Apuntes Tractores Forestales
Apuntes Tractores Forestales
Como se expondrá en el próximo apartado, los requerimientos irnpuestos por su medio y por su traba-
jo tractor de saca son bastante estrictos. EI tractor agrícola no responde en su concepción a dichas exi-
a un
gencias. por lo que su uso supone un descenso de rendimiento de las operaciones y una menor seguridad
para los trabajadores. No obstante, dado el pequeño tamaño de la mayor pañe de las empresas de explo-
tación, que conlleva una capacidad de inversión limitada, este tipo de tractor realiza un gmn porcentaje de
Ia saca en los aprovechamientos españoles.
Por tanto, si bien el tractor agrícola no es una máquina adaptada a las condiciones forestales, su utili-
zación está en muchos casos justificada, aunque conviene equiparlo convenientemente y tomar una serie
de precauciones en su utilización, buscando una mayor seguridad del tractorista y un aumento de su efi-
cacia en las operaciones.
El equipamiento del tractor agrícola pam la rcalización del trabajo forestal no tiene como objetivo conveÍirlo
en hactor foresl , 10 que sería dificil y en cualquier caso antieconómico, sino dotarlo de dispositivos que propor-
cionen mayor seguridad al conductor y mayor protección a la máquina ante esfuerzos para los que no estii diseña-
da. También es necesario equiparlo con aperos para realizar las operaciones propias de los trabajos forcstales.
Los elementos indispensables en el equipamiento del tractor agficola para su uso en tmbajos foresta-
les - en algunos casos, incluidos de serie por el fabricante- son los siguientes:
a) Protectores de la cabina ante el yuelco: la cabina de los tractores agrícolas (cuando existe) no suele
tene¡ protección antivuelco. Se debe reforzar mediante una estluctura tubular de gran resistencia, per-
fectamente anclada en el chasis (normas ROPS)'.
b) Protectores de la cabina ante impactos de trozas: debe cubrir sobre todo la ventanilla trasera, dado
que es en esta parte donde se mueve la madera, pero permitiendo la perfecta visibilidad del operario
desde el interio¡ por lo que lo más conveniente es disponer de un enrejado exterior a la cabina y soli-
dario con ésta. que debe cumplir la normativa específica - FOPSr -.
r ROPS son las siglas de "Rolling over protection standards", es decir, normas de seguridad confa el vuelco.
2
FOPS son las iniciales de "Falling objects protection standards", esto es, norrnas de seguridad contra la caída de objetos.
c) Contrapeso delantero: el babajo forestal suele suponer la iicorporación de carga en el eje trasero; si a
esta ci¡cunstancia se une la distribución de peso del tractor agricola en vacío, que penaliza también a este
eje, resulta que el centro de gravedad del vehiculo con carga está muy desplazado hacia la parte posterior,
con peligro de r,lelco longitudinal, sobre todo cuando asciende por pendientes. Por esta razón resulta con-
veniente modifica¡ el estibado, cargando más peso sobre el eje delantero. Pam ello, lo más sencillo es dis-
poner en el tlente del bactor y a la menor altura posible, una pequeña caja que, cuando va a realizar tra-
bajos forestales, se llena con contmpesos metálicos. Otra práctica común es apoyar, en el caso de tactores
equipados con remolque y grua, la grapa de ésta en una bara situada en el semichasis delantero.
Además, sé debe manejar el tractor teniendo siempre presente su falta de estabilidad: ascender sin
carga sieurpre que sea posible, incluso en el séntido de marcha atrás, utilizando una velocidad que garan-
tice un par cercano al máximo. La carga se transpoftará descendiendo, para 1o que se utilizarán ma¡chas
cortas que retengan el tractor.
a) Protección del bastidor: la menor altura del bastido¡ del tmctor agrícola y su falta de protección ade-
cuada ponen en peligro elementos tan importantes como el motor, la transmisión, el eje delantero o la
dirección, cada vez que el tractor pasa por encima de piedras, tocones u otros obstáculos del terreno.
Por esta ¡azón es imprescindible dotarlo de dispositivos robustos de protección, tal como una chapa de
acero que cubra los bajos del vehículo. Para evitar que cuando sobrepase un obstáculo, el tmctor se
quede colgado, conviene que 1a chapa esté ligeramente abovedada.
b) Protección del motor: frecuentemente el tractor choca con ramas y árboles y resulta conveniente
proteger el motor, sobre todo en su parte delantera donde se situa el radiador Para ello, basta con incor-
porar un enrejado metálico que lo proteja sin estorbar la refrigeración.
c) Protección de otros elementos: conviene proteger contra los golpes la válvula de inflado de los neu-
máticos. lo' laros ¡ la toma de fuerza.
Para que un tractor agdcola pueda realizar convenientemente el trabajo forestal, debe cumplir unas
condiciones mínimas, así como disponer de aperos específicos.
a) Características requeridas: es necesario que tenga un mínimo de potencia, en torno a los 50 o más CV
cada dia más usual en estos tactores. Es conveniente, casi indispensable, que disponga de doble tracción;
en caso contrario, tendría muchos problemas de adherencia y, aún incorporando cadenas al eje motriz, se
limitaria el número de días aprovechados. Además, en el caso de acoplarle un remolque, se le debe dotar
de un gancho en la pa e t¡asera dónde engancharlo, y de un iirbol de transmisión de tipo telescópico.
b) Aperos: pueden ser tantos como operaciones se pretenda realizar Así, se ofertan cabezales taladores,
procesadores o cosechadores, cabrestantes pam el arrastre de madera, grúas y remolques para su carga,
etc. De ellos, los primeros son infrecuentes dada la escasa potencia y estabilidad de1 tractor agrícola
para realizar convenientemente estas operaciones.
197
EI aprovechamiento madercrc
A continuación se describen los aperos rnás comunes destilados a la reudón y desembosqüe de madera:
b.l) El cabrestante de arrastre: Ei mercado ofiece una amplia gama dc winches acoplables a tractore:
agricolas, quc constan dc los siguicrltcs elementos (Figura I ):
b.3) Remolque tipo carretón: preferido cuando el uso habitual es el desembosque de madera, nonta un
único eje.
Propolciona una mayor adherencia al tractor.
pues carga su peso sobre el eje trasero.
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La técnica y los mateúales utilizados en el aprcvechamiento maderero.
. Eje, preleriblemente con ruedas en tándem (bogies), poi la ganancia de estabilidad al sobrepasar
obstáculos.
Este tipo de remolque presenta la ventaja de su mayor estabilidad, aunque puede presentar problemas
de adherencia cuando circula por terreno forestal, al no ceder apenas carga sobre el eje de tracción del trac-
tor, que puede por ello presentar problemas de adherencia.
Una solución relativamente sencilla oftecida por algunos constructores para resolver los problemas
escasa adherencia consiste en dotar de tracción al eje tasero del remolque, incorporando los siguientes
elementos (Figura 4):.
F¡gurc 4: Remolque con rcd¡llo de tracción incoeomdo ente las ruedas del bog¡e
A¡bo1 de transrnisión de suficiente longitud como para conectar la toma de fuerza al diferencial.
. Diferencial.
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EI ap rovech a m iento made re ro
. Mecanismo de tracción, que puede consistir en un rodillo estriado que se puede inclinar ligera-
mente manualmente hacia abajo o hacia arriba, según se quiera dar o no tmcción al eje trasero.
En España existen empresas especializadas en adaptar el tmctor agrícola a la explotación forestal, en las que
se ofrece una mejora de adherencia del remolque dotándole de transmisión a través de un circuito hidníulico.
b.4) Grúa de carga: En un tractor agrícola es posible instalar dos tipos de gruas, según su accionamiento:
. Grúa mecáníca. es la más sencilla y económica de instalaq teniendo además la ventaja de servir
tanto pa¡a reunir como para cargar la madera. Su desventaja principal es la lentitud de manejo, por
lo que hoy en día prácticamente no se utiliza (Figura 5).
. Grúa hidróulicq. se caracteriza por la rapidez y sencillez con que efectúa la carga de madera, aun-
que sea más cara, requiera mayor potencia y tenga un mantenimiento más complejo. Su utilización
como apero se ha generalizado.
Para instalar una grua hidráulica en un t¡actor agdcola es necesario disponer de los siguientes disposi-
tivos : (Figura 6)
Bomba hidráulica acoplable a la toma de fuerza del tractor, caso de no tener salida hidráulica.
-
Depósito de aceite de1 circuito hidráulico.
-
Distribuidor de presión 1l t.
Grua propiamente dicha, con los elementos que se expondrán en el apartado dedicado al tractor auto-
cargador (2). Además, debe disponer de una sujección para transporte en canetera (3) y un acopla-
miento robusto al chasis del tractor en su parte más baja (4).
200
La técnica y los matefiales utilizados en el aprcvechamiento maderero
En cualquier caso, es conveniente que la grúa disponga de un pequeño cabrestante auxiliar para acce-
der a la madera cuando se encuent¡e en una situación poco accesible.
Cable de maniobra, para accionar a distancia el embrague o freno del tomo del cabrestante o la
grua. cuando su accionamiento es mecánico.
Poleas de derivación.
En cuanto a las condiciones de utilización y formas de organización del tabajo de desembosque mediante
tractores agrícolas, dependen de que su adaptación se oriente al trabajo por anastre o a la carga en remolque, pero
en ambos casos son las mismas que en el caso de los tractorcs forestales (Apartados 2.3 y 2.4) , con las salveda-
des de que no pueden entrar en el monte cuando la pendiente supera el 15/200" - en este caso. se pueden usg
para cablear la madera desde una pista - y de que su productividad se reduce mucho con respecto a aquellos. '
201
El aprovechamiento maderero
Como otras rcferencias a los rendimientos en condiciones distintas de este tipo de máquinas que se emple-
an en la saca, se pueden cita¡ las siguientes:
Tabla Droductividad
. IBERSILVA (1993) proporciona como valor
medio para sus aprovechanientos de eucalip c|:Ér (nr porhoE pbducriva)
to en el suroeste, también con sistema de
madera cort4 el de 20,2 nf c/c porjomada.
I En realidad, una de las máquinas es un autocargadgr de fabr¡cac¡ón española, de la casa gallega Fo¡ca¡; pero
se agrupó con los tractores agrícolas adaptados (en una de las claras, un Masey-Ferguson adaptado y, en los res-
tantes, dos Gue¡ra fiIH800), por la similaridad, en el caso observado, de su volumen de carga.
