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259-Texto Del Artículo-1026-1-10-20200525

El documento aborda la relación entre los derechos de los animales y los derechos humanos, argumentando que el reconocimiento de los derechos de los animales no es prematuro, sino necesario para superar diversas formas de discriminación. Se sostiene que los animales, al ser seres sintientes, deben ser considerados titulares de derechos, y que la lucha por estos derechos es una cuestión ética y moral que debe ser abordada. Además, se discuten las similitudes entre humanos y animales en cuanto a intereses y capacidades, sugiriendo que la falta de reconocimiento de estos derechos es una forma de especismo.

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259-Texto Del Artículo-1026-1-10-20200525

El documento aborda la relación entre los derechos de los animales y los derechos humanos, argumentando que el reconocimiento de los derechos de los animales no es prematuro, sino necesario para superar diversas formas de discriminación. Se sostiene que los animales, al ser seres sintientes, deben ser considerados titulares de derechos, y que la lucha por estos derechos es una cuestión ética y moral que debe ser abordada. Además, se discuten las similitudes entre humanos y animales en cuanto a intereses y capacidades, sugiriendo que la falta de reconocimiento de estos derechos es una forma de especismo.

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DERECHOS DE

LOS ANIMALES
Y DERECHOS
HUMANOS
Valerio Pocar
Catedrático de Sociología del Derecho
Universidad de Milán-Biccoca

A menudo, a quienes afirman que los ani- justificar discriminaciones, sobre la base de
males no humanos son titulares de derechos una petición de principio según la cual la di-
subjetivos y luchan para que tales derechos versidad se ha utilizado como un criterio de
se reconozcan, incluso por parte de aquéllos superioridad o bien de inferioridad y, por tan-
que no los niegan por principio, se les contesta to, como un criterio para atribuir, o al con-
que es prematuro preocuparse por su recono- trario, para negar los derechos. La diversidad
cimiento en una época como la actual, en la de género se ha usado como criterio para jus-
que los mismos derechos humanos se violan tificar discriminaciones de género (sexismo),
sistemática y gravemente en la práctica, aun- la de raza para justificar la discriminación de
que de boquilla generalmente se reconozcan. raza (racismo), la de edad para justificar la
En mi opinión, es cierto lo contrario: el ocu- discriminación puntual contra los niños o los
parse de la cuestión no es para nada prematuro ancianos, etc., porque todo tipo de diversidad
y precisamente la lamentable condición en que puede utilizarse para discriminar.
se halla el respeto por los derechos humanos Tal vez las discriminaciones que nacen de
sugiere acelerar los tiempos. Al menos por dos las diversidades de género, raza, edad están
razones. siendo superadas o, por lo menos, tales diver-
Ante todo, si de derechos se trata, su reco- sidades ya no parecen creíbles como criterios
nocimiento no puede postergarse: aplazar el de justificación de las discriminaciones, pero
reconocimiento de los derechos significa sen- otras diversidades pueden invocarse para ese
cillamente negarlos. En segundo lugar, al abor- fin. Lo que realmente hace falta superar, pues,
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dar el tema del reconocimiento de los derechos es el modelo mismo de discriminación, pre-
fundamentales, nos preocupamos de reivindi- cisamente porque cualquier diversidad podría
car su extensión a los sujetos débiles y ya no ser utilizada. Por este motivo es necesario su-
a los sujetos fuertes, para los cuales tales de- perar el especismo, es decir la discriminación
rechos pueden encontrar y encuentran apoyo basada en la diversidad de especie: superar el
por sí mismos, así como no podemos olvidar especismo y reconocer derechos incluso a suje-
que los derechos fundamentales subyacen en tos no humanos significa ampliar el círculo de
procesos de inclusión y de exclusión. Esto vale los titulares de derechos fundamentales a to-
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sobre todo para los humanos, con respecto a dos los seres sintientes y romper el modelo de
los cuales, de la constatación de determinadas discriminación en cuanto tal. En efecto, el no
características específicas o de determinadas discriminar no significa negar las diferencias,
diversidades se han tratado argumentos para sino no utilizar las diferencias para establecer 21
jerarquías entre sujetos diferentes. Abordar la lo que importa es la posibilidad de atribuir a
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cuestión de los derechos de los animales no una cierta categoría de seres, humanos y no
humanos significa también afrontar un nudo humanos, un valor intrínseco que Regan afir-
crucial de la cuestión de los derechos huma- ma poder reconocerles a los animales al menos
nos, y afrontarla no es en absoluto prematuro. en su calidad de “pacientes morales”; pacien-
La lucha por el reconocimiento de los de- tes en el sentido de que no consiguen actuar
rechos de los animales no humanos, pues, es moralmente, aunque sean destinatarios de la
una lucha auténticamente revolucionaria que actuación moral de los agentes morales y, al
igual que los agentes morales, deben conside-
TEORDER

