La agencia de los volcanes en la cosmovisión Mapuche en la
zona sur de Chile.
Eileen Paz Cancino Mazuela.
Resumen
EL presente informe busca comprender desde un enfoque etnohistórico la relación y la
agencia de los Pillan en la cosmovisión Mapuche de la zona sur de Chile, entendiéndolos de
esta forma como un ente espiritual y con capacidad de interceder en la vida humana. Para
ello, se utilizará una fuente principal que contiene relatos rescatados desde la tradición oral
Mapuche los cuales son relacionados a los eventos geológicos ocurridos en la historia del
territorio, pero narrados desde historias orales rescatadas en trabajos anteriores que se citarán
en este informe. En este sentido, la idea del análisis es comprender qué agencia cumple el
volcán dentro de los relatos y cómo estos se condicen con el registro geológico de ciertos
volcanes mencionados, esto para acercarnos a la relación entre el paisaje y la cosmovisión,
pero abocada hacia un solo elemento: el Pillan. De las investigaciones recopiladas para este
informe se utilizará la tesis de Cristian Bastías (2019) sobre la influencia de los procesos
geológicos en la cosmovisión Mapuche y también acepciones sobre cómo se construye el
paisaje (Ingold:1993) y cómo ello se influencia con la cosmovisión naturalista de los
Mapuche.
Palabras claves: Cosmovisión Mapuche, Pillan, volcanes, tradición oral, paisaje.
Introducción.
Este trabajo invita a reflexionar acerca de la red de significados y sus nexos entre el mundo
terrenal y espiritual desde la cosmovisión Mapuche en la zona sur del país. La zona de estudio
se enmarca en la zona sur de Chile, la cual abarca la región de la Araucanía, región de Los
Ríos y región de Los Lagos, a su vez, la zona demarcada alberga una red de complejos y
cordones volcánicos que definieron el espacio geográfico para los futuros asentamientos
humanos. Según datos actualizados de SERNAGEOMIN entre la región de la Araucanía y la
región de Los Lagos se encuentran los siguientes volcanes (incluyendo cordones volcánicos
y complejos volcánicos):
Complejo Volcánico Lonquimay, Volcán Llaima, Volcán Sollipulli, Volcán Villarrica
(rukapillán), Complejo Volcánico Quetrupillán, Volcán Lanín, Complejo Volcánico Mocho-
Choshuenco, Complejo Volcánico Carrán-Los Venados. Complejo Volcánico Puyehue-
Cordón Caulle, Complejo Volcánico Antillanca, Volcán Osorno, Volcán Calbuco, Volcán
Yate, Volcán Huequi, Volcán Chaitén, Volcán Michinmahuida, Complejo Volcánico
Corcovado y Volcán Hornopirén.
La existencia de estos volcanes influyó en los modelos de asentamiento y población humana
del pueblo Mapuche (y otros pueblos originarios), de esta forma, se transformaron en un
elemento imperante más allá de su posición espacial. Por esto mismo creo que es importante
abordar y reflejar la cosmovisión de los pueblos ancestrales, en este caso la agencia de un
elemento natural del paisaje como lo son los volcanes, pues nos invita a expandir los límites
propios sobre cómo percibimos y habitamos los espacios y construimos los paisajes.
Si bien han pasado cientos de años, seguimos habitando la misma geografía, podemos ver la
cordillera, los volcanes, el mar o los ríos a través de nuestra ventana, los visitamos en
vacaciones, somos testigos de su actividad en la tierra; ello significa que son más que un
elemento visual del espacio que habitamos, y los Araucanos-Mapuche lo reflejan a través de
su mundo espiritual y sus prácticas rituales, es así como el Pillán se transforma en el objeto
de estudio de este caso y también es abordado desde su relación con los humanos del pasado
del sur de Chile.
Relación entre el paisaje, la cosmovisión y los volcanes.
