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Oh María

El poema es una súplica a la Virgen María, pidiéndole consuelo y guía hacia la vida eterna. Se celebra su grandeza y se reconoce su poder como intercesora ante Dios, ofreciendo alivio a los que claman por su ayuda. La obra expresa devoción y la esperanza de alcanzar las riquezas celestiales a través de su mediación.

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Oh María

El poema es una súplica a la Virgen María, pidiéndole consuelo y guía hacia la vida eterna. Se celebra su grandeza y se reconoce su poder como intercesora ante Dios, ofreciendo alivio a los que claman por su ayuda. La obra expresa devoción y la esperanza de alcanzar las riquezas celestiales a través de su mediación.

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Oh María, Madre mía,

oh consuelo del mortal!


Amparadme y guiadme
a la patria celestial.

Con el ángel de María


las grandezas celebrad;
transportados de alegría
sus finezas publicad.

Salve, júbilo del cielo


del Excelso dulce imán;
salve, hechizo de este suelo,
vencedora de Satán.

Quien a ti ferviente clama


Halla alivio en el pesar
Pues tu nombre luz derrama
Gozo y bálsamo sin par.

Oh María, madre mía...

De sus gracias tesorera


Te ha nombrado el redentor
Con tal madre y medianera
Nada temas, pecador.

Pues te llamo con fe viva


Muestra, madre, tu bondad;
A mí vuelve compasiva
Esos ojos de piedad.

Hijo fiel, quiera amarte


Y por ti sólo vivir
Y por premio de ensalzarte
Ensalzándote morir.

Oh María...

Del eterno las riquezas


Por ti logre disfrutar
Y contigo sus finezas
Mil y mil siglos cantar.

Oh María...

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