—como les ocurre precisamente a las revo-


luciones que ven nacer en breve espacio de rarse “sujetos-de-una-vida”; y, precisamente en
tiempo las ideas que las alimentan, pero que cuanto tales, están provistos de valor intrínse-
se realizan, si se realizan, en tiempos impre- co, así que tendrían el derecho básico de ser
decibles— a saber cuándo tendrá éxito. Po- respetados en su naturaleza, en su constitución
demos considerarla la lucha por los derechos psicofísica, el derecho a seguir la vida que su
del tercer milenio: han sido necesarios miles naturaleza les consiente, sin ser obstaculizados
de años para que la relación entre humanos y intencionalmente por nadie.
no humanos se convirtiera en lo que es hoy, y Sin embargo, podemos llegar a afirmar que
mil años a lo mejor no son demasiados para los animales son portadores de derechos a tra-
cambiarla. vés de vías diferentes, y quisiera exponer al me-
Llegados a este punto, debemos contestar a nos dos.
la pregunta de si los animales no humanos son Definamos —sintetizo una definición que
titulares de derechos. Podemos alcanzar una en este contexto no puedo profundizar— un
respuesta por diferentes vías. derecho subjetivo como la pretensión de sa-
En el transcurso de los últimos treinta años, tisfacer un interés que expresa una necesidad
la “cuestión animal” y el interrogante de si a los o un deseo, una pretensión alimentada por
animales no humanos pueden o deben recono- una fuerza suficiente para que sea reconocida
cérseles derechos han sido objeto de un debate y ratificada como un precepto jurídico, con-
principalmente filosófico y filosófico-jurídico. siderado vinculante por los miembros de una
Las teorías más conocidas, sobre las cuales no colectividad, y que se traduce por lo tanto en
voy a detenerme ahora, son la neoutilitarista comportamientos efectivos.
y la neokantiana, atribuibles a la reflexión de Para aplicar esta definición a los derechos
Peter Singer y de Tom Regan, respectivamen- de los animales, hay que compartir dos su-
te. La reflexión de Peter Singer, inspirada en puestos, uno teórico y el otro empírico. Desde
el utilitarismo, se basa en el deber moral de el punto de vista teórico, hay que aceptar el
no causar dolor y sufrimiento a ningún ser, principio de semejanza, en virtud del cual es
tanto humano como no humano, que pueda razonable e incluso preciso que situaciones se-
experimentarlos, teniendo en cuenta pues, a mejantes se traten de una forma similar: la lla-
fin de incluirlos en la esfera de la ética, de su mada regla áurea. La aceptación del principio
capacidad de sufrir; así que hacia los animales conlleva que, cada vez que un sujeto plantea
no sólo deberíamos tener unas obligaciones in- una pretensión relacionada con una determi-
directas, sino auténticas obligaciones directas, nada característica suya, y ésta se le reconoce y
que tienen los mismos animales como desti- se legitima social y jurídicamente, no se puede
natarios en primera persona. La reflexión de razonablemente negar que esa misma preten-
Tom Regan comparte con Singer la idea básica sión pueda ser planteada por cualquier otro
de que los animales tienen relevancia moral sujeto que posea esa misma característica.
directa, pero no acepta la perspectiva utilita- Se trata entonces de comprobar, desde el
rista, al considerarla no apta para tutelar a los punto de vista empírico, si dos sujetos poseen
22 animales en todas las circunstancias, mientras
una misma característica y pueden por tan- especie humana y las demás especies animales,

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to plantear la misma pretensión. Ahora bien, que nos permite reconocer determinados inte-
parece difícil negar que algunas características reses de los animales precisamente porque se
sean comunes tanto a los humanos como a los los reconocemos a los humanos. Ante todo, el
animales, como por ejemplo la capacidad de interés en la supervivencia individual y en la
disfrutar y sobre todo la capacidad de sufrir. supervivencia de la especie, y por tanto el in-
Por consiguiente, si reconocemos la preten- terés en vivir y el interés en reproducirse. Para
sión de los humanos de que sus sufrimientos los humanos, tales intereses se dan por descon-
son limitados o que pueden justificarse sólo en tado, pero los mismos intereses deberían darse

