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Protocolo 2do Parcial

El documento aborda las razones para invitar, los tipos de comidas y la disposición de mesas en eventos. Se detallan métodos de colocación de invitados y la importancia de seguir un protocolo para asegurar una experiencia agradable. Además, se menciona el uso de meseros para facilitar la organización de los asientos en eventos formales.

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Temas abordados

  • distribución de invitados,
  • comidas semi-protocolizadas,
  • comidas formales,
  • respeto a los anfitriones,
  • invitados,
  • servicio,
  • cuidado del invitado,
  • reglas de la comida,
  • comida,
  • comidas de gala
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Protocolo 2do Parcial

El documento aborda las razones para invitar, los tipos de comidas y la disposición de mesas en eventos. Se detallan métodos de colocación de invitados y la importancia de seguir un protocolo para asegurar una experiencia agradable. Además, se menciona el uso de meseros para facilitar la organización de los asientos en eventos formales.

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Temas abordados

  • distribución de invitados,
  • comidas semi-protocolizadas,
  • comidas formales,
  • respeto a los anfitriones,
  • invitados,
  • servicio,
  • cuidado del invitado,
  • reglas de la comida,
  • comida,
  • comidas de gala

¿Por qué invitamos?

Tres son las razones, por las cuáles invitamos:

• Por afecto

• Por interés

• Por agradecimiento

¿A qué invitamos?
Generalmente a comer

¿Cómo comemos, en general?

Dos son las maneras:

• sentados; la comida: desayuno, almuerzo, cena y banquete.

• de pie; las copas: cóctel, recepción, vino de honor, o lo que sea.

Bien sea que comamos sentados o de pie, siempre lo hacemos en compañía de otras
personas.

¿Dónde comemos?

Comemos en la mesa. Tipos de mesas: existe multitud de formas a elegir para las mesas, así
como decenas de combinaciones de las mismas, en función de su forma, tamaño, situación, etc.
Vamos a exponer de forma detallada, cada una de las formas, el pro y el contra para su
utilización, en determinados actos o eventos.

Combinaciones: En comidas particulares o de negocios, probablemente utilizaremos alguno


de los tipos de mesas que anteriormente hemos expuesto. Pero, si se trata de banquetes, o
cualquier otro tipo de comida multitudinaria, es probable que veamos una combinación de
distintos tipos de mesas, conformando el esquema general de la sala. Las opciones son múltiples
en función de la forma de la sala, el tamaño de la misma, etc. Así como la distribución de los
invitados, que deseamos tener. Para amplios banquetes, comidas de gala y grandes
acontecimientos, podemos recurrir a combinar los tipos de mesa anteriormente descritos. Las
más comunes son una mesa rectangular como presidencia y varias mesas redondas para el
resto de los invitados. Es una de las formas más utilizadas para comidas de gala y oficiales.
También en comidas de gala es muy utilizado un conjunto de mesas rectangulares. Vamos a ver
dos de las combinaciones más utilizadas, dentro de la gran variedad de posibilidades que
podemos desarrollar combinando mesas:

• Una distribución muy utilizada en la actualidad, es colocar una mesa rectangular donde
va la presidencia o cabecera de la reunión, y varias mesas satélites redondas como
mesas de invitados.
• Otra de las más utilizadas es una mesa presidencial redonda en el centro de la sala, y
varias mesas redondas satélites a la misma colocadas por la sala.

Sistema de colocación de las presidencias

Una de las funciones más complicadas, sobre todo en determinadas ocasiones, con las que se
encuentra un anfitrión, es la de colocar (distribuir) a sus invitados. La disposición de los sitios en
la mesa está regida por unas normas (estas son más sencillas que en el Protocolo ceremonial,
donde las precedencias en el orden correcto, nos complica un poco esta labor). Toda “colocación”
viene regida por el rango o categoría de los invitados. Aunque, como en todo, hay excepciones,
la edad puede ser una de ellas en determinadas ocasiones.

Previo a comenzar con el desglose de este punto, cabe fijarnos en la definición que encontramos
en el diccionario de la Real Academia Española, de la palabra Anfitrión: “anfitrión, anfitriona.
(De Anfitrión, rey de Tebas, espléndido en sus banquetes). 1. m. y f. Persona o entidad que
recibe en su país o en su sede habitual a invitados o visitantes. Ganó el equipo anfitrión. 2. m. y
f. coloquial. Persona que tiene invitados a su mesa o a su casa.”

Según su definición puramente lingüística, desprendemos que anfitrión es aquella persona que
recibe en su lugar habitual o tiene invitados en casa.

Nos parece adecuado hacer esta precisión, ya que en la actualidad, el recibir en casa está
cayendo en desuso. Hemos dejado ese espacio para nuestra intimidad y la de los nuestros y sólo
tienen acceso a ella los amigos tan cercanos con quienes pensamos que no hay lugar para los
formalismos protocolarios.

Imagen por U.S. Navy photo by Mass


Communication Specialist 1st Class Peter D.
Lawlor (Wikimedia)
Imagen por U.S. Navy photo by Mass Communication
Specialist 1st Class Peter D. Lawlor (Wikimedia)

Cada vez es más frecuente recibir a nuestros invitados en una sala de celebraciones,
restaurantes, cafeterías, etc.… En definitiva, aquellos lugares que por sus dimensiones o
características hacen posible poder recibir a un mayor número de invitados. En este caso, se
reducen sustancialmente las acciones del anfitrión. Hoy en día, invitar a casa es querer indicar
a nuestro invitado que le damos un trato muy especial y cercano. Por tanto, ese trato especial
tiene que verse reflejado en cada detalle. Debemos hacer sentir cómodos a nuestros invitados,
tanto como en su propia casa.

Métodos de Colocación de las Presidencias

Existen dos métodos principales para distribuir los anfitriones o dueños de casa en una mesa.
Para mayor detalles observen el siguiente vídeo aquí:
1. Método inglés. Muy utilizado en mesas rectangulares:

• Los anfitriones se sientan en cada cabecera de la mesa, uno enfrente del otro.

• El anfitrión (dueño de casa) se coloca viendo hacia la puerta de entrada de los invitados.

• La anfitriona (dueña de casa) se sienta viendo hacia la puerta de la cocina, para cumplir
a cabalidad su función de regente de la casa, pues ella es quien ordena cuando se sirve
la comida, cuando inicia y cuando termina.

• El invitado de honor se sienta a la derecha de la anfitriona y su mujer a la derecha del


anfitrión.

• El segundo invitado en importancia se sienta a la izquierda de la anfitriona y su mujer a


la izquierda del anfitrión.

• Así sucesivamente se van disponiendo las parejas, en forma de diagonal.

• Los invitados de menor categoría no ven destacada su condición, ya que están al centro
de la mesa, rodeados derecha a izquierda de invitados de mayor categoría.

• La conversación importante se parte en dos (en cada uno de los extremos de la mesa),
al estar ubicados los anfitriones y los invitados más importantes en los extremos de la
misma.

La ventaja de este sistema, es que se logra una conversación más uniforme y general, al
generarse dos focos de conversación en cada uno de los extremos de la mesa. Los invitados de
inferior rango, al estar sentados en el centro, disponen de cierta facilidad para incorporarse a
cualquiera de las conversaciones. Las categorías se disimulan bastante, ya que al ocupar la zona
central los comensales de segundo orden, su posición secundaria pasa desapercibida.
Como inconveniente, se constata que resulta inevitable partir la conversación en dos. Incluso el
anfitrión puede perder la oportunidad de hablar con su invitado de honor, si ambos ocupan las
cabeceras de la mesa.

2. Método francés:

• Los anfitriones presiden la mesa colocados en la parte central de la misma, uno enfrente
del otro.

• El anfitrión se coloca viendo hacia la puerta de entraba de los invitados y nunca de


espaldas a la ventana.

• La anfitriona se sienta viendo hacia la puerta de la cocina.

• El invitado de honor se sienta a la derecha de la anfitriona y su mujer a la derecha del


anfitrión.

• El segundo invitado en importancia se sienta a la izquierda de la anfitriona y su mujer a


la izquierda del anfitrión.
• Así sucesivamente se van disponiendo las parejas, en forma de diagonal, aunque el
resto de los invitados se van sentando con más libertad.

• Nadie se sienta en los extremos de la mesa.

• Este método es el más utilizado para negociar, incluso en Inglaterra, ya que los invitados
más relevantes están sentados en el centro de la mesa, donde se da la conversación
más importante.

• Los invitados, situados al final de la mesa, ven destacada su condición menos importante
y son una mera comparsa, pues no pueden participar activamente en la conversación
que se produce en el centro de la mesa.

Este sistema por una parte favorece la conversación importante en la zona central de la mesa,
al concentrarse en ella los invitados de rango más elevado, mientras que aquéllos que les
corresponde ocupar los asientos de los extremos ven perjudicados sus intervenciones y en
muchos casos han de conformarse con cumplir una función pasiva, plagada de gestos fugaces
y largos silencios. Por otra parte, esta disposición de las presidencias resalta las categorías de
los comensales, al poner de manifiesto con demasiada claridad quiénes son los de menor
jerarquía.

Existe otro tipo de distribución de invitados, pero es derivado de los anteriores y es conocido
como Sistema Híbrido. Este sistema consiste en lo siguiente:

• La colocación del anfitrión deber ser siempre mirando a la puerta de entrada o principal.
Y enfrente, siempre, la anfitriona.

• Quien preside la mesa nunca debe estar de espaldas a la entrada principal. Si no hay
puerta principal, o su situación no es buena, el anfitrión debe situarse frente a la ventana
principal.

