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Cuento 3

En una ciudad gris y monótona, Isabella, una joven artista, descubre un jardín secreto escondido entre los edificios. Este jardín se convierte en un refugio para los habitantes de la ciudad, donde encuentran paz y conexión con la naturaleza. Isabella se convierte en la guardiana del jardín, demostrando que la belleza puede florecer incluso en los entornos más áridos.
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Cuento 3

En una ciudad gris y monótona, Isabella, una joven artista, descubre un jardín secreto escondido entre los edificios. Este jardín se convierte en un refugio para los habitantes de la ciudad, donde encuentran paz y conexión con la naturaleza. Isabella se convierte en la guardiana del jardín, demostrando que la belleza puede florecer incluso en los entornos más áridos.
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El Jardín Secreto de la Ciudad Gris:

En el corazón de una ciudad donde el concreto y el acero dominaban el paisaje, existía un


rumor persistente sobre un jardín secreto. Se decía que estaba escondido entre los edificios
grises, un oasis de color y vida olvidado por el tiempo. Muchos lo consideraban una
leyenda, un cuento para niños.

Isabella, una joven artista que se sentía sofocada por la monotonía de la ciudad, siempre se
sintió atraída por este rumor. Pasaba horas explorando callejones olvidados y pasajes
estrechos, con la esperanza de encontrar alguna pista de su existencia.

Un día, mientras seguía a un gato callejero a través de una grieta en un muro desmoronado,
Isabella se encontró en un espacio inesperado. Era un pequeño patio trasero, descuidado y
lleno de maleza, pero con la promesa de algo más. En una esquina, cubierta por
enredaderas, descubrió una puerta de madera antigua, casi oculta a la vista.

Con el corazón latiéndole con fuerza, Isabella empujó la puerta. Se abrió con un suave
gemido, revelando un espectáculo asombroso. Ante ella se extendía un jardín exuberante,
lleno de flores de todos los colores imaginables, árboles frutales cargados de frutos
maduros y el suave murmullo de una fuente escondida. Era como si un trozo de otro mundo
hubiera sido injertado en el corazón de la ciudad gris.

Isabella comenzó a visitar el jardín todos los días, cuidando las plantas, limpiando los
senderos y maravillándose de su belleza silenciosa. Poco a poco, otros habitantes de la
ciudad, atraídos por rumores y curiosidad, comenzaron a descubrir el jardín. Artistas,
músicos, ancianos solitarios y niños curiosos encontraron en este lugar un refugio de paz y
un respiro del bullicio urbano.

El jardín secreto se convirtió en un punto de encuentro inesperado, un lugar donde las


barreras sociales se desvanecían y la gente se conectaba con la naturaleza y entre sí.
Isabella, sin proponérselo, se había convertido en la guardiana de este tesoro escondido,
demostrando que incluso en los entornos más áridos, la belleza y la conexión pueden
florecer.

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