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determinadas circunstancias, debemos recono- igualmente por descontado para los animales e
cerles esa pretensión también a los animales. El incluso, tal vez, para cada una de las especies
principio ético y jurídico del trato similar para vivas. Además, es admisible pensar que cada
situaciones similares tiene un alcance absoluta- ser vivo sintiente —y los animales poseen in-
mente general y radica en todos y cada uno de dudablemente dicha característica— tenga
los derechos. Esto vale, ante todo, precisamen- interés por conseguir el placer y por evitar o
te para los llamados “derechos humanos”. al menos reducir el sufrimiento. Aunque la ca-
Este criterio permite también definir “cuá- pacidad de sentir placer y sufrimiento pueda
les” son los derechos que deben reconocerse a ser diferente, desde el punto de vista tanto bio-
los animales. Si los animales tienen caracterís- lógico como cultural según cada especie, ésta
ticas comunes a los humanos y por tanto son sigue siendo una característica común a todos
portadores de intereses análogos, debe recono- los seres sintientes, y la construcción de una
cerse el mismo derecho a la tutela de dichos jerarquía entre las especies sobre la base de la
intereses, con la misma extensión y, si acaso, capacidad de sufrimiento sería falseada por el
con las mismas limitaciones admitidas para especismo, al fundarse en la afirmación no de-
los humanos. Dicho de otra forma, aunque es mostrable de que el placer y el sufrimiento que
plausible pensar que los intereses son bastante puedan sentir los humanos tengan un mayor
diferentes entre especie y especie, el reconoci- valor intrínseco respecto a los no humanos, sin
miento de los derechos no debería presentar un contar con que el placer y el sufrimiento son
carácter especista en relación con los criterios subjetivos, en el sentido de que para cada in-
de su determinación. La reciprocidad, la igual- dividuo el placer y el sufrimiento que es capaz
dad de trato, el respeto de la esfera individual de sentir agotan precisamente su capacidad.
son criterios formales válidos prescindiendo Es más, no resulta fácil negar que los animales
del contenido específico de los derechos reco- tienen interés en vivir de acuerdo con las ca-
nocibles. racterísticas etológicas de su propia especie; es
decir de disfrutar también ellos, tal y como se
Más allá de las argumentaciones filosófico- lo reconocemos a los humanos como derecho,
jurídicas que pueden alegarse en favor del reco- de un mínimo de “calidad de vida”, un criterio
nocimiento de los derechos de los animales, las que nos permite establecer si una determinada
consideraciones realizadas hasta ahora —que condición de vida es tolerable y haga la vida
tal vez no representan todavía un fundamento misma, en la percepción del individuo intere-
adecuado de la afirmación de que los animales sado, digna de ser vivida.
son titulares de derechos— permiten, sin em-
bargo, no excluir que los animales puedan ser- Es verosímil que, además de estos intereses
lo, después de que se pueda establecer la base reconocibles sobre la base de la naturaleza bio-
fáctica donde instituir sus derechos, o sea esta- lógica común, existan otros que no podemos
blecer si los animales tienen “intereses” dignos conocer con exactitud por culpa de las barre-
de ser reconocidos y cuáles puedan ser. ras comunicativas; un hecho que, por tanto,
les debería sugerir a los humanos un razonable
Tras la revolución darwiniana, parece in- criterio de precaución, e incluso la abstención
cuestionable la contigüidad biológica entre la 23
de toda interferencia no casual con la vida de tiva, además, representa un caso evidente y
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los no humanos. emblemático de razonamiento contraintuitivo