• Las parejas (matrimonios) nunca se sientan juntas, sino en diagonal. (Descanso


matrimonial)

• A ser posible, se va alternando un hombre y una mujer. (Alternancia de sexos, nunca


sexos iguales juntos)

• Los anfitriones pueden ceder sus sitios a los invitados de honor, ocupando ellos el puesto
de la izquierda de la presidencia, para conservar su condición de anfitriones, al tener a
los invitados más importantes a su derecha. Generalmente cedemos la presidencia al
Jefe de Estado o a alguien muy importante para nosotros. (nuestro jefe)
Ordenación de los invitados

Cuando invitamos a un grupo de personas a formar parte de nuestra celebración, debemos


conocer unas pautas mínimas para establecer el lugar que deben ocupar.

Es común ver (por cercano que sea el trato con los anfitriones) como los comensales preguntan,
antes de ocupar un asiento, cuando el lugar no está indicado. Cuando invitamos a casa,
pensamos dar libertad a nuestros invitados para que ocupen el sitio que quieran, el cual les hará
estar más a gusto. Eso no tiene por qué ser así; imaginen que un señor queda rodeado de
señoras que mantienen conversaciones sobre moda durante toda la velada, o que la anfitriona
ha permitido que se sienten antes los invitados y le ha quedado un asiento muy alejado a la
puerta, por lo que se dificultan las labores de servicio de la mesa. Todo esto se puede evitar
conociendo unas sencillas fórmulas para definir la colocación en la mesa.

Por otra parte, si además, nuestro evento es multitudinario y exige el uso de varias mesas, dejar
que cada uno tome asiento donde quiera, supondría desorden y tiempo hasta que estuviesen
cada uno en una silla. Además, si establecemos los lugares previamente, podremos dar a cada
uno de nuestros invitados el lugar que le corresponde en nuestra celebración, sin que ninguno
de ellos se sienta desplazado.

Antes de comenzar, debemos discernir entre dos conceptos:

• Evento protocolizado: es aquel en que ya está establecido el lugar que va a ocupar cada
uno de nuestros comensales. Se indicará el protocolo mediante mesero, tarjetas
nominativas, etc.

• Evento semi - protocolizado: es aquel en que les indicamos a nuestros invitados la mesa
que deben ocupar, pero no el asiento, eso lo dejamos a su elección.

Consejos que ayudarán a colocar correctamente los invitados en la mesa:

• El invitado de más categoría o edad se sienta a la derecha de la anfitriona y la señora


invitada de más categoría o edad se sienta a la derecha del anfitrión. La derecha de los
anfitriones, es el sitio de mayor importancia en la mesa.

• En determinadas ocasiones, debido a la importancia del invitado, podemos ceder la


presidencia; en este caso, nos situaremos a la izquierda del mismo (y no a la derecha
como se podría pensar en un primer momento).

o Una vez colocados los anfitriones, por cualquiera de los métodos elegidos, y sus
respectivas derechas, se irán colocando el resto de invitados a derecha e
izquierda de los anfitriones, respectivamente, intercalando mujeres y hombres,
hasta terminar con la lista de invitados. Sería interesante que disfruten el
video “El anfitrión en casa

o
• Siempre, al confeccionar una lista de invitados, se trata de invitar al mismo número de
hombres que de mujeres y se procura que los invitados sean pares, pero esto no
siempre es así. Si se da el caso, y nos quedan personas a las que no podemos intercalar,
es mejor dejar a dos hombres juntos que a dos mujeres juntas. A igualdad de rango o
categoría, se suele ceder la presidencia de honor al invitado extranjero.

• También nos ocurre lo mismo con invitados mayores, que se cede la presidencia al de
mayor edad, entre los de igual rango. La mejor manera de colocar a los invitados, sobre
todo si la cena es con muchos invitados, es la colocación de tarjetas con el nombre.

o De esta manera indicamos de forma clara y precisa el lugar que le corresponde


a cada invitado. Una de las mayores dudas, a la hora de distribuir a los invitados,
es la utilización de mesas de forma oval o redondas. Las presidencias están
muchos menos claras, por eso las tarjetas nos ayudan, para que la elección de
los sitios no se convierta en un problema cuando llegan los invitados al comedor.

• A la hora de pasar al comedor, entra primero la señora de más categoría del brazo del
anfitrión (se le ofrece el brazo izquierdo, salvo personas con uniforme, que ofrecen su
brazo derecho). Le siguen los invitados por orden de importancia y entra, en último lugar,
la anfitriona seguida del invitado de mayor importancia. Aunque este método es el oficial
en comidas menos formales, es habitual que los invitados pasen al comedor sin seguir
estas normas, que son muy protocolarias.

• En caso de ser caballeros, una vez que están todos los invitados en el comedor,
debemos esperar a que las señoras de nuestro lado derecho se sienten, para sentarnos
nosotros. Y si no hay camareros que lo hagan, ayudaremos a mover la silla a las señoras
de nuestro lado.

• El servicio de mesas, se hace por orden de importancia, aunque es habitual empezar por
las señoras y terminar por los caballeros, la anfitriona es la última de las señoras en
recibir el servicio. Se empieza a comer cuando todo el mundo está servido (en grandes
banquetes, cuando al menos todos los comensales de nuestra mesa están servidos).

El mesero o fichero

Es un plano de mesa en piel, donde se ponen unas tarjetas rectangulares de cartulina con los
nombres y/o cargos de los comensales, en el mismo orden y posición que tendrán en la mesa
propiamente dicha. De este modo, los comensales pueden ver previamente cual es su sitio en la
mesa

Tipos de Meseros: En general existen dos tipos de meseros:

1. Mesero sencillo. Es un plano del comedor de una sola cara.

2. Mesero de ventanas. Este tipo de mesero puede ser también extensible por ambos
extremos, para mayor número de comensales.
Colocación del Mesero

• Ha de estar en un lugar visible, usualmente en el recibidor o en un salón adyacente, junto


a la entrada del comedor. Por obvias razones, es conveniente que el mesero, que tiene
una flecha indicadora del sentido del ingreso, esté orientado correctamente en relación
al comedor.

• Es recomendable que, al término del aperitivo, un criado se sitúe junto a la entrada del
comedor con el mesero en la mano, para que el invitado olvidadizo pueda ver de nuevo
su sitio.

• En las tarjetas del mesero es esencial poner el nombre del comensal y, si hay suficiente
espacio, su cargo. Hemos de tener en cuenta que la inscripción del cargo, en el idioma
del anfitrión, puede no ser comprendido por el comensal, si habla otro idioma. El nombre,
en cambio, siempre lo será. Y el objeto del mesero es que el comensal identifique su
sitio. Además, en la tarjeta del puesto de mesa, de la que luego hablaremos, sí estará
su cargo y tratamiento completos, además de su nombre.

La tarjeta: plano individual

• Doblada por su eje central, esta tarjeta tiene, en su primera cara, el escudo nacional o
de la institución anfitriona, o una inscripción con el objeto de la comida y, a continuación,
diversos renglones punteados para escribir el tratamiento, cargo y nombre del comensal.

• Abierta y en su cara interior está el diseño impreso de la mesa con la posición de los
anfitriones o presidencias, en el que se marca con una “X” (en rojo si es señora y en
negro si es un caballero) el sitio aproximado del comensal.

• Cuando se trata de una comida tipo banquete con mesa presidencial y mesas múltiples,
rectangulares o redondas, el citado diseño puede tener dibujadas:

o La mesa presidencial, donde se marca la “X” posicional o

o el simple dibujo y numeración de la mesa rectangular o redonda, donde ha de


sentarse el invitado.
En este caso, la “X” posicional no es necesaria, pues al ser estas mesas
relativamente pequeñas (de seis, ocho o diez personas), una vez identificadas,
el comensal encuentra rápidamente su nombre en la correspondiente tarjeta
personal de plato.

• Estas tarjetas-plano han de ser entregadas al invitado a su llegada a la embajada,


institución, hotel, casa, etc., donde tendrá lugar la comida o durante el previo aperitivo.

• Estas tarjetas también pueden disponerse (incluyendo la de la esposa, en el interior de


la del marido, cuando se trate de matrimonios), por orden alfabético de apellidos, por
agrupaciones coherentes de cargos, etc., sobre una mesa, en el ingreso a la institución
para que los propios invitados las recojan a su entrada.
Los paneles

Este sistema, muy eficaz y usado con frecuencia en banquetes fundacionales de entidades,
banquetes políticos, de convenciones, etc., es más sencillo que el anterior, pues evita la
confección y distribución de las tarjetas-plano individuales.

• Consiste en la colocación, en lugares adecuados, de unos visibles paneles, con la


relación por orden alfabético de apellidos de todos los comensales, y a continuación del
nombre, la indicación de la mesa (por ejemplo: mesa presidencial o mesa número 9), o
del brazo (si es una mesa en “U” o en peine), que han de ocupar y que han de estar
numeradas.

Este panel puede complementarse con un segundo, situado a su derecha, con el plano general,
numeración de todas las mesas, flechas indicadoras el ingreso al comedor y el nombre y
colocación de los comensales.

Sin embargo, este segundo panel, si bien facilita aún más la fácil identificación del sitio del
invitado, en el caso de tener asimismo el nombre y colocación de los comensales, tiene el
inconveniente de permitir al comensal curioso conocer la situación de los demás y la suya propia,
en relación a la mesa presidencial, lo que por obvias razones, quizá, no sea del todo conveniente
en determinados banquetes, pues como es bien sabido, no es posible dar satisfacción a todo el
mundo.

Tarjeta personal de plato

La tarjeta personal de plato o del puesto de mesa, como también es denominada, es el final del
proceso de conducción del comensal a su sitio en la mesa.

Esta tarjeta, con o sin escudo o anagrama, según sea el caso, ha de mostrar con claridad el
tratamiento, cargo y nombre del invitado. Situada delante y ligeramente a la derecha del plato, le
indicará finalmente su sitio en la mesa. Por obvias razones, no es costumbre poner esta tarjeta
en el lugar de los anfitriones o de las personalidades que presiden la comida.

La precedencia

Según el diccionario de la Lengua Española, Precedencia (del verbo preceder, derivado a su vez
del latín “preaccederé” = ir delante o por delante) es: “Preeminencia o preferencia en el lugar
y asiento. Primacía, superioridad...”