Es un hecho que las especies más adaptables son las que sobreviven y perduran a través del
tiempo, es por ello que la raza humana ha logrado colonizar la tierra, su nivel de adaptación
a diferentes ambientes (hostiles y no hostiles) le ha valido su evolución y junto a ello la
transformación de los espacios (entendiendo espacio como el ambiente físico que nos rodea
y con el cual interactuamos), en este sentido, las poblaciones humanas que habitaron el sur
de Chile debieron adaptarse a las variables geográficas y ecológicas del ambiente, lo que en
primer lugar implica el proceso de formación de los paisajes y para construir y habitar el
paisaje es inherente el paso del tiempo. La sociedad Mapuche se considera una de las
sociedades prehispánicas más importantes del centro-sur del país, dominaban y habitaban
desde la costa hasta la cordillera, eran personas que vivían en grupos con políticas territoriales
propias basadas en el parentesco, el matrimonio y la comunidad, “se había desarrollado un
amplio sistema de cortesía, lo que permitía que la vida transcurriera sin necesidad de crear
un Estado centralizado, un poder externo a ellos mismos, a las familias” (Bengoa, J. 2003).
Por otro lado, la sociedad Mapuche prehispánica configuró un modelo de vida en armonía
con la naturaleza y el medio ambiente, es por eso por lo que se les considera primeramente
como sociedades ribereñas, lo que les valió un amplio conocimiento de la geografía fluvial
de la región y las vías de movilidad entre esteros y cauces de los ríos. Citando a Bengoa
(2003): “Las poblaciones Mapuches nacieron y vivieron en los bordes de los ríos. . . . la vida
productiva y social transcurría al borde de los ríos -sociedad ribereña la denominamos- que
cruzan por todas partes la Araucanía”. Así, comienza un proceso de adaptación y
establecimiento de diversas comunidades en diferentes territorios del sur. Dicho esto, es a
través de la construcción del paisaje que configuran toda una red de significados que operan
a través de este proceso de formación que permanece y se sostiene a través del paso del
tiempo.
Según Ingold (1993) el paisaje se construye como un registro de las vidas y obras
de generaciones pasadas y que en su paso dejaron un testimonio; constituye un elemento
abstracto que no puede cuantificarse ni medirse, sino más bien, percibirse “cuyo
fundamento ontológico es una separación imaginaria entre el perceptor humano y el
mundo, de modo que el perceptor tiene que reconstruir el mundo, en conciencia, antes de
cualquier compromiso significativo con él” (p.61); en este sentido, el paisaje necesita de un
agente que observe y se involucre en él, por ello se comprende desde la percepción de los
individuos que lo habitan dentro de un ambiente impregnado de significados invocados a
través del recuerdo, de lo aprendido por sus antepasados, de la vida en comunidad y
continuidad; para concluir, siento necesario finalizar este párrafo con la siguiente cita: “el
paisaje nunca está completo: ni "construido" ni "no construido", está perpetuamente en
construcción.” (p.68). Entonces, si el paisaje se construye y se significa a través del habitar,
¿Cuál es la relación que tiene con los volcanes dentro de la cosmovisión Mapuche?
Con respecto a la cosmovisión, según la etimología de la palabra, fue acuñada por Wilhelm
Dilthey (1833-1911), escrito como Weltanschauung, una palabra compuesta que une Welt
(mundo) y anschauen (observar) en un concepto que según la Real Academia Española
refiere a “visión o concepción global del universo”. Dicho esto, y dirigiéndonos al mundo
ancestral Mapuche, la cosmovisión es utilizada en sincronía con sus sistemas de creencias,
ritos y mitología en una “necesidad de explicar su mundo, formular juicios y jerarquizar
valores, la cultura mapuche está dotada de un rico abanico de creencias, así como una
variedad de ritos que le permiten al hombre ponerse en contacto con las fuerzas de la
naturaleza y con las sobrenaturales” (Aldunate del Solar, 1978, como se citó en Bastías, C.