Otra vía para llegar a establecer la existencia que, al contrario de lo que ocurre normalmen-
de derechos a favor de los animales no huma- te, no se basa en datos científicos, sino en ar-
nos concierne a la posibilidad de atribuirles la gumentaciones que pretenden ser puramente
“personalidad”. A tal fin, abriré un paréntesis intuitivas y de sentido común (por poner sólo
para hablar sobre la mente y el pensamiento un ejemplo: el hombre está dotado de razón,
de los animales, tratando un tema que debería los animales de instinto).
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interesar e implicar sobre todo a los estudio- La distinción entre mente y pensamiento
sos de las neurociencias en sentido amplio. La (por pensamiento entiendo no sólo el llama-
intromisión en este campo se justifica sobre la do pensamiento racional, sino también toda
base de una exigencia moral, la de contrastar la percepción que elabora la mente, y por tanto
tendencia difusa y casi unánime de que, cuan- también los llamados sentimientos), no pue-
do no llega a negar la mente y por tanto el de realizarse en el plano fáctico, sino sólo en
pensamiento de los animales, tiende a poner la el plano conceptual, en el sentido de que sí
una y el otro en planos tan dispares y distantes son cosas diversas, pero que no se encuentran
respecto a los humanos que los hace, por infe- nunca por separado: si no hay mente no hay
rioridad y por diferencia, no equiparables a es- pensamiento; si no hay pensamiento no hay
tos últimos. Se trata de una tendencia que im- mente. La prueba más segura de la existencia
pregna la tradición del pensamiento humano del pensamiento reside en el hecho, fácilmente
y especialmente la de determinadas tradiciones comprobable, de su comunicación. Indepen-
culturales, desde épocas en que la absolutidad dientemente del modo en que el pensamiento
de la cuestión entendida como “natural” pre- se comunique (y desde luego el pensamiento
tendería hacerlos pasar por eternos, pero que puede comunicarse a través de los más diversos
tal vez se remontan menos en el tiempo de lo lenguajes: signos verbales o escritos, palabras,
que su sedimentación podría dejar suponer. formas, colores, sonidos, etcétera, en un catá-
Sin embargo, hasta ahora esa tendencia no ha logo prácticamente infinito), tenemos la segu-
sabido aportar ninguna razón válida en apoyo ridad de la existencia del pensamiento animal
de su tesis que, por tanto, representa al menos precisamente constatando que los animales, y
por el momento un puro y simple prejuicio. A esto es evidente, se comunican interespecífica-
las neurociencias se les ha quedado pues asig- mente (además de extraespecíficamente, con
nada, en virtud de impulsos éticos, la tarea de bastante verosimilitud). Estaríamos tentados,
investigar y ofrecer elementos de conocimien- pues, de excluir diferencias de principio entre
to capaces de dar validez o refutar esa tesis que, humanos y no humanos respecto a la capacidad
hasta ahora, se ha alimentado de la fuerza de de producir pensamiento, de elaborar lengua-
su apodicticidad y de la debilidad de las vícti- jes comunicativos del mismo, de comprender-
mas silenciosas del prejuicio. lo y almacenarlo en la memoria (sede preferible
El motivo que me impulsa a examinar el de conservación del pensamiento con respecto
tema desde esta perspectiva es pues más ético a la escritura, por lo menos según Platón),
que científico, y las reflexiones que siguen se mientras que la única diferencia reconocible y,
fundan en observaciones sensatas —que quie- por tanto, aceptable entre el pensamiento de
ren contradecir los preconceptos del sentido los animales humanos y el de los animales no
común— surgidas de una consideración laica humanos consistiría en las tecnologías de con-
y sin prejuicios de lo que podemos compren- servación material del pensamiento (escritura,
der, si efectivamente observamos las cosas sin artes figurativas, reproducción sonora, etcéte-
preconceptos, sencillamente porque tenemos ra) y, por tanto, en determinadas formas de su
ojos para ver. La negación de la mente y del comunicación, que los humanos han desarro-
llado y los no humanos no.
24 pensamiento animal o su valoración restric-
La mente crea el pensamiento y, verosímil- frontación. Sin embargo, no se puede olvidar

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mente, determina sus formas y modalidades. que también la mente humana es una mente
Es admisible pensar que hay formas diferentes animal, por la simple razón de que también
de pensamiento según algunas características el hombre es un animal, o sea: la mente del
específicas de la mente específica y, tal vez, se- hombre pertenece al género animal.
gún algunas otras características externas a la A pesar de una serie de características co-
mente misma, es decir según determinadas munes, no hay que excluir en absoluto, y más
condiciones y/o ciertos condicionamientos. bien es muy probable, que la mente animal y
En efecto, hablamos de pensamiento masculi-