Por 1o que respecta a las medidas de seguridad en su utilización, además de lo indicado al t¡atar de los dis-
positivos de protección y de las técnicas de conducción para evitar el ruelco longitudinal o "encabritamiento",
es de aplicación lo indicado en los capítulos dedjcados a los tractores forestales.
202
La técnica y Los materiales utilizados en et aprovechamiento madercro
El medio más adecuado para el desembosque dc madera es el t¡actor forestal en alguna de sus moda-
lidades. También es frecuente la utilización de otros medios como el tractor agrícola, camión todo tereno
o "carroceta". pe¡o su escasa adaptación a las dificultades del medio forestal circunscriben su uso a los
trabajos de "cableo" desde pistas o a terrenos más accesibles y, airn en estos casos, se prcsentan problemas
de productividad y de seguridad con respecto a los tractores forestales.
A 1o largo de este apartado se analizan las condiciones que debe reunir un tractor forestal para despla-
zarse por el monte y desemboscar la madera. Asimismo. se discutirán las caracteristicas técnicas que per-
miten un rendimiento máximo compatible con la seguridad en los aprovechamientos lorestales.
E1 desplazamiento del tractor cargado exige vencer el rozamjento o "resistencia a 1a rodadura" entre el
tractor y el suelo, así como las ñlerzas debidas al peso del propio tractor y de la carga que mueve (estas
últimas, agravadas por la pendiente en la que frecuentemente debe desar¡ollarse el trabajo forestal). Estas
resistencias al desplazamiento exigen un robusto diseño del bactor, tal que la fuerza de tracción generada
por el motor y transmitida a los distintos órganos sea suficiente para vencerlas.
Por otra pane, la escasa adherencia de los suelos forestales exige también que, para que el tractor se
desplace. su t¡en de rodaje proporcione el suficiente agarre.
a ) Fuerza de tracción.
Para que el tractor desarolle la suficiente fuerza tractora debe ser dotado de un motor que proporcio-
ne elevada potencia, capaz además de alcanzar su par máximo a un régimen bajo.
. Potencia: hasta hace pocos años, la tendencia ha sido su aumento buscando la productividar! pero los
problemas de peso excesivo y con él de compactación y degradación del suelo forestal, han hecho retro-
ceder tal tendencia evolutiva, situándose hoy en día la potencia de los t¡actores de fabricación y uso en
Euopa entre 100 y 120 CV en los tractores de arrastre y por debajo de los 220 CV en autocargadores.
. Velocidad: la mayoría de los tractores poseen sistemas de reducción que permiten aprovechar al
máximo su potencia a velocidades cercanas a I km/h, alcanzando fuerzas máximas de t¡acción de
alrededor de 20 t.
b) Fuerza de adherencia.
La fuerza de tracción sólo pueile desarollarse si la adherencia entre el suelo y el tren de rodaje lo permi-
te (en caso contrario, las ruedas o cadenas patinan, absorbiendo la fueza sin aprovecharla). La fuerza de adhe-
rencia es mayor cuanto mayor es el peso sobre las ruedas tractoras y mayor es el coeficiente de adherencia
entre e! tren de rodaje y el suelo. Ello obliga a que el tractor forcstal tenga las siguientes características:
203
El aprovechamiento madererc
Peso elevado.
b.l) Tracción total: la tmcción a todos los ejes es fundamental, pues en caso contrario muchas zonas del
monte ¡esultarían inaccesibles por falta de adherencia. Como es obvio, todos los ejes con tracción
deben montar un puente de transmisión con diferencial, con la función de permitir el giro de las rue-
das del mismo eje a diferentes velocidades cuando el tmctor tmza curvas.
El diferencial puede resultar un inconveniente en los casos en los que, por las ca¡acterísticas del suelo,
una sola de las ruedas de un determinado eje no tiene adherencia. En estos casos, se transmitiría a dicha
rueda mayor fuerza, incrementándose el patinado. Es por ello por lo que muchos tractores poseen un blo-
queador que interviene sobre el diferencial de manera que actúe únicamente en los virajes y en el paso de
obstáculos, pero no en los desplazamientos rectilíneos (Figura 1).
b.2) Peso: para evitar los problemas de falta de adherencia, su valor debe ser alto, pero no demasiado, por
dos razone':
. Una parte importante de la potencia del motor se invierte en mover el peso propio del tractor.
. La degradación del suelo forestal está directamente ¡elacionada con la presión ejercida, y ésta
depende del peso de la máquina.
En Ia práctica, el peso del tractor se relaciona con Ia potelcia, haciéndose mayor al aumentar ésta
(Figura 2).
b.3) Coeficiente de adherencia: la adherencia también se puede aumentar incrementando este coeficien-
te, que depende del tipo de suelo y de las caractedsticas del t¡en de rodaje. En general, excepto en
terrenos arenosos, el coeficiente de adherencia es mayor a medida que aumenta la superficie de con-
tacto con el suelo y por tanto resultan mejores los tractores de cadena, mas su escasa velocidad y peor
movilidad en terrenos escabrosos hace que se utilicen menos que los tmctores de neumáticos en las
condiciones españolas.
204
La técnica y los materiales utilizados en et aprcvechamiento maderera
Respecto a los tractores de ruedas o neumáticos, la evolución en los últimos años en favo¡ de la adhe-
rencia ha sido muy considerable. Se ha aumentado la superficie de apoyo a base de, por un lado, incre-
mentar las dimensiones de las ruedas y, por otro, mejorar el perfil del neumático evolucionando desde las
ruedas tóricas a las ruedas radiales y de éstas a las llamadas de baja prestón.
Otra línea de desarrollo consiste en el aumento del número de ruedas del tractor, existiendo tractores
de ocho ruedas, generalmente mediante la incorporación de ¡uedas en tándem (óogies). Estas adaptacio-
nes y otros acceso¡ios con efectos favorables sobre la adherencia (cadenas, semiorugas) se tratarán con
detalle en el Apartado 2.2.2.
La necesidad de salvar obstáculos como piedras, tocones o taludes obliga a diseñar los tractores con
las siguientes características:
a) Altüra del chasis 1o más elevada posible para superar los obstáculos, pero no tanto como para que la
subida del centro de gravedad empeore excesivamente su estabilidad. En Ia práctica, la altura del cha-
sis oscila entre 40 y algo más de 65 cm.
b) Ruedas de gran diámetro que permitan sobrepasar fácilmente los obstáculos que se encuentran en el
camino. Es cada vez más normal que los neumáticos convencionales superen el metro y medio de diá-
metro.
Los trenes de rodaje de cadenas deben presentar unos ángulos de ataque y salida de la cadena muy
pequeños, para superar de forma progresiva y suave los obstáculos.
c) Superficie de apoyo del tren,de rodaje ad¿ptada al poder portante del suelo. Dada la conjunción
del peso elevado del tractor y la ftagilidad de muchos suelos forestales, hay peligro de hundimiento del
tractor en el terreno y de compactación. Por ello, otra línea de diseño trata de minimizar estos efectos
limitando el peso y repartiéndolo en mayor superficie a través del tren de rodaje.
205
El aprovechamiento maderero
d) Eje delantero y/o trasero oscilantes, de forma que en casi todo momento las ruedas estén en contac-
to con el suelo. Ello se puede obtener construyendo los ejes de forma que permitan este movimiento.
o bien dotando a la unión de los semichasis de los tractores articulados de la posibilidad de bascular
rcspecto a su eje longitudinal. Este es también uno de los objetivos del montaje de pares de neumáti-.
cos oscilantes en tándem (áogles).
La movilidad del tractor obliga a que éste. tenga un radio de giro lo más pequeño posible, asi como a
que sus dimensiones sean reducidas. La manejabilidad supone facilidad en la conducción del tractor -
dirección asistida, embrague automático, frenos asistidos, etc.-
a) Dimensiones: la anchura del tractor raramente supera los 2,5 m, siendo frecuentes los 2 m e incluso
existen tractores aún más estrechos, especialmente diseñados para cortas de mejora. En cuanto a su lon-
gitud, oscila entre los 3 m en tractorcs para claras y los 8 m de algunos autocargadores.
b) Radio de giro: para el caso de tmctores oruga, el giro se logra inmovilizando un lateral del trcn de
rodaje, con 1o que el radio de giro equivale a la longitud del tren de rodaje.
En los tractores de ruedas, el radio de giro sería muy grande si montaran una dirección convencional
como la de los vehículos de carretera (sistema Ackerman), dado que poseen ruedas de grandes dimensio-
nes. Para evita¡lo. los tractores lorestales de ruedas se diseñan incorporando un sistema articulado de
dirección, consistente en disponer los ejes en dos semichasis independientes unidos por una articulación
que hace de eje de giro. El giro no se consigue variando el ángulo de las ruedas con respecto al chasis (de
hecho, las ruedas son siempre paralelas a cada semichasis), sino por el movimiento, mediante uno o dos
cilindros hidráulicos de doble efecto, de un semichasis con respecto al otro (Figura 3).
La unión de ambos semichasis suele permitir además. cierto basculamiento en el plano vertical
(Figura 4).Como se ha indicado, esto mejora la adherencia y la estabilidad.
Una última ventaja del sistema articulado es que las ruedas traseras desc¡iben la misma trayectoria que
las delanteras. De esta forma, el conductor sólo tiene que preocuparse, al salvar los obstáculos, de supe-
rarlos con las ruedas delanteras.
c) 'Iransmisión: es seguramente el s¡stema del que existe más diversidad en los tractores forestales. La
transmisión clásica, formada por un embrague monodisco (o con mucha frecuencia dos embragues,
uno al eje de la caja de cambios y otro al eje de la toma de fuerza), una reductom y una caja de cam-
bios (Figura 5), presenta los siguientes inconvenientes en su aplicación a los tractores forestales:
206
La técnica y los matefiales utilizados en el aprcvechamiento maderero
tl-
/\h\/h
a
_ltrIl\_,
ffiffi
UD- U '-GI
,
U
FiguQ 4: Movirn¡entos del tractot, en el
plano vettícal y hot¡zontal.
