PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN FORMATIVA
Efecto de la adicción a las redes en la angustia de los
jóvenes universitarios de un distrito de Lima Metropolitana
AUTORES:
Chamorro Huayapoma, Joseph Alonso (ORCID 0009-0000-8657-4774)
[email protected], Escuela Profesional de Psicología, V Ciclo
Huillca Yaranga, Andre Genaro (ORCID 0000-0002-1698-7394)
[email protected], Escuela Profesional de Negocios, V Ciclo
Ugarte Nomberto, Giovanna Brigith (ORCID 0009-0007-6651-8960)
[email protected], Escuela Profesional de Psicología, V
Ciclo
ASESOR:
Dr. TEOFILO DONAIRES FLORES (ORCID 0000-0002-2983-1874)
Lima Este – 2025
Generalidades
Nivel del trabajo de investigación formativa: Nivel II
Línea de investigación general Objetivo de Desarrollo Sostenible y Meta: Salud y Bienestar.
Promover el bienestar mental y reducir los problemas de salud asociados al uso excesivo de
tecnología en jóvenes.
Línea de responsabilidad social universitaria: Bienestar Psicosocial y Salud Mental.
Resumen
El resumen precisa el Objetivo de desarrollo sostenible [ODS] al cual la investigación
aporta, el objetivo del estudio, el método (de corresponder), los principales resultados y
las conclusiones. La extensión del resumen debe ser hasta 200 palabras. Debajo del
resumen se incluyen de tres a cinco palabras clave separadas por comas, estas deben
extraerse del tesauro de la UNESCO 1.
Abstract
El abstract es la traducción del resumen y de las palabras claves al inglés. El abstract y
el resumen no deben abarcar más de una (1) página
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Índice
I. Introducción
II. Metodología
III. Resultados y discusión
IV. Conclusiones
Referencia
Anexos
I. INTRODUCCIÓN
Las redes sociales son plataformas en línea donde los usuarios pueden
publicar y
compartir diversas formas de información, tanto de carácter personal
como profesional, con conocidos y desconocidos (Celaya, 2008). Se
considera que una persona es adicta a las redes sociales cuando no
puede controlar su uso y se desconecta de su vida cotidiana, ignorando
las repercusiones negativas que esto puede tener a largo plazo (Sarah
Reyero, 2024). El uso intensivo de redes sociales está vinculado a un
aumento significativo en los niveles de ansiedad en los jóvenes (Jean
Twenge, 2017). Se ha identificado una conexión entre el uso
inadecuado de las redes sociales y una serie de efectos fisiológicos,
como el aumento del pulso, la frecuencia cardiaca, alteraciones en la
atención, problemas de sueño e irritabilidad. Esto sucede porque la vida
diaria del individuo se ve interrumpida. (Rodríguez et al., 2012).
Frente a las ventajas del acceso a la tecnología, su utilización
se ha convertido esencial para la sociedad; puesto que se ha
transformado en un núcleo sustancial en todo ámbito (Yepes y Rojas,
2022). Actualmente, se han convertido en herramientas indispensables,
las redes sociales son plataformas digitales de gran utilidad que influyen
en aspectos personales, globales y laborales. Según datos del portal
IEBS Digital School, se estima que un 45% de la población mundial
utiliza redes sociales, siendo este uso especialmente significativo entre
los jóvenes de 16 a 25 años. La ansiedad crónica puede llevar a
problemas más graves, como trastornos de ansiedad y depresión.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2017), los trastornos
de ansiedad son los más comunes a nivel mundial y pueden afectar la
calidad de vida. La relación entre la ansiedad y la adicción a las redes
sociales es preocupante, ya que el uso excesivo de estas plataformas
pueden intensificar los síntomas de ansiedad y contribuir al desarrollo
de la depresión (Twenge, 2017). Por ello, es fundamental abordar la
adicción a las redes sociales no solo para mitigar sus efectos
inmediatos, sino también para prevenir la aparición de trastornos más