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el pensamiento animal sean en buena medida
no y pensamiento femenino, de pensamiento diferentes de la mente y del pensamiento (me-
infantil y pensamiento adulto, de pensamien- jor dicho, de los pensamientos) humanos. Esta
to occidental, de pensamiento religioso, etcé- afirmación, si es cierta, permite negar una pro-
tera. La especie humana ha derrochado mu- posición compartida por la mayoría y permite
cho pensamiento y mucho empeño en reducir sostener otra que la mayoría rechaza.
ad unum las diferentes formas y los diferentes
modos del pensamiento, o sea para identifi- Por una parte: cuando no queremos y sobre
car, en un particular modo del pensamiento, todo cuando no somos capaces de identificar
el modo del pensamiento. De este esfuerzo se y establecer una característica cuya presen-
han derivado al menos dos consecuencias, que cia y alcance nos puede autorizar a construir
considero muy negativas. Por una parte, en una jerarquía de las entidades analizadas (por
este esfuerzo de reducción se ha descalificado y ejemplo, una característica estética, el precio,
deslegitimado la importancia de las diferencias el tamaño, por lo que podemos afirmar que el
de los modos del pensamiento; las cuales, en oro vale más que el hierro, o que Asia es más
lugar de ser subestimadas y desaprovechadas, grande que Europa y podemos construir una
podían haberse valorizado, al haber podido re- jerarquía de costes o de superficies), la simple
presentar una riqueza incluso en este campo, diversidad —como ya he dicho al principio—
como en otros muchos. Por otra parte, al ne- de por sí no es un motivo para crear una jerar-
garse las diferencias, determinados rasgos del quía de importancia y de valor. En el caso que
pensamiento, identificados y definidos como nos ocupa, nada nos autoriza a pensar que la
características generales del pensamiento mis- mente y el pensamiento animales son “inferio-
mo, han llegado a construir el paradigma del res” con respecto a la mente y al pensamiento
“buen pensamiento”, definido también “pen- humanos por el hecho de que son o podrían
samiento racional”. Se trata de un modo del ser “diferentes”.
pensamiento de tipo occidental, adulto, mas- Por otra parte, si la mente animal y el pensa-
culino. Hay que decir que existe cierta tole- miento animal son diferentes de los humanos,
rancia hacia otros modos del pensamiento, se haría especialmente fuerte y urgente la nece-
por ejemplo del pensamiento artístico, aunque sidad de indagar y promover estudios sobre el
no sea occidental, del pensamiento femenino, conocimiento de la mente y del pensamiento
del pensamiento infantil, que simplemente se animales, en mayor medida respecto a lo que
toleran precisamente porque se definen como se ha hecho hasta ahora, si no se quiere caer
diferentes del pensamiento llamado racional, en contradicción, en línea de principio y no
o sea del “pensamiento verdadero”. En este de hecho, con el paradigma a partir del cual la
proceso de descalificación y/o de exclusión, los diversidad sería un motivo de jerarquía y que
modos del pensamiento animal ni siquiera se la mente mejor sería aquella dotada de ciertas
han tomado en consideración, en aras de una características específicas.
óptica antropocéntrica que reserva sólo a la es- Dicho de otra forma, en el estado actual
pecie humana la categoría de la mente y del de los conocimientos no estamos autorizados
pensamiento, y de tal forma se niega en línea a decir que la mente animal es superior, igual
de principio incluso la hipótesis de la con- 25
o inferior a la humana (paradójicamente, la oportuno de la atribución de la personalidad;
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mente animal podría resultar superior a la hu- es decir que para ser considerados “personas”
mana: ¿no decía Nietzsche que el pensamiento y, por tanto, poder no sólo merecer respeto
racional no es otra cosa sino una prótesis para y consideración, sino también ser considera-
sustituir a los sentidos que se han ido debili- dos sujetos de derechos, hace falta poseer una
tando?). mente capaz de pensamiento y, al contrario, la
Por definición, una mente merece conside- simple posesión de una mente capaz de pensa-
ración en tanto en cuanto sea capaz de pensar miento atribuye la personalidad. El respeto y la
consideración no estarían vinculados al geno-
TEORDER

