CONSEJERIA BIBLICA
8. Consejería: La ira un sentimiento peligroso
Efe 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira,
gritería y maledicencia, y toda malicia.
1. La ira y el pecado:
2. Las víctimas de la ira: consecuencias
3. Como tratar con la ira:
4. Asuntos en la consejería a tratar:
1. LA IRA Y EL PECADO:
Gén 6:11 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la
tierra llena de violencia.
Todos batallamos con la ira… y todos conocemos a alguien que
ha luchado con ella o tiene problemas en el presente por su causa.
¡La gente necesita ayuda!
En ese entonces como ahora, la gente pide 50% más de nuestros
materiales sobre la ira que de cualquier otro de nuestros temas
más populares como la depresión, las decisiones, las adicciones,
el perdón, y así sucesivamente.
La ira y la agresión en el lugar trabajo, en el trafico van en
aumento. Esto se ve en las noticias todos los días.
Pero también la ira se a convertido en una problemática
de violencia doméstica, y es triste decirlo, este mal se ha
vuelto cotidiano.
Que es la ira:
La ira es una fuerte emoción de irritación, agitación, u
hostilidad que ocurre cuando no se llena una necesidad o
expectativa.
En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea usada con mayor
frecuencia para hablar de la ira es aph, que significa literalmente
“nariz” o “fosas nasales”.
En forma figurada describe la forma en que las fosas nasales se
distienden cuando se expresa el furor.
Con el tiempo, aph llegó a representar todo el rostro del iracundo
como se observa en dos antiguas expresiones hebraicas:
Sucede:
Vamos a centrarnos por un momento en la palabra expectativa.
Cuando esperamos algo, sentimos que tenemos el derecho de que
eso suceda.
Y cuando no sucede, nos sentimos irritados y agitados. En una
palabra, ENOJADOS.
Las expectativas no cumplidas pueden ser el inicio de una
explosión de ira.
Es más, es una respuesta secundaria por algo más.
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Es una reacción emocional inquietante ante la violación
de un “derecho” percibido o que no ha sido cumplido.
La ira no es pecado
La ira no es un pecado. Lo que hacemos con ella es lo que
constituye el pecado.
Efe 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre
vuestro enojo,
He llegado a reconocer que es una emoción dada por Dios y un
mecanismo de respuesta perfectamente normal.
Sin embargo, es una aliada que puede convertirse en adversaria
si no aprendemos a manejarla con cuidado.
Las advertencias de la Biblia:
Existen muchas advertencias contra la forma negativa y dañina
de manejar nuestras emociones fuertes.
Ecl 7:9 No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el
enojo reposa en el seno de los necios.
Podríamos decir que: “Entre la ira y el peligro hay poco trecho”.
Eso es cierto, las emociones que nos calientan la sangre pueden
ser peligrosas.
Nadie puede negar este hecho cuando se ha encontrado frente a
una persona enojada y fuera de control.
La ira es destructiva:
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De todas nuestras emociones, la ira es generalmente la más
fuerte, primitiva y potencialmente la más destructiva.
La ira es una emoción misteriosa y poderosa.
Al hablar de la ira reconozco que ésta tiene un lado horrible y
cruel, que derriba en vez de edificar.
Infortunadamente ese tipo de ira “cruel y fea” es sin duda
el que más comúnmente vemos en nuestro mundo.
Todos conocemos gente que cumple con esta descripción.
La ira violenta e incontrolable provoca la pérdida del dominio
propio. Es un estallido de violencia y locura temporal.
Después de una explosión de ira, cuántas veces hemos oído la
expresión de remordimiento: “¡No puedo creer que haya hecho
eso!”
El reconocido teólogo A.W. Tozer dijo:
“La furia del hombre jamás ha dado gloria a Dios”.
El pecado y la ira:
Pro 29:22 El hombre iracundo levanta contiendas,
Y el furioso muchas veces peca.
La ira puede ser explosiva! Y llevarnos a pecar muchas veces.
La palabra furia sugiere que la fuerza del estallido la mueve a
dañar o destruir.