Como la acción objeto del protocolo ha de ser realizada por, o con, la participación de dos o más
personas, ello exige el establecimiento de un orden en las mismas, previo a la actividad que
vayan a desarrollar, para que ésta sea eficaz, es decir, implica la previa determinación de su
precedencia. En consecuencia, y desde la óptica del protocolo, podemos definir la Precedencia
como: “El previo establecimiento de un orden entre las personas que realizan o participan en una
actividad que afecta el protocolo, en función de su preeminencia, primacía, rango, nivel, o
relevancia, en el seno de la estructura y de la sociedad misma, que integran el estado, para
obtener la máxima eficacia de la mencionada actividad”.

En esta definición aparecen ya las dos interpretaciones que pueden darse a la Precedencia:
• En sentido estricto: la ordenación de las personas, en virtud de su nivel o rango oficial,
establecido por una norma legal, tradición o uso.

• En sentido amplio: la ordenación de las personas, en virtud de su importancia real en


la sociedad, soporte del estado.

A diferencia del primer tipo de precedencia, claro y preciso, el segundo no lo es. Sin embargo,
siempre, y más aún en el tema de las mesas, por las razones que a continuación se exponen, es
esencial tenerlas en cuenta. Hemos dicho que el objeto del protocolo y de la previa precedencia
es la eficacia de las actividades, actos o ceremonias. Pero, para obtener esta eficacia, es
necesaria la razonable y precisa ordenación de las personas. Es decir, que los objetos estén en
su sitio. Si estas personas tienen su sitio predeterminado en una relación oficial, no hay problema.

Sí lo hay, cuando la persona, por su importancia, aún teniendo un sitio relevante en la sociedad,
este sitio no está incluido en una lista de precedencias. Dicho de otra manera, existen dos
colectivos al que va dirigido la precedencia:

• Las personas que tienen su sitio establecido en una relación oficial u oficiosa.

• Las que, siendo importantes, no lo tienen.

Cuando las personas de estos dos colectivos coinciden en la ejecución de una actividad, ¿qué
se hace? Sencillo, aplicar el denominado “peinado” o “interpolación” de las personas, con su
integración en una precedencia única, aunque procedan de diferentes colectivos.

Modus operandi de la interpolación “peinado”

Si en una actividad (sea o no una comida), participan personas pertenecientes a dos o más
grupos, como los mencionados al término del punto anterior (civiles y militares; civiles, militares
y eclesiásticos, etc.), todos con sus precedencias propias:

Sistema de colocación de los comensales en la mesa

Estos sistemas son dos:


a. El sistema del reloj, como indica su nombre, la colocación sigue el movimiento de las
agujas del reloj, es decir que en una especie de espiral o de círculos alrededor de los
anfitriones, los comensales son situados del siguiente modo:

b. El sistema cartesiano, también denominado el de la equis o de las aspas. Este


procedimiento de colocación sigue la dirección de las aspas de una equis en la
colocación de los invitados.

Movimiento de colocación:

La ley de la derecha

Hay una larga tradición que establece “la derecha” como lugar de privilegio. “Y está sentado a la
diestra de Dios Padre...”, dicen las Sagradas Escrituras, por ejemplo. El Protocolo también ha
adoptado este criterio de preferencia y la “Ley de la Derecha”, que jerarquiza esta posición,
determina como regla básica que el sitio de honor está a la derecha de la persona que preside
un acto, una ceremonia o una recepción.

De esta forma, se ubica al invitado de honor o a la persona de mayor jerarquía a la derecha del
anfitrión o de quien preside el evento, ya sea en un salón, una tribuna, un palco o una mesa.

El observador lo verá a su izquierda porque la derecha para el Ceremonial se considera desde


el punto de interés, y en este caso es la posición de las autoridades. Es decir, este principio nos
indica que el sitio de honor o preferente es el que se sitúa a la derecha de la persona de la más
alta jerarquía en cualquier tipo de acto o evento.

Pasemos a analizar las diferentes maneras de colocar a las personas en diversos actos
protocolarios:

1. En el Orden Lateral, cuando las personas están paradas o caminan en una misma
línea, si son dos (u otro número par), deben considerar como sitio de preferencia la
derecha, teniendo en cuenta el sentido de la marcha; de modo que las personas de
menor categoría se ubicarán por precedencia a la izquierda del más importante. Con
este mismo criterio el anfitrión cede la derecha a su invitado ya sea que se desplacen,
estén de pie o sentados.

La excepción -en el orden oficial- puede observarse cuando el Presidente de la Nación pasa
revista a las tropas y la formación se ha ubicado sobre la izquierda del Presidente; durante el
trayecto el Primer Mandatario quedará a la izquierda de la autoridad militar que lo acompaña en
esta ceremonia. Del mismo modo ocurre cuando se rinden honores militares a un presidente que
visita el país.
También hay situaciones en las que el anfitrión comparte el centro con su invitado. Un ejemplo
habitual se observa cuando un Jefe de Estado recibe a otro; el anfitrión se ubica a la izquierda
del punto central y el invitado a la derecha. En una mesa, en tribunas, palcos o estrados que se
usan en los eventos, las autoridades y los invitados especiales toman posición en la primera línea
pero el centro queda reservado para el que preside la ceremonia, de modo que esa primera línea
estará integrada por un número impar de autoridades, o un número par si se comparte el centro.

2. El Orden Lineal, si las personas se desplazan una detrás de la otra, la de mayor


jerarquía irá adelante seguida de las demás de acuerdo con el orden que les corresponda
por precedencia. Si hay necesidad de que un guía indique el camino, este iniciará la
marcha, ubicado ligeramente sobre la izquierda del invitado más importante; de esta
forma no le dará la espalda, ni podrá interpretarse que se desplaza en el lugar de honor.

En el orden lineal también hay una excepción: si se trata de procesiones religiosas de iglesias
cristianas, el Protocolo eclesiástico indica que el lugar de honor es el último del orden lineal. Por
eso la más alta jerarquía cierra la procesión.

Aplicamos estos desplazamientos en diversos lugares:

• En los desplazamientos por la calle, el lugar de preferencia es la derecha, en el


sentido de la marcha; pero, cuando se desplazan por la acera, el lado de la pared se
reserva para el que tiene mayor jerarquía; es una tradición de cuando el peatón
compartía la calle con los carruajes y el lado de la pared era más seguro. Del mismo
modo, se ofrece este sitio cuando se cruzan dos personas que caminan en distinto
sentido y se tiene en cuenta tanto la jerarquía como el género y la edad, ya que las
damas y las personas mayores reciben un tratamiento especial. Si no hay ninguna
diferencia, ceder la pared es una cortesía.

• En las escaleras, el lugar de preferencia es la derecha de acuerdo con el sentido de la


marcha. Si un caballero acompaña a una dama, ella sube primero y él lo hace un escalón
más abajo; al bajar se invierte el orden, y el caballero puede adelantarse un escalón para
protegerla de cualquier accidente; si la escalera tiene forma de “caracol”, debe cederse
siempre la parte más ancha de los escalones por ser menos riesgosa e incómoda.

• En los ascensores, las personas de más jerarquía ingresan y salen de la cabina en


primer término; pero si por razones de espacio no es posible cederles el paso, será
necesario que los de inferior categoría salgan del ascensor y esperen en un costado para
que pasen los primeros. También se consideran con ese privilegio las damas, las
personas de más edad y los niños.

• En las embarcaciones, generalmente, los reglamentos de Ceremonial Naval


especifican que en una nave menor (una lancha, por ejemplo), la persona de mayor
jerarquía embarcará de última, precedida por los de menor jerarquía. Pero al
desembarcar, lo hará en primer término. En cambio, en una embarcación grande, subirá
y descenderá en primer término. Es la situación habitual cuando una alta autoridad naval
utiliza una lancha para llegar hasta un barco de mayor calado, anclado lejos del muelle;
en estas situaciones es recomendable que algún subordinado suba antes a la lancha
para ayudarlo a embarcar.

• En los aviones, el lugar de preferencia es el asiento de la primera fila junto a la


ventanilla derecha, en el sentido de la marcha. Le sigue el asiento situado a la izquierda
y así hasta la ventanilla izquierda. Luego, el orden continúa con el mismo criterio, en las
filas siguientes.

Los aviones presidenciales no suelen tener esta disposición porque generalmente


están especialmente acondicionados con áreas de trabajo y de descanso, de modo que
habrá que analizar cada situación. En cualquier caso, la autoridad de mayor rango sube
de última, cuando el resto de la comitiva ya está ubicada y desciende primero. En los
aviones que usan los ejecutivos, con capacidad para pocas personas, la más alta
jerarquía sube y desciende primero. Pero si viaja con un invitado especial, se le cede el
lugar tanto al subir como al bajar de la nave.

• En los automóviles, el lugar de honor es la derecha del asiento posterior y la izquierda


le corresponde al dueño del auto, al funcionario que represente a la autoridad de menor
rango o a quien actúe como anfitrión. El invitado o la persona de más jerarquía es quien
ingresa primero al vehículo, pero desciende en último término. De esta forma, tanto al
subir como al bajar nadie pasa delante de él y tampoco debe esperar en la acera a que
bajen los otros ocupantes.

Es conveniente que viajen solo dos personas por auto, pero si se necesita ubicar una
tercera, le corresponde el medio; si hubiera una cuarta persona, irá adelante con el
chofer, pero siempre que su jerarquía sea sensiblemente inferior, de lo contrario es
necesario disponer de otro automóvil.

Si un caballero invita a un matrimonio, y un chofer conduce el auto, el invitado ocupa la


derecha del asiento posterior, su esposa el medio y el anfitrión el espacio de la izquierda.
Pero si está presente su esposa -como anfitriona- debe sentarse sobre la ventanilla
izquierda en tanto que su marido se ubica al lado del chofer. En situaciones con menos
rigor protocolar, cuando maneja el anfitrión, el invitado puede sentarse junto a él y las
señoras en el asiento posterior. Esta modalidad es la que más se ajusta a las reglas de
cortesía que recomiendan la parte posterior por razones de seguridad.