1. Motol
5 2. Embrague l
Ca¡a de camb¡os
Eje de trcnsm¡s¡ón
al cabestrcnte
I 5. Cabrestante o malacate
6. Eje delantero con diferenc¡al
7. Aryueta de d¡stribuc¡ón
L Eje pinc¡pal de üansmisión
L Eje t@serc con dit'erenc¡al
. Dificultad de aprovechamiento de la potencia del motor: Sea un tnctor con V velocidades, que al
par máximo le permiten desarrollar las fuerzas Et,,...Et,; sólo cuando los requerimientos de fuerza
del tractor sean iguales a estos valores se aprovecha toda la potencia del motor, pero en los valores
intermedios el tractor deberá funcionar proporcionando esfuerzos inferiores a los que podría des-
arrollar el motor.
. Dificultad de conducción: los continuos cambios de pendiente y obstáculos que presenta el terreno
requieren una adaptación continua de la fuerza de tracción que obliga a un cambio ininterrumpido
de velocidades si se quiere aprovechar su potencia al máximo - o a conducir a velocidades reduci-
das pam tener una reserya de fuerza -. El cambio frecuente hace la conducción incómoda y además
desgasta rápidamente el embrague, pudiendo incluso poner en peligro la estabilidad longitudinal
del tractor
Estos inconvenientes pueden soslayarse con la incorporación del convertidor de par a la trasmisión en
lugar del embrague convencional. Se conoce entonces como "transmisión hidrodinámico-mecánica".
EI convertidor de par es un embrague hidráulico en el que se intercalan, entre el impulsor (movido por
el motor) y el rotor (que mueve la transmisión), unos álabes que, de acuerdo con los requerimientos de
potencia del tractot pueden cambiar de orientación modificando Ia velocidad del fluido que circula por el
embrague y, por tanto, aumentando o disminuyendo la velocidad del tmctor a costa de disminui¡ o aumen-
tar el esfuezo de tracción disponible. Sus elementos se muestran en la Figura 6.
207
EI aprcvechamiento maderero
Figura 6:
Conveft¡dor de
par.
Se necesita un número mínimo de revoluciones del motor (y por tanto del impulsor) para que el fluido
sea capaz de mover el ese régimen - aproximadamente 500 rpm. - el novimiento del
rótor A partir de
rotor es paulatinamente creciente, no entrando bruscamente en movimiento como un embrague clási-
co. Es, por tanto, imposible que se cale el motor.
Cuando el tmctor se encuentra con un obstáculo o una pendiente que exige una nayor potencia, auto-
máticamente los álabes cambian de inclinación haciendo que el rótor gire más despacio (pero con mas
fugrza rotatoria). funcionando el tractor como si hubiese cambiado a una velocidad inferior
No es que con el convertidor de par se pueda prescindir del cambio de velocidades, pero sí puede hacer
que se necesiten menos marchas, y desde luego no es necesario realizar cambios con tanta frecuencia, per-
diendo tiempo e impulso, dado que en cada marcha se amplifica el rango de velocidades y esfuerzos de
tracción. En la Figura 7 se muestran los diagramas Fuerza de tracción/velocidad para una transmisión
mecánica e hid¡odinámico-mecánica.
/\ ¡'
,^\.
,/'\¡, a'
-->*_-_::s-_
l0 20
Velocidad
(Km^)
208
La técnica y los mate ales utilizados en el aprovechamiento maderero
foo
Corvertidor de pa¡
-
5O
Cuando se dispone de un convertido¡ de par, la caja de cambios suele ser diferente a la clásica dado
que no es necesario disponer de tantas marchas y además, porque si bien al ralentí el motor no tiene fuer-
za para mover el eje primario, sí habría tendencia (si las velocidades estuvieran enAranadas) a acuñarse los
piñones de las marchas ¡ dificultar su manejo.
Es por ello por lo que la caja de cambios, después del convertidor de par, es del tipo denominado "ser-
votransmisión", formada por tres a cinco juegos de engranajes (Figura 9) con las siguientes funciones:
2
1. Corcna
3
2. Satér¿es
3. Planetaio
4. Eje de enttada
5. Ee de salida
i "f::"".-
F¡gura 9:
SeNocambio.
209
Et aprovechamiento madererc
. l - Marcha corla
. 2 - Marcha larga
. 3 - Marcha at¡ás
. 4 - Marcha adelante
En la Figura l0 se representa una cadena cinemática tipica con conveÍidor de par, aunque es posible
encontrar múltiples variantes.
ol \I 1.- Motol
\ 2.- Conveft¡dor de
Otra solución menos común para la transmisión eS el denominado multiembrague. El embrague está
integrado por tantos discos como marchas tiene el motor, resultando el cambio de marchas un simple cam-
bio de disco de ernbrague.
La cadena cinemática más evolucionada es la transmisión hidrostática, bien en forma parcial, o bien en
su totalidad:
210
La técnica y los materiales ut¡tizados en el aprovechamiento madereÍo
' Lct transmísión hidrostáti.a propiamente dicha o completa está formada por una bomba hidráulica,
un circuito hidráulico complejo que conduce el aceite a presión a tantos motores hidráulicos como
ruedas y tomas de fuerza tenga el tmctor (Figum l3).
**
l'.2. Bomba h¡drcuica l
3. D¡stt¡bu¡dor de pres¡ón
Motot h¡dtául¡co
14. _
':-.-..'
F¡gurc 13: Esquema s¡rnplificado de una transm¡s¡ón hidtostática completa.
El régimen del motor puede ser prácticamente continuo, no requiriéndose acelerarlo para ele-
- var el régimen y el par cuando se necesita aumentar el esfuerzo. Ello supone. en teoría. un
menor mantenimiento del motor v una mavor duración.
211
EI aprcvechamiento maderero
r
[,;;;;-b
I
I
ll \lornrrq I r aon(\ior
lt-\lororJ.t-\<n-
E
a rquelr5 de di:tIibución. diferenci.r-
2't2
La técnica y ios materiales utilizados en el aprcvechamiento maderero
Como factor de seguddad en el ftenado del tractor, se dispone, además de un fteno de estacionamien-
to, el de la pala frontal, que puede ser aplicada al suelo inmovilizando el tractor, como se aprecia en la
(Figura 17).
[Link].- Seguridad.
Los principales esgos en el trabajo con tmctores forestales tienen lugar durante Ia saca en sentido des-
cendente o, en terrenos en pendiente, por el riesgo de vuelco lateral o incluso longitudinal.
como elemento de seguridad pasiva, el tractor debe estar diseñado adecuadamente pam que, en caso
de r,'uelco, se proteja la integridad del operario. A este respecto, debe cumplir la normativa internacional
de homologación de cabinas antivuelco (ROPS). Otras medidas preventivas en relación con el peligro de
welco son las sisuientes:
213
EI aprovecham¡ento maderero
En su constl'ucción, se opta por una solución intennedia donde en teoria la estabilidad está garantiza-
da er pendientes latenles del 357o, aunque en la realidad el límitc cs muy inferior, debido a la existencia
de obstáculos que desequilibran al tractor y a quc cl centro de gravedad del tractor articulado cambia de
posición desfavorablemente cuando éste gira hacia la pendiente.
Una vez más, el desarrollo de los trenes de rodaje ha mejorado en gran medida la estabilidad trans-
yersal. Dotando al tren de rodaje de óogies se consigue una dismilución de los desequiliblios porque, al
sobrepasar un obstáculo , el eje del óogle sólo se levanta sobre el suelo en una altura equivalente a la mitad
de la del obstáculo (Figuras 1 8 y 19).
b) Estabilidad en el sentido de la marcha: el ffactor será más estable cuanto más bajo y adelantado se
sitúe su centro de gmvedad. Por ello. al contrario de lo que sucede en los tractores agrícolas, la mayor
parte del peso se situa en la parte delantera del tractor. Con el tractor sin carga, al eje delantero le
coüesponden dos tercios del peso del vehículo y al trasero el tercio restante.
[Link].- Bobustez.
Por último, otra importante condición que se exige a un tractol' forestal es su robustez, como con-
secuencia de la dureza de los trabajos que realiza y de las condiciones en las que se desarrolla dicho
trabajo.
214
La técnica y los ñateriales utitizados en el aprovechamiento madererc
Ello obliga a disponer de un chasis especialmelte resistente para proteger los órganos de la máquina
de los golpes. así como del polvo y barro que pueden deteriorarlos.
Es particularmente interesante dotar al tractor de una pala lrontal para eliminar pequeños obstáculos o
ab r trochas, además de otras funciones (apilar madem. anclaie,....).
El moto¡ debe ser Dlesel porque, además de su mayor vida, consume menos y del combustible más
barato. También. al ser más pesado, p¡oporciona una mayor tara, mejorando la adherencia.
Dentro de los motores Diesel, interesan los motores lentos, (también más robustos, económicos y
pesados que los r'ápidos), con relación carre¡a-diámetro del émbolo pequeña, (más fiables y eco-
nómicos. pero más ligeros que los de relación alta), y con un número de cilindros elevado a costa
de un nenor volumen, pues aunque proporcionen peor rendimiento de la combustión, son más
robustos y pesados.
En cuanto a la tu¡boalimentación, la elección no es siempre muy clara: a las ventajas de los moto-
res turboalimentados (invariabilidad de la potencia con la altitud economía y mayor aceleración),
se contraponen su mayor ligereza e inferior robustez a igualdad de potencia.
Los neumáticos son los elementos del tractor que tienen como misiones más importantes:
' Transmitir al suelo la fuerza de tracción (adherencia) que llega a los ejes tractores, procedente del
par motor.
215
El aprovechamiento maderero
y por ser muy heterogéneo. Las condiciones cambian constantemente al variar las cualidades fisicas del
suelo, la humedad la pendiente, la cubierta vegetal, la pedregosidad y los obstáculos naturales. Esta varia-
bilidad dificulta extraordina¡amente Ia transitabilidad del tractor y es 1a causa de que. con mucha fre-
cuencia, se presenten situaciones límite tanto de estabilidad como de adherencia.
Se espera de un neumático forestal que proporcione seguridad fiabilidad y alto rendimiento (adheren-
cia) a la máquina bajo Ia que se monta. Por consiguiente, se le exige que sea duro, para resistir los sobre-
esfuerzos a que se vc sometido al acometer obstáculos; que sea resistente a los pinchazos y a los cortes de
las rocas; que sea elástico para absorber los esfue[os derivados del tránsito sobre un medio heterogéneo;
que sea polivalente para adaptarse a situaciones diversas, y que sea lo más barato posible, para que Ios cos-
tes de reposición no sean tan altos que obliguen a utilizar unos neumáticos más ho¡as de las que serían
recomendables siguiendo criterios de seguridad.,
En definitiva, a un neumático se 1e piden demasiadas cosas, y algunas de ellas son antagónicas. El dise-
ño y f'abricación de un neumático contemplau y tratan de conjugar todas estas exigencias y, para ello, los
fabricantes utilizan y tecnologías muy sofisticadas que, en general, son desconocidas e infravaloradas por
el usuario. Es por esta causa por lo que los neumáticos destinados a los tmctores forestales deberian esco-
gerse cuidadosamente, de acuerdo con la lunción que tengan que desarrollar.