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Disfrazamos:
Por lo general no nos gusta reconocer que nos enojamos,
así que ocultamos el enojo, lo disfrazamos, lo
medicamos, le damos otro nombre.
Pero lo cierto es que esto hace que el pecado se mantenga
intacto y sin ser tratado.
Lastimosamente normalizamos este tipo de pecados, explosiones
de ira.
Normalizo gritar a las personas a mi alrededor.
Normalizo indignarme con situación y actuar airado.
Normalizo el maltrato a mis hijos.
Normalizo palabras hirientes en momentos de ira.
Normalizo actitudes vergonzosas.
Lo que me lleva a pecar contra Dios, mi familia, mi prójimo, mi
vecino, mi compañero de trabajo. Etc…
Pro 29:22 El hombre iracundo levanta contiendas,
Y el furioso muchas veces peca.
Ay de las familias, Ay de las iglesias, Ay de las empresas, Ay de
los ministerios…. Etc.
Si no tratamos con la ira:
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Si la ira no se resuelve, puede avanzar en intensidad, pasando
de una irritación menor a la furia descontrolada.
La irritación no resuelta, produce furia, produce falta de
control, produce violencia, produce locura temporal.
2. LAS VÍCTIMAS DE LA IRA: CONSECUENCIAS
Los hijos de Dios:
Mat 18:6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos
pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al
cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo
profundo del mar.
El mundo:
Rom 2:24 Porque como está escrito, el nombre de Dios es
blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.
Muy poca gente tiene la intención de lastimar a los demás,
aunque estén enojados.
Nos airamos, pero tenemos la esperanza de que no haya
efectos a largo plazo.
Muy pocos queremos provocar destrozos o heridas en
los que nos rodean.
Pero la verdad es que la ira es como una bomba, que cuando
explota provoca gran destrucción.
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Daña todo lo que encuentra a su paso, incluyendo:
Las relaciones cercanas,
La reputación de la persona,
Las relaciones con otra gente,
Su profesión y aun sus posesiones.
Su testimonio
Su ministerio
La ira descontrolada es mortal para las relaciones porque
socava las condiciones vitales que deben darse para crear y
mantener la confianza entre las personas.
Hunt, June - Cómo mantener la calma… cuando la ira estalla
Los inesperados arranques de ira pueden ser experiencias
aterradoras.
Crean un ambiente en el que todo mundo se esconde y
está listo para pelear o huir.
Ese estado de constante inseguridad agota la confianza
vital, la energía y la espontaneidad. ¿Y su impacto en
nuestras relaciones? “La ira las destruye”.
Cuando la gente se enoja, pierde la capacidad para resolver
problemas.
Ayudar a las víctimas:
Los consejeros invierten muchas horas tratando de ayudar a las
víctimas, que generalmente son los hijos de un padre enojado, el
cónyuge de un trabajador energúmeno o a la empleada de un
jefe muy malhumorado.
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Alrededor:
Donde hay un iracundo, siempre se paga un alto precio en
las relaciones interpersonales, no sólo por parte de quien
es blanco de la ira (victima).
Sino por parte de todos los que lo rodean, porque están
impotentes y no pueden evitar que la ira hierva a su
alrededor.
Rob escribió en su diario: Cristiano divorciado
Me había acostumbrado a responder a la gente con enojo,
especialmente a mi esposa ¡como si un volcán estuviera haciendo
erupción!” El escribió en su diario:
“Durante la erupción de un volcán, la lava incandescente
desciende de la montaña calcinando todo lo que
encuentra a su paso. Su caída cambia para siempre la
composición de las rocas por la intensidad de su calor.
El daño que deja a su paso es perenne y deja una costra
negra, fea y marcada.
Mi ira explosiva destruye todo el que me rodea, mi ex
esposa, mi hijo, mi madre, mis empleados.
Los deja marcados de por vida y deja tras de sí una
relación negra y fea.
Mejor es enfrentar la ira antes y evitar las cicatrices que los
demás llevan como consecuencia de su lengua fuera de control.
