Conclusiones
La práctica realizada con el hidrocoloide reversible New-Flex permitió comprender de
manera integral el uso y comportamiento de este material dentro del contexto
odontológico, específicamente en el laboratorio para la duplicación de modelos de
yeso. A lo largo del protocolo, se evidenció que, a pesar de que este material ha sido
en gran parte reemplazado en la clínica dental por opciones más modernas y sencillas
como los elastómeros o los hidrocoloides irreversibles, sigue teniendo aplicaciones
valiosas por su precisión y capacidad de reutilización.
En primer lugar, se pudo comprobar que el hidrocoloide reversible ofrece una excelente
reproducción de detalles, superando en fidelidad a otros materiales de impresión más
comunes. Esto es especialmente útil en la elaboración de prótesis, donde la precisión
es crucial para el éxito clínico del tratamiento. El comportamiento hidrofílico del material
también contribuyó a una adecuada adaptación sobre la superficie del modelo,
facilitando la captación de detalles incluso en zonas retentivas o con texturas finas.
Durante el procedimiento, se destacó la importancia de cumplir rigurosamente con las
fases térmicas del protocolo. La fase de licuefacción a 90-100 °C, seguida del
mantenimiento del material a 65-70 °C y finalmente el vaciado a una temperatura de
trabajo de 45-50 °C, fueron pasos clave para garantizar la integridad del gel y la
fidelidad del duplicado. Cualquier desviación en estas temperaturas podría haber
comprometido la viscosidad del material, la formación de burbujas o la calidad final del
molde.
Asimismo, la etapa de gelificación fue fundamental. El enfriamiento rápido con agua fría
durante 15 a 20 minutos permitió una solidificación eficaz del hidrocoloide, lo cual
aseguró que el molde adquiriera la rigidez suficiente para soportar el vaciado posterior
con yeso o revestimiento. El correcto manejo durante la separación del modelo también
fue decisivo para evitar desgarros o deformaciones. Otro aspecto relevante fue la
posibilidad de reutilizar el material, siempre y cuando no hubiera contaminación. Esta
propiedad no solo representa una ventaja económica, sino también un enfoque más
sostenible para el trabajo en laboratorio, reduciendo el desperdicio de material sin
sacrificar calidad.
Finalmente, esta práctica no solo permitió reforzar los conocimientos técnicos sobre el
uso del hidrocoloide reversible, sino también valorar la importancia de dominar
materiales menos comunes pero aún vigentes en ciertos procedimientos odontológicos.
El conocimiento de estos materiales amplía la capacidad del profesional para
seleccionar la mejor opción según las necesidades clínicas o de laboratorio.