La caravana de automóviles se organiza cuando es necesario desplazar un grupo de


autoridades a un evento. En estos casos, siempre interviene el personal encargado de
la seguridad para llevar un control de cada automóvil; se registra el número de patente,
el nombre y la jerarquía de los ocupantes, el nombre del chofer -que deberá llevar una
tarjeta de identificación- y se elige el itinerario más conveniente, dato que se mantiene
en secreto por seguridad. Media hora antes de la partida, la caravana debe estar armada
según la precedencia, en orden decreciente, de modo que el automóvil que transportará
a la máxima autoridad y al que le sigue en jerarquía encabece la comitiva.

En algunos casos se reemplaza la caravana por un solo vehículo y las autoridades


invitadas se trasladan en ómnibus especiales con la capacidad necesaria según el
número de funcionarios. Esta modalidad se ha adoptado, con todas las medidas de
seguridad necesarias, por ser un sistema de desplazamiento más práctico y más
económico.

Los discursos y los himnos

En algunos eventos -oficiales o privados- se incluyen discursos relacionados con el motivo que
dio lugar a la reunión.

El maestro de ceremonias debe contar con un guión que incluya las palabras de apertura y de
cierre; luego de exponer los motivos del evento y de mencionar a los que presiden el acto, debe
anunciar a cada uno de los oradores, de acuerdo con el orden de precedencias, primero hablan
los de menor jerarquía y cierra los discursos la persona de mayor rango.

En ocasiones, cuando el motivo del evento involucra los intereses de otros Estados, y al acto
concurren altos funcionarios de ese país, es habitual iniciarlo con los himnos nacionales. En
estos casos, en primer término, se oirá el himno local y luego el himno extranjero. Sin embargo,
este criterio puede variar según el país y la ocasión; en España, por ejemplo, en la bienvenida
que se le ofrece a un Primer mandatario uno de los honores consiste en oír primero el himno del
invitado, lo que no ocurre en Honduras. En el siguiente video pueden escuchar el “Himno
Nacional de Honduras”, interpretado por el Cantante nacional, Moisés Canelo; contiene
además algunas imágenes que nos son muy conocidas. Para ver el video haz clic en el nombre
del mismo.

Reglas de oro de la precedencia

La regla de oro es ceñirse a un uso determinado que solo varia de acuerdo a la costumbre de
cada país, es decir, estamos hablando de un uso de aplicación general. Para aclarara mejor el
uso de la precedencia y aplicarla con eficacia señalaremos las reglas para su uso:

Regla primera

Aplicar la precedencia con flexibilidad, nunca con rigidez, porque la precedencia es una guía. No
olvidemos que el establecimiento de la precedencia, necesaria para la ordenación de los
participantes en cualquier actividad (y sobre todo en las comidas), es un medio para obtener la
eficacia de esa actividad. No es un fin en sí misma. Hay quien la interpreta con tal rigidez, que
hace pasar a un Director General de la Administración Central del Estado (con precedencia
establecida) por delante de un gran financiero o industrial, de un excepcional investigador, de un
famoso escritor, o de un periodista o artista (que no la tienen), aunque éstos sean realmente más
importantes que el citado Director General. Pues bien, esto es un error.

Regla segunda

Las personas a quienes les pueda corresponder más de una precedencia, por poseer, al mismo
tiempo, varios rangos o dignidades (cada uno de los cuales con su precedencia propia), han de
ser ordenadas aplicando la precedencia que les corresponda según el objeto de la
actividad, aunque queden situadas por debajo del lugar que ocuparían si se les aplicase otra,
superior, de la precedencia que gozan.
Ejemplo en una comida: el señor X es un embajador de Honduras en situación de disponibilidad;
es asimismo ex Presidente de la República; es un diputado de un partido político.

• En una comida parlamentaria ocupará el puesto que le corresponda como diputado, que
puede ser uno de los últimos por pertenecer a un partido minoritario.

• En una comida de la Presidencia de la República, con la presencia de ex Presidentes,


ocupará el puesto que le corresponda como ex Presidente de la República.

• En una comida diplomática, el puesto que ocupe será el que le corresponda como
Embajador de Honduras.

Regla tercera

Cuando tengan dudas sobre la ordenación o precedencia de hondureños en nuestro país,


sugerimos que consulten a la Dirección General de Ceremonial Diplomático de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
Asimismo, en Honduras, cuando las dudas afecten a personas o personalidades extranjeras,
sugerimos consulten la secretaría de la correspondiente Embajada en Tegucigalpa.
Por último, si se encuentra en el extranjero, acudan a la Dirección de Protocolo del Ministerio de
Relaciones Exteriores del país donde se encuentren, si se trata de un ciudadano de ese país. Si
se trata de un hondureño o de un ciudadano de un tercer país, ídem, de la correspondiente
Embajada.

Regla cuarta (Aplicable sólo a las comidas)

Por un uso universal, resultado del carácter personalísimo de la “domus” o casa, el anfitrión es
libre de aplicar la precedencia que juzgue oportuna. Eso sí, ha de ser coherente y razonable en
su aplicación.
Por ejemplo, si un ciudadano francés ofrece una comida en Honduras, puede, por supuesto,
aplicar la precedencia francesa o la hondureña. Lo que no tendría sentido sería que aplicase la
británica, a menos que hubiera en la comida una razón de peso que justificase su elección.

Las reglas de oro de la comida

Según Don José Antonio de Urbina en su libro El Protocolo en los Negocios, editado por la
Editorial Tiempos de Hoy, desarrolla con gran amplitud este tema; en base al mismo, nosotros
estudiaremos las reglas de oro de la comida.

La comida está gobernada por normas, usos o reglas históricas, pues fueron apareciendo de
forma paulatina en la sociedad humana. Son un efecto de la cultura y el criterio rector ha sido
siempre el mismo: el sentido común y la eficacia. Para conocer algunas de ellas vean el siguiente
video llamado “Comida Hondureña”. Para ver el video haz clic en el nombre del mismo.
Pasemos a detallar las mismas:

Regla 1ª , de la eficacia de la comida

La comida, en sí misma, ha de ser bella en su presentación, inteligente y variada; y en su esencia,


apetitosa, digestible, armoniosa y sobre todo, eficaz. Su base y entorno materiales, es decir, la
mesa, vajilla, cristalería, cubertería y adornos han de ser, por lo tanto, hermosos, armoniosos y
eficaces.

• Sub regla de la dinámica de la comida

Toda acción humana es movimiento: (acción = prólogo => acción propia => epílogo). La
comida también lo es porque tiene: Prólogo: la entrada que azuza el apetito. Acción: la
propia comida. Epílogo: los postres, que cierran la comida con el objetivo de ayudar a su
digestión.

En el siglo XVIII esto se complica. La comida siguió con sus tres etapas, pero aparecieron
el aperitivo, al principio y el café, más los licores, al final; el aperitivo: animador de los
jugos gástricos; el café y los licores: digestión de la comida y animadores de la
conversación.

• Sub regla de la función de la comida

La comida ha de ser diseñada en función de su objetivo. Por ejemplo, comida de trabajo:


sencilla, muy digestible y breve; comida de gala: rica, variada, menos digestible y larga.

• Sub regla de la esencial conversación

La conversación es esencial en la comida. Si la comida tiene un objetivo (y la comida


siempre lo tiene), se consigue por medio de la conversación.

Comida = acción de comer => acción de hablar.

En consecuencia, lo que se come ha de estar en función de lo que se habla; es decir, la


comida (lo que se come y lo que se bebe, más la base física y el entorno) ha de ayudar
a la conversación, y no, como a veces sucede, a perjudicarla.

Regla 2ª, la llegada de los comensales

En primer lugar hay que evitar el “naufragio” de los invitados, el desorden de los vehículos y, en
invierno, el caos de los sobretodos y abrigos. Si el lugar de la comida, cóctel o recepción, es
difícil de encontrar (es decir, no está en el casco de la ciudad, donde, con la calle, el numero y
el piso en la invitación, y un callejero, cualquier invitado puede encontrarlo), es indispensable
enviar un plano explicativo junto a la invitación.

Este plano que ha de ser sencillo y práctico, indicará con claridad las vías de acceso, para que
cualquiera pueda hacerlo. Y se reitera, es indispensable facilitar al máximo la ubicación del
lugar de la cita.

Imagen por Copyright © UNAH 2012


Imagen por Copyright © UNAH 2012

Regla 3ª, los vehículos

En relación con los vehículos, hay que tener en cuenta que una comida de treinta invitados
genera por lo menos veinte o veinticinco vehículos. Cuando se trata de un cóctel o de una
recepción de ciento cincuenta personas, entonces los coches pueden llegar a sumar cien. Es
conveniente (caso de una institución, de una embajada, etc.) la adopción de medidas que
permitan el estacionamiento y una ordenada salida de vehículos al término del acto. Si no es
posible, deberán indicarse los aparcamientos próximos, que puedan ser útiles a los, a
veces, sufridos invitados.

Debemos ser conductores inteligentes para no sufrir al momento de llegar o salir del
estacionamiento; vean el video llamado “muestra de cómo no estacionarse”, ¿se sentirán
identificados ustedes con el mismo?, ¿Qué clase de conductores(as) son ustedes? Para ver el
video haz clic en el nombre del mismo.
Regla 4ª, el guardarropa

Si estamos en invierno, es necesario prevenir dónde dejar los abrigos y los sobretodos. Cuando
la comida, cóctel o recepción tiene lugar en un hotel o institución, no hay problema, porque suelen
tener la estructura y el personal adecuado de un eficaz guardarropa. El problema se produce
cuando el acto es en casa, y, por supuesto, cuantos más invitados tengamos, más abrigos habrá
que guardar. En estos casos, la dura realidad aconseja gastarse unos lempiras de más (que
nada representan en función de la totalidad del gasto) y alquilar o comprar una estructura
adecuada: el perchero de pie (los hay plegables o desmontables), las perchas y las fichas
numeradas. Pero ante todo huyan de la vieja costumbre familiar de improvisar un guardarropa
encima de las camas del dormitorio principal.