Los tnctores forestales son vehículos cuya potencia oscila entre 100 y 175 C! con 4, 6 u 8 ruedas, en
general todas tractoras, que desarrollan velocidades pequeñas (entre I y 20 km/h), con chasis articulado y
dirección por giro de un semichasis respecto al otro. El tipo de trabajo desa¡rollado depende del tipo de
tractor. Los autocargadores están diseñados para tmnsportar la madera totalmente suspendida sobre el
remolque, mientras que los tractores arrastradores desemboscan la madera ar¡ast¡ándola sobre el suelo
forestal. Circunstancialmente pueden realizar trabajos de empuje con la cuchilla delantera. El terreno por
donde circulan es suelo forestal, distinguido por la elevada pendiente, la abundancia de obstáculos (toco-
nes, restos de material leñoso, piedras, rocas y otros materiales de carácter abrasivo y cortante), así como
por su escasa adherencia y su relativa facilidad de deformación y, por tanto, compactación.
Los neumáticos forestales son los únicos diseñados para trabajar en tales circunstancias. Son neumáti-
cos anchos con una amplia superficie de contacto con el suelo que permite distribuir mejor el peso y redu-
cir la compactación, favoreciendo la capacidad tractora de la máquina. Su escultura, a base de tacos altos,
resistentes al arranque, permite el anclaje sobre el suelo paliando en pafte la falta de adhercncia del con-
junto suelo-neumático (Figura 2l).
Banda prctectarc
Carcasa de nylon
-
216
La técnica y los materiales utilizados en el aprovechamiento maderero
Su estructum admite una capacidad de carga elevada como resultado del trabajo que realizan. Esta
caracteristica es la causa de que prácticamente todas las cubiertas tengan una arquitectura convencional
reforzada. No se utiliza la arquitectura radial (Figura 22).
La presión de inflado del neumático es una caracte¡ística determinante del comportamiento del mismo
y está estrechamente ligada a la arquitectura de la cubierta y a la carga. Los neumáticos forestales deben
tmnsmitir bajas presiones al suelo para evitar su compactación, pero, al mismo tiempo, deben soportar car-
gas muy altas. Los fabricantes, en sus catálogos, exponen la presión ideal de trabajo en función de la carga
y la velocidad. Una presión más baja de la recomendada mejora la movilidad del tractor al adaptarse a los
obstáculos, sin embargo la cubierta sufre unas deformaciones que disminuyen su vida útil. Una sobre-
presión aumenta la profundidad de las rodadas y la compactación del suelo, dificultando la superación de
obstáculos y la conducción.
Es imprescindible una elevada resistencia a cortes y perforaciones, tanto en la banda de rodadura como
en los flancos y en la unión ent¡e la cubierta y la llanta. Esto exige que la estructum de la cubierta este
reforzada habitualmente con mallas de cable de acero por debajo de la banda de rodamiento. Los flancos
son, generalmente, los puntos débiles del neumático y deben ser objeto de especial atención utilizando
gomas más anchas y más resistentes.
La unión entre el talón y la llanta, así como la váhula de inflado deben estar protegidos para impedir
la entrada de cuerpos extraños.
2't7
EI aprovechamiento maderero
Los tractores arrashadores o skídders se camcterizan por desemboscar la madera por arrastre. Lo más
frecuente es que el extremo basal del fuste se suspenda del tractor, mientms el otro es arrastrado en con-
tacto con el terreno (Figura I ).
Sólo en el caso de que la madera sea corta (longitud inferior a 2,5 metros) y haya sido reunida previamente
en pilas de 3 a 6 estércos, el transporte se realiza con las trozas totalmente suspendidas (Figura 2).
F¡gura 1: Desembosque en foma semiarrastrada por Figurc 2: Desembosque en suspensión (en "paquetes")
med¡o de skidder. pot medio de skidder
El skidder más utilizado en España es un tmctor de tamaño relativamente reducido, afiiculado, con el motor
y la cabina montados en el semichasis delantero, y los elementos de tabajo y carga en el trasero. Puede mon-
tar en el semichasis trasero uno o dos caáreslan les (Figura 3) en los que se arrollan sendos cables de acero que
se accionan a través de la toma de fuerza del tractor
214
La técnica y los matefiales utilizados en el aprovechamiento maderero
2.- Tambor
3.- Ernbrcgue
4.- Reductorc
5.-E¡e de trcnsm¡s¡ón
a.l) La reductora. Recibe la fuerza de la caja de transmisión o directamente del embrague, transforman-
do el movimiento circular longitudinal en circular transversal (sistema tornillo sinfin- corona) y redu-
ciendo la velocidad de rotación hasta l0 ó 20 rpm para aumentar la fuerza de tracción al máximo.
a.2) El tambor. Aloja y da fuerza y movimiento al cable tractor Debe admitir ent¡e 50 y 175 metros de
cable de l2 a 25 mm de diámetro. Lo ideal es que sea de tipo Seale con hilos cruzados preformados
(Cf. capítulo 2.5.).
a.3) El embrague. Pgrmite acoplar y desacoplar el movimiento de la reductora con el tambor Si bien exis-
ten sistemas necánicos, los r¡ás utilizados son los de accionamiento hidráulico o elect¡oneumático
por su ventaja de poderse maniobrar más rápidamente. Esta cualidad es muy importante cuando por
razones de estabilidad u otras situaciones de pelig¡o conviene soltar la carga con rapidez.
a.4) El freno. Al igual que el embrague. el freno juega un papel decisivo en la seguridad de la explota-
ció1. Existen muchos tipos, pudiendo actuar sob¡e diferentes niveles de la cadena cinemática. Los
más cor entes actúan sobre el tambor mediante accionamiento hidÉulico.
a.5) Los mandos de accionamiento del cabrestante. Suelen ser palancas situadas en la cabina que actú-
an sobre el tambor del cabrestante mecánica o hidráulicamente. También pueden situarse exterior-
lnente, junto al cabrestante. con la única ventaja de poder controlar mejor la fase de reunión de la
madera. En este último caso suelen ser de accionamiento eléctrico.
Más sofisticados son los mandos por radio, que permiten dirigir la reunión a una distancia de hasta
varias decenas de metros. Su interés radica en la posibilidad de que una sola persona pueda efectuar el des-
embosque. Así, el maquinista, una vez situado el tractoÍ en la posición de arrastre, suelta el freno del
cabrcstante y acerca el cable hasta la madera a desemboscar Engancha las trozas al cable tmctor y, median-
te el mando a distancia acciona el tambor para recoger con lo que no es necesaro un operario auxiliar, sino
que e] maquinista acompaña a la madera durante el arrastre pudiendo, a 1o largo del recorrido, manipular
el funcionamiento del cabrestante para salvar más fácilmente los obstáculos del terreno.
219
El aprovechamiento maderero
b) Desembosque por cableo desde Ia pista: Si existe una red de vías de saca suficientemente densa para
que pueda sacarse la made¡a sin necesidad de que el arrastrador transite fuera de ellas, el skidder ctr-
cula por una via y el tructorista 10 fija en la posición más cercana a la madera. El aludante - o el mismo
tracto¡ista, si dispone de control remoto - ap¡oxima el extremo libre del cable a la madera, enlazándo-
la. Posteriormente se recoge el cable, reuniendo las t¡ozas en la vía de saca o sus proximidades -talud-
Una vez allí, el ayudante o el propio tractorista desengancha la madera y luelve a tirar de1 cable trac-
tor para iniciar un nuevo ciclo.
Este método es propio de pendientes muy fuertes o terrenos muy dificiles por otros motivos- aflora-
mientos rocosos, escabrosidad, ...) en que se arrastra 1a madera desde pistas temporales abiertas según
líneas de nivel separadas 40-80 metIos y generalmente en sentido ascendente (por ser más fácil la exten-
sión del cable y más controlado el arrastre de la carga), tal como se puede apreciar en la Figura 9, aunque
en este caso se trata de un tractor agrícola adaptado al trabajo como aüastrador.
Es un sistema que puede producir muchos daños, tanto por la apertura de pistas necesaria como por
los daños causados por la madera en arrastre total en largas distancias (especialmente si hay masa resi-
dual). Por ello, debe limitarse su uso a los casos en que sea imprescindible y los daños causados sean
moderados.
En realidad, como se verá, este sistema puede considerarse, más que un tipo de desembosque con
skidder, ]una variante de desembosque con cable, concretamente el sistema conocido como "a cabo per-
dido".
c) Desemboque por cableo "cerrado" desde la pista: Se trata de una vadante del caso anterior, en el
que el tractor funciona únicamente como elemento motriz del tomo, disponiendo de un doble cabres-
tante. Uno de accionamiento del cable tractor y el otro que soporta un cable de retorno para así, una
vez que se desenganchen las trozas, hacer volver al cable tractor hasta la zona de corta sin necesidad
de que el ayudante acompañe a la madera durante el arrastre. Mientras tanto puede lazar las siguientes
trozas a extmer (Figura 8).-
2La necesidad de establecer una polea de derivación hace el montaje más lento que la simple extensión de¡ cable, lo
que hace que compense cuando hay mucha madera que arrastrar desde cada posición (arrastres largos de cortas a
hecho, por ejemplo).