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3. COMO TRATAR CON LA IRA:
Debemos tratar la ira como un pecado a quitar
Efe 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira,
gritería y maledicencia, y toda malicia.
La ira es como una maleza que debemos desarraigar de nuestro
corazón.
El cristiano también debe dejar de lado el enojo que era habitual
en su antigua vida.
Pablo usó la imagen de quitarse las ropas viejas y ponerse nuevas
para enfatizar el cambio de corazón y carácter que tiene lugar
en un verdadero creyente.
Un nuevo creyente:
Como nuevo cristiano, fui desafiado a aplicar lo que
aprendía en mi estudio bíblico semanal a mi vida.
Estaba estudiando la epístola a los Colosenses. El Espíritu
Santo me llamó la atención con Colosenses 3:8:
Col 3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas:
ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra
boca.
Traté de esquivarlo, pero continuamente me recordaba las
palabras “dejad [la] ira”.
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Yo tenía un temperamento violento. Cada vez que me
irritaba, golpeaba con mi puño la puerta más cercana.
A pesar de que a menudo los nudillos de mi mano
quedaban ensangrentados, y en una ocasión deshice por
completo un hermoso anillo de diamantes y ónice que mi
esposa me había regalado, no podía controlarme.
Sin embargo, allí estaba la Palabra de Dios: “dejad [la] ira”.
Este no era sólo un consejo dado a la gente de Colosas
siglos atrás. Era Dios el que me hablaba en ese momento.
Así que hice un pacto con Dios para disponerme a controlar
mi ira.
Mi primer paso fue memorizar este versículo y repasarlo a
diario. Oré y le pedí al Señor que me recordara este
versículo cada vez que tenía la tentación de perder el
control.
También, le pedí a mi esposa que orara por mí y que me
recordara este versículo si notaba que se me estaba
olvidando la promesa que le había hecho al Señor.
Colosenses 3:8, por lo tanto, se convirtió en una parte de
mi vida y poco a poco el Señor quitó ese pecado de mí.
Principios para quitarla en su aspecto negativo:
Los principios para desechar la Ira están claramente establecidos
en las Escrituras: sé lento para la ira; controla tus expresiones de
ira.
1. Sea lento para la ira:
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Stg 1:19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea
pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;
Stg 1:20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Las Biblia nos indica que debemos ser «lentos para la ira» (es
decir, que debemos controlar nuestro enojo).
Dios es lento para la ira…
La ira con frecuencia nos lleva a tomar decisiones precipitadas
que terminan por empeorar una situación.
Cuídense de pecar:
Efe 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre
vuestro enojo,
La frase «no pequéis» es una advertencia para no ir demasiado
lejos.
La mayoría de las disputas no serían tan desagradables y
de tan poco beneficio si la gente no perdiera el control de
sus emociones al decir cosas duras e irracionales entre sí.
La ira desenfrenada fomenta e intensifica el conflicto.
Hace que la resolución de conflictos y la mediación pacífica sea
mucho más difícil de lo que debería ser.
Que pongamos freno a la ira:
Stg 1:19 …tardo para airarse;
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Pro 16:32 Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte;
Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
“Aunque la ira tenga un propósito legítimo en algunas
situaciones, siempre debe manejarse con mucha
precaución y cuidado.”
Frenos para la ira:
- Ore (recurre a Cristo cuando la sangre le está hirviendo)
Detente y ora inmediatamente cuando sientas que el enojo
pecaminoso surge en tu mente y cuerpo.
Algunas situaciones son tan emocionalmente perturbadoras y
molestas que debes acudir inmediatamente a Dios en oración
pidiéndole serenidad, autocontrol y guía.
Quizás no quieras orar o pensar en la Palabra de Dios.
- Medita y apacigua la ira
Los que son lentos para la ira son más racionales y más objetivos
que la gente irascible.
No haga nada hasta que el calor de la situación baje:
Un hombre sabio de seguro experimentará el calor de la ira
dentro de sí, pero no actuará hasta que se haya enfriado de
nuevo.