Si hay algo de verdad que molesta a un invitado, señora o caballero por igual, es no encontrar
su abrigo. Especialmente de noche, cuando es tan fácil equivocarse con los abrigos oscuros o
de piel, de caballero o de señora. Y si alguien tiene la mala costumbre de dejar las llaves del
coche en el bolsillo del abrigo, y no lo encuentra porque otro invitado se lo llevó antes por error….
Un ejemplo de esto es el siguiente video llamado “Guardarropa”. Para ver el video haz clic
sobre el título del mismo.

Regla 5ª, el aperitivo

El aperitivo debe consistir en la cantidad justa para azuzar, pero no satisfacer el apetito. Es decir,
ofrecer tres o cuatro clases de pequeños canapés, por ejemplo, es suficiente, pero ni demasiado
abundantes, ni demasiado ricos en calorías. Tengamos en cuenta que si los comensales
satisfacen, digamos, el 50 por ciento de su apetito, podemos suponer que comerán un 50 por
ciento menos de la comida, por muy buena que ésta sea. Y si es tan buena que, a pesar de
todo, se la comen, se quedarán como serpientes boas con los consiguientes problemas de
digestión. Lo cual es un fracaso de los anfitriones.

El aperitivo tiene los siguientes objetivos:

• Permite la llegada de todos los comensales.

• Facilita su presentación y conocimiento entre sí.

• Alegra el ánimo, con la copa y favorece la conversación.

• Anima los jugos gástricos ante la próxima comida.

En el siguiente video pueden apreciar no solo los diferentes tipos de bocadillos si no que también
como hacer algunos de ellos. Para ver el video haz clic en el siguiente nombre “Bandeja de
aperitivos”.

Las bebidas han de ser variadas, pero sencillas de preparar y fáciles de consumir. Puede
ofrecerse, por supuesto, alguno de los cuatro o cinco cócteles básicos e internacionales (por
ejemplo, Martini seco, Manhattan, Daiquirí, Whisky o Pisco, Sour, etc.), pero con una condición
sine qua non: han de ser buenos, si no, es mejor no presentarlos y los cócteles no son fáciles de
preparar y de servir. No olvidemos, además, que estas deliciosas mezclas, por lo general, son
muy embriagantes. En consecuencia, es aconsejable ofrecer bebidas alcohólicas sencillas, tales
como: Gin Tonic, Whisky con soda o agua, etc. Por último, no hay que olvidar el vino, pues hay
mucha gente que gusta de tomar como aperitivo una copa de un buen “tinto” o “blanco”; ni, por
supuesto, nuestros increíbles finos o jereces secos. Deben servirse, además, bebidas sin
alcohol: sodas, zumos, etc. Para que les quede claro los tipos de bebidas que existen, vean el
siguiente video llamado “Bits de bebidas”. Para ver el video haz clic en el nombre del mismo.

La duración del aperitivo ha de ser aproximadamente de treinta minutos; más tiempo cansa a la
gente que, a partir de los cuarenta o cuarenta y cinco minutos, está deseando sentarse a comer.
En ciertos países existe la mala costumbre del aperitivo largo (hasta una hora), lo cual es
lamentable, pues la mayoría de las veces la gente se sienta a comer con una “copa de más”.

Regla 6ª, el tabaco

¿Cuándo se puede encender el primer pitillo en la comida? La regla tradicional dice que en el
momento del café y los licores, o al serles ofrecido el tabaco a los comensales; por supuesto,
siempre con el previo permiso de la anfitriona.

Hoy la situación ha cambiado y es necesario distinguir:

• Comida familiar, íntima, de amigos, privada (en casa o en un restaurante) y banquetes


de parecido carácter (homenajes, jubilaciones, despedidas, etc.), o que por su objetivo
o por las personas participantes no sean muy protocolarios. En estos casos la buena
educación aconseja al fumador esperar, por lo menos, a que todos los participantes
hayan terminado el último plato, antes de los postres.

En los supuestos anteriores, pero con la presencia de una alta personalidad que,
naturalmente, estará presidiendo. Si esta personalidad es fumadora, es necesario
esperar a que inicie la “salida de humo”. Si no lo es, la fumata no debe comenzar hasta
que hayan finalizado los postres.

• En las comidas o banquetes, con discursos terminados en el usual brindis, la cortesía


histórica exigía no solo encender el cigarro o cigarrillo sino hasta después del último
brindis.

En la actualidad, esta norma se ha adaptado a la realidad del fumador, que, ansioso del tabaco,
no escuchará con atención los discursos si no ha satisfecho antes esa necesidad. Por ello, desde
hace algunos años, se acostumbra encender el cigarro o cigarrillo justo antes o después de los
postres, sin esperar a los brindis. En las comidas con la presencia de los Reyes (que,
naturalmente, presiden), es obvio que no se puede fumar antes de que sus Majestades lo hagan.
En el Reino Unido, en cualquier clase de comida, sólo se podrá fumar después del tradicional
brindis de la Soberana, nunca antes.
Regla 7ª, los intérpretes

Respecto a la colación en la mesa de los intérpretes, conviene recordar lo siguiente:

• En las comidas, siéntese al intérprete en una sillita, detrás, entre los dos comensales
cuya conversación interpreta.

• El intérprete come antes o después, pero no durante la comida, pues su misión es


interpretar.

Existen países que con un excesivo sentido igualitario, insisten en sentar al intérprete (que
puede ser un miembro de la propia delegación extranjera) en la misma mesa, entre las dos
personas interpretadas; esto es un error, pues perjudica la eficacia del intérprete; tengamos en
cuenta que éste o come o interpreta, no puede hacer las dos cosas a la vez.

Regla 8ª, la sobremesa

El postprandial, la sobremesa, es esencial. Recordemos la


fórmula: Comida = Alimentación + Conversación.

Pues bien, esta conversación sigue una curva ascendente que alcanza su nivel óptimo al término
de la comida (café, licores, puros), cuando los comensales, satisfechos, pueden dedicarse en
exclusivo a conversar. Además, la ausencia de los criados en este momento, favorece la palabra
sincera y asegura su reserva. Por supuesto, no es lo mismo una comida corriente, meramente
social, que una importante. Sin embargo, en ambas puede producirse el fenómeno del
alargamiento excesivo de la sobremesa.

Cuando ya se ha dicho todo, (hasta las anécdotas curiosas o los chistes), se suele continuar,
quizá porque los comensales son objeto de cierta inercia y de un agradable cansancio. Pero
entonces, la curva empieza a descender y este descenso, lento en un principio, se acelera hasta
ser vertiginoso. Este fenómeno es más habitual en la cena que en los almuerzos, por razones
que nos es necesario explicar. Además, la timidez humana retrasa, todavía más, en ocasiones,
la despedida. Hay quien cree que iniciarla es una descortesía, cuando justamente es todo lo
contrario. Por supuesto, si existe un invitado de honor, es él quien debe tomar la iniciativa. Pero
si no lo hace, no pasa nada por ser el primero, pues alguien tiene que serlo. Eso sí, excusándose
en este caso ante el invitado de honor.

La sobremesa es esencial en la comida. Pero por favor, no la alarguen


ustedes demasiado. Márchense a tiempo. No hay espectáculo más triste que el lento fallecer de
una comida, que pudo ser agradable y no lo fue por esta causa. Evítense también las tertulias
en la puerta, en la calle o junto al coche; esas despedidas interminables, a la española, son
tremendas.

Por último, si están en Gran Bretaña, no se sorprendan si se produce la súbita desaparición de


las señoras al final de los postres, encabezadas por la anfitriona. Según una vieja costumbre
iniciada, quizá, a mediados del siglo XVII, los caballeros se quedan en el comedor agrupados
alrededor del anfitrión, para tomar el Oporto (cuyo frasco, jamás botella, circula de derecha a
izquierda) y hablar de sus cosas. Las señoras, mientras tanto, han ido a hacerse lo que los
franceses llaman une beauté, y aesperar en el salón, también hablando de sus cosas, la llegada
masculina. Esta espera es rara vez superior a los treinta minutos.

Regla 9ª, del respeto al invitado


La invitación ha de ser enviada con suficiente antelación para no ofender al invitado. Un uso
internacional de la cortesía aconseja el envío de las invitaciones con una antelación máxima de
treinta días y mínima de quince, pero, en lo posible, no inferior a una semana.

Este baremo responde a dos razones de peso:

• El respeto al invitado que dicta la cortesía, pues, por definición, se supone que es
persona importante y por tanto, ocupada. Además, no hay que olvidar los problemas
que, puede causar la vanidad humana.

• El sentido práctico de disponer de tiempo suficiente para encontrar el “invitado de


recambio” que cubra la respuesta negativa, de tal modo que éste no perciba el verdadero
motivo de su invitación.

Regla 10ª, del respeto a los anfitriones

El invitado ha de responder sí o no con prontitud y ha de ser puntual en la comida. La rapidez


en responder a la invitación y la puntualidad en la comida son esenciales. Son la muestra más
clara de la educación de los ejecutivos y la eficacia de sus secretarias. El invitado que tarda en
responder no se da cuenta de los problemas que puede crearle a los anfitriones, desde la
dificultad en ordenar la mesa hasta la escasez de tiempo suficiente para encontrar el “invitado
de recambio” y si éste es “importante”, peor.

Es necesario tener especial cuidado con las comidas en honor de …, en las que pueda suceder
lo siguiente:

• El homenajeado sugiere nombres al anfitrión.

• El anfitrión sugiere nombres al homenajeado.

• En ambos casos, la ausencia de uno de estos invitados puede ser mal interpretada por
el homenajeado. En consecuencia, es aconsejable que este específico invitado se
excuse, además de con el anfitrión, con el propio homenajeado.

