PARÁBOLAS DE JESÚS
¿Qué son las Parábolas?
Parábola deriva del griego parabolé, término que sugiere una comparación.
Una parábola es un relato corto, con forma de historia sencilla, real o inventada pero no fantasiosa,
mediante la cual Jesús establece una comparación: “igual que sucede en tal caso, así sucede en tal
otro”. Esta comparación pretende mostrarnos una enseñanza de tipo “espiritual”.
La parábola es diferente de la metáfora que consiste en una palabra usada con un significado o en un
contexto diferente al habitual. Respecto a la alegoría se diferencia en que en ésta todos los detalles y
figuras tienen significado, aunque en algunos casos sea forzado, mientras que, en la parábola, todos
los detalles tienen la finalidad de subrayar y enfatizar el mensaje único que el relato quiere enseñar.
(Algunas parábolas sí tiene elementos alegóricos.) De las fábulas se diferencia en que intervienen
personajes humanos.
Características de las Parábolas
a) Tienen forma de narración, una especie de cuento de tamaño variable.
b) Son relatos de la vida diaria. No son asuntos complejos ni rebuscados. Los elementos que las
constituyen están tomados de experiencias cotidianas de Jesús y sus oyentes: semillas, ovejas,
deudores, prestamistas... Por eso se dice que son relatos verosímiles, no fantasiosos. En muchos
casos la trama y sus elementos están tomados de la vida y muchos oyentes de Jesús habrán tenido la
misma experiencia.
c) Lo anterior no excluye la posibilidad de que aparezcan otros recursos literarios como la
hipérbole o circunstancias extrañas, exageraciones de difícil justificación a no ser que aceptemos que
la finalidad de las parábolas sea suscitar la reflexión.
d) El interés de la parábola no radica en el relato, pues se trata de un relato simbólico. Hay un
conjunto de símbolos y un mundo simbolizado. El conjunto de símbolos de la parábola está puesto al
servicio de la enseñanza que Jesús quiere transmitir a sus oyentes.
e) Es este carácter simbólico lo hace que la parábola ayude a comprender y asimilar el principio de
trascendencia que envuelve toda la temática religiosa y cristiana. Porque es a través de lo simbólico
como podemos descubrir la intervención de Dios en la historia. El mejor lenguaje para hablar de Dios
es el simbólico.
f) Las parábolas no son un método original y exclusivo de Jesús. Era una técnica utilizada por otros
rabinos, pero en las de Jesús hay detalles que causan sorpresa y plantean un reto.
g) En general, las parábolas evocan experiencias desconcertantes y en casi todas late una paradoja
que rompe los esquemas usuales de la vida: hay comerciantes que lo venden todo para comprar sólo
una perla fina ¿de qué vivirá después?, hay un padre que recibe y devuelve sus bienes al hijo pródigo
que había dilapidado todo, un sembrador que malgasta la semilla en el camino y en las zarzas...
h) Las parábolas fueron instrumentos que Jesús usó para exponer su mensaje a la gente sencilla.
Pero en ocasiones también las usó como arma dialéctica contra los líderes religiosos y sociales.
i) Los destinatarios de las parábolas eran gente sencilla del pueblo.
j) Jesús utiliza las parábolas porque busca la claridad. Habla en parábolas porque quiere que la
gente le entienda. No son enigmas, a la gente le fascinaban precisamente porque las entendían.
Finalidad de las Parábolas
Jesús no contaba parábolas para divertir al auditorio sino para exponer su mensaje, explicitarlo y
aclararlo, y muy especialmente, para interpelarles.
a) Uno de los propósitos fundamentales de las parábolas de Jesús es exponer los principios
fundamentales de su enseñanza. El centro del mensaje de Jesús es el Reino de Dios y las parábolas
pretenden desvelarnos un aspecto fundamental de este Reino.
Para el judío de aquellos tiempos el Reino de Dios era la personificación de la esperanza de
salvación, la llegada del Reino de Dios se aguarda como liberación, como realización de la paz y la
justicia. Jesús imprime a esta esperanza escatológica una dirección nueva: el Reino de Dios se
cumple ahora. No sólo comienza a cumplirse el Reino, comienza también el escándalo. Un
desconocido con un grupo de incultos, rodeado de gente de mala fama ¿iba a hacer realidad la
esperanza del cambio, el Reino de Dios? No parecía fácil la empresa.
La gente permanece incrédula y desconcertada. Es comprensible que en esta situación Jesús
comience a hablar del Reino de Dios en parábolas: el grano de mostaza, que es la más pequeña de las
semillas; la levadura que fermenta y crece; el sembrador...
b) El mensaje del Reino no sólo se conoce, hace falta construirlo. Por eso Jesús busca una reacción
en el oyente. Esto lo logra con unos finales imprevistos y desconcertantes de las parábolas. Sus
finales rozan lo absurdo (p. e. dejar crecer el trigo con la cizaña) causando sorpresa en el oyente.
No se puede entender que alguien escuchara una parábola a Jesús y permaneciera impasible ya que
cuestionan el orden social, moral y religioso de su tiempo. El mensaje del Reino de Dios como nueva
sociedad justa, fraterna y solidaria implica radicalidad en las decisiones. Por eso, las parábolas
incitan a comprometerse a favor de Jesús y su mensaje o a rechazarlo.