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Cuando tu corazón está en llamas por la ira, tu primera
responsabilidad es extinguir la llama.
A partir de entonces estarás en una mejor posición para
realizar un juicio justo, y seguir el mejor rumbo.
Si es necesario busque hablar con otra persona.
Si sientes que no puedes controlar tus emociones, dile a los que
te rodean que estás luchando.
- Recuerde que lo están viendo
1Co 4:9 …pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los
ángeles y a los hombres.
Tu testimonio y tu carácter son probados cada vez que eres
desafiado.
Si te comportas como un tonto enojado, perderás el respeto de
tu familia, amigos y hermanos en la fe.
Pero si controlas tu ira y actúas con calma y de manera
razonable, los que son testigos de tu conducta, te tendrán en
mayor estima.
2. Cuide sus palabras:
Pro 15:28 El corazón del justo piensa para responder;
Mas la boca de los impíos derrama malas cosas.
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Los principios para desechar la Ira están claramente establecidos
en las Escrituras: sé lento para la ira; controla tus expresiones
de ira.
El habla es un don maravilloso. Nos distingue del mundo animal.
La manera en que hablamos determina si una situación
potencialmente explosiva se controla o se intensifica.
Decir cosas de las que me arrepiento:
Actuar sabiamente con el enojo significa no permitir que mi ira
se desboque haciéndome decir o hacer cosas de las cuales
tendré que arrepentirme poco tiempo después.
La primera señal de un enojo desbocado son las palabras
hirientes que, como un río crecido y salido de su cauce,
inundan todo lo que encuentran a su paso.
Entonces, aprender a refrenar la ira tiene que ver con aprender a
comunicarnos con la sabiduría de Dios y no con la fuerza de la
carne.
Así que no debemos responder a palabras perversas o
desagradables.
Tampoco debemos responder con palabras malas a las
palabras malas.
De edificación:
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Efe 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,
sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar
gracia a los oyentes.
Nuestras palabras deben ser amables y de bendición: no
destruyendo a los demás, sino contribuyendo a su
edificación
Las palabras cortantes crean conflicto; las palabras duras o
incendiarias lo aumentan; los chismes envenenan las relaciones
y crean distancia entre las personas.
Las palabras amables y cordiales tienen un efecto calmante:
persuaden, calman y, finalmente, traen la paz y la reconciliación.
3. La ira y el tiempo
Efe 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre
vuestro enojo.
Efe 4:27 ni deis lugar al diablo.
Si dejamos que nuestra ira crezca sin control, y así caemos
directamente en las manos del diablo.
Si no manejamos bien nuestra ira, la aterradora realidad es que
el diablo se aprovechará de nuestra ira como una oportunidad
para hacer un daño terrible en nuestras vidas y también dentro
de la comunidad de creyentes.
Martyn Lloyd-Jones afirmó:
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“Estoy convencido de que nada le otorga una oportunidad
al diablo de forma tan constante como la ira
descontrolada”.
El diablo explota magistralmente la ira de los creyentes
para tentarlos con el pecado; él ama, por encima de todo,
provocar vergonzosas y airadas disputas entre las
iglesias, las familias y los amigos de la comunidad
cristiana.
No te duermas hasta que se haya aclarado la situación y hayas
tratado con ella de manera constructiva.
4. Responda adecuadamente ante el iracundo
Pro 15:1 La blanda respuesta quita la ira;
Mas la palabra áspera hace subir el furor.
No sólo tenemos que lidiar con nuestra propia ira; tenemos
también que controlar la forma en que respondemos a la ira de
los demás.
En la mayoría de los casos, una respuesta suave y amable a un
arranque de ira aplaca a la persona enojada.
Así que cuando alguien te hable con ira o esté molesto por un
problema, respóndele escogiendo consciente y cuidadosamente
tus palabras con mucha sabiduría.
Cuando hables, contesta suavemente.
Reduce de forma intencional el volumen de tu voz y
mantén un tono agradable.
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Mantén tus emociones bajo control.
Si haces esto, la persona enojada por lo general comenzará a
calmarse.