222
La técnica y los matefiates utitizados en el aprovechamiento madercro
El desembosque de madera "en largo" - fustes enteros o árbores completos, en ocasiones trozas
lar-
gas - se sirve de las tres modalidades descritas (desplazamiento
del skid(ler a través del monte, desem-
bosque desde pista y cableo cerrado) con ciertos elementos comunes ar ciclo
de trabajo que desarrolla-
mos a continuación. Si se utiliza como referencia la primera modalidad, caso
más coiriente en España,
los elementos del ciclo de trabajo son los siguientes;
a) Despfazamiento del tractor: consume un 30-40 % del tiempo del ciclo, para
distancias de desem_
bosque de 150-200 metros. La reducción de este tiempo se debe ¡ealizar
aóortando las distancias de
desembosque (si es posible) u organizando mejor la red de aüastraderos para
evltar maniobras y tiem-
pos muertos. Así, Ia posibilidad de aumentar la velocidad media se
basa más en evitar íitascos v tiem-
pos muertos y en prácticar el "winch on the go" pan sarvar obstáculos (pero
sin abusar, pues sufre eJ
cable y se producen más daños ar suelo) que en conducir más cleprisa - lo que ."rulta péligroro,
cialmente en vacío -. "sp"-
223
El ap rovech a m ie nto mad erero
- Sc compone cada cicro de carga de un cierto número de rcu'ioncs. en cada una de las cualcs se extien-
Jc el c,rble. je enttncltJ una o r¡riJs piczrs ,e fc(,,!e el c,lble.
¡
En cuarto alos sistenas ¿le etrgrarclre. existcn dos grandes glupos:
' sistemas de gancho. poco cmpreados [Link]. son [Link] ile ¡r'[Link]
agricolas y rnacrcra irc
pequeñas dimensiones y de risiog'afias no excesivarrente
complicaclas ipueden desenga^charse
con cierta facilidad).
Sísten¡as de órrr'1e, en clue cl
cable principal te¡mina cn ut)
renlate o gancho. y lieva dcs_
lizando a su largo varios
Lrlrcles, sean de c¿rdena o de
cable, que se pasan alredcdor
de las testas de las trozas (o dc
los glupos de árboies). tal
como ilustr¿r la Figura 10.
S6.
de bucles de cadena (sistema de
chapa l/ bola), pol su mayor robus-
tez y la facilidad de reparación, pero
en 1os paises más desarrollados ticn-
de a [Link] el uso dc bucles dc
c¡ble (llamados cslingas de cable o
¿/¡oÁz¡r) polque son mucho m¿is
ligeros a iguaidad de resistetrcia.
. EI enganche por /a coz es el más conveniente cuando se pueda llevar a cabo un buen apeo planifi-
cado ya que tiene algunas ventajas (transmisión más eficaz de la carga, con mayor adherencia del
tren trasero; enganche más seguro y menor efecto erosivo en fustes enteros).
. El enganche por la cogolla es preferible porque facilita el propio enganche (lo que es importante
en grandes fustes) y ¡educe sus tiempos básicos, permitiendo además el uso de eslingas más cor-
tas. En algunos casos (árboles completos en coníferas de porte más o menos piramidal) se pueden
reducir de esta mane¡a los daños al suelo.
En cuanto a la organización del trabajo, si lo que prima es el rendimiento lo ideal es contar con un ope-
rario auxilia¡ en zona de corta que vaya disponiendo las eslingas para que, en el momento de llegada del
tractor, no haya más que soltar cable, enganchar y recoger El operario auxiliar, además, acompaña la reu-
nión de la carga con lo que puede prever y resolver atascos y otros problemas. Esto exige al menos dos
juegos de chokers o btcles de cadena.
En España, es común que el tractorista conduzca solo, pare el tractor, extienda el cable, r,rrelva al trac-
tor y 10 recoja, perdiendo con ello mucho tiempo y sin poder acompañar la reunión de la madera. Para
paliar parcialmente esta mala organización, si no es posible o rentable contar con operarios auxiliares, es
muy útil el control remoto del cabrestante.
En cuanto al tamaño de la carga, los tractores de arrastre más comunes en España pueden transportar
holgadamente entre tres y seis toneladas de madera (según el sentido de la saca, la pendiente, etc). La limi-
tación de tamaño de la carga frecuentemente se produce más bien por volumen o por complejidad del engan-
che y desenganche que por peso. En general, se puede decir que el número de fustes arrastados en nues-
tras latitudes oscila ent¡e tres a cuatro dependiendo de su dimensión y del sentido de la saca, para madera
de cortas finales, y puede superar los 20, enganchados en hatos de tles a diez fustes o iirboles, para made-
ra de pequeñas dimensiones (en todo caso, más de l2 a l5 enganches por viaje suele resultar engorroso).
EI número de operaciones de reunión por cada ciclo es tambien variable (entre una sola y más de
cinco), dependiendo sobre todo de Ia densidad de corta (a mayor, menor número de reuniones), del tipo de
corta (menor en cortas a hecho) y de si hay o no algún tipo de reunión previa.
c) Descarga de la madera: suele consumir el restante l0-157o del tiempo. Es sencilla, pues basta con
soltar cable y desenganchar los bucles, recuperar las cadenas o eslingas y luego reapilar con la pala
delantem si es necesario.
Se puede ganar tiempo con un operario auxiliar en cargadero, que suelte el conjunto de bucles del trac-
tor y se quede desenganchaúdo la madera mientras este se aproxima a volver a cargar Ello no suele ser
rentable salvo que haya otras funciones para dicho operario en el cargadero (por ejemplo, procesado en
sistemas de árboles completos o descortezado en los pocos casos en que se hace en monte).
225
El a p rovecha mie nto m ade re ro
En el caso de que el tksembosque de fustes mlercs con skidder u otro medio se lleve a cabo por
cableo desde pista, el rendimiento depende básicamente de la potencia de la máquina empleada para
arrastrar la madera, la distancia media de extensión del cuble - relacionada con la densidad de pistas
temporales -, la d¿rrsidad de corta, Ia espesura de la masa remanente (que plu:ede dificultar mucho el
¿¡rustre) y el tamafio medio de los fustes.
Si, como ocurre con cierta fiecuencia, el mismo tractor tiene que arrastrar la madera por pista hasta
un parque, el ¡endimiento de esta fase de la operación de desembosque dependerá del tipo de tractor,'
su potencia y capacidad de carga, y de Ia distqncit mediq s rccorrer por la pista y su estsdo.
- CBE, 1993: En dos cortas a hecho de pino gallego en Lousa (Portugal) para volúmenes uni-
tarios de entre 1,1 y 1,15 mr y densidades de corta entle 312 y 444 mllha, en todo caso con
corteza, siendo las pendientes medias en ambos casos del 40oá, la saca con un skidder LKT
8l produjo rendimientos de 6,4 a 8,8 m' por hora productiva (se desconocen las distancias
de desembosque en estas experiencias de estudio de tiempos)
- [Link] (2000) reporta, en cortas finales de acla¡eo sucesivo, los siguientes rendimientos en
función de la pendiente, el volumen unitario y [a distancia de arrastre:
+ 43 m3 porjomada, para pinos de 1,8 m', pendiente media del 25% y distancias medias
de arrastre de algo más de 300 m, habiéndose reunido con pares de mulas toda la made¡a.
+ 67 mr porjornada, para pinos de 1,0 mr, p€ndiente media del l0% y distancias medias
de arrastre de algo menos de 200 m, habiéndose reunido con pares de mulas eI 25o/o de la
madera.
+ 53 mr porjomada, para pinos de 2,5 m,, pendiente media del 35% y distancias medias de
arasae de algo miís de 500 m, habiéndose reunido con pares de mulas el 200á de la madera.
- Martin, F., 1999: Desembosque por cableo desde pista (distancia media de arrastre de
20 m) seguido de arrastre por pista (distancia media de 50 m), con una media de 9 fustes de
226
La técnica y los materiales utilizados en el aprcvechamiento madercro
0,27 m, c/c procedentes de una clara sobre una repoblación de pino silvestre en que la made-
ra había sido previamente reunida con animales. La pendiente media era del 37,5 o/[Link] rcrr,-
dimiento estimado como resultado de los cronometrajes fue de 4,6 m'c/c por hora produc-
tiva (3,02 por hora de presencia).
Si se tralz de órboles completos , Ios rendimientos se reducen porque la capacidad de carga se redu-
ce dado su mayor volumen y peso por m€tro cúbico extraído, y dada su mayo¡ dificultad de manejo y
arrastre o semiarrastre, siempre frente a los fustes enteros. Los factores que influyen son los mismos,
a\nqüe ahoru intet viene también Ia especíe y edad de los árboles en tanto condicionan, junto con la
espesura de la masa y su calidad de estación, la forma y volumen de sus copas.
. Árbolescompletossemiaraslrados:
López Tota, J. (1994): En una claxa sobre una repoblación de pino silvestre con pendiente
media del 37% y volumen unitario de 0,037 m' c/c por pie, estima el ¡endimiento de la reu-
nión y saca de árboles completos con skidder para distancias medias de unos 50 m. Los
á¡boles habían sido reunidos por mulas y agrupados en haces que el a¡,udante iba eslingan-
do con cadenas durante el desplazamiento del tactor en borde de calle, El ¡endimiento
medio resultante tras casi ul mes de seguimiento fue de 1,58 m3 c/c por hora de presencia
de un Caterpillar 518 equipado con cadenas en sus neumáticos delanteros.
Carrascosa, A. (1998): para una clara temprana sobre una repoblación (extracción de 600
pies/ha de 0,09 m,/árbol, con una pendiente media del 35%) estima el rendimiento de la
agrupación y saca de árboles completos mediante skidder, para una distancia de desembos-
que de 250 m, en 3,52 mr c/c por hora de presencia.
IBERSILVA (1993): la saca de eucaliptos en el suroeste se lleva a cabo, en montes con cierta
pendiente y sin terrazas anchas, por el sistema de iirboles completos, Para pendientes de entre
el 15 y el 30%, el arastre se realiza media¡te skfulder de grapa y pluma, con un rendimiento
medio de 6,2 m, c/c por hora de presencia, mientras que para pendientes mayores del 30%, se
prefiere el anastre con t¡actores de anastre de cabrestante - skidders conve¡cionales - que pro-
porcionan un rendimiento medio de 4,4 m, c/c por hora de presencia. Esta empresa distingue
también ente rendimientos medios de tractorcs de arrastre propios sacando árboles completos
(l1,9 mr porjornada) y tractores contratados (16,3 m3 por jornada).
Este sistema es raro en Europal se utiliza en España (además de en ciertos paises subdesarrollados)
porque es una modalidad autofinanciable con el matedal obtenido por saca en primeras claras de masas
espesasJ y causa unos daños reducidos. Condiciona su uso el que la densidad de corta sea relativamente
alta, para poder lormar pilas voluminosas sin grandes distancias de reunron.
Su principal inconveniente reside en que se infrautiliza la capacidad de carga del tractot que en este
caso se limita a pilas de una y media a tres toneladas en el caso más común. Además, el nivel de daños
uele ser alto (aunque menor que si se sacara en fustes o árboles completos).