Pero volvamos a la puntualidad. Todo lo que se diga sobre la absoluta necesidad de la


puntualidad, en las comidas, es poco ante la triste realidad del mundo de hoy, especialmente de
nuestro país. La puntualidad en general y, específicamente en las comidas, es el termómetro de
la educación. Y la educación a su vez, de la cortesía; es decir, de la cultura. Sucede a veces que
una alta autoridad o un personaje importante mantienen en vilo a los invitados y a los anfitriones
por su tardanza no avisada por teléfono. El aperitivo se alarga y la comida se estropea, pues por
su rango o relevancia, no es posible sentarse a la mesa en su ausencia. En el 80 por ciento de
los casos, el retraso se debe a la defectuosa educación o programación del personaje, o a la
ineficacia de su secretaria.
Analizadas objetivamente, unas “conversaciones” o “reuniones” importantes que se alargan
sobremanera, o una específica emergencia, no son frecuentes. Y siempre está la secretaria y el
teléfono para avisar a los anfitriones de lo que sucede. Visto lo anterior y si no es el invitado
importante antes mencionado, ¿cuánto tiempo se ha de esperar al comensal tardío? En opinión
del que esto escribe, treinta minutos, no más. ¿Qué se hace entonces con su plato? Dejarlo,
explicando a los demás lo que sucede, pues puede aparecer.

Regla 11ª, de la eficiente colocación de los comensales

Es evidente que, dentro de eficacia de la comida, es esencial la rápida, ordenada y fácil


colocación de los comensales en sus respectivos sitios. No hay espectáculo más triste que el de
los invitados embarcados en el “tío vivo” de la búsqueda, a veces angustiosa (si la mayoría está
ya sentada), de su sitio. El comensal miope o distraído se sienta en un puesto que no es el suyo.
El “auténtico”, de pie, está detrás, entonces el “equivocado”, azorado, se levanta, sintiéndose
perdido, hasta que un alma caritativa (el anfitrión, un tercero o un criado) le indica su lugar. Esto
a veces sucede. Y en mayor medida, cuando más numerosa y formal es la comida. En un gran
banquete de mesas separadas, puede ser el caso.

De ahí la absoluta necesidad de la colocación ordenada y fácil para los comensales, lo cual es
perfectamente posible. Basta con que el anfitrión conozca una cierta técnica, en absoluto
complicada, pero eficaz para que sus invitados sepan dónde han de sentarse sin problemas.

Regla 12ª, de la necesaria presidencia

Toda mesa necesita una presidencia (realmente dos), pues la comida, o es ofrecida por alguien,
o es consecuencia de algo donde alguien ha de presidir.

Pero cuando las presidencias son a la francesa, en el centro de la mesa, conviene que tengamos
en cuenta lo siguiente:

• El número de comensales por banda ha de ser impar para que exista un punto central
en cada banda, que posibilite las dos presidencias.

• En comidas grandes (mesas grandes), para una rápida identificación en la mesa, del
lugar de esas presidencias y la fácil colocación de las personas que han de ocuparlas,
(de no existir criados o camareros con este específico cometido), es aconsejable situar
previamente sus sillas separadas de la línea de las demás, o dejarlas en la misma, pero
giradas sobre su eje, en el sentido de la entrada al comedor.

• Regla 13ª, de la prioridad de la derecha y


situación del invitado de honor
• Por una costumbre universal e intemporal, la derecha es el puesto de honor. En
consecuencia, es donde ha de estar ubicado el invitado de honor, de tal modo que su
puesto esté a la derecha de la anfitriona, y el de su esposa a la derecha del anfitrión.
• En este tipo de comidas conviene indicar, “En honor de…”, en el ángulo superior
izquierdo de la invitación, para que los comensales tengan previo conocimiento. De este
modo, si existiera algún comensal de rango superior al del invitado de honor,
comprendería perfectamente la razón de este aparente incumplimiento de la
precedencia.
• Regla 14ª, de la cesión de las presidencias
• En ciertas ocasiones, puede ser conveniente que el anfitrión o la anfitriona, o ambos
anfitriones a la vez, cedan sus presidencias. Aunque las razones son muy variadas, las
más comunes son las siguientes:

• Regla 15ª, la maldición del 13


• Nunca deben ser trece en la mesa, pues siempre habrá un comensal que, aunque por
supuesto no lo reconozca, será supersticioso o, por aquello de “por sí las moscas”, le
pueda de algún modo, afectar.
• Pero, ¿por qué? ¿Qué le pasa al 13? ¡Es un número como todos los demás! No señor,
no es un número como todos los demás. Es el número que nadie quiere, excepto en la
lotería, y aún así con reticencias. (Sólo existe una verdadera excepción, la ruleta, pero
todos sabemos que, como los OVNIS, la ruleta es diferente).

Regla 16ª, de la desventura del número 14

El riesgo del número 14 es lo que puede suceder cuando en el último momento falla un comensal.
Entonces, aparece el número maldito: el trece.

¿Qué hacer? En una institución, por ejemplo un Ministerio o una Embajada, el jefe puede avisar
a un colaborador (usualmente de los más jóvenes y modernos) para rogarle que cubra el hueco.
Pero esta solución no es siempre posible. Por otra parte, una invitación tardía para cubrir el hueco
(aparte de ser una descortesía), de ser aceptada tiene el peligro de que el nuevo comensal se
dé perfecta cuenta del porqué de esta rápida invitación, por muchas explicaciones que le hayan
dado, y pensará seguramente: “Este anfitrión no sabe”.

La solución al problema es:

• Acudir al amigo de confianzay, explicándole la verdad, rogar su ayuda;

• De no ser posible, hay que montar rápidamente dos mesas (aprovechando la ya montada
en el comedor), de ocho y cinco, o de siete y seis comensales, presididas una por el
anfitrión y la segunda por la anfitriona. Todo, menos quedar en trece.

Regla 17ª, de la paridad, o no, de sexos en las comidas

En las comidas con señoras, puede ser aconsejable la igualdad en el número de comensales de
ambos sexos, según sean las presidencias, a la inglesa o a la francesa. Veámoslo:

• Presidencias a la inglesa. Con estas presidencias, al no haber “extremos de mesa”,


la “igualdad de sexos” ha de ser rigurosamente aplicada, pues la colocación de dos, tres
o cuatro caballeros juntos en el centro de la mesa (en una o en sus dos bandas), rompe
la armonía de la mesa.
• Presidencias a la francesa. Aquí sucede lo contrario, ya que puede ser conveniente
disponer de dos, tres o cuatro caballeros, más que señoras, en el número total de
comensales. De este modo, con dos caballeros más en extremo de mesa, o con dos,
tres o cuatro en extremo de banda, puede obviarse el problema menor de la colocación
de las señoras en extremo de banda (admisible pero no recomendable).

Regla 18ª, de la alternativa de los sexos

En las comidas con señoras, es necesario alternar los sexos. Es decir, que los comensales han
de estar situados, en ambas bandas, del siguiente modo: hombre-mujer-hombre-mujer.

Regla 19ª, del respeto a la mujer

• Nunca deben sentarse dos señoras juntas. Es decir, nunca una al lado de otra.

• Nunca debe sentarse una señora en extremo de mesa. Los extremos han de
quedar siempre cerrados por caballeros.

Regla 20ª, del descanso matrimonial

Nunca debe sentarse la esposa junto a su marido. Cuando la mesa lo permita, es conveniente
que un matrimonio no esté sentado frente a frente a ambos lados de la mesa. Sin embargo, sí
no hay más remedio, no pasa nada.

Regla 21ª, del respeto a la esposa

Como resultado de la regla anterior, si al ordenar la mesa, el marido coincide con su esposa, el
marido cede su sitio descendiendo un puesto y la esposa se queda en el suyo.

• La regla general del “respeto a la esposa” tiene las siguientes excepciones, en


las que desciende la esposa, no el marido.

Por Ejemplo:

• El marido puede descender de un puesto si el nuevo que pasa a ocupar es de su mismo


rango. Es decir, que desciende un grado en la precedencia de la mesa, dentro del mismo
rango o nivel.

• Como el descenso de un comensal en la mesa, supone el ascenso de otro, si al


realizarlo, el marido quedase detrás de un caballero de rango inferior, no podría hacerlo.
Sólo es posible:

• Si el comensal que ha subido, es de análogo nivel al marido que desciende.


Por ejemplo:

Un embajador o un ministro de Gobierno no puede descender si el que asciende es un encargado


de negocios, en el primer caso, o un Secretario de Estado en el segundo.

• Puede ocurrir, asimismo, que el marido, por el cargo, rango o representación que
ostenta, no pueda descender un puesto.

Por ejemplo:

Este sería el caso del presidente del Congreso, del Senado, decano o vice-decano del cuerpo
diplomático, jefe de una delegación, etc.

Regla 22ª, del principio y del final de la comida

Veamos ahora el comienzo y el final de la comida. Cuando, pasado el tiempo previsto del
aperitivo, la anfitriona recibe el aviso del mayordomo o maître de que la comida está dispuesta,
acompaña a las señoras al comedor. Acto seguido, su marido hace lo mismo con los caballeros.
Llegados al comedor, la anfitriona se sienta primero, después lo hacen las demás señoras. Por
último, los caballeros, incluido el anfitrión. En la mesa, cada comensal masculino ayuda a
sentarse y al término de la comida, a levantarse, a la señora de su derecha, retirando su silla.

• Acompañamiento formal de las señoras al comedor. En comidas, usualmente


cenas, de etiqueta, todavía existe en algunos países, la antigua usanza del formal
acompañamiento de las señoras, dando el brazo a los caballeros (nunca sus maridos)
para formar parejas que caminan hacia el comedor. Es obvio que si algún invitado
es “hombre de iglesia”, acompañará también a una señora, pero sin tomarla del brazo.
En estos casos, a su llegada, el invitado ha de recibir, de un sirviente, una tarjeta con su
nombre y el de la señora que le corresponde acompañar. Naturalmente, es obligación
de los anfitriones, durante el aperitivo, hacer las debidas presentaciones para el mutuo
conocimiento de estas parejas.