serios en el futuro. La intervención temprana y el establecimiento de
hábitos saludables de uso son esenciales para proteger la salud mental
de los jóvenes (Reyero, 2024). Se identifica cuatro criterios diagnósticos
que evidencian la creciente adicción a las redes sociales entre los
jóvenes. El primer criterio se refiere a la falta de sueño debido a largos
periodos de conexión. El segundo implica la disminución del interés en
otras actividades, lo que puede resultar en un bajo rendimiento
académico o laboral. El tercero es la pérdida de control sobre el tiempo
dedicado a estas plataformas. Por último, se observa un deterioro en las
relaciones interpersonales y familiares, que conducen al aislamiento y
sedentarismo. Estos criterios son análogos a los que se presentan en
otras adicciones, como el juego, el alcohol y las drogas. (Arnao &
Surpachin, 2016). La sociedad se ha sumergido en un entorno de
nuevas tecnologías, las cuales han transformado gradualmente la forma
de vida de las personas. En este contexto, Internet se considera una
herramienta que ofrece numerosas ventajas en áreas como la
educación, el comercio y el entretenimiento, contribuyendo al desarrollo
personal. No obstante, también interpersonales, lo que puede desplazar
las actividades y afectar el bienestar psicológico. La adicción a las redes
sociales ha sido objeto de numerosas investigaciones en los últimos
años, dado su impacto en la salud mental, en especial en jóvenes y
adolescentes. Se puede sostener que el uso excesivo de estas
plataformas está unido a un aumento en los niveles de ansiedad y otros
problemas de salud mental. Varios estudios indican que el uso
prolongado de redes sociales puede distorsionar la percepción de la
realidad, llevando a las personas a compararse con losdemás, lo que a
su vez incrementa la ansiedad y la insatisfacción personal (Chou &
Edge, 2012; Twenge et al., 2017). Investigaciones recientes también
han señalado que los jóvenes que pasan más de tres horas al día en
redes sociales tienen una mayor probabilidad de desarrollar trastornos
de ansiedad y depresión (Hawi & Samaha, 2017). Estos efectos son en
especial notables en mujeres jóvenes, quienes suelen verse más
afectadas por la ansiedad y la depresión en comparación con los
hombres, debido a la naturaleza de las interacciones en estas
plataformas (Orben, 2018).
En cuanto a intervenciones, los estudios sugieren que es fundamental
abordar la adicción a las redes sociales desde una edad temprana para
prevenir el desarrollo de problemas más graves, como la depresión o
los trastornos de ansiedad generalizada. Las intervenciones deben
enfocarse en establecer límites en el uso y fomentar hábitos digitales
saludables para reducir los efectos negativos a largo plazo (Hawi &
Samaha, 2017). Esta investigación es relevante no solo para
académicos y profesionales de la salud mental, sino también para
padres, educadores y formuladores de políticas. Comprender cómo la
adicción a las redes sociales impacta la ansiedad puede llevar a la
implementación de estrategias de intervención más efectivas, que
promuevan un uso saludable de la tecnología y fomenten el bienestar
emocional de los jóvenes. Al abordar este problema, se contribuirá a la
creación de entornos más saludables y equilibrados, tanto en el ámbito
digital como en el real. Además, esta investigación puede servir como
base para campañas de sensibilización que aborden el uso responsable
de las redes sociales, empoderando a los jóvenes para que tomen
decisiones informadas sobre su interacción con la tecnología. En un
mundo cada vez más interconectado, es vital entender las implicaciones
sociales de la adicción a las redes y su relación con la salud mental,
para construir un futuro donde el bienestar de los jóvenes sea prioridad.