227
Et aprcvechamiento madererc
V Y
Descarga Desplazamiento en vacio Extensió¡ de cable - Desplazamiento
Enganche de pila con carga
r O"'1".*u
"**tól ]
Las medidas organizativas para reducir el tiempo de desplazamiento son similares a las indicadas en
las modalidades de saca "en largo". En todo caso, el desplazamiento consume menos tiempo, pues la velo-
cidad del tractor se eleva algo al transportar cargas menos volumlnosas.
En cuanto al tiempo de carga, depende de si la pila estaba previamente preparada, con la cadena o cable
pasado de modo que sólo hay que hacer el enganche al cable principal del tractor; si el tractorista debe
bajar y preparar el bucle a tractor parado el tiempo se dobla. Esta medida de organización constituye la
principal mejora en cuanto a tiempos de carga.
Hay dos prácticas que pueden ser especialmente dañinas desde el punto de vista medioambiental, y son el
alTastle de pilas en distancias largas y la formación de pilas de tamaño excesivo, que se tmnsportan arfash?ndo
por el suelo. También es peligroso h¿bajar con calles estrechas, pues se producen daños en la masa residual.
El rendimiento de la saca de mqdera cotta en paquetes con bactot de anastue o skidder a)ando el
tractor üansita por el monte ría, denho de los rangos normales de potencia que oscilan entre 100 y 120
CV en España, ñrndamentalmente con /a distoncia de desembosque y las condiciones fisiográJicas, por'
que el tamaño de pila se adapta a la máxima capacidad del tractor (de 1,5 a 2 toneladas verdes en condi-
ciones usuales).
De acuerdo con Ambrosio Y. er a/ (2001), se aprecia también tma influencia - aunque débil - del volu-
men rmitario del rírbol exhaído. De acuerdo con este equipo, los rendimientos por hora productiva de la
saca con tractor forestal de arastre en paquetes en claras sobre repoblaciones de coníferas (a partir de los
estudios de tiempos de 8 claras) vienen dados por la siguiente ecuación predictiva
R (m3/hora de traba¡o) =
- Dd la distancia de desembosque, que en todos los casos estudiados fue hasta el borde de una pista
(rango observado de hasta 340 m).
- p% es la pendiente en porcentaje (rango observado entre el 20 y el40%),y
- vu es el volumen unitario medio del pie e¡traído (rango observado de 0, 1 0 a 0, 1 8 m3).
Si se acepta el citado coste horario de tractor de arrastre con ayudante de 5 I ,23 € y un coeficiente de
productividad del 74%, se tiene la siguiente frnción de costes:
228
La técnica y los mateúales utilizados en el aprovechamiento maderero
y gníficamente, los rendimientos y costes simplificados resultan los que se representan en los gáficos
de las páginas siguientes:
¡
e
150 200
D¡stanc¡a dé désenbGqué {m)
Un caso que es particularmente interesante, por su frecuencia en algunas regiones como el País Vasco,
es el desembosque con skidd€r por cableo de pilas desd€ pista. Los principales factores expücativos y
fases disgregadas a considerax son los siguientes:
Factores: vohnnen de la carga, distancia de arrastre (generalrnente hacia arriba) por cableo deüe b
pista y distancia de desplazamiento por pista (si este desplazamiento lo lleva a cabo, como es fi€cuente, la
misma rníquina que cablea la madem).
229
El aprcvechamiento maderero
Fases; desplaz¿miento \acío por pista, extensión de cable, enganche o enganches, cableo, descarga y
desenganche (en su caso) a borde de pista, desplazámiento cargado, descarga y desenganche en cargadero.
Como referencia en el Estádo español, se cuenta con datos procedentes de Central Forestal, S.A.
(Albizu, 1999) sobre los rendimientos del cableo desde pista de pilas de madera de pino radiata, que en el
Pais Vasco se suele seguir de la saca con el mismo tractor con el que se ha cableado - con frecuencia, un
skdder - de los fustes o pilas por pistas temporales hasta el cargadero de camión "de monte" (todo terre-
no) o de caja rígida.
Los rendimientos se presentan en la siguiente tabla. y de forma gráfica en las figuras siguientes:
:1,
230
La técnica y los matefiales utilizados en el aprovechamiento madereto
! d€ !¡la =
E
¡-vorumen
6 Voruñ.ñ d! ¡¡t¡ r
Vdum¡ d€ D¡|l -
-
-vdure¡dop¡l.=
r 00 200 300 400 s00 600 700
DÉbnci, dé sac. a e€.dorc (porpbra), ñ
En cuanto a la tansformación
Rend¡miento (m3/horá de presenc¡á) de cableo ysaca a cargadero pará
de estos datos en rma ecuación de
una distanc¡a de cableo de 40 m
costes, si se toman los costes
horarios estimados en capltulos
precedentes, en euros corrientes
e de 2001 (5 1,23 €,trora para trac-
tor de ar¡astre con tractorista y
ayuclante), y para un ralor medio
g de tiempo de trabajo por tiempo
de presencia del 94 % (el de tiem-
de p¡la = po Foductivo por tiempo de t¡a-
ü -volumeñ bajo es del 74%), se tiene:
231
El ap rove ch a m iento made re rc
€
¡
Como oÍa referencia nacional, para el cableo desde pista de pilas de leña de Quercas Wrenaica erL
León,en un esfato de pendiente del214,3%, con autocargador ügero de fabricación nacional @ingo 6x6),
P Ranz (2001) estima los rendimientos y costes medios siguientes:
Como pone de manifiesto este ultimo ejemplo, el cableo desde pista se puede realizar mediante ofos
vehículos (y frecuantemente más económicos) que el tractor forestal de arastre, Los costes en este caso se
deberían reducir, por los menores costes horarios, aunque también podrían mantene¡se o incrementarse algo
al reducine los rendimientos, y desde luego estos vehículos de menor potencia pueden no ser capaces de
cablear grandes fustes o árboles completos, como rxr skidder.
232
I-a técnica y los mateúales utilizados en el aprcvechamiento madereto
De acuerdo con las Guías de Seguridad en el trabajo forestal de la bitánica Forestry Commissíon, el
mayor riesgo es el de vuelco lateral, seguido del descontrol del vehiculo en cuestas abajo y de los acci-
dentes con los cables.
a) Seguridad PasiYa.
. No trabajar más horas de las establecidas por la Ley. En 1o posible, reducir el porcentaje de destajos.
. Emplear equipo de seguridad. El enganchador debería llevar, como mínimo, guantes, casco y botas.
. Evita¡ el trabajo en solitario. Usar teléfonos portátiles o portófonos para comunicar en caso de
accidente.
. Llevar botiquin. Es necesario que 1os operarios tengan nociones de primeros auxilios.
. La formación es esenciall el conocimiento de los riesgos y de las prácticas y utensilios para evitar-
los es básico..
b) Seguridad Activa.
. Evitar pendientes laterales (incluyendo las maniobras de giro en pendientes fuertes).
. Evitar el arrastre de carga en direcciones muy alejadas del eje del vehículo.
. Evitar bajar pendientes fuertes prolongadas controlando la velocidad mediante e1 freno; es prefe -
ble aprovechar la retención de la caja de cambios reduciendo convenlentemente.
. No transportar objetos sueltos en la cabina. No dej ar Ios chokers o cadenas arrastrando cuando se
viaja en vacio.
. No habajar con el cable cuando haya gente dentro del mdio de peligro (dos veces la extensión del
cable más la longitud de la carga)
. Correcto engrase, mantenimiento y uso del cable. Vigilar la aparición de deshilachados, cocas, etc.
Informar de cualquier problema a la dirección de obra.
233
EI aprovechamiento maderero
. Si se apila la madera. la altura de las pilas no debe nunca supelar un metro si va a haber posterior
nanipulación por operarios, o los dos metros en caso de utilizar máquinas.
Aunque el s/rlddel descrito hasta ahora - tractor de armstre de cabrestante o ri¡¿l s/¡i¿1d¿¡-- es el más
utilizado en nuestro pais. existen otros tipos de tractores que arrastran ia madera. en los que difiere el ele-
mento de enganche dc 1a madcra.
Este tmctor se caracteriza por disponer el el semichasis trasero de una grapa hidr'áulica dc entre dos y
dos y medio metros de abertura máxima, colocada sobre un soporte giratorio dotado de cierto |novimien-
to verlical lFisura 1 1).
Este método es apropiado cuando la madera está perfectamelte dispuesta en Ia dirección del tractor y
se sacan filstes enteros o árboles completos -por ejemplo en los apeos mecanizados - En estos casos, el
tiempo de apresamiento es lrrenor que con el s,\l¿lder de cabrestante. Además. el peso de las trozas recae
en un mayor porcentaje sobre el tractor. por lo que este gana en adherencia y, por tanto. aumenta su capa-
cidad de tracción. En general el proceso es nás eficiente a condición de que la madera esté preYiamelte
apilada.
234
La técnica y los materiales utilizados en el aprcvechamiento maderero
. El tractor debe acercafse hasta donde está la r¡radera a desenrboscar y, por tanto, el terreno no debe
ser diflcil en cuanto a la moi,ilidad de los vehículos se refiere.
Se liecesita qtLe la Ír]adel" esté pel'lectamente dispucsta cn 1a dirección del vehículo. En caso contrario, el
tierrpo de enganche aumcnta con Iespecto a1 que se necesitaría si se rLsan un skd¿l¿r'con cabrcstantc.
La grapa,v sus lrecanisn]os i]lcrementan sensiblemente la tara del tractor, que compacta el terreto
a su pllso rrás quc otrcs tipos dc tl'¿rctorcs de alrastre.
Es esta náquina Lrn tractol intermedio entre el arrastrador clásico y el autocargador Posee una gma
quc. mcdiante Llna piDza. coge la lnader-a (nonnah'net]te fustes enteros) y la deposita sobre una grapa abier-
ta hacia arriba clue se monta en el ser'¡ichasis trascror. Esta irltima es el medio de [Link]ón de la nadera,
que se desenboscalá serniarrastr¡di¡ - de ahi que algunos aLltorcs se refierar a este tractor como ".!f¡dde,/,
autocargador"- (Figura I 2).
Ventajas: principalmente la rapidez de enganche de 1a made|a, aún más quc cn el caso del sÁl¿l¿/er con
grapa (no hay que maniobrar hasta que la madera quede debajo de la grapa, sino sólo al alcance clc la
grúa). Otras vel]tajas son similares a las que prcscnt¿r este illtilno con respecto al de cabrestatte.