• Inicio de la comida. Una vez sentados, por respeto a la anfitriona, es costumbre


esperar a que ella sea la primera en empezar a comer. Esta regla universal tiene su
corolario: que la anfitriona no se distraiga en animada conversación con el comensal de
su derecha o de su izquierda, teniendo así al resto de los comensales en vilo esperando
el momento. En consecuencia, la anfitriona discreta, siempre vigilante durante la comida,
cuando observa que la mayoría de los comensales han sido servidos (en comidas
pequeñas, todos; en grandes, la mayoría), hace rápidamente el ademán de empezar,
cogiendo la cuchara o el tenedor. Luego, si lo desea, puede seguir conversando con su
vecino, pero no ha tenido paralizada la mesa entera. Lo mismo sucede si la comida es
de hombres solos, presidida por el anfitrión. Con mayor razón aún si la primera
presidencia está ocupada por una alta personalidad. A este respecto, es necesario
recordar que las señoras son servidas primero y la anfitriona la última, luego los
caballeros y el anfitrión el último. Excepción: cuando los anfitriones son personas de
altísimo nivel (por ejemplo, los Reyes), son los primeros en ser servidos.

• Fin de la comida. Terminada la comida, la anfitriona y, si no la hubiera, el anfitrión, han


de dar la señal de abandonar el comedor levantándose de la mesa. Aquí repito la
recomendación hecha con anterioridad: no se distraigan en animada conversación con
sus vecinos, a fin de levantarse en el momento preciso.

Montaje de Mesa

Finalmente, llegamos al último tema de este parcial, donde aprenderán a ordenar correctamente
una mesa y a utilizar los instrumentos que en ella encontraremos. Cada vez es más frecuente el
querer conocer cuál es la manera correcta de montar una mesa para nuestras fiestas y eventos
e incluso cuál es el orden y la disposición de los elementos en la mesa, para utilizarlos
correctamente cuando nos invitan a almuerzos o cenas formales.

El montaje de la mesa siempre se realizará antes de recibir a los invitados, para que al llegar,
nuestra única preocupación como anfitrión sea atender a nuestros comensales. Para realizar
este montaje, debemos tomar en cuenta los siguientes factores:

Mantelería

Es fundamental el buen estado y pulcritud de estas piezas porque son el vestido de la mesa. La
mantelería se divide en tres piezas:

• Muletón o bajo-mantel: es una pieza de tela gruesa, suave y afelpada. Normalmente


de algodón o lana. Es utilizada para proteger la mesa ante el derrame de algún líquido.
Da un aspecto mullido a la mesa. Una técnica recurrida en el ámbito doméstico, cuando
no se dispone de él, es utilizar una toalla para que realice esta función. Esta pieza ha de
ajustarse bien a la mesa para que no se mueva, al ser una tela gruesa cualquier pliegue
supondría que las copas por ejemplo pierdan el equilibrio al ponerse encima.

• Mantel: es una pieza de tela normalmente lino, algodón o cualquier otro tejido suave
que cubre la mesa en la que comemos. Lo más correcto es que sea de color blanco o
tonalidades claras y que llegue casi hasta el suelo. Al contrario de lo que estamos
acostumbrados a ver o pensar, no es la pieza sobre la que comemos, ya que sobre el
mantel, colocaríamos el cubre-mantel.

En el siguiente video podrán apreciar con más detalle el uso del mantel en la mesa, para
verlo haz clic en el nombre del video “Cómo se pone la mesa - normas
imprescindibles”.

• Cubre- mantel: Es una pieza de tela de tejido fino, que se coloca sobre el mantel para
protegerlo de las manchas que puedan hacerse durante el servicio de los platos. Es de
tamaño inferior al mantel, para que se vean las faldas de éste. Hay de distintos tipos:
individuales, los llamados paso de mesa o que cubren la totalidad de la mesa. Podemos
jugar con la combinación de colores y contrastarlo con el resto de elementos de la mesa.
A continuación veamos el siguiente video llamado “Mantelería y accesorios”. Para
ver el video haz clic en el nombre del mismo.

• Servilletas: Solemos encontrarlas o sobre el plato o a la derecha de éste. En caso de


estar sobre el plato y doblada en triángulo la punta ancha irá hacia la derecha o hacia
abajo. También la podemos encontrar en la parte derecha del plato, en la parte exterior
de los cubiertos de este lado, con la punta ancha hacia el plato. Las servilletas, deben
estar lo más higiénicas posibles, ya que su fin es la limpieza.

Esta es la razón por la que no es recomendable hacerles muchos dobleces, ya que esto
se relaciona con estar muy toqueteadas.

A continuación veamos el video llamado “Dobleces de servilletas”. Para ver el video


haz clic en el nombre del mismo.

Uso correcto de las servilletas:

• Nunca debemos abrirla del todo y no debemos ondearla delante de los compañeros de
mesa.

• Si nos levantamos de la mesa, debemos dejarla a en el lado izquierdo de nuestro plato,


doblada en pliegues sueltos, No es correcto que la llevemos al baño o adonde nos
dirijamos.

La finalidad de la servilleta es retirar las partículas de alimento, que pueden quedar adheridas a
nuestros labios durante la comida. Nunca se usa para limpiarnos o sacudirnos la nariz, hurgarse
las orejas, etc. Pasemos luego a ver el video llamado “Uso de la servilleta”. Para ver el video
haz clic sobre el título del mismo.

En el mundo hostelero de cierta calidad, las servilletas no se tocan apenas, el personal las dobla
con cubiertos e incluso podemos ver cómo nos las sirven con ellos desde una bandeja.

Tamaño de las servilletas:

• 60 X 60 cms.: son las servilletas realmente elegantes.

• 45 X 45 cms.: son las que como mínimo se usan para una comida o cena

• 34 X 34 cms.: se usan para bufetes o comidas ligeras.

• 22 X 22 cms.: son las servilletas de merienda.

• 20 X 20 cms.: son las servilletas de aperitivo.


La Vajilla

Existen vajillas de distintos diseños y calidades. Utilizaremos aquella que más se ajuste a
nuestros gustos y posibilidades, cuanto más formal sea nuestro evento, es recomendable utilizar
estilos clásicos y de colores claros.

Si los platos tienen anagramas en el borde, colocaremos el plato de manera que el anagrama
coincida en la parte superior del plato, centrado y de manera legible para el comensal. De igual
modo si el anagrama esta dibujado en el centro del plato.

Los platos que conforman una vajilla son los siguientes:

La disposición de los platos en la mesa debe ser la siguiente:

La Cristalería

Otra de las “familias” que colocaremos en la mesa, es la de la cristalería, que está formada por
todos los vasos y copas que podamos necesitar.

Su disposición en la mesa, es en la parte superior, justo delante del plato. Pueden colocarse en
forma horizontal, media curva o de forma inclinada de arriba hacia abajo.

Pasamos a enumerarlas de izquierda a derecha, según su colocación:


Su orden de colocación de IZQUIERDA a DERECHA:

La copa para el licor o la de cava/espumoso, irá colocada un poco retrasada, si se desea. Cabe
recordar, que la copa de cava es la misma de champagne, sin embargo, no podemos utilizar ese
término, pues se trata de una denominación de origen, ahora de uso exclusivo en la región de
Champagne, Francia.

• Copa para el agua: es la primera que se coloca en el lado superior izquierdo. Es de


tamaño superior al resto o igual en todo caso (nunca más pequeña). Un error frecuente
en el uso de esta copa, es que hay quien la confunde con la copa de balón para vino
tinto, y la utiliza con este fin. Esto nunca sería correcto. Lo más formal es que la copa
para agua, ya esté rellenada cuando los comensales tomen asiento. Es el único caso en
que debe realizarse y nunca se rellena más de 4/5 de su totalidad. (Buscar imagen)

• Copa vino tinto: es colocada junto a la copa para el agua y de tamaño igual o
ligeramente más pequeña. Es preferible colocar una de cristal fino. Sería de mal gusto
rellenarla más de ½ del total, lo más recomendable es 1/3.
• Copa vino blanco: se utiliza si vamos a servir en el menú pescados o mariscos. Si no
se va a utilizar vino blanco no es necesario colocarla. Es más pequeña que la copa de
vino tinto.

• Copa para licor: si se pone desde el principio, se colocará a continuación de la de vino


blanco, y ligeramente retrasada del resto. Es la que está colocada más a la derecha.

• Copa de Cava/Espumoso: la de cava es una copa de tipo flauta, estrecha y delgada, la


más apropiada para este tipo de bebida, porque permite concentrar el aroma y conservar
el burbujeo del gas, lo que le da el buqué.

Saber elegir la bebida que conviene, tomar con cada plato pedido/servido, es siempre
señal de que se sabe combinar comida con bebida. Algunas sugerencias con relación a
las bebidas:

En un restaurante de categoría, se considera un desatino solicitar, antes de comer, que


sirvan copas con licor de alta graduación, porque al beberlas, perderemos paladar y no
saborearemos el gusto de los exquisitos platos que nos servirán poco después.

Por una causa similar a la anterior, el vino dulce disminuye el apetito cuando se toma
antes de la comida.

Le elección del vino la haremos posterior a la elección de la comida.

Una muestra de cortesía del anfitrión es preguntar al invitado (si lo hay) cuál es su
preferencia y pedir la clase y marca indicadas por éste (invitado).

Si no estamos familiarizados con la carta de vinos, llamemos al mesero/camarero/mozo


o “maître” para que recomiende uno entre los que se encuentran en la carta.

La regla tradicional es:

Ningún vino se bebe helado.

La temperatura que cada vino alcanza su aroma, cuerpo y sabor varía según los tipos.

Vinos tintos, como norma general, se sirven a temperatura ambiente, pero haremos
algunas distinciones:

Tintos jóvenes: 12 a 14 grados centígrados.

