Oh María, Madre mía,
oh consuelo del mortal!
Amparadme y guiadme
a la patria celestial.
Con el ángel de María
las grandezas celebrad;
transportados de alegría
sus finezas publicad.
Salve, júbilo del cielo
del Excelso dulce imán;
salve, hechizo de este suelo,
vencedora de Satán.
Quien a ti ferviente clama
Halla alivio en el pesar
Pues tu nombre luz derrama
Gozo y bálsamo sin par.
Oh María, madre mía...
De sus gracias tesorera
Te ha nombrado el redentor
Con tal madre y medianera
Nada temas, pecador.
Pues te llamo con fe viva
Muestra, madre, tu bondad;
A mí vuelve compasiva
Esos ojos de piedad.
Hijo fiel, quiera amarte
Y por ti sólo vivir
Y por premio de ensalzarte
Ensalzándote morir.
Oh María...
Del eterno las riquezas
Por ti logre disfrutar
Y contigo sus finezas
Mil y mil siglos cantar.
Oh María...