Inconvenientesr al igual que en el caso ar'rterior. la necesidad de llegar hasta clonde se encuentra la
madcra para podcr cxtracrla dcl montc.
Su campo de aplicación es el desembosquc en sistemas de árbol corrplcto o fuste entero, con la madera
¡'iás o n¡enos apilada - en cuyo caso puede superar en lendimiento al tractu cle grapa, porque su capacidad
de carga es usualn]er]te n]ayor- en Írontes quc no efiezcan nuchos obstáculos al tránsito clc la rnáquina.
El semichasis trasero es mayor que en los otros tipos de tractor de arrastre, y frecuentemente monta 'bogies" como
os autocargadofes, o su base es la de un autocargador (por ejemplo, los autocargadores españoles Forcar'que se
iransformaban para ser exportados a Indones a).
Es frecuente que ex stan cables aux ares que hagan presión sobre la carga para ev tar que se deslice y se pierda.
EI aprcvechamiento maderero
Su rendimiento es óptimo cuando se trata de desemboscar madera corta, de unos dos a dos metros y
medio en cargas tmnsversales y de cuatro metros y medio o más en cargas longitudinales. El apilado pre-
vio de las trozas hace que el ciclo de trabajo se complete de forma óptima. Sólo en los montes de dificil
acceso y con pendientes superiores al 30% su rendimiento disminuye fuertemente y, entonces, puede ser
ventajosa la utilización de otro medio de desembo_sque.
El maquinista conduce el t¡actor a través del monte, dirigiéndolo hacia una posición en que pueda acce-
der, con seguridad, a las primeras trozas o pilas (de forma que el rnayor número de éstas queden al alcan-
ce de la grua). Fijado el tractor en una posición estable y, actuando sobre los mandos de la grua, carga la
madera sobre la caja en una serie de ciclos de aproximación - enganche - transporte y elevación - depósi-
to. Cargada la primera tanda de pilas, cuando ya no puede acceder con la grúa a ninguna más en condi-
ciones de seguridad, r'.uelve a poner en movimiento el vehículo para dirigiffe a un luevo grupo de pilas e
iniciar un nuevo ciclo de carga.
Completada la capacidad de carga del tractor, regresa al cargadero donde realiza la descarga de la
madera mediante la gma, bien en el suelo o, preferiblemente, en un remolque de camión (en el caso de
camiones con remolque o semirremolque, es útil disponer de un juego de dos remolques o "gabarras",
para poder dejar uno vacío en el cargadero, mientras la cabeza tractora desplaza el otro remolque a la
fábrica).
236
La técnica y los matefiales utilizados en el aprovechamiento maderero
Cabe distinguir, entre las posibles modalidades de utilización de la máquina, las siguientes:
En cuanto a los desplazamientos, es muy importante asegurar una buena red de calles apoyada en pis-
tas no muy alejadas, especialmente si hay pendiente.
En este caso, es conveniente que los desplazamientos a través de la masa (por dichas calles) comien-
cen y acaben en una pista con salida de la calle 1o más cómoda posible. En caso contrario, el autocarga-
dor deberá entrar marcha atrás, y normalmente hacia arriba, y cargar de vuelta, con las consiguientes pér-
didas de tiempo. Las distancias de desembosque, incluyendo desplazamientos por pistas hasta el cargade-
ro, no deben ser muy largas, especialmente para autocargadores hidrostáticos con ruedas de baja presión,
que no pueden desarrollar velocidades elevadas en pista. Si, como ocurre en nuestro país, esta es una cir-
cunstancia frecuente, puede ser útil mejorar las pistas para reducir esta distancia, o contar con un vehícu-
lo para desernbosque por pista (por ejemplo, un camión todo-terreno con coste horario reducido), aunque
esto obligue a una operación de carga y descarga adicional.
Las recomendaciones más importantes para las operaciones de carga y descarga se contemplan en el
siguiente apartado, al describir la grua como elemento de trabajo caractedstico.
Los autocargadores constituyen el sistema de saca más empleado, asociado con sistemas de madera
larga, en el centro y norte de Europa. Su mayor precio con rcspecto a los tmctores de arrastre es compen-
sado por su mayor velocidad y capacidad de carga (además de resultar una máquina menos agresiva que
'
aquellos para el medio forestal).
' En España, en ocasiones se superan estas medidas y se llega a transportar madera de 10 ¡ñetros, lo clal no resulta
recomendable desde el punto de vista de seguridad y r¡aniobrabilidad (daños a la masa).
237
El a p rovech a m iento made rc ro
En España, se emplea aún relativamente poco - el parque se estima en poco más de 200 máquinas -,
sobre todo en esquemas de madera corta en el norte de la península.
No obstante, el crecimiento de este parque es porcentualmente muy superior al de otros tipos de máqui-
nas forestales, al aumentar la capacidad de inversión de las empresas de aprovechamientos. Otra peculia-
ridad importante es la utilización frecuente de camiones todo-terreno modificados, con grandes capacida-
des de carga, como autocargadores.
Como se deduce de la forma de trabajo, los elementos propios de este tipo de tractores son la grua y
la caja, si bien pueden poseer otros elementos accesorios tales como cabrestante, pala frontal, etc.
[Link].- La grí!a.
La gnia está formada por un soporte base, rígido, por el que se une al chasis del tractor, un pie girato-
rio, dos brazos aniculados (el segundo suele ser telescópico) y una grapa que, en el extremo, se une a tla-
vés de un rotátor, al segundo brazo. El movimiento se obtiene gracias al sistema de rotación del pie, a las
dos articulaciones, al alargamiento del segundo brazo y al rotátor.
Todos estos elementos se mueven por accionamiento hidráulico, a través de una línea de presión que
alimenta una bomba conectada con los elementos de transmisión del tractor y que reparte el fluido median-
te un distribuidor hidráulico (Figura 2).
F¡gutu 2: Elementos de la
gúa hídrául¡ca.
En el primer caso, el maquinista tiene más y mejor visibilidad, sobre todo cuando la grua se aloja sobre
la cabina. Además, como el semichasis delantero lleva el peso del motor, los desequilibrios que se originan
por el uso de la gnia son absorbidos con más facilidad. Sin embargo, aunque la probabilidad de ruelco es
menor, cuando éste ocurre entraña un mayor peligro para la máquina y, sobre todo, para el maquinista.
234
La técnica y los mate ales utilizados en el aprovechamiento maderero
Con la segunda opción se tiene la ventaja de dar más peso y por tanto más adhe¡encia al semichasis
trasero cuando va vacío; sin embargo, su menor peso en relación al delantero le hace ser más susceptible
de vuelco por los momentos generados durante la operación de carga, cuando aún está vacío o casi.
Aunque esta probabilidad de vuelco es mayor, el peligro para maquinista y máquina es más pequeño, y la
operación de devolverlo a la posición de partida es muy rápida y sencilla: simplemente accionando la grua,
utilizando el suelo como apoyo.
El segundo brazo puede ser telescópico (es decir, puede alarga¡se o acortarse); además, su primer extre-
:ro - su base- puede estar articulado con el distal del primer brazo - es lo más común - o bien deslizar a 1o
.rrgo de unas guías, como ocurre en las denominadas grúas de arrastre o de largo alcance (Figura 5). Este
-rltimo tipo de gruas tienen, por tanto, dos posibles alargamientos, el de la posición del segundo brazo y el
i¡ su lonsitud.
239
El aprovechamiento maderero
c) Grapa: Este elemento es el que pemite recoger la madera gracias a las pinzas, que se abren y cierran
por la acción de uno o varios émbolos hidráulicos. Ademas, gracias a la ayuda de un rotáto¡, las pinzas
pueden girar sobre su eje hasta 360', con lo que disponerse mejor para recoger la madera (Figura 6).
Las características más interesantes de las gruas se pueden deduci¡ del análisis de tiempos empleados
en la ¡ealización de las operaciones básicas, supuesto que el autocargador es manejado por una persona
experimentada. Así, para un tipo de explotación con distancia de desembosque reducida, los tiempos de
cada una de las operaciones básicas del autocargador se distribuyen de la siguiente forma:
Desplazamiento 5- 8%
Parada 6- l0%
Carga 50- 60%
Descarga 34%
Del elevado porcentaje de tiempo dedicado a la carga, se deduce que lo que se debe exigir a la grúa del
autocargador es que realice las operaóiones de carga y descarga lo más rápidamente posible. El tiempo de
carga y descarga depende, a igualdad de otras condiciones, del número de ciclos necesarios para cargar ¡
descargar la caja y de la velocidad en la ejecución de cada ciclo. El primero es función de la capacidad de
carga de la grapa y la segunda de la movilidad y rápidez de acción de cada uno de los elementos de la grua.
. Rapitlez de movímientos. el [Link] invertido en cada operación de carga con grua oscila entre 0,45
y 0,6 minutos, mientras que el tiempo por cada operación de descarga - de una grapa cargada - es
240
La técnica y los materiales utilizados en el aprovechamiento madererc
de 0,42 a 0,48 minutos (FAO, 1987, datos de explotaciones suecas). La rapidez de movimientos de
la grúa depende de la velocidad de movimiento de su elementos y del propio diseño de los brazos
y sus articulaciones. Si la grua está dimensionada para grandes alcances, la duración de la fase de
carga será mayor, por ser mayores las distancias que deben recorrer sus elementos. Por ello, debe
optarse siempre por gruas que tengan un alcance adecuado a la disposición espacial de la madera
en el monte. Puede ser preferible mover el tractor para poder alcanzar un pequeño porcentaje de
madera que queda en el suelo a dotar al autocargador de una grua de gran alcance.
Respecto al tiempo de parada del tractor, debe decirse que depende del núme¡o de estacionamientos
necesarios para cargar el remolque y del tiempo consumido en realizar cada estacionamiento:
El número de estacionamientos depende, a su vez, del alcance de la grua. Supuesta una distribución
uniforme de las trozas en la superficie de corta, el número de estacionamientos necesarios para cubrir una
hectárea de monte y el alcance de la grua están relacionados según:
ALCANCE (m.) l0 ll 12
Es por ello por lo que se debe optar por gruas de alcance no excesivo. Sólo para casos de desembos-
que de madera p¡ocedente de claras, donde por cuestiones socioeconómicas excepcionales es dificil reali-
zar la reunión de la madera por calles (o, en segundas claras u operaciones posteriores en que la rnadera
no se puede reunir en pilas), puede interesar incorporar gruas de gran radio de acción.