2019). Si de esta forma es percibido y ordenado el mundo de las creencias en armonía con el
paisaje habitado, entonces se puede entender la relación que tienen el mundo natural como
un ente espiritual que posee agencia por sobre los seres mortales, en este caso, “los volcanes
son venerados por los Mapuches. Allí habitan los espíritus positivos y benéficos. Al Villarrica
le denominaban Ruca Pillán, ‘la casa de los espíritus’. . . Son vasos comunicantes físicos y
espirituales que van marcando hombres y territorios.” (Bengoa, J. 2003). Entonces,
parafraseando a Bastías (2019) podemos afirmar que la cosmovisión cumple ciertas
características que ordenan como opera un grupo sociocultural, desde su nacimiento e incluso
de manera subconsciente como algo aprendido en la historia de su genealogía. Según Sánchez
(2010):
-La cosmovisión aporta un soporte psicológico al individuo, ya que los ritos y ceremonias
asociados a momentos de vulnerabilidad, tales como la muerte de un ser querido,
nacimiento de un hijo(a), enfermedad, matrimonio, pubertad, tiempos de cosecha, o
periodos de crisis personales o externos, pueden generar mecanismos de apoyo. . . pueden
ser tan variados como la oración, consultas a chamanes, comunicación con los espíritus de
los ancestros, conversaciones con un consejero, o experimentación científica. (p. 87)
Tras esto, queda claro que según las perspectivas rescatadas la cosmovisión posee diversos
mecanismos de acción que se accionan de manera voluntaria por un individuo o grupo
sociocultural que se adscribe de forma voluntaria o subconsciente a través de un
aprendizaje adquirido durante su formación dentro del grupo social en el que está
inserto, a su vez, se invoca en momentos de vulnerabilidad como las descritas anteriormente,
con lo cual calza precisamente con los relatos y tradición oral sobre los procesos geológicos
como terremotos y tsunamis asociados a Tren-Tren y Cai-Cai Vilu, o las erupciones como
peleas entre volcanes (Perimo muley pafurkealu ta pillan), la historia del ketropillañ y la
historia del rukapillañ; pues, a través de sus ritos y plegarias es donde puede visibilizarse
fuertemente sus objetos de culto, citando a Sánchez (2010): “las suposiciones, premisas, e
ideologías que comparten los miembros de un grupo sociocultural determinan cómo ven e
interpretan el mundo en el cual viven” (p. 82). Al mismo tiempo, según la oralidad de la
mitología rescatada para este proyecto, se reflejan situaciones de desesperación y terror ante
el actuar de los Pillanes y sus consecuencias en la geografía y la vida humana, momentos
donde los testigos no tuvieron más remedio que suplicar a sus dioses que terminase tanta
destrucción, respecto a la erupción de los volcanes Mocho-Choshuenco y Villarrica.
Finalmente, y como se explicó anteriormente, los elementos naturales que surgen por la
geografía, es decir, ríos, bosques, mares, lagos, cerros, volcanes y otros, son entes espirituales
que poseen agencia sobre el espacio y que a su vez pueden modificarlo, ordenarlo o castigarlo
incluso, es así como los volcanes son denominados Pillán, Pillañ o Cherruve.
No obstante, los volcanes poseen diversas palabras en mapudungun utilizadas para referirse
a él que escapan de la estructura lingüística occidental, si buscamos la definición de Pillañ,
Pillan según el diccionario Araucano Español (1882) se define como “llaman al diablo, ó á
una causa superior que dicen hacer los truenos, rayos, relámpagos, y rebentazones de
volcanes, y á estos mismos efectos también llaman pillañ” (p.192). Por el mismo diccionario
podemos encontrar Dehuiñ como “volcán o cordillera” (p.74). Asimismo, se encuentran
conceptos como Thovn que se entiende como “dispararse, hacer estruendo, ó estallido;
aplicase a bocas de fuego, volcanes, truenos ú otro estallido, ó al maíz cuando se tuesta” (p.
248).
Bajo estas definiciones el volcán es entendido como un ente intimidante, estruendoso, con
grandes bocas de fuego, siguiendo a Bastías (2019) “un elemento geológico dentro de la
cultura mapuche que representa la idea de la fuerza de la naturaleza son los volcanes, los
cuales mitológicamente se les asoció a seres que los habitan como los cherruve y los pillán,
siendo estos últimos en sí mismos considerados como los mismos volcanes” (p.244).
Ahora bien, la cosmovisión Mapuche tiene una base muy sólida a través de la mitología,
según la Real Academia Española, mito posee dos definiciones, primero como “Narración
maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter
divino o heroico” y la segunda como “Historia ficticia o personaje literario o artístico que
encarna algún aspecto universal de la condición humana”. En este sentido, el uso del mito
dentro de la cosmovisión Mapuche es utilizado como un recurso de explicación de los
fenómenos naturales a los que los araucanos se vieron expuestos a través de su historia,
asimismo, estos recursos mitológicos han sido rescatados a través de la oralidad ancestral,
es así como los volcanes se relacionan directamente con los movimientos de tierra, las
erupciones volcánicas, los sismos debido a la actividad volcánica y la expulsión de
piroclastos. Citando Bastías (2019):
Otras frases relacionadas al volcanismo, se pueden extraer de los relatos de Kuramochi &
Nass (1993), en que la palabra Kutral puede adquirir otros significados, pero siempre
alusivos al fuego. Así, por ejemplo, las frases del Mapudungun:
• ‘ti kutral ta tripay ‘Fillarika’ pillañ mew’se puede traducir como: “el fuego que salió en el
volcán Villarrica” (Kuramochi & Nass, 1993, p. 69-79).
