LA REVOLUCÍÓN RUSA DE 1917.
La Revolución Rusa de 1917 fue un periodo de transformación política y social que culminó en el derrocamiento
del régimen zarista y la instauración del primer estado comunista del mundo. Fue un proceso complejo que
involucró dos revoluciones principales: la Revolución de Febrero, que derrocó al zar Nicolás II, y la Revolución
de Octubre, que llevó al poder a los bolcheviques liderados por Vladimir Lenin.
La Revolución de Febrero (marzo de 1917):
Causas:
La Primera Guerra Mundial provocó una gran crisis en Rusia, con desabastecimiento, inflación y escasez
de alimentos, lo que generó un fuerte descontento popular.
Desarrollo:
El descontento se manifestó en manifestaciones y huelgas que se extendieron a toda la población,
incluyendo el ejército, que se negó a disparar contra los manifestantes.
Consecuencias:
El zar Nicolás II abdicó y se formó un gobierno provisional que, sin embargo, no logró solucionar los
problemas del país.
La Revolución de Octubre (noviembre de 1917):
Causas:
La inestabilidad del gobierno provisional y la creciente popularidad de los bolcheviques, que proponían
un gobierno revolucionario basado en la clase obrera y el reparto de tierras.
Desarrollo:
Los bolcheviques, con Lenin a la cabeza, tomaron Petrogrado y establecieron un gobierno soviético.
Consecuencias:
Se instauró el primer estado comunista del mundo, la República Socialista Federativa Soviética de Rusia,
que luego se convertiría en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
Impacto de la Revolución Rusa:
Cambio de régimen:
Derrocamiento de la monarquía zarista y establecimiento de un gobierno comunista.
Creación de la URSS: La Revolución Rusa sentó las bases para la creación de la Unión Soviética, una de
las dos superpotencias durante la Guerra Fría.
Influencia global:
La Revolución Rusa inspiró movimientos revolucionarios y de izquierda en otros países, y tuvo un impacto
significativo en la política y la economía global.
Guerra Civil Rusa:
La Revolución Rusa desencadenó una guerra civil en Rusia entre los bolcheviques y sus oponentes, que duró de
1917 a 1922.