Vino tinto reserva: 17 a 19 grados centígrados.

Vino tinto gran reserva: Máximo 22 grados centígrados.


El vino tinto necesita airearse antes de ser bebido, cuanto más años tiene, más tiempo
aireándose. Tomen en cuenta los niveles de temperatura en nuestro país, para helar el
vino tinto, sin excedernos.

Tintos jóvenes: 12 a 14 grados centígrados.

Vino tinto reserva: 17 a 19 grados centígrados.

Vino tinto gran reserva: Máximo 22 grados centígrados.

Para licores y aguardientes no hay normas pre establecidas con respecto a la


temperatura.

Para saber qué vino estamos bebiendo, miremos el año que aparece en la etiqueta de
la botella y seguir este criterio de cálculo:

Vino Crianza: 1 año de envejecimiento en barrica y 6 meses en botella.

Vino Reserva: 2 años de envejecimiento en barrica y 1 año en botella.

Vino Gran Reserva: 3 años de envejecimiento en barrica de roble y 1 año en botella. (En
este caso es el tiempo mínimo, pues hay vinos que tienen 10, 12 y hasta 40 años). A
partir de los 30 años, corremos el riesgo de que se puedan avinagrar.

Y finalmente, si los invitan a una cata de vinos, tengan siempre presente, que el vino en
tales ocasiones, no se bebe se escupe directamente en el suelo (generalmente cubierto
se aserrín). Es la única ocasión que se puede escupir en público.

La Cubertería

Ahora pasemos a todo lo relacionado con la cubertería. El manejo de ésta es sencillo, en cada
servicio individual se rige por dos reglas básicas:

a. Los tenedores se colocan a la izquierda y los cuchillos y cucharas a la derecha.

b. Se comienza tomando el cubierto o los cubiertos situados al exterior, utilizándolos plato


por plato, hacia los situados más al centro.
Tipos de cubiertos

Se dividen en cuatro clases: cuchillos, tenedores, cucharas

• Los cuchillos: se colocan en el lado derecho del plato y de afuera hacia adentro
encontraremos:

• Cuchillo para entrantes: es de un tamaño ligeramente más pequeño al resto


de cuchillos y de punta roma. Todos los cuchillos se colocan con la sierra hacia
el plato.

• Cuchillo carnicero: es un cuchillo con sierra y bien afilado, su terminación es


en punta. (Agregar imagen)

• Pala para pescado: es un cuchillo específico para comer pescado, con forma
de pala y sin filo. Se coloca con la parte cóncava hacia abajo.

• Cuchillo para postre: de pequeño tamaño y con punta roma, es el cubierto de


postre más próximo al plato. Se coloca con el filo hacia abajo y el mango hacia
la derecha. Aunque el postre sea de textura blanda, es recomendable ponerlo,
porque sirve para ayudarse. El ejemplo más claro, es empujar el último trozo de
flan a la cuchara

• Los Tenedores: se colocan en el lado izquierdo del plato y de fuera a dentro:

• Tenedor para los entrantes: es de cuatro puntas de tamaño inferior al que se


usa para la carne. Se coloca con las púas hacia arriba al igual que el resto de
tenedores. Agregar imagen

• Tenedor para carne: es de cuatro púas y gran tamaño. Agregar imagen

• Tenedor para pescado: es un tenedor en forma de horca con tres o más púas.
Agregar imagen

• Tenedor para postre: Con cuatro puntas y pequeño tamaño, será el siguiente
a la cucharilla de postre y tendrá el mango hacia la izquierda. Púas hacia arriba.
Agregar imagen

• Las Cucharas: igual que con las pinzas para mariscos, se pondrá siempre y cuando
vayamos a servir en nuestro menú sopa o consomé, como primer plato. Los diferentes
tipos de cucharas son:
• Cuchara de sopa: se coloca al lado derecho, junto a los cuchillos y su tamaño
es el más grande.

• Cuchara de cremas y purés: es de menor tamaño que la de la sopa y


generalmente no termina en punta sino que es aplanada. Insertar imagen

• Cuchara de repostería: es una cuchara mediana y se coloca al centro, frente


al plato, con el mango hacia la derecha. Insertar imagen

• Cuchara de té: es pequeña y se coloca en el plato junto con la taza. Insertar


imagen
• Cuchara de café: es la más pequeña y se coloca igual que la del té, en el plato
junto con la taza. Insertar imagen.

Otros elementos a instalar en la mesa:

• Centros de mesa: con motivos florales, frutales u originales, siempre acorde con el resto
de decoración y elementos de la mesa y salón. Debemos elegir centros no aparatosos,
que no interrumpa la visión entre comensales y que no desprendan olores, esto hace
variar aromas y sabores de los platos que vamos a servir. En caso de utilizar velas, sólo
es correcto hacerlo en las cenas.

• Centros de mesa.

• Señalador de lugar: son pequeños rótulos que encontramos delante de los cubiertos de
postre con el nombre del comensal que debe ocupar ese asiento.

• Minuta: pequeño folleto que describe todos los platos que se van a servir durante la
comida, así como su orden. Si optamos por ponerlo sobre el plato, desplazaremos la
servilleta al lado derecho de la mesa y viceversa si ya optamos por ponerlo a la derecha
de los cuchillos.

• Cenicero: con toda la normativa anti-tabaco, ya no es común encontrarlo sobre la mesa.


De hecho es de mal gusto fumar entre los platos y durante la comida. El momento
propicio es tras los postres cuando vayamos a tomar los licores. Como anfitrión
abogaremos por el respeto a esta norma.

• Jarras y botellas: las botellas nunca se pondrán sobre la mesa, ni siquiera la de vino que
es tan frecuente ver.

• Para colocarlas, utilizaremos una frapé o cubitera de pie, en caso de ser bebidas
que se sirven frías, o en una mesa auxiliar para el vino tinto por ejemplo. La única
manera de tener el vino tinto sobre la mesa, es si primero lo hemos puesto en
un decantador de vinos ya que las jarras sí pueden estar sobre la mesa principal,
aunque es más adecuado tenerlas en la mesa auxiliar.

Common questions

Con tecnología de IA

Democratizing seating arrangements, such as using a circular table or freeing guests to choose seats, can obscure traditional power hierarchies by equalizing positional advantages typically reserved for high-ranking individuals . This setup encourages egalitarian conversation and collaboration by diminishing visual and interaction barriers across guests of various statuses. While this may empower shy or lower-ranked attendees by affording them equal access to all discussions, it risks diluting traditional decorum and potentially causing confusion or discomfort for guests accustomed to rigid protocol . Therefore, such arrangements can be both liberating and challenging, requiring delicate balance and careful consideration in their implementation .

A long aperitivo session can lead to guests becoming too satiated, reducing their appetite for the meal itself. It can also result in guests beginning the meal feeling tired or having consumed too much alcohol, detracting from their dining experience and causing potential issues with social interactions and digestion . Shorter aperitivo sessions better set the stage for a successful, energetic dinner conversation .

Key factors include guest hierarchy, conversational compatibility, and cultural customs. High-ranking guests should be positioned strategically, like to the host's immediate right, to facilitate their participation in significant conversations . Additionally, interspersing genders and avoiding seating couples together helps promote diverse dialogue and avoid monotonous groupings . Being mindful of individual guest preferences and dietary restrictions further enhances comfort and engagement, ensuring a balanced and enjoyable experience for all attendees .

Appropriate meal presentation is guided by cultural expectations concerning aesthetics, tradition, and the meal's objective. Universally, it should be visually appealing and practical, considering the meal's content and context. For example, a formal dinner demands rich and varied dishes with lasting presentation, while a business meal should be simple, digestible, and effective at encouraging conversation . These principles also denote respect and consideration for the guests and the dining occasion, substantially impacting the dining experience and cultural appreciation .

Implicit rules for tobacco use include waiting until the host or presiding personality initiates smoking, which underscores respect for the hosts and other guests. Premature smoking could disrupt social decorum and ignore sensitivities towards non-smokers . These practices reflect the balance between personal desire and group etiquette, showcasing smoking as a socially regulated activity that could either facilitate relaxation and informal discussion if timed appropriately or foster tension if handled insensitively .

Seating arrangements significantly dictate perceived hierarchy and conversation flow by visibly positioning guests according to importance. Hosts and main guests usually sit in prominent positions, directing the main discussions to their vicinity. In contrast, guests seated at lesser positions, especially at the table's ends, may experience passive roles with limited conversation participation . Such setups can reinforce social stratification and determine interaction dynamics, influencing both conversation breadth and guest satisfaction .

Seating the interpreter at the table between the comensales being interpreted is considered inappropriate because it diminishes the interpreter's effectiveness and can disrupt formal protocol. Such placement can misalign the interpreter’s role of facilitating conversation discreetly and professionally, possibly interrupting the flow and privacy of a discussion . The interpreter is traditionally seated slightly behind and between the individuals needing interpretation, ensuring their independence and focus on their task .

The English method places hosts at the center of the table with conversations occurring at both ends, while the French method positions hosts opposite each other in the center, with significant guests nearby and nobody at the ends of the table . The English approach allows for more uniform conversation by splitting it, whereas the French method centralizes important discussions, potentially sidelining less important guests seated at the ends .

The hybrid seating method combines elements from both formal methods; the host faces the entrance, while the hostess sits opposite. Key guests sit closest to the hosts, maintaining formality, while allowing for diagonal seating of couples, offering flexibility and the possibility for conversational engagement across different parts of the table . This setup acknowledges both strict protocol and guest comfort by balancing fixed seating for primary guests with interspersed arrangement for others .

Coffee and liqueurs at a meal's conclusion serve dual purposes: aiding digestion and fostering a relaxed, convivial atmosphere conducive to continued conversation . These elements act as natural segues between the end of formal dining and the commencement of informal socializing, enabling guests to unwind and engage more deeply in social exchanges without the constraints of earlier formalities. They symbolize the transition from structured dining to leisurely interaction .

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