
C. PRÁCTICAS Orquestar el proceso Se implica activamente a los
INCLUSIVAS de aprendizaje estudiantes en su propio
aprendizaje
Movilizar recursos El personal genera recursos para
apoyar el aprendizaje y la
participación de todos
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