• ‘pafi ta pillañ’ se traduce como “reventó el volcán” (Kuramochi & Nass, 1993, p. 69-79).
• ‘triparkelu titi kutral’ se traduce como “salió fuego” o “de ahí salía fuego”, pero bajo el
sentido de la partícula -rke-, es decir, no ser testigo de ver la acción de la salida del fuego
(Kuramochi & Nass, 1993, p. 69-79).
• ‘chi pillañ ñi kutral reke chi kutral tripalu pillañ mew’ cómo: “como el fuego del
volcán, como el fuego salido del volcán”, o “como el fuego del volcán, como la lava
salida del volcán” (Kuramochi & Nass, 1993, p. 179-181).
Así también, se encuentran elementos lingüísticos ligados al volcanismo que se traducen al
mapudungún, tales como: Piroclastos (cheurfe), volcán (pillañ), coladas de lava (chi, kutral,
tripalu, pillañ, mew o como tripa kutral) y erupción (pafurkealu ta pillañ). (p. 126-127).
Qué dicen fuentes históricas sobre los ritos y los volcanes.
Respecto a la construcción del paisaje, como un punto de partida dentro de este ensayo,
había descrito que este se construye a través del ejercicio de habitar el espacio y que a
través del paso del tiempo y la implicancia que tienen los humanos con él se va
construyendo eternamente el paisaje. Como los Araucanos no profesaban la religión
católica que traían consigo los europeos, fueron objeto de numerosas excursiones para
comprender su nivel de barbarie, lo que contemplaba como un eje principal de civilización
la existencia de un Dios. En Domeyko (1846) destaca la búsqueda espiritual de los
Araucanos y describe su relación espiritual con el paisaje:
-Empero notemos que privado el hombre de la divina revelación que es la única que le da el
verdadero conocimiento de su creador, parece buscar esta revelación en las cosas creadas:
la busca en todo lo que le rodea, la vé en los ensueños, en el canto i el vuelo de las aves,
como en el temblor de sus volcanes, en el ruido del viento i el océano, como en lo sombrío
de las nubes i en lo limpio del cielo. (p. 41).
Con relación al paisaje volcánico y el nexo entre la cosmovisión Mapuche y la descripción
de sus sentires respecto a los volcanes, podemos rescatar de Rosales (1877):
-Y los hechizeros, en todas las invocaciones que hazen, llaman a las almas de los diffuntos
diciendo: Pu am; no al Demonio expresamente, que no le conocen, aunque él es el que les
habla y les da a entender que es alguno de sus diffuntos. Y lo mismo entienden por el
Pillan, a quien también invocan, porque los volcanes que ay en este Reyno, que son
muchos y echan fuego, humo y azufre, dicen que son algunos de sus caciques diffuntos que
habitan en aquellos volcanes y arroxan fuego quando se enojan. Y assi quando invocan al
Pillan ni llaman a Dios ni al diablo, sino a sus caciques diffuntos que se han convertido en
volcanes: que todos estos herrores les enseña el demonio a los hechizeros, a quienes se
apareze cercado de fuego y en otras varias figuras, ya de niños, ya de paxaros. (p.163)
Comprendemos entonces que el Pillan corresponde a una fuerza espiritual que alberga a los
caciques difuntos, que tiene la capacidad de enojarse y revelar sus emociones y que así
mismo tiene agencia sobre el territorio, sin embargo, Rosales considera estas creencias
como “fabulas que los indios inventaron. . . que como gente ignorante de las causas
naturales pensaban que los que hazian tan admirables efectos eran sus caciques difuntos y
que un cacique avia sido el Padre de los demás volcanes” (p.202).