Un estudio de Primack et al. (2017) Encontró que el uso intensivo de
redes sociales está asociado con un mayor riesgo de depresión y
ansiedad. Suárez et al. (2023): Define factores como la adicción a las
redes sociales lleva a los estudiantes a estar más tiempo conectados, lo
que incrementa las posibilidades de ser víctimas o perpetradores de
ciberacoso. A su vez, el ciberacoso genera más ansiedad y estrés,
profundizando la necesidad de seguir usando las redes como
mecanismo de escape. Suárez et al. (2023) El análisis establece que la
adicción no solo aumenta la exposición al ciberacoso, sino que también
agrava los efectos psicológicos negativos, como ansiedad, estrés y
depresión, lo que perpetúa la problemática. Según Suárez, Garcés,
García y Ruiz (2023) nos plantean varios puntos clave. Primero, se
identifican las causas subyacentes de esta adicción, como la búsqueda
de conexión social y la falta de habilidades para manejar el estrés, lo
que indica que la dependencia no es un comportamiento superficial, sino
que responde a necesidades emocionales más profundas. Además, se
discute el impacto negativo que la ansiedad derivada de esta adicción
puede tener en el rendimiento académico de los estudiantes, creando
un ciclo perjudicial donde el bajo rendimiento incrementa la ansiedad y,
a su vez, la dependencia de las redes. El estudio también considera
diferencias demográficas, sugiriendo que los efectos de la adicción
pueden variar según género o tipo de carrera, lo que aporta una visión
más matizada del problema.
Para abordar estos desafíos, los autores recomiendan estrategias como
la promoción de un uso consciente de las redes sociales, talleres de
manejo del estrés y actividades que fortalezcan las relaciones
interpersonales. Finalmente, subrayan la importancia de la intervención
por parte de instituciones educativas y familias, promoviendo espacios
de diálogo sobre el uso saludable de la tecnología. En conjunto, el
estudio no solo identifico
II. Método
El presente estudio adopta un enfoque cuantitativo, ya que permite
analizar los datos obtenidos mediante técnicas estadísticas con el
objetivo de identificar patrones y asociaciones. De acuerdo con Vega et
al. (2014), este enfoque facilita la generalización de los resultados a
partir del análisis de una muestra representativa. Asimismo, el diseño de
investigación es no experimental y transversal, debido a que se recolectó
información en un único momento para analizar la relación entre la
adicción a las redes sociales y la angustia en jóvenes universitarios. Este
enfoque resulta particularmente útil para evaluar las variables sin
necesidad de manipularlas directamente, permitiendo de esta forma
establecer correlaciones entre ellas.
Respecto a las variables, la variable independiente del estudio es la
adicción a las redes sociales, la cual se conceptualiza como la
dependencia excesiva a las plataformas digitales, caracterizada por un
uso compulsivo que afecta el bienestar emocional y el rendimiento
académico. Esta variable se divide en las siguientes dimensiones:
control sobre el uso, uso compulsivo y dependencia, impacto en la vida
social y académica, e impacto emocional y psicológico. Por otro lado, la
variable dependiente es la angustia, definida como un estado emocional
caracterizado por sentimientos de ansiedad y tensión psicológica
asociados a factores externos. Esta variable se estructura en cuatro
dimensiones: ansiedad por desconexión y uso compulsivo, ansiedad
social y búsqueda de validación externa, comparación social y
autoimagen, y ansiedad provocada por la sobrecarga de información.
En cuanto a la población, esta estuvo constituida por jóvenes
universitarios de un distrito de Lima Metropolitana. La elección de este
grupo respondió a su alta exposición al uso de redes sociales y a la
importancia del tema para su bienestar emocional. La muestra estuvo
conformada por 250 estudiantes universitarios, quienes fueron
seleccionados mediante un muestreo probabilístico aleatorio simple,
garantizando que todos los miembros de la población tuvieran la misma
probabilidad de ser elegidos. Para su inclusión, se consideraron
estudiantes entre 18 y 25 años inscritos en programas de pregrado,
mientras que se excluyó a aquellos que contaban con diagnósticos
previos de trastornos de ansiedad graves.
La técnica empleada para la recolección de datos fue la encuesta,
aplicada a través de un cuestionario estructurado compuesto por 50
ítems diseñados para evaluar las dimensiones de ambas variables. En
lo que respecta a la validez y confiabilidad del instrumento, se llevaron a
cabo un Análisis Factorial Exploratorio (AFE) y un Análisis Factorial
Confirmatorio (AFC), los cuales garantizaron la adecuación de los ítems
y la consistencia interna del cuestionario. Los resultados de los análisis
mostraron que los índices alfa de Cronbach para ambas variables
superaron el umbral de 0.85, confirmando así su alta confiabilidad.