y piense efectivamente (no son las células que


conforman el cerebro las que interesan, sino el ma o a otros factores biológicos, sino que sería
hecho de que esas células, organizadas para la la capacidad de elaborar pensamiento la que
función del pensamiento, piensen y por tanto haría de un individuo una persona, y esto ba-
sean una mente). En mi opinión —y es una sado en la consideración de que sin una mente
proposición— debería establecerse una co- pensante el individuo no sólo no sería capaz
rrelación fuerte entre la mente, entendida de de sacar provecho del respeto hacia sí mismo y
esa forma, y la personalidad. Sin profundizar de la consideración de sus derechos, sino que
ahora en el concepto de personalidad, será su- su misma existencia no sufriría ningún cambio
ficiente decir que se contraponen dos modos a causa del respeto o de la violación de esos
de atribución: por una parte, la personalidad mismos derechos. Existen entidades, huma-
se atribuiría tomando como base la tenencia nas desde el punto de vista genómico, que no
de una determinada cualidad según una pers- deberían considerarse personas precisamente
pectiva ontológica (por ejemplo, todos los se- porque carecen por completo de una mente en
res que forman parte desde un punto de vista condiciones de pensar (¿se consideraría perso-
genómico de la especie humana, en cualquier na a un ser humano en estado vegetativo per-
fase de su desarrollo, desde el momento de la manente, incapaz de pensar?, ¿sería un cadáver
concepción hasta la muerte natural, serían per- una persona?, ¿sería un embrión una persona?
sonas y como tales sujetos de derechos, como Se puede, e incluso creo que sería necesario,
expresa el magisterio católico), mientras, por asumir una actitud de respeto y de especial
otra, se afirma que la atribución de la perso- atención hacia dichas entidades, pero no se
nalidad depende de valoraciones históricas, las podría considerar “personas”, sobre todo si
culturales, sociales, etcétera (y, en un determi- quisiéramos no considerar personas también a
nado contexto del discurso, también en apli- los animales).
caciones del principio de sensatez), las cuales Si luego queremos determinar cuál debería
identifican las características necesarias y sufi- ser el nivel de capacidad de pensamiento para
cientes para dicha atribución. Como se com- atribuir la personalidad, podríamos establecer
prenderá, el primer criterio de atribución no es dicho nivel de acuerdo con el criterio arriba
sino un caso particular del segundo, donde la expuesto sobre cuya base se atribuiría la per-
pertenencia genómica a la especie humana se sonalidad. Bastaría pues con que la capacidad
identifica basándose en valoraciones cultura- de elaborar pensamiento (en el sentido amplio
les y más específicamente religiosas en aras de arriba indicado, y por tanto no sólo el pen-
una perspectiva antropocéntrica, como razón samiento racional, sino también el sentimen-
necesaria y suficiente para la adquisición de la tal, etcétera) fuera suficiente como para que
personalidad, y la peculiaridad reside sólo en el individuo fuera capaz de sacar provecho del
el hecho de que a esa razón se le atribuye el respeto y de la consideración de sus derechos
carácter de la naturalidad y por tanto de la in- y que su existencia sufriera cambios a mejor
mutabilidad. o a peor según cuáles de sus derechos fueran
La posesión de una mente capaz de producir respetados o violados.
26 pensamiento puede aceptarse como un criterio
Por esta razón, mientras ciertos individuos nos se reclaman para todos los seres humanos

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genómicamente humanos no serían personas, precisamente por ser humanos, y esto significa
la personalidad debería atribuirse a los anima- exactamente que tales derechos no se reclaman
les en cuanto dotados de una mente capaz de para los sujetos o los grupos que disponen de
elaborar pensamiento. un poder suficiente para afirmar como derecho
Según esta propuesta, la especie dejaría de sus pretensiones, sino para los sujetos que no
representar una eximente insuperable y el re- disponen de un poder suficiente, de tal forma
conocimiento de los derechos podría fundarse que la tutela de los derechos humanos resulta
de tipo “indirecto”, vinculada a factores de ca-