Desde este punto, si bien Rosales explica de qué forma se relacionaban los Araucanos con
los volcanes, ya sea a través de su ritualidad o de su cosmovisión, no vasila en
desacreditarla como un sistema válido de creencias, pues la motivación de su obra implica
verlos como un inferior, como poco menos que personas y que se encuentran en calidad de
bárbaros, pues no profesan un Dios cristiano como ellos sino mas bien buscan explicaciones
divinas a través de la naturaleza.
En el Compendio de la Historia Civil del Reyno de Chile, Capítulo V. Sistema de Religión y
Funerales (1740-1829) comienza con “el sistema de religión de los Araucanos es simple, y
acomodado a su manera libre de pensar y de vivir. Ellos reconocen un ente supremo, autor
de todas las cosas, á el qual dan el nombre de Pillan. . . El gobierno universal del Pillan es
modelado sobre la policía Araucana. El es el gran Toqui del mundo invisible, y como tal
tiene sus Apo Ulmenes, y sus Ulmenes, á los quales entrega la administración de las cosas
inferiores” (p.84). Ahora bien, el relato del Abate se condice con el punto explicado sobre la
cosmovisión Mapuche, pues nombra al Pillan como un ente divino regulador del caos y de
todas las cosas terrenales; según el Diccionario Araucano-Español (1882), los Apo Ulmenes
corresponden a “el cacique principal de cada ayllarehue” (p.28) por otro lado, no se
encontró la palabra Ulmen pero si Ghúlmen definida como “Cacique y hombre rico y de
respeto” (p. 89), si lo contextualizamos a los volcanes, se entiende como el espíritu del
cacique, dotado de su riqueza y sabiduría, reflejado en la actividad volcánica puede
representar peleas, venganza o la llegada del alma de un cacique difunto; ello lo transforman
en rito y objeto de respeto, lo que demuestra una vez más el nivel de agencia dentro de la
cosmovisión Mapuche. Retomando el punto principal, el Pillan o volcán significaba para los
Araucanos un ente divino que poseía el control, que tomaba decisiones y las manifestaba
invocando terremotos y llamaradas de fuego, tornando los cielos de rojo y escupiendo fuego
por el cielo lo que corresponde a un correlato entre la mitología y cosmovisión con los
desastres naturales propios de su condicion geológica. No obstante, el volcán también podía
tomar venganza por ser olvidado de sus ruegos, ofrendas y sacrificios para mantener el
equilibrio, así cuenta la historia sobre el volcán que perdió su cabeza, rescatado de Bastías
(2019):
-La gente debe haber olvidado a su Padre y Madre del cielo y haber abandonado sus ruegos;
porque un día, el fuego amenazador comenzó a salir del volcán Villarrica, en cuyo fondo se
encuentra una ciudad encantada con gente que vive en ella. Trahuilafquén, el
monte que se eleva a la izquierda de Quelhue frente al volcán, se irguió para defender la
gente de la hondonada. En su furia el volcán -rojo de violencia- perdió su cabeza, la que
bajó rodando hacia las hondonadas de Quelhue. Ante tal peligro, Trahuilafquén tomo el
fuego para que no quemara a los hombres. Ardió dos años, dicen, con sus bravas montañas
este monte. Sin embargo, el agua que brotaba de la nieve abrasada -por la muerte vestida
de fuego y lava- bajó extendiendo sus brazos fatales hacia el poblado. . . Un gran pánico se
apoderó de la gente. Se acordaron del Padre del Cielo, del Dueño de la Tierra. Entonces se
juntaron para hacer oración. Allí en sus pampas sagradas, ofrecieron sacrificios y rogaron
al Padre y a la Madre del Cielo, recordado a todos sus antepasados, pidiendo sun cesar
por medio de las almas de sus ancestros que en la tierra habían vivido y orado. Los
ngenpin habían anunciado que si llegaba a pasar por all´´i silbando la serpiente mortal del
agua, Caicai filu, el agua que todo lo cubriría sin bajar ya más. (Kuramochi, 1992, p. 127-