Pro 19:11 La cordura del hombre detiene su furor,
Y su honra es pasar por alto la ofensa.
En cualquier desacuerdo un espíritu tranquilo y apacible imparte
paz, dulce razonabilidad y sabiduría de lo alto.
4. No se junte con personas iracundas
La ira es contagiosa. No es un fenómeno puramente individual;
existe una dimensión corporativa.
Pro 22:24 No te entremetas con el iracundo,
Ni te acompañes con el hombre de enojos,
Pro 22:25 No sea que aprendas sus maneras,
Y tomes lazo para tu alma.
Ya que es fácil imitar un mal ejemplo, rodéate de personas que
reflejan en sus vidas el carácter de Cristo, e imítalos a ellos, y sé
tú también un buen ejemplo a seguir.
No tengas como amigos a personas iracundas, ya que puedes
aprender sus malas costumbres y llegar a ser como ellos.
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Si estás cerca de alguien propenso a la ira o que la experimenta,
es posible que «aprendas sus maneras»; a veces la ira puede
contagiarse.
Existe la posibilidad de quedar atrapado en la ira
compartida de otros, más gráficamente en una turba.
Cuando estoy enojado, quiero que los demás se unan a mi
enojo.
¿Cuántas veces en un matrimonio uno le dice al otro que está
enojado por algo que se ha dicho o hecho?
No es solo que yo esté enojado; quiero que tú estés enojado
conmigo, porque entonces me sentiré mejor con mi enojo.
5. Si pecas pide perdón:
La ira descontrolada, aparte de ser pecaminosa, también tiende a
la auto-justificación y al auto-engaño.
Aun los cristianos pueden hacer cosas terribles a los demás y
justificar sus acciones en sus propias mentes.
Así que ten cuidado. El intento de justificar la ira pecaminosa sólo
empeorará las cosas.
Si has pecado contra otros con palabras hirientes y
cargadas de enojo, echando fuego por los ojos, ve a
quienes has ofendido y ocúpate del asunto
rápidamente.
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Confiesa tu pecado y pide perdón a toda persona contra quien has
pecado.
ASUNTOS EN LA CONSEJERÍA A TRATAR:
1. Trata con la raíz que alimenta tu ira
Verá, la ira es una emoción secundaria. Siempre proviene de
algún lugar.
A menudo nos enojamos cuando estamos heridos, temerosos,
frustrados o cuando enfrentamos una injusticia.
La ira como herencia familiar
La ira como una habito desarrollado
La ira como método de defensa
La ira como falta de domínio próprio
Un cónyuge que todo lo pospone.
Un hijo provocador.
Un vida cristiana descuidada
Enfrentar el pasado, Resolver el presente, Resolver sus
relaciones interpersonales o Resolver su vida espiritual.
2. Debemos llevar a las personas por la Palabra:
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Biblia:
Comienza por estudiar lo que su Palabra dice acerca de la ira.
El Espíritu Santo usará este conocimiento para convencerte,
corregirte y transformarte.
Cambiará tus pensamientos y motivaciones, ayudándote a
liberarte de tu amargura, enojo, ira, gritería y malicia.
libros sobre el asunto:
Mucha edificación practica…
3. La santificación y las vestiduras nuevas de cristo
Despojarse de la ropa vieja de la ira es sólo la mitad de la tarea.
Eso nos deja desnudos y vulnerables. Para terminar el trabajo,
debemos arroparnos con vestidos nuevos, las virtudes y gracia
de Cristo:
Col 3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y
amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de
humildad, de mansedumbre, de paciencia;
Col 3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a
otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que
Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Pregunta finales:
20
¿En dónde se encuentra usted en ese camino?
¿Tiene un problema con la ira en su vida?
¿O es usted victima de alguien que se llena de ira, quizá
con demasiada frecuencia?
¿Está tratando de resolverla antes de que las cosas se
vuelvan peores?
¿Su ira está dañando sus relaciones y le provocan
remordimiento?
En un mundo lleno de ira y violencia, Dios no desea que sus hijos
sean conocidos como personas belicosas y furiosas.
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