241
EI aprcvechamiento maderero
Otro factor que debe tenerse en cuenta en la elección de máquina y grua es el tiempo que tarda en
realizarse cada estacionamiento (entre 0,3 y 0,8 minutos/parada, de acue¡do con FAO). Este depende
del tipo y situación de los mandos de la grúa. Si éstos están integrados en la cabina del tractor, el tiem-
po de accionamiento es muy pequeño, pero pueden presentarse problemas de falta de visibilidad. En
caso contrario, es decir si están fuera de la cabina, junto a la grua, los tiempos llegan a ser más del
doble de los consumidos en el caso anterior, pudiendo afectar gravemente a la productividad del auto-
cargador.
Un último factor que influye en la operatividad del tractor es el peso de Ia propia gúa, pues a medida
que este aumenta, resta capacidad de tracciói del tmctor, además de subir el centro de gravedad de este,
con aumento de su inestabilidad. Esta característica, unida a la propia robustez que debe tener la gnia,
obliga a diseñarla a base de materiales especialmente resistentes y ligeros.
a.2) Si la madera es corta, 1o normal es apilarla transversalmente en la caja, cuya anchura debe estar
en consonancia con la longitud de la madera. No tienen especial sentido los teleros laterales, mien-
tras que sí es necesaria su presencia en la parte trasera de la caja (Figura 9). El uso del autocargador
para saca de madera corta, a pesar de ser, con mucho, el rlás corriente en nuestro país, conlleva cier-
tos inconvenientes como el mayor tiempo invertido en la operación de carga - por menor volumen de
cada carga de la grua - y la necesidad de operaciones complementarias de "cuadrado" de la carga en
el remolque, golpeando lateralmente las trozas con la grú¡ para que no sobresalgan excesivamente
Dor los laterales de la caia.
242
La técnica y los materiales utilizados en el aprovechamiento maderero
b) La fu€rza tractora del vehículo: sería absu¡do diseñar una caja de capacidad superior a la que el trac-
tor, a plena carga y en circunstancias normales, podria desplazar.
Otros autores (E. Tolosana, 2002), ante la variabilidad del peso de la madera a igualdad de volumen,
consideran el peso transportado un criterio débil, por lo que proponen emplear como criterio altemativo el
peso de la propia máquina en vacío; asi un autocargador pesado tiene igual o más de 15 t de peso en vacío,
y los más livianos son ligeros o medios.
c) La estabilidad del tractor: si se hiciera una caja muy alta, aumentaxía la alhlra del apilado de la made-
ra y, por consiguiente, el centro de gravedad del conjunto tactor-carga se desplazaría hacia arriba
inctementándose el peligro de vuelco. Podría darse más anchua para conüarresta¡ la pérdida de esta-
bilidad, pero entonces se limitarían, en muchos casos, las zonas accesibles a1 tractor
d) La maniobrabilidad: a medida que aumenta la longitud de Ia caja, el vehículo se hace más largo y,
por consiguiente, s€ dificulta la maniobrabilidad al aumentar el radio de giro.
Además de estos factores, el diseño de la caja esta condicionado por el tipo de tren de rodaje, sobre
todo si el Íactor dispone de áogres, dado que se debe tener previsto un espacio donde las ruedas puedan
realizar sus movirnientos oscilantes.
En cuanto a la constitución estructural de la caja, su base está formada por dos perfiles de acero úgi-
damente instalados en toda la longitud del semichasis trasero. Cada uno de ellos está separado, respecto -al
eje longitudinal, l/4 de la anchura del hactor (Figura 10). Si se quiere disponer la carga longitudinalmen-
te, es preciso dotar a la caja con un suplemento de perfiles de acero transversales y añadir unjuego de tele-
¡os Dara evitar que rueden las trozas en las oscilaciones laterales del tractor
243
El aprcvechamiento maderero
Una robusta rejilla en la parte delantera de la caja se encarga de proteger a la grúa y a la cabina de los
golpes debidos al desplazamiento de las trozas en las pendientes descendentes y en los frenados bruscos
del vehiculo.
El rendimiento de la saca con autocargador varía fundamentalmente con /¿ c¿pacidad ¡le cürga
de Ia móquina, la distanc¡n de desembosque y las condiciones frsiogtófrcas.
De acuerdo con E. Tolosana (2002), los rendimientos por hora productiva de la saca con autocaf-
gador en primeras claras de repoblaciones de silvestre (a partir de los estudios de tiempos de 17 c1a-
ms, en que se empleó el sistema de ap¡ovechamiento de madera corta - trozas de 2,0 a 2,5 m de lon-
gitud -) vienen dados por distintos modelos para autocargadores pesados del tipo de los dumper Volvo
adaptados (con peso en vacío de más de 15 t y un volumen medio de carga observado de 14,4 m,) y
para autocaxgadores ligeros o mediris, en su mayor parte máquinas escandinavas de transmisión
hidrostática (con peso en vacio menor de 15 t y volumen medio de carga observado de 12,3 mi), a
saber:
I
R:
0,04067 + 1,533E-05 . p%. @%+11,5) + 2,0376E-03. Distdesembo,4,4
244
La técnica y los matefiales utilizados en el aprovechamiento madereto
I
R=
0,04461 + 1,796E-05 . po/o . @%+11j) + 2,3866E-03. Distdesembo¡,4
I7,0!
!
.g
roo
,E 13.00
: 12.00
raul [Link],P-5%
'Aút.l¡g.-med., P = 25%
Los coeficientes de utilización que relacionan el porceniaje de tiempo productivo con el tiempo de
trabajo - que, en la práctica, coincide con el tiempo de horámetro - fueron distintos para autocargado-
res ligeros-medios y pesados, siendo sus valores medios:
Esta diferencia se debe a la mayor robustez de los autocargadores pesados, ftente a la relativa deli-
cadeza - especialmente por su complejo sistema oleohidráulico - de los autocargadores ligeros, que
sufren un mayor porcentaje de incidencias y averías, así como un mantenimiento más cuidadoso.
En cuanto a los costes udtarios, (por tonelada verde, supuesta la habitual densidad de 0,95 t por
metro cúbico con corteza desemboscado), se obtienen las siguientes ecuaciones predictivas:
a) Autocargador pesado
b) Autocargador ligero-médio
245
El aprovechamiento madercro
En la figura, para cada condición de pendiente media (5, 15 y 25o/o), se presentan las curvas de
costes unitarios en función de la distancia de desembosque que corresponden a cada tipo de autocar-
gador para los costes horarios estimados en 2002 (52,29 €lhorz de trabajo para autocargadores lige-
ros y 58,90€ para los pesados).
Del gráfico precedente se puede deducir que el coste unitario es. a igualdad de pendiente, más ele-
vado utilizando un autocargador ligero-medio que uno pesado. Las diferencias porcentuales en costes
están comprendidas entre 13 y l5%.
No se debe olvidar que la saca con autocargador en madera corta, que suele ser más económica
que otros medios donde es posible, se ve limitada por los destinos de la madera y , por otro lado, supo-
ne un incremento de los trabajos en monte (requiere tronzado y apilado además de apeo y desramado-
despu1íte).
246
La técnica y los mate ales utilizados en el aprovechamiento maderero
De acuerdo con las guías del [Link] de Seguridad Forestal de \a Forestry Comw ssion ( 1988) las prin-
cipales normas de seguridad en el uso de tractores autocargadoresr son las siguientes:
. Emplear vestimenta de segu dad (casco, protectores para los oidos excepto si el ruido en la cabi-
na es inlerior a los 85 dB, guantes para manipular madera o materiales, botas de seguridad, ele-
mentos de limpieza y botiquín de primeros auxilios).
. Utilizaigruas en que figuren claramente indicados la carga máxima y el alcance, así como la dis-
tancia de seguridad para operarios manuales (dos veces el alcance de la grua) y una advertencia
contra el trabajo en la proximidad de líneas eléctdcas, caso en que Ia distancia de seguridad es de
15 metros para grandes torres eléctricas y 9 para postes de menos altura.
. Utilizar algún medio de comunicación (portófono, teléfono móvil) con un código de auxilio.
. Enplear cadenas y/o semiorugas de acuerdo con las condiciones del terreno, y teniendo en cuenta
los posibles cambios meteorológicos.
. Asegumrse de que la grua está adecuadamente inmovilizada antes de poner Ia máquina en movi-
miento.
. Antes de conducir hacia abajo en pendientes fuefies, chequear el funcionamiento de los frenos, uti-
lizar una marcha reducida y bloquear los diferenciales. Frenar con el motor y aplicar sólo un lige-
ra presión sobre los pedales de freno si es necesario.
. Si Ia máquina patina conduciendo hacia abajo, soltar los frenos, incrementar gradualmente la velo-
cidad y continuar en linea recta hacia delante hasta que se recupere la tracción.
. Evitar las pendientes latemles excesivas. Evitar los giros hacia arriba si hay pendiente lateral.
. Si la pendiente es muy fuerte, extender la grua en dirección aguas ariba para incrementar la estabilidad.
. Reducir la carga cuando las condiciones del terreno sean duras, asegurando que pueda ser tmns-
portada hacia arriba por los más dificiles purltos del trayecto.
:Estas normas son válidas también para la saca con tractores agrícolas adaptados mediante remolque y grúa.
247
El aprcvecha m iento mad e rc ro
Si hay riesgo de inestabilidad de la máquina, acercar la carga cerca del nivel del suelo y elevarla
sólo cuando haya llegado cerca de la caja.
No sobrecargar la caja, evitando cargar por encima del nivel de los teleros.
No apilar en cargadero por encima de un metro de altura cuando la madera de la pila deba ser mani-
pulada manualmente con posterioridad. Aunque no sea así, las alturas de apilado no deberían supe-
rar los dos metros. Se debe evitar el'apilado en 1o alto de grandes cunetas de pistas.
Deben tomarse especiales precauciones en á¡eas frecuentadas. Cuando sea necesado, instalar seña-
les de peligro o incluso rodear el área de trabajo con baliza.
Si hay que cambiar algún latiguillo, codo, etc. del circuito hidráulico, apagar el motor, desconectar
la bomba y liberar la presión. Es necesario asegurarse de la compatibilidad de tas conexiones antes
de aiustar los nuevos elementos del circuito.
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