128. En Bastías, 2019, p. 237).
Por otro lado, narran sucesos históricos de los procesos geológicos y la actividad volcánica,
procesos como erupciones que modelaron la geografía y que han conservado sus morfología
hasta ahora; citando a Bastías (2019) sobre el relato de la erupción conjunta de los volcanes
Villarrica y Mocho-Choshuenco:
-Cuenta mi abuelita que su padre estaba mirando hacia el volcán Toropollán:Villarrica
cuando se le abrieron los ojos de sorpresa y temor, porque, desde la punta dentada del
volcán, comenzó a salir, extraña y brillante una masa redonda muy blanca, parecida a esas
inmensas lunas de enero. . . Era atardecer y el pasto había adquirido un fulgor rojizo
inquietante con la luz del sol que parecía quemarse entre una humareda. . . . El Mocho, que
parecía resollar, empezó a rugir y sus fuegos se trenzaban en el cielo con los vapores que
por sus hoyares resoplaba, rojo de furia, el Villarrica. Era un cornearse de bestias
colosales hollando con sus cascos, al revés, los pastizales que se quemaban en el cielo. En
su furor, el Mocho explosionó y parte de él voló por los aires. (Kuramochi, 1992, p. 41-42;
Kuramochi & Nass, 1993, p. 69-78) en Bastías, 2019. p.233.
Asimismo, el relato se condice con la evidencia geológica, pues según Petit-Breuilh (2004)
en Bastías (2019) el registro histórico muestra que las erupciones históricas de los volcanes
Villarrica y Complejo Volcánico Mocho-Choshuenco coincidieron en los años 1759, 1777,
1822 y 1864 (aunque este fue descartado después), siendo este último año la erupción mas
violenta del complejo volcánico. (p.235)
Conclusión.
Para terminar este ensayo, creo que queda expresamente plasmado que la cosmovisión tiene
una fuerte relación con la construcción del paisaje, que este se construye, se nutre y se
transforma a través de una red de significados autoreferentes (pues aquella red se comprende
dentro de la comunidad y se comparte entre ella aquellos significados) y que junto con ello
se complejizan las relaciones sociales, que surgen los mitos, la cosmología, los ritos, la
ceremonialidad. Es así como miles de pueblos indígenas alrededor del mundo codifican su
mundo, y también es de esta forma como empezó a entenderse el mundo. Los humanos
modernos tenemos la herida de la colonia española, del saqueo, del blanqueo de tradiciones,
por ello mismo hemos crecido bajo una línea que desconoce la cosmovisión naturalista como
la primera red de creencias que se había codificado en el territorio. Creo que para comprender
el mundo de la cosmovisión es necesario desglosar y decolonizar el lenguaje, la mirada y la
participación investigativa, por eso es que la tesis de Cristian Bastías (2019) es un
antecedente importante para esta investigación, pues es quien se atrevió a comprender más
allá de lo aprendido, cuál era la influencia de los procesos geológicos y cómo desde los
primeros pobladores del territorio sur del país se vio narrado como una cultura popular, cómo
se vio significado el territorio y cómo sobrellevaban los acontecimientos geológicos que
modelaban el territorio.
Los volcanes se han presentado siempre como imponentes, temerosos, gigantescos y cómo
no, si su geomorfología abarca extensos territorios y la actividad volcánica ha modificado de
sobremanera los espacios que los rodeaban, los primeros poblados que vivían alrededor de
ellos.
Creo fuertemente necesario hacer el intento de comprender la cosmovisión naturalista de los
pueblos indígenas porque Chile posee una geografía muy cambiante, muy extensa y muy
única, no por nada es el país más largo del mundo. Plantearse nuevos desafíos para
comprender los mismos espacios desde un lineamiento diferente nos permite expandir la
mente y la imaginación, y al mismo tiempo recordar que solo estamos de paso, mientras la
geografía nos ve pasar a través del tiempo. Por último, agradezco la instancia de acercarme
a estas antiguas estructuras sociales y sus redes de significados, comprender el paisaje desde
un punto de la percepción humana (propia y colectiva) y del trabajo de habitar los territorios,
de la importancia de la comunidad y de la inherente e inevitable búsqueda de la explicación
al todo y a la nada que se codifica de manera personal y colectiva y es inherente al ser
humano, sea cual sea su origen, sea cual sea su temporalidad.
Referencias.
Bastías, C. (2019). Influencia de los procesos geológicos en la cosmovisión Mapuche, entre
Concepción y Chiloé. [Memoria de pregrado no publicada]. Universidad de Chile.
Bengoa, J. (2003). Historia de los antiguos Mapuches del Sur. Editorial Catalonia.
Domeyko, I. (1846). Araucanía y sus habitantes: recuerdos de un viaje hecho en las
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