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en argumentos no vinculados a la pertenencia
de la especie, o sea en argumentos de carácter rácter político e ideológico que inducen a gru-
“transversal”, por así decirlo. pos dotados de poder a afirmar como normas
jurídicas determinados principios éticos que se
Si los animales son portadores de intereses, asumen como de alcance universal.
debemos pues preguntarnos ahora “qué fuerza”
puede sustentar su reconocimiento y hacer que La cuestión de los derechos animales no se
las pretensiones dirigidas a su satisfacción se presenta de una forma diferente de aquella de
traduzcan primero en normas jurídicas y luego los derechos humanos y, es más, el debate so-
en comportamientos concretos de la colectivi- bre una facilita la comprensión de la otra. Des-
dad humana. Esto vale tanto para los derechos de hace ya tiempo, la idea de la igualdad entre
animales como para los derechos humanos los humanos se ha asimilado, por lo menos en
que, si no se tradujeran en normas jurídicas, se línea de principio, así que las discriminaciones
quedarían en simples enunciados éticos o va- se perciben como injustas y, por lo general, se
lores de referencia (moral rights), pero no cons- admite que las desigualdades no pueden “jus-
tituirían derechos subjetivos en sentido propio tificarse” sobre la base de las diferencias, sino
(legal rights). que más honestamente se deben explicar con
el conflicto de intereses y con la distribución
Al respecto, un recurso muy importante no igualitaria del poder. La diferencia entre los
lo representan los factores culturales y, en es- humanos y los animales se percibe como “ob-
pecial, el compartir las opiniones éticas y los via”, aunque no esté del todo justificada y de-
valores a los que se refiere el reconocimiento mostrada, así que la mayoría de los humanos
de la pretensión y a través de los cuales pue- encuentra dificultades en admitir que la dis-
de acreditarse entre una parte más o menos criminación es injusta. En resumen, mientras
amplia de la colectividad, a condición de que queda o debería quedar claro que las discrimi-
aquellos que comparten dichos valores disfru- naciones entre los humanos son crudamente
ten, contando también con otros recursos, de la consecuencia de la desigualdad de fuerza, y
un poder suficiente para conseguir la afirma- que los esfuerzos realizados para justificarlas
ción como norma jurídica de la pretensión sobre la base de diferencias aducidas se presen-
que radica en esos valores. Desde este punto tan como construcciones sociales y culturales
de vista, el interés para cuya satisfacción se ha ficticias y como peticiones de principio, las
planteado la pretensión puede ser no sólo un discriminaciones de los humanos con respecto
interés de los partidarios de la pretensión, sino a los animales pueden todavía encubrirse con
también un interés de otros sujetos carentes razones que se pretenden “naturales” y, por
de un poder suficiente para afirmarlo. Téngase tanto, racionales, cuando no son en absoluto
presente que dicha particularidad constituye racionales y aun menos naturales.
un elemento característico de los mismos “de-
rechos humanos”, que se caracterizan especial- La relación entre los derechos humanos y
mente por el hecho de que el poder que puede los derechos animales podría abordarse desde
permitir afirmar los intereses que subyacen no una perspectiva diferente, la de su posible in-
es sólo el poder de los sujetos o de los grupos terdependencia, que igualmente cabría inves-
directamente interesados. Los derechos huma- tigarse, más extensamente de lo que admite 27
este espacio. Resumiendo, diré que en muchos tan un riesgo para el derecho fundamental a
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casos el respeto de los derechos de los animales la salud y una violación de los derechos de los
determina el respeto también de los derechos consumidores.
humanos y la violación de los primeros conlle- La cría y el consumo de alimentos proce-
va la violación de los segundos. dentes de animales (zoofagia) es fuente de nu-
Ante todo, existe una consideración de ca- merosas y graves violaciones de los derechos
rácter general: una violación de los derechos humanos: del derecho a la salud, estando ya
fundamentales; aunque afecta en especial a la mayoría de los dietistas convencidos de que
TEORDER

algunos sujetos, menoscaba los derechos de el consumo de alimentos de origen animal es


todos. Pero también existen argumentos vin- perjudicial para la salud humana y la raíz de
culados a situaciones mucho más concretas y muchas enfermedades que constituyen la cau-
me limitaré a recordar sólo dos. sa principal de morbilidad y mortalidad, es-
Como ya se sabe, la experimentación con pecialmente en el rico mundo occidental; del
los animales, respecto a cuya crueldad sobran derecho a la vida, el derroche alimentario que
las palabras, es vivamente criticada por una los criaderos de animales implica, constituyen-
gran parte de los científicos que niegan la va- do la principal causa del hambre en el mun-
lidez del modelo animal sobre la que se basa, do; de los derechos ecológicos, los criaderos
así como la transferibilidad a los humanos de de animales representan una de las fuentes de
los resultados conseguidos con los animales. contaminación hídrica y atmosférica más im-
Si el modelo animal es falaz, las consecuencias portantes, así como el principal mecanismo de
que se deriven del uso y comercialización de reducción de la biodiversidad. Y así se podría
los productos testados en animales represen- continuar.

Traducción al español de Laura Volpe

Fecha de recepción: 22 de julio de 2009


28 Fecha de aceptación: 21 de septiembre de 2009

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